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lunes, 4 de agosto de 2014

Brutal represión de indígenas wichi que defienden sus tierras en Formosa.



Vicaria de los Pueblos Originarios

Bajo las órdenes y exclusiva responsabilidad del Juez de Instrucción subrogante de Las Lomitas, Dr. Francisco Orella, del gobernador de la provincia, Dr. Gildo Insfrán y su Ministro de Gobierno, Dr. Jorge Abel González, se llevó a cabo un despiadado y violento operativo policial que castigó nuevamente al pueblo Wichí, escribiendo así un capítulo más, que de seguro no será el último, en el afán represivo anti-indígena que caracteriza al gobierno provincial.

La mañana del 28 de julio pasado, 7 indígenas Wichi –entre ellos los hermanos TEJADA- fueron detenidos, maniatados y brutalmente agredidos y baleados, sus casas y pertenencias destruidas y las mujeres y niños golpeados, todo ello en sus tierras de la comunidad de “El Colorado”, Departamento Ramón Lista de la provincia de Formosa. Fueron allanados con 11 vehículos de la policía de Formosa con aproximadamente unos 100 efectivos. El jefe del operativo era el oficial Genes, responsable del Destacamento de “El Potrillo”.

“Nuestra comunidad fue invadida por la policía con mucha violencia y varios hermanos recibieron una brutal golpiza, les metieron balas de goma y de plomo, luego fueron llevados a la fuerza, uno de ellos está internado en el hospital de Formosa” expresaban los primeros llamados telefónicos. La policía –increpada por todo el pueblo Wichí de la zona – decía que tenían orden de detención y allanamiento del juez de Las Lomitas e instrucciones del Ministro de Gobierno, Dr. Jorge González, de llevar adelante ese operativo.

La excusa utilizada para reprimir fue una denuncia de un criollo de la zona llamado Pila Tedin, que había denunciado el día anterior a los hermanos Tejada.Tedin, junto a su familia estaban alambrando la tierra perteneciente a la comunidad Wichi. Los dirigentes de la comunidad avisaron varias veces al criollo a que no continuara alambrando en su territorio y en reiteradas oportunidades denunciaron el hecho a la policía, solicitando a estos que tomaran intervención en el asunto. Finalmente, los indígenas procedieron el fin de semana a quitar el alambre y la motosierra con la cual los usurpadores estaban realizando los trabajos.

Los hermanos Tejada y otro Wichí de apellido Melgado, muy golpeados todos, se encuentran detenidosen la alcaidía de Las Lomitas, a disposición del juez de Las Lomitas. Mientras que Ricardo Tejada fue trasladado de urgencia a la ciudad de Formosa, donde permanece internado con fractura expuesta en su brazo derecho a causa de un balazo, además de un corte de 3 cm en la cabeza, otro de 6 cm en su pierna derecha y numerosas lesiones por balas de goma

Queremos aclarar que estos hechos de gravedad ocurren estando en plena vigencia la Ley Nacional de Emergencia 26.160 llamada “de Relevamiento Territorial de las Comunidades Indígenas en Argentina”, sancionada a fines del año 2006 y prorrogada por Leyes 26.554 y 26.894, para relevar las tierras ocupadas por las comunidades indígenas, una de las principales obligaciones que el Estado argentino ha contraído al reconocer los derechos de los pueblos indígenas. Esta ley, suspende los desalojos de las tierras ocupadas tradicionalmente por las comunidades indígenas y obliga a la provincia y al I.N.A.I. (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) a la realización del relevamiento de las mismas, lo que no ha sido cumplido en Formosa ante la negativa del Gobierno a cumplirla

Al momento, existe un gran malestar del pueblo Wichí en el oeste, por estos graves hechos, y se encuentran en alerta, movilización y asamblea permanente.
Desde nuestra misión pastoral en la Iglesia y compromiso con los Pueblos Originarios, una vez más repudiamos estos hechos, condenamos el accionar violento y discriminatorio y reclamamos el cese definitivo de estas acciones permanentes contra ellos. Nuestro deseo es la esperanza, el amor y la paz entre pueblos y culturas. “El Señor fortalece a su pueblo, el bendice a su pueblo con la paz” (Salmo 29, 11)

Vicaria de los Pueblos Originarios
Correo: vicariapueblosoriginarios@gmail.com

EDIPA (Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen)

ENDEPA (Equipo Nacional de Pastoral Aborigen)
Correo: endepacoordinacion@gmail.com

Formosa, 30 de julio del 2014

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

jueves, 27 de febrero de 2014

Sentipensamiento Ecosistémico.


