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viernes, 22 de septiembre de 2017

Pueblos indígenas: orgullo y resistencia.


Según Naciones Unidas, en el mundo viven 370 millones de indígenas en unos 90 países. Sobreexpuestos a la explotación y la pobreza, son también depositarios de saberes ancestrales y guardianes de la diversidad cultural y la naturaleza, con la que mantienen una relación privilegiada.

lEl pasado 2 de marzo de 2016, Berta Cáceres fue asesinada en su casa de Tegucigalpa, la capital de Honduras. Berta era una líder indígena y una activista medioambiental muy reconocida. El año anterior había obtenido el premio Goldman, una especie de Premio Nobel medioambientalista; organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional respaldaban su lucha contra distintos proyectos industriales y mineros que amenazaban el modo de vida del pueblo lenca, al que pertenecía, y el liderazgo de Berta se extendía más allá de este pueblo, pues era cofundadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras (COPINH), una organización que coordina diversos movimientos indígenas hondureños.

Ni siquiera esa notoriedad la salvó de la muerte. Su nombre se unió al de una demasiado larga lista de activistas sociales asesinados en Honduras, un país tan pequeño como violento. Entre los acusados por el crimen figuran personas vinculadas tanto a las fuerzas de seguridad hondureñas como a las empresas implicadas en la construcción de la presa de Agua Zarca, el último megaproyecto que amenaza la supervivencia de su pueblo al que se opuso.

A finales del mes de junio, la ONG indigenista Survival International anunciaba que Bari Pidikaka,líder del pueblo indígena dongria kondh había fallecido mientras permanecía en custodia policial. Bari estaba arrestado desde octubre de 2015. Regresaba de una protesta contra la refinería que la compañía minera Vedanta Resources tiene en sus territorios ancestrales en India central. Los dongrias llevan años luchando contra dicha refinería y denuncian sistemáticas “intimidaciones, secuestros e ilícitos encarcelamientos” por parte de la policía estatal que -aseguran- “promueve los intereses” de la compañía británica.

Los casos de Cáceres y Pidikaka no son más que un ejemplo de la presión, el acoso y la violencia a la que se ven sometidos los pueblos y líderes indígenas en todo el planeta. En la reciente reunión de la Iniciativa Interreligiosa para Salvar los Bosques Tropicales que el Gobierno noruego organizó en Oslo, la líder indígena brasileña Sonja Guajajara, denunciaba que “todos los días luchamos contra los ataques del Estado brasileño, las hidroeléctricas, las empresas mineras, las madereras, contra la extensión de los ferrocarriles...”. En esa misma cita, Victoria Tauli-Corpuz, líder indígena del pueblo kankanaey lgorot de la región de La Cordillera en Filipinas y Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aseguraba: “se nos amenaza por proteger los bosques. Nuestros derechos son violados y socavados”. Un reciente informe de las ONGs Amnistía Internacional y Front Line Defenders (Defensores en la Línea del Frente), aseguraba que en 2016 fueron asesinados 281 activistas de derechos humanos en todo el mundo. Cerca de la mitad trabajaban sobre problemas de tierras, territorio y medio ambiente, y entre ellos había muchos pertenecientes a pueblos indígenas.
Hablar de los pueblos indígenas tiene especial sentido en 2017, pues en septiembre se cumplirán 10 años desde que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. La declaración suponía un reconocimiento de alto rango por parte de Naciones Unidas de estos derechos, hasta entonces únicamente defendidos por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales. La declaración de 2007, aprobada tras largos años de debate, establecía, entre otras muchas cosas, los derechos de los pueblos indígenas a “vivir en libertad, paz y seguridad como pueblos distintos”; a “no ser sometidos a una asimilación forzada ni a la destrucción de su cultura”; a “participar en la adopción de decisiones en las cuestiones que afecten a sus derechos” y a “determinar y elaborar prioridades y estrategias para el ejercicio de su derecho al desarrollo”.

Éste último es un argumento muy importante. Como explica Survival Internacional, los indígenas y quienes apoyan su causa no están “en absoluto” en contra del progreso. Son bien conscientes de que “las sociedades cambian continuamente”, pero estiman que “el futuro de los pueblos indígenas debería ser decidido fundamentalmente por ellos mismos. El desarrollo que destruye a los pueblos no es verdadero progreso”. Especialmente si destruye a pueblos cuyos conocimientos, culturas y tradiciones contribuyen “al desarrollo sostenible y equitativo y a la ordenación adecuada del medio ambiente”, tal y como reconoce la Declaración de Naciones Unidas.

Esa contribución de los pueblos indígenas a la preservación de la naturaleza es incontestable. En el plano práctico y en el teórico. “Para los que vivimos en bosques tropicales, los árboles, las plantas, animales y microorganismos son miembros de nuestra comunidad”, aseguraba Tauli-Corpuz en Oslo. En ese mismo encuentro, Joseph Itongwa, miembro del Comité de Pueblos Indígenas de África, aseguraba que “a mí no me han enseñado el valor de los árboles en el colegio. Desde niños aprendemos su valor para nuestra su supervivencia. Producen todo lo que necesitamos. Tenemos una relación de respeto hacia la naturaleza. Cortar un árbol es como cortar nuestra identidad”.

El Acuerdo de París para la lucha contra el Cambio Climático reconoce el saber tradicional de los pueblos indígenas como una potente herramienta para la preservación del medio ambiente. Claudio Bombieri, un sacerdote comboniano que trabajaba con indígenas en Maranhão, Brasil, aseguraba hace ya unos años que los pueblos indígenas tienen mucho que enseñar a la sociedad occidental: “ellos tienen una sociedad basada en el ser y no en el tener, y su sola existencia nos propone un modelo de sociedad totalmente distinto al nuestro, basado en el consumo”. El papa Francisco, en su visita a Chiapas en febrero de 2016 aseguró que los pueblos indígenas “saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano”.

Sin embargo, como señalaba el Papa, estos pueblos indígenas han sido “muchas veces, de modo sistemático y estructural, incomprendidos y excluidos de la sociedad”. El cóctel que propicia esa exclusión está hecho de una mezcla de ignorancia y de interés que les impuso los calificativos de atrasados, salvajes o inferiores. Desde que los pueblos originarios de América, África y Asia entraron en contacto con los grandes imperios africanos, americanos y, sobre todo, europeos, su historia ha sido una historia de lucha y resistencia, por un lado, y de explotación y sometimiento por otra. Tan solo en América, los pueblos indígenas han sido usados como mano de obra barata en las minas de plata de Potosí, en las plantaciones de caucho de la Amazonía, en las haciendas del altiplano andino. A menudo, la explotación ha revestido la forma específica de esclavitud que incluso hoy persiste en regiones apartadas de algunos países como Brasil.

Así lo señala el informe El mundo indígena 2017, de la ONG Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA, en sus siglas inglesas), que asegura que “a pesar de algunos logros alentadores, la realidad cotidiana de las comunidades indígenas a nivel local está sometidas a grandes presiones”. Los principales desafíos a los que estos pueblos se enfrentan “siguen relacionados con el reconocimiento y la implementación de sus derechos colectivos a tierras, territorios y recursos”.

Así, en Tanzania, los pueblos dedicados al pastoreo fueron expulsados de varios distritos de la región de Morogoro, en donde se quiere establecer una Zona de Caza Controlada. Indígenas participando en las protestas por el atropello han sido arrestados y detenidos sin juicio. En el Cercano Oriente, la situación de los refugiados beduinos palestinos que viven bajo total control militar israelí es desesperada. Este pueblo de pastores nómadas cuya cultura está siendo “deliberadamente erosionada” es cada vez más pobre y vulnerable. En Rusia, las organizaciones de los pueblos indígenas sufren cada vez más para poder llevar adelante su trabajo, pues son consideradas por el Gobierno como agentes externos, lo que provoca “acoso, persecuciones e interrogatorios de activistas”.

A esta realidad de muerte y negación los pueblos indígenas oponen muchas veces tan solo su fiero orgullo y su ardiente deseo de preservar su identidad. De ese deseo han nacido los logros que, luchando por cada palmo de territorio de presencia e influencia social han conquistado: representación política en parlamentos (Afganistán, Burundi, Jordania, Líbano, Nepal o Nueva Zelanda, entre otros), aprobaciones de leyes de tierras que contemplan su régimen de propiedad colectiva, o el fin de grandes proyectos de extracción e infraestructura para los que no habían dado su consentimiento.
Esas buenas noticias para ellos son buenas noticias para todos pues demuestran que es posible resistir y vivir de otra manera, obviando un modelo económico global que descarta a las personas. •

Agradecemos a la ONG Survival International (www.survival.es) su colaboración en la elaboración de este reportaje, especialmente por permitirnos contar con los recursos de su archivo fotográfico.

