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sábado, 30 de septiembre de 2017

Tawakkol Karman: "Todo el mundo pagará el coste de no escuchar a los refugiados"


La Premio Nobel de la Paz, que participa en unas jornadas sobre "Mujeres contra la impunidad", habla en una entrevista con Público sobre el papel de las mujeres en las primaveras árabes, la ceguera de Europa en la crisis de los refugiados o el silencio cómplice de occidente ante las dictaduras y el surgimiento del terrorismo.

MADRID

MARISA KOHAN @Kohanm

"El problema común que sufren las mujeres a lo largo de todo el planeta es que son marginadas de los procesos de toma de decisión, en el acceso a los puestos más altos. Y esto ocurre tanto los países como en las grandes instituciones internacionales. Tenemos un problema real del liderazgo de mujeres a nivel mundial" arranca Tawakkol Karman cuando preguntamos si hay un problema común que aúne a las mujeres en distintos lugares del mundo. "Esto ocurre en casi todos los países, pero es mucho peor en los países árabes". añade.

Llega a la entrevista ataviada con el tradicional hijab que enmarca su cara algo redondeada y en donde resaltan sus grandes ojos oscuros que hablan tanto como sus manos cuando se entusiasma contando la situación de su país: Yemen.
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Parece a simple vista una mujer tranquila y apocada. Sin embargo, esta impresión se desvanece completamente cuando comienza a hablar con su voz alta y rotunda. Tawakkol Karman recibió el Premio Nobel de la Paz en 2011 por su "lucha no violenta en favor de la seguridad de las mujeres y en pro el derecho de éstas a una completa participación en el la construcción de la paz", tal como reconoció la institución norurga. Se convertía así, con 32 años, en la persona más joven en recibir el Nobel (hasta que lo recibió Malala), aunque afirma que prefiere que se la reconozca como la primera mujer árabe que recibe el galardón.

"Los derechos de las mujeres deben ser definidos desde la perspectiva de los derechos humanos, porque es a través de ellos que llegaremos a los derechos de las mujeres. De lo contrario lo que ocurrirá es que perderemos la batalla de los derechos de los ciudadanos en su conjunto: los derechos de libertad de expresión, el los derechos legales, el de la igualdad entre hombres y mujeres..."

Ella fue una de las figuras principales en la primavera árabe que vivió Yemen y que acabó con 30 años de dictadura de Ali Abdullah Saleh. Está en España para participar en el ciclo "Mujeres contra la Impunidad" organizado por la Asociación Mujeres de Guatemala, en la Casa Encendida de Madrid.

Sobre la importante participación de las mujeres en estas revoluciones pacíficas afirma que "no sucedió como en otros procesos revolucionarios en que los temas de las mujeres se dejaron para más adelante. "En las revoluciones árabes las mujeres salimos al la calle, tomamos el liderazgo, no lo pedimos ni esperamos a que nos lo dieran". 

Su principal interés es poder compartir con la ciudadanía española la situación que vive su país, sumido en una grave conflicto interno desde que en 2014 sufriera un golpe de estado que acabó con los avances de aquella primavera y en el que participan de un lado fuerzas de la coalición internacional liderada por Emiratos Árabes y Arabia Saudí con el apoyo de algunos países de occidente y una coalición liderada por Iran, que apoya a los rebeldes Hutis por el otro. En medio, una población empobrecida (Yemen es el país más empobrecido de la región) en la que más de 10 millones de personas sufren inseguridad alimentaria y constantes combates.

Karman, que en la actualidad vive en Catar tras haber sido encarcelada en varias ocasiones en Yemen y haber recibido amenazas de muerte, es una de las voces críticas con el papel que occidente y las coaliciones internacionales han jugado en las primaveras árabes y en el mantenimiento de las dictaduras en el mundo árabe."Los países occidentales deberían saber que su alianza con los dictadores es un gran error. Porque las dictaduras producen terrorismo, provocan caos y guerras"

Critíca duramente que los países occidentales desarrollados hayan hecho oídos sordos y mirado hacia otro lado durante años sobre lo que hacían las dictaduras árabes. "Los países occidentales deberían saber que su alianza con los dictadores es un gran error. Porque las dictaduras producen terrorismo, provocan caos y guerras", afirma. "Su apoyo o su silencio sigue siendo el gran error que están cometiendo".

"Su silencio cómplice, también, hacia Bashar al-Assad, es un crimen", afirma y recuerda que tras siete años de guerra no ha habido ningún tipo de acción en su contra. "Él destruyo totalmente a su gente, obligó a millones de personas a huir y ser refugiadas, mató a cientos de miles y encarceló a otro tanto. Cometió crímenes contra la humanidad y la comunidad internacional no hizo nada".

"Los países occidentales deben despertar, porque esto que está pasando en los países árabes se extenderá hacia Europa. De hecho es lo que ha pasado ya en París, Barcelona, Londres... ¿De dónde vienen estos grupos terroristas? No son islamistas, son criminales y tienen el apoyo de los dictadores".

