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domingo, 15 de julio de 2012

Académicos y activistas denuncian “golpe de estado blanco” en el Perú.


La imagen que ha generado indignación en diversas partes del mundo por el clima de violencia que se vive en el Perú, menos en la prensa y los políticos promineros que respaldan la imposición del proyecto Conga “cueste lo que cueste”
Servindi, 14 de julio, 2012.- Una carta de apoyo a la lucha de Cajamarca suscrita por académicos y activistas de diversas partes del mundo denunció que la adopción del extractivismo promovido por quienes mas vehementemente se opusieron a su elección “constituye una suerte de ‘golpe de estado blanco’ mediante el cual se intenta consolidar un régimen extractivista-militar”.
La carta suscrita por profesionales principalmente de Estados Unidos y de Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, España, Francia, Inglaterra, Italia, Perú, México, Turquía, Uruguay sostiene además que el proyecto minero Conga “es inviable debido a su localización en la cabecera de cinco cursos de agua”.
Observa con preocupación que para las poblaciones aledañas el megaproyecto Conga “pondrá fin a su existencia como comunidades agrarias” y la región y el país verán seriamente disminuido “su potencial de un desarrollo democrático, autosuficiente, social y ambientalmente sustentable”.
Llaman a la comunidad internacional a manifestar su solidaridad con la población de Cajamarca en su defensa de sus recursos y su derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación y a rechazar las políticas antidemocráticas y represivas del actual gobierno peruano.
Asimismo, a profundizar los estudios y debates que contribuyan a superar la dependencia y subordinación asociadas al modelo extractivista-exportador vigente.
Lea el texto íntegro de la carta a continuación:

Alto a la represión en favor de las empresas mineras. Solidaridad con la lucha ambiental de Cajamarca