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Fuente: 21Rs.es

miércoles, 19 de julio de 2017

Reflexión indígena enriquece Conferencia Mundial de Comunicación.



Con éxito se realizó el 15 de julio la Minga de Pensamiento "Comunicación y Pueblos Indígenas", en la ciudad de Cartagena, Colombia, antesala de la Conferencia Mundial de la Asociación Internacional de Estudios en Comunicación Social (IAMCR).

Servindi, 17 de julio, 2016.- Con gran éxito se realizó el sábado 15 de julio la Minga de Pensamiento "Comunicación y Pueblos Indígenas", en la ciudad de Cartagena, Colombia.

El evento fue una de las pre-conferencias o antesalas a la Conferencia Mundial de la Asociación Internacional de Estudios en Comunicación Social (IAMCR) que inicia este lunes 17 en la ciudad de Cartagena.

El inicio de la minga la brindó Jose Vicente Otero, coordinador general de la Minga, quién destacó el importante espacio alcanzado por los pueblos indígenas para introducir en el ámbito académico la reflexión proveniente desde los pueblos indígenas.

“Estamos aquí, voces plurales entre investigadores y comunicadores indígenas del Abya Yala, para sentarnos en la misma mesa de sabidurías y conversar sobre los procesos locales indígenas que interpelan los discursos dominantes globalizados en la defensa de sus derechos a partir del ejercicio del derecho a la comunicación" dijo Otero.

"Se trata de un precedente histórico para visibilizar las transformaciones políticas gestadas desde la acción permanente y coordinada de movilización social de los pueblos originarios del Abya Yala, la cual es cada vez mas fuerte en el continente con procesos de comunicación propia”, agregó.

"No queremos que en estos espacios académicos se hable de nosotros. Queremos nosotros mismos hablar y hacer conocer nuestras preocupaciones, sentimientos y propuestas globales" remarcó Vicente Otero.

La Conferencia Mundial de la Asociación Internacional de Estudios en Comunicación Social (IAMCR) es uno de los más importantes eventos del mundo dedicado a la comunicación social.

La participación indígena en la Pre-Conferencia fue posible gracias a la Universidad Autónoma Indígena Intercultural (UAIIN), del Cauca, en Colombia; la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN) y la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas Amawtay Wasi, con sede en Ecuador.

El aporte del noruego Roy Krovel, de la Universidad de Oslo, ha sido gravitante para esta inclusión.



En el primer panel participaron Rosalba Ilpia (UAIN), Alta Hooker (URACCAN), Elizabeth (Amawtay Wasi) y Jair Vega (Moderador), quiénes explicaron como surge la apuesta como universidad indígena y comunitaria.

Rosalba destacó que la UAIIN forma parte del proceso de organización del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y ha roto paradigmas al desarrollar una estrategia de formación que obedece a sus principios organizativos y apuesta a favor de sus planes de vida.

Alta Hooker explicó el contexto histórico en el que nace la URACCAN como universidad comunitaria Intercultural que surge para revitalizar la cultura, rompiendo paradigmas y construir métodos y nuevas pedagogía para aprender y empoderarnos y sentirnos bien con nosotros mismos.

Elizabeth explicó las dificultades que tiene la Universidad Amawtay Wasi, institución que tiene un propósito descolonizador y a la que se le ha negado parámetros propios de evaluación, motivo por el cual han tenido problemas con el gobierno anterior.

Enfoque de la universidad en la comunicación intercultural

Altam, de URACCAN, destacó que la comunicación intercultural fue una de las carreras fundamentales para poder visibilizarse como pueblo, pero fue un largo camino liberarse de estereotipos y fortalecer procesos de autonomía.

"Estamos caminando, estamos avanzando. Aspiramos a transmitir lo que somos, culturas diferentes, con diferentes maneras de ver el mundo" dijo Alta.



Rosalba agregó que para ellos la comunicación tiene que ver con la comprensión y la relación con la naturaleza, entender la comunicación desde el fogón, desde las ceremonias desde una lógica espiritual con los mayores y mayoras, entender los sueños, los símbolos y desestructurar pensamientos coloniales.

Comunicación para el buen vivir

Dora Muñoz afirmó que para los pueblos indígenas la comunicación no es instrumental, no es solo lo tecnológico. La comunicación para el buen vivir parte de entender el buen vivir para los pueblos indígenas.

Para los mayores el buen vivir se traduce en vivir en armonía y equilibrio con todos los seres que viven en los tres mundos. La comunicación es un encuentro de energías en el que unen el espacio espiritual o cósmico, el espacio de la Madre Tierra o territorio y el corazón de la tierra.

Para la comunicación indígena el elemento espiritual es esencial. En todos los pueblos originarios la espiritualidad es fundamental, el origen los seres espirituales, los mensajes de la naturaleza. 

Entender estas formas de comunicación propia es fundamental porque son mensajes que nos comunican con la Madre Tierra, dijo Dora.

Políticas públicas de Comunicación Indígena

La Minga de Pensamiento continuó con un panel moderado por Roy Krovel y Alta Hooker. En este espacio participaron Blanca Aida Cruz Carcamo (México); Martín Vidal y Silsa Arias (Colombia) y Greta Paiz (Nicaragua).

​Hacia una comunicación propia y apropiada

La Minga de Pensamiento culminó con un panel dedicado a la comunicación propia y apropiada, moderada por el profesor Juan Salazar (Chile). En este participaron: Tupac Enrique Acosta (EEUU); Orlando Caiza Tixilema (Ecuador), Nixon Yatacue (Colombia); Jose Ramos (México) y Jorge Agurto (Perú).

lunes, 27 de febrero de 2017

Erica-Irene Daes... ¡gracias y descansa en paz!.


Erica-Irene Daes con indígenas del pueblo Yanomami. Foto: IWGIA 

"Erica Daes sabía escuchar y actuar con el mismo rigor que empatía. Puso a disposición de los pueblos indígenas tanto sus habilidades como su capacidad de resistir frente a la adversidad. Asumió profundamente los valores indígenas y su visión del mundo, y actuó en su defensa. Erica, descansa en paz en tu amada Grecia. ¡Has hecho un trabajo espléndido!"

Con estas palabras se despidió Pierrette Birraux, miembro del Consejo de Fundación y del Comité del Docip, de la Dra. Erica-Irene Daes, de nacionalidad griega, personaje egregio que dedicó su vida a la promoción de los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas en las Naciones Unidas.

Erica-Irene A. Daes, diplomática y experta en derechos de los pueblos indígenas, nació el 18 de setiembre de 1925 y falleció hace pocas semanas, el 12 de febrero de 2017.

Es la mujer que dio nombre al denominado ‘Informe DAES’, por sus casi 20 años de labor (1984-2001) con el grupo de trabajo dedicado a las poblaciones indígenas.

Estuvo detrás del proceso de elaboración de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos indígenas, principal instrumento internacional que articula y afirma los derechos colectivos de los pueblos originarios.

Se trata de un reconocimiento de derechos colectivos que rompe con el marco clásico del derecho internacional y de las relaciones internacionales, un marco que no podía acomodar los derechos distintos a los que correspondían a los poderes soberanos del estado o a los que solo se podían reducir a los derechos individuales de la persona.

A continuación reproducimos la nota de homenaje publicada por el Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA), reconocida institución internacional con la que colaboró Erica-

Irene Daes.
En memoria de Erica-Irene Daes



Por IWGIA


Sólo meses después de recibir la noticia de la muerte del profesor Rodolfo Stavenhagen, ahora recibimos la triste noticia de la muerte de la Dra. Erica-Irene Daes en Atenas, Grecia, a la edad de 91 años. En IWGIA queremos expresar nuestras profundas condolencias a su familia y a sus seres queridos. 

La Dra. Erica-Irene Daes, académica, diplomática, experta independiente de la ONU y fuerte defensor de los derechos humanos, fue sin duda uno de los principales protagonistas de los significativos avances logrados en las últimas cuatro décadas en relación al reconocimiento de los pueblos indígenas como sujetos de derecho internacional.