"No digo que los hayan creado. Lo que digo es que su silencio permitió que florecieran. Todo dictador es un terrorista y cada terrorista es un dictador. Los dos se alimentan el uno al otro, se ayudan y se apoyan", argumenta con voz que suena casi a arenga por la pasión y que acompaña con tajantes golpes en la mesa."Estoy muy furiosa con la ceguera de Europa en relación a los refugiados. Todo el mundo pagará el coste de no escucharlos"

"Estoy muy furiosa con esta ceguera", añade tajante cuando recabamos su opinión sobre el hecho de que Europa sólo haya acogido a un 30% de los refugiados que se había comprometido.

"Sancionan a los refugiados en lugar de apoyarlos y ayudarlos. Éstos están huyendo del fuego cruzado de los dictadores, los terroristas y de los bombardeos de la coalición internacional, como en Siria, pero se encuentran con las puertas cerradas. Pero pagarán el precio. Todo el mundo pagará el coste de no escuchar a la gente morir". "La paz no significa sólo acabar con la guerra. Significa también acabar con la represión y la injusticia, y deberían saberlo. Si aman la paz, les pedimos que despierten porque es algo que afectará a toda la humanidad".

Karman es también muy crítica con la hipocresía de los gobiernos que se llenan la boca buscando soluciones en el conflicto de los países árabes, pero que venden armas a dictaduras o a países que las utilizan contra la población civil. España es el tercer exportador de armas a Arabia Saudí, país que lidera, junto con Emiratos Árabes, la coalición internacional que defiende a una de las facciones en guerra por el poder dentro de Yemen. 

"Tienen que parar. Dejar de vender armamento a los dictadores que matan a ciudadanos. Pero también hago un llamamiento a que Irán deje de vender armas a los hutis (otra de las facciones que luchan por el poder en Yemen).
Hay oscuridad pero también hay luz


A pesar de todo, Karman es optimista. "La gente sabe cómo alcanzar la libertad y se sacrifica por ella", afirma. "Y los dictadores, muchos ya se han ido y otros tendrán que marcharse. Estoy convencida de que mi generación verá los cambios, pero si no fuera así, lo que es seguro es que nuestros hijos lo verán. Hemos empezado. Hemos abierto la puerta y no se puede ya cerrar"

Fuente: publico.es

viernes, 15 de junio de 2012

Chile: Carta al presidente Sebastián Piñera.


por Adolfo Pérez Esquivel
Presidente del Servicio Paz y Justicia
Premio Nobel de la Paz

“Con dolor y sorpresa vemos que tu gobierno consiente un acto de homenaje a Augusto Pinochet”


Carta abierta al Presidente de Chile
Sr. Sebastián Piñera

Recibe el fraterno saludo de Paz y Bien

Estos días he participado en la Asamblea Continental del SERPAJ, realizada en Santiago de Chile con representantes de 14 países, acompañando el caminar y compromiso del querido pueblo chileno y de nuestros compañeros y compañeras del Serpaj-Chile, solidarios trabajadores por los derechos y la vida de los pueblos latinoamericanos.

Recordaba cuando nos conocimos en Quito, Ecuador, apoyando al Presidente Rafael Correa solidariamente para fortalecer su gobierno y evitar un golpe de Estado, mientras llegaba el Presidente de Bolivia Evo Morales, y el oportuno y decidido apoyo de la UNASUR, gobiernos y pueblos en todo el continente.

Recuerdo con agrado ese gesto solidario con el fortalecimiento de la democracia en el Ecuador y el continente, del cual fuiste parte, apoyando a tu colega ecuatoriano.

Sin embargo, lamentablemente, la política que vienes desarrollando en tu país es contradictoria con ese gesto. Con dolor y sorpresa vemos que tu gobierno consiente un acto en homenaje a Augusto Pinochet y al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, ese hecho que inauguró momentos de oscurantismo y dolor con un alto costo en vidas humanas. Un acto de traición y violencia para derrocar un gobierno democrático elegido por y para el pueblo chileno, e implantar un Estado de terror.

Es necesario tener memoria para no perder los valores éticos: Cuando tu gobierno permite homenajes a quienes torturaron, mataron, encarcelaron, impusieron la desaparición de personas y provocaron el exilio de miles de hombres y mujeres, imponiendo políticas del terrorismo de Estado en Chile y en el Cono Sur, como fue el Operativo Cóndor; estás desconociendo la dignidad de tu pueblo y la de todos los pueblos latinoamericanos.

Basta recordar los asesinatos ordenados por el dictador Augusto Pinochet, contra Letelier en los Estados Unidos, el asesinato del general Prat en Buenos Aires y el intento de asesinato a Bernardo Leighton en Roma, quien logró sobrevivir. Así como la complicidad con los Estados Unidos, y el en ese entonces el Secretario de Estado, Henry Kissinger.

¿Cómo puede tu gobierno tener tantas contradicciones? ¿Porqué mientras un funcionario de tu gobierno dice que una democracia no puede impedir el homenaje a Augusto Pinochet, tu administración no vacila en reprimir a los hermanos Mapuches por reclamar sus territorios y les aplican la ley antiterrorista y los encarcelan?