Por Julio Monsalvo (*)

Formosa

Se habla a menudo de la necesidad de tener un pensamiento sistémico para entender el mundo, abordar distintas circunstancias y comprender la complejidad de la Vida.

En el Ciclo Planetario que nos toca transitar, es indispensable que en todos los ámbitos académicos y en todos los niveles de la educación formal se incorpore el pensamiento sistémico.

El pensamiento lineal, mecanicista, que nos hace vivir la ilusión de la predictibilidad de la ciencia, surge del paradigma científico generado por la Cultura Antropocéntrica Patriarcal.

Cultura que con la lógica de la productividad, nos lleva por los caminos equivocados de la explotación y de la exclusión que inexorablemente conducen a la extinción.

La sabiduría ancestral nos enseña que todo es vida y que todos estamos relacionados entre todos y con el todo.

Por otra parte, desde hace más de un siglo se registran constataciones desde la Física Cuántica y desde otras disciplinas, que demuestran que el mundo es una red de relaciones, un todo indivisible, y no una suma de objetos individuales que funciona mecánicamente.

Preferimos por lo tanto hablar de pensamiento ecosistémico, reforzando la comprensión de la vida como un tejido en que cada hebra de la trama interactúa con todas y con todo.

El pensamiento sistémico, con todo lo importante que es, no puede quedar en una intelección que se manifieste en artículos que se publican en revistas de prestigio, ni en brillantes ponencias en congresos científicos.

Creemos que no es suficiente el pensamiento sistémico. Nos parece esencial un sentimiento ecosistémico.

La ausencia del sentimiento ecosistémico, puede llevarnos a defender “las luces” de esta civilización que ha demostrado su potencialidad de anti-vida, con propuestas que procuren mitigar los daños que provoca la misma, no abordando las causas estructurales.

Es necesario el sentimiento ecosistémico que nos lleve a recuperar el sentido de pertenencia a la Trama de la Vida. Pertenencia que nos hace vivenciar que somos Naturaleza, somos Tierra, somos Pachamama.

El sentimiento ecosistémico se manifiesta por actitudes respetuosas, y por relaciones saludables con una misma/uno mismo, entre las personas y los pueblos y con toda forma de vida.

El sentimiento ecosistémico nos hace ver la necesidad del urgente cambio de cultura, para que la Humanidad siga sobreviviendo.

Cambio cultural que significa abandonar la Cultura Antropocéntrica, en la cual los seres humanos se consideran seres superiores y controladores de la vida, para abrazar la Cultura Biocéntrica, reconociéndonos con humildad que somos una hebra más del tejido de la vida, a la cual pertenecemos.

¡Hasta la Victoria de la Vida Siempre!+ (PE)



(*) Médico argentino especializado en pediatría y diplomado en Salud Pública. Colaborador del Consejo Internacional por la Salud de los pueblos, Cono Sur. Radicado en el norte argentino donde trabaja con comunidades campesinas y pueblos originarios. Autor de la pagina Alta Alegremia:http://www.altaalegremia.com.ar/

Fuente: Apia Virtual

sábado, 8 de junio de 2013

Formosa: “Territorio robado, será recuperado”


Dario Aranda (COPENOA)

Tres días de debate, intercambio y articulación de luchas. Dos documentos de posicionamiento político (para el Gobernador de Formosa y para la Presidenta de Argentina). Lo principal: el territorio. La denuncia a las industrias extractivas, las respuestas a las organizaciones que cuestionan la lucha, y una Cumbre Indígena que dejó huellas. La marcha por las calles de Formosa y un grito con destinatario claro: “Asesino”.

