lunes, 3 de octubre de 2011

Perú: El martes se realiza Foro sobre Defensa y Vigencia de las Lenguas Originarias.



Servindi, 3 de octubre, 2011.- El martes 4 de octubre, de 9 de la mañana a 1 de la tarde, se realizará el Foro Indígena: Defensa y Vigencia de las Lenguas Originarias del Perú, en el auditorio José Faustino Sánchez Carrión, del Congreso de la República, ubicado en el Jr. Azángaro 468, Cercado de Lima.
El evento es organizado por el Grupo Parlamentario Indígena que coordina el congresista Hugo Carrillo Cavero y el Instituto Nacional de Lenguas Originarias del Perú que preside Roberto Martínez Pérez, quién dará la bienvenida a los asistentes.

El evento será presentado por Vicente Otta, viceministro de Interculturalidad, y será clausurado por la parlamentaaria Andina Hilaria Supa Huamán. Cuenta además con la colaboración del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP).
El primer tema: “Vigencia y perspectivas de las lenguas originarias del Perú. Ley Nº 29735″, será tratado por los especialistas Gustavo Solís Fonseca de la Universidad de San Marcos; Pablo Taipe Quintanilla, del pueblo Pocra, Saúl Bermejo Paredes, vicepresidente de la Región Puno; y los especialistas Demetrio Tupac Yupanqui, Luis Rivas y Gonzalo Espino Relucé.
El segundo tema: “La EIB en el contexto nacional y el desarrollo de las lenguas originarias”, será desarrollado por Delia Pinto Melgarejo, Consejera-Consultiva de Bolivia; Elena Burga Cabrera, Directora Nacional de EIB-MED; Miguel Palacín Quispe, Coordinador general de CAOI y Raquel Yrigoyen Fajardo, Directora de INDEPA, y el escritor aymara José Luis Ayala.

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Fuente: Servindi

Jesús y la Iglesia.


por José M. Castillo

Es un hecho que mucha gente ve un contraste entre Jesús y la Iglesia. Un contraste que, a veces, llega a ser tan fuerte que, para no pocas personas, representa un escándalo. De forma que este escándalo puede constituir, en bastantes casos, y de facto constituye, la gran dificultad que algunos aducen para justificar su falta de fe, su alejamiento de Dios, su resistencia a cualquier forma de práctica religiosa, etc.

Este hecho nos viene a decir que lo que representa Jesús, por una parte, y lo que representa la Iglesia, por otra, son dos cosas incompatibles en la mentalidad, en la forma de pensar y en el modo de vivir de muchas personas, que, por otra parte, son gente normal. 

Por tanto, no parece exagerado decir que estamos ante este dilema: o bien lo que sucede es que Jesús y su Evangelio son una cosa tan extraña, tan inadecuada y tan inadaptada a la realidad, que todo eso hoy no es aplicable a la vida, ni eso es lo que nos lleva a Dios; o bien lo que en realidad sucede es que la Iglesia y su Religión son una contradicción y hasta habrá quien diga que son una traición a lo que quiso, dijo e hizo Jesús de Nazaret. En cualquier caso - sea lo uno o sea lo otro -, parece evidente que, al hablar del tema Jesús y la Iglesia, nos enfrentamos al asunto más espinoso que cualquier persona, interesada por lo que representa el Cristianismo, puede afrontar. 

En cierto modo, se puede afirmar que estamos ante el tema capital del momento, desde el punto de vista religioso y desde la problemática que debe resolver cualquier cristiano, si es que ese cristiano quiere seguir viviendo en paz y con la debida coherencia su fe en Jesús y su situación en la Iglesia.Por otra parte, al hablar de este asunto, será conveniente (por honestidad intelectual) evitar la fácil y consabida escapatoria de quienes le buscan a este problema una solución de tipo "moralizante". 

En el sentido de echar mano de la intolerancia ideológica del "fundamentalismo clerical" o, por el contrario, recurrir al laxismo relativista del "laicismo anticlerical" que invade la cultura moderna. Tengo la impresión de que toda esta verborrea, tan manoseada en ciertos ambientes, no resuelve el problema que acabo de plantear. Por la sencilla razón de que no se trata de un problema moral, es decir, un problema de "buenos" y "malos", sino que estamos ante un hecho social porque se trata de la percepción que tienen amplios sectores de la sociedad, tanto los que se aferran a lo que ellos perciben como fidelidad a la Iglesia, como los que ven las cosas de manera que enseguida advierten que "lo de Jesús" y "lo de la Iglesia" son dos fenómenos que están más distantes y son más distintos de lo que seguramente podemos imaginar. 

