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jueves, 28 de junio de 2012

Perú: Identidades indígenas: de indio a campesino, de campesino a indígena.


Por Ricardo Marapi
28 de junio, 2012.- «¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Cada día, estas preguntas se vuelven relevantes para encontrar nuestra identidad. Y son reflexiones que no pasan por un día, ni por dos; pasan por todo un proceso de historia», expresa, sentidamente, Gladis Vila, lideresa indígena huancavelicana. Muchas personas se hacen estas preguntas en algún momento de sus vidas, y las consideran como reflexiones naturales.
Sin embargo, para las poblaciones indígenas estas preguntas de orden filosófico son totalmente cruciales, ya que resumen y reflejan una serie de problemas estructurales que el Perú arrastra desde hace siglos: la discriminación y asimilación cultural de los pueblos indígenas, y la incapacidad de construir un país multicultural donde se pueda respetar y aprender de nuestras diferencias.
En las próximas líneas conoceremos las reflexiones de diversos especialistas sobre el proceso histórico que las identidades indígenas han atravesado en las últimas décadas: José Ignacio López Soria, filósofo y reconocido investigador en temas de interculturalidad; Jaime Urrutia Ceruti, antropólogo especialista en comunidades campesinas; y Gladis Vila Pihue, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap).
Se trata de reflexiones necesarias y fundamentales para la actual coyuntura, donde los modelos económicos extractivistas y las normas legales de reconocimiento de los derechos indígenas están causando impacto en la forma de vida y en la propia redefinición de identidades de los pueblos indígenas.

El «problema del indio» desde la Colonia

«El Perú, desde la Colonia, es perfectamente consciente de que el país está compuesto por una diversidad de pueblos, grupos étnicos, culturas, lenguas y religiones. Y la prueba evidente de que eran conscientes de esa existencia era que intentaban eliminarlos: de lo que se trataba era de aplastar todas esas culturas. Es una conciencia sin consciencia; es decir, una conciencia cognoscitiva sin consciencia moral», reflexiona López Soria.
Esta herencia colonial se trasladó a los primeros años de la vida republicana, donde se empieza a construir una idea de Estado-Nación, bajo una perspectiva homogeneizadora, pero desde un sentido diferente.
«Es decir, homogeneización no desde el sentido de que todos vamos a ser iguales, sino de que todos estamos en una articulación, gobernados por el Estado-Nación, donde no todos los peruanos son ciudadanos. Más que homogeneización, es una articulación vertical, de tal manera que hay una jerarquía. Una homogeneización que no alude a lo horizontal, porque la sociedad peruana nunca ha sido horizontal; siempre ha sido vertical y, de alguna manera, lo sigue siendo todavía», afirma López Soria.
En la segunda década del siglo veinte empezaron los debates acerca del «problema del indio» entre José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre y otros intelectuales. «Ya este término es evidentemente peyorativo, porque es como decir que el problema no somos «nosotros», sino que son los «indios» y cómo resolvemos este «problema» en el país. Esto revela una tendencia a la inclusión, donde en el camino quedaban neutralizadas sus características como pueblos indígenas y asumían la cultura occidental», analiza el filósofo.
Para la lideresa indígena Gladis Vila, la palabra indio era una palabra despectiva y aún lo sigue siendo. «Ha sido utilizada para agredir a la otra persona, para discriminarla y humillarla, sobre todo en las comunidades campesinas donde existían las haciendas.
Por ejemplo, si me dicen que soy un indio, respondería que no lo soy; pero sí digo que soy indígena, por pertenecer a aquellas comunidades y ayllus que existieron antes de la historia del Perú», reafirma la dirigente.

