martes, 27 de septiembre de 2011

Ellas no están en venta.






Lydia Cacho 26/09/2011

Hace tiempo entrevisté a un médico que hizo su fortuna haciendo cirugías estéticas para el Cartel de Cali. Famoso entre los narcos por su eficiencia para poner implantes de senos a más de tres mil jovencitas “novias” de sus clientes. Para él, como para miles de hombres en el mundo, estas jóvenes cooptadas por la delincuencia organizada eran casi objetos desechables. Los entrevistados durante mis investigaciones sobre trata de mujeres en Latinoamérica, esgrimían como argumento central la justificación de la violencia sexual que comienza en el hogar y que se reproduce socialmente. Cantidad de adultos consideran que si una niña ya fue abusada por algún familiar o violada por un extraño se convierte en un objeto “usado”, y pasa a formar parte de los miles de víctimas potenciales de otras formas de explotación que, sin protección y atención especializada, sin recursos emocionales y culturales para entender los procesos de normalización de los abusos y el control de abusadores con poder (desde criminal hasta político o simplemente económico), quedan abandonadas por la sociedad. Aunque no todas las víctimas de trata vivieron abusos infantiles, el mecanismo de justificación sexista aplica a todos los casos, más cuando los enganchadores son novios violentos.

Y es que uno de los subproductos que generó la narcoguerra en Colombia fue la normalización de la explotación sexual de mujeres de entre 12 y 21 años. Mientras el gobierno se obsesionaba con un discurso monotemático sobre las toneladas de cocaína, los tráilers cargados de armas y el número de capos detenidos, la sociedad, abrumada por la violencia sistémica, por las extorsiones y las muertes de periodistas, jueces y empresarios, se resguardaba en sus hogares o buscaba estrategias culturales para alejar a las y los jóvenes de las adicciones.

Mientras tanto los cuadros medios de la delincuencia organizada entretejieron un poderoso discurso sobre el glamour de la prostitución de jóvenes. Bailarinas, novias de narcos, actrices de pornografía adolescente, modelos de calendarios nudistas. Chicas contratadas como modelos forzadas luego a ser “mulas” para transportar drogas y edecanes para conciertos organizados por los narcomenudistas, quienes promovían las drogas sintéticas y el crack. Y por supuesto el mercado de bares de table dance incrementó en más de 300%, acompañados de la promoción de prostitución en casas de juego clandestinas.

Si algo podemos hacer en México, es aprender las lecciones que la guerra en Colombia dejó al mundo. Evidenciar la violencia, la corrupción y la debilidad del Estado es sin duda una obligación de los medios. Tomar medidas para crear una cultura de derechos humanos en el ámbito familiar, empresarial y político es tarea de toda la sociedad. Al final del día es lo único que permitirá reconstruir el tejido social luego de que las balas callen y el negocio de la guerra deje sus dividendos a políticos y mafias mexicanas y norteamericanas.



Hace un mes formé parte de una red que rescató a AR, una adolescente de Tamaulipas que fue embaucada por Facebook por una red de tratantes norteños. Encontrarla no fue tan difícil, la fortaleza de la madre se convirtió en motor de inspiración, el rescate fue complejo por la protección de los jóvenes tratantes que aunque no pertenecen a ningún cártel, han sabido construir una red criminal similar a la de Sin tetas no hay paraíso. Pero tal vez una en mil adolescentes mexicanas cooptadas por tratantes tiene la suerte de ser rescatada y protegida.

Nadie absolutamente le habló a AR de trata de personas, ni de los peligros y los métodos utilizados por los enganchadores en redes sociales, fiestas y escuelas. Lo cierto es que si hubiera tenido herramientas, las posibilidades de caer en la trampa inicial habrían sido mínimas.

Ciertamente hay muchas cosas que no están en nuestras manos en cuanto a la terrible situación que se vive en México, pero la prevención sí lo está. Si usted lee noticias sobre el incremento de la trata de mujeres y cree que no puede hacer nada, se equivoca; darles herramientas a las niñas y jóvenes que le rodean es factible, posible, efectivo y puede evitar la glamourización de la prostitución adolescente como la colombiana.

Un ejemplo de opciones prácticas puede encontrarse en el sitiowww.yonoestoyenventa.org en el que se ofrecen herramientas para hablar con las niñas y adolescentes sobre estos temas.


