Mostrando entradas con la etiqueta rigoberta menchú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rigoberta menchú. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de mayo de 2013

15 años después que Rigoberta Menchú interpusiera una querrella: 80 años de prisión para el genocida Montt.


El sueño de Máxima, 80 años de cárcel para Ríos Montt


Casi 15 años han pasado desde que Rigoberta Menchú interpusiera una querella contra el dictador Efraín Ríos Montt por torturas, terrorismo y genocidio ante la Audiencia Nacional de España

Veinte años esperó Máxima García para contarle a su marido que había sido violada por una veintena de soldados durante la represión de las comunidades indígenas

Poco después, Máxima pedía ante nuestra cámara que hubiera "juicio para Ríos Montt, queremos seguir luchando". Nunca pensó que tendría lugar en Guatemala y menos que sería condenado a 80 años de prisión por genocidio y crímenes de lesa humanidad.


Con la voz firme pero cargada de emoción, la jueza Yassmín Barrios verbalizó lo que hasta hace apenas un par de años los supervivientes de las aldeas más masacradas durante los 30 años de guerra civil (1966-1996) todavía sólo podían recordar en la intimidad de sus hogares, todavía con el terror vertebrando su vida cotidiana, todavía teniendo que encontrarse con los asesinos y violadores de sus mujeres, padres e hijos, sin poder atesorar ni siquiera la esperanza de que alguna vez la justicia hiciera acto de presencia en aldeas y montañas de un Estado en muchas regiones fallido.
Hombres discriminados por ser indígenas, pobres y en el caso de ellas, además, por ser mujeres. Pese a ello, hace ya 15 años que muchos de ellos empezaron a tejer redes para hacer justicia con Rigoberta Menchú como su rostro más visible. En 1999, su Fundación presenta ante la Audiencia Nacional de España una querella por torturas, terrorismo y genocidiocontra el dictador Efraín Ríos Montt, dictador entre 1982 y 1983, y otros altos oficiales guatemaltecos. Amparándose en el, ahora mutilado, principio de jurisdicción universal y siguiendo el procedimiento empleado en el caso del dictador chileno Augusto Pinochet, miles de víctimas del genocidio guatemalteco depositaron en la justicia española la esperanza de vencer la paralizante impunidad reinante en Guatemala.
Una década después, en 2008, en medio de las verdes montañas de una de las regiones más arrasadas por el genocidio contra los indígenas, Máxima García nos atiende, tierna en su acogida, decidida en su necesidad de contar los crímenes que contra ella, su cuerpo y su familia se cometieron, entera en su generosidad de dar el testimonio que su madre nunca podrá compartir, rota para siempre desde aquella tarde en la que cuando iba a llevar la comida a su suegro, fue retenida y violada por soldados que hacían cola para turnarse en la comisión del crimen. Cuando por fin la dejaron tirada en medio del monte, se vistió, volvió al hogar familiar y no contó nada a su marido hasta veinte años después. No le explicó por qué su bebé había nacido con el cuello torcido ni por qué había muerto a los pocos días. Ni tampoco que había sido violada por los soldados como lo había sido su madre antes de que la asesinaran y la encontraran colgada por unas cuerdas del techo mientras la casa ardía. No se lo había contado a su marido hasta veinte años después, pero apenas un par de años más tarde, en 2008, estaba diciéndonoslo en voz alta, mirando directamente a la cámara, sin interrumpir su discurso aunque, a veces, una lágrima se empezara a formar y a engrosar lentamente en su párpado para deslizarse después por su mejilla.
Máxima lleva veinte años luchando para sacar adelante a sus hijos, convirtiendo ese “dolor que nunca se acaba” en resiliencia para desembocar en un “Ojalá haya juicio para Ríos Montt, ojalá sigamos adelante.. Si hay apoyo, queremos apoyo, queremos luchar para seguir atrás de él, donde está escondido…”.
Máxima, a veinte horas en coche de la capital de Guatemala, a horas a pie del pueblo más cercano, atesoraba la esperanza de que se hiciera justicia, pero a un océano de distancia, en España u otro país igual de lejano. Jamás sospechó que un día Ríos Montt sería juzgado y condenado por genocidio y crímenes de lesa humanidad a 80 años de prisión. Pero ayer, lo que ni Máxima imaginaba, ni muchos de los supervivientes, juristas y defensores de derechos humanos implicados en las investigaciones que hicieron posible este juicio, ocurrió. La jueza Yassmine Barrios leía una sentencia que llevaba por primera vez a prisión a un genocida latinoamericano. Un ejercicio de valentía, perseverancia y resiliencia que no sólo le costó la vida a las muchas más de 200.000 víctimas del genocidio, a los supervivientes, a las víctimas de tortura sexual, a los torturados… Sino también la vida de muchas de las personas que alzaron la voz contra estos crímenes ya después de firmados los Acuerdos de paz en 1996.
“Se destruyó parcialmente un grupo étnico”
“El Ejército perpetró masacres haciendo uso del mismo patrón de conducta lo que evidencia la existencia de una planificación previa”
“Se consideró el racismo un mecanismo para el exterminio, siendo la base del genocidio”
“Para que exista paz en Guatemala debe existir previamente justicia”
“Se arrasaron las aldeas, se quemaron las viviendas y se mataron a las personas. Sería ilógico pensar que el jefe de facto del Estado desconociera lo que estaba pasando en el Quiché (…) No sólo ordenó su elaboración (de los planes) sino que también lo conocía y desde luego autorizó que se llevara a la práctica”
“Aquí se queda el acusado hasta que venga la Policía”