Con lo que ni le doy la razón a nadie, ni se la quito a nadie. Me limito a presentar hechos que ahí están, a la vista de quien quiera verlos y analizarlos como crea conveniente. En cualquier caso, y sea lo que sea de todo esto, es un hecho - a la vista de todos - que son muchos los que aseguran: "yo creo en Jesús y me interesa su Evangelio; lo que dice o hace la Iglesia, ni me interesa ni me lo creo". Así están las cosas en demasiados casos, sea cual sea la opinión que cada cual tenga sobre esta cuestión.


domingo, 2 de octubre de 2011

La institucionalidad indígena en el Perú.



Por Alicia Abanto*

1. Introducción

El Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afro Peruanos (INDEPA) señaló en el 2010 que en el Perú existirían 77 pueblos indígenas. Asimismo, existirían hoy en día 57 lenguas indígenas andinas y amazónicas agrupadas en 18 familias lingüísticas. A nivel nacional, 4’045,713 de personas mayores de 3 años de edad aprendieron a hablar en una lengua indígena según el último censo nacional de población (quechua 83%, 11% aymara, 6% lenguas amazónicas)(1).
Entre los pueblos indígenas ubicados en la Amazonía (332 975 personas), los asháninkas y awajun son los más numerosos, pero en dicha región del país también existen diversos pueblos “en aislamiento” que viven en zonas del bosque tropical de difícil acceso, así como otros “en contacto inicial” que vivían en aislamiento y que han decidido salir de él y pasar a establecer contacto, sea esporádico o permanente, con otros indígenas o con mestizos y otros miembros de la sociedad nacional (2). En la zona andina los pueblos indígenas con mayor población son los quechuas, aymaras y uros.
Aunque la mayoría de los pueblos indígenas se encuentran en las zonas rurales, debe tenerse en cuenta que algunos grupos han migrado a las ciudades, conservando muchos de ellos aspectos de su identidad cultural originaria, pese a haber dejado sus tierras ancestrales.
Este valioso mosaico de diversidad cultural ha sido abordado legalmente de diferente manera en el país. Así, inicialmente algunos derechos indígenas fueron reconocidos en la Constitución de 1920, y a partir de ésta se empezó a forjar un diseño institucional para la atención de los pueblos indígenas por parte del Estado. Actualmente, la Constitución Política de 1993 garantiza el derecho fundamental a la identidad étnica y cultural; y además, contamos con un marco jurídico amplio respecto de un conjunto de derechos individuales y colectivos para dicha población. Sin embargo, el Perú todavía carece de una institucionalidad estatal indígena sólida – con peso político y capacidad técnica – capaz de desarrollar una gestión pública adecuada a las necesidades y demandas de este importante sector de la población.

