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miércoles, 9 de octubre de 2013

Para dar un golpe ya no se necesitan ejércitos.



Tiempo 06.10.2013


El sociólogo y analista político explica los métodos que impuso la globalización para provocar quiebres institucionales. El concepto de complicidad civil y las nuevas formas de la represión. De la Escuela de las Américas a las actuales calificadoras de riesgo. 

Los enemigos están entre nosotros, señaló Fidel Castro durante su viaje a Chile en 1971. A unos metros de él lo escuchaba el edecán militar designado a su visita, un tal Augusto Pinochet. El recuerdo es traído al presente por Marcos Roitman Rosenmann en su libro de reciente publicación Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América Latina. Es que esa advertencia no ha perdido actualidad para el doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, quien sin embargo destaca que la metodología empleada para producir quiebres institucionales ha cambiado. Ya no son las fuerzas armadas las protagonistas, sino los organismos internacionales, los bancos o las "troikas", que no necesitan empuñar un arma o disparar un tiro. 

"Detrás de la llamada ideología de la globalización, existe otra manera de dar los golpes de Estado. No necesitamos ejércitos. Tras la Segunda Guerra Mundial, los dictadores fueron eliminados bajo el criterio de nuevas formas de ejercicio del poder político. Estados Unidos necesitó, incluso en Latinoamérica post revolución cubana, la Alianza para el Progreso y construir regímenes formalmente democráticos para enfrentar las reformas agrarias, los cambios políticos nacionales, antioligárquicos, antiimperialistas, socialistas y anticapitalistas", explica el autor chileno cuya biografía está marcada por los regímenes autoritarios.

Roitman Rosenmann nació en Santiago de Chile en 1955. Comenzó a militar a los trece años y seis más tarde, en 1974, voló a Madrid escapándose del pinochetismo y completando el viaje que su padrastro había iniciado un tiempo atrás, cuando aquel republicano español decidió exiliarse en el angosto país sudamericano lejos del alcance del dictador ibérico Francisco Franco. El Generalísimo seguía en el poder cuando él llegó a España con 19 años y algunas materias de la carrera de Ingeniería aprobadas. Ya no volvería a radicarse a su país natal, pero seguiría con atención todo lo sucedido allí en los 17 años de dictadura y en el resto de la región latinoamericana, haciendo de esa historia su objeto de estudio. 


–En su libro repasa los golpes de Estado en la región y concluye que marchan juntos con el anticomunismo en la historia. ¿Cómo se evidencia esta característica?


–El anticomunismo está presente en los golpes antes de la Revolución Rusa. Es decir, antes de la constitución de la Unión Soviética. La mayoría de las socialdemocracias europeas tienen en común su flagrante anticomunismo. Pero ese anticomunismo era gelatinoso, difuso. No se concentraba en aspectos esenciales de una ideología consistente, sino que era más bien utilizado de una manera maniquea y arbitraria, pero creo que más bien inconsistente. Era, en cierta medida, una herramienta de trabajo. Se atacaba al partido comunista pero no solo a él, también al movimiento obrero, el sindicalismo clasista. Por eso, en realidad, yo planteo que el ataque está dirigido al socialismo-marxista, que me parece más riguroso que el marxismo-leninismo. A partir de la Segunda Guerra Mundial cambia absolutamente el concepto. Aparece un anticomunismo consistente. Porque aparece reflejado como enemigo interno en la necesidad de la agresión. Ese elemento gelatinoso se vuelve ya antisubversión. Se vuelve guerra contrainsurgente. Leyes de "defensa de la democracia" articuladas con la declaración de ilegalidad del Partido Comunista. Es decir que el anticomunismo aparece expresado de varias maneras y el comunismo aparece como un obstáculo a la construcción de un mundo libre.


–Y a la vez postula que las Fuerzas Armadas no accionan en soledad sino que forman parte de una alianza de clases que llevan adelante los golpes de Estado…


–Un golpe de Estado es una técnica de toma del poder. Es el ejercicio de un sector político que es desbancado y que quiere retomar la dinámica del poder. Suele estar a cargo de las instituciones del Estado. Entonces, ¿qué institución hegemónica en el siglo veinte con capacidad de lograr obediencia, controlar el territorio y tener las armas puede hacerse como instrumento del golpe de Estado? Las Fuerzas Armadas, que de la misma manera estuvieron vinculadas a partir de la Segunda Guerra Mundial a la construcción ideológica de los EE UU. Porque allí se formaron, de allí recibieron los fondos y la tecnología. Es la famosa Escuela de las Américas. Pero para eso tiene que haber una dinámica, que podríamos llamar la cocina política, donde el poder civil –que incluye a los partidos políticos de la derecha, los terratenientes, los industriales, el capital financiero, las grandes empresas multinacionales de la época– tuviera miedo de aquellas reformas que les quitaban el poder. Por todo esto puede verse que las Fuerzas Armadas no actuaron de la misma manera que los ejércitos en la época oligárquica. Los nuevos golpes militares tenían otra doctrina. El concepto geopolítico del Estado como cuerpo vivo atacado por aquellos elementos que quieren disolver la familia, la identidad nacional, introducir valores exógenos, contrarios a la patria, a la nación. Era un discurso genérico que se articuló justamente al anticomunismo. Ahí apareció la guerra psicológica, económica, política, la informática. Aquellos elementos que fueron construyendo los ejes para que el ejército actuara. Porque el ejército fue preparado para actuar cuando le dieran la orden.


–En los últimos años este planteo ha cobrado más fuerza en las sociedades latinoamericanas que cuestionan, y hasta promueven juicios, contra los "cómplices civiles" de las dictaduras.


–Cómplice no es el que actúa sino el que otorga. Por eso, yo no diría cómplices, sino partícipes de los golpes. Hay una frase de Jorge Rafael Videla, una vez preso, en la que dice que había empresarios que le decían que se había quedado corto con los que había matado… Entonces, esos son los responsables desde el punto de vista ideológico-político, en el ámbito de los partidos, empresarios y clase dominante que articularon, solventaron y armaron el golpe. Ahí no hay complicidad, son socios necesarios. 


–En los golpes de Estado que usted releva muestra a Estados Unidos como principal "organizador" de estas intervenciones. En las nuevas modalidades de golpe que usted llama "de guante blanco", ¿cree que mantiene ese rol?


–Simplemente hay que ver cuáles son las agencias de calificación de riesgo: estadounidenses. Lo que cambia es la forma, pero en el fondo EE UU sigue manteniendo la hegemonía. Cambia el mecanismo de ejercicio de esa hegemonía, por eso las Fuerzas Armadas pueden irse a los cuarteles. Porque otros realizan los golpes de Estado. En Chile se intentó un golpe de Estado de guante blanco contra Salvador Allende, juntando los dos tercios del Parlamento para destituirlo. Ese mecanismo tardó más de treinta años en producirse y ocurrió en Honduras en 2009. También con Fernando Lugo en Paraguay, en 2012. Pero ese siempre fue el objetivo, lo que pasa es que hubo un punto de inflexión que fue la Guerra Fría. Cuando acaba, Estados Unidos necesita otra forma de ejercicio de dominación porque el enemigo que los ataca, el comunismo, supuestamente ha sido derrotado. Curiosamente, entonces viene la primera invasión a Irak, en 1990. Y eso significa una concepción de los inicios del unilateralismo en el ámbito de que EE UU va a plantear, desde mi punto de vista, una tercera guerra mundial. Porque las guerras mundiales reconstruyen los órdenes. Tras la Segunda Guerra surgieron las Naciones Unidas, tras la primera guerra de Irak y luego con el atentado a las torres gemelas se produce otro cambio absoluto, que no quiere decir que EE UU haya perdido. Al contrario, EE UU tiene la hegemonía cultural y económica. Porque para el capitalismo no hay crisis. La crisis es para nosotros. Porque nosotros estamos viviendo en condiciones de esclavitud, nuestros jóvenes tienen el 70% de desempleo. Al capitalismo no le preocupa eso. No tiene límites para la explotación salvaje del mundo. Y EE UU opera en esa dinámica.


