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domingo, 9 de abril de 2017

El Imperio contra Jesús de Nazaret.


Juan José Tamayo
(Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” y autor de Por eso lo mataron. El horizonte ético de Jesús de Nazaret, Trotta, Madrid, 2003, 2ª ed.)

El 9 de abril de 2004 publiqué en el diario EL PAÍS el artículo “El Imperio contra Jesús de Nazaret”. Trece años después, creo que conserva toda su vigencia tanto en el análisis exegético de los textos de la pasión, apoyado en prestigiosos especialistas, como en la interpretación políticamente liberadora y religiosamente subversiva de dicho acontecimiento, en el horizonte de la teología de la liberación. Por eso he querido recuperarlo y ofrecerlo como reflexión para estos días de Semana Santa JJT.

Las dramáticas imágenes de la pasión de Cristo han estado grabadas en el imaginario social de varias generaciones de cristianas y cristianos que éramos arrastrados a las “misiones populares”, a las procesiones de Semana Santa, a los vía crucis, y nos vimos sometidos a una educación en el sacrificio que exigía reproducir en la propia carne los padecimientos de Jesús. Y todo ello teñido de un antisemitismo muy presente en la conciencia colectiva, que la misma religión oficial ayudaba a fomentar. Tal era el caso de los “oficios” del Viernes Santo, en los que se pedía “por los pérfidos judíos”, a quienes se hacía responsables de la muerte de Cristo, definida como un deicidio. Todo esto configuraba un cristianismo sacrificial sadomasoquista.

Cuando esas imágenes empezaban a diluirse y entrábamos en un proceso de serena aproximación histórico-crítica a los relatos evangélicos de la pasión, apareció la película de Mel Gibson para revivirlas en toda su crudeza y retornar a épocas pasadas. El realizador cinematográfico australiano confesaba que su decisión de rodar la película “fue como una especie de mandato divino” y respondía a la necesidad de “unir el sacrificio de la cruz con el del altar”. Ambas observaciones revelan el nivel providencialista e iluminado en que se sitúa Mel Gibson y los consiguientes prejuicios con que aborda cuestiones tan complejas y espinosas como el proceso de Jesús y la responsabilidad de los judíos en su muerte.

La película fue elogiada por las autoridades del Vaticano y pronto entró a formar parte de la videoteca personal de Juan Pablo II, quien, según algunos testimonios, tras ver la película declaró: “Así fueron las cosas”. La Iglesia Católica, la Iglesia Protestante y la Comunidad Judía de Alemania, empero, denunciaron la violencia que rezuma el film y la nueva ola de antisemitismo que podía despertar en Europa. Todo ello pretendía fundamentarlo Gibson en las visiones de la monja alemana Anne C. Emmerich y en los textos evangélicos, que ciertamente lee con mirada antijudía, de manera descontextualizada y sin recurrir a la mediación hermenéutica. ¿Todo sucedió en realidad como muestra la película? ¿”Así fueron las cosas”?

Mis reflexiones quieren ser una aproximación a los sucesos de los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret a través de una lectura crítica de los textos evangélicos. Empecemos por decir que en la reconstrucción histórica de la muerte de Jesús nos topamos con una dificultad no pequeña: la peculiaridad de los relatos de la pasión, donde no es fácil separar la historia de la interpretación, la biografía de la teología. Creo que a los estudios y filmes sobre la pasión de Cristo, y muy especialmente al de Gibson, se les puede aplicar lo que el profesor de Estudios Bíblicos estadounidense John Dominic Crossan dice de las investigaciones en torno al Jesús histórico: que son un campo abonado para hacer teología y llamarlo historia, o para hacer autobiografía y llamarla biografía (Jesús: vida de un campesino judío, Crítica, Madrid, 1994).

Lo que sí parece fuera de toda duda es que en la detención, el proceso y la ulterior ejecución de Jesús de Nazaret jugó un papel fundamental la espectacular protesta, o mejor, la provocación de Jesús en el Templo de Jerusalén, al arrojar al suelo las mesas de los comerciantes y dispersarlos a latigazos. Se trata de un hecho cuya historicidad no suele cuestionarse. Como asevera el investigador judío Geza Vermes, Jesús hizo lo que no debía, causar una conmoción, en el lugar donde no debía hacerlo, el Templo, y en el momento más inadecuado, inmediatamente antes de la Pascua (Jesús, el judío. Los Evangelios leídos por un historiador, Muchnik Editores, Barcelona, 1973).

