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lunes, 1 de julio de 2013

Reflexiones sobre las mujeres en las religiones y la teología feminista.



Juan José Tamayo, teólogo

Conferencia pronunciada en la inauguración de la Escuela de Teología Feminista, de la Asociación Católicas por el Derecho a Decidir de El Salvador
(San Salvador, 28 de junio de 2013)

Deseo expresar mi agradecimiento a la Asociación Católicas por el Derecho a Decidir en El Salvador por haberme invitado a pronunciar esta conferencia en la inauguración de la Escuela de Teología Feminista que se desarrollará de julio a diciembre de 2013 con un programa estructurado en torno a tres núcleos fundamentales: Historia de la Teología Feminista; Derechos Humanos de las mujeres, un compromiso ético y teológico; sexualidad y Corporalidad.

La invitación constituye para mí un honor y un desafío. Uno honor, ya que supone tener el privilegio de asistir a la colocación de la primera piedra de una de las experiencias teológicas más prometedoras: el nacimiento de la primera Escuela de Teología Feminista en El Salvador, que enriquecerá, sin duda, la teología latinoamericana de la liberación con nuevas aportaciones desde la perspectiva de género. Un desafío, porque esta conferencia, de carácter introductorio, analiza críticamente la actitud de las religiones hacia las mujeres y pone las bases para una teología feminista de la liberación elaborada a partir de las categorías de la teoría feminista: género, patriarcado, autonomía, subjetividad, pacto entre mujeres, violencia de género, pacto entre mujeres, etc.

Cinco son las ideas que voy a desarrollar sistemáticamente en esta conferencia:

1. Las religiones nunca se han llevado bien con las mujeres –tampoco hoy-, que son las eternas olvidadas y las grandes perdedoras.

2. Las religiones han ejercido todo tipo de violencia contra las mujeres: física, psicológica, religiosa y simbólica.

3. Sin embargo, las mujeres son las más fieles seguidoras de los preceptos religiosos, las mejores educadoras en las diferentes fes y las que, por paradójico que parezca, mejor reproducen la estructura patriarcal de las religiones.

4. Pero cada vez es mayor el número de mujeres que se rebelan contra las religiones, sin abandonar el espacio religioso, se organizan autónomamente, se apartan de las orientaciones morales que les impone el patriarcado religioso y viven la experiencia religiosa desde su propia subjetividad, sin tener que pasar por la mediación de los varones.

5. De esta rebelión ha surgido en todas las religiones una nueva forma de pensar y de reformular las creencias y las prácticas religiosas: la teología feminista.

1. Las mujeres son las grandes olvidadas y perdedoras de las religiones

a) Las mujeres en las religiones no son reconocidas como sujetos morales: se las considera menores de edad que necesitan guías espirituales varones que les conduzcan por la senda de la moralidad, les digan lo que es bueno y lo que es malo, lo que pueden y no pueden hacer, sobre todo en materia de sexualidad, de relaciones de pareja y en la educación de sus hijos. Las normas morales a cumplir por las mujeres –alejadas, cuando no contrarias, la mayoría de las veces, a las orientaciones igualitarias de los fundadores y fundadoras- son dictadas por los varones, que se las imponen como de obligado cumplimiento.

En el imaginario patriarcal religioso, influido por los clérigos, imames, rabinos, lamas, gurús, pastores y maestros espirituales, las mujeres son consideradas tentadoras, ligeras de conducta, amorales, etc. Esa imagen se ha elaborado a partir de determinados textos de algunos libros sagrados escritos en lenguaje patriarcal, considerados válidos en todo tiempo y lugar, y leídos con ojos fundamentalistas y mentalidad misógina.

b) Las mujeres casi nunca son reconocidas como sujetos religiosos. En no pocas religiones la divinidad suele ser masculina y tiende a ser representada sólo por varones. De lo que Mary Daly concluye, creo que certeramente: “Si Dios es varón, el varón es Dios”. Así, los varones se sienten legitimados divinamente para imponer su omnímoda voluntad a las mujeres y el patriarcado religioso –Dios, en definitiva- legitima el patriarcado en la sociedad. Precisamente porque sólo los varones pueden representar a Dios, sólo los varones pueden acceder al ámbito de lo sagrado, al mundo divino, entrar en el sancta sanctorum; subir al altar, ofrecer el sacrificio, dirigir la oración comunitaria en la mezquita, presidir el servicio religioso en las sinagogas (con algunas excepciones).