–Sin embargo, han surgido en América Latina gobiernos que han salido a denunciar el dominio estadounidense y a tratar de marcar límites...


–Por eso los golpes de Estado no han desaparecido. En Venezuela, Ecuador y Bolivia, por ejemplo, ha habido intentonas de golpes de Estado. No hace falta que el ejército actúe de manera irracional. Ahora hay una represión selectiva. No es un tanque en la calle, ni la toma de un palacio o el bombardeo de La Moneda. El capitalismo va por otra dinámica: la lógica de los grandes multinacionales de la soja, el uso del Amazonas, las dinámicas de Pascua Lama con las nuevas materias primas. Todas cosas en las que no les importa nada el poder formal, porque se ha perdido la centralidad de la política. El presidente de un Parlamento no decide nada.


–Entonces, ¿quienes estén en la presidencia de los países no tienen herramientas para contrarrestar estos avances?


–Claro. Tiene que ver con el concepto de hemisferio y de autonomía militar. Las fuerzas armadas perdieron el concepto de autonomía. Hoy no necesitamos estado militar, sino un estado de seguridad establecido en términos de la lucha antiterrorista, del control social, y para eso basta con las videocámaras en los centros comerciales, los subtes, el teatro, el cine, el Facebook, las redes. Evidentemente, es otra manera más perfecta de controlarnos que asustarnos directamente con los militares en las calles.


–¿Y cómo se puede prevenir o cómo se puede formar una respuesta eficaz a estos golpes de guante blanco?


–Esa es la pregunta del millón. No creo que se pueda prever. Nadie previó tampoco el triunfo de la Revolución Cubana más allá de la contingencia, tampoco el golpe del 11 de septiembre del '73, ni el del '76 o el '66 en Argentina. Lo que hay que hacer es estar preparado y alerta en la construcción de una sociedad civil y democrática. Una sociedad que construye democracia, participación, ciudadanía, que expresa mecanismos de control institucional a través del hecho republicano no va a estar sometida a golpes de Estado desde esa tensión. Es más, si está sometida los va a poder revertir. Como pasó en Venezuela en 2002. Si la sociedad venezolana no hubiese sido democrática, ese golpe hubiese triunfado. Porque la gente salió a la calle a defender su gobierno, los elementos democráticos. Y eso generó miedo en quienes secuestraron a Chávez. Si Argentina tiene una organización institucional democrática en el ámbito del diálogo y las organizaciones populares, las posibilidades de un golpe de Estado son mínimas.


–¿Y cuáles son los indicios de que se está en el mal camino?


–Cuando se subvierte el orden ciudadano democrático, como pasó en Chile en el '73, las posibilidades de éxito del golpe son muchas. Ahí está la lógica de la trama civil. Lo que pasó en Chile fue que se deslegitimó el orden político para justificar la acción de las Fuerzas Armadas. Se generó un Estado negro, la desestabilización, los atentados terroristas, se actuó contra el comandante del Ejército Carlos Prats para que renunciara. Porque en las Fuerzas Armadas hubo mayor tortura y represión en términos cualitativos después del 11 de septiembre. Son las cosas que no se saben. Tenientes, coroneles, capitanes, que se opusieron al golpe. Pinochet tuvo que cambiar las ordenanzas militares, si no el golpe no se producía. Hoy los militares se pueden ir a los cuarteles porque el orden no depende de ellos. Su papel es otro. El control territorial, la lucha contra el narcotráfico, etc. Porque quienes defienden la lógica de funcionamiento de los Estados hoy son las trasnacionales. «




"Chile vende una imagen"


La salida del libro de Marcos RoitmanRosenmann coincidió con el aniversario por los 40 años del golpe en Chile. La fecha redonda, como suele suceder en todos los países, puso al aniversario en la cima de la agenda política y motivó tanto nuevos actos de homenaje a las víctimas como declaraciones de las actuales figuras políticas. Sin embargo, la situación no despertó mucha expectativa en el sociólogo chileno.

“El problema es que es un lavado de cara del estilo de lo que aquí se conoce como la teoría de los dos demonios. Porque plantean que los asesinados por la dictadura también querían matar. Entonces hay un reconocimiento espurio y bastardo, porque no se termina reconociendo realmente el asesinato, muerte y tortura y el haber sido copartícipe de la ruptura del orden constitucional. Se dice sólo que se cometieron excesos y el lenguaje es muy importante en esto”, señala. “Yo creo que no hay realmente una voluntad política de hacer justicia y reparación. Sino un intento de cerrar páginas. Si bien el pecado original fue la sangre, de alguna manera esto se ha redimido con el éxito económico. Entonces para que abrir una herida cuando todos estamos de acuerdo que gracias a la dictadura Chile está en el primer mundo”.

–Usted ha planteado que eso forma parte de un mito que ha sido muy dañino para Chile.

–Claro, si Chile es el segundo o tercer país en desigualdad de América Latina. Se habla del cobre chileno cuando más de la mitad de las nuevas minas están en manos de trasnacionales. Chile vende una imagen, la marca Chile que consiste en decir que tiene más de 70 tratados de libre comercio, que está en la OCDE y por tanto es un país desarrollado, que hizo una transición modélica, que salió adelante. La gente ha comprado eso. 


–Por eso plantea que los objetivos del golpe en Chile se cumplieron.


––Claro, porque ellos refundaron el orden y construyeron un nuevo tipo de chileno. Hicieron el paso del ciudadano al consumidor. Eso significa el abandono de la democracia política en función de lo que es la economía de mercado. Eso implica un proceso que Pinochet llamó: “Yo no tengo plazos, tengo metas”. Los que se opusieron al proyecto en principio luego lo asumieron como programa propio, como pasó con la Concertación. Es lo que le permitióa la dictadura consolidar el proyecto político. Por eso hay continuidad.

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Información relacionada:


Fuente: Chacatorex

viernes, 5 de julio de 2013

¿Qué pasa en Egipto?


Redacción de Atrio, 05-Julio-2013

Entre los diversos conflictos en ebollución destaca lo que está pasando en Egipto.Parece que tiene desconcertados a los mejores comentaristas y a los líderes mundiales, como Rajoy que ayer no sabía qué decir. Realmente ha sido un golpe de estado contra un gobierno nacido de las urnas. Y, sin embargo, las masas que se habían manifestado desde el día 30 de junio dicen que ellos han forzado la situación y agradecen al ejército que apoya su revolución. La cuestión es: ¿el gobierno de Morsi era el salido de las urnas o el teledirigido por los Hermanos Musulmanes, que sacaron muchos votos pero que traicionaron a sus mismos electores? Pera empezar el debate hemos escogido este comentario de Diego Mendoza enRebelión, que desde la izquierda acepta el golpe como proceso revolucionario. ¿Otras opiniones?


