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lunes, 20 de junio de 2016

Francisco sostiene que una parte de los matrimonios sacramentales "son nulos"


El Papa, a los jóvenes: "No deben casarse sólo porque dejaron a la chica embarazada"
Francisco sostiene que la gran mayoría de los matrimonios sacramentales "son nulos"
Bergoglio culpa a la "cultura de lo provisorio" de dañar la vida matrimonial

Redacción, 17 de junio

He visto parejas que luego de dos o tres años se han casado y yo los he visto entrar a la iglesia: papá, mamá, con el niño de la mano, pero sabían bien lo que hacían
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El Papa ha señalado que una gran mayoría de los matrimonios sacramentales "son nulos" mientras que ha advertido a los jóvenes de que no deben casarse solo porque dejaron a la "chica embarazada".

Francisco ha hecho estas declaraciones este jueves durante la apertura de un congreso diocesano en Roma (Italia), al responder a preguntas de un laico que se refirió a la crisis matrimonial y culpó a la "cultura de lo provisorio" de dañar la vida matrimonial.

Francisco ha señalado que casarse sólo por el embarazo no se debe hacer "porque tal vez no son libres". En este sentido, ha invitado a esperar. "He visto parejas que luego de dos o tres años se han casado y yo los he visto entrar a la iglesia: papá, mamá, con el niño de la mano, pero sabían bien lo que hacían", ha lamentado.

"La crisis del matrimonio es porque no se sabe qué cosa es el sacramento, la belleza del sacramento. No se sabe que es indisoluble, no se sabe que es para toda la vida", ha advertido.

El pontífice ha señalado "la importancia que se debe dar a la preparación para el matrimonio" y ha señalado que la "cultura de lo provisional" es un fenómeno que no solo afecta la vocación al matrimonio, sino también a la "vida sacerdotal y religiosa".


Nota del portavoz de la Santa Sede


"Una parte de nuestros matrimonios sacramentales son nulos", es la frase que el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi, aclaró - por voluntad del papa Francisco - el viernes 17 de junio.

La explicación se enmarca en las declaraciones del Pontífice sobre los matrimonios nulos hechas el día anterior, jueves, durante el Congreso de la Diócesis de Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán.

Según refirió el portal Il Sismografo.it, Lombardi indicó:

"Después de la tercera pregunta -hecha por un laico-, el Papa, en la respuesta dada ‘de manera improvisada' sobre la ‘cultura de lo provisorio', dijo oralmente: ‘por esto una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos' (así aparece en la grabación), mientras que el texto de la Sala de Prensa de hoy señala: ‘una parte de nuestros matrimonios sacramentales son nulos'",

"¿Por qué este cambio? ¿Es una manipulación del Papa?", expresó el P. Lombardi.

"La respuesta es que -explicó-, cuando el Papa habla ‘de manera improvisada', espontáneamente, el texto transcrito es siempre objeto de una revisión por parte de quien es responsable del cuidado de los textos del Papa, para verificar la lengua o eventuales inexactitudes o puntos particulares que sea justo precisar. Cuando se tocan temas de un cierto relieve, el texto revisado es siempre sometido al Papa mismo".

Al respecto, "esto es lo que ha sucedido en este caso, por tanto el texto publicado fue aprobado expresamente por el Papa".

jueves, 12 de junio de 2014

Simonía.


Celso Alcaina

Nestor Álvarez, Pedro Outeiro, Uxía Salgueiros, Xan Dopico. Así, hasta nueve. El cura de la extensa parroquia de Outeiro Baixo va proclamando los difuntos por los que aplica la Eucaristía. Cada fin de semana acude también a otras dos parroquias a su cuidado. En ellas relacionará otra decena de difuntos. Aproximadamente, veinte almas podrán ser aliviadas o sacadas del Purgatorio en virtud de las tres misas. Los familiares de cada uno de los difuntos han encargado la misa a Don Rodolfo Vales, previo correspondiente “estipendio”. Años atrás, los encargos se hubieran repartido entre una docena de curas. Hoy, sólo hay uno en la comarca.

Don Rodolfo es argentino, con abuelos gallegos. Regentaba una parroquia importante en la provincia de Buenos Aires. Vino a España a conocer sus raíces y sus parientes. El obispo le ofreció prestar sus servicios en Outeiro. Sólo tres meses, el tiempo que pretendía quedarse en nuestro país. Pronto descubrió que aquel puesto era una mina. Había que explotarla. Pospuso su retorno a Argentina. Ya van ocho años. En la parroquia bonaerense ganaba suficiente para una cómoda vida, incluso teniendo consigo a sus padres. Pero ésta de Galicia es mucho más rica y apetecible.