Sólo los varones pueden ser sacerdotes en la Iglesia Católica, imames en el islam y rabinos en el judaísmo ortodoxo, sin que haya texto sagrado alguno que excluya a las mujeres. En la Iglesia católica la ordenación sacerdotal de mujeres es considerada delito grave al mismo nivel que la pederastia, la herejía, la apostasía y se castiga de manera más severa que la pederastia: con la excomunión. La oración comunitaria de los viernes presidida por mujeres es calificada de profanación de lo sagrado. En la Iglesia católicas, las mujeres pueden consagrar su vida a Dios, pero, en razón de su sexo, no pueden representar a Dios. En las mezquitas las mujeres suelen estar separadas de los hombres -¿para no contaminar?-, son colocadas en la parte superior tras una celosía, e incluso a veces tienen que entrar por una puerta distinta de la de los hombres.

c) Las mujeres difícilmente son reconocidas como sujetos teológicos. Las instituciones religiosas suelen poner a las mujeres todo tipo de trabas para el estudio y la docencia de la teología, para la interpretación de los textos sagrados, para la reflexión sobre la fe, etc. Y cuando deciden u osan pensar la fe y hacer teología desde sus experiencias de sufrimiento y de lucha, e interpretar los textos de sus respectivas religiones desde la propia subjetividad, desde sus experiencias vitales, suelen ser acusadas de entrar en un terreno que no les corresponde y de caer en el subjetivismo. ¡Como si los varones no lo fueran en sus lecturas e interpretaciones! En la mayoría de las religiones la teología está escrita con caracteres masculinos.

d) La organización de las religiones se configura la mayoría de las veces patriarcalmente: todos los sacerdotes católicos y todos los imames son varones; el Dalai Lama es varón; la mayoría de los rabinos y de los lamas son hombres. Por ello, las religiones bien pueden definirse como perfectas patriarquías. Hay, con todo, honrosas excepciones en las iglesias de tradición protestante, que ordenan pastoras, sacerdotisas y obispas a las mujeres. Práctica que debería generalizarse para terminar con la discriminación de género en el acceso a los ministerios ordenados

e) Las mujeres acceden con dificultad a puestos de responsabilidad en las comunidades religiosas. El poder suele ser detentado por varones. A las mujeres les corresponde acatar las órdenes. Lo que tiende a justificarse por el discurso androcéntrico de las religiones apelando a la voluntad divina: es Dios quien encomienda el poder y la autoridad a los varones. En el caso del cristianismo, se apela a Jesús para cerrar el paso a la ordenación sacerdotal de las mujeres. Lo acaba de afirmar el papa en el libro-entrevista con el periodista Peter Seewald: No es que no queramos ordenar a las mujeres sacerdotes, no es que no nos guste. Es que no podemos, porque así lo estableció Cristo, que dio a la Iglesia una figura con los Doce y, después, en sucesión con ellos, con los obispos y los presbíteros (los sacerdotes). En otras palabras, que sólo ordenó sacerdotes a hombres. ¡Machismo duro y puro y lectura androcéntrica de la Biblia para legitimar la organización patriarcal de la Iglesia!

Yo me pregunto: ¿las iglesias cristianas, cada vez más numerosas, que ordenan a mujeres y les reconocen funciones sacerdotales y episcopales, están transgrediendo el mandato de Cristo o aplican en sus comunidades el principio evangélico y democrático de igualdad entre hombres y mujeres?

Con la Biblia cristiana en la mano y desde una hermenéutica de género hay que decir: a) que lo que pone en marcha Jesús de Nazaret no es una Iglesia jerarquico-patriarcal como la actual, sino un movimiento igualitario de hombres mujeres; b) que Jesús de Nazaret no ordenó sacerdotes ni a hombres ni a mujeres.