2. Importancia de la institucionalidad

De acuerdo a la Declaración de Brasilia (3) señala que las políticas públicas indígenas se reflejan en la creación:
  • de ministerios, viceministerios, agencias estatales y comisiones especializadas en los asuntos indígenas.
  • de espacios institucionales, instancias y procedimientos de coordinación intersectorial de las políticas con incidencia en las poblaciones indígenas.
  • de políticas específicas dirigidas a los Pueblos Indígenas, en materia de salud, educación, fomento productivo, habitabilidad, tierras, acceso y gestión de recursos naturales, entre otras.
  • de mecanismos de financiamiento de las políticas indígenas.
  • de nuevos enfoques conceptuales y metodológicos, y la creación y aplicación de procedimientos y estrategias de intervención más o menos pertinentes y particularizadas a la realidad indígena, a través de la definición e implementación de planes, programas y/o proyectos de diverso alcance, naturaleza y contenidos”.
En América Latina, las propuestas más recientes sobre institucionalidad buscan que su finalidad sea transverzalizar la gestión de los asuntos indígenas en el conjunto de la gestión pública de los diversos sectores y políticas públicas. De un tiempo a esta parte, este esfuerzo ha empezado a tomar forma a través de dos mecanismos diferentes y complementarios. Por un lado, se han empezado a crear instancias y mecanismos de coordinación de diversos sectores y agencias estatales para que sus políticas y acciones programáticas se orienten a la atención de los pueblos indígenas. Un ejemplo de ello en Perú es la creación de la Comisión Multisectorial para la Protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial del Poder Ejecutivo. De otro lado, las agencias estatales sobre las que recae el diseño, ejecución o coordinación de políticas sectoriales de diverso orden y naturaleza (educación, salud, etc.), han empezado a crear en su interior, espacios de diversa jerarquía (direcciones, jefaturas, etc.), especialmente consagrados a velar por la incorporación de los asuntos indígenas en el quehacer sectorial. Un ejemplo de ello en el Ministerio de Ecuación es la Dirección General de Educación Intercultural Bilingüe y Rural (4).
En tal contexto, la existencia de una entidad rectora en materia indígena, que tenga la facultad de formular, aprobar, ejecutar y evaluar políticas para transverzalizar la incorporación del enfoque intercultural en las políticas sectoriales resulta absolutamente necesaria.
Por su parte, el convenio 169 de la OIT de 1989 y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007 prescriben la necesidad de que los estados cuenten con una institucionalidad que logre una acción sistemática y coordinada de cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas.
Con dicho fin, el Congreso de la República aprobó la Ley N° 28495 (abril del 2005), a través de la cual se creó el Instituto Nacional de Desarrollo de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afro peruano (INDEPA), como ente rector en materia de políticas públicas a favor de los pueblos indígenas. Lamentablemente, dicha instancia ha sido sujeta a una serie de medidas inadecuadas para su desarrollo institucional, hasta que durante el año 2010, fue adscrito y absorbido por el Ministerio de Cultura, nuevo ente rector para las políticas públicas indígenas.

3. Historia de la institucionalidad indígena

Luego de que la Constitución Política de 1920 reconociera ciertos derechos indígenas, en 1921, se creó la Sección de Asuntos Indígenas en el Ministerio de Fomento, el cual promovió el Comité Pro-Derecho Indígena “Tahuantinsuyo”. Al año siguiente, se fundó el Patronato de la Raza Indígena (dependía del Ministerio de Fomento), que debía proporcionar un marco legal para la atención de los reclamos de las comunidades.
En 1935, se estableció que la Dirección de Asuntos Indígenas, que pertenecía al Ministerio de Fomento, pasara a formar parte del Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Provisión Social (5). Luego, en 1942, se estableció que la Dirección de Trabajo y Asuntos Indígenas pasaría a ser parte del Ministerio de Justicia y Trabajo (6).
En 1949, se creó el Ministerio de Trabajo y Asuntos Indígenas (7) . Años después, ya en 1965, se modificó el nombre del ministerio por Ministerio de Trabajo y Comunidades (8). En 1968, se modificó nuevamente la denominación por Ministerio de Trabajo, el cual tuvo la función la promoción económica, social y cultural de la población indígena (9).
En 1969, mediante Decreto Ley Nº 17524, Ley Orgánica del Ministerio del Trabajo, se estableció la Dirección General de Integración Indígena.
En 1981, el Instituto Indigenista Peruano se convirtió en un organismo público descentralizado, adscrito al Ministerio de Trabajo y Promoción Social. Luego, en 1986, esta entidad fue adscrita al Vice Ministerio de Promoción Social (10).
Posteriormente, en 1990, se integró el Instituto Indigenista Peruano a la Dirección General de Comunidades Campesinas y Nativas del Ministerio de Trabajo y Promoción Social (11).
En 1992, se dispuso la transferencia del Instituto Indigenista Peruano al Ministerio de Agricultura (12) . Un año después, dicho Instituto fue adscrito como un órgano dependiente del Viceministerio de Agricultura (13).
En 1996, el Instituto Indigenista Peruano fue absorbido por el Ministerio de Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano (Promudeh), (14) y en su lugar se instauró la Unidad de Programas para Poblaciones Indígenas (UPPI), dependiente de la Oficina de Desarrollo Productivo, que a su vez integraba la Gerencia de Desarrollo Humano (15).
En 1998, se estableció la Secretaría Técnica de Asuntos Indígenas (Setai) (16), como órgano de coordinación del PROMUDEH, dependiente del Despacho Viceministerial (17).
En 2001, se constituyó la Comisión de Asuntos Indígenas (CAI), órgano multisectorial encargado de promover la adecuada articulación entre las demandas de las comunidades campesinas y nativas y la oferta de servicios por parte del Estado. Estuvo conformada por el Promudeh; Relaciones Exteriores; Justicia; Defensa; Educación; Salud; Agricultura; Energía y Minas; Industria, Turismo, Integración y Negociaciones Internacionales; Presidencia; dos representantes de las comunidades campesinas y dos representantes de las comunidades nativas (18).
Del 2001 al 2003, se creó la Comisión Nacional de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (Conapa)(19), dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros. Se estableció que la Setai actuaría como Secretaría de la Conapa pero luego dicha instancia fue absorbida por Conapa.

