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miércoles, 23 de septiembre de 2015

El derecho de los pueblos indígenas a permanecer en aislamiento.


"Han pasado solo unos años desde que a los pueblos indígenas en aislamiento se los calificaba como un engaño. Ahora su existencia es innegable. Sabemos cosas que obviamente ellos no saben, pero ellos saben cosas que nosotros desconocemos. Representan la mayor diversidad de la humanidad y demuestran la universalidad del ingenio humano al dar forma al entorno empáticamente para mejorar la vida. Son pueblos por derecho propio."

Un artículo de la revista Science ha dividido a la comunidad académica sobre la situación de los pueblos indígenas que viven en aislamiento voluntario. En la editorial publicada en la prestigiosa revista científica los norteamericanos Robert S. Walker y Kim R. Hill sostienen que los países deben optar por el contacto con estas poblaciones; sin embargo, en este análisis, Stephen Corry, director de la organización Survival International, refuta estos planteamientos y sostiene que hacerlo podría provocar la desaparición de estas poblaciones por los severos daños a su salud. En el Perú existen cinco reservas territoriales para pueblos en aislamiento voluntario.

Por Stephen Corry* para Ojo Publico

En un artículo publicado en la revista Science el pasado 5 de junio, los antropólogos estadounidenses Robert S. Walker y Kim R. Hill señalan cómo los primeros contactos con integrantes de pueblos indígenas amazónicos en aislamiento provocan una disminución considerable de su población, pero a pesar de estas evidencias, sostienen que los gobiernos incurren en “una vulneración de su responsabilidad” al“rechazar contactos autorizados y bien planificados”.

Brasil solía aplicar la política que Walker y Hill sugieren: su Gobierno instigó el contacto con indígenas en aislamiento entre los años 60 y 80 bajo el clamor de “abrir” la Amazonia y explotar sus recursos. Quería “pacificarlos” para que dejasen de resistirse al robo de sus tierras.

DE LA PACIFICACIÓN A LA PROTECCIÓN

El departamento encargado de los asuntos indígenas brasileños, la Fundación Nacional del Indio (Funai), siempre ha contado con trabajadores sensibilizados. A finales de los 80 la política de esta organización giró de de la “pacificación” a intentar detener primeramente la invasión de los territorios indígenas.

Ahora Walker y Hill quieren retroceder en el tiempo. Sostienen que un “plan bien organizado” y el acceso de personal médico a estos territorios ocupados por poblaciones indígenas en aislamiento es todo lo que hace falta para que el contacto sea una "historia de éxito". Pero no es cierto: las autoridades brasileñas también contaban antes con muchos planes cuando los indígenas murieron masivamente y hay numerosos casos en los que el personal médico no pudo, y todavía hoy no puede, evitar las muertes.

Sydney Possuelo, un antiguo director de la Funai, organizó decenas de expediciones para tomar contacto durante más de 40 años y tiene infinitamente mayor experiencia que cualquier antropólogo. Recientemente contaba su experiencia con los indígenas araras de Brasil: “Creía que sería posible hacerlo sin dolor o muertes y organicé uno de los frentes mejor equipados que Funai haya tenido nunca. Lo preparé todo (...) Puse en marcha un sistema con médicos y enfermeros. Me aprovisioné con medicamentos para combatir las epidemias que siempre sobrevienen. Disponía de vehículos, un helicóptero, radios y personal experimentado. Pensé: ‘No dejaré que ni un solo indígena muera’. Y se produjo el contacto, las enfermedades llegaron y los indígenas murieron”.

Walker y Hill intentan justificar su posición afirmando que es "poco probable" que los pueblos indígenas en aislamiento sean “viables”. En su opinión las enfermedades provenientes del exterior “agravadas con la variabilidad demográfica y la endogamia”harán que su desaparición sea “muy probable en un futuro cercano”. Hill va aún más allá en otro artículo: “Casi con toda seguridad muchos grupos aislados se extinguieron en el siglo XX sin haber siquiera establecido contacto”. Esta afirmación resulta extraña, pues en realidad hay muchos pueblos indígenas aislados, muchos más del doble del número indicado por los autores (1). No hay pruebas, además, de que muchos hayan desaparecido sin intervención externa.

Los pueblos indígenas aislados están en grave peligro, pero se debe a las enfermedades y a la violencia que genera la invasión de su territorio. Cuando se les deja vivir en paz parecen tan “viables” como cualquiera.