La tercera ola de la Revolución Egipcia derriba el gobierno de Mursi


Millones de personas en las calles de Egipto han provocado la caída de Mohamed Mursi un año después de que llegara al poder. Aunque ha sido la intervención del ejército la que ha precipitado la caída del gobierno, mucha gente gritaba: “No es un golpe de estado”.Aunque la maniobra de la cúpula militar pretende frenar el movimiento de masas y volver al orden preestablecido, los revolucionarios y revolucionarias egipcias han resaltado el carácter popular del derrocamiento de Mursi. “No se puede hablar de golpe de estado cuando millones de personas están en las calles y casi en huelga general”, decía la activista Gigi Ibrahim en Twitter poco después de la destitución del presidente.

Y es que durante estos días millones de personas han salido diariamente a la plaza Tahrir y a las calles de las principales ciudades egipcias pidiendo la dimisión de Mohamed Mursi y el gobierno de los Hermanos Musulmanes (HHMM). Otra vez la realidad terca del pueblo egipcio se ha negado a confirmar lo que suena tan a menudo en occidente: la inevitable derrota de la revolución en un país atrasado e islamizado. Pero la realidad es muy diferente. Mucha gente ya ha bautizado este nuevo movimiento de masas como la “tercera ola de la Revolución Egipcia”. Una nueva etapa no exenta de dificultades y contradicciones.

Desde que se inició el proceso revolucionario las máscaras han ido cayendo y las intenciones de los diferentes sectores se han ido explicitando. Primero fue la cúpula militar que, con la caída de Mubarak intentó manejar la transición demostrando su voluntad de que nada cambiara, atacando brutalmente las movilizaciones e intentando blindarse en la tutela del poder. Frente al riesgo de contrarrevolución, la victoria de Mursi en las elecciones presidenciales mostró básicamente la voluntad del pueblo egipcio de no volver atrás, teniendo en cuenta el contexto de masivas movilizaciones contra cómo se estaba llevando a cabo la transición en su conjunto y la traición de las demandas revolucionarias por parte de la cúpula de los HHMM. Aquel fortísimo malestar y la baja legitimidad del presidente no eran más que una bomba de relojería en una revolución que ni mucho menos se dio por finalizada con aquellas elecciones.

La cristalización de este malestar ha tomado forma en los últimos tiempos con la formación del movimiento Tamarod (Rebelión) que ha reunido más de 20 millones de firmas pidiendo la dimisión de Mursi y que convocó las protestas del pasado 30 de junio. La retirada del apoyo a Mursi por parte de la cúpula militar y el paso atrás que han hecho sus aliados salafistas por no cumplir con sus demandas particulares, han dejado solos a los dirigentes de los HHMM en un momento en que la estrategia de la ambigüedad frente a las movilizaciones de Tahir ya no tiene cabida y las mismas bases de los HHMM –formadas en buena medida por jóvenes de clase trabajadora que participaron desde un inicio en el proceso revolucionario– han ido perdiendo confianza en sus líderes y las tensiones internas solo han ido a más.

¿Qué viene ahora?

Pero la situación dentro de la oposición es muy complicada y la realidad es que la única demanda que compartían era la salida del gobierno de Mursi. Hace unos días el activista Hossam El Hamalawy decía: “No llevará mucho tiempo derrocar a los HHMM, lo que venga después es mi principal preocupación”. Su destitución ha sido sin duda una victoria para el pueblo, pero otra vez quienes pretenden llevar las riendas de la transición son aquellos que no quieren que nada cambie.

Por un lado el ejército jugará un papel clave. En los últimos días ha intentado ponerse al frente de la lucha contra Morsi, intentando ganarse el apoyo de las movilizaciones –una imagen muy gráfica es la de los helicópteros militares sobrevolando Tahrir con enormes banderas de Egipto–, pero sobre todo afianzando posiciones como garantes de la unidad nacional y el orden. De hecho ha sido la cúpula militar, con el general Abdul Fatah al-Sissi al frente, quien ha destituido oficialmente el presidente y ha nombrado al presidente del Tribunal Constitucional, Adly Masouri, como presidente transitorio, cumpliendo con su “deber de acudir a la llamada del pueblo”. Su peso económico y su estrecha dependencia del statu quo regional –recibe 1.300 millones de dólares anuales de los EEUU– sólo garantizan que la lucha por las demandas revolucionarias deberá continuar como ocurrió con el mariscal Tantawi tras la caída de Mubarak.

Pero el riesgo de la contrarrevolución también se ha ido consolidando con la presencia de los matones del antiguo régimen en las protestas. Estos han protagonizado durísimos enfrentamientos con los defensores de Mursi causando gran número de muertos. Las contradicciones derivadas de luchar conjuntamente con estos sectores ponen en peligro los sectores revolucionarios y los movimientos sociales que aún hoy tienen la tarea imprescindible de construir una alternativa real arraigada en el pueblo y la clase trabajadora. Mientras, se airea el discurso del miedo y se juega con el cansancio de la sociedad desde todos los sectores que trabajan para detener el proceso revolucionario.

La revolución como proceso en que la sociedad se empodera, lucha masivamente e irrumpe en la historia directamente como actor político presenta necesariamente muchas contradicciones, porque las mismas personas deben crear una nueva conciencia en base a la experiencia de lucha colectiva rompiendo las propias cadenas. Un dramático ejemplo de ello es que aún hoy en Tahrir, el centro del proceso revolucionario, se dan agresiones sexuales contra mujeres y situaciones de acoso –cerca de un centenar en los últimos días. Pero también tenemos claros ejemplos de empoderamiento, porque no sólo hemos vivido masivas manifestaciones de mujeres, sino que se ha creado la Operación Contra el Acoso y los Asaltos Sexuales para intervenir contra las agresiones, apoyar a las personas acosadas y denunciar a los agresores, a la vez que señalan que más allá del trasfondo de discriminación y sexismo que viven las mujeres egipcias, estos ataques son un arma política utilizada por grupos organizados con el objetivo de echar a las mujeres del espacio público y de la lucha política.

Las demandas de la revolución no han dejado de sonar desde el principio sintetizadas en el lema de “pan, libertad y justicia social”. Frente a la estrategia de la división sectaria y el miedo, el bando revolucionario no puede más que continuar construyendo la lucha en los barrios y centros de trabajo y consolidando unas demandas de clase que superen la estratagema del poder. Esta lucha no será fácil, pues las fuerzas armadas han recuperado mucha legitimidad social y, de entre todos los sectores implicados, el revolucionario es el más desestructurado y menos consolidado socialmente. Señalar al ejército como parte del problema es el primer paso, pero el verdadero reto será construir una alternativa revolucionaria que otorgue el poder real a las personas, una revolución que saque los jefes corruptos, acabe con los poderes económicos fácticos –incluyendo la cúpula militar– y ponga la riqueza en manos del pueblo.

Diego Mendoza es miembro de de En lluita / En lucha



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: ATRIO

domingo, 13 de enero de 2013

VENEZUELA.


En Venezuela no hay democracia porque Chávez…, en cambio en EEUU, México y España sí.

Pedro Echeverría V.