¿De que democracia habla el gobierno chileno, cuando no tiene la capacidad de escuchar a los estudiantes y su única respuesta es la represión violenta a sus reivindicaciones?

Estimado Sebastián, sabemos que no faltan presiones sobre el gobierno de sectores autoritarios que revindican lo actuado por la dictadura.

Sólo puedo decirte que debes confiar en tu pueblo, que la dignidad no se compra, ni se vende. Si no lo entiendes así, es porque te han derrotado y te han asimilado.

Tienes que optar en tus funciones como servidor del pueblo y no de sectores nefastos que buscan justificar sus atrocidades. Con los mismos criterios que plantea tu gobierno otros pueden reivindicar a Hitler, Mussolini, Videla, o Stalin. Es una ofensa a la conciencia de la humanidad.

Las democracias son espacios a construir para la vigencia de los derechos humanos y de los pueblos. Estos son valores indivisibles para todos y todas.

Te saludo deseándote fuerza y esperanza junto a tu pueblo. Paz y Bien

Adolfo Pérez Esquivel
Presidente del Servicio Paz y Justicia
Premio Nobel de la Paz

sábado, 9 de junio de 2012

Dios, silencio del universo.

Juan José Tamayo, 09-Junio-2012


La Fundación Siglo Futuro de Guadalajara organizó el 6 de junio de 2012 un debate Recordando a José Saramago (1922-2012). Premio nobel de literatura. En él Juan José Tamayo tuvo una intervención con el título Saramago: Dios, silencio del universo. Sabemos que es un texto demasiado largo para un post normal. Pero tiene mucho que ver con temas recientemente discutidos en ATRIO. Y en el fin de semana tal vez haya espacio para más lectura, si nos abstenemos de angustiosos telediarios y transmisiones deportivas…

Saramago, buen samaritano

Durante los últimos cinco años de la vida de José Saramago tuve el privilegio de disfrutar de su amistad, de compartir experiencias de fe y de increencia, de solidaridad y de trabajo intelectual, en total sintonía. A la hora de reflexionar sobre su personalidad, la primera imagen que espontáneamente me viene a la memoria es la parábola que en la tradición bíblica conocemos como “El buen Samaritano”, que narra el evangelio de Lucas de esta guisa:

“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y lo asaltaron unos bandidos; lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon dejándolo medio muerto. Coincidió que bajaba un sacerdote por aquel camino; al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Lo mismo hizo un clérigo que llegó a aquel sitio; al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y, al verlo, se conmovió, se acercó a él y le vendó las heridas, echándoles aceite y vino. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios de plata y, dándoselos al posadero, le dijo: ‘Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta’. ¿Qué te parece? ¿Cuál de éstos se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos?’, preguntó Jesús. El jurista que le había hecho la pregunta contestó: ‘El que tuvo compasión de él.’ Jesús le dijo: ‘Pues anda, haz tú lo mismo’” (Lc 9,29-37).

Esta parábola es, sin duda, una de las más severas críticas contra la religión oficial, leguleya e insensible al sufrimiento humano; una de las denuncias más radicales contra la casta sacerdotal y clerical, adicta al culto y ajena al grito de las víctimas, y uno de los más bellos cantos a la ética de la solidaridad, de la compasión, de la projimidad, de la alteridad, de la fraternidad-sororidad. Una ética laica, en fin, no mediada por motivación religiosa alguna. El sacerdote y el levita, funcionarios de Dios, pasan de largo, peor aún, dan un rodeo para no auxiliar a la persona malherida. El samaritano, que estaba fuera de la religión oficial y era considerado hereje por los judíos, aparece, a los ojos de Jesús y del propio jurista, como ejemplo a imitar por haber tenido entrañas de misericordia. Por su comportamiento humanitario, el hereje se convierte en sacramento del prójimo; por su actitud inmisericorde, el sacerdote y el levita devienen anti-sacramento de Dios: es la religión del revés o, si se prefiere, la verdadera religión, la que consiste en defender los derechos de las víctimas, caminar por la senda de la justicia y seguir la dirección de la compasión. Así entendieron la religión los profetas de Israel, los fundadores y reformadores de las religiones.
El “factor Dios”

Saramago siempre se declaró ateo, y desde su ateísmo fue un crítico impenitente de las religiones, de sus atropellos, de sus engaños, sobre todo de las guerras y cruzadas convocadas, legitimadas y santificadas por ellas en nombre de Dios: “Una de ellas (de las muertes) –afirma–, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones manda matar en nombre de Dios… Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción… han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana”. Con la historia en la mano, ¿quién va a negar tamaña verdad?

Pero la crítica de Saramago va más allá, y llega al corazón de las religiones, a Dios mismo, en cuyo nombre, afirma, “se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, lo más horrendo y cruel”. Y pone como ejemplo la Inquisición, a la que compara con los talibán de hoy, califica de “organización terrorista” y acusa de interpretar perversamente sus propios textos sagrados en los que decía creer, hasta hacer un monstruoso matrimonio entre la Religión y el Estado “contra la libertad de conciencia y el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa”. Esta denuncia de Dios se sitúa dentro de las más importantes e incisivas críticas de la religión de anteayer, como la de Epicuro y Demócrito, la de Jesús de Nazaret y el cristianismo primitivo, de ayer, como la de los maestros de la sospecha, y de hoy, como la de los científicos.