El Templo era el lugar sagrado por excelencia y un motivo de orgullo para los judíos. Constituía la principal fuente de ingresos de Jerusalén y la principal atracción turística. La actividad mercantil desarrollada en él era necesaria para que los peregrinos pudieran cambiar la moneda y pagar así el impuesto al Templo. Asimismo, gracias al mercado, los peregrinos podían comprar allí los animales para los sacrificios, sin tener que soportar las molestias que suponía el tener que traerlos de sus propias casas.

¿Qué sentido tenía la acción de Jesús en el Templo? No parece que su intención fuera la de purificarlo. Se trataba de una acción simbólica con la que quería mostrar el final de la religión centrada en los sacrificios (“misericordia quiero, no sacrificios”), así como la protesta contra su significado económico extorsionador. Jesús declara derogado el culto sacrificial e innecesarias las actividades comerciales y fiscales que se desarrollaban en el Templo. Al perder éste sus funciones litúrgico-sacrificiales, comerciales y fiscales, ya no tenía razón de ser. La acción provocativa de Jesús se dirige primero y prioritariamente contra los jerarcas del Templo, verdaderos responsables del establecimiento del mercado allí. No pocos especialistas coinciden en que la provocación de Jesús en el Templo es el eslabón perdido entre el conflicto provocado en Galilea, de donde era oriundo Jesús, y los acontecimientos finales.

Con esta acción estaba tocando el nervio mismo de la aristocracia sacerdotal saducea, que consideraba el culto del Templo su núcleo fundamental tanto en el aspecto religioso como en el económico. Esa acción fue la gota que colmó el vaso de la ira de los sumos sacerdotes, quienes, junto con los escribas y los ancianos, que pertenecían al partido de los saduceos o estaban aliados con él, ocupan el primer plano en los relatos de la pasión. El conflicto mortal lo tuvo Jesús no con el judaísmo, sino con las autoridades judías, no con los fariseos, sino con los saduceos, que se consideraban custodios del orden nacional, basado en el Templo y en la Ley. Un orden cuestionado por el profeta de Nazaret, que confirmaba así su actitud de permanente desafío tanto a la jerarquía religiosa como al Imperio, y se convertía en el principal enemigo de ambos. Por eso, había que deshacerse de él lo antes posible.

El pueblo judío nada tuvo que ver en su condena y posterior ejecución. La decisión de ejecutar a Jesús es de la autoridad política, concretamente del gobernador Poncio Pilato, suprema autoridad judicial de la provincia de Judea, quien gozaba de una autoridad ilimitada y poseía amplios poderes judiciales, también el de aplicar la pena de muerte, como reconoce Flavio Josefo. La potestas gladii era de exclusiva responsabilidad del gobernador romano. Hay, con todo, una tendencia bastante generalizada en los relatos evangélicos de la pasión a cargar sobre los judíos todo el peso de la responsabilidad en la muerte de Jesús y a eximir de toda culpa a Poncio Pilato, que se habría limitado a entregar a Jesús para ser crucificado, pero en contra de su voluntad, y no habría dictado una sentencia formal de muerte.

Algunos de esos relatos presentan al gobernador romano en Judea como una persona insegura, vacilante, que parece no atreverse a tomar decisiones. Pero ese perfil no responde al comportamiento real de Pilato en el ejercicio de su autoridad al servicio del poder ocupante, sino que es fruto de la tendencia antijudía ya presente en algunos relatos de la pasión y radicalizada en la historia del cristianismo. En realidad, Pilato fue un gobernante duro e inmisericorde, inflexible y obstinado, violento y cruel, represivo y depravado, arbitrario e insolente. Así lo atestiguan con todo lujo de detalles Filón de Alejandría y Flavio Josefo.