Todo lo contrario: excluyó directa y expresamente de la nueva religión el sacerdocio y eliminó el templo como lugar de culto proponiendo como alternativa la adoración “en espíritu y en verdad”. El cristianismo, como dijera lúcidamente Díez-Alegría, es una religión ético profética, no ontológico-cultural. Con la historia de la Iglesia en la mano y las investigaciones arqueológicas puede afirmarse que durante varios siglos las mujeres ejercieron funciones sacerdotales y episcopales. ¿No es la historia, para la Iglesia, “maestra de la vida”?

f) Las religiones legitiman de múltiples formas la exclusión de las mujeres de la esfera pública, de la vida política, de la actividad intelectual, del campo científico, y limitan sus funciones al ámbito doméstico, a la esfera de lo privado, a la educación de los hijos e hijas, a la atención al marido, al cuidado de los enfermos, perdonas mayores, etc. Cualquier tipo de presencia de las mujeres en la actividad política o social es considerado ajeno a la “identidad femenina” (¿?) y un abandono de su verdadero campo de operaciones, que es el hogar., con la consiguiente culpabilización. A lo sumo defienden que la mujer pueda realizarse en el hogar y en el trabajo, lo que no se aplica a los hombres.

h) La mayoría de las religiones niegan a las mujeres el reconocimiento y el ejercicio de los derechos reproductivos y sexuales:
- Las mujeres no son dueñas de su propio cuerpo, que es controlado por los confesores, directores espirituales, esposos, etc.
- A las mujeres no se les permite planificar la familia: deben tener los hijos y las hijas que Dios quiera, los que Dios les mande, no los que ellas libremente decidan.

- No pueden ejercer la sexualidad fuera de los límites impuestos por la religión (matrimonio, heterosexualidad). La práctica de la sexualidad fuera del matrimonio o con personas de otro sexo es prohibida y condenada expresamente.
- Son consideradas impuras por la menstruación.
- Si deciden interrumpir el embarazo, incluso ateniéndose a la ley, son acusadas de pecadoras y criminales y se pide para ellas incluso penas de cárcel. En la condena y criminalización del aborto coinciden los líderes religiosos, por ejemplo, del catolicismo y del islam.
- Las mujeres no pueden utilizar métodos anticonceptivos, porque eso implica poner obstáculos a la vida.

2. Las religiones han ejercido históricamente -y siguen ejerciendo hoy- distintos tipos de violencia contra las mujeres: física, simbólica y religiosa.
Los textos sagrados dejan constancia de ello. Justifican pegar a las mujeres, lapidarla, ofrecerlas en sacrificio para cumplir una promesa y para aplacar la ira de los dioses, dejarlas encerrada en casa hasta que se muera, imponerles silencio, no reconocerles autoridad, no valorar su testimonio en igualdad de condiciones que a los varones, etc. Las prácticas religiosas vienen a ratificarlo. A las mujeres no se les reconoce la presunción de inocencia, sino que se las presume culpables mientras no se demuestre lo contrario. Son ellas las que caen en la tentación y tientan a los varones, y por eso merecen castigo.

Algunos Padres de la Iglesia las consideran “la puerta de Satanás” y la “causa de todos los males”. Un teólogo tan influyente en el cristianismo como Agustín de Hipona llega a afirmar que la inferioridad de la mujer pertenece al orden natural. Otro teólogo tan decisivo en la teología cristiana como Tomás de Aquino define a la mujer como “varón imperfecto”. Lutero habla de las mujeres como inferiores de mente y cuerpo por haber caído en la tentación y afirma que las mujeres han sido creadas sin otro propósito que el de servir a los hombres y ser sus ayudantes.