La creación de una identidad: el campesino

El 24 de junio de 1969, el general Juan Velasco Alvarado promulgó la Ley de Reforma Agraria mediante Decreto Ley 17716, donde también reemplazó el denominado Día del Indio —creado por el presidente Augusto B. Leguía en 1930— por el Día del Campesino. ¿Cuál fue el impacto en la redefinición de las identidades indígenas?
«Una reivindicación fundamental del gobierno militar de Velasco fue cambiar el término indio —de connotación absolutamente negativa— por el de campesino en la documentación oficial, eliminando un término despectivo que en el Perú servía para justificar la jerarquización social», detalla el antropólogo Jaime Urrutia, quien describe además que el término indio no era un elemento de identidad, sobre todo en la sierra del Perú.
López Soria opina que Velasco recogió el legado del debate de los años veinte. «Mariátegui predicó una y otra vez que el problema del “indio” era un problema de carácter económico. Y bajo esa perspectiva socialista, el término indio importa muy poco: lo que importa es si es proletario obrero o proletario campesino. Y la terminología de Velasco recoge esa impronta que comenzó en los años veinte. Una nueva identidad con enfoque de clase», explica López Soria.
Una opinión similar tiene la lideresa indígena Gladis Vila. «Hasta hoy en día nuestros padres, nuestros abuelos, piensan que ser campesino es haber dado un paso más hacia adelante o haber logrado un derecho más», afirma. «En su momento, el término campesino fue muy valioso en el sentido del autorreconocimiento; pero hoy en día sentimos que el término es muy limitado porque está reducido a la tierra. Los pueblos indígenas aspiramos mucho más allá: al tema del territorio», plantea la lideresa.
El filósofo López Soria comparte la opinión sobre la limitación del término campesino. «Es una identidad muy limitada porque se vincula fundamentalmente a la tierra. Por ejemplo, los pueblos de la selva cultivan la tierra (además, pescan, cazan y cultivan el bosque), pero no sé si dichas comunidades se identifican a sí mismas como campesinos. Es como si yo me identificara como profesor universitario. Yo soy profesor, pero eso no significa que necesariamente tenga que identificarme con mi fuente de trabajo. Tengo otras identidades que son diversas de mi fuente de trabajo», reflexiona López Soria, quien opina que los elementos de carácter cultural son los que más identifican a la persona.

La reafirmación de los pueblos indígenas

En las últimas décadas, el mundo ha empezado a tomar conciencia sobre las condiciones de marginación de los pueblos indígenas, y se han establecido una serie de iniciativas para el reconocimiento de sus derechos. En el ámbito internacional se creó el Convenio 169 de la OIT, y recientemente se dio, en el ámbito nacional, la promulgación de la Ley de Consulta a los Pueblos Indígenas. Estas tendencias y normativas están acentuando el debate sobre las identidades indígenas y sobre quiénes deben ser contemplados por tales normas.
«Yo creo que un elemento clave es el Convenio 169 de la OIT, que explicita los derechos de los grupos tribales. Esa ha sido la bandera usada para la reivindicación por aquellos que se vuelven a considerar como grupos indígenas», analiza el antropólogo Jaime Urrutia.
Para la lideresa indígena Gladis Vila, el reciente proceso de elaboración de la Ley de Consulta ha influido en su reafirmación y búsqueda de identidad como pueblos indígenas. Pero, en el caso de las mujeres indígenas, ¿cuál es la identidad que reafirman primero: la de indígena o la de mujer? «Yo me reafirmo primero como indígena y luego como mujer. Soy indígena por el tema del relacionamiento con el territorio donde están inmersos nuestros roles y aportes como mujer. Pero también tiene que ver con un tema de pertenencia a un pueblo, porque para los pueblos indígenas el tema de la colectividad lo es todo. Por ejemplo, si yo no me reafirmo como pueblo indígena, tampoco podré reafirmarme como mujer y no tendría el vínculo con lo colectivo», explica la lideresa.
En la actualidad, muchos peruanos están de acuerdo con llamarse indígenas. Sin embargo, López Soria advierte la herencia colonial del término. «Han pasado de indios a campesinos y de allí a indígenas. Pero estamos usando un término colonial, porque en América no había indígenas, sino diversos grupos humanos donde cada uno de ellos tenía su nombre, y fueron los europeos quienes les pusieron el nombre de indígena. El término es inventado, como también lo «occidental» es inventado, en oposición a «oriente»», manifiesta López Soria.