Fuente: Chacatorex

Bolivia: Masiva protesta en La Paz contra represión a indígenas.


Erbol, 27 de setiembre, 2011.- Masiva protesta en La Paz contra represión a indígenas, Organizaciones campesinas e indígenas, junto a la ciudadanía paceña, protagonizaron una masiva marcha en el centro de la sede de Gobierno, como rechazo a la intervención policial a la movilización indígena en defensa del TIPNIS. La COB se sumó a la protesta y anunció para este miércoles un paro cívico de 24 horas en Bolivia.

Fuente: SERVINDI

Bolivia: Evo suspende ejecución del tramo dos de la carretera Villa Tunari-San Ignacio


Erbol, 27 de setiembre, 2011.- El presidente Evo Morales decidió la noche de este lunes suspender la ejecución del tramo dos de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos, tras la violenta represión a marchistas indígenas ordenado por su gobierno, que dejó más de 40 heridos de diversa gravedad.
El mandatario, en una declaración de prensa en Palacio de Gobierno, dejó en manos de las autoridades y representantes de los departamentos de Cochabamba y Beni tomar la decisión sobre la construcción del polémico tramo dos que atraviesa el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).
Apeló a leyes y decretos emitidos por anteriores gobiernos para justificar la construcción del tramo carretero que pretende vincular el territorio cochabambino con el beniano; además aseguró tener en su poder cartas de varias organizaciones sociales de ambas regiones del país que demandan la ejecución del proyecto caminero que cuenta con financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES).
“Yo quiero salvar una responsabilidad ante la historia y ante el pueblo boliviano y sobre todo ante los dos departamentos (Beni y Cochabamba), (por tanto) que haya un debate nacional del pueblo boliviano para que ellos decidan (sobre la construcción de la carretera) y especialmente los dos departamentos involucrados; mientras (pasa eso) queda suspendido el proyecto de la carretera del Parque Isiboro Sécure y que sea el pueblo quien decida, principalmente los dos departamentos”, sostuvo.
El mandatario boliviano aseguró que su Gobierno decidió la construcción de la carretera sólo cumpliendo con la norma y atendiendo a los pedidos de la población.

Repudia la intervención policial

Morales calificó como un exceso el accionar de la Policía durante la intervención a la marcha indígena, que ayer fue brutalmente reprimida en su campamento en el sector de San Lorenzo, departamento del Beni.
“Lamentamos y repudiamos los excesos realizados a la marcha indígena, no comparto (esa acción), ni la violencia, fue un exceso, un abuso hacia los hermanos indígenas que estaban en la marcha, pero también hay que preguntarnos qué podría haber pasado si esa marcha pasaba y se encontraba con el bloqueo en Yucumo”, afirmó.

Pide investigación internacional

Morales también negó haber ordenado la represión policial a la marcha indígena y pidió que una comisión internacional de alto nivel investigue estos violentos hechos, para dar con los verdaderos responsables de la violencia.
“Organicemos una comisión de alto nivel, constituidos de organismos internacionales, Defensor del Pueblo, Derechos Humanos, para que haga una profunda investigación sobre los hechos del día de ayer, que dejan mucho que desear, el Presidente nunca instruyó (la intervención), a veces se presentan estos problemas y nos echan la culpa a todos”, dijo Morales.
Espero –agregó– que esta comisión haga una investigación profunda e identifique a todos los agresores de la violenta represión policial a indígenas y también a los autores del hecho registrado un día antes (es decir el sábado en Chaparina) contra el Canciller David Choquehuanca y a efectivos del orden.

Noticias relacionadas en Erbol:

Otras noticias:



Fuente: SERVINDI

lunes, 26 de septiembre de 2011

Uruguay: En la senda de la megaminería.


