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miércoles, 15 de abril de 2015

Eduardo Galeano: los inmoribles.




Por Stella Calloni*

14 de abril, 2015.- Dicen que Eduardo Galeano ha muerto hoy [ayer] y parece imposible aceptarlo, porque si hay un escritor viviente en América Latina es precisamente él, que hizo de la palabra el mayor juego de la imaginación para la vida.

Cuando un día en Montevideo me regaló su libro Las palabras andantes, editado –como todos en su primera edición en la editorial El Chanchito, que creó en su país–, sentí y se lo dije que era un trabajo embarazado de magias. En un párrafo de ese libro leemos la más acabada definición que uno podría hacer de él mismo:

“Por favor, se lo ruego, no me ofenda usted preguntando si esta historia ocurrió. Yo se la estoy ofreciendo para que usted haga que ocurra. No le pido que describa la lluvia aquella noche de la visitación del arcángel: le exijo que se moje. Decídase señor escritor, y por una vez al menos sea usted la flor que huele en vez de ser el cronista que aroma. Poca gracia tiene escribir lo que se vive. El desafío está en vivir lo que se escribe”.

Galeano había aceptado largamente ese desafío y por esa razón era posible entrar con él en todos los laberintos de este continente nuestro y mojarnos con las lluvias y temblar en los huracanes, y bailar cuando la realidad circundante quería instalarnos la cultura de la muerte. Y podíamos hablar de los temas más candentes que nos rodean, y en cómo millones de seres ignorados resisten simplemente por “magias sueltas de la vida”.

Los temas que eligió son variados y los leemos como quien bebe un agua fresca que sale de una cascada en medio de la selva. Los leemos con sed, porque como el agua nos calma y curiosamente nos abriga. Era conmovedora la ternura que aparecía en su mirada cuando hablaba de los países de América Latina, de Bolivia, de Guatemala, de Nicaragua, donde en otros momentos compartimos un viaje inolvidable a la Costa Atlántica en que sucedieron una infinidad de situaciones que superaban toda ficción o cuando pudo “mirar viendo” la realidad de lo que significaba el presidente Hugo Chávez para su país y la decepción que lo golpeó al ver viejos amigos socialistas que en su momento fueron figuras políticas de la izquierda venezolana, llegando a una cita en un hotel de Caracas, en lujosos carros de los grandes empresarios a los que defendían. Algo incomprensible para un escritor como Galeano que además –y fui testigo de esto– se los dijo abiertamente.

En una de las varias entrevistas que pude hacerle en el periodo del aparente “esplendor” neoliberal y de la globalización en nuestro continente, advertía que nunca el mundo había sido tan desigual.

“Es una paradoja terrible que retrata el fin del siglo (XX) de no muy amable manera, donde se nos obliga a pensar todos iguales, a vestir todos iguales, a comer las mismas cosas. Incluso se ha ocupado el lugar de las comidas locales. Yo creo que hay que estar a favor de la autodeterminación en las comidas, como en todo, porque las comidas locales son una de las energías culturales más poderosas que los países contienen (…) nunca los pobres fueron tan pobres y nunca los naúfragos quedaron tan abandonados. Nunca habíamos visto esta homogeneización atroz que tiene por protagonista principal a la televisión. La gran uniformadora de costumbres es la televisión que nos lleva a no pensar con nuestra propia cabeza, a no sentir y nos hace incapaces de caminar con nuestras propias piernas. No estoy confundiendo el cuchillo con el asesino, la televisión es un instrumento, pero, tal como funciona y al servicio de quien funciona, cumple ese papel”.

Tan transparente era en su escritura como cuando hablaba ante públicos diversos condenando la hipocresía que era “establecer la uniformidad en nombre de la diversidad”. Y en ese mismo contexto señalaba que en nombre de la lucha contra el dogmatismo se instalaba la paradoja de imponer el peor de los dogmatismos, que es el dogmatismo de mercado.