Erica Daes fue miembro de la Subcomisión de Protección y Promoción de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y presidenta del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas (1984-2001). Como experta de la ONU y presidenta del primer mecanismo establecido por la ONU para considerar la situación de los derechos humanos de los pueblos indígenas, fue uno de los principales impulsores del desarrollo de una norma internacional para la protección de los derechos de los pueblos indígenas y su plena inclusión en los procesos de las Naciones Unidas relacionados con sus derechos. 

En virtud de su mandato, el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas se convirtió en la puerta de entrada de cientos de representantes indígenas que pudieron participar en sus reuniones anuales en Ginebra y convertirse en el principal catalizador para reconocer y proteger los derechos de los pueblos indígenas dentro del sistema de las Naciones Unidas. Como presidenta del Grupo de Trabajo, desempeñó un papel importante en el desarrollo del proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Por primera vez en la historia de la ONU, la elaboración de una norma jurídica internacional gozó de la participación plena y activa de los propios sujetos de los derechos: pueblos indígenas. 

Además, durante sus 18 años de experiencia como Experta y Presidenta / Relatora del Grupo de Trabajo, la Dra. Daes fue autora de numerosos estudios e informes que han sido fundamentales en el desarrollo de la argumentación legal detrás de los derechos de los pueblos indígenas. Estos incluyen el "Estudio sobre la protección de la propiedad cultural e intelectual de los Pueblos Indígenas" (1993), "Pueblos Indígenas y su relación con la tierra" (2001) y "Pueblos Indígenas: Soberanía Permanente sobre los Recursos Naturales" (2004). 

La ONU reconoció su destacada labor al otorgarle el Premio de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en 1993.
Erica-Irene Daes y su trabajo con IWGIA

IWGIA también tuvo el privilegio de trabajar con la Dra. Daes en su libro "Pueblos Indígenas. Guardianes de nuestro pasado, custodios de nuestro futuro" El libro, publicado por IWGIA en 2008, es un relato personal de su experiencia.

En el preámbulo del libro, esta obra procede de las profundidades de su corazón, recopila sus propias experiencias sobre la diversidad de las culturas indígenas y celebra la enorme contribución de los pueblos indígenas a nuestra civilización.

El libro es sin duda un testimonio único, histórico y humano, que dedicó a todos los representantes indígenas a los que había tenido el honor y el privilegio de conocer, de visitar y de trabajar. 

Erica Daes nos deja un legado de gran valor legal para todos los defensores de los derechos de los pueblos indígenas en sus numerosos estudios, informes, contribuciones a publicaciones académicas, etc. Pero también nos deja un ejemplo a seguir, prueba de que el coraje, la perseverancia, el compromiso y la humanidad en la causa de los pueblos indígenas del mundo son tan necesarios y valiosos como los primeros. 

¡Descansa en paz, querida Erica!

Fuente: Servindi

viernes, 13 de enero de 2017

La teología india.



Jaime Quintana Guerrero
Rebelión. Desinformémonos

“En los medios de comunicación se difunde la idea de que no hay alternativas y sólo existe la lógica del mercado. Pero en los pueblos indígenas” explica Alejandro Castillo Morgan, teólogo y defensor de los derechos humanos, “existe una teología india y popular con una fuerte carga de un discurso ético, de un pensamiento propio que sirve para dialogar y echar abajo el planteamiento de que no existen alternativas”.
Castillo Morgan es un teólogo oaxaqueño que por muchos años se desempeñó como sacerdote en la colonia Santo Domingo de Coyoacán, en la Ciudad de México, animando la participación ciudadana en los Comités Eclesiales de Base. Recientemente realizó su tesis de doctorado cuyo título es “Sabiduría indígena y Ética Social Cristiana. Los Acuerdos de San Andrés como una forma de contribución ética de los pueblos indígenas a la construcción de la Justicia y la Paz”.

En la entrevista, el teólogo plantea que el modelo económico actual utiliza a los medios de comunicación para estandarizar la corrupción y la impunidad, y permite a los grupos que tienen poder o que quieren retenerlo a que no duden en corromper y establecer una “normalidad” que “violenta la ley y se sirve de las instituciones para que no actúen frente a la violencia estructural y efectiva que se está generando”. “Para entrar al sistema de mercado se necesita soportar las condiciones inhumanas de trabajo; para los jóvenes y estudiantes, esto implica adquirir un conocimiento que no se va a desarrollar en un trabajo profesional. La escuela no está formando jóvenes para una profesión y la inteligencia es un talento que no se utiliza, ya que sólo se busca de mano de obra barata, “se crea una desesperanza en ese ámbito y se violentan la creatividad, el trabajo y la vida”.

Ante esta falta de utopías y de alternativas, “los pueblos indígenas generan un imaginario creativo y lleno de esperanza, no solo para ellos mismos sino para la sociedad entera, que está sumida en la indefinición y hundida en la desesperanza”.

Nuestra mirada, enfatiza Castillo, “tiene que cambiar, se necesita analizar la realidad como la miran los pueblos indígenas, que han sido excluidos y marginados, pero que han acumulado una gran carga ética, imaginaria, mítica, religiosa y han desarrollado una práctica de movimientos comunitarios junto con “un discurso teológico que tiene la capacidad de releer la esperanza y de re-interpretarse”. Al hablar del imaginario creativo indígena o popular se hace referencia también al aspecto religioso. Esta creatividad de los pueblos indígenas enlazó los mitos de origen de las culturas propias con la ritualidad del cristianismo. Alejandro Castillo Morgan explica que existen varias formas de entender la teología india y una tiene que ver con los saberes de los “abuelos o sabios, curanderos o chamanes”; esto es un pensamiento propio que conserva los aspectos religiosos y culturales de los pueblos.

La teología india es una corriente teológica que se da a conocer en los años noventa, como respuesta a las celebraciones de los 500 años de la invasión europea en América Latina. Esta corriente recupera creencias de los pueblos originarios de América. Según Castillo “los pueblos indígenas siguen reinterpretando la realidad, haciendo su oración al fuego, a la barranca, a la montaña, al río, al agua y a la madre tierra”. Castillo Morgan explica que para sobrevivir, los pueblos hicieron creer que era un mito cristiano y realizaban sus oraciones de cierta forma clandestina.

En los años sesenta se reunió el Concilio Vaticano II: en América Latina los obispos tomaron el acuerdo de no condenar las prácticas milenarias de los pueblos, sino de recuperarlas. Según esta posición, los indígenas son cristianos que siguen practicando fuertemente sus ritos, “de ahí vino una cierta teología india eclesial. Dentro de la Iglesia se empezó hablar de los ritos y mitos de los pueblos, de la desesperanza en varias partes del mundo occidental a la oportunidad de soñar con los pueblos indígenas”.

En el siglo XVI, relata Castillo, “los indígenas se dieron cuenta que Jesús Cristo era liberador mucho antes incluso que la Teología de Liberación lo mencionara”. La Teología India se da cuenta de todas estas problemáticas y las reivindica, las hace propias, las mezcla con los mitos de origen de los pueblos y se da cuenta que también “los chamanes, curanderos, los sabios, los abuelos y abuelas son los portadores de saberes milenarios y no sólo los sacerdotes, los pastores o los catequistas”. “El pensamiento indígena y sus formas de organización son en la actualidad “un pretexto para poder dialogar de otro modo, renovar el discurso que genera la política actual y no solamente acceder a la política, sino construir la política de otro modo”.

“Para los pueblos el dialogo no sólo es el intercambio de ideas, es el acuerdo y las normas para hacerlo cumplir”, señala Castillo. “En este momento la peor hipocresía es que la gente habla de muchas cosas pero no se compromete a nada, es ahí donde llega la impunidad y donde viene el desprestigio de la política, donde nadie se compromete a nada”. La gran aportación que hace la Teología India “es el discurso ético de los movimientos que tienen un origen, una historia. Y es por eso que tenemos que estar atentos a cómo los pueblos resuelven los problemas, porque no han dejado de relacionarse y reinventarse”, concluye el teólogo oaxaqueño.

Fuente original: Desinformémonos

domingo, 23 de octubre de 2016

Argentina: Pueblos indígenas frente al extractivismo.


Por IWGIA(*)

Con la colaboración de IWGIA, un nuevo episodio de la serie “Esta es mi Tierra” deHispanTV muestra cómo actividades extractivas autorizadas por el Estado afectan la vida de comunidades indígenas.