Mas, aun cuando piensa que los dioses sólo existen en el cerebro humano, al premio Nobel portugués le preocupan los efectos del “factor Dios” –título de uno de sus más célebres y celebrados artículos–, que está presente en la vida de los seres humanos, creyentes o no, como si fuese dueño y señor de ella, se exhibe en los billetes del dólar, ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las más sórdidas intolerancias. “Factor Dios” en el que se convirtió el Dios islámico en los atentados contra las Torres Gemelas al grito de “muerte a los infieles!” de Osama Bin Laden.

Junto a la crítica de la religión, de Dios y del “factor Dios”, cabe destacar el sentido solidario de la vida que caracterizó a Saramago. Desde la filantropía y sin apoyatura religiosa alguna, fue el defensor de las causas perdidas, algunas de las cuales se ganaron gracias a su apoyo. Cito sólo tres, de entre las más emblemáticas. Una, era la solidaridad con el pueblo palestino ante la masacre de que fue objeto entre diciembre de 2008 y enero de 2009 por parte del Ejército israelí que causó 1400 muertos, y que el Nobel portugués calificó de genocidio. La segunda, el apoyo y acompañamiento a la dirigente saharaui Aminatu Haidar durante su huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote. La tercera, haber destinado los derechos de autor de su última novela a los damnificados del terremoto de Haití.

Mientras releía Caín, me vinieron a la memoria las palabras de Epicuro: “vana es la palabra del filósofo que no sea capaz de aliviar el sufrimiento humano”. En el caso de Saramago, sus palabras y sus textos no fueron vanos. Estuvieron cargados de solidaridad y de compromiso con las personas más vulnerables. Por eso me atrevo a llamarle respetuosamente “buen samaritano”.
“Dios es el silencio del universo”

“Dios es el silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio”. Esta definición que daba Saramago de Dios es una de las más bellas que nunca haya leído o escuchado. La leí en sus Cuadernos de Lanzarote, de 1993, y la he dado a conocer doquiera he hablado de Dios. Lo recuerda el propio Saramago en El Cuaderno:

“Hace muchos años, nada menos que en 1993, escribí en los Cuadernos de Lanzaroteunas cuantas palabras que hicieron las delicias de algunos teólogos de esta parte de la Península, especialmente Juan José Tamayo, que desde entonces, generosamente me dio su amistad. Fueron estas: ‘Dios es el silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio’. Reconózcaseme que la idea no está mal formulada, con suquantum satis de poesía, su intención levemente provocadora y el subentendido de que los ateos son muy capaces de aventurarse por los escabrosos caminos de la teología, aunque sea elemental” (Alfaguara, Madrid, 2009, pp. 152-153).

Esta definición merecería aparecer entre las veinticuatro definiciones –con ella, veinticinco– de otros tantos sabios reunidos en un Simposio que recoge el Libro de los24 filósofos (Siruela, Madrid, 2000), cuyo contenido fue objeto de un amplio debate entre filósofos y teólogos durante la Edad Media. Para un teólogo dogmático, definir a Dios como silencio del universo quizá sea decir poco. Para un teólogo heterodoxo como yo, seguidor de las místicas y los místicos judíos, cristianos, musulmanes como el Pseudo-Dionisio, Rabia de Bagdad, Abraham Abufalia, Algazel, Ibn al Arabi, Rumi, Hadewich de Amberes, Margarita Porete, Hildegarda de Bingen, Maestro Eckhardt, Juliana de Norwich, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús, Baal Shem Tov) cristianos laicos como Dag Hammarksjlöd, indúes como Tukaram y Mohandas K. Gandhi, y no creyentes como Simone Weil, es más que suficiente. Decir más sería una falta de respeto para con Dios, se crea o no en su existencia. “Si comprendes –decía Agustín de Hipona– no es Dios”.

Permítaseme contextualizar la definición tal como la viví hace algo más de un lustro. Caminábamos por las calles de Sevilla el día 11 de enero de 2006 el escritor y premio Nobel José Saramago, su esposa la periodista Pilar del Río, hoy entre nosotros, la pintora Sofía Gandarias y yo en dirección al Paraninfo de la Universidad Hispalense para participar en un Simposio sobre Diálogo de Civilizaciones y Modernidad. A las 9 de la mañana, al pasar por la plaza de la Giralda, comenzaron a repicar alocadamente las campanas de la catedral de Sevilla –antes mezquita, mandada construir por el califa almohade Abu Yacub Yusuf–. “Tocan las campanas porque pasa un teólogo”, dijo con su habitual sentido del humor Saramago. “No –le contesté en el mismo tono– repican las campanas porque un ateo está a punto de convertirse al cristianismo”. En ese diálogo fugaz, la respuesta del novelista portugués no se hizo esperar: “Eso nunca. Ateo he sido toda mi vida y lo seguiré siendo en el futuro”. De inmediato me vino a la mente una poética definición de Dios que le recité sin vacilación: “Dios es el silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio”. “Esa definición es mía”, reaccionó sin dilación el Premio Nobel. “Efectivamente, por eso la he citado –le contesté–. Y esa definición está más cerca de un místico que de un ateo”. Mi observación le impresionó. Nadie le había dicho nunca nada parecido y le dio que pensar, sin por ello dejarse embaucar por mi ocurrencia. Era un hombre de convicciones profundas.
En lucha titánica con Dios