“Ahora hay como una onda universal de lucha contra los fundamentalismos con la que se justifican los gastos en armamentos, cuando se han quedado sin enemigos… Ya no hay enemigo a la vista y se fabrican nuevos: el más poderoso es el fundamentalismo islámico, pero no dicen que, aún más poderoso, es el fundamentalismo de los tecnócratas del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, que imponen una receta económica obligatoria a los países del sur, dentro de los límites estrechísimos de lo que es la idolatría del mercado. Una concepción de la economía y de la vida que coloca a las mercancías por encima de las personas, confunde calidad de vida con cantidad de cosas y niega todos los valores a lo que no tiene precio, en un mundo donde –al decir del poeta Machado– cualquier necio confunde valor y precio”.

Sobre los aspectos perversos de un sistema que como él mismo analizaba “asalta y roba las palabras” pensaba que todo esto lleva a valorar el sentido que tiene la aventura de escribir,

“devolver a las palabras el sentido que han perdido, manipuladas como están por un sistema que las usa para negarlas. Hay una lección que el mundo ignora y que nos han dado a todos, los indios guaraníes a la hora en que crearon su lenguaje. En su idioma guaraní, palabra y alma se dicen igual. Hay una voz “ñ’e”, donde dicen que palabra y alma son lo mismo. Y en este sistema des-almado que ha logrado la casi unanimidad universal en nombre de la lucha contra el materialismo –que es el más materialista de los sistemas que la humanidad haya conocido– la palabra ha estado y sigue estando manipulada con propósitos comerciales o de engaño político. Su uso y abuso traiciona al alma. O sea, que esta identidad entre la palabra y el alma se rompe todos los días, sufre traiciones”.

Galeano siempre tenía respuestas y aunque su libro Las venas abiertas de América Latina era el más conocido en el mundo, admitía que cada escritor escribe en realidad un solo libro y lo va cambiando, renovando, “reviviendo” al mismo tiempo “que la vida vive y el escritor continúa escribiendo”. Le pregunté precisamente qué era para él Las palabras andantes, un libro de una textura tan poética.

“Yo creo que ese libro es un disparate que proviene de la imaginación colectiva. Muchos de los relatos los recogí en los caminos que anduve por América, y otros son producto de la imaginación. Pero tanto en un caso como en el otro, yo creo que lo que el libro expresa es una porfiada fe del autor en un hecho humano fundamental, que es el derecho de soñar y que no está en la Carta de las Naciones Unidas de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hay tantos derechos, pero entre ellos no figura el derecho de soñar, que es un derecho fundamental, sin el cual la pobre esperanza se moriría de hambre. Si el sueño no nos permitiera anticipar un mundo diferente, si la fantasía no hiciera posible esta capacidad un poco milagrosa que el bicho humano tiene de clavar los ojos más allá de la infamia, ¿qué podríamos creer?, ¿qué podríamos esperar?, ¿qué podríamos amar? Porque, en el fondo, uno ama al mundo a partir de la certeza de que este mundo, triste mundo convertido a veces en campo de concentración, contiene otro mundo posible. Ese mundo posible que hoy estamos viendo asomar” en América Latina.

Tomo sus palabras andantes: “Siento que somos gotas de alguno de los tantos ríos que sobreviven a la constante destrucción de la mano del hombre, que insiste en destruir el paraíso donde puede vivir. Somos como un viento que no muere cuando la vida se acaba. Y por eso no creo en otra inmortalidad más que esa, porque estoy seguro que uno sobrevive en la memoria.

Fuente: Servindi

lunes, 23 de junio de 2014

¿Quién se come la mayor parte de la pelota?


