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lunes, 7 de julio de 2014

Genocidio de la comunidad Aché: entre la impunidad y la memoria.


Joven Aché capturado. Marzo de 1972. Fotografía: Christine Münzel


Por Óscar Guerrero Bojorquez*

En lugares remotos de la República del Paraguay se recogen, cada vez con más frecuencia, pruebas que respaldan exhaustivos estudios que dan cuenta de un perverso genocidio en uno de los 19 pueblos indígenas existentes al día de hoy y que históricamente han sido marginados por el estado.

El presente material aborda algunos de los traumáticos episodios que vivió la comunidad indígena Aché del Paraguay como consecuencia de una política deliberada de genocidio aplicada por las autoridades de este país acompañada de la indiferencia de la sociedad en general. Pero antes de tratar la problemática es necesario conocer algunas características propias de este grupo humano.
Los Aché, llamados también Guayakíes (ratas de monte en idioma guaraní), son una comunidad aborigen de cazadores-recolectores nómadas que residían en la región este de Paraguay desde tiempos inmemoriales. El número de indígenas bordea las 1200 personas. La caza es la principal actividad y es considerada como el vínculo que mantiene intacta la conexión entre el bosque y los humanos. Los jefes tradicionales son la máxima autoridad y representan el elemento más importante de cohesión en la sociedad. Muchos apuntes de estudiosos de diversas nacionalidades que se desplazaron hasta el Paraguay en los años 60, 70 y muy recientemente indican que un aspecto cultural positivo de este grupo era el profundo respeto por las mujeres.

Todas estas creencias y costumbres que constituyeron la base del funcionamiento del universo Aché fueron trastocadas y en muchos casos destruidas por un proyecto estatal al cual en resumidas cuentas se le puede atribuir el siguiente slogan: los paraguayos blancos tienen supremacía sobre las demás etnias del país y cualquier obra que se realice deberá obedecer este principio. No importa que ciertos pueblos indígenas vean mermados sus derechos más elementales. Esta forma cruel de hacer política degradando a determinados pueblos nativos fue implementada en Paraguay por las dictaduras militares, muy en especial durante el régimen del General Alfredo Stroessner, y no puede dejar de llamarse genocidio.

La práctica científica demuestra que es sumamente difícil obtener información y relatos que hablen del sufrimiento de los pueblos oriundos de la selva por múltiples razones. En el caso del Paraguay, al ser un país no industrializado desprovisto de una red nacional de comunicaciones que abarque rutas que conduzcan a zonas apartadas del país, es fácil imaginar que comunidades como los Aché vivían y viven en un completo aislamiento. A esto se añade que los lugares donde habitan los indígenas son de difícil acceso para los investigadores. Lo agreste del territorio donde están asentados, la falta de carreteras y el peligro latente que significa adentrarse en la profundidad de la selva hacen difícil el trabajo científico.

Pero sobre todo los antropólogos y etnólogos interesados en el tema ven aún más complicada su labor ante el hecho de que las víctimas de atropellos pocas veces cuentan a sus entrevistadores todo lo ocurrido. Muchos de ellos todavía están impactados y sienten temor por las represalias que puedan venir. De otro lado estas personas secuestradas, violadas, torturadas o utilizadas como mercancía no dejan por escrito sus trágicas historias limitándose únicamente a transmitir los hechos de manera oral.

No obstante, existe un copioso material sobre este tópico producto del trabajo minucioso y valiente de investigadores que se desplazaron hasta los territorios donde habitaban los Achés superando más de un escollo y asumiendo múltiples riesgos.

La descripción detallada que hizo el etnólogo brasileño Baldus sobre las barbaridades cometidas contra los nativos fue devastadora. El testimonio de Rosario Mora, una de las mujeres que integró el comando responsable de una de las peores matanzas registradas en contra de la comunidad Aché, revelan la naturaleza inhumana de quienes allá por el año 1907 ostentaban el poder en Paraguay:

“llegaron al campamento nativo, mataron a golpes de machetes a siete mujeres y niños y cogieron a siete niños pequeños. Los menores capturados lloraban y se lamentaban. Los cazadores de humanos se sentían amenazados incluso después de haber destruido todos los arcos y flechas que los achés habían dejado al momento de su fuga. Entonces el jefe policial dio la orden de cortar las gargantas de los niños para evitar que sus lamentos indicaran a los indios dónde estaban los paraguayos. Todos sus subordinados, menos Rosario Mora, obedecieron”1.

Estas sangrientas acciones pasaron inadvertidas puesto que ninguna organización pudo investigarlas por aquel entonces.
Aché prisioneros enviados a la Colonia. Exposición fotográfica: ”Agonía indígena Aché


La comunidad internacional comenzó a tener conocimiento de estos crímenes a raíz de las denuncias que hicieran el antropólogo alemán Mark Munzel y su colega español Bartomeu Meliá al respecto en los años 70. Las evidencias de atropellos y prácticas genocidas en perjuicio de los pobladores Aché se han ido acumulando año tras año y sólo el trabajo indesmayable de organizaciones internacionales y protestas de algunos estados escandinavos como Dinamarca y Noruega ha llamado la atención sobre este tema.

De manera increíble ningún gobierno de turno de Paraguay ha tomado cartas en el asunto y más bien se han dedicado a relativizar la problemática sin asumir ninguna responsabilidad ni juzgar a los implicados en este oprobio. El pasado y el presente de la comunidad Aché configuran un cuadro por demás penoso y nos alertan de lo mucho que todavía se tiene que hacer para intentar revertir semejante injusticia y rehabilitar a las víctimas.

Los materiales disponibles alusivos al martirio que vivieron los habitantes del monte -como se les conoce a las zonas donde habitan los Achés- reflejan a todas luces una premeditada línea de acción para aniquilar progresivamente a esta comunidad. Una práctica totalmente reprobable fue el denominado sedentarismo forzado que consistía en expulsar a los nativos de sus tierras para trasladarlos hasta la creada Colonia Nacional Guayakí despojándoseles con ello grandes áreas de terreno y prohibiéndoseles realizar una actividad crucial en la cultura de esta gente: la caza.