“Territorio robado, será recuperado”, fue el grito principal de la marcha de ayer, por las calles de Formosa, en el marco de la Cumbre Nacional de Pueblos y Organizaciones Indígenas. Luego de dos días de trabajo, 250 dirigentes de 15 pueblos indígenas elaboraron dos documentos (uno para el gobierno nacional y otro para el provincial) con demandas concretas y coordinaron acciones de lucha para el corto y mediano plazo. Cuando la marcha llegó hasta la puerta de la Casa de Gobierno provincial, un solo grito (destinado al Gobernador) resonó en la capital formoseña: “Asesino. Asesino. Asesino”.

En las afueras de Formosa capital se desarrolló desde el lunes y hasta ayer miércoles una histórica cumbre indígena, convocada por el Consejo Plurinacional Indígena (espacio de articulación de dirigentes indígenas de todo el país). El lunes se hizo hincapié en la realidad de Formosa, donde los cuatro pueblos (Qom, Pilagá, Wichi y Nivaklé) elaboraron un documento sobre la realidad provincial.

El martes llegaron los dirigentes de quince pueblos indígenas de 16 provincias. Desde la mañana y hasta la medianoche, con breves descansos, escribieron un documento para ser presentado (en Casa Rosada) a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

A las 9.45 de ayer partió desde la Casa Juan Pablo II –lugar del encuentro— la columna de dirigentes indígenas. La bandera del encuentro, con el lema “memoria, verdad y justicia para los pueblos indígenas”, encabezó la marcha. Banderas del Pueblo Mapuche y la wiphala multicolor de las naciones originarias se dejaban ver desde lejos.

Sobre la ruta 11, camino a la capital de Formosa, se iban sumando organizaciones sociales, algunos partidos políticos y gente a pie. Los autos y (muchos) ciclomotores tocaban sus bocinas en señal de aprobación.

“Esto es histórico. Hermanos de todo el país vinieron a abrazarnos y juntos denunciamos la violación de derechos del gobernador Gildo Insfrán y del gobierno nacional. Juntos gritamos basta de atropellos. Juntos luchamos, juntos estamos de pie”, arengó Israel Alegre, histórico dirigente del barrio Nam Qom.

Roxana Vilches, del Pueblo Ranqulche de La Pampa, explicó que la cumbre sirvió para evaluar la situación a nivel nacional “donde en todos los territorios es clara la violación de los derechos de los pueblos indígenas. El mismo Estado que aprueba las leyes, luego las viola y avanza sobre nuestros territorios y nuestras vidas”.

La marcha recorrió tres kilómetros, el sol fuerte se hizo sentir, pero se mantuvieron los cánticos por territorio y los gritos de lucha de los distintos pueblos, en idioma ancestral.

A las 12 se llegó hasta la Casa de Gobierno de Formosa, un edificio de diez pisos, vidriado, en una amplia esquina, y vallado con numerosa custodia policial. Cuando los marchantes llegaron hasta el lugar, se hizo un silencio extraño, sabían que estaban frente a la sede del gobernador (desde hace casi 20 años) Gildo Insfrán, y el primer grito provino de una mujer: “¡Asesino!”. De inmediato, todos los marchantes, gritaron con fuerza: “¡Asesino. Asesino. Asesino!”. El grito se mantuvo durante dos minutos, pero pareció eterno. Se respiraba emoción.

Sobrevinieron aplausos. Y otro grito que unificó a todos: “Territorio robado, será recuperado”.

Documentos

El documento escrito por los cuatro pueblos indígenas de Formosa reclama que se cumpla el relevamiento territorial que estipula la Ley Nacional 26.160, exige que haya un diálogo sincero del Gobierno para resolver los urgentes problemas de salud, educación y agua, insta a que se cumplan los derechos indígenas y exige el fin de la violencia contra las comunidades que luchan.

El escrito para la Presidenta aporta pruebas concretas (en base a información oficial del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y la Auditoría General de la Nación) sobre el incumplimiento de la Ley 26160. Da cuenta de que se gastó el 76 por ciento del presupuesto y sólo se relevaron el 24 por ciento de las comunidades).

Cuestiona la reforma del Código Civil, donde remarcan que no hubo participación indígena según establece la ley y exigen una ley especial para tratar el articulado referido a pueblos indígenas.