REDUCCIÓN DE LA POBLACIÓN

Los antropólogos estadounidenses también sostienen que “poco después de un contacto pacífico (...) las poblaciones indígenas que sobreviven se recuperan rápidamente del declive demográfico”. La expresión clave aquí es “que sobreviven”. Hay varios ejemplos conocidos de pueblos indígenas que luego del contacto su población se ha reducido a una docena de integrantes. También hay muchos ejemplos que contradicen directamente la hipótesis de los antropólogos. Hay pueblos cuya población luego del contacto ha permanecido muy por debajo de las estimaciones, a pesar de disponer de medicina occidental. Por ejemplo, los aborígenes de Australia todavía son solo alrededor de la mitad de los que eran antes del contacto. Cuando la población sobreviviente crece, como por ejemplo en Norteamérica, sus problemas de mala salud, muerte temprana, abuso de alcohol y drogas, suicidio, entre otros, no parecen ser una tentación para adoptar nuestra versión particular de la sociedad humana.

A pesar de ello, Walker y Hill piensan que es “improbable” que estos pueblos“escogiesen el aislamiento si dispusiesen de información completa (por ejemplo, si supiesen que el contacto no provocaría masacres y esclavitud)”. El principal asesino de los pueblos indígenas recién contactados es la enfermedad, seguida de la violencia y después el robo de tierras, y el resultado es una desintegración social catastrófica. Esto es clara y trágicamente evidente en muchas reservas de nativos americanos o entre los guaraníes de Brasil, donde el suicidio de la persona más joven registrado hasta el momento fue el de una niña de 9 años.

El hecho de que haya casos de indígenas contactados que se han retirado posteriormente a un mayor aislamiento desmiente de nuevo la tesis de Walker y Hill (2). Los hechos reales conducen a una única política: parar la invasión de tierras indígenas, no acelerarla con expediciones para entrar en contacto.

Cualquier afirmación que sostenga que no hay recursos para proteger el territorio indígena debe ser enérgicamente rechazada. El dinero está ahí. Cada año se sustraen decenas de miles de millones de dólares de los territorios indígenas, pero el presupuesto de la agencia brasileña para asuntos indígenas es minúsculo y la mayoría se desperdicia en burocracia.

Hace doscientos años los progresistas se enfrentaron a una elección: aceptar la esclavitud como algo inevitable e intentar tratar mejor a los esclavos, o luchar para acabar con ella. Con los pueblos en aislamiento ocurre lo mismo: los ponemos en contacto con el mundo industrializado, les guste o no, intentando garantizar que no mueran muchos en el proceso; o bien los ayudamos a proteger la tierra ancestral que se supone que les pertenece, y les permitimos escoger su propio futuro.

LOS DERECHOS TERRITORIALES SON CLAVES

Los derechos indígenas han dado grandes pasos desde hace cincuenta años, cuando los terratenientes podían librarse de la cárcel declarando que no sabían que matar indígenas fuera algo malo. El principio legal más importante en la actualidad es que nada debería ocurrir en las tierras indígenas sin el consentimiento libre, previo e informado de sus propietarios indígenas. Las incursiones en la tierra de los pueblos indígenas en aislamiento vulneran estos derechos. Pero está claro que a Walker y a Hill no les preocupan estos pormenores legales. Su artículo solo hace una breve referencia a los “derechos de los nativos”, pero no dice cuáles son ni menciona la clave esencial para la supervivencia indígena: los derechos territoriales.

Pueden argumentar que las leyes apenas se aplican, pero esa no es razón para dejarlas de lado. Es hora de que la sociedad industrializada y las empresas empiecen a cumplir con las normas de las Naciones Unidas y las políticas de responsabilidad social corporativa y dejen de invertir en proyectos que no cuentan con el adecuado consentimiento de aquellos cuyas tierras destruyen, en especial cuando pertenecen a los pueblos más vulnerables del planeta.

La forma más sencilla y, por mucho, la más económica de salvar la selva es garantizar que la mayor cantidad posible permanezca en manos indígenas. Esto no tiene nada que ver con ninguna ideología de café del "noble salvaje", sino sencillamente con hechos fácilmente verificables a través de imágenes satelitales.

La supervivencia de los pueblos indígenas depende de la protección de su tierra. Esto es particularmente vital para quienes eligen evitar el contacto, pero también aplicable a quienes lo buscan (y ningún analista serio dice que se les deba prohibir hacerlo).

Han pasado solo unos años desde que a los pueblos indígenas en aislamiento se los calificaba como un engaño. Ahora su existencia es innegable. Sabemos cosas que obviamente ellos no saben, pero ellos saben cosas que nosotros desconocemos. Representan la mayor diversidad de la humanidad y demuestran la universalidad del ingenio humano al dar forma al entorno empáticamente para mejorar la vida. Son pueblos por derecho propio.