La violencia de los hombres de Iglesia contra las mujeres, incluidos los santos como Agustín de Hipona, es descrita con toda su crudeza y realismo en una escena de la novela de Jostein Gaarder Vita brevis, que recoge la carta dirigida por Floria Emilia a Aurelio Agustín, con quien había vivido en concubinato doce años:
“Una tarde, cuando habíamos compartido de nuevo los regalos de Venus, te volviste de pronto airado hacia mí y me golpeaste. ¿Recuerdas que me golpeaste? ¡Tú, precisamente tú que antaño fuiste un respetable profesor de Retórica, me pegaste brutalmente porque te habías dejado tentar por mi ternura! Sobre mí recayó la culpa de tu deseo… Obispo, pegaste y gritaste porque me había convertido de nuevo en una amenaza para la salvación de tu alma. Cogiste una vara y me golpeaste de nuevo. Pensé que querías acabar con mi vida porque eso hubiera sido para mí lo mismo que castrarte. Pero yo no temía por mi vida, sólo estaba destrozada, tan decepcionada y avergonzada de ti que recuerdo claramente que deseé que me mataras de una vez” .

Tras relatar la agresión con pelos y señales, Floria comenta que no fue a ella a quien golpeó Agustín, sino a Eva, a la mujer, y le recuerda, citando a Publio Sirio, que quien se comporta injustamente con una persona, amenaza a muchas personas. Al final de la carta le confiesa al obispo de Hipona con justificado dramatismo: “Siento escalofríos porque temo que lleguen tiempos en los que las mujeres sean asesinadas por hombres de la Iglesia de Roma” . Y sigue planteado una pregunta escalofriante: “Pero, ¿por qué se las habría de matar, honorable obispo? Porque os recuerdan que habéis renegado de vuestra propia alma y atributos, pensáis. ¿Y en favor de quién? En favor de un Dios, decís, en favor de Él que ha creado el firmamento que os cubre y la tierra sobre la que viven las mujeres que os dan a luz” .

La antigua compañera de Agustín dice a los hombres de Iglesia que, si Dios existe, los juzgará por los placeres a los que han dado la espalda y por negar el amor entre hombre y mujer. Floria Aurelia termina la carta comunicando al obispo que si fue él quien se ocupó de hacerle llegar sus Confesiones para que se bautizara, no le va a dar esa satisfacción.

3. Sin embargo, las mujeres son las más fieles seguidoras de las religiones
Hay quienes hablan de que la orientación femenina hacia la religión es innata, más aún, genética, que las mujeres son por naturaleza más crédulas y, por eso, son más asiduas a las actividades religiosas. Ninguna investigación genética lo demuestra. Se trata de un estereotipo cuyo objetivo es someter a la mujer a las restrictivas y represivas orientaciones religiosas. Quienes así piensan, se olvidan de que tradicionalmente ha sido a las mujeres a quienes más se ha inculcado el sentimiento religioso. Se trata, por tanto, de un proceso inducido, que responde a una determinada educación y aprendizaje.

Las mujeres son las mejores transmisoras de las enseñanzas religiosas a sus hijos en la familia y a los niños y niñas en los espacios religiosos a través de la educación religiosa. Ellas son también las que mejor reproducen la organización patriarcal y la ideología androcéntrica y las que más practican las religiones.
4. Rebelión de las mujeres
En las últimas décadas asistimos a una auténtica rebelión de las mujeres en el ámbito de las religiones, tanto a nivel personal como colectivo, tanto en el interior de las religiones como en la sociedad.

a) A nivel personal, transgrediendo conscientemente las normas y orientaciones en materia de sexualidad, relaciones de pareja, planificación familiar, opciones políticas, etc.
b) En el interior de las religiones, creando movimientos y asociaciones de mujeres que ejercen su libertad de organización y funcionan autónomamente al margen de los varones e incluso enfrentadas con las autoridades religiosas.
c) En la sociedad, participando activamente en los movimientos feministas y en las organizaciones sociales como expresión de la convergencia en las luchas por la emancipación de las mujeres y como forma de comprometerse con los sectores más vulnerables de la sociedad.

d) La rebelión de las mujeres dentro de las religiones constituye uno de los hechos mayores y de más profunda significación en la historia del fenómeno religioso, que tiene importantes repercusiones políticas y sociales. Supone un avance en la lucha por la emancipación de las mujeres y por la liberación de los marginados y excluidos. Por eso la rebelión feminista de las mujeres creyentes debe contar con el apoyo de los colectivos y las personas religiosas, pero también con el de todos los ciudadanos y ciudadanas comprometidos en la lucha por la emancipación de los pueblos sometidos a las distintas formas de opresión.
La indignación de las mujeres creyentes constituye la respuesta a la situación de indignidad en que son situadas en el seno de la mayoría de los sistemas de creencias, de las religiones y de los movimientos espirituales.