Por sobre todo, el documento cuestiona al modelo extractivo de agronegocios, petróleo y megaminería. Deja claro que ese modelo “atenta contra la vida indígena” y cuestiona al Gobierno Nacional por impulsarlo en alianza con las corporaciones.

El martes a la noche, a último momento, se agregó un párrafo donde cuestiona que la jefa de fiscales, Alejandra Gils Carbó, haya dictaminado a favor de la petrolera estadounidense Chevron para levantar un embargo de 19.000 millones de dólares que pesa sobre la multinacional por contaminación en Ecuador. También cuestiona a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que el martes falló a favor de la petrolera Chevron.

En el debate de plenario se hizo hincapié en la alianza del Gobierno Nacional (mediante YPF) con Chevron. “La multinacional petrolera contaminó y provocó muertes en hermanos indígenas de Ecuador, está comprobado por la Justicia de ese país, y acá se la recibe con brazos abiertos. Es la alianza del Gobierno con las corporaciones”, afirmó Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche de Neuquén.

El documento final será leído hoy, en conferencia de presa a las 17, frente a Casa Rosada. Participarán delegados indígenas de la Cumbre organismos de derechos humanos y se solicitó tener una entrevista con la Presidenta.

Discursos

Arriba de una camioneta, abrió el discurso Argentina Paz Quiroga, guía espiritual del Pueblo Warpe de San Juan. Primero hablo en idioma ancestral, luego tradujo: “Muchos creen que no existimos, hacen como que no estamos, pero somos, acá estamos y estamos de pie”. Sobrevinieron aplausos.

Recordó que el Consejo Plurinacional Indígena nació en vísperas del Bicentenario de 2010. Y marcharon miles a Plaza de Mayo. “Somos el Consejo Plurinacional, somos los que estamos de pie, no somos los que bajaron, nosotros no vendemos nuestra dignidad de pueblos indígenas”, gritó la dirigente Warpe y contestó en forma explicita la denuncia de los últimos días de supuestas organizaciones indígenas que cuestionan la Cumbre de Formosa.

A los largo de los dos días, todos los dirigentes originarios desmintieron que se trate de “300 comunidades” y afirmaron que el descontento proviene de la Tupac Amaru (de Milagro Sala), que apoyó la marcha del Bicentenario pero luego (cuando las respuestas de la Presidenta no llegaron y las críticas indígenas se hicieron más duras) dejó el Consejo Plurinacional.

“Nos quieren desterrar de nuestros territorios. Las multinacionales tienen el apoyo de los gobernadores que se dicen parte de un gobierno nacional y popular, pero son gobernadores de las multinacionales”, afirmó Argentina y cerró su discurso: “Cinco siglos resistiendo, estamos de pie, seguiremos luchando, sembrando vida”.

Félix Díaz, autoridad de la comunidad qom Potae Napocna Navogoh (La Primavera) era una de las voces más esperadas. Comenzó hablando en idioma qom. Y luego explicó: “Es un día histórico, esta Cumbre y esta marcha es histórica. Nosotros queremos dialogar, pero miren lo que hace el gobernador Insfrán, nos pone vallas y nos pone a la policía, como el 23 de noviembre de 2010, cuando nos reprimió, mató al hermano Roberto López, nos quemó casas y DNI, nos humilló”.

Y resumió lo que sobrevoló durante tres días en la Cumbre: “No somos opositores, no somos oficialistas, queremos manejar nuestros territorios. No somos dirigentes con sueldos, no somos políticos, queremos trabajar nuestros territorios para la vida”. Y remató: “Qué triste ser títere de un poder económico. Que triste no tener la libertad de los indígenas”.

Félix cuestionó a los medios de comunicación que tergiversan la lucha indígena, apuntó a los “políticos que prometen pero siempre engañan” y se preguntó por qué los gobernantes no quieren dialogar con los pueblos indígenas: “No somos usurpadores, no somos corruptos, por qué no nos reciben”.

“El Estado no valora nuestra vida, no tenemos valor para ellos, sólo quieren el dinero”, acusó Díaz, recordó el incumplimiento de la Ley 26160 y lamentó que ya no esté presente la organización Tupac Amaru “que tanto apoyó con dinero para la marcha de 2010”.