Adital

Por lo general, cuando se habla de lo que hay que saber sobre el Mundial de Fútbol, inmediatamente se trae a cuenta los países participantes, el calendario y horario de los partidos, los nombres de los jugadores (presentes y ausentes, sobre todo de los que se consideran estrellas), el uso de la tecnología (en el desarrollo y transmisión de los partidos) y, por supuesto, los pronósticos sobre qué equipo puede quedar campeón. Todo esto suele acaparar el interés de los medios de comunicación y del público, incluso de personas para las que el fútbol no es su afición principal. Sin embargo, hay otros aspectos de gran relevancia que pasan desapercibidos o son menos publicitados. Nos referimos a temas relacionados con los costos y beneficios económicos para la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA); los costos y beneficios económicos, sociales y políticos para el Gobierno y población del país anfitrión; las formas —no siempre transparentes— en que se selecciona al país sede del campeonato, entre otros.

No obstante, en el Mundial de este año, estos temas no han podido ser eludidos gracias —en mayor medida— a las denuncias y protestas de organizaciones brasileñas tanto sociales como sindicales. Estas han denunciado los gastos exorbitantes, que exceden por mucho los de años anteriores. Se estima que el Gobierno de Brasil ha gastado alrededor de 15,000 millones de dólares; solo para la construcción o remodelación de los estadios la cifra asciende a unos 5,300 millones de dólares. En Sudáfrica, en 2010, y para diez estadios, se desembolsaron 1,500 millones de dólares y en Alemania, en 2006, para doce estadios, unos 1,400 millones de dólares.

El planteamiento de las fuerzas sociales que protestan en Brasil ha sido claro: "No estamos en contra de la Copa del Mundo, sino en contra del uso de recursos públicos para un evento que beneficia principalmente a grandes multinacionales. No estamos en contra del fútbol, sino en contra de las condiciones que la FIFA impone y de los cuales el Estado es cómplice”. Se estima que seis de cada siete dólares invertidos provienen directamente de las arcas del Gobierno, cuando una de las promesas al ser elegido sede fue que la financiación total correría a cargo de fondos de inversión privados. La FIFA se ha lavado las manos. Frente a ello se reacciona en Brasil. "No estamos contra la fiesta deportiva, sino contra los amaños que hacen las empresas constructoras en contubernio con los políticos. No estamos contra la Copa del Mundo, estamos en contra la utilización del evento para realizar una verdadera transferencia de ingresos al revés”. Brasilia tiene en la actualidad un déficit habitacional de más de 200 mil familias, pero en lugar de utilizar las tierras públicas para resolver esto, el Gobierno prefirió venderlas para la construcción de uno de los estadios.

Diego Maradona ha coincidido con estas voces al afirmar que "la FIFA es un poder feo, porque si ganan 4 mil millones de dólares y el campeón se lleva 35, hay una diferencia que no se puede creer”. Y agrega: "Tiene que saberlo la gente, la multinacional FIFA se está comiendo la pelota”. Pero esto de "comerse la pelota” o "el negocio del fútbol” viene de lejos. Eduardo Galeano, en su libro El fútbol a sol y sombra (1995), sostiene que la FIFA, el Comité Olímpico Internacional y la empresa IDL Marketing manejan los campeonatos mundiales de fútbol y las olimpiadas como grandes transacciones de compra y venta. Relata Galeano que a fines de 1994, Joao Havelange, expresidente de la FIFA, hablando en Nueva York ante un círculo de hombres de negocios, confesó que el movimiento financiero del fútbol en el mundo alcanzaba, anualmente, la suma de 225 mil millones de dólares. Y se vanagloriaba comparando esa fortuna con los 136 mil millones de dólares facturados en 1993 por la General Motors, que figuraba a la cabeza de las mayores corporaciones multinacionales.

En este fútbol, tan pendiente del marketing y de los patrocinadores, añade Galeano, nada tiene de sorprendente que algunos de los clubes más importantes de Europa sean empresas que pertenecen a otros negocios de carácter multinacional. Y por ello no sorprende que "la máquina que convierte toda pasión en dinero no puede darse el lujo de promover los productos más sanos y más aconsejables para la vida deportiva: lisa y llanamente se pone al servicio de la mejor oferta, y solo le interesa saber si Mastercad paga mejor o peor que Visa, y si Fujilim pone o no pone sobre la mesa más dinero que Kodak. La Coca Cola, nutritivo elixir que no pude faltar en el cuerpo de ningún atleta, encabeza siempre la lista. Sus millonarias virtudes la ponen fuera de toda discusión”.