1. La política es la lucha de clases por distintos medios; así como la violencia y las guerras fueron impuestas desde arriba para dominar a los más débiles. De acuerdo a los cánones de la democracia –creados por la clase dominante- desde ayer 10 de enero, debió tomar posesión de su gobierno Hugo Chávez, “pero dado que no lo hizo -por cualquier motivo- debe ser desconocido”; este es el pensamiento de la derecha y del imperio.

Sin embargo millones de venezolanos salieron a las calles para manifestar su apoyo a Hugo Chávez –electo abrumadoramente por el pueblo y por cuarta vez operado de cáncer- esperanzado en que regrese pronto a gobernar Venezuela. Algunos gobiernos: Bolivia, Nicaragua, Cuba, Uruguay, Ecuador, Argentina, han declarado su apoyo a Chávez y a Venezuela, pero otros más –al servicio de los EEUU- han guardado silencio.

2. “Muy preocupado”, El País, diario español, dio a conocer el jueves que los herederos de Chávez pretenden adueñarse del gobierno durante un tiempo indefinido sin hacer elecciones y sin aclarar en absoluto el estado de salud del mandatario. Dijo que el control de la Justicia y del Legislativo les ha concedido cobertura legal para disponer de todo el tiempo del mundo para consolidar su poder mientras esperan que, algún día, Chávez se restablezca. En los EEUU tras el dictamen emitido el miércoles por la Corte Suprema de Justicia sobre la toma de posesión de Chávez el 10 de enero, el departamento de Estado se limitó a decir que confía en que en el país sudamericano se den las condiciones para un debate interno sobre el futuro de la presidencia. Lo importante es ver cómo los venezolanos interpretan la decisión; es una decisión que deben tomar los venezolanos”.

3. Es risible la posición de los gobiernos de estos países que se consideran así mismos representantes de la democracia mientras asesinan en masa a seres humanos que atraviesan sus fronteras en busca de trabajo y se ponen de acuerdo para hacer la guerra después de invadir a otros países, tal como Irak; se autocalifican de democráticos mientras reprimen con salvajismo las protestas estudiantiles en su territorio y asumen una ideología racista ante ciudadanos de otros países. ¿Puede olvidarse acaso que en ningún país con democracia real puede haber enorme concentración de la riqueza en unas cuantas familias mientras más de la mitad de la población sufre pobreza y miseria? ¿Es democrático un país como EEUU, España, México, donde hay libertad para explotar, enriquecerse, abrir centros de vicio, prostituirse, dejar sin trabajo y para morir de hambre?

4. La realidad es que no debería interesar que los gobiernos de la “democracia burguesa y pro imperialista” apoyen o no; basta con que el pueblo manifieste su respaldo absoluto al chavismo –como ha sucedido durante los últimos 13 años- para que Venezuela salga adelante. ¿Creen acaso que el gobierno de Obama, al servicio de los dueños del tesoro mundial, va a declarar su apoyo a Chávez, su principal crítico e impugnador? ¿Y el gobierno mexicano, embarrado con negocios empresariales y de Televisa, podrá manifestarse en apoyo al gobierno venezolano? ¿Puede pensarse acaso que el gobierno del PP español, al servicio de los viejos franquistas y en plena crisis, manifieste su apoyo a Chávez? Lo importante es que el vicepresidente Maduro y el representante del congreso, Diosdado Cabello, reconocen que el chavismo es la realidad venezolana.

5. En Honduras y en Paraguay sí hubo golpe de Estado inducido por el gobierno yanqui con el respaldo de los países que están a su servicio. El mismo modelo golpista, de desconocimiento, se ha querido aplicar contra Chávez, pero lo venezolanos están más conscientes que nunca porque el gobierno de Chávez ha estado durante 12 años a su servicio. No sabemos lo que suceda como resultado de la enfermedad del presidente, pero de lo que hay que estar seguro es que el gobierno y el pueblo de Venezuela no va a dar ningún paso atrás. Más aún esta experiencia deberá servir para profundizar el trabajo de concientización entre el pueblo con el fin de hacer más grande su participación. No se puede dejar ningún resquicio para que se cuelen los enemigos políticos que están al servicio de los grandes empresarios y de los EEUU.

Fuente: ApiaVirtual

domingo, 16 de diciembre de 2012

Pueblo hondureño bajo un golpe de estado permanente.


Por Ofraneh
15 de diciembre, 2012.- El nuevo Golpe de Estado perpetrado en la madrugada del 12 de diciembre en Honduras, cuando el Congreso Nacional procedió a destituir cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia, saca a flote una vez más la dictadura que se vive en el país a partir del 28 de junio del 2009. La ultraderecha hondureña nos viene brindado en los últimos tres años una lección una de sus prácticas de canibalismo.
El escenario local es macabro: Honduras es considerado el país mas violento del mundo con 92 asesinatos por cada cien mil habitantes, al mismo tiempo es el país mas afectado por el cambio climático entre 1991 al 2010, y para colmo de males es el mas pobre del continente. Mientras tanto, la élite de poder se dedica a la destrucción de la endeble democracia para mantener sus privilegios a toda costa.
Como anticipo a la acción tomada por el Congreso en su mayoría de afiliación nacionalista, el actual “mandatario” Pepe Lobo denunció un supuesto Golpe de Estado fraguado por Jorge Canahuati Larach, propietario de varios medios de comunicación y miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la que hace poco le confirió una mención honorífica por la categoría de “Derechos Humanos y servicio a la comunidad”.
Tanto Canahuati Larach, como Pepe Lobo y la ilustre caterva de diputados que demolieron la sala de lo Constitucional, estuvieron implicados en el Golpe de Estado del año 2009. Por supuesto que la Corte Suprema participó de lleno en la defenestración de la democracia en el año 2009, que fue rotulada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos como “Sucesión Constitucional”.

De las Ciudades Modelo a la aplicación del polígrafo

La Sala de los Constitucional pasó a ser cuestionada, al igual que el resto de la Corte Suprema, por los poderes Ejecutivo y Legislativo, al dictaminar inconstitucional la Ley de Regiones Especiales de Desarrollo (RED), alias Ciudades Modelos, proyecto de corte neocolonial, que pretendió subastar franjas del territorio hondureño a inversionistas estadounidenses reconocidos como libertarios de ultraderecha. Entre otras las RED incluía una tercerización de la aplicación de justicia dentro de las ciudades modelo, las que utilizarían a a la isla de Mauricio y finalmente a la Corte Británica para las apelaciones.
La furiosa reacción ante el dictamen de la Corte Suprema sobre las RED, por parte de Pepe Lobo y su delfín Juan Orlando Hernandez, Presidente del Congreso Nacional y candidato ungido como futuro presidente de Honduras, demostró que la independencia de poderes en Honduras se encuentra en tela de juicio.
La situación se agravó aun más, cuando la Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional la Ley de Depuración de la Policía, la que incluye pruebas psicométricas, socioeconómica, toxicológica y del polígrafo, siendo este último cuestionado método que vulnera tanto las leyes nacionales, como tratados internacionales de derechos humanos.
El colapso de la Policía Nacional, ante su corrupción absoluta y asociación con el crimen organizado, tiene en vilo al país, que vive bajo la férula de los organismos de seguridad, implicados en múltiples asesinatos y ventas de arsenales. La supuesta depuración de la policía iniciada aproximadamente hace un año no ha generado efectos contundentes, agravándose la situación por la suspensión de la ayuda a ese organismo por parte de los Estados Unidos, tras los señalamientos que existen sobre Juan Carlos Bonilla, actual director de esa institución, señalado por haber participado en los escuadrones de la muerte entre 1998 y el 2002.
Al pronunciarse la Sala de lo Constitucional por cuatro votos en contra de uno, sobre la inconstitucionalidad de la Ley de Depuración de la Policía, se repitió el mismo episodio de la Ley RED, donde el magistrado Oscar Chinchilla tomó partido por las leyes emitidas por el Poder Legislativo. A pesar que Chinchilla señaló como violación a los derechos fundamentales la utilización del polígrafo, no se plegó al fallo de inconstitucionalidad emitido por la mayoría de la Sala. Ante la ausencia de una votación unánime al respecto, el pleno de la Corte Suprema sería el encargado del dictamen final. Horas antes que se reuniera La Corte para definir sobre el el Recurso de inconstitucionalidad, el Congreso Nacional remueve a los magistrados que fallaron en contra de la Ley de Depuración.

