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domingo, 2 de junio de 2019

Lanzan el Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar.

Fao: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

En Roma, dos agencias especializadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzaron este martes 28 de mayo el Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar y el Plan de Acción Mundial.

Se trata de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), quienes buscan fomentar el crecimiento de este sector en los países en desarrollo.

La importancia del lanzamiento del Decenio radica en el impacto que puede tener en la agricultura familiar, el cual engloba más del 90% de las granjas del mundo y produce el 80% de los alimentos. Así lo informó un comunicado de prensa de la ONU

Entre sus principales beneficios figuran aumentar el acceso de los agricultores familiares a los sistemas de protección social, la financiación y la formación.

El representante regional de la FAO, Julio Berdegué, declaró que la agricultura familiar necesita mayor avance, puesto que emplea a más de 60 millones de personas en América Latina y el Caribe.

Asimismo, mencionó que la agricultura familiar es “un aliado fundamental para impulsar el desarrollos sostenible, eliminar el hambre, la obesidad y todas las formas de malnutrición".

Con la proclamación del Decenio, conforme con la FAO, se busca "crear un entorno propicio que fortalezca la posición del rubro y maximice sus contribuciones a la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel global, así como a un futuro saludable, resiliente y sostenible”.

Algunas de las características de la agricultura familiar es la calidad de sus productos. Los alimentos —la mayoría sanos y variados— generan ocupación agrícola y suponen una fuente de crecimiento para las economías rurales.

De igual manera conservan y recuperan la biodiversidad y los ecosistemas. Además, la agricultura familiarutiliza métodos de producción que ayudan a reducir o evitar los riesgos del cambio climático.

América Latina es pionera en reconocer el potencial de este tipo de prácticas. De las más de 16,5 millones de explotaciones agrícolas, un 56% se encuentran en América del Sur; el 35 % en América Central y México; y el 9% en el Caribe.

Fuente: servindi.org

jueves, 27 de octubre de 2016

Comida barata: buena para su bolsillo, no para la agricultura.



Por Baher Kamal

IPS, 27 de octubre, 2016.- De hecho, la caída de los precios podría socavar los esfuerzos internacionales para erradicar el hambre y la pobreza extrema, advirtió José Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Los bajos precios de los alimentos reducen los ingresos de los agricultores, especialmente de los agricultores familiares pobres que producen alimentos básicos en los países en desarrollo. Esa reducción en el ingreso de dinero en efectivo a las comunidades rurales también reduce los incentivos para nuevas inversiones en la producción, la infraestructura y los servicios”.


Para evitar estos impactos negativos, Da Silva recomendó la adopción de medidas para asegurar ingresos dignos a los pequeños productores.


Los precios de los alimentos volvieron a la tendencia a la baja a largo plazo en términos reales, a medida que la oferta supera a la demanda en todo el mundo.


Esto sucede al aumento de los precios entre 2008 y 2012 y a un período prolongado de volatilidad en los mercados de alimentos, señaló Da Silva en una reunión de alto nivel sobre los precios de las materias primas agrícolas, celebrada en la sede de la FAO en Roma a principios de este mes.


“Como responsables de políticas, ustedes se enfrentan al desafío de mantener alimentos nutritivos al alcance de los pobres, al tiempo de asegurar buenos incentivos para los productores, incluidos los agricultores familiares”, declaró ante los ministros de Agricultura y Comercio presentes.


Da Silva subrayó la necesidad de considerar la actual situación en el contexto de los esfuerzos de la comunidad internacional para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

¿El comercio puede funcionar para todos?


El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevedo, cree que “en las circunstancias adecuadas” el comercio brinda las oportunidades de unirse a los mercados globales y ayuda a crear incentivos para la inversión y la innovación de los productores.


La “decisión histórica” que los miembros de la OMC adoptaron en Nairobi en diciembre de 2015 para eliminar los subsidios a la exportación agrícola, “ayuda a nivelar el campo de juego en los mercados agrícolas, en beneficio de los agricultores y exportadores” del Sur en desarrollo, según Azevedo.
La distribución de semillas ayuda a los agricultores de Etiopía a recuperarse después del fenómeno climático de El Niño. Crédito: FAO


Da Silva apunta al potencial del comercio como forma de contribuir a la seguridad alimentaria y a una mejor nutrición, y subraya específicamente su papel como “herramienta de adaptación” al cambio climático”, que se prevé que reduzca la producción agrícola en algunos países.