La vida en estas tierras de poco valor agrícola transcurre de una manera completamente anormal por decir lo menos. Los relatos y casos documentados en la Colonia muestran un plan maquiavélico orientado a destruir la identidad cultural de los Achés. El reconocido antropólogo paraguayo León Cadogan, los científicos argentinos Vivante y Gancedo así como el padre Melía han hecho de conocimiento público sobrecogedoras historias que avalan la tesis del sedentarismo forzado y el trato inhumano de los indígenas Aché por parte de los representantes del estado paraguayo en la zona. En esta reserva muchos nativos perdieron la vida a causa de la retención adrede de alimentos y medicinas. Así mismo grupos de niños fueron vendidos, regalados o esclavizados, contraviniendo el artículo 2 del Convenio sobre Pueblos Indígenas núm. 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al cual Paraguay está adherido.

El escaso “progreso” de la Colonia del cual dan cuenta los científicos mencionados es el ligado a un incipiente conocimiento del idioma guaraní, la construcción de chozas de madera y conocimiento de una agricultura primitiva. Pero incluso de este mínimo progreso solo se benefician una minoría de la población Aché circunscrita a la reserva, tratándose en esencia de nativos premiados por haber cazado a muchos de sus compañeros que se negaban a ser sacados del monte. La irresponsabilidad y desinterés de los supervisores del lugar son ampliamente conocidos. Para ilustrar esta conducta solo diremos que los encargados de velar por la buena marcha en este campo -que parece de concentración por el trato despiadado- no cumplen con su función y más bien se ocupan de organizar cacerías para atrapar más achés y llevárselos a la fuerza.

En tanto la Colonia Nacional Guayakí es administrada por déspotas, los indígenas hacen maravillas para sobrevivir, son mal alimentados, degradados sistemáticamente, castigados, ultrajados en sus derechos más elementales. Aunque en los últimos años el trato ha dejado de ser abiertamente cruel como lo fue en los años 60 y 70, aún persisten elementos degradantes que rigen la vida en el refugio. Bien lo anotó el antropólogo paraguayo Miguel Chase Sardi que dedicó tantos años de su vida al estudio de este problema:

“Es cierto que ellos han vivido durante siglos sin vestidos y casi sin casas, pero ahora, no viven en su hábitat natural donde se movían más libremente, ya no se alimentan a base de carne y miel y por la noche no pueden tener aquel sistema de fogatas que les resguardaba del frío.”2

Los creyentes podrían concluir que el estado paraguayo ha sacado a los Achés del paraíso en el que vivían para llevarlos al infierno de una Colonia donde los encargados tienen carta libre para proseguir matando con la complicidad del gobierno.

Tan deplorable situación resulta más indignante cuando se constata que Paraguay votó a favor de laDeclaración Universal de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en 2007 e incorporó a su legislación interna el Convenio 169 de la OIT en el año 1993. Por ello es imperativo seguir presionando, y de ser necesario denunciando, al gobierno paraguayo y a los organismos internacionales para que atiendan esta problemática y cumplan sus compromisos.

La lucha debe continuar con la esperanza de que se proceda al reconocimiento oficial de este genocidio y a la reparación e indemnización de las víctimas y sus familias. En ese sentido, es elogiable el esfuerzo que realizan en la actualidad especialistas y organizaciones internacionales para llevar a cabo eventos y conferencias como el organizado el 4 y 5 de julio del presente año en Madrid que versó sobre los Aché de ayer y hoy.

Finalmente es oportuno resaltar que las diversas manifestaciones de la cultura indígena no pueden ser reemplazadas por lo que muy arrogantemente denominamos “civilización occidental”. Quienes viven en contacto permanente con los bosques, los ríos, las quebradas y el rico ecosistema característico de la selva tienen muchas cosas más que enseñarnos a todos nosotros, los “civilizados”. Los nativos conocen las propiedades de cada planta, valoran la renovación de la biodiversidad y la respetan.

Si alguno de quienes se jactan de vivir acorde con los grandes avances tecnológicos, con la modernidad y en una sociedad que solo persigue la acumulación de capital, se hallara de pronto perdido en las profundidades de la selva comprobaríamos como todo su conocimiento no le ayudaría a sobrevivir en tales condiciones.

Muchas veces los estados asumen que para progresar es necesario llevar la modernidad a los rincones más alejados del país. Pero este concepto no es válido, la producción a gran escala junto con la explotación indiscriminada de los recursos naturales han precipitado la destrucción de ecosistemas en todo el orbe. Si algo desean los nativos del Paraguay, es que los dejen vivir libremente en armonía con la naturaleza. Y este es el gran objetivo a conquistar si queremos que los fantasmas del genocidio y los enemigos de nuestro planeta nunca más estén de vuelta.

Notas:

(1) Los Aché del Paraguay: Discusión de un Genocidio. IWGIA. Copenhague 2008. P. 56. Acceder al libro en: http://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0295_ache.pdf

(2) Chase Sardi, Miguel (1987). Las políticas indigenistas en el Paraguay.

*Óscar Guerrero Bojorquez es magíster en Periodismo y especialista en Problemática Internacional.
Otras noticias:

Fuente: Servindi

viernes, 14 de junio de 2013

Sacerdote pide excomulgar a banqueros y políticos corruptos.



Pepe Seijo


El sacerdote asegura que la Iglesia “muchas veces se convirtió en un aparato ideológico para montar una serie de estructuras”
“Los que operen con usura no pueden estar con la Iglesia”. Con esta frase recogida del ideario de Santo Tomás, un sacerdote de Lugo, Luis Rodríguez Patiño, intenta dejar claro que estas conductas chocan con la doctrina de Cristo. Por esa razón ha pedido que “banqueros y políticos corruptos” sean excomulgados.

“Es mucho dolor lo que vemos y ante eso no se puede uno callar como cristiano y como sacerdote”, asegura Patiño. El cura denunció hace meses que existe gente que se llama católica, apostólica y romana y que hacen daño, “como los banqueros y los políticos corruptos, aunque no todos los banqueros, ni todos los políticos son corruptos”, explicó en una entrevista concedida a Radio Lugo. El sacerdote, que es también abogado, insiste en el “dolor” que parece haberse instalado en la sociedad cuando “se actúa con engaños y malicia”. Durante la entrevista criticó también lo ocurrido con la estafa de las preferentes. “Fui a ver a una familia donde ninguno trabajaba. No había ingresos. Y su abuelo, que intentó ayudarles, descubrió que su dinero estaba en preferentes. El señor me dijo: ‘Tengo ganas de coger una escopeta …”, asegura el cura.
Incluso se atreve a cuestionar que la Iglesia, “muchas veces se convirtió en un aparato ideológico para montar una serie de estructuras”. “Vamos a ver qué pasa con esa jerarquía que está muy callada, pero San Antonio ya denunció la jerarquía eclesiástica que callaba la boca y veía que sufría la gente”, recalca. No tiene reparo este sacerdote “díscolo” en apuntalar que “el mensaje de Cristo es político, pero no de un partido político”. “Como dice Aristóteles, el hombre es un animal político. Jesús atacó todo aquello que iba contra la dignidad humana. Ante tanto dolor uno no se puede callar”, finalizó Patiño.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Publican nuevo libro sobre Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y Contacto Inicial.


