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martes, 20 de enero de 2015

¿Por qué es esencial fortalecer la identidad como pueblos originarios?

Mesa de inauguración del evento con los representantes de Fenmucarinap, Onamiap, IIDS, UNCA, FENAP, CNA, CUNARC y CCP.

Tarapoto es sede de Encuentro Macro Regional Nor Oriental.

PU, 20 de enero, 2015.- El lunes 19 de enero representantes de organizaciones indígenas nacionales del Perú iniciaron un encuentro de dos días con el fin de reafirmar una posición política estratégica y fundamental de cara al futuro.

De esa manera las organizaciones articuladas en el Pacto de Unidad fortalecen sus bases de unidad en la perspectiva de enfrentar las agresiones y amenazas que enfrentan los pueblos originarios y afirmar un camino de avance hacia el Buen Vivir.

Esclarecer la identidad de los pueblos y comunidades, desde una perspectiva histórica y comprometida con sus intereses, con un enfoque actual y moderno de derechos basado en la legislación nacional e internacional, resulta un ejercicio clave.

El evento se ha visto enriquecido por la participación de una delegación de la Federación de la Nacionalidad Achuar del Perú (FENAP), que libra una batalla por su reconocimiento jurídico como nacionalidad y la defensa de su territorio integral.

Raquel Irigoyen del IIDS desarrollando la metodología en el tema de Identidad


Bajo la asesoría del equipo profesional y técnico del Instituto Internacional Derechos y Sociedad (IIDS) se aplica una metodología bastante didáctica y participativa, que involucra a los asistentes y los hace repasar la historia y la legislación.

La sede de la Federación Agraria Selva Maestra (FASMA) en la ciudad de Tarapoto, región San Martín, se convierte en un agitado escenario donde delegados nacionales y regionales dialogan, leen, participan y fortalecen lazos de unidad orgánicos y programáticos.
¿Porqué reafirmar un posicionamiento político?

Construir, validar y reafirmar una posición política estratégica frente al Estado y la sociedad en general es una tarea esencial para el Pacto de Unidad a fin de definir las bases de su unidad y cimentar de manera sólida una identidad propia de largo aliento.

Mientras mas claros y sólidos sean los objetivos generales y exista claridad y unidad en torno a los mismos más fuerte será la articulación que se construye entre las organizaciones nacionales del Pacto de Unidad.

Para que el proceso no quede a nivel de las dirigencias nacionales en los encuentros macro regionales descentralizados participan delegados de organizaciones de bases que enriquecen el debate y nutren las propuestas con experiencias y aportes locales.
El tema clave de la identidad

La identidad deviene un tema clave debido a que en el Perú los pueblos originarios han recibido diversas denominaciones las cuales han sido modificadas de manera unilateral por diversos gobiernos y actualmente existe la intención malévola de reconocer derechos colectivos a solo una parte de los mismos.

Tal es así que a pesar que las comunidades indígenas cambiaron su denominación a comunidades campesinas por una decisión política de gobierno ahora se les pretende menoscabar sus derechos colectivos indígenas.

El tema de identidad se relaciona de manera muy estrecha con el carácter constitutivo del Estado peruano, que fue forjado excluyendo y marginando la participación de las poblaciones originarias, que no han participado en su configuración.

De aquí surge la necesidad de proponer la refundación del Estado peruano en un proceso donde todos los pueblos participen como sujetos constituyentes de un nuevo tipo de Estado: el Estado Plurinacional.

Sin duda, ello conlleva la propuesta de reconstituir los territorios indígenas ancestrales de manera integral y descolonizar el modelo económico, político y cultural a fin de cimentar un nuevo modelo basado en el Buen Vivir.

Aportes del panel Macro oriental
(De izq. a derecha) Representantes de UNCA, CNA, CCP, ONAMIAP, FENMUCARINAP, moderadora y CUNARC


Maximino Guevara, de la Central Única Nacional de Rondas Campesinas (CUNARC), destacó el valioso rol que desempeñan las rondas en la región San Martín, donde contribuyen a solucionar los acuciantes problemas de seguridad sin recibir apoyo de las autoridades.

Manifestó que además del problema de violencia e inseguridad ciudadana otro gran problema es el abandono del sector agrario, y la deforestación que se atribuye a los campesinos cuando los verdaderos destructores son las empresas transnacionales.

Tampoco se respetan las áreas de conservación y existes numerosos problemas de salud y educación.