Del fraude electoral al recurso interpuesto para el conteo de los votos

El pasado 18 de noviembre se efectuaron las elecciones primarias en Honduras, para escoger los candidatos a la presidencia, congreso y alcaldías. Como es de conocimiento publico se dio un fraude vergonzoso, especialmente entre el Partido Nacional, el que actualmente se encuentra en el poder, y posee una mayoría absoluta en el Congreso Nacional.
Los dos candidatos de ultraderecha postulados por las cúpulas del Partido Nacional aducen haber logrado la mayoría de votos. Finalmente el Tribunal Supremo Electoral (TSE) declaró como ganador a Juan Orlando Hernández, actual presidente del Congreso Nacional , a pesar de los señalamientos del supuesto perdedor, Ricardo Alvarez, el cual en un inicio llevaba la delantera en el conteo y tras una “caída del sistema” , quedó rezagado.
La misma historia de fraude se repitió en el otro partido tradicional que concurrió a elecciones, los liberales ungieron a Mauricio Villeda Bermúdez, manifiesto admirador del colombiano Alvaro Uribe y uno de los integrantes del gobierno de facto manejado por el dictador Roberto Micheletti. El TSE señaló que los partidos políticos se encargaron de inflar los votos en las mesas, mientras Ricardo Alvarez indicó la presencia y amenazas de miembros del crimen organizado en las mesas electorales.
Las condiciones políticas en que se efectuaron las elecciones primarias en el país, sirvieron como el perfecto caldo de cultivo para un fraude electoral, y así mantener la pandilla de golpistas que se encuentran incrustados en el poder. El tan famoso Acuerdo de Cartagena, al final de cuentas no garantizó ninguna transparencia en las elecciones y mucho menos fortaleció a los derechos humanos del pueblo hondureño, el que se encuentra sometido a la violencia por un régimen feudal.
La defenestración de la Sala Constitucional de la Corte Suprema, esta asociada no solamente al rechazo de la misma a la Ley RED y la Ley de Depuración de la Policía, sino que es una estrategia para frenar de antemano el recurso presentado por Ricardo Alvarez para un conteo de los votos, ante el evidente fraude cometido.
Por supuesto que el pugilato actual es entre grupos de poder asociados a la ultraderecha, pero no deja de ser un fraude electoral, el cual es evidente que se repetirá el próximo año en las elecciones presidenciales. En Honduras la supuesta democracia liberal burguesa que existe en el país no es más que una máscara de la dictadura de grupúsculos financieros, muchos de ellos asociados con el crimen organizado y protegidos por el imperio, el cual se destaca por otorgar su beneplácito a aquellos que preconizan el status quo.
El golpe del legislativo al Judicial, está abiertamente asociado con el reciente fraude electoral y el freno a la jugosa subasta de Honduras bajo el marco de las ciudades modelo, que de pasó ya indicó el Lobo se implementarán sino en este gobierno, en el próximo.
Sambo Creek, 13 de Diciembre del 2012
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Fuente: Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH: http://ofraneh.wordpress.com/2012/12/14/pueblo-hondureno-bajo-un-golpe-de-estado-permanente/

Otras noticias:


Fuente: Servindi

domingo, 15 de julio de 2012

Académicos y activistas denuncian “golpe de estado blanco” en el Perú.


La imagen que ha generado indignación en diversas partes del mundo por el clima de violencia que se vive en el Perú, menos en la prensa y los políticos promineros que respaldan la imposición del proyecto Conga “cueste lo que cueste”
Servindi, 14 de julio, 2012.- Una carta de apoyo a la lucha de Cajamarca suscrita por académicos y activistas de diversas partes del mundo denunció que la adopción del extractivismo promovido por quienes mas vehementemente se opusieron a su elección “constituye una suerte de ‘golpe de estado blanco’ mediante el cual se intenta consolidar un régimen extractivista-militar”.
La carta suscrita por profesionales principalmente de Estados Unidos y de Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, España, Francia, Inglaterra, Italia, Perú, México, Turquía, Uruguay sostiene además que el proyecto minero Conga “es inviable debido a su localización en la cabecera de cinco cursos de agua”.
Observa con preocupación que para las poblaciones aledañas el megaproyecto Conga “pondrá fin a su existencia como comunidades agrarias” y la región y el país verán seriamente disminuido “su potencial de un desarrollo democrático, autosuficiente, social y ambientalmente sustentable”.
Llaman a la comunidad internacional a manifestar su solidaridad con la población de Cajamarca en su defensa de sus recursos y su derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación y a rechazar las políticas antidemocráticas y represivas del actual gobierno peruano.
Asimismo, a profundizar los estudios y debates que contribuyan a superar la dependencia y subordinación asociadas al modelo extractivista-exportador vigente.
Lea el texto íntegro de la carta a continuación:

Alto a la represión en favor de las empresas mineras. Solidaridad con la lucha ambiental de Cajamarca