Clic  para acceder al libro en PDF
Servindi, 19 de febrero, 2013.- El Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA, por su sigla en inglés) inició la difusión de su última publicación: Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y Contacto Inicial, una recopilación de estudios actualizados sobre la situación de estas poblaciones vulnerables en el continente americano.
El volúmen de 278 páginas presenta diversas perspectivas de expertos que han dedicado muchos años a estudiar el tema de los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial y también ofrece una riquísima fuente de información demográfica y etnográfica de los pueblos en dicha condición.
Se calcula que en el continente americano existen alrededor de 200 pueblos indígenas en aislamiento. El libro ofrece informes correspondientes a indígenas aislados de Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Colombia y Paraguay.
También proporciona las Directrices de Protección para dichos pueblos elaboradas como resultado de las consultas realizadas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en la región.
Y si bien no existe una definición de aceptación universal de su estatus, los pueblos indígenas aislados o en aislamiento por lo general son pueblos o segmentos de pueblos indígenas que no mantienen o nunca han tenido, contactos regulares con la población fuera de su propio grupo, y que suelen rehuir el contacto con tales personas ajenas a su grupo.
Los pueblos indígenas en aislamiento voluntario también pueden ser grupos o segmentos de grupos que, tras un contacto intermitente con las sociedades mayoritarias o envolventes, vuelven al aislamiento y rompen las relaciones que tuvieron con dichas sociedades.
En las recomendaciones efectuadas por los diversos autores se aprecia como denominador común: el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos, y un mayor cumplimiento, en lo teórico pero sobre todo en la práctica, del derecho ancestral sobre sus tierras, territorios, y recursos naturales.
A continuación ofrecemos la introducción al libro escrita por Dinah Shelton, Relatora sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Introducción