Guevara propuso que las autoridades respeten la estructura autonóma de las rondas y concierten con ellas las políticas de desarrollo.

José Chale Romero, de la Confederación Campesina del Perú (CCP), expresó su preocupación por que exista una mayor vinculación entre las organizaciones nacionales y sus bases por que existen diversos enemigos que corrompen las organizaciones y fomentan el divisionismo.

Pidió manifestar solidaridad con los asesinados por defender el bosque y los procesados por el Baguazo. Recordó que es el único mestizo -no nativo- procesado en el Baguazo a quién se ha pedido cadena perpetua.

Pidió que se convoque a las asambleas regionales del Pacto de Unidad y se invite a otras organizaciones agrarias, campesinas e indígenas para que el Pacto de Unidad se fortalezca como una creación heroica para solucionar los problemas de los pueblos y pueda cambiar la Constitución que nos ata de las manos.

José Mesías, presidente de la FASMA, puntualizó que el gran problema en la macro región es la deforestación y recalcó que no hay una política agraria regional que atienda al 73 por ciento de los productores que son agropecuarios.

Falta presupuesto para investigación y transferencia de tecnología, los intereses crediticios son altos, expresó. Informó que el nuevo gobierno regional tiene interés de apoyar el tema agrario y se ha instalado una mesa.

Propuso formar equipos técnicos con los mejores profesionales, promover cultivos alternativos y de mayor rentabilidad, aplicar tecnología innovadora en el campo productivo y agilizar la formalización de la tenencia de la tierra.

Lucy Salas, representante de Fenmucarinap denunció los problemas de inseguridad ciudadana, la discriminación en los servicios de salud debido a que por ejemplo existen postas sin medicamentos o donde los pacientes deben pagar la ambulancia.

También recalcó la tala indiscriminada de los bosques, la falta de mercado para los productos agropecuarios, la falta de mercados seguros para las artesanas quienes ven desvalorizados sus artesanías.

Demandó crédito para las mujeres, apoyo a la agricultura familiar y que se transparente el apoyo a los afectados por la plaga de la roya y se fiscalice el apoyo supuestamente brindado que no ha llegado a todos y todas.

Beatriz Caritimari, de Onamiap, coincidió en que el primer problema es la deforestación y tala indiscriminada de árboles debido a que las empresas se llevan casi regalada la madera por 50 soles.

Otro problema es la violencia contra la mujer que no es a nivel familiar sino que está arraigada culturalmente. Las denuncias se quedan en el teléfono por que la policía no tiene recursos para movilizarse a las comunidades.

Un tercer problema es la falta de titulación de las comunidades, y cuarto el problema de salud. Hacen llenar muchos papeles pero no brindan atención. Cada año aumenta la burocracia. También falta dinero para contratar maestros.
Aymaras en la selva

Si bien no tiene organizaciones de base en la macro región nor oriental se invitó a Andrés Mauro Cruz Layme, presidente de la UNCA, a compartir su experiencia con el auditorio.

El señaló que los aymaras suelen desplazarse siempre juntos por todo el territorio y está seguro que debe haber presencia aymara en estas regiones donde quizas se dedican al comercio o a brindar servicio.

Pero al margen de no tener una base regional explicó cómo la UNCA se ha constituido como una organización de tercer nivel. El primer nivel son las comunidades y parcialidades y el segundo nivel las organizaciones multicomunales.

Recordó que el gobierno de Fujimori intentó debilitar las multicomunales pero estas aun resisten. Sostuvo que el principal problema que atraviesa su pueblo es el asistencialismo. “Antes se participaba por propio interés. Hoy se ha debilitado la conciencia” manifestó.

Otro problema es la corrupción generalizada en los gobiernos locales que malogran a las organizaciones y dirigentes. Asimismo, la pérdida de identidad. “Por ejemplo el aymara ya no se habla tanto y menos los niños. Es un problema para nosotros”, expresó.

Habló del Parlamento Aymara como una forma de construir política aymara y narró cómo se trabajó un proyecto curricular para la región. Uno de los ejes es la propuesta de Universidad Aymara y han avanzado en el intercambio de experiencias con Bolivia, Ecuador y Colombia.
Orientaciones necesarias

Para cerrar un primer bloque de intercambio de experiencias Ydelso Hernández aclaró sobre la supuesta existencia de diversos grupos de rondas e hizo un deslinde con organizaciones de tráfico de tierras que usan el membrete de ronderos para cubrir sus fechorías.