* Stephen Corry es director de la organización Survival International.

(1). Survival ha estado monitoreando la situación de los pueblos en aislamiento en Latinoamérica desde 1969. Basamos nuestras estimaciones en el número de pueblos indígenas aislados (superior al centenar) en información que hemos recopilado de diferentes fuentes, incluyendo la de nuestros propios observadores, indígenas contactados y otros intermediarios, como científicos y agentes gubernamentales.

(2). De entre los muchos ejemplos que se podrían aportar, remitimos a uno de los más próximos en tiempo: las personas más recientemente contactadas del mundo son tres indígenas awás de la Amazonia brasileña. El Gobierno contactó y sedentarizó a su grupo en la década de los años 80, pero entonces ellos decidieron regresar a la selva donde han permanecido nuevamente en aislamiento hasta que la presiones que sufren sus tierras les forzaron a establecer contacto otra vez en diciembre del año pasado.


Publicado por ANRed

viernes, 22 de mayo de 2015

Federación indígena e Iglesia polemizan sobre pueblos aislados.



- Una polémica se abrió entre la federación indígena FENAMAD que respondió a un pronunciamiento del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado y Misioneros Dominicos. El tema en discordia es la condición de los pueblos aislados y en contacto inicial así como la situación y hechos que provocaron la muerte de un comunero por una flecha lanzada por un grupo de la etnia Mashco Piro.

Servindi, 20 de mayo, 2015.- El 1 de mayo de 2015 el joven matsiguenka Leonardo Pérez Peña, miembro de la comunidad Shipetiari, falleció de una flecha lanzada por un grupo de la etnia Mashco Piro, en la selva de Madre de Dios.

La Federación Indígena del Río Madre de Dios y afluentes (Fenamad) propone la necesidad de reconocer un Corredor Territorial que permita proteger a los diversos pueblos en aislamiento y contacto inicial, actualmente bajo numerosas presiones externas como las concesiones de hidrocarburos, los taladores y mineras ilegales y agentes religiosos.

El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado y los Misioneros Dominicos afirman en su pronunciamiento del 7 de mayo: “no aceptamos la idea del AISLAMIENTO como un deseo natural de ellos” y argumentan que el cautiverio en que se encuentran fue una situación para “protegerse de las tropelías del hombre blanco.”

Reconocen que tienen más de 100 años de convivencia diaria e ininterrumpida con dichos pueblos -desde 1902- y que los comuneros de la zona “empatizan con ellos, les comprenden y logran establecer una relación social que es constitutiva de la forma de ser de los pueblos indígenas.”

La Iglesia va más allá y acusa a Fenamad y al viceministerio de Interculturalidad de cortar de raíz las relaciones “que se daban de forma natural y espontánea” entre Nicolás Flores, más conocido como “Shaco”, quién “mantenía contactos esporádicos con estas gentes” y les proporcionaba ollas, machetes y plátanos.

Según el comunicado de la Iglesia, al prohibírsele a Shaco mantener su relación con los mashco piros éstos lo mataron de un flechazo el 22 de noviembre de 2011. “Le mataron por obedecer las órdenes de quienes llegaron de la ciudad, incapaces de comprender el mundo de relaciones que él mantenía” señala el Vicariato.

La posición de la Iglesia es restablecer la comunicación entre los comuneros y los mashco piros y ponen como ejemplo el caso de la comunidad de Diamante quienes confraternizaban y hasta jugaban fulbito con los mashco piros.
Rechazo a la evangelización, asimilación e integración forzosa

La federación indígena en primer lugar expresó su extrañeza porque se sostenga que los atropellosy violencia que los “forzaron” a aislarse se atribuyan a hechos del pasado y que no existan en el presente.

Recordó que existen numerosos reportes e informaciones que demuestran “que la vida e integridad, territorios (…) continúan en peligro inminente, pues están siendo sistemáticamente violados por terceros que buscan contactarlos forzadamente.”

Señala que la posición del Vicariato viola el legítimo derecho de autodeterminación de los pueblos aislados y busca “respaldar políticas de evangelización, asimilación e integración forzosa, propias de tiempos pasados y que han significado para los pueblos pueblos indígenas experiencias etnocidas.”

Fenamad rechazó la “actitud beligerante” y la grave acusación que atribuye a la Fenamad haber propiciado la muerte de “Shaco” y afirma que este murió por causas aún no esclarecidas. Además, aclara que nunca prohibió las relaciones entre “Shaco” y los mashco piros.