Asimismo, lamenta que los clubes que tienen cierta autonomía y que no dependen directamente de otras empresas están habitualmente dirigidos por opacos hombres de negocios y políticos de segunda, que utilizan el fútbol como una catapulta de prestigio para lanzarse al primer plano de la popularidad. Aunque hay también casos excepcionales en lo que sucede al revés: personas que ponen su bien ganada fama al servicio del fútbol, como el cantante inglés Elton John, que fue presidente del Watford, el club de sus amores.

Según el escritor, tres son las principales consecuencias de haber transformado el fútbol en una empresa estrictamente comercial. En primer lugar, "el juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar”. En segundo lugar, "el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar, sino para impedir que se juegue”. Y por último, "la tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía”.

En suma, en el país del "juego bonito”, Brasil, se nos ha dado una lección que va mucho más allá de la fascinación que puede producir el fútbol. Las organizaciones sociales y sindicales nos han mostrado la importancia de una ciudadanía responsable y activa, que enfrenta las arbitrariedades, injusticias y corrupción que provienen del poder político y económico. La participación de los afectados por estos males ha puesto de manifiesto una realidad que no ha podido ser ahogada ni encubierta por el espectáculo deportivo. Nos referimos a que un Mundial financiado con dinero público, en un país donde la pobreza sigue golpeando a sectores mayoritarios, representa un grave problema moral. Que la avaricia de unos pocos termine apropiándose de lo que necesitan y a lo que tienen derecho las mayorías pone de manifiesto un alto grado de corrupción e injusticia social.

En lo que respecta a la humanización del deporte, en este caso del fútbol, hay que retomar las sabias palabras de Galeano y Leonardo Boff. El primero propone recuperar la alegría de jugar: "Que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo. Jugando sin motivo, sin reloj y sin juez”. Por su parte, Boff nos habla del fútbol como una metáfora de lo mejor que los seres humanos podemos presentar: "La combinación feliz del esfuerzo del individuo con la cooperación del grupo. Una verdadera escuela de virtudes: autodominio, tranquilidad, amabilidad y capacidad de perdón, de no devolver patada por patada”. En otras palabras, poner límites a la avaricia de quienes controlan el fútbol mundial y devolverle su carácter lúdico y ético son condiciones necesarias para que la pelota sea de todos.

Fuente: Adital.com.br

sábado, 26 de mayo de 2012

Galeano encabezó un "acto de poesía de la indignación".



· Presentó en Madrid su libro más reciente, publicado por Siglo XXI Editores
· España también está en el mundo al revés en que vivimos; los académicos de la historia decidieron que Franco no era dictador, dijo el escritor uruguayo ante más de mil personas.

Armando G. Tejeda / La Jornada

Madrid, 24 de mayo. Más de mil personas abarrotaron la Casa de América de Madrid para escuchar al escritor uruguayo Eduardo Galeano. Para reír e indignarse con él, con sus historias sencillas repletas de sabiduría y sentido común. Para aplaudirle de pie y como a un autor capaz de movilizar a lectores de las edades, procedencias e inquietudes más diversas.

Galeano llegó con sus papeles bajo el brazo, su ropa sencilla y su voz profunda para hablar del mundo y sus días, para reírse con la complicidad de su mirada infantil de los absurdos del mundo al revés en el que vivimos y en el que también está España, país cuyos académicos de la historia decidieron que Franco no era dictador, y cuyos jueces decidieron que Garzón no debía seguir siendo juez.

Los hijos de los días (Siglo XXI Editores) es el nuevo libro de Galeano, pero también es un texto que ha revisado y corregido durante años, puliéndolo hasta la extenuación, limpiándolo de las palabras huecas, anhelando, como hace siempre, que sus textos sean mejores que el silencio. Y en este caso más aún, pues se trata de una especie de bitácora de un testigo del mundo y sus hallazgos, con todas sus injusticias, noblezas, desgracias y los disparates que nos rodean.