La responsabilidad de Pilato en la condena a muerte de Jesús es confirmada por el historiador romano Tácito quien, cuando narra la persecución de los cristianos bajo Nerón, dice que el nombre de “cristianos” “procede de Cristo, que, bajo el principado de Tiberio, había sido entregado al suplicio por el procurador Poncio Pilato”. Éste condena a Jesús por motivos políticos, en concreto, por poner en peligro el orden público, por sedicioso. Es muy posible que el gobernador romano en Judea aprovechara gustoso la posibilidad de calmar con un acto intimidatorio la tensión que reinaba en Jerusalén durante la Pascua. Parece dudoso que las autoridades judías emitiesen contra Jesús una sentencia de condena, pues “el relato que la menciona (Mc 14,14; par Mt 26,66) es una excrecencia de origen cristiano elaborada a partir de una sentencia informal en la residencia de Anás, que no tenía personalmente ningún poder judicial”, afirma Simon Légasse (El proceso de Jesús, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1996). No son pocos los investigadores que niegan cualquier intervención del Sanedrín en el proceso de Jesús o, al menos, consideran improbable una condena oficial a muerte. No parece que dicho tribunal estuviera facultado para dictar sentencias de muerte. Y si lo hubiera estado y la hubiera dictado, el castigo hubiera sido la lapidación.

Otro dato incontestable sobre la responsabilidad de la autoridad romana en la muerte de Jesús es que fue crucificado, y la crucifixión era un suplicio romano, no judío. Parece demostrado que todas las crucifixiones llevadas a cabo en Palestina desde la época de los procuradores hasta la Guerra Judía se produjeron por razones políticas.
¿Y la participación del pueblo pidiendo la amnistía para Barrabás y la ejecución para Jesús? Resulta discutible que fuera costumbre amnistiar a un preso durante la Pascua. Nada dice de dicha práctica Flavio Josefo. En definitiva, la lucha de Jesús de Nazaret no se dirigió contra el judaísmo, sino contra el Imperio, y éste reaccionó condenándolo a muerte por considerarlo enemigo público, como antes había hecho con el profeta Juan Bautista. La condena de Jesús no fue un error judicial como creía Bultmann. ¡Se lo había ganado a pulso por su comportamiento transgresor y su permanente actitud conflictiva frente a las autoridades religiosas y políticas.

lunes, 21 de marzo de 2016

Los sucesos de semana Santa.



Original en Ingles del Maestro Phil Haines
Acotaciones, edición y corrección de la traducción al Español por el Pastor Raúl Radakoff

Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de resurrección.

Los sucesos de la semana santa ocupan aproximadamente 1/3 de los evangelios. En este artículo, nosotros dependemos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento para hacer una cronología exacta de los sucesos de esta semana. Comenzamos con el Domingo de ramos, una semana antes del Domingo de resurrección.
1. El Domingo de ramos.

Marcos 11.1–2, 7–11: Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. (…) Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.
Este día es el mismo día del cual se habla en el Antiguo Testamento: "Éxodo 12.3, 5: Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. (…) El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras."

El día que ahora llamamos “Domingo de ramos” era el día de la selección del cordero para todos los judíos piadosos. Jesús llegó a Jerusalén el mismo día en que cada familia judía se encontraba buscando su cordero pascual. La implicación obvia es: “He aquí Jesús, él ha venido como el cordero pascual perfecto”. Luego Jesús se retira a Betania por la noche. En esa semana, Jesús no se pasa ninguna noche en Jerusalén hasta la noche de su arresto.

Continuamos en Marcos 11 para relatar los sucesos del lunes.

2. Lunes

Marcos 11.12–19: Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.
Los sucesos del lunes se suman a la indignación de los líderes judíos después de lo que sucedió el domingo. Nuevamente ellos comienzan a planear cómo podrían destruir a Jesús. ( En realidad el complot comienza con la resurrección de Lázaro: Juan 11:45-53, nota de RAUL RADAKOFF) El lunes termina con Jesús otra vez saliendo de Jerusalén para pasar la noche en Betania.


3. Martes

El martes por la mañana (véase Marcos 11.20) Jesús y sus discípulos regresaron a la ciudad de Jerusalén. Al pasar por la higuera que Jesús había maldecido el día anterior, los discípulos se asombraron al ver cuán rápido la misma se había secado. Esta maldición es simbólica de la maldición de la nación de Israel por su falta de frutos al aceptar a Jesús. A nosotros también nos asombra que en el año 70 d. de J.C., un tiempo relativamente corto después que muriera Jesús, la antigua nación de Israel fuese destruida. La advertencia también sirve para nosotros; si no damos frutos, nos espera la destrucción.