Por Dinah Shelton*
Pueblos Indígenas en aislamiento
Aún en la segunda década del siglo XXI, grupos de personas viven alejados de todo contacto con la llamada “modernidad” del mundo contemporáneo. Estos grupos de personas viven en aislamiento voluntario, y mantienen esencialmente el mismo estilo de vida que llevaban antes de que los europeos cruzaran el Atlántico.
Se calcula que en el continente americano existen alrededor de 200 pueblos indígenas en aislamiento (1). Aunque no existe una definición de aceptación universal de su estatus, los pueblos indígenas aislados o en aislamiento por lo general son pueblos o segmentos de pueblos indígenas que no mantienen o nunca han tenido, contactos regulares con la población fuera de su propio grupo, y que suelen rehuir el contacto con tales personas ajenas a su grupo (2). Los pueblos indígenas en aislamiento voluntario también pueden ser grupos o segmentos de grupos que, tras un contacto intermitente con las sociedades mayoritarias o envolventes, vuelven al aislamiento y rompen las relaciones que tuvieron con dichas sociedades. (3)
Por su misma condición de aislamiento, es difícil conocer con seguridad cuántas personas pertenecen a estos grupos, y en dónde habitan. Según algunos cálculos, existen alrededor de 10.000 personas que viven en aislamiento voluntario, y se tiene conocimiento de su existencia en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela, sobre todo en zonas amazónicas y bosques tropicales de difícil acceso. (4)
Si bien personas o sectores han cuestionado la existencia de los pueblos indígenas en aislamiento, hay muchos indicios que confirman su existencia, como reportes de avistamientos o rastros de ocupación temporal. (5) Asimismo, también hay evidencia de incidentes violentos esporádicos, tanto agresiones en contra de los pueblos en aislamiento, como de parte de ellos. (6) Justamente por su existencia, países como Perú -por ejemplo- han dictado normas de protección para los pueblos indígenas en aislamiento voluntario. (7)
Los pueblos indígenas en aislamiento por lo general habitan y recorren áreas de muy difícil acceso, y ricas en recursos naturales como maderas preciosas, hidrocarburos, y minerales, además de ecosistemas, fuentes acuíferas, flora y fauna esenciales para su supervivencia. Estos pueblos han habitado sus territorios desde mucho antes de la existencia de las naciones modernas. Frecuentemente, los avistamientos y encuentros entre pueblos en aislamiento y miembros de la población mayoritaria se dan con madereros (legales e ilegales), o trabajadores de las empresas hidrocarburíferas que, deliberadamente o no, causan un daño importante al ecosistema del que dependen los pueblos en aislamiento. Actos que para la población general pueden parecer de poca afectación -como la tala de árboles o la alteración en el cauce de un río- para estos pueblos pueden ser determinantes para su subsistencia.
Otra amenaza que enfrentan los pueblos en aislamiento es el riesgo de contagio de enfermedades. Cualquier contacto entre personas que viven en aislamiento y personas de la sociedad mayoritaria exponen a los primeros a muchas enfermedades que pueden convertirse en epidemias fatales, ya que no cuentan con las defensas inmunológicas de la mayoría de la población mayoritaria. Un ejemplo notorio se dio en Perú a mediados de los años 80. Tras un breve contacto entre unos madereros y miembros de la población Nahua, éstos volvieron a sus comunidades contagiados de gripe y tos, contagiaron a los otros miembros de la comunidad, y aproximadamente el 60% de esa comunidad murió. (8) El contacto también puede alterar los patrones de conducta, cultura y estilo de vida de los pueblos en aislamiento, ya que cualquier inserción de la población “moderna” en sus vidas puede resultar traumática.
Para evitar este tipo de situaciones, países como Brasil, Ecuador y Perú han desarrollado áreas territoriales protegidas para tratar de preservar la vida y el estilo de vida de los pueblos indígenas en aislamiento o contacto inicial. (9) Estas delimitaciones territoriales en teoría prohíben el acceso a toda persona, pero en la práctica rara vez son respetadas cabalmente. Dadas estas circunstancias y la situación precaria en que se encuentran, los pueblos indígenas en aislamiento representan una especial preocupación para los defensores de los derechos de los pueblos indígenas.
En el ámbito jurídico internacional, los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento son reconocidos, aunque sólo han recibido atención en los últimos años. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas del 13 de septiembre de 2007 garantiza el derecho de los pueblos indígenas “a vivir en libertad . . . como pueblos distintos” (Artículo 7), y obliga a los Estados a establecer mecanismos eficaces para prevenir y resarcir “ todo acto que tenga por objeto o consecuencia privarlos de su integridad como pueblos distintos o de sus valores culturales o su identidad étnica”, y “ toda forma de asimilación o integración forzada” de los pueblos indígenas (Artículo 8.2). Estos derechos, al aplicar a los pueblos indígenas en general, por definición también aplican a los pueblos en aislamiento voluntario en particular.
En el sistema interamericano, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo e independiente de la Organización de los Estados Americanos, ha abordado el tema de los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento a través de sus diferentes mecanismos. La CIDH ha otorgado dos medidas cautelares para la protección de los pueblos indígenas en aislamiento: La medida cautelar 91-06 sobre los Pueblos Indígenas Tagaeri y Taromenani de Ecuador, (10) y la medida cautelar 262-05 sobre los Pueblos Indígenas en aislamiento voluntario de Mashco Piro, Yora y Amahuaca de Perú. (11)
En el caso de la medida cautelar 91-06, (12) el 10 de mayo de 2006 la CIDH otorgó medidas cautelares a favor de los pueblos indígenas Tagaeri y Taromenani que habitan en aislamiento en la selva amazónica ecuatoriana situada en la zona fronteriza con el Perú. Luego del reporte de la muerte de miembros del grupo Taromenani ligada a la tala ilegal de madera, la CIDH solicitó al Es-tado ecuatoriano la adopción de las medidas necesarias para proteger de la presencia de terceros en el territorio en el que habitan los beneficiarios. (13)
En el caso del Perú, el 22 de marzo de 2007, la CIDH otorgó medidas cautelares a favor de los pueblos Mashco Piro, Yora y Amahuaca que habitan la zona del río Las Piedras, Departamento de Madre de Dios. La CIDH fue informada de la extracción ilegal de madera en territorio legalmente protegido y designado a tales comunidades en el Departamento de Madre de Dios, exponiéndolas al riesgo de extinción. En vista de la situación, la Comisión solicitó al Estado peruano adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad personal de los miembros de los Mashco Piro, Yora y Amahuaca, en especial la adopción de medidas tendientes a evitar daños irreparables resultantes de las actividades de terceros en su territorio. En octubre de 2007, durante su 130º período ordinario de sesiones, la CIDH celebró una audiencia pública en la cual recibió información del Estado y de los representantes de los beneficiarios sobre la implementación de estas medidas cautelares. (14) Estas medidas cautelares continúan vigentes.
La CIDH también ha celebrado audiencias temáticas sobre los derechos de los pueblos en aislamiento. El 25 de marzo de 2011 se llevó a cabo una audiencia temática sobre la situación de los pueblos en aislamiento voluntario en la Región Amazónica y el Gran Chaco, con la participación de representantes del Comité Indígena Internacional para la Protección de los Pueblos en Aislamiento y en Contacto Inicial de la Amazonía, el Gran Chaco y la Región Oriental del Paraguay (CIPIACI). Asimismo, el 12 de octubre de 2007, se realizó una audiencia en relación con la situación de pueblos indígenas en aislamiento en Perú, Medida Cautelar 262/05 (Mashco Piro, Yora y Arahuaca), mencionada anteriormente, y Solicitudes de Información 102/07 (Kugpakori Nahua Nanti y otros), y 129/07. En esta audiencia participaron los peticionarios, así como representantes del Estado peruano. El otorgamiento de medidas cautelares así como la celebración de audiencias temáticas demuestra el compromiso de la CIDH de continuar fortaleciendo la protección de los derechos de estos pueblos. (15)
