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jueves, 25 de julio de 2013

Iglesia con olor a ovejas y no a flores de altar.

Leonardo Boff, teólogo de la liberación condenado al ostracismo por Ratzinger, vuelve a escena por la visita de Francisco a Brasil

“Mientras viva Ratzinger, no es bueno que Francisco me reciba en Roma”

Genézio Darci Boff, Leonardo Boff, (Santa Catarina, 1938), irrumpe en la estancia con aires de druida travieso, la sonrisa pícara y las manos que describen elipses en el aire, como quien intenta atrapar el vacío. Boff, el teólogo de la liberación condenado al ostracismo por Joseph Ratzinger en 1985 tras la publicación de su libro Iglesia, carisma y poder, un torpedo contra el establishment vaticano de los dos últimos papados, vuelve a escena para anunciar la llegada de la Iglesia del tercer milenio liderada por Francisco. Según él, una institución “con olor a ovejas y no a flores de altar”.

Pregunta. ¿Qué puede esperar el mundo del papa Francisco?

Respuesta. Viene un papa cuyo nombre, Francisco, no es un nombre sino un proyecto de Iglesia. Una Iglesia pobre, humilde, despojada del poder, que dialoga con el pueblo. Tenemos mucha esperanza en que inaugure la Iglesia del tercer milenio. También creo que se va a crear una dinastía de papas del Tercer Mundo.

P. Usted ha sido una gran voz disidente en la Iglesia católica y uno de los más críticos con los dos papas anteriores. ¿Qué le hace ser tan optimista cuando habla del nuevo pontífice?

R. Creo que es muy valiente. Se ha situado junto a los pobres y contra la injusticia. Tenemos una Iglesia que tiene hábitos palaciegos y principescos. Este Papa ha mandado señales de que quiere otro estilo de Iglesia, de los pobres para los pobres, y esta es la gran herencia de la Teología de la Liberación. Va a poner en jaque los hábitos tradicionales de cardenales y obispos.

P. La Iglesia brasileña sufre una sangría de fieles desde hace años. ¿Piensa que la llegada de Francisco a Brasil puede ser crucial para revertir esta tendencia?

R. Seguramente muchos protestantes van a participar en los actos de esta Jornada Mundial de la Juventud. Por otro lado, no veo como una desgracia que haya muchas Iglesias cristianas. En gran parte es culpa de la Iglesia católica, porque de hecho, para el número de católicos que tenemos en Brasil, deberíamos tener 120.000 sacerdotes y tenemos solamente 17.000. A nivel institucional, la Iglesia ha fracasado.

P. ¿Considera usted la posibilidad de volver a la Iglesia católica con este nuevo Papa?

R. Siempre me he considerado un teólogo católico que nunca ha abandonado la Iglesia. Siempre he dicho que cambié de trinchera, pero no de batalla. Por tanto, mi trabajo eclesiástico sigue, pero con una diferencia: me he casado. Si el Papa acabase con el celibato obligatorio, volvería al camino común de la Iglesia.

P. ¿Piensa que Bergoglio podría abolir el celibato obligatorio?

R. Creo que sí existe esa posibilidad porque Francisco trae la experiencia del Tercer Mundo, donde el celibato nunca fue una virtud especial. Veo que puede dar dos pasos: primero, reconocer que hay 100.000 sacerdotes casados en la Iglesia y permitir que vuelvan a su trabajo. Segundo, que se instituya el celibato opcional. Todas las Iglesias ya han hecho esto y la única que se resiste es la católica. Y con ello se hace mucho daño.

P. ¿Pretende encontrarse con Bergoglio?

R. No quiero forzar esa situación. Él ya ha dicho que le gustaría recibirme en Roma, pero que antes tiene que reformar la Curia. Mientras viva Benedicto XVI no sería bueno para Francisco que yo, que tuve un enfrentamiento doctrinal con él (Razinger) sea recibido en Roma. Pero él está abierto a recibirme, incluso hemos intercambiado correspondencia.

P. ¿Este encuentro podría producirse en Brasil aprovechando el viaje del Papa?

R. A mí me gustaría. He escrito un libro que se titula Francisco de Asís, Francisco de Roma, y me gustaría entregárselo personalmente. Pero como le he dicho, no quiero forzar una situación que podría ser malinterpretada por la prensa y crearle un problema personal al Papa. La vieja Curia podría interpretarlo como algo extraño, casi ofensivo.

P. ¿Piensa usted que la Teología de la Liberación puede vivir un nuevo auge a partir de ahora?

R. Creo que sí. La Teología de la Liberación nació como un intento de escuchar el grito del oprimido. La manera de actuar del nuevo Papa favorece esta doctrina. Y sería mejor que ni la mencionara, porque podría crear polémica.