Aclaró que Fenamad, en coordinación con otras instituciones del Estado, llevaron a cabo acciones de sensibilización para que las comunidades aledañas adopten medidas preventivas y salvaguarden la vida e integridad de todos los indígenas.

Sorprende -afirma Fenamad- que el Vicariato “en lugar de apoyar a difundir las medidas preventivas (…) continúe alentando dichos acercamientos y encuentros, que son ilegales”.
Por un abordaje institucional de un tema complejo

Fenamad coincidió con el Vicariato en que los verdaderos conocedores de la problemática de los pueblos en aislamiento “son los indígenas” y reivindicó el rol de la organización indígena, “conducida por indígenas” y conocedores -en primera persona- de la compleja problemática que afecta a los pueblos aislados.

Fenamad agrega que si el Vicariato tiene valiosos conocimientos y experiencia que compartir “estaría gustosa de escucharlos” pero debe “participar en los espacios institucionalizados legalmente”.

Asimismo, abandonar “actitudes paternalistas, asimilacionistas y rectificarse públicamente de las afirmaciones desafortunadas” que atentan contra su dignidad como organización indígena, concluye la Fenamad.

Acceda a los documentos en referencia en los siguientes enlaces:
Respuesta de la Fenamad (19 de mayo, PDF, 3 páginas)
Información relacionada publicada en Servindi:




- Organizaciones indígenas amazónicas presentaron la propuesta de Corredor Territorial de Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial a fin que las autoridades de Perú y Brasil lo reconozcan y establezcan un mecanismo con capacidad de tomar decisiones y manejar recursos para formular y ejecutar estrategias de protección integral, con enfoque transfronterizo. Seguir leyendo…

César Augusto Jojajé con Rufina Rivera, vicepresinta comunal de Shipetiari y Héctor Sueyo quien muestra el lugar donde fue hallado el joven flechado.


- Aislados mashco piros invaden chacras luego de matar de un flechazo a joven comunero.

Servindi, 5 de mayo, 2015.- Los comuneros de Shipetiari demandan a las autoridades proveer de ayuda inmediata a 160 personas de la etnia Matsiguenka que permanecen dentro de sus viviendas temerosas de ser agredidas por indígenas en aislamiento pertenecientes a la etnia Mashco Piro.Seguir leyendo…


- Urge un corredor que proteja a pueblos en aislamiento de la presión externa, proponen Aidesep y Fenamad.

Servindi, 5 de mayo, 2015.- El ministerio de Cultura confirmó la muerte de un joven de 20 años tras recibir un flechazo disparado por un grupo de indígenas en aislamiento voluntario pertenecientes a la etnia mashco piro en la selva amazónica sur del Perú. Seguir leyendo…



Servindi, 14 de abril, 2015.- El Centro de Trabajo Indigenista (CTI), comparte su boletín sobre pueblos en aislamiento asentados entre la frontera de Brasil y Perú, y otros que viven en regiones fronterizas de América del Sur. Seguir leyendo…



En la mesa de izquierda a derecha: Beatriz Huertas, Klaus Quicque, Luis Tayori y César Augusto Jojajé. Foto: Fenamad.

Servindi, 9 de marzo, 2015.- La Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad) inició una campaña para el reconocimiento del Corredor Territorial de Pueblos Indígenas Aislados y en Contacto Inicial Pano, Arawak y otros que abarca territorios de Madre de Dios, Cusco, Ucayali en Perú y Acre en Brasil. Seguir leyendo…

Indígenas mahsco piros. Numerosos reportes dan cuenta de su presencia en zonas que el gobierno tiene previsto entregar para su explotación en el marco de sus planes de desarrollo y uso de los recursos energéticos. Fotografía: Diego Cortijo

- Especialista advierte que Perupetro está poniendo en grave riesgo la vida de los pueblos en aislamiento que habitan los lotes 187 y 157, espacios que en un primer momento fueron considerados para ser parte de una reserva territorial. Seguir leyendo…
Otras noticias:

Fuente: Servindi

miércoles, 20 de febrero de 2013

Publican nuevo libro sobre Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y Contacto Inicial.