Saramago compartió con Nietzsche la parábola de Zaratustra y el apólogo del Loco sobre la muerte de Dios y quizá pudiera poner su rúbrica bajo dos de las afirmaciones nietzschianas más provocativas: “Dios es nuestra más larga mentira” y “Mejor ningún dios, mejor construirse cada uno su destino”. Quizá coincidiera también con Ernst Bloch en que “lo mejor de la religión es que crea herejes” y en que “sólo un buen ateo puede ser un bueno cristiano, sólo un buen cristiano puede ser un buen ateo”. Su vida y su obra fueron una lucha titánica con Dios a brazo partido.

En su novela Caín recrea la imagen violenta y sanguinaria del Dios de la Biblia judía, “uno de los libros más llenos de sangre de la literatura mundial”, al decir de Norbert Lohfink, uno de los más prestigiosos biblistas del siglo XX. Imagen que continúa en algunos textos de la Biblia cristiana, donde se presenta a Cristo como víctima propiciatoria para reconciliar a la humanidad con Dios y que vuelve a repetirse en el teólogo medieval Anselmo de Canterbury, quien presenta a Dios como dueño de vidas y haciendas y como un señor feudal, que trata a sus adoradores como si de siervos de la gleba se tratara y exige el sacrificio de su hijo más querido, Jesucristo, para reparar la ofensa infinita que la humanidad ha cometido contra Dios”.

El Dios asesino de Caín sigue presente en no pocos de los rituales bélicos de nuestro tiempo: en los atentados terroristas cometidos por falsos creyentes musulmanes que en nombre de Dios practican la guerra santa contra los infieles; en dirigentes políticos autocalificados cristianos, que apelan a Dios para justificar el derramamiento de sangre de inocentes en operaciones que llevan el nombre de Justicia Infinita o Libertad Duradera; en políticos israelíes que, creyéndose el pueblo elegido de Dios y únicos propietarios de la tierra que califican de “prometida”, llevan a cabo operaciones de destrucción masiva de territorios, muros carcelarios y asesinatos, calculados impunemente, de miles de palestinos.

Tras estas operaciones, Saramago no podía menos que estar de acuerdo con el testimonio del filósofo judío Martin Buber: “Dios es la palabra más vilipendiada de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan mancillada, tan mutilada… Las generaciones humanas han hecho rodar sobre esta palabra el peso de su vida angustiada, y la han oprimido contra el suelo. Yace en el polvo y sostiene el peso de todas ellas. Las generaciones humanas, con sus partidismos religiosos, han desgarrado esta palabra. Han matado y se han dejado matar por ella. Esta palabra lleva sus huellas dactilares y su sangre… Los hombres dibujan un monigote y escriben debajo la palabra ‘Dios’. Se asesinan unos a otros, y dicen: ‘lo hacemos en nombre de Dios’… Debemos respetar a los que prohíben esta palabra, porque se rebelan contra la injusticia y los excesos que con tanta facilidad se cometen con una supuesta autorización de ‘Dios’ Yo también pongo mi rúbrica bajo esta afirmación de Buber. Por eso muy raras veces oso pronunciar el nombre de Dios.

La lucha contra los fundamentalismos, los religiosos y los políticos es el mejor antídoto contra el Dios violento y contra la violencia en nombre de Dios. En esa lucha no violenta estuvo comprometido Saramago de pensamiento, palabra y obra

Efectivamente, la vida y la obra de Saramago fueron una permanente lucha titánica con-contra Dios. Como lo fuera la del Job bíblico –“el Prometeo hebreo”, para Bloch–, quien maldice el día que nació, siente asco de su vida y osa preguntar a Dios, en tono desafiante, por qué le ataca tan violentamente, por qué le oprime de manera tan inhumana y por qué le destruye sin piedad (Job, 10). O como el patriarca Jacob, que pasó toda una noche peleando a brazo partido contra Dios y terminó con el nervio ciático herido (Génesis 32,23-33). No es el caso de Saramago, que salió indemne de las peleas con Dios y nunca se dio por vencido y, que a sus 87 años en Caín siguió preguntándose y preguntando a los teólogos y creyentes qué diablo de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, tiene que despreciar a Caín.

Familiarizado con la Biblia, la judía y la cristiana, recrea con humor, un humor iconoclasta de lo divino y desestabilizador de lo humano, algunas de sus figuras más emblemáticas y desmiente los cuentos con que, al decir de León Felipe, “han mecido la cuna del hombre” (sic). Lo hizo en El evangelio según Jesucristo, novela que presenta a Jesús de Nazaret como un hombre que vive, ama y muere como cualquier otra persona y a quien Dios elige como eslabón de un inmenso movimiento estratégico y como víctima de un poder que le sobrepasa y sobre el que nada puede hacer.