Al respecto señaló la importancia de ser precisos y evitar distorsiones en la articulación organizativa de los ronderos y que ellos tienen claro a través de la CUNARC.

Por su parte, Antolin Huáscar pidió a los participantes no depender de las organizaciones nacionales para impulsar eventos regionales. Recordó la época en que había celos entre las organizaciones nacionales pero esas épocas ya se han superado, dijo.

Hoy estamos fortalecidos en el Pacto de Unidad como la única forma de incidir en la política nacional de acuerdo a nuestros intereses estratégicos como pueblos, comunidades, campesinos y productores agrarios. Esclarecer nuestras identidades y reafirmarnos como pueblos originarios es la base para fortalecernos desde las bases con perspectiva hacia el futuro.

En otro momento se refirió al proceso desarrollado en la organización de la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático y la Marcha Mundial en Defensa de la Madre Tierra, eventos en los que el Pacto de Unidad tuvo un rol importante al lado de otros sectores laborales y sociales.

Este es el camino indicó Huáscar, avanzar de la mano con otras organizaciones para enfrentar grandes objetivos comunes, pero sin perder nuestra identidad, parados sobre nuestras raíces, que es la base que nos da el norte hacia dónde avanzar, concluyó.

Mas fotos del evento en el facebook del Pacto de Unidad:

Fuente: Servindi

jueves, 28 de junio de 2012

Perú: Identidades indígenas: de indio a campesino, de campesino a indígena.


Por Ricardo Marapi
28 de junio, 2012.- «¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Cada día, estas preguntas se vuelven relevantes para encontrar nuestra identidad. Y son reflexiones que no pasan por un día, ni por dos; pasan por todo un proceso de historia», expresa, sentidamente, Gladis Vila, lideresa indígena huancavelicana. Muchas personas se hacen estas preguntas en algún momento de sus vidas, y las consideran como reflexiones naturales.
Sin embargo, para las poblaciones indígenas estas preguntas de orden filosófico son totalmente cruciales, ya que resumen y reflejan una serie de problemas estructurales que el Perú arrastra desde hace siglos: la discriminación y asimilación cultural de los pueblos indígenas, y la incapacidad de construir un país multicultural donde se pueda respetar y aprender de nuestras diferencias.
En las próximas líneas conoceremos las reflexiones de diversos especialistas sobre el proceso histórico que las identidades indígenas han atravesado en las últimas décadas: José Ignacio López Soria, filósofo y reconocido investigador en temas de interculturalidad; Jaime Urrutia Ceruti, antropólogo especialista en comunidades campesinas; y Gladis Vila Pihue, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap).
Se trata de reflexiones necesarias y fundamentales para la actual coyuntura, donde los modelos económicos extractivistas y las normas legales de reconocimiento de los derechos indígenas están causando impacto en la forma de vida y en la propia redefinición de identidades de los pueblos indígenas.

El «problema del indio» desde la Colonia

«El Perú, desde la Colonia, es perfectamente consciente de que el país está compuesto por una diversidad de pueblos, grupos étnicos, culturas, lenguas y religiones. Y la prueba evidente de que eran conscientes de esa existencia era que intentaban eliminarlos: de lo que se trataba era de aplastar todas esas culturas. Es una conciencia sin consciencia; es decir, una conciencia cognoscitiva sin consciencia moral», reflexiona López Soria.
Esta herencia colonial se trasladó a los primeros años de la vida republicana, donde se empieza a construir una idea de Estado-Nación, bajo una perspectiva homogeneizadora, pero desde un sentido diferente.
«Es decir, homogeneización no desde el sentido de que todos vamos a ser iguales, sino de que todos estamos en una articulación, gobernados por el Estado-Nación, donde no todos los peruanos son ciudadanos. Más que homogeneización, es una articulación vertical, de tal manera que hay una jerarquía. Una homogeneización que no alude a lo horizontal, porque la sociedad peruana nunca ha sido horizontal; siempre ha sido vertical y, de alguna manera, lo sigue siendo todavía», afirma López Soria.
En la segunda década del siglo veinte empezaron los debates acerca del «problema del indio» entre José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre y otros intelectuales. «Ya este término es evidentemente peyorativo, porque es como decir que el problema no somos «nosotros», sino que son los «indios» y cómo resolvemos este «problema» en el país. Esto revela una tendencia a la inclusión, donde en el camino quedaban neutralizadas sus características como pueblos indígenas y asumían la cultura occidental», analiza el filósofo.
Para la lideresa indígena Gladis Vila, la palabra indio era una palabra despectiva y aún lo sigue siendo. «Ha sido utilizada para agredir a la otra persona, para discriminarla y humillarla, sobre todo en las comunidades campesinas donde existían las haciendas.
Por ejemplo, si me dicen que soy un indio, respondería que no lo soy; pero sí digo que soy indígena, por pertenecer a aquellas comunidades y ayllus que existieron antes de la historia del Perú», reafirma la dirigente.