Marcha por la defensa de la tierra y los recursos naturales de mayo en Montevideo contra proyecto minero a cielo abierto. Foto: Argentina Indymedia
Por José Elosegui
Noticias Aliadas, 24 de setiembre, 2011.- ha sido históricamente un país agrícola y ganadero. Sin embargo, la llegada de megaemprendimientos mineros está desnudando intencionalidades y debilidades del gobierno en el camino sinuoso de una nueva apuesta productiva, que se ha visto ratificada con la reforma al Código de Minería aprobada en Diputados el 14 de setiembre.
Sólo en el 2011 el gobierno uruguayo ha otorgado permisos para prospección y exploración minera en un total de 1 millón de hectáreas, cifra varias veces superior al promedio anual otorgado en la última década. La apuesta del gobernante Frente Amplio por diversificar la matriz productiva nacional, avanzar en la industrialización y fomentar la inversión extranjera directa también en el sector minero parece clara.
Según la Dirección Nacional de Minería y Geología, Uruguay tiene concedidos permisos de prospección y/o exploración en diversos departamentos del país para minerales como: oro, plata, hierro, cobre, zinc, níquel, platino, manganeso, paladio, riolita, diamantes, estaño, titanio, rutilos, ilmenitas, molibdeno, magnesio, cadmio, antimonio, vanadio, litio, kimberlitas, zirconio y plomo.
En tanto, son numerosos los minerales que son explotados y se destacan los que son de utilidad para la industria cementera. No obstante, hay que subrayar también las concesiones de explotación otorgadas a proyectos de oro, plata, cobre, zinc e hierro, y en este marco, la explotación misma del oro. Se trata del mineral con mayor peso en las exportaciones del país, según información del portal gubernamental Uruguay XXI.
El presidente José Mujica, en su discurso de balance del primer año de gobierno, pronunciado el 1 de marzo ante el Poder Legislativo, destacó que las inversiones extranjeras, particularmente en el sector minero, “habrán de reactivar a su vez otros sectores productivos generando empleo directo e indirecto”.
Pero fue el proyecto de extracción de hierro a cielo abierto de la empresa Aratirí, perteneciente a la transnacional india Zamin Ferrous, con una inversión de alrededor de US$ 2 millardos y la amenaza de cráteres gigantescos en el centro del país, el que alborotó el avispero político, económico y social.

Enfrentamientos por proyecto

El proyecto de Aratirí generó resistencias y respaldos en la zona de instalación de la empresa, fuertes enfrentamientos políticos entre oficialismo y oposición y hasta el surgimiento del Movimiento por un Uruguay Sustentable.
La ambientalista María Selva Ortiz, de REDES-Amigos de la Tierra Uruguay, dijo a Noticias Aliadas que la minería a gran escala “amenaza las tradicionales bases agropecuarias de la producción nacional. En la mayoría de los países de la región la gran minería se da en porciones de suelos poco fértiles, o desérticos, pero Uruguay sería uno de los primeros casos en tierras fértiles”.
En junio pasado varios técnicos de Aratirí habían reconocido que el ganado debía estar, por seguridad, a más de 3,000 o 4,000 m del área de operaciones de la empresa.
Ortiz consideró que “la megaminería es social y ambientalmente insustentable, además de incompatible con el derecho ambiental uruguayo”.
A comienzos de agosto Aratirí anunció que su proyecto en Uruguay dejaba de ser la principal prioridad, y el gobierno reaccionó preocupado. El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, exhortó a “no vociferar contra las inversiones”, mientras que el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, aseguró al semanario Voces que “el hierro nos dará la revolución productiva”.
El revuelo político que causó la decisión de la empresa derivó en la convocatoria del Ejecutivo uruguayo a una comisión multipartidaria, conformada por integrantes de todos los partidos políticos con representación parlamentaria y el gobierno, para definir la estrategia minera del país. La comisión se reunió por primera vez el 12 de agosto y se fijó un plazo de 60 días para llegar a un pronunciamiento.
Paralelamente y presionado por el proyecto Aratirí, el Parlamento nacional se dedicó ya desde el año pasado al debate de una propuesta oficial de reforma del Código de Minería de 1982. La iniciativa, aprobada finalmente el 14 de septiembre en Diputados y que ahora debe ser promulgada, incluye varios puntos que, según el gobierno, buscan desarrollar la industria minera, que esa actividad deje mayores riquezas al país y que se integre armónicamente al sistema productivo nacional. No obstante, el punto más importante de la reforma, y a la vez conflictivo, es el aumento del canon que las empresas deben pagar al Estado.
Hasta ahora las empresas pagaban como canon el 5% del valor del mineral al momento de extraerlo del suelo. Con la modificación aprobada pagan el 5% del valor de exportación del producto, que es bastante más alto que el valor anterior.
El ministro de Industria, Energía y Minería Roberto Kreimerman, confirmó que las modificaciones apuntan a facilitar la llegada y el trabajo de empresas que arriesgan en la etapa de prospección y exploración.