A través de la presente, los suscritos, escritores, artistas y estudiosos de la historia, cultura y problemática social, política y ambiental del Perú y América Latina, rechazamos de la manera mas enérgica posible las políticas represivas en contra de las poblaciones y de las personas que de forma pacifica y democrática manifiestan su oposición al Proyecto Conga del consorcio entre la empresa peruana Minera Buenaventura, la estadounidense Newmont Mining Corporation y la Internacional Financial Corporation del Banco Mundial. Asimismo deploramos la muerte de 5 personas por arma de fuego y exigimos sanción a los culpables y reparación a los familiares.
Como reiteradamente lo han manifestado especialistas y científicos, la realización del proyecto minero Conga es inviable debido a su localización en la cabecera de cinco cursos de agua. El Paro regional y movilizaciones que se vienen realizando en Cajamarca desde hace mas de un mes expresan cabalmente el rechazo mayoritario de una población que durante los últimos veinte años además de padecer los efectos ambientales, sanitarios, económicos y sociales de la actividad minera, también ha sobrellevado la arrogancia, engaños y desprecio de la Empresa Minera Buenaventura. Siendo una de las regiones de mayor producción minera, Cajamarca también se encuentra entre las mas pobres del país. Mientras que para las poblaciones aledañas el megaproyecto Conga pondrá fin a su existencia como comunidades agrarias; la región y el país verán seriamente disminuido su potencial de un desarrollo democrático, autosuficiente, social y ambientalmente sustentable.
El abandono del presidente Humala de sus promesas electorales se hace evidente con el recurso al estado de emergencia, la utilización de armas de fuego en contra de manifestantes; la detención y maltrato de lideres sociales, periodistas y abogados por parte de las fuerzas policiales; la demonización de la protesta a través de los medios de comunicación; y la censura de video documentales sobre los daños ambientales ocasionados por la mega-minería. La adopción sin cortapisas del extractivismo promovido por quienes mas vehementemente se opusieron a su elección constituye una suerte de “golpe de estado blanco” mediante el cual se intenta consolidar un régimen extractivista-militar.
Ante estas circunstancias los suscritos llamamos a la comunidad internacional:
(1) a manifestar su solidaridad con la población de Cajamarca en su defensa de sus recursos y su derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación;
(2) a expresar su rechazo a las políticas antidemocráticas y represivas del actual gobierno peruano; y
(3) a profundizar los estudios y debates que contribuyan a superar la dependencia y subordinación asociadas al modelo extractivista-exportador vigente.
12 de julio, 2012
Gerardo Rénique, City College – City University of New York, EEUU
Deborah Poole, Johns Hopkins University, Baltimore, EEUU
Gil Joseph, Yale University, New Haven, EEUU
Sinclair Thomson, New York University, New York, EEUU
Florencia E. Mallon, University of Wisconsin-Madison
Lewis Taylor, University of Liverpool, Inglaterra
Michael Lowy, Ecole de Hautes en Science Sociales, Paris, Francia
Isaías Rojas, Rutgers University, Newark, EEUU
Hugo Blanco, Lucha Indígena
Claudia Briones, Universidad Nacional de Rio Negro, Bariloche, Argentina
Adolfo Gilly, Universidad Nacional Autónoma de México
Claudio Albertani, Universidad Autónoma de la Ciudad de México
Raúl Zibechi, Autor y periodista, Montevideo, Uruguay
Benjamín Alonso Rascon, Premio Nacional de Periodismo 2007, Hermosillo, México
Pablo Regalsky, CENDA, Cochabamba, Bolivia
Gustavo Esteva, Unitierra, Oaxaca, México
Clara Han, Johns Hopkins University, Baltimore, EEUU
Marisol de la Cadena, University of California – Davis, EEUU
Maritza Urteaga Castro Pozo, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México
Steve Boucher, Agricultural and Resource Economics, University of California Davis, EEUU
Steve Striffler, Latin American Studies, University of New Orleans, EEUU
Jorge Legoas Peña, Université Laval, Québec, Canadá
Margaret Keck, Johns Hopkins University, Baltimore, EEUU
Lucas Rénique-Poole, Amherst College, EEUU
Tatiana Béjar, Peruanos en Acción, New York, EEUU
Manuel Esparza, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Oaxaca, EEUU
Tami Gold, Hunter College – City University of New York, EEUU
Greg Wilpert, Brooklyn College – City University of New York
Linda Seligmann, George Mason University, Washington D.C, EEUU
Marc Becker, Truman State University,
Orin Starn, Duke University, Durham, EEUU
José Carlos Picón, Pontificia Universidad Católica del Perú
Richard Kernaghan, University of Florida, Gainesville, EEUU
Jorge Yeshayahu Gonzales-Lara, Sociólogo, New York EEUU
Funda Basaran Ozdemir, Ankara University, Ankara, Turquía
Fabiana Li, University of Manitoba, Winnipeg, Canada
Carol Smith, City College – City University of New York, EEUU
Jimena Lynch Cisneros, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú
Joaquin Chavez, University of Illinois at Chicago
Diana Coryat, University of Massachusetts – Amherst, EEUU
Roberto Olivares, Ojo de Agua Comunicación, Oaxaca, México
Gaia Capogna, Roma, Italia
Olga González, Macalester College, Saint Paul, EEUU
Victor Wallis, Berklee College of Music, Boston, EEUU
Miguel Carter, American University, Washington DC, EEUU
Leonor Cisneros Velarde, Antropóloga, Lima, Perú
Francesca Denegri Álvarez Calderón, Pontificia Universidad Católica del Perú
Rafael Drinot Silva, Sociólogo y Periodista, Barcelona, España
Emiko Saldívar, University of California, Santa Bárbara, EEUU
Francesco Biagi, Colectivo Rebeldía, Pisa, Italia
Bill Koehnlein, Brecht Forum, New York, New York, EEUU
Dr. Marie-Claire Picher, College of Mount Saint Vincent, Riverdale, New York, EEUU
Annie Linda Khan, City University of New York, New York, EEUU
Michael Lardner Graphic Arts Worker, Montclair, EEUU
Ethan Young, Portside.org, New York, EEUU
Penelope Harvey, University of Manchester, Inglaterra
Yolanda de Echave, Latin American Newsletters, Inglaterra
Paulo Drinot, University College, Londres, Inglaterra
Annabel Pinker, University of Manchester
María Elena del Solar, Antropóloga, Lima, Perú
Azril Bacal Roi, Universidad Nacional Agraria, La Molina, Perú
Guillermo Palacios Pareja, Productor Cinematográfico, Perú
Pierpaolo Loi, Rete Radiè Resch, Cagliari, Italia
Carolina Ortiz Fernández, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima Perú
Daniel Mathews, Universidad de Concepción, Chile
Andrea Caraballo, Colectivo CASA, Oaxaca

Otras noticias:

Fuente: Servindi

domingo, 8 de julio de 2012

Paraguay: golpista negoció base militar de EEUU en frontera con Bolivia.



El presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados de Paraguay, José López Chávez, admitió el martes haber adelantado negociaciones con militares de alto rango de Estados Unidos para instalar una base militar en el Chaco del Paraguay, cerca de la frontera con Bolivia, “en la eventualidad de una guerra con ese país andino amazónico”.

En declaraciones a la emisora 780 AM, López Chávez, diputado del bloque oviedista, como se conoce a los adherentes del ex general golpista de los ’90, Lino Oviedo, exiliado en Brasil, justificó la gestión porque, en su criterio, Bolivia constituye “una amenaza” para el Paraguay debido a su “carrera armamentista”.

La propuesta de instalar una base militar en el Chaco salió a la luz el viernes pasado, luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de Diputados y un grupo de generales de EEUU, que llegó a Asunción para abordar eventuales acuerdos de cooperación, informó el diario paraguayo ABC.

Las declaraciones de López Chávez, uno de los más firmes impulsores de la destitución hace 10 días por el Congreso local del presidente legítimo del Paraguay, Fernando Lugo, fueron registradas por el sitio web http://www.aporrea.org/internacionales/n208978.html.

De acuerdo con López Chávez, las conversaciones con militares estadounidenses nada definido dejaron, en principio, pero el tema ha sido puesto a la consideración del Pentágono.

El legislador conservador López Chávez, que promovió el ascenso al poder del vicepresidente golpista Federico Franco, pareció revivir los fantasmas de la guerra que entre 1932 y 1935 libraron Bolivia y Paraguay por la disputa del Chaco Boreal.

Ochenta años después de aquella conflagración que costó la vida a 100.000 hombres de ambos ejércitos, López Chávez consideró necesario montar una instalación militar estadounidense en esa zona despoblada “para mejorar la propia seguridad nacional”.