La creación de una identidad: el campesino

El 24 de junio de 1969, el general Juan Velasco Alvarado promulgó la Ley de Reforma Agraria mediante Decreto Ley 17716, donde también reemplazó el denominado Día del Indio —creado por el presidente Augusto B. Leguía en 1930— por el Día del Campesino. ¿Cuál fue el impacto en la redefinición de las identidades indígenas?
«Una reivindicación fundamental del gobierno militar de Velasco fue cambiar el término indio —de connotación absolutamente negativa— por el de campesino en la documentación oficial, eliminando un término despectivo que en el Perú servía para justificar la jerarquización social», detalla el antropólogo Jaime Urrutia, quien describe además que el término indio no era un elemento de identidad, sobre todo en la sierra del Perú.
López Soria opina que Velasco recogió el legado del debate de los años veinte. «Mariátegui predicó una y otra vez que el problema del “indio” era un problema de carácter económico. Y bajo esa perspectiva socialista, el término indio importa muy poco: lo que importa es si es proletario obrero o proletario campesino. Y la terminología de Velasco recoge esa impronta que comenzó en los años veinte. Una nueva identidad con enfoque de clase», explica López Soria.
Una opinión similar tiene la lideresa indígena Gladis Vila. «Hasta hoy en día nuestros padres, nuestros abuelos, piensan que ser campesino es haber dado un paso más hacia adelante o haber logrado un derecho más», afirma. «En su momento, el término campesino fue muy valioso en el sentido del autorreconocimiento; pero hoy en día sentimos que el término es muy limitado porque está reducido a la tierra. Los pueblos indígenas aspiramos mucho más allá: al tema del territorio», plantea la lideresa.
El filósofo López Soria comparte la opinión sobre la limitación del término campesino. «Es una identidad muy limitada porque se vincula fundamentalmente a la tierra. Por ejemplo, los pueblos de la selva cultivan la tierra (además, pescan, cazan y cultivan el bosque), pero no sé si dichas comunidades se identifican a sí mismas como campesinos. Es como si yo me identificara como profesor universitario. Yo soy profesor, pero eso no significa que necesariamente tenga que identificarme con mi fuente de trabajo. Tengo otras identidades que son diversas de mi fuente de trabajo», reflexiona López Soria, quien opina que los elementos de carácter cultural son los que más identifican a la persona.

La reafirmación de los pueblos indígenas

En las últimas décadas, el mundo ha empezado a tomar conciencia sobre las condiciones de marginación de los pueblos indígenas, y se han establecido una serie de iniciativas para el reconocimiento de sus derechos. En el ámbito internacional se creó el Convenio 169 de la OIT, y recientemente se dio, en el ámbito nacional, la promulgación de la Ley de Consulta a los Pueblos Indígenas. Estas tendencias y normativas están acentuando el debate sobre las identidades indígenas y sobre quiénes deben ser contemplados por tales normas.
«Yo creo que un elemento clave es el Convenio 169 de la OIT, que explicita los derechos de los grupos tribales. Esa ha sido la bandera usada para la reivindicación por aquellos que se vuelven a considerar como grupos indígenas», analiza el antropólogo Jaime Urrutia.
Para la lideresa indígena Gladis Vila, el reciente proceso de elaboración de la Ley de Consulta ha influido en su reafirmación y búsqueda de identidad como pueblos indígenas. Pero, en el caso de las mujeres indígenas, ¿cuál es la identidad que reafirman primero: la de indígena o la de mujer? «Yo me reafirmo primero como indígena y luego como mujer. Soy indígena por el tema del relacionamiento con el territorio donde están inmersos nuestros roles y aportes como mujer. Pero también tiene que ver con un tema de pertenencia a un pueblo, porque para los pueblos indígenas el tema de la colectividad lo es todo. Por ejemplo, si yo no me reafirmo como pueblo indígena, tampoco podré reafirmarme como mujer y no tendría el vínculo con lo colectivo», explica la lideresa.
En la actualidad, muchos peruanos están de acuerdo con llamarse indígenas. Sin embargo, López Soria advierte la herencia colonial del término. «Han pasado de indios a campesinos y de allí a indígenas. Pero estamos usando un término colonial, porque en América no había indígenas, sino diversos grupos humanos donde cada uno de ellos tenía su nombre, y fueron los europeos quienes les pusieron el nombre de indígena. El término es inventado, como también lo «occidental» es inventado, en oposición a «oriente»», manifiesta López Soria.