Resistencia a la minería

Organizaciones uruguayas agrupadas en el Movimiento por un Uruguay Sustentable —que surgió para resistir la instalación de Aratirí en el país y nuclea a productores agropecuarios, sindicatos, investigadores, académicos, asociaciones de vecinos, entre otros actores— advierten que el nuevo Código de Minería concretará la apertura uruguaya a la minería de gran escala. Reconocen, no obstante, que la reforma también incluye criterios de protección del medio ambiente y el aumento del canon a pagar al país por parte de las empresas mineras.
Aunque un sector del movimiento sindical, como la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (UNTMRA), considera que Uruguay debe apuntar al desarrollo de la minería, advierte que ésta debe garantizar rigurosidad en el cuidado del medio ambiente, mayor apropiación del Estado de los recursos extraídos, un proceso de industrialización para no sólo exportar esos recursos y la mejora de las condiciones laborales, tal como lo señaló Marcelo Abdala, secretario general de la UNTMRA, al periódico La Diaria.
En tanto, Mónica Castro, dirigenta de la Federación de Funcionarios de la empresa estatal Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP), manifestó a Noticias Aliadas que “no es posible plantearse el desarrollo de la megaminería como algo bueno para el pueblo”. Argumentó que “lo único que este desarrollo garantiza es la rentabilidad del capital” y que “no hay impuestos a las ganancias de quienes se llevan nuestros recursos naturales”.
Castro advirtió que Uruguay tiene firmados numerosos tratados de protección de inversiones con otros países, que podrían ser usados por las grandes mineras contra el Estado. Finalmente, la sindicalista lamentó que “no se tienen en cuenta los derechos de las próximas generaciones, que ya no tendrán lo que hoy se lleva el capital y sí sufrirán las consecuencias ecológicas de sus prácticas depredadoras”. —Noticias Aliadas.
—-

Otras noticias:


Fuente: SERVINDI

domingo, 25 de septiembre de 2011

Leo Boff: Necesitamos coraje.