El titular de la comisión de Defensa de la Cámara de Diputados de Paraguay comentó que el eventual acuerdo con EEUU incluiría además “ayuda humanitaria de un contingente estadounidense” a la población local. En 15 días o un mes se podría tener novedades sobre el diálogo entre las partes, estimó.

Fuente: Contrainjerencia

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Las bases militares de EE.UU. en América Latina

Fuente: Chacatorex

miércoles, 4 de julio de 2012

Nuncio apostólico en Paraguay: ¿Representa al Estado Vaticano o al Papa?




Enviado a la página web de Redes Cristianas 

Los católicos en América Latina nos hemos sentido literalmente golpeados, con la rápida legitimación que el Nuncio Apostólico Eliseo Ariotti ha dado al “golpe de Estado” en Paraguay. Nos recordó también el rápido apoyo que el Cardenal Andrés Rodríguez Madariaga dio al golpe de Estado en Honduras. El señor Franco que se proclama “presidente”, contra toda ética y legitimidad democrática, se refirió públicamente al “apoyo unánime que ha tenido de la Iglesia Católica , como de los gremios y de los partidos políticos”.

El domingo se celebró una Misa en la Catedral , con participación destacada del golpista Franco, junto con los representantes eclesiales y militares del país. La foto salió en muchos periódicos en primera plana.
Casi todos los gobiernos de América Latina han denunciado el golpe, o al menos han retirado sus embajadores y su apoyo político y económico.
Los católicos nos sentimos deslegitimados y ofendidos por la actitud de los nuncios apostólicos de la Iglesia Católica. Surge la pregunta si estos sectores son representante del Estado Vaticano o del Papa, como jefe de toda la Iglesia , representante de la tradición apostólica, construida sobre Pedro Apóstol. No se puede engañar y jugar con la fe y la identidad católica del Pueblo de Dios, especialmente en América Latina y El Caribe.
No nos sentimos representados por un diplomático de la Jerarquía y tenemos el derecho de rechazar las opciones políticas del Estado del Vaticano, e incluso de las opciones antiéticas y antidemocráticas de la jerarquía. Debemos hacer una profesión pública de desobediencia, por fidelidad a nuestra identidad evangélica.
DESOBEDIENCIA CIVIL AL ESTADO VATICANO Y DENUNCIA PROFETICA A LA JERARQUIA CATOLICA QUE ENGAÑA AL PUEBLO DE DIOS CON SUS OPCIONES CLARAMENTE POLITICAS LEGITIMANDO A TODAS LAS ANTIGUAS OLIGARQUIAS QUE OPRIMEN AL NUESTROS PUEBLOS.
No somos ciudadanos del Estado Vaticano, sino miembros del Pueblo de Dios fiel al Evangelio y a la opción preferencial de los pobres. Todo esto debemos gritarlo, sacarlo a la calle y a la opinión pública en todos los países y pueblos de Indoamérica.
‘Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor:
‘Lo juro por mi vida: porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor, porque mis pastores se han apacentado a sí mismos y no a mis ovejas; por eso escuchen: aquí estoy yo en contra de ustedes, yo buscare mis ovejas para quitárselas de sus manos y no volveré a dejar jamás que ustedes las apacienten (Exequiel 34,8)

miércoles, 27 de junio de 2012

A la carrera, acabaron con Lugo y con la voluntad popular paraguaya.



Homar Garcés

Ningún revolucionario -o quien pretenda serlo- puede confiar ciegamente en las estructuras verticalistas y burocratizadas del Estado, las cuales han sido moldeadas -desde siempre- por los designios de las clases dominantes, aun cuando éstas se guíen aparentemente por principios y procedimientos democráticos. En este sentido, Marx y Engels expresaron: “Hoy, el poder público viene a ser, pura y simplemente, el consejo de administración que rige los intereses de la clase burguesa”.

Por ello no debe asombrar a nadie lo acontecido en Paraguay con la destitución del presidente Fernando Lugo por parte de sus opositores en el Parlamento. Los contrarrevolucionarios ya lo hicieron antes con el Presidente Salvador Allende en Chile, torpedeando su gestión de gobierno desde el poder legislativo hasta consumar el golpe de Estado en su contra y, más cercanamente en el tiempo, con Presidente Manuel Zelaya en Honduras, aplicándole una formula leguleya similar a la sufrida por Lugo; sin dejar de mencionar la exoneración por parte del Tribunal Superior de Justicia de los responsables del derrocamiento militar del Presidente Hugo Chávez y las muertes causadas el 11 de abril de 2002 al dictaminar que hubo un “vacío de poder”, un absurdo jurídico jamás visto en el mundo entero.

Por eso no resultará suficiente que cualquier gobierno tildado de revolucionario o de progresista muestre un apego estricto y notorio a la institucionalidad ni haga concesiones permanentes u ocasionales a la contrarrevolución, creyendo que así podrá ganarse su buena voluntad y cumplir con su plan de gestión en favor de los sectores populares. Nada más alejado de la realidad. Es lo que acaeció en Paraguay y, así, a la carrera, los grupos conservadores acabaron con Lugo y con la voluntad popular paraguaya. Otra hubiera sido la conducta del Presidente, pero no supo o no quiso responder a las expectativas puestas en su mandato. La derecha sí supo y sí quiso responder a sus propios intereses.

Como bien lo apuntara Atilio Borón, este acontecimiento es “una lección para el pueblo paraguayo y para todos los pueblos de América Latina y el Caribe: sólo la movilización y organización popular sostiene gobiernos que quieran impulsar un proyecto de transformación social, por más moderado que sea, como ha sido el caso de Lugo”. 

Algo que se ha evidenciado en los casos de Ecuador, Bolivia y Venezuela, por citar los países más emblemáticos de nuestra América donde los grupos derechistas -pese a su poder económico y al respaldo indiscutible de Washington- han fracasado en sus planes de desestabilización. 

Sin embargo, es necesario aclarar que hace falta llevar a mayores niveles dicha movilización y organización popular mediante la formación crítica y permanente de una conciencia indudablemente revolucionaria, capaz de impulsar los diferentes cambios que se requieren en los campos político, económico, social, militar y cultural para consolidar la revolución, más aun si ésta se define como socialista. Esto es algo que no debe obviar jamás ningún revolucionario, a menos que esté dispuesto a claudicar ante la clase dominante y defraudar la voluntad popular, olvidando su compromiso histórico.

Fuente: ApiaVirtual

domingo, 24 de junio de 2012

Lo mismo de Honduras cambiando fórmula.


Solidaridad con Paraguay

Roberto Quesada

Tarde o temprano se esperaba que la oligarquía paraguaya atacara de una u otra forma y, claro, lo hizo como sucedió en Honduras, usando el congreso títere de la oligarquía y enemigo del pueblo.

Paraguay, hasta no hace mucho, vivió 34 años bajo la bota militar, encabezado por tristemente célebre asesino Alfredo Stroessner, que durante gobernó, con los militares y el Partido Colorado (mismo que en la actualidad, coludido con el congreso y el Partido Liberal, está intentando este golpe de Estado express, como lo calificó el presidente cosntitucional Fernando Lugo), las libertades políticas fueron severamente limitadas, y los opositores al régimen fueron sistemáticamente acosados y perseguidos bajo el estandarte de la seguridad nacional y el anticomunismo. Aunque una constitución de 1967 dio dudosa legitimidad al control de Stroessner, Paraguay se aisló progresivamente de la comunidad mundial.