Los lectores de Galeano en España son tan fieles como numerosos, hasta convertir todos los sitios que pisa el escritor en un acto poético revolucionario. O, más bien, en sintonía con las experiencias recientes de Madrid, en un acto de poesía de la indignación. Así, el narrador que asume con humildad su condición de contador de historias, sin más, empezó a relatar lo que su mirada y su memoria han registrado desde que los días se echaron a caminar.

Y en sus microensayos, uno por cada día del año, habla de la única invasión sufrida por Estados Unidos en su historia, encabezada por el general mexicano Francisco Villa, o del absurdo de que en los informes clasificados de la CIA y los servicios de inteligencia de Estados Unidos Nelson Mandela –el símbolo de la resistencia contra el apartheid y su modelo segregacionista y xenófobo– fue incluido hasta 2008 en la lista de terroristas peligrosos que amenazaban la seguridad de ese país. O que en Haití hay una antigua tradición en la que el cortejo fúnebre se conduce en zig zag para despistar al difunto y así evitar que encuentre el camino de regreso. O que hasta 1990 la Organización Mundial de la Salud consideró a la homosexualidad una enfermedad mental. O que al entierro de Karl Marx acudieron sólo 11 personas, contando al enterrador. O que en la autopsia que le hicieron al magnate John Rockfeller no se le encontró ningún escrúpulo.

Y así empezó su lectura, cual juglar que sin preámbulo comienza a narrar la historia del mundo: Y los días se echaron a caminar... Y si nosotros somos los buscadores de la vida, nada tiene de raro que de cada día brote una historia. Porque los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias. Y ahora les voy a contar algunas de esas historias nacidas de los días, de los hijos de los días.

Galeano, quien ha visitado varias ciudades españolas despertando el interés masivo de lectores y fieles a su palabra, habló entonces de todas esas historias de los hijos de los días, en las que se encontró con historias de Bolivia y Ecuador. O con el homenaje espontáneo a su amiga y compañera de lucha Domitila Barrios, quien murió hace poco y a la que, en una asamblea de mineros que intentaban resistir una nueva embestida de la policía y el poder empresarial, interpeló a la asamblea en la que era la única mujer y les preguntó: ¿Cuál es nuestro principal enemigo? Se contestaron que si la oligarquía, que si los políticas, la injusticia y un amplio etcétera. Y ella les dijo: No, compañeros, nuestro principal enemigo es el miedo.

Eduardo Galeano también recordó que en este mundo al revés en el que vivimos ocurren cosas realmente llamativas, como lo que había leído estos días en la prensa, en la que los académicos de la historia habían decidido no revisar la polémica biografía de Francisco Franco en la que se elogiaba su figura y en ningún momento se le identificaba como dictador o genocida.

En este mundo al revés, los académicos deciden que Franco no fue dictador. Y el poder judicial decidió que Baltasar Garzón ya no puede ser juez. O sea que España es también parte del mundo al revés.

Galeano habló de la indignación, de la llama de esperanza que se encendió en este país con las movilizaciones sociales que comenzaron hace un año y que continúan hoy día, en respuesta a los estragos de la crisis en el pueblo llano.

Así lo leyó: La buena salud resultó más contagiosa que las pestes; y las voces de los indignados atravesaron fronteras dibujadas en los mapas.

--o-Ø-o--
  

Eduardo Galeano, siempre lúcido y crítico, ofreció una entrevista al diario catalán La Vanguardia donde habla de temas cruciales del escenario político actual: la libertad, la lógica del trabajo y la producción, el dilema entre la dignidad y la obediencia.
Eduardo Galeano es uno de los intelectuales latinoamericanos más reconocidos de varias generaciones, sobre todo por su singular mezcla de lucidez, combatividad y crítica, aderezada con un estilo que lo hermana con algunos de los movimientos literarios más celebrados del continente.