La importancia del territorio en la identidad

En la actual redefinición de las identidades indígenas, el tema del territorio ha cobrado crucial importancia. Para la presidenta de Onamiap, el ser indígena tiene un vínculo inmediato con el territorio, no solo con la tierra.
«Es un vínculo con los lagos, ríos y montañas, donde están nuestros apus y nuestra religiosidad. Los indígenas no tendríamos sentido si nos reducen solo a la tierra o a la producción agrícola ¿Y dónde quedan mi religiosidad y mi cosmovisión? Seríamos indígenas no completos», afirma, de manera categórica, la lideresa huancavelicana.
López Soria explica que los pueblos indígenas, por una serie de tradiciones, se sienten también poseídos por su propio lugar. «Cuando tú le quitas la tierra, le quitas parte de sí mismo. Estamos hablando de personas que están mucho más cercanas a la tierra, en el sentido de pachamama. No solamente una posesión para la producción, sino además una relación con el territorio. No es como cuando a mí me quitas una casa. Yo digo: “No importa, por aquí pasará una carretera y me darán un terreno en condiciones parecidas en otro sitio”. Me quitan una posesión, pero mi alma no está pegada a ese pedazo de tierra. Sin embargo, si fuera campesino del mundo indígena sí estaría pegada, porque ahí estarían mis dioses, probablemente », explica López Soria.
¿El redefinir sus identidades es una estrategia política de los indígenas, con la finalidad de alcanzar los derechos que las nuevas normatividades establecen? Para Urrutia, primero se debe partir de lo que significa identidad. «La identidad es reconocerse como parte de un grupo que comparte un mismo discurso histórico y referentes simbólicos de comportamientos, tradiciones y ritos. Las identidades son productos históricos.
Por ejemplo, el grupo chopcca, en Huancavelica, es una identidad inventada hace unos veinte años, pero ahora es asumida por toda la población. Más allá de la construcción de identidad, lo más importante es que el grupo empieza a interiorizarlo y lo termina aceptando», opina Urrutia.
López Soria afirma también que las identidades son, sobre todo, autoposeídas. «Las identidades son cambiantes y se enriquecen en la relación con otros. No hay que ver al otro desde un sentido negativo, es decir, el otro como mi límite, sino más bien el otro como posibilidad de enriquecimiento de mi propia cultura», opina el filósofo. «Los indígenas en el Perú no han asumido la posición de decir: “Los únicos dueños de este territorio somos los indígenas porque somos los originarios y el resto que se vaya”.
Lo único que dicen es: “Que respeten nuestros derechos. Nosotros también queremos ser parte de esta colectividad y queremos serlo de manera íntegra y digna”», explica López Soria.
El Perú sigue siendo un país con políticas discriminatorias y, en muchos casos, asimiladoras de los pueblos indígenas. A ello se suma la agudización del proceso homogeneizador de la globalización y la permanente imposición de un modelo económico extractivista que choca frontalmente contra las cosmovisiones alternativas de los pueblos indígenas.
Ante la pronta aplicación de la Ley de Consulta Previa, en el país aún debemos responder algunas preguntas cruciales, como por ejemplo: ¿las comunidades campesinas deben ser consideradas como indígenas o no? Realizar una reflexión sobre el tema de las identidades indígenas es fundamental para un país como el Perú, que se hace llamar pluricultural.
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Fuente: La Revista Agraria 141, junio 2012, editada por el Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES). Descargar la versión digital completa en: http://www.larevistaagraria.org/content/la-revista-agraria-141-junio-2012-texto-completo

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Fuente: Servindi