El pasado 14 de septiembre celebró sus 90 años de edad una de las figuras religiosas brasileras más importantes del siglo XX: el Cardenal Paulo Evaristo Arns. Al volver de la Sorbonne, fue profesor mío, cuando yo todavía andaba de pantalón corto, en Agudos-SP, y después, en Petrópolis-RJ, ya fraile, profesor de Liturgia y de teología de los Padres de la Iglesia antigua. Nos obligaba a leerlos en sus lenguas originales, en griego y en latín, lo que me infundió un amor profundo por los clásicos del pensamiento cristiano. Después fue elegido obispo auxiliar de São Paulo. Para protegerlo, porque defendía los derechos humanos y denunciaba, arriesgando su vida, las torturas a prisioneros políticos en las mazmorras de los órganos de represión, el Papa Pablo VI lo hizo cardenal.
Profético, pero manso como un san Francisco, mantuvo siempre la dimensión de esperanza, aun en medio de la larga noche de la dictadura. Todos los que lo encontraban podían infaliblemente oír como yo oí estas palabras firmes y fuertes: «valor, adelante, de esperanza en esperanza».
Valor o coraje, he aquí una virtud urgente para los días actuales. Me gusta buscar en la sabiduría de los pueblos originarios el sentido más profundo de los valores humanos. Por eso, en la reunión de la Carta de la Tierra celebrada en la Haya el 29 de junio de 2010, donde participaba activamente siempre junto a Mercedes Sosa cuando todavía vivía, pregunté aPauline Tangiora, anciana maorí de Nueva Zelanda, cuál era para ella la virtud más importante. Para mi sorpresa dijo: «el coraje». Volví a preguntarle: «¿por qué exactamente el coraje?» Respondió:
«Necesitamos tener coraje para alzarnos en favor del derecho donde reina la injusticia. Sin coraje no se puede llegar a la cima de ninguna montaña; sin coraje nunca podrás llegar al fondo de tu alma. Para enfrentarte al sufrimiento, necesitas tener coraje; sólo con coraje puedes tender la mano al caído y levantarlo. Necesitamos coraje para engendrar hijos e hijas para este mundo. Para encontrar el coraje necesario tenemos que unirnos al Creador. Es Él quien suscita en nosotros coraje en favor de la justicia».
Pues este es el coraje que el cardenal Arns infundió siempre en todos los que valientemente se oponían a los que nos secuestraron la democracia, y detenían, torturaban y asesinaban en nombre del Estado de la Seguridad Nacional (en realidad, de la seguridad del capital).
Yo añadiría: hoy necesitamos coraje para denunciar las espejismos del sistema neoliberal, cuyas tesis han sido rigurosamente refutadas por los hechos; coraje para reconocer que no vamos al encuentro del calentamiento global sino que estamos ya dentro de él; coraje para mostrar los nexos causales entre los innegables eventos extremos, consecuencias de este calentamiento; coraje para revelar que Gaia está buscando el equilibrio perdido, lo que puede implicar la eliminación de millares de especies y, si no tenemos cuidado, también de la nuestra; coraje para acusar la irresponsabilidad de quienes toman decisiones, que siguen todavía con el vano y peligroso objetivo de crecer y crecer, sacando de la Tierra bienes y servicios que ella ya no puede reponer y por eso hacen que se debilite día a día; coraje para reconocer que el rechazo a cambiar el paradigma de relación con la Tierra y el modo de producción puede llevarnos irrefrenablemente a un camino sin retorno comprometiendo de este modo nuestra civilización; coraje para hacer la opción por los pobres contra su pobreza y en favor de la vida y de la justicia, como lo hacen la Iglesia de la liberación y don Paulo Evaristo Arns.
Necesitamos coraje para sostener que la civilización occidental está en declive fatal, sin capacidad de ofrecer una alternativa al proceso de mundialización; coraje para reconocer la ilusión de las estrategias del Vaticano para recuperar la visibilidad perdida de la Iglesia y las falacias de las iglesias mediáticas que rebajan el mensaje de Jesús a un sedativo barato para alienar las conciencias de la realidad de los pobres, en un proceso vergonzoso de infantilización de los fieles; coraje para anunciar que una humanidad que llegó a percibir a Dios en el universo, portadora de conciencia y de responsabilidad, puede todavía rescatar la vitalidad de la Madre Tierra y salvar nuestro ensayo civilizatorio; coraje para afirmar que, quitando y sumando todo, la vida tiene más futuro que la muerte y que un pequeño rayo de luz es más potente que todas las tinieblas de una noche oscura.
Para anunciar y denunciar todo esto, como hacía el cardenal Arns y la indígena maorí Pauline Tangiori, necesitamos coraje, mucho coraje.
[Traducción de MJG]
Fuente: Koinonia

Cara a cara entre terroristas y víctimas.




PROYECTO DE MEDIACIÓN ENTRE EXETARRAS Y FAMILIARES DE ASESINADOS


Presos disidentes de ETA se encuentran con sus damnificados en busca del perdón.


El 25 de mayo de 2011 sucedió algo insólito en una sala de oficina de Vitoria. Tras medio siglo de violencia terrorista, de 829 asesinatos perpetrados por ETA, de varias generaciones que han crecido en Euskadi entre el miedo y la falta de libertad, dos desconocidos se sentaban cara a cara. Mientras el país entero hablaba sobre el final de la banda, estos dos hombres lo escenificaban, de forma privada, en esa sala. Uno era una víctima del terrorismo cuyo padre fue asesinado en 1980 y que aún no conoce quiénes fueron los culpables. El otro, un preso condenado por pertenecer a ETA, con delitos de sangre, que ha llegado a la conclusión de que la violencia no tiene sentido y se ha apartado de la banda. El primero quería saber el porqué de muchas cosas. Por qué la persona que tenía enfrente había sido un terrorista, por qué había matado, cómo podía vivir con ello, qué le condujo a la organización que destrozó la vida de su madre y de sus seis hermanos... El segundo quería, sobre todo, pedir perdón.

Como ellos, otras seis personas se reunieron por parejas esos días de mayo. A solas o junto a un mediador. Algunas en la cárcel, otras, si era posible, porque el preso estaba ya en régimen de semilibertad, fuera. Las víctimas, que habían accedido a escuchar lo que los internos tenían que decir, han puesto voz y rostro a los estragos de los asesinatos cometidos por la banda; les han enfrentado a las consecuencias personales de los atentados; a lo que significa una familia rota en nombre de una supuesta "lucha patriótica".