5. Teología feminista
Fruto de esta rebelión ha surgido una nueva manera de vivir y de pensar la fe religiosa desde la propia subjetividad de las mujeres en las diferentes religiones, sobre todo cultivada por mujeres: la teología feminista, que:
a) Parte de las experiencias de sufrimiento, de lucha y de resistencia de las mujeres contra el patriarcado y sus diferentes manifestaciones.
b) Recupera la memoria de las antepasadas que trabajaron por avanzar la historia hacia la libertad de los oprimidos y por la emancipación de las mujeres contra todo tipo de discriminación.

c) Reescribe la historia de las religiones desde la perspectiva de género dando voz y protagonismo a las mujeres silenciadas por el patriarcado religioso.
d) Utiliza las categorías de la teoría de género para analizar críticamente las estructuras patriarcales y los discursos androcéntricos de las religiones y proponer una teología alternativa que contribuya a la emancipación de las mujeres en todos los ámbitos de su existencia.
La teología feminista no es una teología regional que se ocupe temáticamente de cuestiones relativas a las mujeres, ni que interese solo a las mujeres y sea elaborada por mujeres. Se trata de una teología:
a) fundamental, que intenta dar razón de la fe en Dios no sometida al modelo divino patriarcal y en el seguimiento de Jesús conforme al movimiento igualitario de hombres y de mujeres que decidieron seguirle;
b) de la liberación, que quiere contribuir a la salvación de todos los oprimidos y a la transformación de las estructuras religiosas del dominio masculino;
c) crítica, que recurre a los métodos histórico-críticos y a la teoría feminista y utiliza una hermenéutica de la sospecha para leer los textos fundantes de las religiones en perspectiva de género. La hermenéutica de la sospecha que se extiende también a las traducciones e interpretaciones, en su mayoría hechas desde presupuestos andro-antropo-céntricos;

d) que reconoce a las mujeres como sujetos religiosos, morales y teológicos, como interlocutoras directas de Dios sin la mediación de los varones y portadoras de gracia y salvación. Las teologías feministas están desarrollándose en la mayoría de las religiones.
A la revolución feminista, la primera de carácter pacifista de la historia, el patriarcado responde con la violencia de género. A la teología inclusiva de género, muchas religiones responden con la exclusión de las mujeres.

Conclusión

. En el siglo XIX las religiones perdieron a la clase obrera porque se colocaron del lado de los patronos que los explotaban y condenaron las revoluciones sociales que luchaban por una sociedad más justa y solidaria. Los trabajadores dieron la espalda a las religiones porque se sintieron traicionados por ellas, alejándose, la mayoría de las veces, del mensaje igualitario y solidario de los orígenes.
. En el siglo XX las religiones perdieron a los jóvenes y a los intelectuales por sus posiciones filosóficas y culturales integristas, alejadas de los nuevos climas de la modernidad.

. Si continúan por la senda patriarcal por la que ahora caminan, en el siglo XXI las religiones perderán a las mujeres, hasta ahora sus mejores y más fieles seguidoras.
Sin la clase trabajadora, sin los jóvenes, sin los intelectuales y sin las mujeres, las religiones habrán llegado a su fin. Y no podrán echar la culpa de su fracaso a nadie. Ellas mismas se habrán hecho el harakiri.
(Para una profundización de estas ideas, cf. Juan José Tamayo. Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo, Herder, Barcelona, 2012, 2ª ed., especialmente el capítulo “Revolución feminista en la teología, pp. 213-265).

Director de la Cátedra de teología y Ciencias de las Religiones. Universidad Carlos III de Madrid.

lunes, 23 de enero de 2012

Una teología nueva.