4. La institucionalidad indígena reciente: el Indepa

En 2005, se creó el Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (INDEPA) como entidad que reemplazaría a la Conapa (20). Sin embargo, el 2007, se realizó la fusión por absorción del INDEPA al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), convirtiéndose en la Dirección Nacional de Pueblos Originarios y Afroperuanos (DGPOA)(21).
Ante las quejas de las organizaciones indígenas, el 13 de diciembre de 2007, el Congreso de la República dejó sin efecto la fusión del INDEPA al MIMDES, volviendo a ser un organismo público descentralizado (22). Posteriormente, el 1 de marzo de 2008, se dispuso la adscripción del INDEPA al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, pero esta vez en calidad de organismo público (23).
El 25 de junio de 2009, luego de los graves sucesos de Bagua, el MIMDES declaró en reorganización por 60 días al INDEPA (24), y días después se dispuso la constitución de una Comisión Sectorial encargada de evaluar, analizar y recomendar las acciones y medidas de reforma administrativa y de gestión del INDEPA (25).
El 10 de febrero de 2010, se decretó la adscripción del INDEPA a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM)(26), que dos meses después lo calificó como un Organismo Público Técnico Especializado.(27) Cabe señalar que dicha medida recogió una recomendación formulada por la Defensoría del Pueblo a través del Oficio N° 532-2009-DP/PAD, posibilitando a su vez que el INDEPA cuente con un Consejo Directivo, que en su seno debía de incluir a los representantes de los pueblos indígenas y del pueblo afro peruano.
Finalmente, en julio de 2010, se creó el Ministerio de Cultura y el INDEPA quedó adscrito al Ministerio de Cultura (28), que lo absorbió luego de algunos meses (29). Por tanto, el INDEPA dejó de ser un Organismo Público Técnico Especializado y hoy es una Unidad Ejecutora del Viceministerio de Interculturalidad del Ministerio de Cultura (30) en el marco de su Manual Operativo Aprobado por RM. N° 006- 2011-MC (31).
Hoy en día, la Dirección General de Políticas de Inclusión de los Conocimientos Ancestrales y la Dirección General de Interculturalidad y Derechos de los Pueblos son los órganos de línea del Viceministerio de Interculturalidad y de acuerdo a lo prescrito por el Decreto Supremo 001-2011-MC (Reglamento de Organización y Funciones ROF del Ministerio de Cultura) las funciones que tuvo el INDEPA cuando fue un Organismo Público Técnico Especializado pasaron a ser las funciones de las direcciones antes mencionadas (32). En conclusión, la Unidad Ejecutora INDEPA ya no es el ente rector en materia de pueblos indígenas desde la vigencia del nuevo ROF de dicho ministerio.
Como se aprecia, el INDEPA fue el ente rector en materia de protección de los pueblos indígenas del año 2006 al 2010 (33), periodo en el cual fue cambiando su ubicación dentro de la estructura del Poder Ejecutivo, atravesando además una serie de procesos de reorganización que debilitaron a dicha institución. Como ninguna otra, dicha entidad fue trasladada a tres sectores diferentes en distintos niveles, lo cual significó una permanente adecuación de los documentos de gestión a cada sector al que era adscrito, lo que disminuyó su capacidad de desempeño y cumplimiento de sus funciones.
Asimismo, la asignación presupuestal para el cumplimiento de las funciones asignadas alcanzó apenas los 7 millones de soles al año 2011, cantidad ínfima para la relevancia y complejidad de la protección de los pueblos indígenas.
Sumado a ello, el INDEPA no tuvo peso político por su bajo nivel de autoridad lo que limitó su influencia con los diferentes sectores y niveles de gobiernos. Asimismo, la entidad no contaba con capacidad técnica, por no albergar a personal con la experiencia profesional adecuada, por lo que tuvo una deficiente implementación de los mecanismos de protección de los pueblos indígenas.
Su absorción final por el Ministerio de Cultura constituye una oportunidad para construir una institucionalidad indígena adecuada en el país, pero ello dependerá de la adopción de decisiones adecuadas y estratégicas de gestión pública. Fortalecer la institucionalidad indígena es clave para el Poder Ejecutivo pues de ello depende la implementación y ejecución de políticas públicas claves para el actual gobierno como el cumplimiento de la Ley de Consulta Previa recientemente promulgada.