A través de la presente, los suscritos, escritores, artistas y estudiosos de la historia, cultura y problemática social, política y ambiental del Perú y América Latina, rechazamos de la manera mas enérgica posible las políticas represivas en contra de las poblaciones y de las personas que de forma pacifica y democrática manifiestan su oposición al Proyecto Conga del consorcio entre la empresa peruana Minera Buenaventura, la estadounidense Newmont Mining Corporation y la Internacional Financial Corporation del Banco Mundial. Asimismo deploramos la muerte de 5 personas por arma de fuego y exigimos sanción a los culpables y reparación a los familiares.
Como reiteradamente lo han manifestado especialistas y científicos, la realización del proyecto minero Conga es inviable debido a su localización en la cabecera de cinco cursos de agua. El Paro regional y movilizaciones que se vienen realizando en Cajamarca desde hace mas de un mes expresan cabalmente el rechazo mayoritario de una población que durante los últimos veinte años además de padecer los efectos ambientales, sanitarios, económicos y sociales de la actividad minera, también ha sobrellevado la arrogancia, engaños y desprecio de la Empresa Minera Buenaventura. Siendo una de las regiones de mayor producción minera, Cajamarca también se encuentra entre las mas pobres del país. Mientras que para las poblaciones aledañas el megaproyecto Conga pondrá fin a su existencia como comunidades agrarias; la región y el país verán seriamente disminuido su potencial de un desarrollo democrático, autosuficiente, social y ambientalmente sustentable.
El abandono del presidente Humala de sus promesas electorales se hace evidente con el recurso al estado de emergencia, la utilización de armas de fuego en contra de manifestantes; la detención y maltrato de lideres sociales, periodistas y abogados por parte de las fuerzas policiales; la demonización de la protesta a través de los medios de comunicación; y la censura de video documentales sobre los daños ambientales ocasionados por la mega-minería. La adopción sin cortapisas del extractivismo promovido por quienes mas vehementemente se opusieron a su elección constituye una suerte de “golpe de estado blanco” mediante el cual se intenta consolidar un régimen extractivista-militar.
Ante estas circunstancias los suscritos llamamos a la comunidad internacional:
(1) a manifestar su solidaridad con la población de Cajamarca en su defensa de sus recursos y su derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación;
(2) a expresar su rechazo a las políticas antidemocráticas y represivas del actual gobierno peruano; y
(3) a profundizar los estudios y debates que contribuyan a superar la dependencia y subordinación asociadas al modelo extractivista-exportador vigente.
12 de julio, 2012
Gerardo Rénique, City College – City University of New York, EEUU
Deborah Poole, Johns Hopkins University, Baltimore, EEUU
Gil Joseph, Yale University, New Haven, EEUU
Sinclair Thomson, New York University, New York, EEUU
Florencia E. Mallon, University of Wisconsin-Madison
Lewis Taylor, University of Liverpool, Inglaterra
Michael Lowy, Ecole de Hautes en Science Sociales, Paris, Francia
Isaías Rojas, Rutgers University, Newark, EEUU
Hugo Blanco, Lucha Indígena
Claudia Briones, Universidad Nacional de Rio Negro, Bariloche, Argentina
Adolfo Gilly, Universidad Nacional Autónoma de México
Claudio Albertani, Universidad Autónoma de la Ciudad de México
Raúl Zibechi, Autor y periodista, Montevideo, Uruguay
Benjamín Alonso Rascon, Premio Nacional de Periodismo 2007, Hermosillo, México
Pablo Regalsky, CENDA, Cochabamba, Bolivia
Gustavo Esteva, Unitierra, Oaxaca, México
Clara Han, Johns Hopkins University, Baltimore, EEUU
Marisol de la Cadena, University of California – Davis, EEUU
Maritza Urteaga Castro Pozo, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México
Steve Boucher, Agricultural and Resource Economics, University of California Davis, EEUU
Steve Striffler, Latin American Studies, University of New Orleans, EEUU
Jorge Legoas Peña, Université Laval, Québec, Canadá
Margaret Keck, Johns Hopkins University, Baltimore, EEUU
Lucas Rénique-Poole, Amherst College, EEUU
Tatiana Béjar, Peruanos en Acción, New York, EEUU
Manuel Esparza, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Oaxaca, EEUU
Tami Gold, Hunter College – City University of New York, EEUU
Greg Wilpert, Brooklyn College – City University of New York
Linda Seligmann, George Mason University, Washington D.C, EEUU
Marc Becker, Truman State University,
Orin Starn, Duke University, Durham, EEUU
José Carlos Picón, Pontificia Universidad Católica del Perú
Richard Kernaghan, University of Florida, Gainesville, EEUU
Jorge Yeshayahu Gonzales-Lara, Sociólogo, New York EEUU
Funda Basaran Ozdemir, Ankara University, Ankara, Turquía
Fabiana Li, University of Manitoba, Winnipeg, Canada
Carol Smith, City College – City University of New York, EEUU
Jimena Lynch Cisneros, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú
Joaquin Chavez, University of Illinois at Chicago
Diana Coryat, University of Massachusetts – Amherst, EEUU
Roberto Olivares, Ojo de Agua Comunicación, Oaxaca, México
Gaia Capogna, Roma, Italia
Olga González, Macalester College, Saint Paul, EEUU
Victor Wallis, Berklee College of Music, Boston, EEUU
Miguel Carter, American University, Washington DC, EEUU
Leonor Cisneros Velarde, Antropóloga, Lima, Perú
Francesca Denegri Álvarez Calderón, Pontificia Universidad Católica del Perú
Rafael Drinot Silva, Sociólogo y Periodista, Barcelona, España
Emiko Saldívar, University of California, Santa Bárbara, EEUU
Francesco Biagi, Colectivo Rebeldía, Pisa, Italia
Bill Koehnlein, Brecht Forum, New York, New York, EEUU
Dr. Marie-Claire Picher, College of Mount Saint Vincent, Riverdale, New York, EEUU
Annie Linda Khan, City University of New York, New York, EEUU
Michael Lardner Graphic Arts Worker, Montclair, EEUU
Ethan Young, Portside.org, New York, EEUU
Penelope Harvey, University of Manchester, Inglaterra
Yolanda de Echave, Latin American Newsletters, Inglaterra
Paulo Drinot, University College, Londres, Inglaterra
Annabel Pinker, University of Manchester
María Elena del Solar, Antropóloga, Lima, Perú
Azril Bacal Roi, Universidad Nacional Agraria, La Molina, Perú
Guillermo Palacios Pareja, Productor Cinematográfico, Perú
Pierpaolo Loi, Rete Radiè Resch, Cagliari, Italia
Carolina Ortiz Fernández, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima Perú
Daniel Mathews, Universidad de Concepción, Chile
Andrea Caraballo, Colectivo CASA, Oaxaca

Otras noticias:

Fuente: Servindi

lunes, 18 de junio de 2012

La encrucijada peruana.