A diferencia de otros sujetos de derechos, los pueblos indígenas en aislamiento, por definición, no pueden abogar por sus propios derechos ante instancias nacionales o internacionales. Por esto, la protección de su vida y su cultura cobran particular relevancia para el sistema interamericano de derechos humanos.
Este libro ofrece una panorámica detallada de la situación de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario en Sudamérica, así como las amenazas y los desafíos que enfrentan. Con un recorrido dese la Amazonía brasileña, por el Gran Chaco paraguayo y boliviano, hasta las selvas peruanas y ecuatorianas, nos presenta perspectivas que van desde su confirmada existencia en Perú -al grado que se les reconoce en la legislación interna peruana- hasta las controversias y desacuerdos sobre su existencia (o no) en Venezuela.
Al leer cada una de las contribuciones a esta recopilación, es impresionante ver las similitudes que surgen entre los pueblos indígenas en aislamiento en la región, sin importar las fronteras nacionales actuales. Los desafíos y las amenazas suelen ser los mismos: la invasión gradual pero persistente de sus territorios, la explotación legal e ilegal de los recursos naturales que allí se encuentran (desde la época del caucho, hasta las maderas preciosas y los hidrocarburos y minerales de hoy en día), y las enfermedades y epidemias que todo esto conlleva. Hasta los mejor intencionados, como los misioneros y trabajadores religiosos, pueden ocasionarles un grave daño inadvertidamente si los intentan contactar. Las respuestas de los gobiernos también suelen ser notoriamente similar: el reconocimiento nominal de su existencia y de sus derechos, acompañado de una marcada falta de cumplimiento en la práctica.
Esta recopilación nos presenta las valiosas perspectivas de expertos que han dedicado muchos años a estudiar el tema. También nos ofrece una riquísima fuente de información demográfica y etnográfica de los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial. En las recomendaciones también se puede apreciar un común denominador: el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos, y un mayor cumplimiento, en lo teórico pero sobre todo en la práctica, del derecho ancestral sobre sus tierras, territorios, y recursos naturales.
La difusión de información sobre los pueblos en aislamiento, y la creación de conciencia sobre si situación y sus derechos, es algo que nos atañe a todos los defensores de los derechos humanos. Por todo esto, la Relatoría sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos celebra y agradece los esfuerzos que ha realizado IWGIA e IPES para reunir a los contribuidores de esta publicación.
Notas
(1) Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OACNUDH), “Directrices de Protección para los Pueblos Indígenas en Aislamiento y en Contacto Inicial de la Región Amazónica, el Gran Chaco y la región oriental de Paraguay”, (en adelante “Directrices OACNUDH”), Ginebra, febrero 2012, párr. 7. Ver en: http://acnudh.org/wp-content/uploads/2012/03/Final-version-Guidelines-on-isolated-indigenous-peoples-february-2012.pdf.
(2) En el libro “Los Pueblos Indígenas en Aislamiento: Su lucha por la sobrevivencia y la libertad” (2002), Beatriz Huertas Castillo explica que cualquier término utilizado para referirse a estos grupos es necesariamente artificial, ya que, precisamente por la falta de contacto con la sociedad mayoritaria, se desconoce como ellos se autodenominan. Entre los términos empleados para referirse a ellos se encuentran “no contactados”, “aislados”, “en aislamiento voluntario”, “pueblos libres”, “de contacto inicial”, “ocultos”, “invisibles”, “maskos”, “calatos”, “indios bravos”, “salvajes”, entre otros, pero todos se refieren al mismo concepto. En el contexto internacional, el término más utilizado es “pueblos indígenas en aislamiento”. El calificativo “voluntario” también puede ser controversial, ya que, aunque se puede decir que los pueblos indígenas en aislamiento eligen por voluntad propia mantenerse aislados, también es cierto que han sido orillados a esta elección por una larga historia de contactos trágicos con la población envolvente.
(3) Directrices OACNUDH, párr. 8.
(4) Directrices OACNUDH, párr. 6 y 8.
(5) “Los Pueblos Indígenas en Aislamiento: Su lucha por la sobrevivencia y la libertad”, Beatriz Huerta Castillo, 82-91 (2002).
(6) Huerta Castillo, 89-94 (resumiendo varios incidentes de encuentros violentos, principalmente en Perú y Brasil).
(7) En mayo de 2006, el gobierno peruano promulgó la Ley para la Protección de los Pueblos Indígenas u Originarios en Situación de Aislamiento y en Situación de Contacto Inicial (No. 28736).Despojo territorial, conflicto social y exterminio: pueblos indígenas en situación de aislamiento, contacto esporádico y contacto inicial de la Amazonía peruana, Beatriz Huertas Castillo, Informe IWGIA 9 (2010), p.55. http://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0459_INFORME_9.pdf A pesar de las críticas que se le puedan hacer a esta ley, el hecho de que exista reconoce la existencia de los pueblos indígenas en aislamiento.
(8) Ibid., 97-98.
(9) Brasil cuenta con un “arco de conservación” reconocido oficialmente desde 2001. Los pueblos indígenas aislados de la “Tierra Indígena Valle del Yavarí” y la epidemia de malaria y hepatitis B y D, Hilton S. Nascimento, en “El derecho a la salud de los pueblos indígenas en aislamiento y en contacto inicial”, Beatriz Huertas Castillo (ed.) 2007, p. 72. En Ecuador, en 1999 el gobierno creó la Zona Intangible, la cual abarca unas 700.000 hectáreas dentro del Parque Nacional Yasuní. Caminantes de la selva: los pueblos en aislamiento de la amazonía ecuatoriana, Paola Colleoni y José Proaño, Informe IW¬GIA 7 (2010), p. 30. En el Perú existen cinco reservas territoriales reconocidas oficial y jurídicamente por el estado: (1) Reserva Terri¬torial del Estado a favor de los grupos étnicos Kugapakori, Nahua, Nanti y otros; (2) Reserva Territorial a favor del grupo étnico Muru¬nahua; (3) Reserva Territorial a favor del grupo étnico Isconahua; (4) Reserva Territorial a favor del grupo etnolingüístico Mashco Piro; y (5) Reserva Territorial a favor de los grupos en aislamiento Mashco Piro e Iñapari. Ver Despojo territorial, conflicto social y exterminio: pueblos indígenas en situación de aislamiento, contacto esporádico y contacto inicial de la Amazonía peruana, Beatriz Huertas Castillo, Informe IWGIA 9 (2010), p. 57, disponible enhttp://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0459_INFORME_9.pdf.
(10) Esta medida cautelar se puede accesar en la página web de la CIDH, enhttp://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp.
(11) Esta medida cautelar se puede accesar en la página web de la CIDH, enhttp://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp.
(12) Ver http://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp.
(13) Ver http://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp. A pesar de esta medida cautelar, existen reportes que indi¬can que el estado ecuatoriano adjudicó una concesión de varios bloques petroleros en la zona amazónica, incluido el “Bloque Armadillo”, donde se encuentran algunos pueblos indígenas en aislamiento. Los reportes indican que el proceso de licitación y el otorgamiento de la misma, se realizó a pesar de que el mismo gobierno ecuatoriano ha reconocido la presencia de pueblos en aislamiento en el Bloque Armadillo, y en particular, de los pueblos Tagaeri y Taromenane.
(14) Esta audiencia se puede ver y escuchar en http://www.oas.org/es/cidh/audiencias/default.aspx?Lang=es.
(15) El video y audio de estas audiencias se pueden accesar en la página web de la CIDH, enhttp://www.oas.org/es/cidh/audiencias/default.aspx?Lang=es.