Reconoció que es una “lucha desigual” y contó que “muchos hermanos no pudieron venir por falta de dinero para pasajes”. Remarcó la “capacidad de organización” del Consejo Plurinacional, advirtió que seguirán luchando hasta que “se cumplan los derechos de todos los pueblos indígenas” e informó que el Consejo Plurinacional lo había designado como representante de los pueblos indígenas del país: “Agradezco esa confianza. La confianza no se compra ni se vende, se gana con la lucha. La militancia no se paga, se vive, se comparte. Esta Cumbre y esta marcha es un inicio, un puntapié de la Argentina plurinacional que queremos”.

Fuente; ApiaVirtual

jueves, 21 de junio de 2012

Argentina: Tierra de alguien.



Por Darío Aranda

Wichís, pilagás y criollos de Formosa resisten el avance del agronegocios y enfrentan los atropellos de un gobierno feudal. Crónica desde un territorio de pesares, pero también de luchas.
El hombre recita extractos del himno en voz alta, casi a los gritos. “Libertad, libertad, libertad…”. De inmediato intercala estrofas. “…A la noble igualdad…”. Y remata con énfasis: “Para nosotros no hay libertad, y muchos menos hay igualdad”. Es el cierre de la asamblea de la Interwichi, espacio de coordinación de ocho comunidades indígenas, en Las Lomitas, Formosa. Y el discurso brota de Francisco López, 80 años, dirigente wichi, pastor de la Iglesia Anglicana y encargado ocasional de desnudar los sarcasmos de la argentinidad.
Las Lomitas está ubicada en el centro de la provincia, sobre la ruta nacional 81, a cuatro horas de la capital provincial. Fundada en 1914, doce mil habitantes, es la bisagra entre el oeste del chaco salteño, referenciado en los productores ganaderos, y el este del Pueblo Guaraní por su vinculación a Paraguay, Misiones y Corrientes. De ambos lados, los pueblos originarios wichi, pilagá, nivaclé y qom.

Apretaditos y arrinconados

A menos de diez cuadras del centro de Lomitas, calles de tierra complicadas, la camioneta avanza a paso de hombre, se hamaca, caminos más hostiles que en el rally Dakar. Barrio periurbano, comunidad Lote 47, casas de barro, algunas nuevas de ladrillos y techos de chapa. Un jardín de infantes, una galería amplia y, lindero, un salón, el espacio de reunión.
Una decena de hombres reciben de pie. Saludos de rigor y una sillas que aparecen y se reparten para dar comienzo a la ronda de presentación. Avelino Rodríguez, camisa celeste a cuadros, pantalón azul, 45 años, gorro de visera. “Algunos dicen que estamos bien, que no nos falta nada. Mire a su alrededor y usted verá. Por eso salimos a reclamar”, aclara como bienvenida.
No es casual su primera intervención. El gobernador Gildo Insfrán (vicegobernador entre 1987 y 1994, gobernador desde 1995 hasta la actualidad, 25 años en el poder), suele resaltar que Formosa fue la primera provincia en sancionar una ley de reconocimiento a las comunidades indígenas y afirma que el 99 por ciento de las comunidad tiene título comunitario.
“La ley dice que los pueblos indígenas debemos tener tierras ‘aptas y suficientes’”, explica Rodríguez. Hace un silencio. Y remata: “Acá somos 60 familias en diez hectáreas. ¿Aptas y suficientes?”. Recuerda que incluso el cementerio de la comunidad quedó en parcelas que alambró un empresario.
Mariano López tiene 36 años, camisa roja, jean, 1,70 de alta, fornido, y le cuesta vencer la timidez. Es de los jóvenes dirigentes, le piden que hable, y anima. “Es que acá hay señores de mucha plata que se quedan con nuestra tierras. Hoy no vienen más con armas para matarnos, viene con plata grande por nuestros territorios. Nos corren, desmontan, estamos apretaditos, arrinconados. Nos van corriendo hacia el pueblo, para que ya no volvamos al monte”. Afirma que saben que las leyes están del lado del indígena, pero “no le importa a ellos”, y engloba a muchos en el “ellos”: políticos, jueces, policías, empresarios, medios de comunicación.
En la galería contigua, siete niños wichi, de prolijos guardapolvos a cuadrillé azul, formados frente a la bandera argentina. Recitan la misma oración que se repite día a día en miles de colegios. “Bandera de la Patria, celeste y blanca, símbolo de la unión y la fuerza con que nuestros padres nos dieron independencia y libertad (…) Sea para todos los hombres mensajera de libertad, signo de civilización y garantía de justicia”. Todos los lugares comunes que agradecen a la patria, la unidad nacional y la igualdad.
A cinco metros, los padres wichi describen la realidad y vuelven ficción cualquier entonación patriótica. Dos realidades, demasiado contaste.