FEDERICO MAYOR ZARAGOZA, EL PAÍS, 21/01/2012


Frente a la idea secular, espoleada por Samuel Huntington en la década de los noventa del siglo pasado, de que la paz entre las religiones y las civilizaciones es prácticamente imposible y que tarde o temprano se enfrentan porque todos consideran que sólo su creencia es la verdadera, el libro de Juan José Tamayo, tan interesante y atractivo como oportuno, nos permite entender la raíz de la discordia y los caminos del encuentro y la conciliación. El capítulo ‘Guerra y paz en las religiones’, junto con el que aborda el diálogo entre civilizaciones, son particularmente esclarecedores. La “globalización” sustituyó los valores éticos, los principios democráticos, por las leyes del mercado. Y las instituciones internacionales de “todos los pueblos” por los grupos plutocráticos (G-7, G-8… G-20).

Estamos ahora cosechando los frutos amargos de aquella incomprensible abdicación moral. La ética liberadora del cristianismo es inclusiva y armoniza, en la iglesia “del Evangelio y de las sandalias”, según preciosa definición del obispo Pere Casaldáliga, la emancipación personal con el cumplimiento de los deberes que la colectividad requiere. Del anatema al diálogo; del conflicto entre religiones a la alianza; de la marginación a la lucha contra la pobreza y la exclusión. En un momento en que está claro que ha llegado a término el paradigma económico actual, este libro abre luminosos caminos del mañana. Otra teología es posible… ¡y necesaria! Este es el hilo conductor de esta obra de gran relieve: también las religiones deben cambiar de rumbo, conservando sólo sus auténticos cimientos. Deben abandonar las seguridades dogmáticas y transitar por los terrenos de la realidad presente. Es preciso recuperar el tiempo para participar, para ser ciudadanos plenos, para dejar de ser espectadores y pasar a ser autores, para poder elevar el vuelo de las facultades distintivas de la especie humana en el espacio infinito del espíritu.

La obra se completa con una excelente reflexión sobre el papel del cristianismo liberador en los procesos de colonización y descolonización de América Latina: formas de poder, alienación de colonizados y colonizadores; protagonismo de las religiones en diversos momentos históricos… para permitir, al fin y al cabo, que los pueblos americanos fueran tomando progresivamente en las manos las riendas de su destino. El libro está escrito en un lenguaje claro y asequible. 

La sociedad, la mayoría silenciosa y silenciada, está facultada, sin embargo, para diseñar el futuro que anhelamos, el otro mundo posible que entre todos debemos construir. La teología que corresponde a este objetivo supremo de la educación que libera, que da alas y permite superar vallas y cercados, es la teología de la liberación, de la igual dignidad humana, sea cual sea el color de piel, la ideología, la religión y el sexo. La teología que considera por igual al hombre y a la mujer. Por fortuna, en un momento de inflexión histórica gracias a la conciencia global, el mayor número de mujeres en la toma de decisiones y la capacidad de participación no presencial, amanece una nueva teología que proporciona asideros éticos, al tiempo que, como establece el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “libera a la humanidad del miedo”. 

Este libro constituye una importante contribución a este amanecer ansiado.

Fuente: Atrio

miércoles, 24 de agosto de 2011

La teología feminista europea se da cita en Salamanca.


Hoy comienza en Santa Marta de Tormes (junto a Salamanca) el XIV Congreso Internacional de la Asociación Europea de Mujeres en la Investigación Teológica (ESWTR, sus siglas en inglés), bajo el lema «La teología feminista: escuchar, comprender y responder en un mundo secular y plural». Este encuentro bienal, que se celebra por primera vez en España, agrupará a más de 150 participantes de toda Europa, entre las que se encuentran prestigiosas teólogas de diferentes confesiones cristianas y de otras religiones. Entre ellas, Teresa Forcades, vicepresidenta de la ESWTR, miembro del Consejo de Dirección e Iglesia Viva y autora de La teología feminista en la historia, que acaba de publicar Fragmenta.