La Junta militar de Ríos Montt en 1982 (AP

Este juicio ha sido el resultado de la conjunción de una extensísima red de actores guatemaltecos e internacionales, integrada por organizaciones como la Fundación Rigoberta Menchú, el Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), la Asociación de Justicia y Reconciliación, la Comisión de Esclarecimiento Histórico, Women’s Link Worldwide, elCentro de Justicia y Responsabilidad, la documentalista Paloma Yates con el material que rodó durante la guerra civil y durante la preparación de este proceso judicial, y que daría forma al documental Granito, de incalculable valor para esta sentencia; un nutrido grupo de abogados internacionales, asociaciones guatemaltecas de derechos humanos repartidas por el mundo como la Asociación de Mujeres de Guatemala… Pero sobre todo, de las decenas de miles de mujeres y hombres que frente a los que los quisieron ningunear, desacreditar, aniquilar y condenar al silencio y la impunidad, vencieron el miedo para conquistar la justicia y la esperanza.



El reo nº 19 Ríos Montt es llevado a la prisión de Matamoros (Moises Castillo AP Photo) 


Y lo celebraron cantando “Sólo queremos ser humanos, comer, reír, enamorarse, vivir… Vivir la vida, no morirla” frente a una jueza que no pudo contener las lágrimas tras hacer el gesto desde el estrado de abrazar a las decenas de testigos que durante dos meses han ralatado la barbarie de cómo intentaron erradicarlos de la faz de la tierra, pero que con sus abrazos y canto, siguen diciendo como Máxima García, “queremos luchar”.
Testigos en el juicio al escuchar la sentencia del juicio contra Ríos Montt (Moises Castillo / AP)


Fuente: periodismo humano

sábado, 9 de julio de 2011

Premio Nobel Rigoberta Menchú condena asesinato de Facundo Cabral.

Servindi, 9 de julio, 2011.- Rigoberta Menchú Tume, lider indígena maya de Guatemala y Premio Nobel de la Paz, repudió hoy el asesinato del cantautor argentino Facundo Cabral perpetrado en Guatemala, donde realizó dos recitales la última semana.

“Lamentablemente estamos repudiando un crimen más que está causando terror, miedo y no dejo de pensar que él fue asesinado por sus ideales”, dijo Menchú a periodistas en el lugar del crimen.

“Lamento lo sucedido porque yo a Facundo le tengo mucho, pero mucho respeto, pero sobre todo para mi Facundo es un maestro, siempre me gustó su canción, desde los años 70, él cantaba ‘No soy de aquí ni de allá’ y creo que estamos cantando esa canción para él”, agregó Menchú.

“Él amó mucho a Guatemala y estuvo muchas veces en Guatemala, él siempre tenía una consideración y nos dejó muchas frases maravillosas”, añadió la ganadora del Nobel de la Paz en 1992.

Facundo Cabral, el Indio Gasparino

Facundo Cabral nació el 22 de mayo de 1937 en la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires. Vivió una dura y desprotegida infancia marcada por el abandono de su padre cuando apenas tenía ocho años, e incluso estuvo encerrado en un reformatorio.

