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viernes, 16 de marzo de 2018

Nuevos tiempos – un nuevo tipo de educación.


Leonardo Boff

La realidad en las últimas décadas ha cambiado tanto que ha afectado también a nuestro estilo de educación. Cito algunos de estos cambios:
―Hemos construido el principio de nuestra autodestrucción con armas nucleares, químicas y biológicas. Nada es absolutamente seguro y un accidente cualquiera puede destruir nuestra civilización.
―El calentamiento global crece día a día. Si no hacemos nada, como la comunidad científica norteamericana ha advertido, podemos conocer dentro de algunos años un calentamiento abrupto de hasta 4-6 grados Celsius. Con eso, la mayoría de las vidas conocidas no resistirán y desaparecerán. Y parte de la humanidad también.

―La escasez de agua potable (sólo el 0,3% es accesible a los seres humanos y a los animales) puede provocar guerras letales para garantizar el acceso a fuentes de agua dulce. O también alianzas de cooperación.

―La planetización es un hecho nuevo en la historia de la Tierra y de la Humanidad. Salimos un día de África, donde estuvimos durante 4-5 millones de años y por eso somos todos africanos, y después nos esparcimos por los continentes; ahora estamos volviendo y encontrándonos en un solo lugar: la Casa Común, la Tierra.

―La crisis ecológica afecta directamente al sistema-vida y al sistema-Tierra. Estamos destruyendo las bases físico-químicas que sostienen la vida. De continuar la sobrerexplotación de la Tierra, ella no aguantará y nuestra civilización estará amenazada.

―Existe el peligro de que superbacterias que perdieron su hábitat por la deforestación puedan invadir ciudades y diezmar a miles de personas, sin que sepamos cómo enfrentarlas con potentes antibióticos.

Estos son datos, no fantasías. La gran mayoría no tiene conciencia de los peligros que corre. Es como en tiempos de Noé: todos se divertían y se reían del viejo. Y vino el diluvio. Sólo que hoy es diferente: no tenemos un Arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a los otros. Todos podemos perecer.

Todo esto nos obliga a pensar sobre el futuro común de nuestra especie y de la Casa Común. Todo debe comenzar con una sensibilización general. En casa y en la escuela es donde tal nueva conciencia debe surgir.

Vean qué tareas nuevas se presentan a los maestros y que nueva percepción deben desarrollar en los educandos. Lógicamente la escuela debe llevar adelante su tarea básica como enunció la UNESCO:

(1) Aprender a conocer todo lo que el pasado nos legó. Como escribió Montaigne (1533-1592) en sus Ensayos: «el educador debe tener antes la cabeza bien hecha que bien llena». Es decir, saber la situación real de la Tierra y trasmitirla a los estudiantes;

(2) aprender a pensar, sabemos mucho y todo está en Google, pero no pensamos lo que sabemos. El saber es un poder que puede construir una bomba atómica o un antibiótico. El saber no es neutro. Pensar es detectar a quien sirve el saber y quiénes son los dueños del saber;

(3) aprender a vivir, que es crear un carácter recto, amante de la verdad, es ser un buen ciudadano participativo con un proyecto solidario de vida;

(4) aprender a convivir, pues hoy vivimos en medio de las mayores diferencias de raza, religión, ideas, opciones sexuales; no permitir que la diferencia se transforme en desigualdad; todos tienen derecho de vivir su modo de ser; importa estar abierto en las redes sociales al destino de los pueblos, muchas veces trágico como ahora en Siria; interesarse por el sufrimiento de los más pobres y excluidos;

(5) aprender a cuidar, esto es nuevo pues sabemos que el cuidado es la ley básica de todos los seres vivos y también del universo; si no cuidamos el agua, la basura, de nosotros mismos y de las relaciones sociales, podemos dar espacio a la degradación; todo lo que amamos lo cuidamos y todo lo que cuidamos, lo amamos;

(6) aprender a tener una ética y una espiritualidad, la religión puede ayudar pero no necesariamente, pues muchas hacen guerra y matan; ser ético es orientarse por el bien, asumir las consecuencias de nuestros actos, buenos o malos; optar por el bien común, por la verdad contra toda corrupción.