La ultraderecha paraguaya no se ha detenido buscando desprestigiar de una u otra forma, igual que lo hiciera la de Honduras contra el presidente constitucional Manuel Zelaya, al presidente Lugo y su gobierno. Los cabecillas más feroces de la jauría del congreso paraguayo, ni más ni menos se expresan verbal y corporalmente como la jauría criminal hondureña que dio paso al golpe de Estado militar.

Este próximo 28 de junio se cumplen tres años del fracasado golpe de Estado en Honduras, y desde entonces va gran cantidad de asesinatos políticos que no se han detenido hasta el día, el país quedó en bancarrota, saqueado por los golpistas (que incluye al congreso), y aunque se pretendió lavar el golpe haciendo unas elecciones a vapor en donde salió “electo” Porfirio Lobo Sosa, hasta hoy no se ha logrado nada. 

Los asesinatos a campesinos, obreros, maestros, periodistas, abogados, dirigentes de la oposición y la persecución de quienes nos hemos opuesto al golpe de Estado, no se ha detenido. La corrupción está en sus más altos niveles, como nunca antes vista a pesar de ser una clase política que siempre ha sido corrupta. El tal gobierno de conciliación se ha considerado casi como un Estado fallido, y a Porfirio Lobo Sosa lo maneja a su antojo la oligarquía golpista, misma que en su momento él respaldó sino con hechos por omisión. 

Como el golpe de Estado militar ha sido un rotundo fracaso en Honduras, los golpistas de América Latina y sus aliados del exterior, buscan nuevas fórmulas de asestar golpes de Estado y que se legalicen en el acto, es esto lo que está sucediendo con el presidente Fernando Lugo. Como sea, de concretarse el golpe de Estado en Paraguay, le espera un viacrucis al pueblo paraguayo, similar al infierno que actualmente vive el pueblo hondureño.

Los hondureños y hondureñas que hemos vivido en carne propia recientemente un golpe de Estado, estamos en la obligación moral y humana de solidarizarnos con el pueblo paraguayo y su presidente constitucional Fernando Lugo. Pueblo paraguayo, a detener ese golpe de Estado. Resistir y vencer!

La coordinadora de Honduras USA Resitencia-libre, Lucy Pagoada Quesada, ha establecido contacto con un grupo de la diáspora Paraguaya contra el golpe de Estado, El Centro Paraguayo de Nueva York, quienes han habilitado esta página en donde pueden dejar sus mensajes de solidaridad en este momento que tanto lo necesitan. 

Fuente: ApiaVirtual

sábado, 23 de junio de 2012

El Senado de Paraguay destituye al presidente Lugo en un juicio político.



La decisión ha sido aprobada con 39 votos a favor, cuatro en contra y dos ausencias



Fernando Lugo, el exobispo de izquierdas que acabó en 2008 con 61 años de gobierno del Partido Colorado en Paraguay, ha sido destituido este viernes por el Senado mediante un juicio político. Mientras en el exterior del Congreso miles de seguidores de Lugo coreaban “el pueblo unido jamás será vencido”, a las cinco y media de la tarde (seis horas más en la España peninsular), 39 senadores han votado a favor de la destitución, cuatro en contra y dos se han ausentado.
El expresidente ha comparecido poco después ante las cámaras. "Es la historia paraguaya sin democracia la que ha sido herida profundamente. Espero que sus ejecutores tengan presente la gravedad de sus hechos", ha declarado, para luego agregar: "Esta noche salgo por la puerta más grande de la patria: por la puerta del corazón de mis compatriotas". Es Federico Franco, un médico de familia conservadora perteneciente al partido Liberal, el que sustituirá a Lugo como presidente. "Dios y el destino quiso que asuma la Presidencia de la República", ha afirmado al jurar el cargo.
Federico Franco tras jurar su cargo. / J. ROMERO (AFP)
El origen de la crisis política fue la matanza de seis policías y once campesinos que se produjo el 15 de junio en el norte del país tras la ocupación de una finca por cientos de campesinos. Tras esa matanza, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), con el que gobernaba Lugo en coalición, le retiró su apoyo el jueves y se unió a su eterno contrincante, el Partido Colorado, para provocar un juicio político contra el presidente. Este proceso está contemplado en la Constitución vigente desde 1992. “Es legal pero no es legítimo”, comentaba uno de los partidarios de Lugo.
“Se hizo lo que se tenía que hacer”, declaraba un senador de derechas tras la destitución. El Congreso paraguayo ha desoído a los ministros de Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se había desplazado a Asunción y a su secretario general, Alí Rodríguez, quien ha leído un comunicado en el que se oponía al proceso. Los líderes de Brasil, Venezuela y Ecuador, entre otros, se han pronunciado en contra de la sentencia.
El presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Claudio Giménez, y otras autoridades eclesiásticas del país habían solicitado al antiguo obispo Lugo que renunciara antes de que se emitiera ningún veredicto “para preservar la paz y evitar que haya más violencia y más muerte”. Pero Lugo rechazó la propuesta y denunció en el canal venezolano Telesur que estaba sufriendo un “golpe de Estado exprés”.
Hasta el último momento los colaboradores intentaron negociar con senadores liberales para revertir el resultado de la votación. Los abogados de Lugo presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante la máxima instancia judicial del país para retrasar el proceso. Pero todos los intentos estaban abocados al fracaso. A la plaza del Congreso seguía llegando gente a un ritmo muy lento. A mediodía apenas sumarían unas 2.000 personas. Por la noche, rebasaban los 5.000. “Esto de que vengan campesinos de todo el país a la capital no ha ocurrido nunca. A ellos les cuesta mucho venir, son gente muy pobre y no tienen tampoco recursos logísticos”, explicaba un periodista del diario Última Hora. Para quienes se iban congregando en la plaza, la cosa estaba clara: a un lado estaba Fernando Lugo, con todos sus defectos, y al otro los grandes oligarcas que siempre gobernaron el país, junto a la Iglesia y al 95% de los medios de comunicación.
El chófer Héctor Díaz, de 47 años, decía: “Si al presidente de la república le hacen esto, ¿qué puedo esperar que me hagan a mí?”. A su lado, el sociólogo y colaborador del Gobierno José Carlos Rodríguez llevaba en el bolsillo una copia subrayada del libelo que con la firma de 76 diputados se presentó el jueves en el Senado contra Lugo: “Mire, mire, lo que pone aquí: ‘(…) Ha quedado por demás demostrado la falta de voluntad del Gobierno para combatir al Ejército del Pueblo Paraguayo, que se ha convertido, al amparo y con la complicidad del Gobierno, en el azote de los ciudadanos de los departamentos de Concepción y San Pedro’. Si eso fuese cierto, valdría para mandar a la cárcel a cualquier presidente inmediatamente”.
A Lugo solo le restaban nueve meses para concluir su mandato de cinco años como presidente de Paraguay. Entonces, ¿por qué provocar su destitución ahora? “La clave son las elecciones de 2013”, indica el funcionario Bernabé Pencuyo, de 60 años, quien también acudió a la plaza para apoyar a Lugo. “Provocando su destitución, algunos candidatos presidenciales del Partido Colorado y otros liberales se garantizan que Lugo no actuará en contra de ellos como presidente durante la campaña electoral”.