Volvió a hacerlo en la novela ya citada Caín, donde recrea literaria y teológicamente el mito bíblico, que toma sus imágenes y símbolos de las tradiciones más antiguas sobre los orígenes de la humanidad. La Biblia presenta a Caín como el asesino de su hermano Abel empujado por la envidia y a Dios como “perdonavidas”. Saramago invierte los papeles del bueno y del malo, del asesino y del juez. Responsabiliza a dios, al señor (siempre con minúscula) de la muerte de Abel y le acusa de ser rencoroso, arbitrario y enloquecedor de las personas. Caín mata a su hermano no arbitrariamente, sino en legítima defensa, porque dios le había preterido en su favor. Y lo mata porque no puede matar a dios.

Se comparta o no la lectura de la Biblia judía que hace Saramago, creo que hay que estar de acuerdo con él en que “la historia de los hombres es la historia de sus desencuentros con dios, ni él nos entiende a nosotros, ni nosotros lo entendemos a él”. ¡Excelente lección de contra-teología en tiempos de fundamentalismos religiosos!

Cualquiera fuere la responsabilidad de Caín o de Dios en la muerte de Abel, queda en pie la pregunta que hoy sigue tan viva como entonces o más, y que apela a la responsabilidad de la humanidad en el actual desorden mundial, en las guerras y las hambrunas que asolan nuestro planeta: “¿Dónde está tu hermano” (Génesis 4,9). Y la respuesta no puede ser un evasivo “No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?”, sino, siguiendo con la Biblia, la parábola evangélica del Buen Samaritano, que demuestra compasión con una persona malherida, que es religiosamente adversaria suya. ¡Excelente lección de ética solidaria en tiempos estos en que la ética está sometida al asedio del mercado!


Fuente: Atrio

viernes, 7 de octubre de 2011

Tres mujeres reciben el Nobel de la Paz



Las tres galardonadas fueron "recompensadas por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y de sus derechos a participar en los procesos de paz", declaró en Oslo el presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland.
"No podemos alcanzar la democracia y la paz duradera en el mundo si las mujeres no obtienen las mismas oportunidades que los hombres para influir en los acontecimientos en todos los niveles de la sociedad", agregó Jagland.
Primera mujer elegida democráticamente presidenta de un país africano en 2005, Sirleaf, 72 años, trabajó para la reconstrucción de un país devastado por 14 años de guerras civiles, que causaron la muerte de 250.000 personas.


"Desde su investidura en 2006, contribuyó a garantizar la paz en Liberia, a promover el desarrollo económico y social, y a reforzar el lugar de las mujeres", agregó Jagland. La presidenta liberiana recibió el premio justo antes de que busque la reelección en los comicios del próximo martes.
Su acceso al poder fue posible por el trabajo de Leymah Gbowee, "guerrera de la paz", fundadora del movimiento pacífico que contribuyó, en particular con una "huelga sexual", a terminar con la segunda guerra civil en 2003, señaló el comité Nobel.
Lanzada en 2002, esa iniciativa original llevó a las mujeres de todas las confesiones religiosas a negarse a los hombres hasta tanto continuaran los combates, lo que obligó a Charles Taylor, ex jefe de guerra convertido en presidente, asociarlas a las negociaciones de paz.
"Leymah Gbowee movilizó y organizó a las mujeres más allá de las líneas de división étnica y religiosa para poner fin a una larga guerra en Liberia y garantizar la participación de las mujeres en las elecciones", señaló Jagland.
La tercera laureada, la yemení Tawakkul Karman, "tanto antes como durante la primavera árabe" tuvo "un papel preponderante en la lucha a favor de los derechos de las mujeres, de la democracia y de la paz en Yemen", dijo Jagland.
Karman, primera mujer árabe que recibe el Premio Nobel de la Paz, dedicó su premio a la "Primavera Arabe".
Hasta el presente, en 111 años, sólo 12 mujeres habían recibido el Nobel de la Paz, entre ellas la guatemalteca Rigoberta Menchú, galardonada en 1992.
La última mujer distinguida con el Nobel de la Paz había sido también una africana, la militante ecologista keniana Wangari Maathai, que acaba de fallecer.
Este año, el Nobel de la Paz había registrado la cifra récord de 241 candidaturas de individuos y organizaciones.
El premio será entregado en Oslo el 10 de diciembre próximo, fecha aniversario de la muerte de su fundador, el industrial y filántropo sueco Alfred Nobel.
El premio consiste en una medalla y un diploma y una suma de 10 millones de coronas suecas, el equivalente de un millón de euros.
AFP
El País Digital

Fuente: Elpais.com.uy


jueves, 6 de octubre de 2011

Poeta sueco Tomas Tranströmer gana Nobel de Literatura.




Estocolmo, 6 oct (PL) Uno de los más importantes poetas de Suecia, el octogenario Tomas Tranströmer, recibió hoy el Premio Nobel de Literatura 2011, informó la Academia Sueca que otorga el galardón.