Lo que sobra

La Interwichi está compuesta por ocho comunidades de la zona de Lomitas, 1400 familias. En 2009 cortaron la ruta 81 por reclamos nada extravagantes: tierras, comida, trabajo, salud, educación, viviendas. Hoy confiesan que les llevó mucho tiempo decidirse a cortar la ruta. Son un pueblo paciente, pero el vaso rebalsó. “Era mucha la necesidad. Y muchas las mentiras”, recuerda el joven dirigente wichi y recuerda que se inspiraron viendo la televisión, los piquetes en Buenos Aires.
El corte llevaba semanas, sin respuesta oficial. En mayo, cuando el frío ya golpeaba Formosa, murieron en el corte María Cristina López, 22 años, y Mario García, de 48. Las condiciones climáticas, la poca alimentación y la falta de atención primaria de salud fueron un cóctel trágico.
Las muertes motivaron la tardía respuesta oficial. Increíble. El defensor del Pueblo de Formosa, José Leonardo Gialluca, no se solidarizó con los wichi ni se acercó a los familiares de los fallecidos. Todos lo contrario. Culpó a la Interwichi por las muertes y acusó a las oenegés de estar detrás del corte de ruta y ser responsables de las muertes. Todos los funcionarios provinciales siguieron esa argumentación.
Recuerdan que en esa época hubo mucha “persecución, cooptación y compra de dirigentes”. Avelino Rodríguez explica que le Interwichi no tiene cacique ni líder, que las decisiones se acuerda “entre todos”, y avisa que si un dirigente acepta “el negocio del Gobierno, pierde la confianza de la comunidad”. Mariano López complementa de inmediato: “Y pierde el derecho (a ser dirigente de la comunidad). Siempre hay personas que se compran y se venden”.
Casi dos horas de charla. El abuelo-pastor-dirigente, Francisco López, prolija camisa amarilla, habla firme y fuerte, cierra la charla con un agradecimiento a Dios.
Rodríguez vuelve a agradecer. Y pide una oración de cierre. El pastor toma la palabra. Treinta segundos, cuatro menciones “al Señor”, pide que los visitantes tengan buen regreso a sus hogares, salud para “ellos y sus familias” y, lejos de los curas católicos políticamente correctos, sorprende con la vinculación religiosa-política: “Que todos sepan que Dios es el jefe de los jefes. Y que no queremos ser esclavos de gobernadores”.