5. Retos del Ministerio de Cultura: nuevo entre rector de la institucionalidad indígena

Contar con peso político.- El peso político de las instituciones públicas peruanas encargadas de la política indígena ha sido siempre de tercer rango. Tanto la SETAI, como la CONAPA y el INDEPA no tuvieron peso político, para transversalizar el enfoque intercultural en la gestión pública del Poder Ejecutivo.
En tal sentido, el cambio reciente que otorga la responsabilidad al Ministerio de Cultura como ente rector de la política indígena es un gran oportunidad, que debe traducirse en acciones concretas que vayan más allá del papel.
El peso político que ostenta hoy el Ministerio de Cultura es relativamente más alto que el de los anteriores entes rectores en materia indígena, pero todavía es una institución de reciente creación que requiere orientar sus esfuerzos para asegurar su liderazgo dentro del Estado y a la vez ganarse la confianza de la población indígena.
Contar con capacidad técnica.- La capacidad técnica del ente rector en materia indígena ha ido variando a lo largo del tiempo. Por ejemplo la SETAI, con sus pocos recursos, logró enormes avances como en el caso de los resultados de la Comisión Especial Multisectorial para las Comunidades Nativas donde dicha entidad actuó como secretaria técnica junto con INRENA.
Por su parte, en general, el INDEPA no contó con personal especializado en materia indígena, salvo contadas excepciones. En consecuencia, incumplió sus funciones o desarrolló acciones de manera irregular. Por ejemplo, no implementó el Régimen Transectorial de Protección de los Derechos de los Pueblos Indígenas y su actuación fue justificadamente observada por las organizaciones indígenas. La correcta designación de profesionales especializados es vital para fortalecer la institucionalidad indígena.
Contar con participación de representantes de los pueblos indígenas en su gestión.- Los Pueblos Indígenas han venido reclamando al Estado una institucionalidad adecuada para atender sus demandas y necesidades, que considere un organismo que asuma la labor de formulación de políticas públicas y que además incorpore mecanismos de participación para dichos pueblos.
En respuesta a ello, la estructura básica del INDEPA consideró un Consejo Directivo que tendría representantes de los pueblos indígenas, pero la misma institución no facilitó su funcionamiento, revelando el escaso interés de los responsables para dar espacio a organizaciones indígenas en su gestión.
A fin de superar dicha situación, el Ministerio de Cultura debe garantizar la participación de los pueblos indígenas a través de una instancia adecuada para ello.