  En su dictamen el jurado destacó que otorgaba el lauro "porque a través de sus imágenes transparentes nos dio un fresco acceso a la realidad", y es el primer sueco que en 40 años es merecedor de la alta distinción.

El poeta se mostró "contento" y "emocionado" cuando el secretario de la Academia Sueca, Peter Englund, lo llamó minutos antes de anunciar el premio para darle la noticia.

"No creía que podía llegar a vivir esto", dijo a medios de prensa su mujer, Monica Transtromer, desde su casa de Estocolmo.

Su obra, traducida a unos 50 idiomas, se coloca entre modernismo, expresionismo y surrealismo, con un estilo introspectivo.

Especialistas y críticos consideraron al candidato como el primero en una lista de cinco finalistas, y destacaron su multifacética poesía que por lo general explora las relaciones del hombre con la naturaleza y la visión mística de la mente humana, resultado de la formación del intelectual en la especialidad de psicología.

La trilogía Stieg Larsson's Millenium disparó en los últimos tiempos la popularidad de Tranströmer y el interés por la literatura de su país en el mundo.

No obstante, Hemligheter pa vagen (Secrets along the way), en 1958, Den halvfardiga himlen (The Half-Finished Heaven), en 1962, y Klanger och spar (Windows and Stones: Selected Poems), en 1966, le merecieron la admiración de crítica y público y el reconocimieto como uno de los mejores poetas de su generación.

Transtromer comenzó a escribir a los 13 años y publicó su primer libro, 17 poemas, en 1954. Hijo de una maestra de escuela, Helmy, y de un periodista, Gosta Transtromer, estudió historia de la literatura y poética, además de historia de la religión y psicología en la Universidad de Estocolmo.

Después de tener diversos empleos como psicólogo, entre ellos en un instituto correccional de menores en Linkoping, en 1980 empezó a trabajar en el Instituto de Mercado Laboral de Västeras.

En 1990, Transtromer sufrió un derrame cerebral que lo dejó semiparalizado y le privó del habla, aunque continuó escribiendo y publicando, entre ellos una colección de poemas titulada El gran enigma (2004).

Otros nominados al premio Nobel de Literatura fueron el japonés Haruki Murakami, el sirio Alí Ahmad Said Asba, conocido como "Adonis", y el compositor, músico y poeta nortemericano Bob Dylan.

arc/npg

Fuente: Prensa Latina

viernes, 13 de mayo de 2011

Del Nobel Pérez Esquivel al Nobel Barack Obama.


Carta abierta a Barack Obama.

Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Estimado Barack.

Al dirigirte esta carta lo hago fraternalmente y a la vez para expresarte la preocupación e indignación por la destrucción y muerte sembrada en varios países, en nombre de la “libertad y la democracia”, dos palabras prostituidas y vaciadas de contenido. Termina justificando el asesinato y es festejada como si se tratase de un acontecimiento deportivo.

Indignación por la actitud de sectores de la población de los EEUU, de jefes de Estado europeos y de otros países que salieron a apoyar el asesinato de Bin Laden, y tu complacencia en nombre de una supuesta justicia. No buscaron detenerlo y juzgarlo por los crímenes supuestamente cometidos, lo que genera mayor duda. El objetivo fue asesinarlo.

Los muertos no hablan y el miedo al ajusticiado que podría decir cosas no convenientes para los EEUU., se convirtió en asesinato para asegurar que “muerto el perro se terminó la rabia”, sin tener en cuenta que no hacen otra cosa que incrementarla.

Cuando te otorgaron el Premio Nóbel de la Paz, del cual somos depositarios, te envié una carta que decía:”Barack me sorprendió mucho que te hayan otorgado el Nóbel de la Paz, pero ahora que lo tienes debes ponerlo al servicio de la Paz entre los pueblos, tienes toda la posibilidad de hacerlo, de terminar las guerras y comenzar a revertir la grave situación que vive tu país y el mundo”.

Sin embargo has incrementado el odio y traicionado los principios asumidos en la campaña electoral ante tu pueblo, como poner fin a las guerras en Afganistán e Irak y cerrar las cárceles en Guantánamo y Abu Graib en Irak. Por el contrario, decides comenzar otra guerra contra Libia, apoyada por la OTAN y la vergonzosa resolución de las Naciones Unidas de apoyarla, cuando ese alto organismo, empequeñecido y sin pensamiento propio, ha perdido el rumbo y está sometido a las veleidades e intereses de las potencias dominantes.

La base fundacional de la ONU es la defensa y promoción de la Paz y dignidad entre los pueblos. Su preámbulo dice “Nosotros los pueblos del mundo…”hoy ausentes de ese alto organismo.

Quiero recordar a un místico y maestro que tiene en mi vida una gran influencia, el monje trapense de la Abadía de Getsemaní en Kentucky, Tomás Merton que dice” La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos comenzar a ver. Si no vemos no podemos pensar”-

Eras muy joven Barack durante la guerra de Vietnam, tal vez no recuerdes la lucha del pueblo norteamericano por oponerse a la guerra. He compartido y acompañado a los veteranos de guerra de Vietnam, en particular a Brian Wilson y sus compañeros quienes fueron víctimas de esa guerra y de todas las guerras.