El objetivo del Congreso estriba en compartir las reflexiones y líneas de investigación tanto a nivel teológico como institucional que están llevando a cabo las teologías críticas. La actividad de las congresistas contiene el trabajo en sesiones plenarias, comunicaciones presentadas por las asistentes y diversos talleres y charlas, así como rituales interconfesionales al empezar cada sesión. El trabajo se dividirá en tres grandes ámbitos correspondientes a los objetivos del lema del Congreso. El día 25, bajo el epígrafe “Escuchar”, se tratará sobre “Le teología feminista ante la injusticia”; el día 26, con la idea de “Comprender”, se debatirá “La teología feminista ante un continente increyente” y, finalmente, el día 27, con el lema de “Responder”, va a hablarse de “La teología feminista y los nuevos lenguajes”. En el seno del va a desarrollarse también, entre el 26 y el 27, la Asamblea de la que, entre otras custiones, elegirá a su nueva presidenta.

Las preguntas a las que pretende responder esta conferencia pueden resumirse en éstas, según la presentación del evento: “Si la teología feminista pretende generar relaciones nuevas entre mujeres, entre mujeres y varones y entre mujeres y Dios, ¿es capaz de escuchar algunas realidades de opresión e injusticia de las mujeres que han emigrado, que provienen de otras culturas y religiones y se establecen en Europa? ¿Hasta qué punto está comprometida la teología feminista con los discursos postcoloniales, los discursos de cuestionamiento del género, de las identidades y de la experiencia desde el cuerpo de las mujeres? ¿Cómo contribuye la teología feminista a la búsqueda de nuevos lenguajes y símbolos, que permitan una concepción relacional y amorosa de Dios, más allá de los discursos religiosos institucionales?”

El Congreso contará con la participación de la monja benedictina Teresa Forcades, que dará la bienvenida a las asistentes y una salutación final el último día. Teresa Forcades, doctora en Medicina y vicepresidenta de la ESWTR, forma parte del comité organizador junto con otras representantes de colectivos cristianos feministas de toda España: Esperanza Bautista (contacto en España de la ESWTR), Marifé Ramos y Silvia Martínez (Mujeres y Teología, Madrid), Marta Zubía (Asociación de Teólogas Españolas, Vitoria), Mireia Vidal (Iglesia Evangélica Española, Madrid) i Neus Forcano (Col·lectiu de Dones en l’Església, Barcelona).

Las charlas y conferencias contarán con las intervenciones, entre otras, de las siguientes personas: Teresa Toldy (U. Fernando Pessoa, Portugal), Mª José Torres (U.P. Comillas, España); Ndeye Andújar (U. Camilo José Cela, España), Xantal Genovart (A. Dones Musulmanes de Catalunya, España), Ulrike Auga (U. Humboldt, Alemania), Carmen Bernabé (Univ. de Deusto, España), Heike Walz (E. S. Eclesiástica de Wuppertal/Bethel, Alemania), Korinna Zamfir (Babes-Bolyai Univ., Rumanía), Maaike de Haardt (U. Radboud, Holanda), Caroline Mackenzie (Reino Unido / India), Lisa Sherwood (U. Winchester, Reino Unido), Mª José Arana (F. Teología País Vasco, I.T. Diocesano de Bilbao y Escuela Feminista de T. de Andalucía, España), Meeghyun Chung (Misión 21, Suiza), Adriana Valerio (U. Federico II, Italia).

La ESWTR cuenta en este momento con unas 600 socias repartidas por 28 países y fue fundada en 1986 en Suiza. Además de su congreso bienal, se celebran reuniones de ámbito regional y publica un Anuario. Sólo se conoce un precedente en España sobre un encuentro de este nivel en 2003 donde 700 mujeres participaron en la Jornada Europea Synodalia, el Sínodo Europeo de Mujeres, en Bellaterra (Barcelona).

Fuente: ATRIO

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A este Congreso van a asistir más de doscientas mujeres.

por Esperanza Bautista/ESWTR

(...) La pluralidad y la secularización de la sociedad presentan una serie de problemas que guardan estrecha relación con la justicia en primer lugar y, consecuentemente, con la pobreza y con la emigración, con las hambrunas y la esclavitud sexual, situaciones que inciden de manera muy especial en la mujer convirtiéndola en protagonista y víctima principal. La teología feminista se siente especialmente interpelada por todos estos problemas y desea reflexionar sobre ellos desde la escucha, porque sólo escuchando al otro podemos abrirnos al diálogo en libertad y entre iguales, para poder así comprender las distintas actitudes y los diferentes planteamientos que se pueden hacer no sólo desde las diversas comunidades eclesiales cristianas, sino también desde las distintas culturas que van a estar presentes en el Congreso y, partiendo de la escucha y de la comprensión, llegar a responder, llegar a encontrar unas respuestas capaces de compartir y poner en común la diversidad de opciones que se plantearán desde la teología feminista cristiana y desde el feminismo de otras culturas.