Otros importantes sucesos del día martes.

⦁ Los líderes judíos buscan a Jesús y lo encuentran en el templo. Este día podría llamarse el “Día de la confrontación”. Mateo ofrece el más largo informe de este día desde 21.23 hasta 26.25. Los sucesos del martes pueden resumirse de la siguiente manera:
⦁ Los líderes judíos cuestionan la autoridad de Jesús (véase Mateo 21.23–27).
⦁ Jesús dice tres parábolas: La parábola de los dos hijos (véase Mateo 21.28–32), la parábola de los labradores malvados (véase Mateo 21.33–44), la parábola de la fiesta de bodas (véase Mateo 22.1–14).
⦁ Los líderes judíos tratan de ponerle una trampa a Jesús. Cada una de las tres parábolas de Jesús compromete a los líderes judíos por no aceptarlo a él. De manera que ellos tratan de ponerle una trampa a él con tres preguntas difíciles: La trampa acerca del pago del tributo (véase Mateo 22.15–22), la trampa acerca de la resurrección (véase Mateo 22.23–33), la trampa acerca del gran mandamiento (véase Mateo 22.34–40).
⦁ Es el martes que Jesús dice lo que aparece en Mateo 23, una denuncia muy fuerte contra los líderes judíos. Siete veces él dice: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”
⦁ Después que Jesús y sus discípulos dejan el templo, ya de regreso a Betania, él se detiene en el Monte de los olivos y da lo que se conoce como el Discurso del olivar en Mateo 24. Él les dice a sus discípulos más parábolas en el capítulo 25 acerca de su regreso y el fin del mundo. Finalmente, vemos a Jesús terminando el martes con estas observaciones a sus discípulos que se encuentran en Mateo 26.1–2:
⦁ Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.
⦁ El martes es el duodécimo día del mes de Abib. En dos días (jueves) será la fiesta de la pascua. Éxodo 12.6 dice lo siguiente acerca del cordero pascual: "Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes."
⦁ Fue el martes que los líderes judíos se reunieron para conspirar acerca de cómo podrían matar a Jesús. Mateo 26.3–5 nos relata este encuentro: "Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo."
⦁ En esta reunión los líderes judíos se dan cuenta que ellos tendrán que arrestar a Jesús rápidamente, antes del jueves, día de la fiesta de la pascua. Esto les deja sólo el miércoles para apresarlo.

4. Miércoles

Jesús se percata de que los líderes judíos están resueltos a arrestarlo el miércoles, de modo que él se pasa todo el día del miércoles en Betania. Él sabe que aún no sería el tiempo oportuno para que él fuese arrestado ese día.

En la escritura no se menciona mucho acerca del miércoles, excepto que él pasa parte del día en la casa de Simón el leproso (en Betania) donde una mujer con un vaso de alabastro de un perfume de gran precio unge su cuerpo para su sepultura (véase Mateo 26.12). El otro suceso conocido del miércoles es que éste es el día en que Judas conspira con los líderes judíos para traicionar a Jesús.

Aquí debemos detenernos para considerar la forma en que los judíos calculaban el tiempo. Los judíos contaban el comienzo de un nuevo día al anochecer. Ellos buscan la aparición en el cielo de las dos primeras estrellas de la noche entonces anuncian el nuevo día tocando el cuerno. La puesta del sol en Jerusalén en el tiempo de la pascua tiene lugar alrededor de las 6:00 p.m. Aproximadamente a las 6:20 p.m. aparecerían las dos primeras estrellas de la noche y entonces se toca el cuerno para anunciar el nuevo día, el día 14 del mes de Abib. (Sin embargo, según nuestra manera de calcular el tiempo, aún era miércoles por la noche.)