Tomás Merton, frente a un matasellos del correo que acababa de llegar “The U.S. Army, key to peace (El ejercito U.S., clave de la paz)”decía: “Ningún ejército es clave de la paz. Ninguna nación tiene la clave de nada que no sea la guerra. El poder no tiene nada que ver con la paz. Cuando más aumentan los hombres el poder militar, más violan la paz y la destruyen”.

Debemos proteger la VIDA para dejar a las generaciones futuras una sociedad más justa y fraterna, restableciendo el equilibrio con la Madre Tierra. Si no reaccionamos para cambiar la situación actual de la soberbia suicida a que están arrastrando a los pueblos, será difícil salir y ver la luz. La humanidad merece un destino mejor.

¿Sabes? la esperanza es como el loto que crece en el fango y florece en todo su esplendor mostrando su belleza. Leopoldo Marechal, un gran escritor argentino, decía que: “del laberinto se sale por arriba”.

Y pienso, Barack, que después de seguir tu ruta equivocando caminos, te encuentras en un laberinto sin poder encontrar la salida y te entierras más y más en la violencia, devorado por el poder dominación, y crees tener el poder que todo lo puede y que el mundo está a los píes de los EEUU. Son tan largas las atrocidades cometidas por los diferentes gobiernos de EEUU en el mundo… Es una realidad dolorosa, pero también existe la resistencia de los pueblos que no claudican frente a los poderosos.

A Bin Laden, supuesto autor ideológico del ataque a las torres gemelas, lo identifican como el Satán encarnado que aterrorizaba al mundo, lo señalaban como el “eje del mal”, y eso les ha servido para declarar las guerras que el complejo industrial militar necesita para colocar su productos de muerte.

No debes ignorar que investigadores del trágico 11 de septiembre, señalan que el atentado tiene mucho de “autogolpe”, como el avión contra el Pentágono y el vaciamiento anterior de las oficinas de las torres; atentado que dio motivo para desatar la guerra contra Irak y Afganistán y ahora contra Libia; argumentando en la mentira que todo lo hacen para salvar al pueblo, en nombre de “la libertad y defensa de la democracia”. Y con total cinismo dicen que la muerte de mujeres y niños son “daños colaterales”.

La palabra está vaciada de valores y contenido. Al asesinato, lo llamas muerte y por fin EEUU ha “muerto” a Bin Laden. No trato de justificarlo bajo ningún concepto, estoy en contra de todo terrorismo tanto de esos grupos armados, como del terrorismo de Estado que tu país ejerce en diversas partes del mundo apoyando a dictadores, imponiendo bases militares e intervención armada, ejerciendo la violencia para mantenerse por el terror en el eje del poder mundial. ¿Hay un solo “eje del mal”?

La Paz, es una dinámica de vida en las relaciones entre las personas y los pueblos; es un desafío a la conciencia de la humanidad, su camino es trabajoso, cotidiano y esperanzador, donde los pueblos son constructores de su propia vida y de su propia historia. La Paz no se regala, se construye y eso es lo que te falta muchacho, coraje para asumir la responsabilidad histórica con tu pueblo y la humanidad.

No puedes vivir en el laberinto del miedo y la dominación, desconociendo los Tratados Internacionales, los Pactos y Protocolos, que firman y a la par transgreden una y otra vez. ¿Cómo puedes hablar de la Paz si no quieres cumplir con nada, salvo con los intereses de tu país?

¿Cómo puedes hablar de la libertad cuando tienes en las cárceles a prisioneros inocentes en Guantánamo, en los EEUU, en Irak y en Afganistán?

¿Cómo puedes hablar de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos cuando los violas permanentemente y bloqueas a quienes no comparten tu ideología y deben soportar tus abusos?

¿Cómo puedes envías fuerzas militares a Haití después del devastador terremoto y no ayuda humanitaria a ese sufrido pueblo?

¿Cómo puedes hablar de libertad si masacras a los pueblos del Oriente Medio y propagas conflictos interminables que desangra a los palestinos e israelitas?

Barack. mira para arriba de tu laberinto, puedes encontrar la estrella que te guíe, aunque sepas que nunca podrás alcanzarla, como bien lo dice Eduardo Galeano. Busca ser coherente entre lo que dices y haces, es la única forma de no perder el rumbo. Es un desafío de la vida. El Nobel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos, nunca para la vanidad personal.

Te deseo mucha fuerza y esperanza y esperamos que tengas el coraje de corregir el camino y encontrar la sabiduría de la Paz.
Adolfo Pérez Esquivel
Buenos Aires, 5 de mayo del 2011.+ (PE)

Nota de Pérez Esquivel. Un día como hoy, hace 34 años volví a la vida, tuve un vuelo de la muerte durante la dictadura militar argentina apoyada por los EEUU. Gracias a Dios sobreviví y tuve que salir del laberinto por arriba de la desesperación y descubrir en las estrellas el camino para poder decir como el profeta:”la hora más oscura es cuando comienza el amanecer”.-

Fuente: ApiaVirtual

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