Por Raúl Zibechi
Diversos intelectuales y políticos latinoamericanos y peruanos han criticado duramente al presidente Ollanta Humala, por considerar que ha traicionado el mandado para el que fue elegido. Razones no les faltan, ya que el presidente está gobernando para la derecha, aunque fue ungido por la izquierda, y reprime a los sectores populares, cuando fueron ellos los que se movilizaron para evitar el triunfo de Keiko Fujimori.
El ex guerrillero y actual sociólogo Héctor Béjar sostiene que se trata de un golpe de Estado caracterizado por la ocupación militar de ciudades, y estados de emergencia, lo que supone “la inserción de la lógica guerrera en el gobierno y el estilo castrense en la conducción pública” (Alai, 6 de junio de 2012).
El economista Oscar Ugarteche se queja del engaño electoral de quien en su momento participó en el Foro de Sao Paulo, y asegura que el gobierno actual es “un régimen mafioso y matonesco no muy distinto al de Fujimori” (Alai, 4 de junio de 2012). Aventura que está en marcha una alianza con las huestes del ex dictador para sostenerse los cuatro años que le restan de mandato, ya que la represión le hizo perder su mayoría parlamentaria (Alai, 8 de junio de 2012).
El diputado Javier Diez Canseco traza su balance de diez meses de gobierno de Humala: 12 muertos en conflictos sociales, varias zonas en estado de emergencia con recorte de derechos democráticos, gobiernos municipales y regionales hostigados e intervenidos ilegalmente por el Ejecutivo y la renuncia de cerca de 10 por ciento de la bancada oficialista en el Congreso (La República, 11 de junio de 2012).
Carlincatura de Carlos Tovar
Estamos ante el segundo giro a la derecha del gobierno, ambos por las mismas razones: la contundente protesta social contra la minería y los megaemprendimientos. En noviembre y diciembre de 2011 la resistencia de la población de Cajamarca al proyecto minero de extracción de oro Conga se zanjó con la declaración del estado de emergencia y la militarización de varias zonas, a lo que siguió un recambio del gabinete, con la salida de buena parte de los ministros más progresistas.
Ahora las cosas se han agravado. En mayo la protesta antiminera de Cajamarca se extendió a los demás departamentos del norte, Piura, Lambayeque y La Libertad, con un paro masivo y numerosas movilizaciones. En el sur, la represión en la provincia de Espinar, en el departamento de Cusco, a los comuneros que protestaban contra la mina Tintaya de la empresa australiana XStrata, se saldó con dos muertos, el alcalde encarcelado y decenas de perseguidos, entre ellos el personal de la Vicaría de Solidaridad de Sicuani.
La lucha de los pueblos andinos y amazónicos alcanzó niveles notables. En Bambamarca, ciudad del departamento de Cajamarca, la población impidió que los soldados pudieran hacer la ceremonia de saludo a la bandera y en Celendín, epicentro del conflicto por Conga, los soldados fueron expulsados de la plaza por la población (Lucha Indígena, junio de 2012). Las rondas campesinas detuvieron a soldados por intentar prostituir a menores.
La participación de las rondas campesinas en el conflicto por el agua y contra la minería anticipa el fracaso del gobierno pese al envío de militares. Instrumento de las comunidades campesinas, las rondas jugaron un papel determinante en la derrota militar de Sendero Luminoso en la década de 1990. Tienen enorme prestigio, aceitada organización, fuerte respaldo entre los de abajo que las integran y dirigen y no se dejan impresionar por enemigos armados.
Es cierto, como se ha señalado, que Humala realizó un fuerte giro a la derecha, aunque sigue siendo “progresista” en comparación con el fascismo de Keiko. Lo esencial está en otro lugar. El triunfo de Humala creó una nueva situación política en Perú que fue interpretada por los sectores populares como el momento para dar un salto adelante en la larga resistencia contra la minería.
El olfato político de Hugo Blanco, que observa y siente la política desde abajo, sintetizó la nueva coyuntura en el reciente Foro Nacional de Educación para el Cambio Social realizado en Rosario, Argentina: “Si hubiera ganado Keiko la gente estaría muy desmoralizada, pero al ganar Humala sintieron que ganaron ellos. Por eso ahora se sienten traicionados y con derecho a protestar. La Marcha del Agua nunca podría haberse hecho si no hubiera ganado Humala”.
En efecto, la Marcha del Agua realizada en febrero entre Cajamarca y Lima fue la mayor acción colectiva en la capital realizada desde la última fase de la resistencia al régimen de Fujimori hace más de una década.
El presidente de la Central de Rondas Campesinas de Ayavaca, provincia de Piura, donde se asienta la resistencia a la minera china Zijin, señaló en la marcha del 31 de mayo: “La causa principal por la que estamos aquí es por la traición que el gobierno nos hizo. Optamos por darle la oportunidad a Ollanta Humala porque ofrecía defendernos, pero lamentablemente nos damos cuenta de que nos ha traicionado” (Lucha Indígena, junio de 2012).
En estos momentos están en juego en Perú dos cuestiones. En el plano de la relaciones interestatales, la disputa por Perú es clave tanto para Estados Unidos como para Brasil. Perú participa en la Alianza del Pacífico con Chile, Colombia y México, que es la principal cuña de Washington en la Unasur y la Celac. Para Brasil la alianza política y militar con Perú es decisiva para consolidar su salida al Pacífico, ruta de su cuantioso comercio con China.
Para los sectores populares, la coyuntura abierta con la elección de Humala está significando la mayor reconstrucción de su capacidad de organización y movilización luego de la década terrible de Fujimori (1990) y los gobiernos neoliberales de la década de 2000, de Alejandro Toledo y Alan García. El movimiento popular peruano, tanto en su vertiente urbana como campesino-indígena, fue en los años 80 el más potente de la región. Fue diezmado a bala, por derecha y por “izquierda”. Ahora retomó el camino y está volviendo a hablar en voz alta. Es un momento crítico.

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Fuente: Servindi