Cuando los judíos escucharon el sonido del cuerno ese miércoles por la noche, ellos supieron que el día 13 del mes de Abib había concluido y que había comenzado el día 14. Ya era la hora de comenzar a pensar en las cosas que ellos deseaban hacer ese día.
Es muy probable que esto haya sido lo que les sucedió a los discípulos.: 

⦁ Al anochecer del miércoles sonó el cuerno para anunciar la llegada del día 14, la pascua. 

⦁ Los discípulos de Jesús ahora comenzaban a preguntarse dónde ellos iban a comer la pascua. Ellos le preguntan a Jesús por esto en Mateo 26.17. Ellos sabían que para Jesús era demasiado peligroso ir a Jerusalén, sin embargo la pascua tenía que comerse allí. En Mateo 26.18 Jesús les instruye a sus discípulos que vayan a la ciudad donde encontrarán a un hombre que les mostrará un aposento que ellos podrán utilizar. Ellos deben decirle que el tiempo de Jesús “está cerca”. Este no sería el tiempo normal para guardar la pascua. Aunque es el día de la pascua (día 14) el cordero no debía sacrificarse hasta por la tarde y comerse esa noche (que es el día 15 del mes de Abib en el calendario judío). Es muy posible que Jesús y sus discípulos no tuvieran un cordero que comer en su temprana cena de la pascua, a no ser que fuese el propio Jesús cuando él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. (JESUS ERA EL CORDERO DE ESA PASCUA, FUERA DE TODA DUDA: NOTA DE RAÚL RADAKOFF) Ninguno de los evangelios menciona nada acerca de un cordero, excepto el Cordero de Dios.

⦁ Jesús había enviado primero a sus discípulos para que prepararan la pascua. El aposento ya estaba listo de manera que los preparativos para la pascua no les tomaron mucho tiempo. Bajo el amparo de la oscuridad, Jesús entró a Jerusalén para comer la pascua. Pudo haber sido alrededor de las 7:00 ó 8:00 p.m.

⦁ Después de la cena, ellos se retiraron al Monte de los Olivos. Para entonces ya era muy tarde (quizá las 11:00 p.m.) y los discípulos no pudieron permanecer despiertos mientras Jesús iba y oraba.

⦁ A esto le sigue el arresto, luego los juicios temprano en la mañana del Jueves.


5. Jueves

Vamos, pues, a Juan 18.28 y encontramos lo siguiente:

⦁ Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.

⦁ La salida del sol en Jerusalén en el tiempo de la pascua es aproximadamente a las 5:30 a.m. Ya era casi esa hora cuando ellos se dirigieron al pretorio. Debido a que el pretorio era un lugar gentil, si los judíos entraban entonces eran considerados inmundos durante siete días. Eso quería decir que ellos no podían comer la pascua esa noche. No olvide que ya era jueves, día 14, y que Jesús ya había comido la pascua temprano ese día (miércoles por la noche según nuestra forma de calcular los días). Los judíos no entraron al pretorio para “así poder comer la pascua”. Durante las tres horas siguientes, Jesús sería enviado a Herodes y luego de vuelta nuevamente. Él fue escarnecido y azotado, luego por último fue puesto en la cruz a las 9:00 a.m.

⦁ Ahora regresamos a Éxodo 12.6 para recopilar más detalles sobre la pascua. "Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes." Ellos debían inmolar al cordero pascual “entre las dos tardes” del día 14. ¿Qué quiere decir esto? Una vez más, aquí necesitamos comprender algo acerca de la cultura judía: El día laboral judío comenzaba a las 6:00 a.m. y se extendía hasta las 12:00 del mediodía. Debido al calor intenso de la tarde, ellos descansaban hasta las 3:00 p.m. y luego trabajaban nuevamente hasta las 6:00 p.m. ¡Su primera “tarde” llegaba a las 12:00 del mediodía cuando ellos detenían la jornada laboral por tres horas! Su segunda tarde era a las 6:00 p.m. Entre las dos tardes quería decir a las 3:00 p.m. Esa era la hora en que ellos debían inmolar al cordero pascual.

⦁ Jesús fue colgado en la cruz a las 9:00 a.m. Seis horas más tarde, a las 3:00 p.m. (la hora novena del día laboral judío), Jesús entregó su espíritu. ¡Jesús murió el mismo día y a la misma hora en que debía ser inmolado el cordero pascual! Dios había ordenado esto miles de años antes que sucediera. Esto no fue una simple coincidencia.