Su carrera artística inició en 1959 en un hotel de la ciudad de La Plata, donde lo contrataron al verlo con su guitarra al hombro, y donde adoptó su primer nombre artístico, El Indio Gasparino. Desde esa época se destacaba por ser uno de los más destacados intérpretes de las cuerdas en América Latina.

En 1970 grabó una de sus canciones más representativas, No soy de aquí, ni soy de allá. A lo largo de su carrera grabó en nueve idiomas y lo hizo a dúo con cantantes como Alberto Cortés, Julio Iglesias, Pedro Vargas O Neil Diamond. También recorrió más de 150 países.

Jesucristo, Gandhi y la madre Teresa de Calculta marcaron su influencia espiritual, mientras que los escritores Jorge Luis Borges y Walt Withman lo hicieron en el campo literario. Con esos acentos tomó el rumbo de la canción social.

La dictadura que vivió su país desde el 24 de marzo de 1976 motivó su autoexilio desde ese mismo año, cuando se radicó en México.

En 1984 regresó en Argentina, al año siguiente del fin de la dictadura. Cantó en escenarios como el teatro Luna Park de Buenos Aires. En 1987 ofreció un concierto en el estadio de Ferrocarril Oeste, donde 35 mil seguidores ocuparon las graderías. En 1994 emprendió una gira internacional. Se presentó en conciertos por varios países con Alberto Cortez, en una gira llamada ‘Lo Cortez no quita lo Cabral’

En enero de 1996, actuaban en Mar del Plata, cuando Alberto Cortez debió ser llevado a una intervención quirúrgica debido a una obstrucción en la carótida, por lo que Cabral continuó solo la gira.

Ese mismo año, la Unesco lo declaró Mensajero Mundial de la Paz, en reconocimiento a su constante llamad a la paz y al amor. También fue declarado Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.


Fuente de la reseña biografica: RCN radio: http://www.rcnradio.com/node/96251#ixzz1Rcdir4of

Otras noticias:

Fuente: SERVINDI

domingo, 13 de marzo de 2011

Rigoberta Menchú propone educación superior multicultural para indígenas.


Servindi, 11 de marzo, 2011.- Durante su ponencia “La lucha por los derechos indígenas”, Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, propuso que se implementen programas de educación superior en contexto multicultural, con la participación de los indígenas.

La activista guatemalteca realizó su ponencia en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), donde sostuvo que “el reto es cómo dar un salto hacia su calidad de vida (de los jóvenes indígenas)”.

Menchú Tum consideró que no es suficiente con los programas de capacitación “que además resultan racistas”, ahora “es urgente ofrecer oportunidades”.

En ese sentido, propuso al rector de la UANL, Jesús Ancer Rodríguez, crear un programa de educación superior en contexto multicultural, en donde pueda participar la comunidad indígena.

“Si no lo hacen bien, critiquémosle con todo el rigor, porque los estaremos tratando de manera igual; todavía hay mentes en América Latina que lamentan que los indígenas ya tienen casas de concreto y consideran que por eso ya no son indígenas”, sostuvo.

Menchú, que cuenta con más de 20 doctorados Honoris Causa, relató su sueño de abrir la Universidad Maya en Guatemala.

Además, resaltó que el sistema que mantienen los pueblos indígenas en Centroamérica es sólido y que ha superado todas las pruebas.

La académica ya activista instó a quienes tienen poder de liderazgo a proponer una alternativa real para la dignificación de los pueblos indígenas.

“Luchemos por el respeto profundo que cualquier ciudadano le da a un indígena a su lado, y no sólo la Premio Nobel, a mí me respetan cuando saben que soy Premio Nobel, pero cuando no…”, cuestionó Menchú.

“Hay una criminalización fuerte a los pueblos indígenas donde quieran que estén y es algo que no podemos tolerar”, manifestó la líder guatemalteca.

La Premio Nobel enfatizó la importancia de la educación, a la que entiende como una forma de salvación, e instó a los jóvenes a participar en estos procesos, “educar de muchas maneras es lo que debemos hacer frente a la crisis” sostuvo.

“Invito a nuevos procesos guiados en el sentido común y para mí los jóvenes son los depositarios más importantes del sentido común, anímense a participar, tomen su silla”, resaltó.

El rector Rodríguez entregó a la activista el Premio Flama, Vida y Mujer, en el área de Vinculación Internacional, como reconocimiento a su defensa de los derechos de los derechos humanos, y en especial de los indígenas de su país.

Otras noticias:

Fuente: Servindi
.