Clic  para acceder al libro en PDF
Servindi, 19 de febrero, 2013.- El Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA, por su sigla en inglés) inició la difusión de su última publicación: Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y Contacto Inicial, una recopilación de estudios actualizados sobre la situación de estas poblaciones vulnerables en el continente americano.
El volúmen de 278 páginas presenta diversas perspectivas de expertos que han dedicado muchos años a estudiar el tema de los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial y también ofrece una riquísima fuente de información demográfica y etnográfica de los pueblos en dicha condición.
Se calcula que en el continente americano existen alrededor de 200 pueblos indígenas en aislamiento. El libro ofrece informes correspondientes a indígenas aislados de Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Colombia y Paraguay.
También proporciona las Directrices de Protección para dichos pueblos elaboradas como resultado de las consultas realizadas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en la región.
Y si bien no existe una definición de aceptación universal de su estatus, los pueblos indígenas aislados o en aislamiento por lo general son pueblos o segmentos de pueblos indígenas que no mantienen o nunca han tenido, contactos regulares con la población fuera de su propio grupo, y que suelen rehuir el contacto con tales personas ajenas a su grupo.
Los pueblos indígenas en aislamiento voluntario también pueden ser grupos o segmentos de grupos que, tras un contacto intermitente con las sociedades mayoritarias o envolventes, vuelven al aislamiento y rompen las relaciones que tuvieron con dichas sociedades.
En las recomendaciones efectuadas por los diversos autores se aprecia como denominador común: el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos, y un mayor cumplimiento, en lo teórico pero sobre todo en la práctica, del derecho ancestral sobre sus tierras, territorios, y recursos naturales.
A continuación ofrecemos la introducción al libro escrita por Dinah Shelton, Relatora sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Introducción