Recientemente Galeano, ya de 71 años de edad, ofreció una entrevista al diario catalán La Vanguardia, realizada por la periodista Ima Sanchís. Ahí el autor de Las venas abiertas de América Latina, entre otros títulos no menos leídos, habló de la situación actual de este mundo basado en la lógica utilitaria del trabajo y al producción, en el desgaste que esta acarrea para otros aspectos fundamentales del ser humano como las relaciones sociales o la posibilidad de libertad.

“Somos una civilización de soledades que se encuentran y desencuentran continuamente sin reconocerse. Ese es nuestro drama, un mundo organizado para el desvínculo, donde el otro es siempre una amenaza y nunca una promesa”, dice Galeano, para quien el prójimo se ha convertido, acaso sin nosotros quererlo, en una especie de enemigo al cual, sin embargo, es necesario y urgente acercarse.

El escritor uruguayo ahondó sobre ese comportamiento acrítico que parece dominar a la mayoría de la población en el mundo, por el cual situaciones como la guerra, el miedo o la violencia nos parecen totalmente normales, siendo que, en sentido estricto, no deberían suceder.

Sanchís pregunta frontalmente: “¿Somos un gran rebaño de borregos?”, a lo cual Galeano responde, no sin cierto animo esperanzador: “Por todos lados aparecen símbolos asombrosos de resistencia y de vida. Lo mejor que tiene la vida es la capacidad de sorpresa”.

¿Cómo averiguar si uno está vivo o es un muerto viviente?

Habrá que preguntarse hasta qué punto soy capaz de amar y de elegir entre la dignidad y la indignidad, de decir no, de desobedecer. Capaz de caminar con tus propias piernas, pensar con tu propia cabeza y sentir con el propio corazón en lugar de resignarte a pensar lo que te dicen.
[…]

¿Qué faceta humana nos destruye?

El conformismo, la aceptación de la realidad como un destino y no como un desafío que nos invita al cambio, a resistir, a rebelarnos, a imaginar en lugar de vivir el futuro como una penitencia inevitable.

En cuanto a la libertad, un asunto siempre difícil de definir en su dimensión práctica, Galeano dice:

Los desafíos que uno enfrenta cada día son los que te abren una rendija para elegir entre la dignidad y la obediencia. Libre es el que es capaz todavía de elegir la defensa de su dignidad en un mundo donde, quieras o no, en algún momento tendrás que tomar partido entre los indignos y los indignados.

 


Fuente: Chacatorex

miércoles, 18 de enero de 2012

Obedecer a los poderosos "no es nuestro destino", manifiesta Eduardo Galeano.


· El escritor uruguayo inauguró el premio literario de la Casa de las Américas
· Agradeció la dignidad aportada por esa institución de Cuba
· Presentará su libro Espejos

Eduardo Galeano y Roberto Fernández Retamar, ayer, en la sede de la Casa de las Américas, en La Habana · Foto Xinhua



La Habana, 16 de enero. El amigo de verdad es el que critica de frente y elogia por la espalda, dijo hoy el escritor uruguayo Eduardo Galeano al regresar a Cuba, después de 12 años de ausencia, esta vez para inaugurar el premio literario de la Casa de las Américas.
El autor de Las venas abiertas de América Latina, de 71 años, explicó que había tomado la cita del desaparecido líder sandinista nicaragüense Carlos Fonseca Amador. Y sin tener que explicarlo, en esa forma también resumía su relación con el gobierno cubano, al que criticó en 2003 por el fusilamiento de tres secuestradores y la sentencia masiva de opositores.
Al llegar a La Habana el jueves, Galeano, colaborador de La Jornada, había puesto al día su posición: “Estoy muy contento de volver a la Casa y a Cuba. A la Casa de las Américas, que es mi casa, y a Cuba porque, aunque hace años que no vengo, siento como que vuelvo sin haberme ido. Cuba siguió siempre viva dentro de mí, en mis palabras, en mis actos y en mi memoria (…) jamás oculté ninguna de mis discrepancias o mis dudas; pero tampoco oculté mi admiración por esta revolución que es un ejemplo de dignidad nacional, en un mundo donde el patriotismo es el obligado privilegio de los países ricos y poderosos, pero negado a los pequeños y pobres”.