En Argentina, numerosos proyectos de agricultura, ganadería y forestación afectan los derechos territoriales de las comunidades indígenas. Los mayores focos de conflicto se encuentran en la provincia de Neuquén, Formosa, Salta y Jujuy. Estos proyectos se desarrollan en tierras ocupadas tradicionalmente por comunidades indígenas, cuyos derechos a la propiedad y a la consulta previa fueron violados por el Estado y las empresas privadas.

¿Por qué los pueblos indígenas defienden sus territorios frente a las empresas extractivas?

Los proyectos extractivos con métodos de mayor daño ambiental requieren del acceso a las tierras indígenas para funcionar. La década de 1990 en Argentina fue el escenario con mayor escala de conflictos ambientales. Las comunidades indígenas exigen el reconocimiento de su derecho a la propiedad y a la consulta porque ven afectados de forma directa sus modos de vida y su salud.

Las consecuencias en la vida diaria de las comunidades fueron y siguen siendo alarmantes: contaminación crónica por hidrocarburos y metales pesados, niños nacidos con anencefalia y altas tasas de cáncer, entre otras de las consecuencias de la degradación ambiental.

Las demandas indígenas en Argentina no son conflictos aislados, sino que coinciden con un período de gran presión de intereses económicos en América Latina, bajo políticas públicas de orientación neoliberal.

¿Cuál es la responsabilidad del Estado?

En el 2006 se abrieron procesos de relevamiento de demandas y territorios afectados por las actividades extractivas, pero han sido insuficientes. El caso de la comunidad mapuche de Campo Maripe en la provincia de Neuquén demuestra que todavía hoy en 2016 existe una falta de acción estatal para proteger las tierras indígenas. En Neuquén, 30 de las 70 comunidades mapuche son afectadas por las actividades petroleras de la empresa Chevrón.

“Por qué somos así los mapuches tan duros? Todo lo que contamina las tierras, contamina a los animales. No se puede compartir a los animales con el petróleo. Eso afecta nuestra producción. Porque cuando se termine el petróleo a dónde más se puede ir?, explica Albino Campo , Autoridad Mapuche de Campo Maripe.

Si bien estas comunidades cuentan con más de 180 procesados por denuncias civiles y penales por defender sus tierras, son los actores que continuamente denuncian y demandan que el Estado cumpla con las leyes que protegen sus derechos. “Antes de entregar una concesión en territorio mapuche, el Estado tiene que realizar un proceso de consulta que nos involucre”, resume Jorge Nahuel, autoridad de la Confederación Mapuche de Neuquén.

Los invitamos a ver el documental y escuchar las experiencias de los protagonistas de estas demandas:



(*)Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA por sus siglas en inglés).
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Fuente: Servindi

domingo, 7 de agosto de 2016

Aconsejan que los pueblos indígenas controlen su sistema educativo.

Foto: Sociales CEUJA Tercero
Un grupo de expertos de las Naciones Unidas afirmaron que los Estados y los pueblos indígenas deben trabajar juntos para satisfacer el derecho de esos pueblos a establecer y controlar sus sistemas e instituciones educativas.
Mediante un comunicado conjunto los expertos también llamaron a los gobiernos a asegurar un sistema educativo libre de discriminación y sensible a las culturas de los pueblos indígenas, que tome en cuenta sus lenguas y su historia.
El comunicado dado a conocer como anticipo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el próximo 9 de agosto, fue suscrito por Claire Charters, presidenta del Fondo Voluntario de la ONU para los Pueblos Indígenas; Victoria Tauli-Corpuz, relatora sobre los derechos de esos pueblos; y Álvaro Pop, presidente del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.
Señalan que los niños y jóvenes indígenas siguen teniendo dificultades para acceder a la educación en formatos accesibles y apropiados, a pesar de que han pasado casi diez años desde la adopción de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas.
El comunicado señala que los Estados deben comprometerse y trabajar de manera constructiva con los pueblos indígenas para hacer frente a las barreras a la educación, incluida la estigmatización de la identidad indígena, la discriminación en las escuelas, además de las barreras lingüísticas entre los estudiantes y profesores.
La educación es vital para cumplir con los derechos contenidos en la Declaración y en otros tratados internacionales, afirmaron los relatores. 
También llamaron la atención sobre la situación de las mujeres y las niñas y pidieron a los gobiernos priorizar el acceso a esa educación relevante.
Los expertos apuntaron que los datos disponibles dan cuenta de que existe gran disparidad entre las poblaciones indígenas y las no indígenas en el acceso a la educación, la retención y los logros en el sistema escolar en todas las regiones del mundo.

Fuente: Servindi

domingo, 14 de febrero de 2016

Asegurar derechos indígenas garantiza éxito en mitigación climática.

Indígena Venezuela/foto: la jornada

Los socios y colaboradores de la coalición internacional Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI) reafirmaron que la seguridad de derechos para los pueblos indígenas y las comunidades locales es un principio fundamental para el éxito de cualquier estrategia de mitigación del cambio climático.

En tal sentido la RRI llamó a establecer alianzas de trabajo más sólidas con estas poblaciones locales, durante la vigésimo primera sesión de la Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP 21), celebrada en París.

Los donantes, gobiernos, inversionistas y organizaciones internacionales presentes aceptaron ampliamente que la seguridad de derechos a la tierra para los pueblos indígenas y las comunidades locales es una estrategia eficaz para la mitigación del cambio climático.

Asimismo, respaldaron la realización de diversas actividades y mesas redondas, en las cuales se destacaron una variedad sin precedentes de nuevas herramientas y estrategias dirigidas a garantizar los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades.

En ellas se incluye a la plataforma LandMark, el Fondo Internacional sobre Tenencia de la Tierra y los Bosques, el Llamamiento Mundial a la Acción sobre los Derechos a la Tierra de los Pueblos Indígenas y las Comunidades, las directrices para empresas del Grupo Interlaken y una serie de productos de Sistemas TMP, desarrollados para ayudar a los inversionistas a gestionar los riesgos relativos a la tenencia.

Una enorme deuda territorial

Investigaciones que la RRI realizó en 2015 revelaron que a pesar de que los pueblos indígenas viven en el 50 por ciento de la superficie terrestre, únicamente se reconoce el 10 por ciento de las tierras en el ámbito mundial como propiedad comunitaria.

Durante el 2016 RRI anunció que continuará promoviendo iniciativas e instituciones para ayudar a salvar la brecha existente entre la extensión de tierras en manos de las comunidades en la práctica y el área en las que los gobiernos reconocen esos derechos.

En tal sentido la RRI se ha fijado una nueva meta: salvar la brecha existente en cuanto al reconocimiento, a fin de que al menos el 50 por ciento de los bosques del mundo en desarrollo estén formalmente bajo el control comunitario para el año 2030.

El compromiso de RRI

La Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI) apoya a los pueblos indígenas y comunidades locales que habitan en los bosques y otras áreas rurales de los países en vías de desarrollo, ayudándolos a garantizar y obtener los derechos de posesión, control y beneficio sobre los recursos naturales que han utilizado por generaciones.

La misión de la RRI es apoyar a las comunidades locales y pueblos indígenas en sus luchas contra la pobreza y la marginación, mediante la promoción de un mayor compromiso y acción global con las reformas políticas, legales y de mercado que garanticen sus derechos a poseer, controlar y beneficiarse de los recursos naturales, especialmente de la tierra y los bosques.


Fuente: Servindi

viernes, 25 de diciembre de 2015

Los pueblos indígenas también dejamos huellas ecológicas.


Por Ollantay Itzamná*

Al abordar la correlación entre movimientos indígenas y crisis ecológica, las y los “especialistas” en el tema, por lo regular, asumen dos posturas excluyentes entre sí: unos dicen que los pueblos indígenas somos esencialmente cuidadosos, jardineros, de la Madre Tierra. Otros, que somos, por nuestra condición de empobrecimiento, uno de los responsables de la crisis ecológica, específicamente por las técnicas agrícolas de tala y quema que solemos utilizar.

El Informe Brundtland de las Naciones Unidas, titulado “Nuestro Futuro Común”, de 1987, identificó como una de las causas de la crisis ecológica a la situación de pobreza en la que viven grandes porcentajes de la humanidad. En otras palabras, los empobrecidos, dentro de ellos los pueblos indígenas, somos los responsables de la situación crítica del planeta.