La espiritualidad es una dimensión antropológica como lo es la razón, la voluntad y la libido; somos espirituales cuando planteamos preguntas últimas: ¿por qué estoy aquí, cuál es el sentido del universo, de la vida y de mi propia existencia? Ser espiritual es desarrollar lo que neurólogos y neurolingüistas llaman el “punto Dios en el cerebro”: siempre que abordamos aspectos de lo sagrado y del sentido último de la vida hay una aceleración de nuestras neuronas; es el “punto Dios”. Él nos permite intuir que por detrás de todas las cosas hay una Realidad amorosa y poderosa que sustenta todo, las estrellas y también nuestras vidas. El “punto Dios” está hecho de amor, de compasión, de solidaridad y de devoción; él nos hace más sensibles a los otros y más humanos; cultivar el “punto Dios” es superar el materialismo actual y nutrir la esperanza sobre el fin bueno de todo.

Los educadores deben ellos mismos imbuirse de estos nuevos desafíos y enseñárselos a sus educandos. Sólo así estaremos a la altura de los graves peligros que se nos presentan.

*Leonardo Boff es escritor y publicó un libro sobre la nueva cosmología: De donde vienen el universo, la vida, el espíritu, Mar de Idéias, Rio 2016.

Traducción de Mª José Gavito Milano

viernes, 2 de agosto de 2013

México: Escuela de tiempo completo ¿Plazas de tiempo completo?


Luis Hernández Montalvo

En el anterior sexenio se impuso el concepto de “Escuela de tiempo completo”. En el año 2006, se creó el Programa de Escuelas de Tiempo Completo –PETC; – entonces se dijo-: El objetivo general de este programa es: Contribuir a mejorar las oportunidades de aprendizaje de los alumnos de las escuelas públicas de educación básica mediante la ampliación del horario escolar. /Acuerdo 556 Programa de Escuelas de Tiempo Completo.

Aunque el horario de trabajo formal en las escuelas primarias es de cinco horas; la SEP deja la jornada laboral en cuatro horas y media porque le descuenta la media hora de recreo diario; la autoridad considera que este horario se reducía a 2.8 horas diarias y que el resto del tiempo es utilizado en actividades como concursos, ensayos, atender las campañas diversas, la atención de la cooperativa escolar, tiempo no considerado en el aprendizaje de contenidos.

Así, un día aparecieron los decretos de los jefes políticos para la creación de la Escuela de Tiempo Completo y las Escuelas de Jornada Ampliada. En la modalidad de las Escuelas de Jornada Ampliada, se incrementan dos horas diarias -en el caso de las escuelas primarias- lo que según cálculos de los funcionarios, se incrementa el tiempo de aprendizaje a diez horas semanales y a 400 horas durante el ciclo escolar.

Para las Escuelas de Tiempo Completo, se incrementan de cuatro y media horas al día –que incluye además de 30 minutos de recreo-, a ocho horas de trabajo escolar con los alumnos de educación básica, incluyen los tiempos de comida y recreo que la administración no está catalogado este tiempo como “trabajo docente”; por lo tanto, los cálculos para el pago de los maestros es a partir de las siete horas que se supone el maestro “enseña contenidos”. Tampoco se contempla el incremento de cinco horas a la semana de planeación de las actividades de la jornada del día posterior.

Si ponemos atención; la publicación del calendario de 200 días de clase –en el que ya tampoco aparece la firma de los líderes del SNTE-, ya es insuficiente para contemplar la complejidad del Sistema Educativo; porque durante este tiempo, tenemos ya seis mil Escuelas de Tiempo Completo más ocho mil que se habrán de incorporar al concluir el presente ciclo escolar y 40 mil más al término del sexenio, lo que nos dará en números globales de más de cincuenta mil Escuelas de Tiempo Completo, sin contar las Escuelas de Jornada Ampliada; las Escuelas de Doble Turno -que no de tiempo completo-, las miles de Escuelas Unitarias, las Escuelas Multigrado y otras modalidades que se suman a esta realidad compleja de la inequidad educativa en México.