Por Dinah Shelton*
Pueblos Indígenas en aislamiento
Aún en la segunda década del siglo XXI, grupos de personas viven alejados de todo contacto con la llamada “modernidad” del mundo contemporáneo. Estos grupos de personas viven en aislamiento voluntario, y mantienen esencialmente el mismo estilo de vida que llevaban antes de que los europeos cruzaran el Atlántico.
Se calcula que en el continente americano existen alrededor de 200 pueblos indígenas en aislamiento (1). Aunque no existe una definición de aceptación universal de su estatus, los pueblos indígenas aislados o en aislamiento por lo general son pueblos o segmentos de pueblos indígenas que no mantienen o nunca han tenido, contactos regulares con la población fuera de su propio grupo, y que suelen rehuir el contacto con tales personas ajenas a su grupo (2). Los pueblos indígenas en aislamiento voluntario también pueden ser grupos o segmentos de grupos que, tras un contacto intermitente con las sociedades mayoritarias o envolventes, vuelven al aislamiento y rompen las relaciones que tuvieron con dichas sociedades. (3)
Por su misma condición de aislamiento, es difícil conocer con seguridad cuántas personas pertenecen a estos grupos, y en dónde habitan. Según algunos cálculos, existen alrededor de 10.000 personas que viven en aislamiento voluntario, y se tiene conocimiento de su existencia en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela, sobre todo en zonas amazónicas y bosques tropicales de difícil acceso. (4)
Si bien personas o sectores han cuestionado la existencia de los pueblos indígenas en aislamiento, hay muchos indicios que confirman su existencia, como reportes de avistamientos o rastros de ocupación temporal. (5) Asimismo, también hay evidencia de incidentes violentos esporádicos, tanto agresiones en contra de los pueblos en aislamiento, como de parte de ellos. (6) Justamente por su existencia, países como Perú -por ejemplo- han dictado normas de protección para los pueblos indígenas en aislamiento voluntario. (7)
Los pueblos indígenas en aislamiento por lo general habitan y recorren áreas de muy difícil acceso, y ricas en recursos naturales como maderas preciosas, hidrocarburos, y minerales, además de ecosistemas, fuentes acuíferas, flora y fauna esenciales para su supervivencia. Estos pueblos han habitado sus territorios desde mucho antes de la existencia de las naciones modernas. Frecuentemente, los avistamientos y encuentros entre pueblos en aislamiento y miembros de la población mayoritaria se dan con madereros (legales e ilegales), o trabajadores de las empresas hidrocarburíferas que, deliberadamente o no, causan un daño importante al ecosistema del que dependen los pueblos en aislamiento. Actos que para la población general pueden parecer de poca afectación -como la tala de árboles o la alteración en el cauce de un río- para estos pueblos pueden ser determinantes para su subsistencia.
Otra amenaza que enfrentan los pueblos en aislamiento es el riesgo de contagio de enfermedades. Cualquier contacto entre personas que viven en aislamiento y personas de la sociedad mayoritaria exponen a los primeros a muchas enfermedades que pueden convertirse en epidemias fatales, ya que no cuentan con las defensas inmunológicas de la mayoría de la población mayoritaria. Un ejemplo notorio se dio en Perú a mediados de los años 80. Tras un breve contacto entre unos madereros y miembros de la población Nahua, éstos volvieron a sus comunidades contagiados de gripe y tos, contagiaron a los otros miembros de la comunidad, y aproximadamente el 60% de esa comunidad murió. (8) El contacto también puede alterar los patrones de conducta, cultura y estilo de vida de los pueblos en aislamiento, ya que cualquier inserción de la población “moderna” en sus vidas puede resultar traumática.
Para evitar este tipo de situaciones, países como Brasil, Ecuador y Perú han desarrollado áreas territoriales protegidas para tratar de preservar la vida y el estilo de vida de los pueblos indígenas en aislamiento o contacto inicial. (9) Estas delimitaciones territoriales en teoría prohíben el acceso a toda persona, pero en la práctica rara vez son respetadas cabalmente. Dadas estas circunstancias y la situación precaria en que se encuentran, los pueblos indígenas en aislamiento representan una especial preocupación para los defensores de los derechos de los pueblos indígenas.
En el ámbito jurídico internacional, los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento son reconocidos, aunque sólo han recibido atención en los últimos años. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas del 13 de septiembre de 2007 garantiza el derecho de los pueblos indígenas “a vivir en libertad . . . como pueblos distintos” (Artículo 7), y obliga a los Estados a establecer mecanismos eficaces para prevenir y resarcir “ todo acto que tenga por objeto o consecuencia privarlos de su integridad como pueblos distintos o de sus valores culturales o su identidad étnica”, y “ toda forma de asimilación o integración forzada” de los pueblos indígenas (Artículo 8.2). Estos derechos, al aplicar a los pueblos indígenas en general, por definición también aplican a los pueblos en aislamiento voluntario en particular.
En el sistema interamericano, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo e independiente de la Organización de los Estados Americanos, ha abordado el tema de los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento a través de sus diferentes mecanismos. La CIDH ha otorgado dos medidas cautelares para la protección de los pueblos indígenas en aislamiento: La medida cautelar 91-06 sobre los Pueblos Indígenas Tagaeri y Taromenani de Ecuador, (10) y la medida cautelar 262-05 sobre los Pueblos Indígenas en aislamiento voluntario de Mashco Piro, Yora y Amahuaca de Perú. (11)