La proverbial veneración galaica a los difuntos lleva, todavía hoy, a importantes dispendios. Una cadena de actos religiosos a cargo de uno a varios sacerdotes. Cuantos más sacerdotes asistan, más valor espiritual, más influencia en beneficio de las almas por las que se celebran los sufragios. Funeral de “corpore insepulto“, entierro, responsos, misa “de salida“, misa “de luto“, funeral de “cabo de año“, misas mensuales o semanales. Así, durante años o siglos. Hay fundaciones de misas que traen origen de varios siglos atrás.

Por todos esos actos religiosos se abonan unos honorarios. La Iglesia los llama “estipendios”. Hay unos aranceles, pero los curas prefieren recurrir a “la voluntad”. Es más rentable. Saben que el pueblo es generoso con los difuntos. Si acuden varios sacerdotes, aunque se trate de única misa o único funeral, cada uno de los clérigos recibe lo mismo que si fuera él solo quien oficiara. El “estipendio” mira la intención, no el trabajo o la molestia, que podría “facturarse” a parte, particularmente cuando el oficiante ha tenido que venir de lejos.

En la comarca pastoreada por Don Rodolfo la población se ha reducido, pero han sido muchos los que dejaron este mundo en los últimos años. Eso hace que no hayan disminuido los actos por esos difuntos. El problema surgió cuando el cura no podía atender a todos los feligreses con la diligencia y puntualidad demandadas. La cola de encargos nominales se alargaba demasiado. Para más, si la misa debía ser en domingo, no había modo de complacer a la mayor parte de los devotos.

Don Rodolfo, además de ser un experimentado cura de 50 años, fue un buen estudiante de Teología. Aprendió que la misa tiene un valor infinito y que cada una de las celebraciones tiene virtualidad para beneficiar a miles de sujetos. Le costó unas semanas catequizar a sus feligreses. Sobre todo, logró convencer a cada uno o una que le encargaba misas por sus deudos. Una misa – insistía – puede ser ofrecida a intención de varias personas o familias. Nada impide que la misa valga igual por el eterno descanso de una docena de difuntos para cuya celebración se haya dado el correspondiente “estipendio”. La cuantía la deja a voluntad del donante, pero sugiere 50 euros, que todos aceptan o incrementan. Ahora no hay espera. Si la próxima semana es el sexto aniversario de la muerte del abuelo, nada impide que el cura lea su nombre al comienzo o en el ofertorio de la misa dominical. Lo hará juntamente con otros nombres de difuntos. Siempre, naturalmente, previo “estipendio”. Todos contentos.

La inveterada costumbre eclesiástica y la actual legislación canónica amparan estos “estipendios” manuales u honorarios. Son retribuciones en negro. Se acumulan al sueldo que los curas reciben del Estado a través de la Conferencia Episcopal. Por lo demás, está claro que Don Rodolfo obvia el canon 948 del C.I.C. Pero sabe que las normas eclesiásticas son mutables, han variado y variarán. Y que los fieles tienen derecho a ser atendidos en circunstacias de extrema escasez de sacerdotes.

Don Rodolfo es un buen administrador de sacramentos. Es también una buena y ejemplar persona. Vive frugalmente. Por todo recibe una compensación dineraria. Misas, bautizos, comuniones, bodas, entierros. Y, sobre todo, funerales. En su comarca y fuera de ella. Gana mucho dinero, pero no lo ahorra. Al menos, no en España. Lo sobrante, que es mucho, lo envía a Argentina. Según él, para fines sociales. Cruza el charco al menos una vez al año, cargado de euros, dólares o pesos. Durante el mes de su ausencia, un amigo, albañil de profesión, atiende a sus tres parroquias. Los feligreses atestiguan que Antón dice la misa igual que Don Rodolfo, incluida la homilía. No lee las intenciones de donantes. No confiesa. Nadie sabe decir si consagra el pan y el vino, aunque reparte la comunión a la manera tradicional. Acepta “estipendios”, aunque los reserva para el cura, quien, a su regreso, los contabilizará para próximas misas.

Hace poco menos de dos mil años, un tal Simón ejercía la magia en Samaría con gran éxito. “Todos lo seguían y decían: éste es el poder del gran Dios. Y se adherían a él”. Simón, al ver que Felipelo aventajaba en su oficio, se hizo cristiano y se adhirió a él. Más aún. Viendo Simón que Pedro y Juan lograban maravillas con la imposición de las manos, intentó comprar el “numerito” a Pedro. Ésta fue la reacción de Pedro. “Sea ese tu dinero para perdición tuya, pues has creído que con dinero podía comprarse el don de Dios. No tienes en esto parte ni heredad, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega al Señor que te perdone este mal pensamiento de tu corazón porque veo que estás lleno de maldad y envuelto en lazos de iniquidad” (Hechos 8, 9-23).