En los últimos años, esta postura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fue variando, hasta reconocer a los pueblos indígenas como los guardianes más eficientes en el cuidado y cultivo de la megadiversidad de ecosistemas en sus territorios.

Desde mi experiencia existencial, estas categorizaciones, casi maniqueas, no corresponden a la realidad. No todos cuantos nos asumimos como indígenas tenemos la conciencia Tierra o vivimos las ecoespiritualidades.

Pero, tampoco las y los indígenas somos los responsables de la crisis ecológica en sus diversas expresiones. En otras palabras, la gran mayoría de indígenas articulados en los cerca de 5 mil pueblos en el planeta estamos habitados por el antropocentrismo, por tanto denominamos y dominamos a la Madre Tierra como naturaleza (cosa inerte, sin conciencia), y la maltratamos como cualquier cristiano, musulmán o judío que tiene a su Creador en lejano cielo y concibe a la materia como cárcel y enemigo del sublime espíritu.

Pero, también es verdad que en nuestra conciencia individual y colectiva resuenan partículas de reminiscencia milenaria de nuestra identidad Tierra, opacada por el ruido y deseos estridentes de la modernidad. Muchos somos genética y discursivamente indígenas, pero cultural y espiritualmente desligados y enemistados con nuestra Madre Tierra.

El antropocentrismo y la desacralización de la Madre Tierra son dos de las causas que originaron el desequilibrio climático, hídrico, energético, alimenticio y humano en el que se encuentra el planeta. Nosotros indígenas, colonizados en nuestros conocimientos, sueños y deseos, hemos caído presos de estas dos equivocaciones.

La modernidad y las religiones monoteístas nos inculcaron y nos hicieron creer la falsa conciencia de la superioridad humana frente al resto de la comunidad cósmica.

Occidente, con todos sus filósofos clásicos, nos engañó con la mentira que el humano es el centro, la medida y el fin de todo cuanto existe. Que los únicos seres o sujetos con derechos somos los humanos (por nuestra condición de racionalidad, voluntad y conciencia).

Esta falsedad se afianzó en el mito religioso del humano como la única imagen y semejanza del Dios celestial que habita en el cielo y en los templos, pero ya no en el libro sagrado de la creación.

Con estas mentiras, el moderno sujeto civilizado, montado en su maquinaria, perdió el respecto a la sacralidad de la Madre Tierra, la devastó y devasta hasta más allá de su capacidad regenerativa. Siempre persiguiendo su insaciable e infinito deseo de producción-consumo-confort, llamado desarrollo.
Nuestra condición de colonialidad persistente nos predispone a agredir a la Madre Tierra

Uno de los grandes legados que nos dejó la Colonia fue y es el aprehender el modo de pensar, sentir y hacer de los colonizadores habitados por el dios del metal. Aprendimos sus vicios endémicos como virtudes. Aprendimos a desear y soñar con las malas costumbres atentatorias contra la dignidad y la vida de nuestra Madre Tierra.

Nuestros abuelos milenarios nos educaron en la sobriedad de la vida. Nos enseñaron a tomar de la Madre Tierra sólo lo necesario para convivir con dignidad. Pero, ahora, el espíritu de la acumulación del capital nos habita al grado de convertirnos en los nuevos ecosidas irresponsables.

Revisemos cuáles son nuestros sueños materiales. Y, preguntémonos si la Madre Tierra tiene o no capacidad para generar tantos bienes como para satisfacer los infinitos deseos de consumo de los más de 7 mil millones de humanos que coexistimos en el planeta.

La persistente colonialidad del saber y del poder cambió diametralmente nuestras jerarquías de valores. Antes, el cuidado, la cooperación, la ecoespiritualidad, eran valores importantes. Ahora, soñamos con los valores éticos de la competencia, de la eficiencia, del progreso, de la racionalidad insensible. Esta configuración ética y moral es producto de la educación, adoctrinamiento religioso y el envenenamiento desde los medios masivos de desinformación.

En este, y en otros sentidos, la educación occidental mercantil nos hizo mucho daño. El mestizaje violento y racista también hizo su parte para divorciarnos, aislarnos, de las vibraciones y el pulso de nuestra Madre Tierra.

Los aparentes y extraños estados nacionales nos obligaron a renunciar a nuestras identidades interdependientes de la Madre Tierra a cambio de permitirnos como sus cuasi ciudadanos.

Antes éramos cuidadores, jardineros de las diferentes formas de vida en la comunidad cósmica. Ahora, para ser ciudadanos y modernos, debemos ser productores (olvidando que es la Madre Tierra la que produce), consumidores compulsivos.

Y así, vamos corriendo tras la ilusoria modernidad aun cuando en el lugar de origen de la modernidad, ahora, algunos/as comienzan a desandar por el camino de la reconciliación con la Madre Tierra.

En este contexto, el gran reto que tenemos cuantos nos asumimos como indígenas es comenzar a reconciliarnos con nuestra Madre Tierra. Reconstruir nuestra identidad Tierra.

Asumirnos, sin complejos, como parte horizontal de la comunidad cósmica. Reconocer que todos los otros seres también son portadores de dignidad y de derechos.

No somos, ni nunca fuimos, el centro, ni el fin, ni la medida de la realidad o de todo cuanto existe. Somos una cofinalidad con todos los otros seres materiales y espirituales que coexisten con nosotros creando e inventado una infinidad de redes de interrelación. Nuestro camino no es la competencia, ni la dominación.

Nuestro camino es la cooperación. Nuestro destino es la comunidad. La comunidad cósmica.

Esta tarea implica necesariamente desaprender lo aprendido como verdades absolutas. Necesitamos cultivarnos en el método de la sospecha y de la duda-pregunta permanente.

Debemos zafarnos del corsé de la academia y de las universidades como las únicas fuentes y depositarias del conocimiento. Las universidades y la academia sólo saben lo que occidente le dice que sepa.

Nuestros econocimientos no están en las universidades. Así como el universo y el pluriverso se encuentran en permanente expansión y consolidación, también los conocimientos se encuentran en peramente construcción. No existen verdades absolutas, ni modos únicos de construir los conocimientos.

La razón occidental es incapaz de conocer las razones de la Madre Tierra. Al palpitar del corazón de la Madre Tierra se accede mediante la ritualidad y el sentimiento pensante.

Debemos abandonar la idealización de los grados y títulos académicos, y la cultura escrita, como fetiches del conocimiento y estatus social. El mundo actual está patas arriba, ¿por el gobierno de quiénes? La ilustración y la modernidad devastaron el planeta en menos de tres siglos.

Pero, a la Madre Tierra le llevó cientos de millones de años para posibilitar las condiciones adecuadas para cobijar las diferentes formas de vida. Nuestros abuelos subsistieron y convivieron en Ella y con Ella miles de años.

Otras camisas de fuerza de las que debemos liberarnos los pueblos indígenas son del autoritarismo de los estados nacionales y de las religiones monoteístas.

Para nosotros, en estos doscientos años de repúblicas latinoamericanas, no ha existido Estado alguno. Estado entendido como garante de los derechos y facilidator de la construcción del bienestar integral común. Por tanto, no nos sentimos parte, ni representados por los estados nacionales.

Nosotros nunca fuimos parte, ni en los orígenes, ni en las historias de dichos estados. Su autoridad no es legítima para nosotros. En el mejor de los casos, a los estados nacionales los vimos y sentimos como los agentes violentos del colonialismo interno, avasallando nuestros territorios.

Cuando aguantamos y nos inmolamos para el bienestar de los dueños de los estados nacionales, entonces, nos toman como “indios” permitidos. Pero, cuando nos organizamos y exigimos nuestros derechos y los derechos de nuestra Madre Tierra, nos declaran y reprimen como a los enemigos internos del Estado.

El monoteísmo no es amigable con la diversidad, ni con la interrelación. La religión monoteísta engendra violencia porque su misión esencial es anular-convertir al otro diferente.

Y, como la Madre Tierra nos engendró y concibió abiertos a la diversidad, entonces, el misionero monoteísta (agente del monoculturalismo) colisiona con esta realidad. Allí nace la violencia, la fragmentación, la exclusión.

Las doctrinas monoteístas fueron acuñadas y son sostenidas con la finalidad de legitimar la dominación de unos pocos privilegiados a costa del dolor de las grandes mayorías. Las y los indígenas sabemos, por propia experiencia como pueblos, el recurso del monoteísmo para la colonización permanente.