La importancia del territorio en la identidad

En la actual redefinición de las identidades indígenas, el tema del territorio ha cobrado crucial importancia. Para la presidenta de Onamiap, el ser indígena tiene un vínculo inmediato con el territorio, no solo con la tierra.
«Es un vínculo con los lagos, ríos y montañas, donde están nuestros apus y nuestra religiosidad. Los indígenas no tendríamos sentido si nos reducen solo a la tierra o a la producción agrícola ¿Y dónde quedan mi religiosidad y mi cosmovisión? Seríamos indígenas no completos», afirma, de manera categórica, la lideresa huancavelicana.
López Soria explica que los pueblos indígenas, por una serie de tradiciones, se sienten también poseídos por su propio lugar. «Cuando tú le quitas la tierra, le quitas parte de sí mismo. Estamos hablando de personas que están mucho más cercanas a la tierra, en el sentido de pachamama. No solamente una posesión para la producción, sino además una relación con el territorio. No es como cuando a mí me quitas una casa. Yo digo: “No importa, por aquí pasará una carretera y me darán un terreno en condiciones parecidas en otro sitio”. Me quitan una posesión, pero mi alma no está pegada a ese pedazo de tierra. Sin embargo, si fuera campesino del mundo indígena sí estaría pegada, porque ahí estarían mis dioses, probablemente », explica López Soria.
¿El redefinir sus identidades es una estrategia política de los indígenas, con la finalidad de alcanzar los derechos que las nuevas normatividades establecen? Para Urrutia, primero se debe partir de lo que significa identidad. «La identidad es reconocerse como parte de un grupo que comparte un mismo discurso histórico y referentes simbólicos de comportamientos, tradiciones y ritos. Las identidades son productos históricos.
Por ejemplo, el grupo chopcca, en Huancavelica, es una identidad inventada hace unos veinte años, pero ahora es asumida por toda la población. Más allá de la construcción de identidad, lo más importante es que el grupo empieza a interiorizarlo y lo termina aceptando», opina Urrutia.
López Soria afirma también que las identidades son, sobre todo, autoposeídas. «Las identidades son cambiantes y se enriquecen en la relación con otros. No hay que ver al otro desde un sentido negativo, es decir, el otro como mi límite, sino más bien el otro como posibilidad de enriquecimiento de mi propia cultura», opina el filósofo. «Los indígenas en el Perú no han asumido la posición de decir: “Los únicos dueños de este territorio somos los indígenas porque somos los originarios y el resto que se vaya”.
Lo único que dicen es: “Que respeten nuestros derechos. Nosotros también queremos ser parte de esta colectividad y queremos serlo de manera íntegra y digna”», explica López Soria.
El Perú sigue siendo un país con políticas discriminatorias y, en muchos casos, asimiladoras de los pueblos indígenas. A ello se suma la agudización del proceso homogeneizador de la globalización y la permanente imposición de un modelo económico extractivista que choca frontalmente contra las cosmovisiones alternativas de los pueblos indígenas.
Ante la pronta aplicación de la Ley de Consulta Previa, en el país aún debemos responder algunas preguntas cruciales, como por ejemplo: ¿las comunidades campesinas deben ser consideradas como indígenas o no? Realizar una reflexión sobre el tema de las identidades indígenas es fundamental para un país como el Perú, que se hace llamar pluricultural.
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Fuente: La Revista Agraria 141, junio 2012, editada por el Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES). Descargar la versión digital completa en: http://www.larevistaagraria.org/content/la-revista-agraria-141-junio-2012-texto-completo

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Fuente: Servindi

domingo, 4 de marzo de 2012

Perú: Pronunciamiento del Pacto de Unidad contra el reglamento de la Ley de Consulta Previa.



4 de marzo, 2012.- Lea el comunicado del Pacto de Unidad de organizaciones indígenas en rechazo al reglamento de la Ley de Consulta Previa que podría aprobarse la próxima semana en sesión de Consejo de Ministros.