Los cambios, bienvenidos
En 2003 Galeano estuvo entre los intelectuales, como José Saramago, que criticaron a La Habana por las ejecuciones y las sentencias. Escribió entonces que eran “noticias tristes que mucho duelen, para quienes creemos que es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza, pero también creemos que la libertad y la justicia marchan juntas o no marchan.

 En el duro camino que recorrió en tantos años, la revolución ha ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura que desde el principio la empujó. Lo digo con dolor. Cuba duele.
Hoy lo escuchaban en la Casa de las Américas escritores cubanos como Roberto Fernández Retamar, Miguel Barnet, Alfredo Guevara, Eusebio Leal y Pablo Armando Fernández. Todos ellos, entre otros, firmaron en 2003 una réplica a declaraciones como las de Galeano y Saramago.
La carta de los cubanos decía que aquellas críticas de amigos entrañables pudieron deberse a la distancia, la desinformación y los traumas de experiencias socialistas fallidas y se usaban en “la gran campaña que pretende aislarnos y preparar el terreno para una agresión militar de Estados Unidos (…) Cuba se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba. No se le debe juzgar por esas medidas arrancándolas de su contexto”.
Galeano precisó tiempo después que sus críticas no alteraban el fondo de su simpatía con el gobierno cubano. El jueves pasado abundó así: No conocí en mi vida otro país tan solidario como éste, ninguna revolución tan ofrecida a los demás como ha sido y es la revolución cubana. Todo el resto son espacios de debate, de dudas que están siendo en alguna medida respondidas por este proceso de cambios que la revolución está viviendo ahora y a los cuales, quienes la queremos, damos la bienvenida.
El autor de Memorias del fuego ganó en dos ocasiones el Premio Casa (novela, 1975 y testimonio, 1978) y también dos veces fue jurado (1981, 1989). Había estado en la isla por última vez en 1999.
Este lunes dedicó su breve discurso a la sede: Esta casa es mi casa, la casa nuestra. Y porque así la siento y así la sé, he sido y seguiré siendo su siempre amigo, en los términos de Fonseca. “Mil gracias por ese alimento de vitamina D. D de dignidad, que tanto nos ayuda a creer que el deber de obediencia, impuesto por los poderosos del mundo, es –puede ser– nuestra penitencia, pero no es ni puede ser nuestro destino.”
Galeano presentará aquí la edición cubana de su penúltimo título, Espejos. El premio Casa se fallará dentro de 10 días, esta vez en teatro, literatura para niños y jóvenes, literatura brasileña, literatura caribeña en francés o creol, estudios sobre latinos en Estados Unidos y estudios sobre la presencia negra en América y el Caribe.
El escritor recordó hace unos días que mandó Las venas abiertas de América Latina al concurso Casa de las Américas en 1971. Pero aquel jurado de prestigiosas figuras de la izquierda, según supe después, consideró que el libro no era lo suficientemente serio como para recibir el premio. Era un periodo en el que todavía la izquierda confundía la seriedad con el aburrimiento. Por suerte, eso fue cambiando y en nuestros días se sabe que el mejor aliado de la izquierda es la risa.
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Fuente: Chacatorex





domingo, 15 de enero de 2012

Galeano en Cuba; conflicto ricos-pobres, percibido como mayor fuente de tensión en EU.