El monoteísmo no permite la interrelación porque plantea la unicidad-uniforme como el ideal perfecto. No admite la sacralidad del universo, ni de la Madre Tierra, porque lo sagrado es monopolio del Dios desconocido ahistórico que habita fuera del universo y pluriverso.

Los pueblos indígenas, si apostamos al disfrute pleno de nuestros derechos, y a la garantía de los derechos de nuestra Madre Tierra, debemos transitar hacia la autodeterminación en nuestros territorios reconstruidos.

Desde allí, si es inevitable, impulsar procesos de construcción de Estados plurinacionales. Aunque también somos conscientes que no necesariamente la humanidad nació con estados, ni está condenado a subsistir bajo los estados.

Debemos transitar de las religiones mal aprendidas a la fase de las espiritualidades interculturales. Las religiones son dogmas, jerarquías, exclusiones.

Las espiritualidades son vivencias transformadores que nos predisponen a la fecunda y creativa comunidad cósmica, nos motiva a gastar la vida en la construcción de un mundo equilibrado e intercultural.

*Ollantay Itzamná es indígena quechua. Acompaña a las organizaciones indígenas y sociales en la zona maya. Conoció el castellano a los diez años, cuando conoció la escuela, la carretera, la rueda, etc. Escribe desde hace 10 años no por dinero, sino a cambio de que sus reflexiones que son los aportes de muchos y muchas sin derecho a escribir se conozcan.

Fuente: Servindi

jueves, 10 de septiembre de 2015

Asia: Convocan a Feria de Comunicación Alternativa Voces Indígenas 2015.


Imagen: IVAN

Del 4 al 7 de noviembre próximo se realizará en la ciudad de Chiang Mai, Tailandia, la Feria de Comunicación Alternativa Voces Indígenas 2015 “Nuestras voces, nuestros derechos”.

Así lo anunció el Pacto de los Pueblos Indígenas de Asia en un comunicado emitido el 25 de agosto pasado.

Con el objetivo de promover los derechos de los pueblos indígenas a través de los medios de comunicación, AIPP estableció la Red Voces Indígenas de Asia “Nuestras voces, nuestros derechos”.

La red comenzó con cinco socios de cinco países, pero gradualmente se fue expandiendo a toda Asia. Sus actividades cuentan con el apoyo de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA) desde diciembre de 2012.

La Red Voces Indígenas de Asia (IVAN) se formó como plataforma regional para avanzar las cuestiones de derechos humanos en los medios de comunicación, en los planos mundial y regional.

Desde su creación, la feria de IVAN se ha organizado anualmente con creciente interés para profesionales de los medios, activistas de los derechos indígenas, organizaciones de la sociedad civil y otras instituciones.

IVAN es una red informal de personas indígenas y no indígenas comprometidas con hacer más visibles a los pueblos indígenas de Asia y fortalecer su voz en todas las formas de comunicación para la promoción de sus derechos, problemas y aspiraciones.

La red cuenta actualmente con participantes de Bangladesh, Camboya Medio, Timor Oriental, India, Indonesia, Japón, Laos, Malasia, Birmania, Nepal, Filipinas, Taiwán y Tailandia.

Derechos silenciados

Los pueblos indígenas del mundo se concentran en gran medida (70%) en la región de Asia, donde más de 200 millones de hombres y mujeres indígenas siguen sufriendo la injusticia social y la discriminación.

Sus identidades y derechos colectivos siguen siendo negados por los Estados, en particular los derechos a sus tierras, territorios y recursos, el patrimonio cultural y la autodeterminación.

Al mismo tiempo, los pueblos indígenas contribuyen a la conservación de la naturaleza, la seguridad alimentaria, la diversidad cultural y la resolución de conflictos, entre otros, pero sus aportes no son reconocidos, particularmente las contribuciones de las mujeres indígenas.

Debido a la marginación histórica y la discriminación en todas sus formas, los pueblos indígenas tienen una representación muy limitada en los procesos democráticos, incluyendo los medios masivos y otros canales de comunicación social.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI) adoptada en 2007 reconoce los derechos de los pueblos indígenas a participar efectivamente en los asuntos nacionales, así como tener acceso a la información y los medios de comunicación, y establecer sus propios medios de comunicación. El artículo 16 estipula explícitamente que:

• Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer sus propios medios de información en sus propios idiomas y acceder a todos los demás medios de información no indígenas sin discriminación.

• Los Estados adoptarán medidas eficaces para asegurar que los medios de comunicación de propiedad estatal reflejen debidamente la diversidad cultural indígena. Los Estados, sin perjuicio de asegurar plenamente la libertad de expresión, deberán alentar a los medios de comunicación a reflejar debidamente la diversidad cultural indígena.

Objetivos de la Feria de Comunicación Alternativa

Fortalecer el aprendizaje, intercambio de conocimientos y la colaboración entre los medios de comunicación, defensores de los derechos indígenas, comunicadores y comunicadoras sociales, instituciones educativas indígenas y otros actores relevantes.

Fortalecer la Red Voces Indígenas de Asia (IVAN) y avanzar los derechos de los pueblos indígenas en solidaridad con los profesionales de los medios de comunicación y los defensores y defensoras de los derechos indígenas.

Para más información sobre este evento contactar a: dipta@aippnet.org, khunaung@aippnet.org


Fuente: Servindi

sábado, 1 de agosto de 2015

ONU: “Los pueblos indígenas pueden contribuir a solucionar problemas globales”.

Debemos mejorar sus capacidades y monitorear la aplicación del Documento final de la Conferencia Mundial mediante planes nacionales, afirmó relatora de Naciones Unidas Victoria Tauli-Corpuz.

Las capacidades de los pueblos indígenas para contribuir a la solución de algunos de los problemas mundiales pueden ser mejoradas aún más si sus derechos humanos colectivos e individuales se respetan, protegen y cumplen por los Estados.

Así lo advirtió Victoria Tauli-Corpuz, relatora de las Naciones Unidas para pueblos indígenas durante su intervención en la sesión del Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas efectuada en Ginebra, Suiza.

La experta sostuvo que la aplicación efectiva del Documento Final de la Conferencia Mundial contribuirá a mejorar estas capacidades, y es importante para monitorear cómo se están aplicando estos compromisos.

“Espero poder ver los planes de acción nacionales elaborados y ejecutados y también ver un plan de acción para todo el sistema de las Naciones Unidas” expresó Tauli-Corpuz.

“Tengo la esperanza de que a través de los años los Estados llegarán a la Asamblea General de la ONU o al Consejo de Derechos Humanos de la ONU para informar sobre lo que han hecho para poner en práctica este compromiso” indicó.
Frustración en los ODS

De otro lado Tauli-Corpuz admitió que si bien existe una gran decepción porque los objetivos y metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) casi no mencionan a los pueblos indígenas, todavía espera que se incluyan indicadores específicos que muestren el progreso para los pueblos indígenas.

“Sin desglose de datos, la situación de los pueblos indígenas no se hará visible” manifestó. Incluso, puede ocurrir que un objetivo ODS se logre para la población en general “pero a expensas de los pueblos indígenas.

Por ejemplo, señaló que eso ocurrió en algunas países donde la pobreza extrema se redujo a la mitad pero los pueblos indígenas terminaron siendo desplazados y aún más pobres.

Ese tipo de situaciones se produjo cuando se proporcionaron subsidios a la población dominante para invadir tierras de los pueblos indígenas para producir plantaciones de monocultivo, que beneficiaron a los colonos, pero desplazando a los pueblos indígenas.

Directrices sobre corporaciones transnacionales

La Relatorea especial consideró imperativo que se les consulte a los pueblos indígenas y se obtenga su consentimiento libre, previo e informado antes que los proyectos extractivos o de infraestructura a gran escale se instalen en sus territorios a fin de evitar riesgos de conflictos de alto impacto.

También afirmó la necesidad de que se implementen a nivel nacional los Principios y Directrices Voluntarias sobre Corporaciones Transnacionales yse pongan en práctidca los Principios Rectores.