No solo nos encontramos con una visión burocrática de los tiempos escolares, de lo que se considera y lo que no se considera trabajo docente; también estamos ante una propuesta de Escuelas de Tiempo Completo muy “chata”, que nace al margen de la discusión de los maestros y de las comunidades escolares.

No hay una nueva concepción o una idea clara de lo que sería una Escuela de Tiempo Completo por ahora, solo se ha incrementado las horas de trabajo y se han introducido materias y actividades con tiempos escasos y sin una real modificación de los ambientes escolares y tampoco existe una propuesta laboral acorde con el nuevo modelo de escuela y de trabajo docente en términos de relaciones laborales y salariales. Habrá que ver comparativamente con experiencias exitosas sobre lo que pareciera ser modelos de movimientos pedagógicos emergentes en Europa; pero también, lo que ocurre en otras partes del mundo y principalmente, lo que vienen experimentando los países asociados en la OCDE.

Tanto los Programas de las Escuelas de Jornada Ampliada como el de Escuelas de Tiempo Completo, se suman a una serie de disparates de los planes de la burocracia de recambio y de ocasión. En 1973; el Movimiento Revolucionario del Magisterio, en su Primera Conferencia de Educación planteó la necesidad de un ciclo básico que denominó “unificado” –primaria y secundaria- con una visión para elevar la escolaridad en el país y para elevar el carácter científico de los contenidos. Entonces, se hacía la siguiente reflexión: Recordemos que México ha transitado de una escuela primaria subdividida: 4 años –primaria elemental- más dos de primaria superior, a una primaria de 6 años.

En un intercambio de ideas con profesores del municipio de Cosamaloapan, Veracruz, en fecha reciente, les decía que es a partir de las reformas a la educación básica como podemos y debemos incorporarnos a la discusión de los problemas de la educación en su conjunto. Efectivamente, es a partir del análisis de las reformas a los artículos 3º y 73º y el contenido de las Leyes reglamentarias: Ley General de Educación; Ley General del Servicio Profesional Docente y Ley de Creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación para debatir sobre temas diversos que se desprenden de estas reformas, sino también, para empatar el debate por “la calidad de la educación” para introducir el tema de la formación de maestros, que no puede concebirse disociada del modelo escolar que se implanta de manera inconsulta.

Y terminaba diciendo a los compañeros de Veracruz que el debate sobre la escuela básica y las reformas, puede convertirse en el eje de la discusión y la crítica a todo el sistema educativo.

Dicen los “académicos del Congreso de la Unión”; entre los que se encuentran el ex rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, que la discusión de los asuntos de la educación, no le corresponden a los sindicatos, que éstos se deben ajustar a defender los asuntos laborales pero nada más. Tal vez el señor tiene la idea de hacer de los sindicatos con fuerte cultura corporativa a uno de “sindicalismo blanco” como el que “representa” a los trabajadores de la BUAP.

Pero, si el sindicato es concebido como la voluntad colectiva de los educadores, entonces, muy a su pesar, los políticos y los hombres de poder, tendrán que sentarse a discutir lo que es materia de trabajo y no concesión política como ha ocurrido hasta ahora. Pero aún en los términos marginales del sindicalismo, un aspecto que nadie ha tocado hasta ahora, es el de las nuevas demandas que nacen a partir de realidades distintas y complejas como las Escuelas de Tiempo Completo y las de Jornada Ampliada, que requieren de una discusión para implementar la Plaza de Tiempo Completo con medio tiempo frente a grupo y medio tiempo para la planeación y capacitación para enfrentar en mejores condiciones los objetivos de los planes de estudio. Ahora lo que existe, es la ampliación de una doble plaza en calidad de contrato y compensaciones que se calculan mediante complicadas operaciones matemáticas que no incluyen los tiempos para la asistencia a cursos de capacitación, elaboración de informes, planeación diaria, reuniones permanentes. En fin, que tema para debatir hay más que suficiente. (30-JULIO-2013).

Fuente: Apia Virtual