6. Viernes

⦁ El cuerpo de Jesús reposa en la tumba.

7. Sábado

⦁ Este es el día de reposo de la semana judía. El cuerpo de Jesús continúa reposando en la tumba.

8. Domingo de resurrección:

⦁ ¡JESÚS RESUCITÓ PARA NUNCA MÁS MORIR!

Consideraciones finales

La muerte el jueves concuerda con toda la escritura

A la luz de un posterior análisis de si Jesús murió el jueves o el viernes, considere Juan 19.14:"Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!"

Estas fueron las palabras de Pilato durante el juicio de Jesús, después que Jesús había comido la pascua con sus discípulos la noche anterior (miércoles por la noche). Si la pascua que Jesús comió con sus discípulos fue comida a la hora de costumbre (el jueves por la noche), ¿por qué Juan 19.14 afirma que aún era la “preparación” de la pascua al día siguiente? Pero era la preparación de la pascua, siendo aún jueves por la mañana. ¡Estaba aún por llegar el tiempo normal para que fuese comida la pascua, el jueves por la noche!

Jesús había dicho en Mateo 12.40: "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches."


Si Jesús murió el viernes, nosotros podríamos decir que él estuvo en la tumba tres días según la forma en que los judíos calculaban el tiempo. Sin embargo, no podríamos decir que él estuvo en la tumba tres noches. ¡Pero si Jesús murió el jueves, tenemos tres días y tres noches hasta el domingo por la mañana!

Además, si Jesús murió el viernes y fue sepultado alrededor de las 5:00 p.m. y resucitó aproximadamente a las 4:00 a.m. del domingo (Juan 20.1 dice: “siendo aún oscuro”), él habría estado en la tumba menos de 36 horas. Un periodo de tiempo de menos de 36 horas apenas coincidiría con lo que Jesús dijo en Juan 2.19: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”.

Quizá Juan 19.31 pudo malinterpretarse para contradecir una muerte el jueves. Examinemos este versículo: "Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí."

Este versículo dice que los judíos querían que Jesús y los otros que estaban con él murieran rápidamente el mismo día que fueron crucificados para poder retirar sus cuerpos antes del día de reposo. Todos sabemos que el día de reposo judío es nuestro sábado. ¡Así que Juan 19.31 deja bien claro que Jesús fue crucificado el viernes!

¡Un momento! Volvamos otra vez al Antiguo Testamento. Vayamos a Levítico capítulo 23. Leamos cuidadosamente los versículos 5–7: "En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová. Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis."

El jueves era el día 14, que era la pascua. El viernes era el día 15 y era el primer día de los panes sin levadura. El mandamiento era “ningún trabajo de siervos haréis”. Este era un día de descanso, ¡el día de reposo! Es por eso que los judíos quisieron quitar los cuerpos de la cruz. No fue porque el día de reposo al día siguiente era el día de reposo normal (sábado), sino porque “aquel día de reposo era de gran solemnidad”. Al día siguiente por la mañana era viernes, el día de reposo de la fiesta de los panes sin levadura. El día de reposo regular de la semana era el sábado, el día 16 del mes de Abib.

Tal vez la mejor razón para creer en una crucifixión el jueves es porque la misma armoniza con los cuatro evangelios. Por lo que sabe el autor de este artículo, no hay nada acerca de una muerte el jueves que contradiga algo en las escrituras o que sea difícil de explicar a la luz de las cronologías dadas en los evangelios. CONSIDERO QUE TENIENDO EN CUENTA QUE PARA LA CRONOLOGÍA TANTO JUDÍA COMO ROMANA DE AQUEL MOMENTO, LOS DÍAS INICIABAN Y TERMINABAN A LAS 6 DE LA TARDE. NO EXISTE POSIBILIDAD DE CONTROVERSIAS.. LO QUE PARA LOS AUTORES DEL EVANGELIO ES UN DÍA, PARA NOSOTROS QUE CONTAMOS DE 0 A 24.. BIEN PUEDEN SER DOS DISTINTOS, SIN QUE HAYA CONTRADICCIÓN ALGUNA. (NOTA DE RAÚL RADAKOFF)