Pero el funcionario añadió que una mayor apertura al comercio “también puede traer riesgos”. Si este no se gestiona bien, “puede socavar la producción local y por consiguiente, los medios de vida de la población rural pobre”, advirtió el director de la FAO.


La eliminación de los subsidios a las exportaciones agrícolas que afectan los precios en los mercados mundiales podría ser una manera de mejorar el comercio con el fin de “beneficiar a los pequeños agricultores en los países en desarrollo y generar prosperidad en las zonas rurales”, expresó Da Silva.


“El objetivo de estas políticas es construir un círculo virtuoso en la producción local y el consumo local. Para prosperar, estas medidas necesitan una fuerte colaboración entre las instituciones responsables de la agricultura, el desarrollo rural, el comercio, el ambiente, la nutrición, la salud y la seguridad social”, afirmó.


Da Silva informó que la FAO busca impulsar sus sistemas de modelización para comprender mejor las variaciones en los precios y los cambios en las tendencias y ayudar a los países a formular políticas apropiadas.


En este sentido, la publicación Perspectivas Agrícolas, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la FAO, prevé una alta probabilidad de que en los próximos 10 años se produzcan bruscos aumentos en los precios, principalmente como resultado del cambio climático.


La publicación añade que los precios de los principales cultivos, de productos ganaderos y la pesca cayeron en 2015, lo que indica que “es muy probable que la época de altos precios para todos los subsectores haya concluido”.


Los precios de la carne cayeron desde su máximo histórico en 2014, y el valor de los productos lácteos continuó el descenso iniciado en 2013, mientras que los precios de los cultivos siguieron descendiendo desde el pico logrado en 2012, informó.
Los principales factores que explican el descenso de los precios


La caída de los precios se debe a “varios años de sólido crecimiento de la oferta, lo que debilita el crecimiento de la demanda debido a la desaceleración económica global, el descenso de los precios del petróleo y una mayor acumulación de existencias, ya abundantes”, añade la publicación.


Durante el decenio que abarca Perspectivas Agrícolas se prevé que el crecimiento de la demanda de alimentos disminuya progresivamente. La expansión demográfica mundial, la principal impulsora de la demanda, está bajando, mientras que se prevé que el aumento de ingresos en las economías emergentes sea más débil.


Al mismo tiempo, los consumidores, especialmente en las economías emergentes de gran población, exhiben una propensión menor a gastar sus ingresos en el consumo de alimentos básicos. La demanda de carne, pescado y productos lácteos crecerá relativamente con fuerza, lo que elevará la demanda de cereales secundarios y harinas proteicas.


“Se prevé que la demanda de productos agrícolas para la producción de de biocombustibles se estanque debido a los bajos precios de la energía y a políticas de biocombustibles más conservadores en varios países”, añade la publicación.
¿Cuántas familias de agricultores hay en el mundo?


Existen más de 570 millones de granjas en el mundo y más de 500 millones pertenecen a familias, según Sarah K. Lowder, Jakob Skoet y Saumya Singh, autores de un estudio de antecedentes para el informe de Estado de la Alimentación y Agricultura, que la FAO publicó en 2014.


“Las explotaciones familiares representan la gran mayoría de las granjas en el mundo, pero menos de la proporción de las tierras agrícolas del mundo, lo que significa que son, en promedio, más pequeñas que las fincas no familiares”, dicen los expertos.


Se calcula que la mayoría de los establecimientos agrícolas son muy pequeños. Más de 475 millones tienen menos de dos hectáreas de extensión, y más de 410 millones no superan la hectárea.

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Traducido por Álvaro Queiruga

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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi


viernes, 7 de febrero de 2014

El Grito por Justicia de los Pueblos Indígenas.



Luís Miguel Modino, misionero en Brasil.