Modelo formoseño

La ruta provincial 28 podría ser la envidia de cualquier automovilista de la Capital Federal. Su estado es, sin dudas, mejor que cualquier autopista privatizada. El problema: fue pensada (y construida) con la doble función de ruta y de dique. Elevada entre 75 centímetros y cinco metros, hace de muro de contención y alteró radicalmente el funcionamiento del Bañado la Estrella, un humedal de 400 mil hectáreas y habitado por comunidades indígenas y criollos con histórica posesión.
“El Bañado tenía épocas de agua, y épocas que se retiraba. Entonces los animales se alimentaban y hasta podíamos sembrar. Ahora no es más un bañado, es un lago de 30 kilómetros de largo por 20 kilómetros de ancho”, denuncia la Asociación de Productores de Bañado la Estrella (Aprobae), al costado mismo de la ruta y con vista panorámica a la zona inundada.
La camioneta avanza sobre la ruta, rumbo al norte, y a cada kilómetros se realzan los contrastes. A la derecha, típico paisaje del chaco semiárido: tierra, vegetación baja, quebrachos, algarrobos y palo santo. A la izquierda, territorio inundado, plantas acuáticas y árboles muertos, de pie, ahogados por la alteración del bañado. La ruta-dique cumple su función. A la vera, aún trabajan palas mecánicas, perfeccionan unas compuertas que dejen pasar el líquido vital hacia el este provincial, antes olvidado por la Provincia, y ahora de interés para empresarios foráneos.
Ramón Verón, 57 años, hombre alto y corpulento. Anteojos de mucho aumento, chomba marrón y sombrero de ala ancha atado al mentón. Típico criollo, productor ganadero, presidente de Aprobae, mil familias perjudicadas por la alteración del humedal. Explica que las consecuencias económicas son “angustiantes”, más de 40 mil vacunos perdidos, pero más lamenta que los jóvenes ya comenzar a irse a la ciudad, forma sutil de desalojar a campesinos: provocar las condiciones para que las nuevas generaciones dejen los campos.
“Acá usted ve claramente los excedentes de la soja. Los que llegan acá son lo que tienen plata de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, metieron soja en sus campos y traen la ganadería para acá, nos quieren correr a los siempre vivimos acá. Es injusto”, sentencia.
Pablo Chianetta milita en la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD), con 25 años de acompañamiento a comunidades indígenas y familias criollas, acompaña en la recorrida. “Nadie está en contra de las obras, pero claramente lo que el Gobierno impulsa es un corrimiento de poblaciones indígenas y campesinas de sus territorios para entregarlos a otros, particularmente para la ganadería intensiva. Con esta ruta inundó a quienes siempre vivieron en el lugar, y volvió atractiva otras zonas (mirá para el este), donde se podrá contar con agua, con rutas y con ‘muchas facilidades’ para desmontar y traer ganado”, explica el plan global formoseño. Chianetta no duda que Insfrán impulsa el modelo de agronegocios (desmontes, ganadería y agricultura intensiva, expulsión de población ancestral).

El reparto

El suplemento Campo de diario La Nación, el 31 de marzo pasado, explicitó la estrategia: “Plan de colonización en Formosa”, tituló, y mostró la foto de Insfrán con el titular de Federación Agraria, Eduardo Buzzi. La noticia remarcaba que sería para hijos de productores locales, pero no se quedó ahí. “Buzzi reconoció que existen fuertes coincidencias en que en la tierra que esté disponible en la provincia, o en algunos lotes, se pueda encarar una experiencia de colonización con hijos de agricultores formoseños y dándole también oportunidades a hijos de productores que no son formoseños para que puedan venir a Formosa trabajar en el campo”, señala el artículo y cita textual a Buzzi: “Hay una decisión de la provincia, de puertas abiertas, así que para nosotros fue una reunión positiva (…) Esta es una provincia que todavía tiene tierras”, resaltó.
Margarita Parada tiene 25 años. Forma parte de Aprobae, también perjudicada por la construcción de la ruta y la alteración del Bañado la Estrella. Vive en el paraje de Gualcazar, al noroeste provincial, a 200 kilómetros de la ruta 28, pero igual sufre la alteración del Bañado la Estrella. A ellos no le inundaron el campo, sino que les sacaron el agua. Y todo es un círculo: poca agua, menos pastos, animales con hambre, bolsillos flacos.
“Me indignó verlo a (Eduardo) Buzzi con Insfrán. Meta sonrisas, dijeron que van a traer a los hijos de chacareros de la Pampa Húmeda para acá. ¿Y nosotros? ¿Nos vamos a la Pampa Húmeda?”, reclama molesta.
El perfil productivo de la provincia es explícito. Está plasmado en un documento público de 250 páginas llamado “Formosa 2015”, donde se detallan las obras de infraestrucutra (como la ruta-dique) y la preponderancia del avance del modelo agropecuario. La Red Agroforestal Chaco Argentina, colectivo integrado por oenegés y técnicos de la región, explica en su “Carpeta Informativa 2012”: “El Plan Formosa 2015 aspira a elevar a 500 mil hectáreas la superficie productiva agrícola en la provincial, aumentando 2,5 veces la superficie productiva actual. Con este horizonte es que sólo declaró el 1 por ciento de sus bosques como área protegida (según el Ordenamiento Territorial en el marco de la Ley Nacional de Bosques)”.
Según el último relevamiento de conflictos de la Redaf, en Formosa hay al menos 40 conflictos por tenencia de la tierra y ambientales. Afectan a 565 mil personas y 3,4 millones de hectáreas.

