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lunes, 24 de octubre de 2011

África: “No hay justicia para las mujeres violadas”


La congoleña Angeline Mwarusena, de 61 años, está sentada en un pequeño banco de madera frente a su choza, cabeza gacha y hombros caídos.

Con voz apenas audible relata cómo fue violada por tres combatientes de las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR).

(Kristin Palitza/IPS)
Hace cuatro años, tres hombres del FDLR ingresaron a su casa, la golpearon y la violaron reiteradas veces, uno tras otro.
“Desde entonces, cada vez que escucho un ruido, me sobresalto. En las noches me escondo en la selva porque tengo miedo de que vuelvan”, señaló Mwarusena, quien vive en Katana con sus nueve hijos.
Katana es una pequeña aldea cerca de Bukavu, capital de la provincia de Kivu Sur, en el este de República Democrática del Congo (RDC).
Durante mucho tiempo, las milicias regresaban cada 15 días robaban la cosecha y el ganado, violaban a las mujeres y mataban a quien se interpusiera. Todavía suelen venir con regularidad, apuntó.
El trauma le dejó secuelas emocionales y físicas. Durante tres años, Mwarusena debió ser tratarse por fisuras vaginales producto de la violencia con que fue agredida. Desde ese momento vive en una pobreza absoluta porque teme salir de la aldea para cultivar mandioca, que vendía antes del ataque.
“Es una vida espantosa. Preferiría morir”, susurró.
El hospital Panzi de Bukavu está lleno de mujeres víctimas de violencia sexual. Cada una de ellas tiene una historia similar a la de Mwarusena.
No hay estadísticas oficiales sobre el problema en República Democrática del Congo, pero el director del hospital, Denis Mukwege, señaló que 4.500 mujeres fueron ingresadas por violación en 2010. Él cree que hay miles que no hacen la denuncia ni buscan atención médica.
“La mayoría de las mujeres nunca figurará en una estadística”, señaló Mukwege.
El ejército congoleño se enfrentó durante años con diversos grupos armados de este país y de los vecinos que pretendían acceder al poder político y a los recursos naturales. El conflicto dejó cuatro millones de personas muertas y afectó psicológicamente a gran parte de la población, en especial en el este, en la frontera con Ruanda.
Una mujer violada es fotografiada en una clínica (Cedric Gerbehaye/AP Photo)
RDC vive en paz desde diciembre de 2002, cuando los bandos enfrentados firmaron un primer acuerdo de paz, seguido de otro suscrito en Kivu Norte en junio de 2008, pero los combates no cesaron.
Los intereses nacionales e internacionales puestos en la vasta riqueza mineral del país hacen que la situación en todo el territorio, y en especial el este, sea inestable. RDC tiene la tercera reserva mundial de cobalto y diamante, 70 por ciento de la de coltán, utilizado en la electrónica, y una gran cantidad de oro y cobre.
Pero también hay razones políticas para la violencia actual. Los rebeldes ruandeses del FDLR siguen operativos y se retiraron a la selva y a las montañas del este donde se preparan para regresar al poder en Ruanda, de donde se fueron desplazados tras el genocidio de 1994.
Como grupo guerrillero aislado, el FDLR recurre al robo de ganado y cultivos para alimentar a sus combatientes.
“La violación es un arma de guerra psicológica que se usa para atemorizar y someter a la población. Hay violaciones masivas regulares de mujeres en aldeas enteras y asesinatos de hombres”, explicó Zawadi Nabintu, director de Dorcas House, institución que ayuda a las víctimas y que está ubicada al lado del hospital Panzi.
Con terapia psicológica y ayuda, que incluye formas para generar ingresos, el equipo de Nabintu trata de ayudar a las sobrevivientes a reintegrarse a la sociedad.
“Tenemos un doble problema porque la mayoría de las mujeres son rechazadas por sus familias. Entonces también tratamos de ayudarlas a ser independientes desde el punto de vista económico”, indicó Nabintu.
Una de sus pacientes es una adolescente. Hace tres años, hombres armados ingresaron a su casa en Bunjakiri, 80 kilómetros al noroeste de Bukavu, la violaron y asesinaron a sus padres frente a ella.
“Me secuestraron, me violaron varias veces y me golpearon; me tuvieron de rehén obligándome a trabajar en el campo para ellos”, relató la muchacha hoy de 17 años. Al mes de cautiverio, cuando logró escapar, ya estaba embarazada.
Ahora vive en Dorcas House con su hija de dos años llamada Baraka, (bendición, en swahili), pese a ser producto de una violación. Con ayuda psicológica, supera de a poco el trauma y pudo regresar a la escuela.
El apoyo que ha recibido le ha dado nueva esperanza. “Cuando termine la secundaria quiero estudiar medicina para curar gente”, señaló.
Pero la mayoría de las mujeres y adolescentes se las tienen que arreglar con mucho menos. Unas 17.500 personas fueron violadas en RDC, unas 48 al día, según un informe no publicado del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
“Eso lo convierte en el país con mayor violaciones del mundo”, señaló Audrey Shematsi, directora de Action Aid Goma en Kivu Norte, tan afectada como Kivu Sur.
La mayoría de los casos no se denuncian y solo alrededor de 10 por ciento de estos terminan en la justicia, con una proporción aun menor que termina en condena, añadió. “No hay justicia para las mujeres. El sistema es inaccesible. La corrupción es un hecho. Los casos se alargan semanas, meses, si es que concluyen con un veredicto”, se lamentó.
Sin paz ni justicia, las mujeres de RDC siguen siendo uno de los sectores más vulnerables de la población mundial.
Más información:
Una víctima de violación consuela a su hijo mientras oculta su identidad por seguridad y por el del fuerte estigma social de la violación que ppuede caer sobre las 5o mujeres que han declarado en el juicio contra los militares violadores. (AP Photo/Pete Muller)