Estado Peruano consuma violación de derechos de los pueblos indígenas, mediante la reglamentación de una inconstitucional Ley de Consulta

Las organizaciones nacionales de los pueblos indígenas que conformamos el Pacto de Unidad (Aidesep, CNA, Conacami y Onamiap), rondas campesinas, frentes regionales de defensa, organizaciones de base, organizaciones de mujeres y comunidades de la costa, los Andes y la Amazonía del Perú, luego de llevar adelante seis Talleres Macro Regionales y un Encuentro Nacional para la evaluación interna del borrador de reglamento de la Ley Nº 29785, Ley del derecho a la Consulta Previa a los pueblos indígenas u originarios reconocido en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo; nos dirigimos a la opinión pública nacional e internacional para expresar lo siguiente:
CONSIDERANDO: Que el presidente Ollanta Humala antes de llegar a su investidura, prometió cogobernar con los pueblos indígenas, quienes con nuestros votos defendimos su candidatura en primera y segunda vuelta; asumió ante nosotros y nosotras el teniendo el mandato histórico de resarcir las sistemáticas violaciones de derechos humanos; y que hasta el momento no ha cumplido su palabra, no garantiza un diálogo intercultural de buena fe, no atiende nuestras demandas, ni ha restituido una Institucionalidad Indígena dentro del Estado. La promesa de la “Gran Transformación” debió empezar por corregir una ley surgida en una coyuntura de profunda agresión racista.
Que la Ley N° 29785, ha costado un largo proceso de lucha de los pueblos indígenas en diferentes escenarios del Perú, además, de la muerte y derramamiento de sangre de nuestros hermanos en Bagua que dio paso a la promulgación de una “Ley de consulta” sin haber sido consultada a los propios pueblos, la misma que contiene artículos inconstitucionales que transgreden el espíritu del Convenio 169 de la OIT y no constituye un verdadero instrumento de protección de todos nuestros derechos colectivos.
Que las organizaciones de los pueblos indígenas hemos trabajado de buena fe, de manera ardua y responsable para evaluar la Ley de Consulta y el proyecto de reglamento, en seis Talleres Macro Regionales y un Encuentro Nacional, cuya conclusión fue la MODIFICATORIA de la Ley antes de su reglamentación; sin embargo el Viceministerio de Interculturalidad ha desconocido este acuerdo y ha impulsando la reglamentación de una norma inconstitucional que viola derechos sustantivos reconocidos en el Convenio 169 de la OIT y el derecho internacional; convirtiéndose en el principal operador de los intereses de la política económica neo extractivista del gobierno de turno y del sector empresarial transnacional.
POR LO QUE:
RECHAZAMOS categóricamente el “Reglamento de la Ley de Consulta”, documento UNILATERAL elaborado por el Viceministro de Interculturalidad, validada por una desigual Comisión Multisectorial de dieciocho Viceministerios con dirigentes de solo dos organizaciones, CONAP y CCP captados vergonzosamente por el Estado y las transnacionales para legitimar una norma inconstitucional, los cuales NO nos representan a los más de 10 millones de indígenas peruanos, por tanto, nos encontramos en un Estado de Derecho violatorio y atentatorio a los derechos Constitucionales, dicho “reglamento” no incluye los valiosos aportes de más de tres mil dirigentes, hombres, mujeres y jóvenes de los propios pueblos indígenas que participaron en los talleres macro regionales, los cuales han sido defraudados y traicionados.
DEMANDAMOS al Estado Peruano los 17 años de violación sistemática de nuestros derechos colectivos y EXIGIMOS el cumplimiento del Convenio 169 de la OIT, así mismo, que adopte y garantice la decisión de los pueblos indígenas costeros, andinos y amazónicos, quienes exigimos la MODIFICATORIA de los Artículos 1, 2, 4, 7, 15, 19 y la segunda disposición complementaria de la Ley 29785, por las razones siguientes:
Artículo 1.- Debe incluir TODA afectación, no solo “la directa” considerar toda fuente jurídica internacional, como la Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas y no solo el Convenio 169 de la OIT.
Artículo 2.- Debe proteger TODO derecho indígena, no solo los “colectivos” e INVALIDA todo acto no consultado a los pueblos.