Cartel creado por Camila Schindler de Souza

13 de enero. La neutralidad es imposible en un mundo que se divide entre indignos e indignados, dijo Eduardo Galeano, en La Habana. Más estadunidenses opinan que la mayor fuente de tensión en la sociedad de ese país es el conflicto entre ricos y pobres, reveló una encuesta. La American Dialect Society eligió “occupy” como palabra del año 2011. El 15 de enero, el movimiento Ocupa Wall Street convoca a vigilia mundial para festejar aniversario del natalicio de Martin Luther King. Ese día, en Guadalajara, la Asamblea Popular Jalisco realizará una marcha. El programa 5 de Amanece Que No Es Poco, del movimiento 15-M, fue subido al Internet.

Redacción / La Jornada


13 de enero. La neutralidad es imposible en un mundo que se divide entre indignos e indignados, dijo el escritor Eduardo Galeano, de visita en La Habana. “Nadie puede ser neutral porque esta crisis que vive el planeta entero condena a mucha gente a aceptar lo inaceptable: la falta de trabajo, de comida y de perspectivas de vida, y la indignación tiene tal capacidad de contagio que nada la puede parar”, opinó.

Más estadunidenses opinan que la mayor fuente de tensión en la sociedad de ese país es el conflicto entre ricos y pobres, reveló una reciente encuesta del centro de investigación Pew. Dos tercios de los encuestados dijo que hay conflictos “fuertes” o “muy fuertes” entre los ricos y los pobres, 19 por ciento más que en 2009. Como fuente de tensión social, el conflicto de clase rebasó al conflicto entre inmigrantes y nativos, y entre “negros” y “blancos”. El centro cree que el movimiento Ocupa puede haber influido en este cambio de percepción.

La American Dialect Society, una asociación de lingüistas, eligió a “occupy” comopalabra del año 2011.

Los integrantes del movimiento Ocupa Washington enfrentan un posible desalojo de su campamento.

El 15 de enero, el movimiento Ocupa Wall Street convoca a una vigilia mundial para festejar el aniversario del natalicio de Martin Luther King.

Ese día, en México, en Guadalajara, la Asamblea Popular Jalisco realizará una marcha y una acampada.

En Israel, el movimiento de los indignados logró que se aprobara la educación infantil gratuita.
El programa 5 de Amanece Que No Es Poco, del movimiento 15-M, fue subido al Internet. Es realizado por AudioviSol (comisión audiovisual de Acampadasol) y TeleK y en esta emisión hablan acerca de la crisis financiera y ofrecen imágenes de manifestaciones recientes y de lo que ha estado sucediendo en Egipto.

La banda de metal Ministry sacó un sencillo llamado 99%, dedicado al movimiento Ocupa. La canción es parte del nuevo disco Relapse, que saldrá en marzo próximo.

El reconocido chef estadunidense Mark Bittman escribió un artículo titulado “Más allá de las elecciones, el poder de la gente”. Bittman, autor de algunos de los libros de cocina más populares en Estados Unidos y que ha escrito sobre la conexión entre la alimentación, la salud y el medio ambiente, escribe que hay una guerra de clases en ese país y que “el lado equivocado va ganando”. Denuncia: “Hay una oligarquía en este país, una que usa la fuerza financiera para obtener poder político, una que lucha y bullies por su ‘derecho’ a hacer dinero sin importar las consecuencias al planeta o lo que sea que esté sobre él”.

“Sólo si hay acción colectiva llevada a cabo por grandes números de ciudadanos, los políticos -hasta aquellos con principios- tendrán el apoyo que necesitan para resistir el poder de los cabilderos empresariales”.

“Sólo a través de unir a gente que está dispuesta a luchar por una causa podemos cambiar las cosas. (¿Debo mencionar Egipto, Túnez y las revoluciones estadunidense y francesa?)”

--o-Ø-o--

Imagen: Cartel en el sitio http://occuprint.org, dedicado a posters del movimiento Ocupa. Creado por Camila Schindler de Souza, de Brasil.

Fuente: Chacatorex

martes, 10 de enero de 2012

Deseos para el 2012 (E.Galeano)



Eduardo Galeano

Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.
Eduardo Galeano, 1ro de enero 2012