*Dinah Shelton es ciudadana de Estados Unidos. Fue elegida en el 39º período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA en junio de 2009 por el período reglamentario de cuatro años, contados a partir del 1º de enero de 2010. La Comisionada Shelton es la Profesora Manatt/Ahn de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad George Washington. Anteriormente, fue Profesora de Derecho en la Universidad de Notre Dame. También fue Profesora Visitante en varias universidades de Estados Unidos y Francia. Asimismo, dirigió la Oficina de Abogados del Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos y fue Directora de Estudios del Instituto Internacional de Derechos Humanos. Estudió derecho en la Universidad de California, Berkeley, y en la Universidad de Edinburgh, Escocia. Ha sido consultora de derecho internacional para la OMS, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la FAO, y el Instituto de la ONU para el Entrenamiento y la Investigación, entre otros. Ha escrito, co-redactado o editado 19 libros y es autora de docenas de artículos y de capítulos de libros sobre derechos humanos y derecho internacional.

Otras noticias:


Fuente: Servindi

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Paraguay: Niños indígenas paraguayos quedan sin acceso a la educación.


Foto: Completarlaescuela
Prensa Latina, 27 noviembre, 2012.- Los niños indígenas y campesinos paraguayos son víctimas de primer orden de frecuentes desalojos de las tierras en que viven en condiciones precarias junto a sus familias, lo cual les impide acceso normal a la educación.
Denuncias de medios de prensa locales subrayaron esa situación de los infantes, al basarse en incidentes recientes que constituyen un botón de muestra de las afectaciones comprobadas al cumplirse demandas de desalojo, pedidas por latifundistas o negativa oficial a la entrega de tierras.
Uno de ellos fue el ocurrido recientemente en el departamento de Canindeyú, al sacar la policía de terrenos que ocupaban hace 22 años a indígenas de la etnia Ava Guaraní y dejar sin escuela a un total de 132 infantes.
Estos niños recibían clases en una modesta instalación preparada por sus familiares con el objetivo de garantizarles, por lo menos, la educación primaria, algo perdido ahora por la demanda de un empresario extranjero, quien alegó propiedad sobre esas tierras.
Otro reportaje impactante fue el publicado por el diario Última Hora, cuyos periodistas se asomaron a la realidad vivida por más de 400 familias campesinas que, como lugar de residencia, tienen apenas precarias carpas en una zona boscosa de Ñacunday, Alto Paraná.
El asentamiento esta solo a 65 kilómetros de la moderna Ciudad del Este, pero los labriegos apenas tienen, para la educación de sus hijos, una carpa golpeada por los vientos y el polvo, bajo la cual el calor es abrasador en el fuerte verano paraguayo.
La falta de condiciones mínimas para los pequeños estudiantes hizo estragos, a pesar del loable esfuerzo de 18 docentes encargados de prepararlos, de acuerdo con el reportaje.
Así es que de mil 200 alumnos integrantes de la población estudiantil existente al iniciarse el año escolar, apenas 360 resisten aún las pésimas condiciones y podrán concluir el curso a finales de esta semana.
Hemos vivido momentos de mucha tensión, incertidumbre y hasta tuvimos que lamentar la muerte de alumnos, dijo el profesor Robert Ramírez, director de la escuela carpa, pues el Gobierno no cumplió hasta ahora la promesa de reubicación de los campesinos.
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Fuete: Prensa Latina: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=744241&Itemid=1
Fuente: Servindi

domingo, 8 de julio de 2012

Paraguay: golpista negoció base militar de EEUU en frontera con Bolivia.



El presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados de Paraguay, José López Chávez, admitió el martes haber adelantado negociaciones con militares de alto rango de Estados Unidos para instalar una base militar en el Chaco del Paraguay, cerca de la frontera con Bolivia, “en la eventualidad de una guerra con ese país andino amazónico”.

En declaraciones a la emisora 780 AM, López Chávez, diputado del bloque oviedista, como se conoce a los adherentes del ex general golpista de los ’90, Lino Oviedo, exiliado en Brasil, justificó la gestión porque, en su criterio, Bolivia constituye “una amenaza” para el Paraguay debido a su “carrera armamentista”.

La propuesta de instalar una base militar en el Chaco salió a la luz el viernes pasado, luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de Diputados y un grupo de generales de EEUU, que llegó a Asunción para abordar eventuales acuerdos de cooperación, informó el diario paraguayo ABC.

Las declaraciones de López Chávez, uno de los más firmes impulsores de la destitución hace 10 días por el Congreso local del presidente legítimo del Paraguay, Fernando Lugo, fueron registradas por el sitio web http://www.aporrea.org/internacionales/n208978.html.

De acuerdo con López Chávez, las conversaciones con militares estadounidenses nada definido dejaron, en principio, pero el tema ha sido puesto a la consideración del Pentágono.

El legislador conservador López Chávez, que promovió el ascenso al poder del vicepresidente golpista Federico Franco, pareció revivir los fantasmas de la guerra que entre 1932 y 1935 libraron Bolivia y Paraguay por la disputa del Chaco Boreal.

Ochenta años después de aquella conflagración que costó la vida a 100.000 hombres de ambos ejércitos, López Chávez consideró necesario montar una instalación militar estadounidense en esa zona despoblada “para mejorar la propia seguridad nacional”.

El titular de la comisión de Defensa de la Cámara de Diputados de Paraguay comentó que el eventual acuerdo con EEUU incluiría además “ayuda humanitaria de un contingente estadounidense” a la población local. En 15 días o un mes se podría tener novedades sobre el diálogo entre las partes, estimó.

Fuente: Contrainjerencia

Noticias relacionadas:

Las bases militares de EE.UU. en América Latina

Fuente: Chacatorex

miércoles, 4 de julio de 2012

Nuncio apostólico en Paraguay: ¿Representa al Estado Vaticano o al Papa?




Enviado a la página web de Redes Cristianas 

Los católicos en América Latina nos hemos sentido literalmente golpeados, con la rápida legitimación que el Nuncio Apostólico Eliseo Ariotti ha dado al “golpe de Estado” en Paraguay. Nos recordó también el rápido apoyo que el Cardenal Andrés Rodríguez Madariaga dio al golpe de Estado en Honduras. El señor Franco que se proclama “presidente”, contra toda ética y legitimidad democrática, se refirió públicamente al “apoyo unánime que ha tenido de la Iglesia Católica , como de los gremios y de los partidos políticos”.