Desde entonces – también antes – se negocia con lo espiritual. Dinero y dominio (a veces también sexo) son los negros ingredientes de las instituciones religiosas. Pláceme aludir a dos hitos históricos. En nuestra Iglesia, después de las escandalosas investiduras medievales – política y corrupción – nunca erradicadas, el cenit de la simonía se alcanzó en el siglo XVI. La masiva venta de indulgencias para construir la basílica de San Pedro colmó el vaso de la paciencia de muchos eclesiásticos responsables. Fue la espita que alejó de Roma a Lutero y sus secuaces protestantes. La Contrareforma no supo poner remedio. Aún hoy se “venden” indulgencias, bendiciones, intenciones, oraciones, sufragios, milagros. Y hasta hace pocos años, comprábamos la Bula toledana que nos autorizaba a comer carne los viernes sin cometer pecado.

Fuente: Atrio

martes, 8 de abril de 2014

Los sacramentos de la humanidad.



Oscar Fortin

En las religiones cristianas, los sacramentos ocupan un lugar importante. En resumen, Jesús de Nazaret habría dejado ritos sacramentales, por los cuales sigue comunicando sus gracias y sus beneficios de la salvación. Estos ritos fueron definidos a través de los siglos para convertirse en los siete sacramentos que definen, en exclusividad, la acción salvífica de Cristo en el mundo. Obviamente, los gestionaros de estos sacramentos son las autoridades eclesiales y en ciertos casos los bautizados.


Este enfoque de la acción salvífica de Cristo en el mundo no resiste más al desarrollo de los conocimientos bíblicos, exegéticos, teológicos e históricos de las últimas décadas. El Jesús de Nazaret, cuya figura se aproxima cada vez más a nosotros, tiene una acción y un mensaje que nos orientan diferentemente en la comprensión de su presencia en el mundo. Es él que nos hace llegar a los más pequeños, a los excluidos, a los marginados, identificándose a ellos. "Todo lo que harán a los más pequeños de los míos, a mí me lo hacen." Es él quien alentó a aquellos que luchaban por la justicia y a quienes declaró bendecidos en las inevitables persecuciones de las cuales eran víctimas. Cada una de las Bienaventuranzas puede ser considerada en este sentido. Con este entendimiento de la acción de Jesús en el mundo, podemos identificar siete de ellas como los sacramentos con mas significado de su presencia en la humanidad: las obras de verdad, de justicia, de solidaridad, de inclusión, de compasión, de liberación y del amor. Para conocer algo más sobre cada uno de estos sacramentos, ver aquí.

Estas siete obras coincidan con los mas importantes mandatos de Jesús. En el día del juicio final (Mateo (25, 31-26) tendremos que responder de estas obras. También, al leer a los profetas resalta la importancia que le dan al seguimiento de estas consignas de acción, las cuales representan el verdadero culto que le gusta a Yahvé.

« No me sigan trayendo vanas ofrendas;
el incienso es para mí una abominación.
Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea...
no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!
Cuando extienden sus manos,
yo cierro los ojos;
por más que multipliquen las plegarias,
yo no escucho: 
las manos de ustedes están llenas de sangre, aprendan a hacer el bien!
¡Busquen el derecho,
socorran al oprimido,
hagan justicia al huérfano,
defiendan a la viuda! » (Is 1, 13-17)

« El que obra con justicia y habla con rectitud,
el que rehúsa una ganancia extorsionada,
el que sacude sus manos para no retener el soborno,
el que tapa sus oídos a las propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad: ese hombre habitará en las alturas,
rocas fortificadas serán su baluarte,
se le dará su pan
y tendrá el agua asegurada. » (Is 33, 15-16)

« ¡Ay de los que acumulan una casa tras otra
y anexionan un campo a otro,
hasta no dejar más espacio
y habitar ustedes solos en medio del país!
El Señor de los ejércitos lo ha jurado a mi oído: 
Sí, muchas mansiones, grandes y hermosas,
quedarán desoladas por falta de habitantes. ¡Ay de los que llaman bien al mal
y mal al bien,
de los que cambian las tinieblas en luz
y la luz en tinieblas,
de los que vuelven dulce lo amargo
y amargo lo dulce, de los que absuelven por soborno al culpable
y privan al justo de su derecho! ¡Ay de los que promulgan decretos inicuos
y redactan prescripciones onerosas, para impedir que se haga justicia a los débiles
y privar de su derecho a los pobres de mi pueblo,
para hacer de las viudas su presa
y expoliar a los huérfanos! » (Is 5, 8-9. 20-23; 10, 1-2)