A continuación el texto completo de la Relatora Especial:

Seguimiento de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas (CMPI)
incluyendo la revisión del mandato del Mecanismo de Expertos
sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

Declaración de la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas Victoria Tauli-Corpuz

Ginebra, 20 de julio 2015

En primer lugar quiero agradecer al Mecanismo de Expertos y a la Secretaría de la Oficina del Alto Comisionado por haberme invitado a asistir a la sesión de este año para hablar sobre los diversos temas del programa. Tras la histórica Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas (CMPI),celebrada el año pasado, la sesión de este año es una buena oportunidad para visitar el Documento Final y ver cuáles de los compromisos acordados se están avanzando o tienen un gran potencial de ser implementados a nivel nacional y mundial . Este documento fue aprobado por consenso por los estados miembros de la ONU en la 69ª Sesión de la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre 2014.

A casi un año desde su adopción, este es un momento oportuno para ver las tendencias en curso respecto a su aplicación. Otra razón para revisar este documento histórico es que este año, 2015, la ONU va a adoptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Las contribuciones y puesta en marcha del Documento Final de la Conferencia Mundial CMPI serán muy importantes para asegurar que los pueblos indígenas no queden postergados en la aplicación de estos ODS.

He estado involucrada con los procesos de los pueblos indígenas previos a la Conferencia Alta, la propia Conferencia Mundial CMPI, y las diversas reuniones celebradas después de la CMPI. Estos incluyen la Reunión de Expertos del Foro Permanente sobre el Protocolo Facultativo, celebrada en enero de este año, el encuentro organizado por la Universidad de Arizona, y la reunión de los pueblos indígenas celebrada en Ginebra en febrero. También tuve la oportunidad de hablar con varias organizaciones y redes de los pueblos indígenas en varias partes del mundo para conocer sus opiniones sobre cómo el Documento Final de la Conferencia Mundial se puede implementar de manera efectiva. En los últimos meses, he tenido algunas reuniones con diversos representantes estatales en que discutimos el Documento Final de la CMPI. Entre ellos, tuve la oportunidad de hablar sobre este tema con los representantes permanentes de los EE.UU., Australia, Nueva Zelanda y México, así como la PR Adjunto de Canadá y el representante del Gobierno de Guatemala. Cuando estaba en Oslo a principios de este año, me reuní con el Ministro de Estado de Noruega, donde también hablamos de la misma cuestión.

Los puntos de vista que he reunido son diversos, pero hay un punto en común acerca de que tienen que ser mejoradas las capacidades de los mecanismos de la ONU (UNPFII, MEDPI, UNSRRIP) para poder controlar y proporcionar asesoramiento acerca de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y Documento Final de la CMPI. Esto es el contexto más amplio que definirá cómo el mandato del Mecanismo de Expertos será revisado y mejorado. Se ha reiterado en varias ocasiones que la complementariedad de los 3 mecanismos debe ser sostenida y se debe evitar la duplicidad. Simplemente hay demasiado por hacer para asegurar que los derechos de los pueblos indígenas contenidos en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio de la OIT Nº 169 sean protegidos, respetados y cumplidos. Las violaciones de los derechos humanos y la impunidad son experiencias cotidianas de muchos pueblos indígenas diariamente, y no se debe permitir que esto persista. Si se mejora el mandato del Mecanismo de Expertos para que sea capaz de cumplir su función de vigilancia de una mejor manera esto ayudará a los Estados y a los pueblos indígenas en la defensa de sus respectivos papeles como garantes de derechos y titulares de derechos.

Hay otros tres puntos que me gustaría destacar. En primer lugar, creo que uno de los puntos más importantes es el compromiso de los Estados para desarrollar planes de acción nacionales. El párrafo 8 del documento final de la Conferencia Mundial CMPI (A / 69/2) afirma: “Nos comprometemos a cooperar con los pueblos indígenas por medio de sus instituciones representativas a fin de definir y poner en práctica planes de acción, estrategias u otras medidas nacionales, según corresponda, para alcanzar los fines de la Declaración.”. Lo que estamos buscando identificar son medidas adoptadas para aplicar efectivamente la Declaración de la ONU, y estas se pueden ver y sentir más a nivel nacional. Los obstáculos y retos en la implementación de la Declaración deben ser analizados y abordados en un plan de acción nacional. Tengo la esperanza de que a través de los años los Estados llegarán a la Asamblea General de la ONU o al Consejo de Derechos Humanos de la ONU para informar sobre lo que han hecho para poner en práctica este compromiso.

En segundo lugar, el compromiso de elaborar un plan de acción para todo el sistema (SWAP). Esto es lo que el párrafo 31 establece: “31. Solicitamos al Secretario General que, en consulta y cooperación con los pueblos indígenas, el Grupo de Apoyo Interinstitucional sobre Cuestiones Indígenas y los Estados Miembros, ponga en marcha la elaboración, dentro de los límites de los recursos existentes, de un plan de acción para todo el sistema que asegure un enfoque coherente para lograr los fines de la Declaración, y que informe a la Asamblea General en su septuagésimo período de sesiones, por conducto del Consejo Económico y Social, sobre los progresos realizados.”Este compromiso es importante para los pueblos indígenas porque el sistema de la ONU se compone de diferentes órganos, programas, fondos y agencias especializadas cuyos instrumentos legales, políticas, lineamientos, estrategias y proyectos tienen diversos impactos sobre los pueblos indígenas. Hay algunos que han desarrollado directrices y políticas sobre los pueblos indígenas. El Grupo de Desarrollo de Naciones Unidas (GNUD) tiene sus propias directrices sobre cuestiones de los pueblos indígenas.

Coherencia y consistencia es un principio importante que se está solicitando del sistema de la ONU. El enfoque basado en derechos humanos para el desarrollo (EDH) ha sido acordado como un principio fundamental que debe aplicarse en todos los ámbitos de la ONU por los diversos órganos, fondos, agencias y programas. La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT (para los que lo han ratificado), son los principales marcos que deben aplicarse en relación con los programas y proyectos de desarrollo que afectan a los pueblos indígenas. Por tanto, el SWAP debe reafirmar que estos dos instrumentos serán el marco subyacente en toda política y programa que realizan con los pueblos indígenas.

Hay muchos ejemplos concretos de tipos de inconsistencia que deben abordarse. El ejemplo más reciente, que yo justo estaba evaluando, fue lo que sucedió en la reciente reunión de la Comisión de Patrimonio Mundial de la UNESCO en Bonn. De los informes que recibí, hubo grandes debates sobre si los derechos humanos es un marco que se debe utilizar cuando se realizan las denominaciones de sitios del patrimonio mundial. Incluso hubo preguntas planteadas sobre quién son los pueblos indígenas y las sugerencias de que el concepto a utilizar sea el de comunidades locales en lugar de los pueblos indígenas. ¿Cómo es posible que un organismo de las Naciones Unidas, que es el órgano principal que se ocupa de las cuestiones de cultura y los derechos culturales, se permita esos retrocesos en lo que respecta a la aplicación del enfoque basado en los derechos humanos?

Muchos sitios del Patrimonio Mundial se encuentran en territorios de los pueblos indígenas y éstos son designados como tales. Lo correcto que se debe hacer, antes de que tales procesos finalicen, es obtener primero el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas y elaborar acuerdos claros con los pueblos indígenas concernidos respecto de lo que será su papel en el mantenimiento de este tipo de sitios, que apoyo ellos van a recibir en términos de las políticas públicas y asistencia técnica y qué beneficios recibirán ellos.

Es importante que los organismos o consejos de administración y la alta dirección de los diversos organismos, programas, agencias y fondos, se mueven hacia la institucionalización de sus políticas, directrices y contribuciones en la implementación de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El Artículo 42 de la Declaración de la ONU dice: “Las Naciones Unidas, sus órganos, incluido el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, y los organismos especializados, en particular a nivel local, así como los Estados, promoverán el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la presente Declaración y velarán por la eficacia de la presente Declaración.”

Muchos cambios positivos ocurren en el sistema de la ONU en relación con la aplicación de la Declaración de la ONU porque dentro del personal de las instituciones hay individuos que son apasionados y comprometidos con las cuestiones indígenas. Sin embargo, cuando ellos se van, no hay garantía de que quienes llegan a hacerse cargo tendrán el mismo compromiso. Por lo tanto es importante lograr un nivel de institucionalización. A menudo cito el ejemplo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que creó su propia política en relación con los pueblos indígenas. Posteriormente se estableció el Foro de los Pueblos Indígenas que se reúne cada dos años y en estas reuniones los representantes de los pueblos indígenas tendrán la oportunidad de hablar ante el Consejo de Gobierno y también con la Alta Dirección del FIDA. Además, para asegurar que hay una aplicación coherente de su política sobre los pueblos indígenas y de las decisiones adoptadas en el Foro de los Pueblos Indígenas. El FIDA ha puesto en marcha un sistema de aseguramiento de la calidad, que revisa los proyectos y los programas nacionales y temáticos para comprobar si los asuntos de los pueblos indígenas se abordan, en particular en los países en que viven pueblos indígenas. Creo que esta es una buena práctica que debe ser emulada y debe ser tomada en cuenta en un plan de acción para todo el sistema.