A este Congreso van a asistir más de doscientas mujeres, la mayoría pertenecientes a la Unión Europea, pero también asistirán mujeres de países que todavía no pertenecen a ella, como Rusia, Georgia o Ucrania, así como otras provenientes de América del Norte y del Sur. Además de las ponentes europeas, participarán en el Congreso dos ponentes musulmanas, una hindú y otra coreana. Y en la búsqueda de nuevos lenguajes, se inaugurará una exposición con todas las obras de arte que van a aportar algunas de las mujeres asistentes al Congreso.

Los idiomas oficiales del Congreso son el inglés, el alemán y el español. El español fue reconocido como lengua oficial de la ESWTR, junto con el inglés y el alemán, en la Conferencia Internacional celebrada en Nápoles en el año 2007, lo que permite asegurar la traducción simultánea de los otros idiomas al español.

La ESWTR, Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica, asociación fue fundada en Suiza en el año 1986. Su primera Conferencia Internacional se celebró en Suiza; a ella asistió un grupo reducido de mujeres con la intención de formar una asociación académica. La EWSTR representa una red muy importante para las mujeres que trabajan en el campo de la investigación teológica y es un lugar de encuentro de diferentes contextos culturales, religiosos y espirituales de Europa que refleja la tradición europea occidental, en su mayoría cristiana, pero también judía y musulmana.

ESWTR-logoHoy día, la ESWTR es la asociación de mujeres teólogas más importante de Europa con alrededor de 700 miembros de los siguientes países: Austria, Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Croacia, República Checa, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Georgia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Latvia (Estonia), Lituania, Holanda, Noruega, Polonia, Rumania, Suecia, Suiza y Ucrania. Junto con las europeas también hay teólogas de los Estados Unidos. Las mujeres de la ESWTR pertenecen a diferentes comunidades de fe: la mayoría son cristianas: Católicas, Luteranas, Reformadas, Antigua Iglesia Católica, Ortodoxas de diversas iglesias y Anglicanas, pero también hay mujeres Judías y Musulmanas. Dentro de la asociación se pueden encontrar mujeres que son profesoras universitarias, profesoras de religión o encargadas de la pastoral en sus diversas iglesias, o teólogas que trabajan por libre o teólogas que están sin trabajo. También hay mujeres de los antiguos países comunistas que por razones obvias no pudieron terminar o realizar sus estudios teológicos.

Los fines de la asociación son los de promover el debate teológico entre las mujeres y estimular la investigación de los estudios de género en la red de la ESWTR. Para lograr estos fines, la ESWTR cuenta con la comunicación académica, los contactos personales y el trabajo de la red. Cuenta además con las conferencias bianuales y un Yearbook o Anuario, en el que se recogen los estudios y reflexiones sobre un tema común. También existe una Newsletter bi-anual que permite la comunicación rápida entre todos los países y los anuncios de conferencias, nuevas publicaciones y los acontecimientos importantes de la asociación.

En el contexto de esta asociación se puede tener la experiencia de una teología en sus contextos más variados, lo que permite aprender a utilizarlos y valorarlos en toda su potencialidad. Por eso se puede afirmar que es una asociación plural y capaz de diálogo y de abrirse a otras experiencias, tradiciones y tesis académicas. Esta diversidad evita el conformarse en torno a un único modelo de cultura o religión, e incluso de género.

En la última Conferencia que se celebró en Nápoles en el año 2007, se consiguió que el español fuera lengua oficial, junto con el alemán y el inglés, lo que permite asegurar la traducción simultánea de los otros idiomas al español.

Fuente: Periodistas en Español