Condenados a 20 años los militares violadores de Congo

22.02.2011 · Fotografía de Pete Muller/ AP
La Foto. Una mujer congoleña víctima de violación consuela a su hijo mientras oculta su identidad por seguridad. Y también por el fuerte estigma social de la violación que puede caer sobre las 5o mujeres que han declarado en el juicio contra los 10 militares violadores condenados a 20 años de cárcel en Baraka, RDC. 21 de Febrero de 2011. Ver más fotos

viernes, 7 de octubre de 2011

Tres mujeres reciben el Nobel de la Paz



Las tres galardonadas fueron "recompensadas por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y de sus derechos a participar en los procesos de paz", declaró en Oslo el presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland.
"No podemos alcanzar la democracia y la paz duradera en el mundo si las mujeres no obtienen las mismas oportunidades que los hombres para influir en los acontecimientos en todos los niveles de la sociedad", agregó Jagland.
Primera mujer elegida democráticamente presidenta de un país africano en 2005, Sirleaf, 72 años, trabajó para la reconstrucción de un país devastado por 14 años de guerras civiles, que causaron la muerte de 250.000 personas.


"Desde su investidura en 2006, contribuyó a garantizar la paz en Liberia, a promover el desarrollo económico y social, y a reforzar el lugar de las mujeres", agregó Jagland. La presidenta liberiana recibió el premio justo antes de que busque la reelección en los comicios del próximo martes.
Su acceso al poder fue posible por el trabajo de Leymah Gbowee, "guerrera de la paz", fundadora del movimiento pacífico que contribuyó, en particular con una "huelga sexual", a terminar con la segunda guerra civil en 2003, señaló el comité Nobel.
Lanzada en 2002, esa iniciativa original llevó a las mujeres de todas las confesiones religiosas a negarse a los hombres hasta tanto continuaran los combates, lo que obligó a Charles Taylor, ex jefe de guerra convertido en presidente, asociarlas a las negociaciones de paz.
"Leymah Gbowee movilizó y organizó a las mujeres más allá de las líneas de división étnica y religiosa para poner fin a una larga guerra en Liberia y garantizar la participación de las mujeres en las elecciones", señaló Jagland.
La tercera laureada, la yemení Tawakkul Karman, "tanto antes como durante la primavera árabe" tuvo "un papel preponderante en la lucha a favor de los derechos de las mujeres, de la democracia y de la paz en Yemen", dijo Jagland.
Karman, primera mujer árabe que recibe el Premio Nobel de la Paz, dedicó su premio a la "Primavera Arabe".
Hasta el presente, en 111 años, sólo 12 mujeres habían recibido el Nobel de la Paz, entre ellas la guatemalteca Rigoberta Menchú, galardonada en 1992.
La última mujer distinguida con el Nobel de la Paz había sido también una africana, la militante ecologista keniana Wangari Maathai, que acaba de fallecer.
Este año, el Nobel de la Paz había registrado la cifra récord de 241 candidaturas de individuos y organizaciones.
El premio será entregado en Oslo el 10 de diciembre próximo, fecha aniversario de la muerte de su fundador, el industrial y filántropo sueco Alfred Nobel.
El premio consiste en una medalla y un diploma y una suma de 10 millones de coronas suecas, el equivalente de un millón de euros.
AFP
El País Digital

Fuente: Elpais.com.uy