P. ¿Cómo ve usted el futuro del catolicismo en Latinoamérica?

R. Creo que el futuro de América Latina no será un futuro de cristianismo. Será una religión nueva donde habrá muchos elementos cristianos, especialmente los santos, la misa, los ritos como el bautismo, la eucaristía o el matrimonio, pero también con elementos de la tradición indígena y de las religiones afroamericanas.


sábado, 23 de junio de 2012

El Senado de Paraguay destituye al presidente Lugo en un juicio político.



La decisión ha sido aprobada con 39 votos a favor, cuatro en contra y dos ausencias



Fernando Lugo, el exobispo de izquierdas que acabó en 2008 con 61 años de gobierno del Partido Colorado en Paraguay, ha sido destituido este viernes por el Senado mediante un juicio político. Mientras en el exterior del Congreso miles de seguidores de Lugo coreaban “el pueblo unido jamás será vencido”, a las cinco y media de la tarde (seis horas más en la España peninsular), 39 senadores han votado a favor de la destitución, cuatro en contra y dos se han ausentado.
El expresidente ha comparecido poco después ante las cámaras. "Es la historia paraguaya sin democracia la que ha sido herida profundamente. Espero que sus ejecutores tengan presente la gravedad de sus hechos", ha declarado, para luego agregar: "Esta noche salgo por la puerta más grande de la patria: por la puerta del corazón de mis compatriotas". Es Federico Franco, un médico de familia conservadora perteneciente al partido Liberal, el que sustituirá a Lugo como presidente. "Dios y el destino quiso que asuma la Presidencia de la República", ha afirmado al jurar el cargo.
Federico Franco tras jurar su cargo. / J. ROMERO (AFP)
El origen de la crisis política fue la matanza de seis policías y once campesinos que se produjo el 15 de junio en el norte del país tras la ocupación de una finca por cientos de campesinos. Tras esa matanza, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), con el que gobernaba Lugo en coalición, le retiró su apoyo el jueves y se unió a su eterno contrincante, el Partido Colorado, para provocar un juicio político contra el presidente. Este proceso está contemplado en la Constitución vigente desde 1992. “Es legal pero no es legítimo”, comentaba uno de los partidarios de Lugo.
“Se hizo lo que se tenía que hacer”, declaraba un senador de derechas tras la destitución. El Congreso paraguayo ha desoído a los ministros de Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se había desplazado a Asunción y a su secretario general, Alí Rodríguez, quien ha leído un comunicado en el que se oponía al proceso. Los líderes de Brasil, Venezuela y Ecuador, entre otros, se han pronunciado en contra de la sentencia.
El presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Claudio Giménez, y otras autoridades eclesiásticas del país habían solicitado al antiguo obispo Lugo que renunciara antes de que se emitiera ningún veredicto “para preservar la paz y evitar que haya más violencia y más muerte”. Pero Lugo rechazó la propuesta y denunció en el canal venezolano Telesur que estaba sufriendo un “golpe de Estado exprés”.
Hasta el último momento los colaboradores intentaron negociar con senadores liberales para revertir el resultado de la votación. Los abogados de Lugo presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante la máxima instancia judicial del país para retrasar el proceso. Pero todos los intentos estaban abocados al fracaso. A la plaza del Congreso seguía llegando gente a un ritmo muy lento. A mediodía apenas sumarían unas 2.000 personas. Por la noche, rebasaban los 5.000. “Esto de que vengan campesinos de todo el país a la capital no ha ocurrido nunca. A ellos les cuesta mucho venir, son gente muy pobre y no tienen tampoco recursos logísticos”, explicaba un periodista del diario Última Hora. Para quienes se iban congregando en la plaza, la cosa estaba clara: a un lado estaba Fernando Lugo, con todos sus defectos, y al otro los grandes oligarcas que siempre gobernaron el país, junto a la Iglesia y al 95% de los medios de comunicación.
El chófer Héctor Díaz, de 47 años, decía: “Si al presidente de la república le hacen esto, ¿qué puedo esperar que me hagan a mí?”. A su lado, el sociólogo y colaborador del Gobierno José Carlos Rodríguez llevaba en el bolsillo una copia subrayada del libelo que con la firma de 76 diputados se presentó el jueves en el Senado contra Lugo: “Mire, mire, lo que pone aquí: ‘(…) Ha quedado por demás demostrado la falta de voluntad del Gobierno para combatir al Ejército del Pueblo Paraguayo, que se ha convertido, al amparo y con la complicidad del Gobierno, en el azote de los ciudadanos de los departamentos de Concepción y San Pedro’. Si eso fuese cierto, valdría para mandar a la cárcel a cualquier presidente inmediatamente”.
A Lugo solo le restaban nueve meses para concluir su mandato de cinco años como presidente de Paraguay. Entonces, ¿por qué provocar su destitución ahora? “La clave son las elecciones de 2013”, indica el funcionario Bernabé Pencuyo, de 60 años, quien también acudió a la plaza para apoyar a Lugo. “Provocando su destitución, algunos candidatos presidenciales del Partido Colorado y otros liberales se garantizan que Lugo no actuará en contra de ellos como presidente durante la campaña electoral”.