El domingo se celebró una Misa en la Catedral , con participación destacada del golpista Franco, junto con los representantes eclesiales y militares del país. La foto salió en muchos periódicos en primera plana.
Casi todos los gobiernos de América Latina han denunciado el golpe, o al menos han retirado sus embajadores y su apoyo político y económico.
Los católicos nos sentimos deslegitimados y ofendidos por la actitud de los nuncios apostólicos de la Iglesia Católica. Surge la pregunta si estos sectores son representante del Estado Vaticano o del Papa, como jefe de toda la Iglesia , representante de la tradición apostólica, construida sobre Pedro Apóstol. No se puede engañar y jugar con la fe y la identidad católica del Pueblo de Dios, especialmente en América Latina y El Caribe.
No nos sentimos representados por un diplomático de la Jerarquía y tenemos el derecho de rechazar las opciones políticas del Estado del Vaticano, e incluso de las opciones antiéticas y antidemocráticas de la jerarquía. Debemos hacer una profesión pública de desobediencia, por fidelidad a nuestra identidad evangélica.
DESOBEDIENCIA CIVIL AL ESTADO VATICANO Y DENUNCIA PROFETICA A LA JERARQUIA CATOLICA QUE ENGAÑA AL PUEBLO DE DIOS CON SUS OPCIONES CLARAMENTE POLITICAS LEGITIMANDO A TODAS LAS ANTIGUAS OLIGARQUIAS QUE OPRIMEN AL NUESTROS PUEBLOS.
No somos ciudadanos del Estado Vaticano, sino miembros del Pueblo de Dios fiel al Evangelio y a la opción preferencial de los pobres. Todo esto debemos gritarlo, sacarlo a la calle y a la opinión pública en todos los países y pueblos de Indoamérica.
‘Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor:
‘Lo juro por mi vida: porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor, porque mis pastores se han apacentado a sí mismos y no a mis ovejas; por eso escuchen: aquí estoy yo en contra de ustedes, yo buscare mis ovejas para quitárselas de sus manos y no volveré a dejar jamás que ustedes las apacienten (Exequiel 34,8)

miércoles, 27 de junio de 2012

A la carrera, acabaron con Lugo y con la voluntad popular paraguaya.



Homar Garcés

Ningún revolucionario -o quien pretenda serlo- puede confiar ciegamente en las estructuras verticalistas y burocratizadas del Estado, las cuales han sido moldeadas -desde siempre- por los designios de las clases dominantes, aun cuando éstas se guíen aparentemente por principios y procedimientos democráticos. En este sentido, Marx y Engels expresaron: “Hoy, el poder público viene a ser, pura y simplemente, el consejo de administración que rige los intereses de la clase burguesa”.

Por ello no debe asombrar a nadie lo acontecido en Paraguay con la destitución del presidente Fernando Lugo por parte de sus opositores en el Parlamento. Los contrarrevolucionarios ya lo hicieron antes con el Presidente Salvador Allende en Chile, torpedeando su gestión de gobierno desde el poder legislativo hasta consumar el golpe de Estado en su contra y, más cercanamente en el tiempo, con Presidente Manuel Zelaya en Honduras, aplicándole una formula leguleya similar a la sufrida por Lugo; sin dejar de mencionar la exoneración por parte del Tribunal Superior de Justicia de los responsables del derrocamiento militar del Presidente Hugo Chávez y las muertes causadas el 11 de abril de 2002 al dictaminar que hubo un “vacío de poder”, un absurdo jurídico jamás visto en el mundo entero.

Por eso no resultará suficiente que cualquier gobierno tildado de revolucionario o de progresista muestre un apego estricto y notorio a la institucionalidad ni haga concesiones permanentes u ocasionales a la contrarrevolución, creyendo que así podrá ganarse su buena voluntad y cumplir con su plan de gestión en favor de los sectores populares. Nada más alejado de la realidad. Es lo que acaeció en Paraguay y, así, a la carrera, los grupos conservadores acabaron con Lugo y con la voluntad popular paraguaya. Otra hubiera sido la conducta del Presidente, pero no supo o no quiso responder a las expectativas puestas en su mandato. La derecha sí supo y sí quiso responder a sus propios intereses.

Como bien lo apuntara Atilio Borón, este acontecimiento es “una lección para el pueblo paraguayo y para todos los pueblos de América Latina y el Caribe: sólo la movilización y organización popular sostiene gobiernos que quieran impulsar un proyecto de transformación social, por más moderado que sea, como ha sido el caso de Lugo”. 

Algo que se ha evidenciado en los casos de Ecuador, Bolivia y Venezuela, por citar los países más emblemáticos de nuestra América donde los grupos derechistas -pese a su poder económico y al respaldo indiscutible de Washington- han fracasado en sus planes de desestabilización. 

Sin embargo, es necesario aclarar que hace falta llevar a mayores niveles dicha movilización y organización popular mediante la formación crítica y permanente de una conciencia indudablemente revolucionaria, capaz de impulsar los diferentes cambios que se requieren en los campos político, económico, social, militar y cultural para consolidar la revolución, más aun si ésta se define como socialista. Esto es algo que no debe obviar jamás ningún revolucionario, a menos que esté dispuesto a claudicar ante la clase dominante y defraudar la voluntad popular, olvidando su compromiso histórico.

Fuente: ApiaVirtual

domingo, 24 de junio de 2012

Lo mismo de Honduras cambiando fórmula.


Solidaridad con Paraguay

Roberto Quesada

Tarde o temprano se esperaba que la oligarquía paraguaya atacara de una u otra forma y, claro, lo hizo como sucedió en Honduras, usando el congreso títere de la oligarquía y enemigo del pueblo.

Paraguay, hasta no hace mucho, vivió 34 años bajo la bota militar, encabezado por tristemente célebre asesino Alfredo Stroessner, que durante gobernó, con los militares y el Partido Colorado (mismo que en la actualidad, coludido con el congreso y el Partido Liberal, está intentando este golpe de Estado express, como lo calificó el presidente cosntitucional Fernando Lugo), las libertades políticas fueron severamente limitadas, y los opositores al régimen fueron sistemáticamente acosados y perseguidos bajo el estandarte de la seguridad nacional y el anticomunismo. Aunque una constitución de 1967 dio dudosa legitimidad al control de Stroessner, Paraguay se aisló progresivamente de la comunidad mundial.

La ultraderecha paraguaya no se ha detenido buscando desprestigiar de una u otra forma, igual que lo hiciera la de Honduras contra el presidente constitucional Manuel Zelaya, al presidente Lugo y su gobierno. Los cabecillas más feroces de la jauría del congreso paraguayo, ni más ni menos se expresan verbal y corporalmente como la jauría criminal hondureña que dio paso al golpe de Estado militar.

Este próximo 28 de junio se cumplen tres años del fracasado golpe de Estado en Honduras, y desde entonces va gran cantidad de asesinatos políticos que no se han detenido hasta el día, el país quedó en bancarrota, saqueado por los golpistas (que incluye al congreso), y aunque se pretendió lavar el golpe haciendo unas elecciones a vapor en donde salió “electo” Porfirio Lobo Sosa, hasta hoy no se ha logrado nada. 