En el caso de la medida cautelar 91-06, (12) el 10 de mayo de 2006 la CIDH otorgó medidas cautelares a favor de los pueblos indígenas Tagaeri y Taromenani que habitan en aislamiento en la selva amazónica ecuatoriana situada en la zona fronteriza con el Perú. Luego del reporte de la muerte de miembros del grupo Taromenani ligada a la tala ilegal de madera, la CIDH solicitó al Es-tado ecuatoriano la adopción de las medidas necesarias para proteger de la presencia de terceros en el territorio en el que habitan los beneficiarios. (13)
En el caso del Perú, el 22 de marzo de 2007, la CIDH otorgó medidas cautelares a favor de los pueblos Mashco Piro, Yora y Amahuaca que habitan la zona del río Las Piedras, Departamento de Madre de Dios. La CIDH fue informada de la extracción ilegal de madera en territorio legalmente protegido y designado a tales comunidades en el Departamento de Madre de Dios, exponiéndolas al riesgo de extinción. En vista de la situación, la Comisión solicitó al Estado peruano adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad personal de los miembros de los Mashco Piro, Yora y Amahuaca, en especial la adopción de medidas tendientes a evitar daños irreparables resultantes de las actividades de terceros en su territorio. En octubre de 2007, durante su 130º período ordinario de sesiones, la CIDH celebró una audiencia pública en la cual recibió información del Estado y de los representantes de los beneficiarios sobre la implementación de estas medidas cautelares. (14) Estas medidas cautelares continúan vigentes.
La CIDH también ha celebrado audiencias temáticas sobre los derechos de los pueblos en aislamiento. El 25 de marzo de 2011 se llevó a cabo una audiencia temática sobre la situación de los pueblos en aislamiento voluntario en la Región Amazónica y el Gran Chaco, con la participación de representantes del Comité Indígena Internacional para la Protección de los Pueblos en Aislamiento y en Contacto Inicial de la Amazonía, el Gran Chaco y la Región Oriental del Paraguay (CIPIACI). Asimismo, el 12 de octubre de 2007, se realizó una audiencia en relación con la situación de pueblos indígenas en aislamiento en Perú, Medida Cautelar 262/05 (Mashco Piro, Yora y Arahuaca), mencionada anteriormente, y Solicitudes de Información 102/07 (Kugpakori Nahua Nanti y otros), y 129/07. En esta audiencia participaron los peticionarios, así como representantes del Estado peruano. El otorgamiento de medidas cautelares así como la celebración de audiencias temáticas demuestra el compromiso de la CIDH de continuar fortaleciendo la protección de los derechos de estos pueblos. (15)
A diferencia de otros sujetos de derechos, los pueblos indígenas en aislamiento, por definición, no pueden abogar por sus propios derechos ante instancias nacionales o internacionales. Por esto, la protección de su vida y su cultura cobran particular relevancia para el sistema interamericano de derechos humanos.
Este libro ofrece una panorámica detallada de la situación de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario en Sudamérica, así como las amenazas y los desafíos que enfrentan. Con un recorrido dese la Amazonía brasileña, por el Gran Chaco paraguayo y boliviano, hasta las selvas peruanas y ecuatorianas, nos presenta perspectivas que van desde su confirmada existencia en Perú -al grado que se les reconoce en la legislación interna peruana- hasta las controversias y desacuerdos sobre su existencia (o no) en Venezuela.
Al leer cada una de las contribuciones a esta recopilación, es impresionante ver las similitudes que surgen entre los pueblos indígenas en aislamiento en la región, sin importar las fronteras nacionales actuales. Los desafíos y las amenazas suelen ser los mismos: la invasión gradual pero persistente de sus territorios, la explotación legal e ilegal de los recursos naturales que allí se encuentran (desde la época del caucho, hasta las maderas preciosas y los hidrocarburos y minerales de hoy en día), y las enfermedades y epidemias que todo esto conlleva. Hasta los mejor intencionados, como los misioneros y trabajadores religiosos, pueden ocasionarles un grave daño inadvertidamente si los intentan contactar. Las respuestas de los gobiernos también suelen ser notoriamente similar: el reconocimiento nominal de su existencia y de sus derechos, acompañado de una marcada falta de cumplimiento en la práctica.
Esta recopilación nos presenta las valiosas perspectivas de expertos que han dedicado muchos años a estudiar el tema. También nos ofrece una riquísima fuente de información demográfica y etnográfica de los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial. En las recomendaciones también se puede apreciar un común denominador: el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos, y un mayor cumplimiento, en lo teórico pero sobre todo en la práctica, del derecho ancestral sobre sus tierras, territorios, y recursos naturales.
La difusión de información sobre los pueblos en aislamiento, y la creación de conciencia sobre si situación y sus derechos, es algo que nos atañe a todos los defensores de los derechos humanos. Por todo esto, la Relatoría sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos celebra y agradece los esfuerzos que ha realizado IWGIA e IPES para reunir a los contribuidores de esta publicación.
Notas
(1) Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OACNUDH), “Directrices de Protección para los Pueblos Indígenas en Aislamiento y en Contacto Inicial de la Región Amazónica, el Gran Chaco y la región oriental de Paraguay”, (en adelante “Directrices OACNUDH”), Ginebra, febrero 2012, párr. 7. Ver en: http://acnudh.org/wp-content/uploads/2012/03/Final-version-Guidelines-on-isolated-indigenous-peoples-february-2012.pdf.