El tercer punto es cómo, la cuestión del desarrollo, los impactos sobre los derechos de los pueblos indígenas a las tierras, territorios y recursos, (Párrafos 20, 21, 22, 23) [1] el papel crucial de obtener el consentimiento libre, previo e informado y cómo los sistemas de conocimiento tradicional son fortalecidos para promover el desarrollo sostenible y equitativo. En medio de graves y múltiples crisis económicas y del medio ambiente, que enfrenta el mundo hoy en día, deben reforzarse las visiones y prácticas de los pueblos indígenas en la promoción de sus propios procesos de desarrollo autodeterminado.

Esta es, precisamente, la razón por la cual los pueblos indígenas se han involucrado de manera consistente con los procesos relativos a la Agenda de Desarrollo Post 2015 y la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS). Si bien existe una gran decepción porque los objetivos y metas de los ODS casi no mencionan a los pueblos indígenas, todavía espero que cuando se formulen los indicadores sobre la manera de medir el progreso en la aplicación de ODS, serán incluidos indicadores que muestren el progreso para los pueblos indígenas. Sin desglose de datos, la situación de los pueblos indígenas no se hará visible. También puede ocurrir que un objetivo ODS se puede lograr para la población en general, pero a expensas de los pueblos indígenas. Esto ya ocurrió con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En algunos países donde la pobreza extrema se ha reducido a la mitad, los pueblos indígenas terminaron siendo desplazados y aún más pobres. Se proporcionaron subsidios a la población dominante para invadir tierras de los pueblos indígenas para producir plantaciones de monocultivo, que beneficiaron a los colonos, pero desplazando a los pueblos indígenas. Este tipo de situaciones donde los pueblos indígenas caen en el vacío se deben evitar a toda costa.

Una vez más se debe enfatizar que, antes de que los proyectos extractivos o de infraestructura a gran escala se instalen en territorios de los pueblos indígenas, es un imperativo que se les consulte y se obtenga su consentimiento libre, previo e informado. De esta manera se evitarán riesgos de conflictos de alto impacto. Por eso deben implementarse en el nivel nacional los Principios y Directrices Voluntarias sobre Corporaciones Transnacionales y otras. Deben desarrollarse Planes de acción nacionales para poner en práctica los Principios Rectores, y si hay elementos de estos planes directamente relacionadas con los pueblos indígenas, éstos pueden ser incluidos en los programas de acción nacionales para la aplicación del Documento Final de WCIP.

Estuve aquí en Ginebra la otra semana, durante la primera reunión del “Grupo de Trabajo Intergubernamental de composición abierta de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales en el respeto a los Derechos Humanos.“. Este es el órgano encargado de elaborar un tratado jurídicamente vinculante para regular el comportamiento de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales. Me invitaron a hacer el discurso principal de apertura. Mi declaración completa se puede encontrar en mi sitio web, unsr.vtaulicorpuz.org.

Afirmé en mi declaración que, “La adopción por el Consejo de Derechos Humanos de la resolución 26/9, que establece este Grupo de Trabajo, es un acontecimiento significativo. Las Naciones Unidas respondían a una petición generalizada, incluidos los pueblos indígenas, de fortalecimiento de la arquitectura del derecho internacional de derechos humanos para adaptarlo mejor a los desafíos que suponen las violaciones de derechos humanos relacionadas con las corporaciones. Mientras que las tendencias económicas mundiales se caracterizan, cada vez más, por el dominio de las corporaciones, su papel supera la capacidad de cualquier sistema nacional para poder regular sus operaciones de forma eficaz por sí solo. Las cuestiones en juego son globales, y global debería ser la respuesta. ”

Reconocí que el avance hacia el establecimiento de un tratado jurídicamente vinculante debe construirse sobre los logros alcanzados en los debates y aplicación de los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos. Estos son esfuerzos complementarios para conseguir que las corporaciones transnacionales respeten los derechos humanos y para que los Estados mejoren sus capacidades para proporcionar remedios cuando se vulneran los derechos humanos. Para los pueblos indígenas, que sufren los peores tipos de violaciones de derechos humanos e impunidad cometidos por las operaciones de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales, es de su interés luchar por instrumentos más fuertes que abordarlas.

Para concluir, me gustaría decir que los pueblos indígenas no sólo están sufriendo problemas provocados por las violaciones diarias de sus derechos humanos básicos individuales y colectivos. También están contribuyendo e incluso pueden contribuir aún más significativamente a resolver los problemas que enfrenta el mundo. Ahora hay más evidencias, por ejemplo, respecto de los vínculos directos entre respetar los derechos humanos de los pueblos indígenas y el aumento de las posibilidades de mitigar el cambio climático. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y la Iniciativa de Derechos y Recursos (RRI) hicieron un estudio para investigar cómo los países que respetan los derechos humanos de los pueblos indígenas para controlar y gestionar sus propios bosques son capaces de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los resultados muestran que en algunos países donde se respetan los derechos de los pueblos indígenas a sus territorios tradicionales, los bosques en estos territorios son capaces de capturar más dióxido de carbono que los bosques bajo el control de los gobiernos, tales como las áreas protegidas nacionales. Datos en Brasil muestran que en las zonas donde las tierras indígenas están protegidas sus bosques capturan 11 veces más carbono que los bosques protegidos del gobierno. Lo mismo es el caso de México (6 veces) Guatemala (35 veces), entre otros.

Hablé en la Conferencia Científica Internacional sobre “Nuestro futuro común bajo el Cambio Climático” (CFCC 15) en un panel sobre “ciencia indígena y no indígena en colaboración para nuestro futuro común”. Esta conferencia fue organizada por el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) y se celebró en París hace una semana en preparación para la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Hubo más de 2.000 científicos en este evento. Las presentaciones de este panel afirmaron que los sistemas de conocimiento de los pueblos indígenas contribuyen a la solución de la mitigación del cambio climático y mejorar la capacidad de adaptación.

Mi principal mensaje para hoy es que las capacidades de los pueblos indígenas para contribuir a la solución de algunos de los problemas del mundo pueden ser mejoradas aún más si sus derechos humanos colectivos e individuales se respetan, protegen y cumplen por los Estados. La aplicación efectiva del Documento Final de la Conferencia Mundial contribuirá a la mejora de estas capacidades, y es importante para monitorear cómo se están aplicando estos compromisos. Espero poder ver los planes de acción nacionales elaborados y ejecutados y también ver un plan de acción para todo el sistema de la ONU. Gracias por invitarme a exponer y espero más discusiones de este tipo.

Notas

(1) Párrafo 20. “Reconocemos los compromisos contraídos por los Estados respecto de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de celebrar consultas y cooperar de buena fe con los pueblos indígenas interesados por conducto de sus propias instituciones representativas a fin de obtener su consentimiento libre e informado antes de aprobar cualquier proyecto que afecte a sus tierras o territorios y otros recursos.”

Párrafo 21. “Reconocemos también los compromisos contraídos por los Estados respecto de la Declaración de establecer a nivel nacional, conjuntamente con los pueblos indígenas pertinentes, un proceso justo, independiente, imparcial, abierto y transparente para reconocer, promover y adjudicar los derechos de los pueblos indígenas en relación con las tierras, los territorios y los recursos.”

Párrafo 22. “Reconocemos que los conocimientos, innovaciones y prácticas tradicionales de los pueblos indígenas y las comunidades locales aportan una importante contribución a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica. Reconocemos la importancia de que los pueblos indígenas participen, siempre que sea posible, de los beneficios de sus conocimientos, innovaciones y prácticas.”

Párrafo 23. “Nos proponemos trabajar con los pueblos indígenas para abordar los efectos que tienen o puedan tener en ellos los grandes proyectos de desarrollo, incluidos los relacionados con las actividades de la industria extractiva, entre otros fines para gestionar debidamente los riesgos.”

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Fuente: Servindi