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lunes, 1 de diciembre de 2014

Día Internacional de la lucha contra el SIDA.


Diciembre se eligió desde hace tiempo como el mes internacional del SIDA o HIV. Más allá que la enfermedad del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida ya no es un tema desconocido, sigue generando controversias. Esto especialmente en lo que concierne tanto a la comprensión del padecimiento como a la inclusión social de las personas que padecen la enfermedad.

En relidad, se escribió mucho, al tiempo que diversos estamentos elaboraron planes de prevención, de información, de comunicación; esto en todos los países del mundo. Sin embargo, en el imaginario popular siguen existiendo conos de sombra sobre la comprensión de las posibilidades de contagio.

No importa el medio social ni el país: lo habitual es que se discrimine de alguna forma tanto a quien porta el virus HIV como al que padece la enfermedad. Si bien se desterró la discriminación absoluta como era el aislamiento, el abanico de actitudes discriminatorias es amplio y puede ir desde lo más sutil hasta lo más obvio.

En general y aunque parezca inverosímil, cuando se indaga acerca de la razón de tales actitudes, la mayoría de las veces se encuentra desinformación. Es paradójico que esto suceda en la era de las comunicaciones instantáneas, pero el temor que produjo la aparición de esta enfermedad se mantuvo en el tiempo y se instaló fuertemente en el imaginario popular. Por ello el trabajo de lograr que la comunicación y la llegada de la información sean efectivas; y que esta última penetre y sea comprendida, sigue siendo aún hoy un desafío.

Las reacciones que evitan el contacto o derivan en el rechazo fueron y son múltiples: comentarios impropios, maltrato físico y verbal, pérdida del hogar así como del empleo, dificultades para insertarse una vez recibido el diagnóstico y la primera asistencia, el rechazo de los entornos más cercanos y también de los más lejanos, etc.

El impacto psicológico y hasta incluso físico de tales reacciones fue y sigue siendo muy negativo para quienes son portadores del virus HIV o sufren la enfermedad del SIDA. No hay que olvidar que, en estos últimos años, muchos niños contrajeron la enfermedad. De acuerdo con un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más de 40 millones de personas en el mundo viven con HIV. De ellas, más de 27 millones viven en Latinoamérica y el Caribe.

En América Latina se realizaron campañas de todo tipo, elaborándose estrategias para la implementación de programas nacionales en cada país. Según informes de la OPS, la homofobia -aversión obsesiva a las personas homosexuales- es una de las razones que más alimenta actitudes discriminatorias.

De todas maneras, siguen haciéndose grandes esfuerzos para fomentar y profundizar la comunicación, con el objetivo del ida y vuelta de la misma, con sentido y contenido, para sensibilizar, educar y prevenir. La finalidad es provocar cambios reales en las actitudes de la gente común.

Sin duda, establecer una plataforma de comunicación con un abordaje definido que logre un mayor intercambio de experiencias y cooperación entre países, ubica a las naciones (especialmente a las de Latinoamérica) en un lugar mejor para combatir las actitudes discriminatorias. Por eso es conveniente:

· Articular actividades a nivel nacional, regional y local. 
· Abordar a las poblaciones vulnerables.
· Mantener un proceso continuo con campañas y actividades a lo largo del año.
· Sostener un compromiso de cooperación entre países.
· Lograr el compromiso a nivel político, en el área de la salud tanto privada como del Estado, y que involucre definitivamente a la gente común.
· Sistematizar los procesos y las experiencias.
· Evaluar el impacto, los ratings logrados, los datos epidemiológicos y el grado de estabilización de la epidemia.

Copyright Bibliomed

domingo, 1 de diciembre de 2013

Sida: lucha contra el virus y la discriminación.


Este 1 de diciembre se recuerda a los más de 30 millones de muertos víctimas del sida, se presentan los adelantos científicos y se pone de presente que el VIH sigue siendo letal y que la discriminación persiste.


Los condones siguen siendo la mejor y más fácil manera de protegerse (y proteger a otros), no solo del virus del Sida.


A propósito de esta fecha, Naciones Unidas lanzó esta semana una alerta por el alza de las infecciones entre los jóvenes. La cifra de adolescentes que mueren a causa del sida/VIH en el mundo aumentó un 50 por ciento entre 2005 y 2012, según un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). El informe revela que unos 71.000 jóvenes de entre diez y 19 años murieron a causa de esta enfermedad en 2005, mientras que la cifra creció a 110.000 en 2012, una tendencia atribuida a la falta de estudios y de asesoramiento para los adolescentes.


"Juega limpio. Coopera tú también", reza esta valla de prevención.



En América Latina, Nicaragua aparece como uno de los países de mayor riesgo de infección para todas las edades. En este país centroamericano el número de nuevos casos de contagios con el VIH se ha triplicado en los últimos años, donde 8.000 personas portan el virus, según estadísticas de la Asociación de Personas con VIH.

Vivir y trabajar siendo portador del VIH

En muchos países, los portadores del sida están condenados a llevar una vida en la precariedad: sin medicamentos, sin atención sanitaria y sin trabajo. En Alemania, en cambio, los portadores del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) pueden hoy trabajar casi normalmente, aunque aún se enfrentan a los prejuicios y la discriminación cotidiana. No hace muchos años el diagnóstico de VIH+ era una literal “condena a muerte” que se cumplía en meses o pocos años. En esa época aún no existía la terapia “antirretroviral” que, a menudo, frena la multiplicación del virus en el cuerpo.

Angelika, de 55 años, recibió hace 18 años el resultado de la prueba que la certificaba como “positiva”. Las consecuencias de la infección la obligaron hace 10 años a perder su trabajo en una ambulancia para drogadictos. Tuvo que aceptar el estatus de pensionada prematura, con mucho menos dinero, pero con más tiempo y calma para cuidar de su salud. Hoy, gracias a los medicamentos, se siente con más energías.


Doble presión 

Dos terceras partes de los portadores de VIH en Alemania, unas 50.000 personas, ejecutan el mismo ritmo de trabajo, como cualquier otro empleado. Aun así, son discriminados, advierte Manuel Izdebski, director de Deutsche Aids-Hilfe, la agencia alemana que se ocupa de promover la prevención y la atención de los portadores del VIH.

“Aunque en Alemania los portadores del VIH tienen, a menudo, una expectativa de vida normal, siguen siendo estigmatizados”, se queja Izdebski. A pesar de que en Alemania “solo” un trabajador entre mil lleva el virus en su cuerpo, “muchos solicitantes de trabajo que confiesan ser positivos no son empleados”, advierte Izdebski. No en vano, la actual campaña alemana, con motivo del Día Mundial del Sida 2013, ha sido llamada “Convivir positivamente”.

Por su parte, Unicef insta a que ahora que el mundo tiene la experiencia y las herramientas para lograr una generación sin sida, “los niños y jóvenes deberían ser los primeros beneficiados por nuestros éxitos en la lucha contra el VIH y los últimos en sufrir cuando no cumplimos".

DW.DE












Fecha 30.11.2013
Autor Jeanette Seiffert / José Ospina-Valencia
Editor Diego Zúñiga
Enlace permanente http://dw.de/p/1AR2q

Fuente: dw.de