(2) En el libro “Los Pueblos Indígenas en Aislamiento: Su lucha por la sobrevivencia y la libertad” (2002), Beatriz Huertas Castillo explica que cualquier término utilizado para referirse a estos grupos es necesariamente artificial, ya que, precisamente por la falta de contacto con la sociedad mayoritaria, se desconoce como ellos se autodenominan. Entre los términos empleados para referirse a ellos se encuentran “no contactados”, “aislados”, “en aislamiento voluntario”, “pueblos libres”, “de contacto inicial”, “ocultos”, “invisibles”, “maskos”, “calatos”, “indios bravos”, “salvajes”, entre otros, pero todos se refieren al mismo concepto. En el contexto internacional, el término más utilizado es “pueblos indígenas en aislamiento”. El calificativo “voluntario” también puede ser controversial, ya que, aunque se puede decir que los pueblos indígenas en aislamiento eligen por voluntad propia mantenerse aislados, también es cierto que han sido orillados a esta elección por una larga historia de contactos trágicos con la población envolvente.
(3) Directrices OACNUDH, párr. 8.
(4) Directrices OACNUDH, párr. 6 y 8.
(5) “Los Pueblos Indígenas en Aislamiento: Su lucha por la sobrevivencia y la libertad”, Beatriz Huerta Castillo, 82-91 (2002).
(6) Huerta Castillo, 89-94 (resumiendo varios incidentes de encuentros violentos, principalmente en Perú y Brasil).
(7) En mayo de 2006, el gobierno peruano promulgó la Ley para la Protección de los Pueblos Indígenas u Originarios en Situación de Aislamiento y en Situación de Contacto Inicial (No. 28736).Despojo territorial, conflicto social y exterminio: pueblos indígenas en situación de aislamiento, contacto esporádico y contacto inicial de la Amazonía peruana, Beatriz Huertas Castillo, Informe IWGIA 9 (2010), p.55. http://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0459_INFORME_9.pdf A pesar de las críticas que se le puedan hacer a esta ley, el hecho de que exista reconoce la existencia de los pueblos indígenas en aislamiento.
(8) Ibid., 97-98.
(9) Brasil cuenta con un “arco de conservación” reconocido oficialmente desde 2001. Los pueblos indígenas aislados de la “Tierra Indígena Valle del Yavarí” y la epidemia de malaria y hepatitis B y D, Hilton S. Nascimento, en “El derecho a la salud de los pueblos indígenas en aislamiento y en contacto inicial”, Beatriz Huertas Castillo (ed.) 2007, p. 72. En Ecuador, en 1999 el gobierno creó la Zona Intangible, la cual abarca unas 700.000 hectáreas dentro del Parque Nacional Yasuní. Caminantes de la selva: los pueblos en aislamiento de la amazonía ecuatoriana, Paola Colleoni y José Proaño, Informe IW¬GIA 7 (2010), p. 30. En el Perú existen cinco reservas territoriales reconocidas oficial y jurídicamente por el estado: (1) Reserva Terri¬torial del Estado a favor de los grupos étnicos Kugapakori, Nahua, Nanti y otros; (2) Reserva Territorial a favor del grupo étnico Muru¬nahua; (3) Reserva Territorial a favor del grupo étnico Isconahua; (4) Reserva Territorial a favor del grupo etnolingüístico Mashco Piro; y (5) Reserva Territorial a favor de los grupos en aislamiento Mashco Piro e Iñapari. Ver Despojo territorial, conflicto social y exterminio: pueblos indígenas en situación de aislamiento, contacto esporádico y contacto inicial de la Amazonía peruana, Beatriz Huertas Castillo, Informe IWGIA 9 (2010), p. 57, disponible enhttp://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0459_INFORME_9.pdf.
(10) Esta medida cautelar se puede accesar en la página web de la CIDH, enhttp://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp.
(11) Esta medida cautelar se puede accesar en la página web de la CIDH, enhttp://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp.
(12) Ver http://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp.
(13) Ver http://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp. A pesar de esta medida cautelar, existen reportes que indi¬can que el estado ecuatoriano adjudicó una concesión de varios bloques petroleros en la zona amazónica, incluido el “Bloque Armadillo”, donde se encuentran algunos pueblos indígenas en aislamiento. Los reportes indican que el proceso de licitación y el otorgamiento de la misma, se realizó a pesar de que el mismo gobierno ecuatoriano ha reconocido la presencia de pueblos en aislamiento en el Bloque Armadillo, y en particular, de los pueblos Tagaeri y Taromenane.
(14) Esta audiencia se puede ver y escuchar en http://www.oas.org/es/cidh/audiencias/default.aspx?Lang=es.
(15) El video y audio de estas audiencias se pueden accesar en la página web de la CIDH, enhttp://www.oas.org/es/cidh/audiencias/default.aspx?Lang=es.

*Dinah Shelton es ciudadana de Estados Unidos. Fue elegida en el 39º período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA en junio de 2009 por el período reglamentario de cuatro años, contados a partir del 1º de enero de 2010. La Comisionada Shelton es la Profesora Manatt/Ahn de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad George Washington. Anteriormente, fue Profesora de Derecho en la Universidad de Notre Dame. También fue Profesora Visitante en varias universidades de Estados Unidos y Francia. Asimismo, dirigió la Oficina de Abogados del Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos y fue Directora de Estudios del Instituto Internacional de Derechos Humanos. Estudió derecho en la Universidad de California, Berkeley, y en la Universidad de Edinburgh, Escocia. Ha sido consultora de derecho internacional para la OMS, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la FAO, y el Instituto de la ONU para el Entrenamiento y la Investigación, entre otros. Ha escrito, co-redactado o editado 19 libros y es autora de docenas de artículos y de capítulos de libros sobre derechos humanos y derecho internacional.

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Fuente: Servindi