Artículo 4.- Debe ampliar los principios de la consulta de solo 7 a los 18 concertados con el Estado en abril 2010.
Artículo 7.- Considerar indígenas a TODOS los descendientes desde antes de la colonia, y no limitarlos a los descendientes “directos” y quienes conserven “todos” los elementos culturales que excluye a las rondas campesinas y pueblos costeros.
Artículo 15.- Precisar que la “decisión final” estatal, está obligada a lograr el Consentimiento cuando se trata de megaproyectos, depósito de relaves tóxicos, desplazamientos poblacionales o se afecte la supervivencia; a una segunda etapa de diálogo; a no afectar el derecho a un medio ambiente equilibrado.
Artículo 19.- El Viceministerio de Interculturalidad no puede ser juez y parte en los reclamos sobre cuándo debe consultarse al mismo tiempo garantizar se cumplan los acuerdos; aquí se requiere de una Institucionalidad Indígena Autónoma dentro de la estructura del Estado.
Segunda Disposición Final.- Revisar y consultar los actos impuestos que hayan violado el Convenio 169 de la OIT desde 1995 y no convalidarlos, ni confundir con “participaciones”.
EXIGIMOS al Estado Peruano respete nuestro derecho de participación en la elaboración de planes, programas y proyectos de desarrollo que afecten a nuestros pueblos, garantice nuestro derecho al CONSENTIMIENTO mediante la consulta previa, libre e informada, el derecho a participar de manera efectiva en la toma de decisiones e implementación de políticas públicas, para el cual el Estado debe restituir en el menor plazo posible y de manera obligatoria una Institución Indígena Técnica Especializada, autónoma con rango Ministerial.
EXHORTAMOS a la Defensoría del Pueblo, a pronunciarse y hacer público sus informes de los talleres macro regionales y nacional realizados, demostrando así la imparcialidad conforme a Ley le corresponde como un ente defensor de la sociedad, por tanto, inicie las acciones legales de denuncias de maltrato, falta de cumplimiento de acuerdos y mala fe con que han actuado los funcionarios del Estado en los talleres macro regionales, así como la demanda de MODIFICAR los artículos de la Ley 29785.
RECHAZAMOS a aquellas organizaciones de la sociedad civil (ONG) que en la actual coyuntura se han dedicado a buscar beneficios, protagonismo individual, rédito mediático y político y alinearse con el gobierno, soslayando la verdadera agenda y demanda de los pueblos indígenas del Perú a los cuales dicen apoyar.
REPUDIAMOS a aquellos medios de prensa como el diario “La Razón” que, cuya actitud abiertamente provocadora, pretende alentar la persecución de nuestros líderes y organizaciones tildándonos como “ONG”, “anti mineras”, “extremistas”, “violentistas” entre otros calificativos, cuyo objetivo es desinformar a la opinión pública distorsionando la legitimidad y constitucionalidad de nuestras demandas.
RESPONSABILIZAMOS al Gobierno por los sucesos de violencia, represión y derramamiento de sangre, ocurridos en los conflictos que afrontan los pueblos y comunidades por proyectos que NUNCA FUERON CONSULTADOS. Dejamos constancia de la intransigencia del Estado de modificar una Ley de Consulta que debe garantizar el Estado de derecho, por lo que APELAMOS a la solidaridad nacional e internacional para afrontar esta flagrante violación de derechos humanos a nuestros pueblos, y que ahora se pretende consumar y legitimar en el Perú.
Las organizaciones nacionales Aidesep, Conacami, CNA y Onamiap, saludamos la convergencia de Femucarinap, Unca, Rondas campesinas y los Frentes de Defensa, que obedeciendo las demandas de nuestras bases, cuyos acuerdos emanan de la Asamblea Nacional realizada en Lima, del 13 al 15 de febrero, nos RATIFICAMOS EN RESPETAR sus demandas; por lo que REITERAMOS al Gobierno que a través de sus estamentos MODIFIQUE los artículos señalados de la Ley 29785; caso contrario, haremos prevalecer nuestro derecho a la AUTODETERMINACIÓN en nuestros territorios y acudiremos a las instancias jurisdiccionales nacionales e internacionales, ante esta nueva agresión de nuestros derechos colectivos.
Lima, 04 de marzo de 2012

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Fuente: Servindi