Solo uno de los damnificados lo era directamente del preso con el que se encontró. Se sentó a hablar, frente a frente, con la persona que había asesinado a su familiar más querido. Fue la reunión más complicada emocionalmente. Las otras tres víctimas se han reunido con reclusos de la banda que han hablado como exmiembros de una organización jerárquica en la que ellos no elegían a sus víctimas: cumplían órdenes. Todos eran de alguna manera partícipes y responsables de cada una de las muertes.
Los encuentros son confidenciales y no hay ningún tipo de contraprestación ni beneficio penitenciario para los presos. Es la forma de garantizar que su interés es sincero, que no buscan ninguna ventaja que vaya más allá del plano estrictamente personal. Las víctimas, como no podía ser de otra forma, no están obligadas a perdonar. La idea es que hablen, que escuchen si lo desean. Que puedan expresar todo lo que quieran a quien tienen delante. Pueden abandonar el programa en cualquier momento si así lo deciden. Es otro de los principios básicos del proceso.


Las motivaciones de cada uno para participar han sido distintas. En el caso de las víctimas, todas con un profundo trabajo psicológico a sus espaldas para superar el trauma del atentado -todos eran hijos o viudas de asesinados por ETA-, ha pesado más el futuro que el pasado. No tenían claro que la experiencia les ayudara personalmente y aseguraban que no necesitaban que les pidieran perdón. Su verdadero motor era la esperanza de que quizá ese paso pudiera suponer un pequeño avance hacia la reconciliación en Euskadi. Hacia la creación de un futuro en paz donde no haya olvido, pero en el que sus hijos y nietos puedan vivir sin odio.
Los presos que han participado pertenecen al grupo de reclusos que se han atrevido a expresar públicamente que la violencia no ha servido para nada; que le han dicho a ETA que ya no tiene sentido y han abandonado su disciplina. Aún son minoría. No llegan a 30 los que han sido trasladados al País Vasco, cerca de sus familiares, a Nanclares de Oca (Álava), gracias a su rechazo explícito del terrorismo. Los que han llegado a la mediación, además, son personas convencidas de que sus acciones solo han generado sufrimiento. A los asesinados y a sus familias, pero también a ellos mismos. Han querido liberar un poco su dolor por el daño causado pidiendo perdón; servir de ejemplo a otros; colaborar, como sus interlocutores, a la construcción de un País Vasco en paz...
Porque en Euskadi, a pesar de la esperanzadora perspectiva de estar asistiendo al final de ETA, al cierre de un ciclo de terror, aún queda mucho por hacer. Lo más complicado. Construir la convivencia sin olvidar el pasado y alcanzar una normalidad aún hoy inexistente. A casi todos los participantes en el programa -víctimas y victimarios- les ha inquietado cómo se iba a entender su decisión en sus respectivos mundos, a pesar de que se trata de una decisión libre y soberana para participar en un acto íntimo y privado que solo a ellos atañe. Pero, por esta inquietud, en este artículo no aparecen nombres ni circunstancias que revelen la identidad de los participantes.
Una vez elegidas las personas que participarían en el proyecto, los mediadores se entrevistaron en diversas ocasiones de forma individual con cada víctima y con cada preso para ir preparando el encuentro. De las seis víctimas, dos prefirieron no llevarlo a cabo en ese momento y recibieron una carta escrita por los asesinos de su familiar. Otras cuatro siguieron adelante. En cuanto a los presos, en uno de los casos el mediador consideró que aún no era conveniente el encuentro cara a cara. El recluso pidió perdón por escrito.
A finales de mayo llegó el momento para el que se habían estado preparando. Todos acudieron con incertidumbre, sin tener muy claro cómo iban a reaccionar ellos mismos ni sus interlocutores. Tras pasar una hora o dos juntos, se estrecharon la mano o se dieron un abrazo. Se intercambiaron sus correos electrónicos con la sensación de que el encuentro había sido terapéutico y de que habían dado un paso -aunque fuera pequeño- hacia una convivencia normalizada en Euskadi.
La segunda fase del programa de mediación ya está en marcha. Otras ocho personas participan en el proyecto. Cuatro víctimas y cuatro presos que podrán encontrase próximamente si así lo desean.
Fuente: ELPAIS.com