63 años después

La Matanza de Rincón Bomba fue en 1947, primer gobierno de Juan Domingo Perón, historia silenciada entre las represiones argentinas. El 10 de de octubre la Gendarmería Nacional avanzó a fuerza de metralla y fusiles contra el Pueblo Pilagá. La historia oficial justificó que fue un “enfrentamiento” y motivado por un malón indígena. No hubo un solo gendarme herido, pero durante décadas se mantuvo la historia militar. Y Gendarmería se apropió del territorio pilagá.
En abril de 2010, familias pilagá de tres comunidades decidieron volver a su territorio, 547 hectáreas. La Federación Pilagá, conformada por veinte comunidades –unas 3000 personas– apoya políticamente la recuperación.
El tronco del quebracho tiene un metro de alto. A la vera de la ruta y a metro de un alambrado. En un lateral tiene una placa de bronce. “En este lugar fueron asesinados los hermanos Kolymaina, Nero’n, Tengon, Sanat, Añsolé, Karona, Pocasale, Tagesena y muchos más”. Es sobre la ruta 28, a 200 metros de la entrada a Las Lomitas.
A cinco metros del recordatorio a la matanza, Gendarmería contestó con su cartel de letras blancas. “Gendarmería Nacional. Propiedad privada. Prohibido pasar”.
Las comunidades pilagá ingresaron igual. Recuperaron. Se asentaron, rechazaron los intentos de desalojos y contestaron con otro cartel de dos metros de alto y uno de ancho, tallado en algarrobo y prolijas letras blancas: “Artículo 75, inciso 17, Constitución Nacional. Se reconoce la pre-existencia étnica y cultural de los pueblos originarios”.
En el territorio recuperado, en el mismo lugar donde fue la masacre de 1974, bajo unos árboles añejos, reunión de la Federación Pilagá. Saturnino Miranda es presidente de la Federación. 49 años, comunidad kilómetro 14, jean, camisa roja a cuadros pequeños, gorra con visera. “Somos un pueblos de paciencia, no cortamos rutas, tenemos mucha paciencia, desde 1492 que tenemos paciencia, pero el Estado debe escuchar, no pedimos regalos, tienen que cumplir la ley. Acá vivieron nuestros antepasados, no es de empresarios ganaderos ni de Gendarmería, es del Pueblo Pilagá”.
La palabra circula entre los referentes de las distintas comunidades. Las metodologías de lucha pueden ser distintas entre pilagas y wichi, pero la situación y los reclamos los mismos: salud, educación, apoyo en proyectos productivos, fin a los punteros políticos, basta de aprietes policiales y, claro territorio.
Un anciano, espalda doblada, muy delgado, 1,6 metros de alto, barba desprolija, movimientos lentos. Se lo observa débil. Es sobreviviente de la masacre de 1947, Pedro Palaveccino, habla mitad en idioma pilagá, mitad en español. Todos hacen silencio, pero su voz apenas se escucha. Recuerda que “hermanos” caían a su lado, sangrando, por balas. Lo habrá contado muchas veces, pero igual se lo escucha triste. E, inesperadamente, salta en el tiempo hacia el presente: “No nos perdonan porque somos los primeros de la Argentina. Hay pobreza tremenda. La tierra la tenemos que recuperar”.
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* Diario Aranda, es periodista. Investigador graduado en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador principal del Conicet. También es colaborador permanente de “Pagina 12” “Rebelion” “Red Voltaire” entre otros medios. Autor del libro “Argentina Originaria” Desde hace diez años trabaja junto a comunidades desde la Defensoría de Derechos Humanos de Argentina documenta el despojo y la segregación de los pueblos originarios que dan testimonio del pasado y el presente de injusticias y explotación en el campo argentino, de las trasnacionales de la soja, forestación y otras.
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Fuente: Blog personal de Darío Aranda: http://darioaranda.wordpress.com/2012/06/20/tierra-de-alguien/

Otras noticias:

Fuente: Servindi