Los asesinatos a campesinos, obreros, maestros, periodistas, abogados, dirigentes de la oposición y la persecución de quienes nos hemos opuesto al golpe de Estado, no se ha detenido. La corrupción está en sus más altos niveles, como nunca antes vista a pesar de ser una clase política que siempre ha sido corrupta. El tal gobierno de conciliación se ha considerado casi como un Estado fallido, y a Porfirio Lobo Sosa lo maneja a su antojo la oligarquía golpista, misma que en su momento él respaldó sino con hechos por omisión. 

Como el golpe de Estado militar ha sido un rotundo fracaso en Honduras, los golpistas de América Latina y sus aliados del exterior, buscan nuevas fórmulas de asestar golpes de Estado y que se legalicen en el acto, es esto lo que está sucediendo con el presidente Fernando Lugo. Como sea, de concretarse el golpe de Estado en Paraguay, le espera un viacrucis al pueblo paraguayo, similar al infierno que actualmente vive el pueblo hondureño.

Los hondureños y hondureñas que hemos vivido en carne propia recientemente un golpe de Estado, estamos en la obligación moral y humana de solidarizarnos con el pueblo paraguayo y su presidente constitucional Fernando Lugo. Pueblo paraguayo, a detener ese golpe de Estado. Resistir y vencer!

La coordinadora de Honduras USA Resitencia-libre, Lucy Pagoada Quesada, ha establecido contacto con un grupo de la diáspora Paraguaya contra el golpe de Estado, El Centro Paraguayo de Nueva York, quienes han habilitado esta página en donde pueden dejar sus mensajes de solidaridad en este momento que tanto lo necesitan. 

Fuente: ApiaVirtual

sábado, 23 de junio de 2012

El Senado de Paraguay destituye al presidente Lugo en un juicio político.



La decisión ha sido aprobada con 39 votos a favor, cuatro en contra y dos ausencias



Fernando Lugo, el exobispo de izquierdas que acabó en 2008 con 61 años de gobierno del Partido Colorado en Paraguay, ha sido destituido este viernes por el Senado mediante un juicio político. Mientras en el exterior del Congreso miles de seguidores de Lugo coreaban “el pueblo unido jamás será vencido”, a las cinco y media de la tarde (seis horas más en la España peninsular), 39 senadores han votado a favor de la destitución, cuatro en contra y dos se han ausentado.
El expresidente ha comparecido poco después ante las cámaras. "Es la historia paraguaya sin democracia la que ha sido herida profundamente. Espero que sus ejecutores tengan presente la gravedad de sus hechos", ha declarado, para luego agregar: "Esta noche salgo por la puerta más grande de la patria: por la puerta del corazón de mis compatriotas". Es Federico Franco, un médico de familia conservadora perteneciente al partido Liberal, el que sustituirá a Lugo como presidente. "Dios y el destino quiso que asuma la Presidencia de la República", ha afirmado al jurar el cargo.
Federico Franco tras jurar su cargo. / J. ROMERO (AFP)
El origen de la crisis política fue la matanza de seis policías y once campesinos que se produjo el 15 de junio en el norte del país tras la ocupación de una finca por cientos de campesinos. Tras esa matanza, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), con el que gobernaba Lugo en coalición, le retiró su apoyo el jueves y se unió a su eterno contrincante, el Partido Colorado, para provocar un juicio político contra el presidente. Este proceso está contemplado en la Constitución vigente desde 1992. “Es legal pero no es legítimo”, comentaba uno de los partidarios de Lugo.
“Se hizo lo que se tenía que hacer”, declaraba un senador de derechas tras la destitución. El Congreso paraguayo ha desoído a los ministros de Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se había desplazado a Asunción y a su secretario general, Alí Rodríguez, quien ha leído un comunicado en el que se oponía al proceso. Los líderes de Brasil, Venezuela y Ecuador, entre otros, se han pronunciado en contra de la sentencia.
El presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Claudio Giménez, y otras autoridades eclesiásticas del país habían solicitado al antiguo obispo Lugo que renunciara antes de que se emitiera ningún veredicto “para preservar la paz y evitar que haya más violencia y más muerte”. Pero Lugo rechazó la propuesta y denunció en el canal venezolano Telesur que estaba sufriendo un “golpe de Estado exprés”.
Hasta el último momento los colaboradores intentaron negociar con senadores liberales para revertir el resultado de la votación. Los abogados de Lugo presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante la máxima instancia judicial del país para retrasar el proceso. Pero todos los intentos estaban abocados al fracaso. A la plaza del Congreso seguía llegando gente a un ritmo muy lento. A mediodía apenas sumarían unas 2.000 personas. Por la noche, rebasaban los 5.000. “Esto de que vengan campesinos de todo el país a la capital no ha ocurrido nunca. A ellos les cuesta mucho venir, son gente muy pobre y no tienen tampoco recursos logísticos”, explicaba un periodista del diario Última Hora. Para quienes se iban congregando en la plaza, la cosa estaba clara: a un lado estaba Fernando Lugo, con todos sus defectos, y al otro los grandes oligarcas que siempre gobernaron el país, junto a la Iglesia y al 95% de los medios de comunicación.
El chófer Héctor Díaz, de 47 años, decía: “Si al presidente de la república le hacen esto, ¿qué puedo esperar que me hagan a mí?”. A su lado, el sociólogo y colaborador del Gobierno José Carlos Rodríguez llevaba en el bolsillo una copia subrayada del libelo que con la firma de 76 diputados se presentó el jueves en el Senado contra Lugo: “Mire, mire, lo que pone aquí: ‘(…) Ha quedado por demás demostrado la falta de voluntad del Gobierno para combatir al Ejército del Pueblo Paraguayo, que se ha convertido, al amparo y con la complicidad del Gobierno, en el azote de los ciudadanos de los departamentos de Concepción y San Pedro’. Si eso fuese cierto, valdría para mandar a la cárcel a cualquier presidente inmediatamente”.
A Lugo solo le restaban nueve meses para concluir su mandato de cinco años como presidente de Paraguay. Entonces, ¿por qué provocar su destitución ahora? “La clave son las elecciones de 2013”, indica el funcionario Bernabé Pencuyo, de 60 años, quien también acudió a la plaza para apoyar a Lugo. “Provocando su destitución, algunos candidatos presidenciales del Partido Colorado y otros liberales se garantizan que Lugo no actuará en contra de ellos como presidente durante la campaña electoral”.