La civilización occidental siempre se ha considerado a sí misma superior al resto, llegando en diferentes momentos de la historia a imponerse a la fuerza sobre otras formas de ver y entender la vida. Hace más de 500 años, esa civilización se introdujo en América y poco a poco se fue imponiendo sobre las culturas originarias. Los años han ido pasando y, a decir verdad, las cosas no han cambiado mucho, siendo una constante en la mayoría de los países americanos la falta de respeto por los pueblos originarios y todo lo que está en torno de ellos.

Una de las mayores expresiones de la cultura occidental es el capitalismo, que lleva a una visión de la vida en función de los intereses individuales o de los grupos dominantes, excluyendo a aquellos que no tienen condiciones de entrar dentro de la dinámica del mercado. Al respecto, el Papa Francisco nos dice en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium: “Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la desigualdad. Esa economía mata”. Esta misma postura ya había sido manifestada en el mes de mayo, en uno de sus discursos a algunos de los embajadores ante la Santa Sede, cuando decía: “no compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos”.

Coloco todo esto como motivación para intentar reflexionar sobre lo que está pasando con muchos pueblos indígenas en Brasil y en tantos lugares de América Latina y denunciar la constante persecución institucional que sufren. Son noticias que no aparecen en los medios de comunicación nacionales, controlados muchas veces por grandes grupos, al servicio de los intereses de los que dominan la sociedad, sea a nivel político o económico.

En estos días se está viviendo un nuevo episodio de esa irracionalidad institucional, manifestada en la invasión de la Policía Federal brasileña a la aldea Tupinambá de la Serra do Padeiro, en el municipio de Ilheus, estado de Bahia, relativamente cerca de aquí, llegando al extremo de llevarse con ellos a un niño de dos años que se separó de sus padres cuando huían de los disparos, con munición de gran calibre, de la Policía Federal.

Cuando el representante de la FUNAI (Fundación Nacional del Indio) pidió la vuelta del niño con la familia, el delegado de la Policía Federal se negó a entregarlo, diciendo que el niño había sido abandonado, lo que en palabras del cacique de la aldea es totalmente falso, pues su padre volvió a buscarlo inmediatamente después de dejar su mujer y sus otros dos hijos a salvo.

Si todo esto ha sido conocido, aunque por ahora sea a pequeña escala (mi intención es que pueda ser más difundido), es por el trabajo del CIMI, Consejo Indigenista Misionero, uno de los pocos órganos que defienden los derechos de estos pueblos, a quienes la sociedad ha querido excluir. Este organismo, vinculado a la Conferencia Nacional de los Obispo Brasileños, fue fundado en 1972 y tiene como objetivo apoyar las comunidades, pueblos y organizaciones indígenas, fortaleciendo el proceso de autonomía de esos pueblos en la construcción de un proyecto alternativo, pluriétnico, popular y democrático.

En el fondo de toda esta historia está la lucha del pequeño contra el grande, que en este caso se concretiza en los indígenas y los grandes terratenientes. En Brasil la presencia de los llamados “ruralistas” en el Congreso Nacional cada vez es mayor y son ellos los que presionan constantemente para cambiar las leyes que les permitan disponer a su antojo de la tierra, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas, de la agricultura familiar y sobre todo del Medio Ambiente, gran perjudicado de esta avaricia sin medida ni sentido. Coloco aquí de nuevo el pensamiento del Papa francisco en la Evangelii Gaudium: “El sistema financiero actual, que favorece la distribución desigual de la riqueza y la violencia, debe cambiar”.

Frente a estos mercaderes de tierra, que la devastan para, una vez esquilmado todos los recursos, abandonarla, todavía resuenan los gritos que los pueblos indígenas hacían en el 13º Intereclesial de las CEBs, “la tierra para nosotros no es comercio, es nuestra madre”, nos decía el representante los pueblos kaiowa-guaraní, reclamando, como hacen los Tupinambá del sur de Bahia y tantos otros pueblos indígenas, la demarcación de sus tierras, mostrando que hay otra forma posible de vivir, que la Madre no se vende, se la cuida, que la naturaleza no es para ser explorada, es para ser admirada, creando así lo que estos pueblos llaman de “sociedad del bien vivir”.

¿Hasta cuándo vamos a continuar dejando que estas cosas sucedan? ¿Cómo podemos involucrarnos para que el sistema cambie, para que los derechos de los pobres, de los pequeños sean respetados?

Fuente: Servindi