« Júzgame, Señor, 
y defiende mi causa 
contra la gente sin piedad; 
líbrame del hombre falso y perverso. » (Sal 43,1). « Con gloria y majestad, avanza triunfalmente; cabalga en defensa de la verdad y de los pobres. 
Tu mano hace justicia y tu derecha, proezas. »(Sal 45,4)

« Así habla el Señor: Practiquen el derecho y la justicia; libren al explotado de la mano del opresor; no maltraten ni hagan violencia al extranjero, al huérfano y a la viuda; no derramen sangre inocente en este lugar. » (Jer 22,3)

Estas intervenciones de los profetas remontan a más de 2500 años, pero siguen de gran actualidad. El mundo en que vivimos contiene, como en estos antiguos tiempos, la misma confrontación entre las fuerzas de la corrupción, de las mentiras, de la avaricia y esas otras fuerzas apoyadas por el Eterno : la justicia, la compasión, la verdad, la honradez, la no-violencia y el respeto de los más débiles. Basta con mirar lo que está pasando en todas las partes del mundo para constatar hasta que punto hemos llegado en el arte de disfrazar en lo bueno esas fuerzas de contaminación y de destrucción de la humanidad. Vivimos en un mundo de “falsos positivos” en que los buenos son presentados como los malos y los malos como los buenos. Hemos llegado a la cima del engaño y de la codicia.

¿Qué papel asume la Iglesia en este mundo dominado por el engaño y la codicia? La pregunta es de las mas importantes, pues la Iglesia es la que lleva la buena noticia del Reino de Dios en la Tierra. La oración que nos enseno Jesús pone en nuestra boca esas palabras: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo »

Por supuesto que la Iglesia cuya cabeza es el Resucitado y su inspiración el Espíritu Santo sigue presente a través de millones de personas de buena voluntad que obran en las obras de justicia, de verdad, de compasión, de solidaridad, de inclusión universal, de liberación y de amor. Esa Iglesia sigue siempre muy viva en el servicio de una humanidad creada a la imagen de su creador y salvador.

Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de la Iglesia institucionalizada sobre el esquema de los imperios. Ella desarrollo doctrinas y cultos adaptados a su esquema institucional. Los servidores del Evangelio se transformaron en jerarquías de autoridades y el pueblo de Dios en un rebano sometido a la doctrina y a los cultos impuestos por ella. El Evangelio y Jesús pasaron a secundo plano y a ser referencias mas cultuales y religiosas que compromisos de vida.

No hace duda que la Iglesia institución, tal como existe actualmente, debe realizar una verdadera conversión para volver a ser el signo activo de la presencia del Resucitado y de su Espíritu en el mundo. Jesús sigue siendo la cabeza de la Iglesia y el Espíritu Santo sigue distribuyendo sus dones como lo entiende. No tiene que pedir permiso a ninguno, ni del papa, ni del cardenal, ni del obispo, ni del sacerdote para actuar. He aquí lo que dice el apóstol Pablo.

« Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus dones a cada uno en particular como él quiere. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo —judíos y griegos, esclavos y hombres libres— y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. » (1Co 12, 11-13)

Muchos cristianos se identifican con la Iglesia-institución y sus ritos de la sacramentalidad como camino conduciéndolos a su salvación. Sin embargo, muchos otros demuestran su fe a través compromisos al servicio de la verdad, de la justicia, de la compasión, del servicio, del amor, luchando contra la corrupción, la codicia, las mentiras, la manipulación, la hipocresía. Tal vez, estos últimos tendrán la sorpresa de su vida cuando el juez supremo les dirá:

« Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". » (Mt 25, 34-40) 


El papa Francisco, por su ejemplo, su compromiso con los pobres, por su humildad y sus palabras de bondad y de misericordia abre el camino a una Iglesia que necesita volver a sus raíces para encontrar de nuevo su alma. A los apóstoles que miraban siempre al cielo después de la ascensión de Jesús, vino un ángel a decirles de ir a Galilea, y que allí lo hallarían. La Galilea de hoy es el mundo entero donde viven más de 7 billones de seres humanos. Jesús está siempre en esta gran Galilea.

Oscar Fortin

Quebec, 27 de marzo

traductor : Marius Morin-Oscar Fortin