A manera de conclusión

Los largos años transcurridos desde el reconocimiento de los primeros derechos de los pueblos indígenas y la lucha persistente de éstos por obtener reconocimiento y respeto, exigen que el Estado asuma la responsabilidad de construir una institucionalidad indígena que tenga la capacidad real de velar por los derechos de los pueblos indígenas.
La reciente aprobación de la Ley 29785, Ley del derecho a la consulta previa a los pueblos indígenas y originarios, reconocido en el Convenio 169 de la OIT, sin duda alguna exige el fortalecimiento de la institucionalidad pues si bien cada entidad del Estado debe realizar la consulta de las medidas que son materia de su competencia, será muy importante que el Viceministerio de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, en su calidad de ente rector de los derechos de los pueblos indígenas, sea fortalecido con el fin de que lidere e impulse una política nacional de diálogo intercultural entre el Estado y los pueblos indígenas.
Asimismo, será necesario que el Congreso de la República, el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Energía y Minas, entre otros sectores, dicten normas reglamentarias orientadas a facilitar el ejercicio del derecho a la consulta en sus respectivos ámbitos de competencia.
Notas:
(2) El Perú es uno de los siete países de América del Sur con presencia de pueblos indígenas en situación de aislamiento y en contacto inicial. Dichos pueblos presentan condiciones de extrema vulnerabilidad, principalmente en los aspectos inmunológico, demográfico y territorial, los que, de entrar en contacto con otros grupos humanos sin las medidas de prevención adecuadas, podrían sufrir graves afectaciones en sus derechos fundamentales. Ver mapa enhttp://www.principal.indepa.gob.pe/galerias/mapas/mapa_reservas.jpg
(3) Zúñiga Navarro 2007.
(4) Ibídem, pp. 27-28.
(5) Ley Nº 8124.
(6) Ley Nº 9679.
(7) Ley Nº 11009.
(8) Ley Nº 15850.
(9) Decreto Ley Nº 17271.
(10) Resolución Ministerial Nº 334-86-TR.
(11) Mediante Decreto Legislativo Nº 568, Ley de Organización y Funciones del Ministerio de Trabajo y Promoción Social.
(12) La Tercera Disposición Complementaria del Decreto Ley Nº 25927, Ley Orgánica del Ministerio de Trabajo.
(13) Mediante Decreto Supremo Nº 029-93-AG.
(14) La Primera Disposición Complementaria del Decreto Legislativo Nº 866, la Ley de Organización y Funciones del Promudeh.
(15) En 1997, mediante Decreto Supremo Nº 001-97-Promudeh —Reglamento de organización y funciones del Promudeh—, se estableció que la Gerencia de Desarrollo Humano era la encargada de promover, ejecutar, coordinar, orientar y supervisar las políticas y programas en el campo del desarrollo humano sostenible dirigidos a elevar la calidad de vida de las personas y de las poblaciones indígenas.
(16) La Setai fue el órgano encargado de promover, coordinar, dirigir, supervisar y evaluar las políticas, planes, programas y proyectos con enfoque de género para el desarrollo de las comunidades campesinas y nativas, respetando su identidad étnica y cultural y sus formas de organización.
(17) Mediante Decreto Supremo Nº 01-98-Promudeh.
(18) La Comisión de Asuntos Indígenas (CAI) contó con una Secretaría Técnica de Asuntos Indígenas (Setai), con las siguientes funciones: a) formular y proponer a la CAI las políticas, normas y lineamientos en los temas de su competencia; b) identificar y canalizar a los sectores competentes los intereses, necesidades y problemática de los pueblos indígenas; c) emitir opinión técnica en forma previa sobre las políticas de los sectores que pueden afectar a los pueblos indígenas; y d) informar a la CAI sobre el seguimiento y evaluación de las políticas aprobadas y los acuerdos suscritos por el Perú, y formular las recomendaciones técnicas para su mejor aplicación.
(19) Decreto Supremo Nº 111-2001-PCM, Decreto Supremo Nº 127-2001-PCM, Resolución Ministerial Nº 211-2001-PCM, Decreto Supremo Nº 083-2002-PCM, Resolución Ministerial Nº 082-2003-PCM, Decreto Supremo Nº 012-2003-PCM, Resolución Ministerial Nº 081-2003-PCM
(20) Ley Nº 28495 y Resolución Ministerial Nº 125-2005-PCM.
(21) Decreto Supremo Nº 001-2007-Mindes.
(22) Ley Nº 29146.
(23) Decreto Supremo Nº 001-2008-Mimdes.
(24) Mediante Decreto Supremo Nº 006-2009-Mimdes.
(25) Resolución Ministerial Nº 277-2009-Mimdes, del 22 de julio de 2009. Al respecto, la Defensoría del Pueblo, mediante Oficio N° 532-2009-DP/PAD, del 23 de septiembre de 2009, dirigido a la viceministra (e) de Desarrollo Social del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, recomendó que el Indepa sea reformado y fortalecido, a fin de procurar el cumplimiento de sus funciones.
(26) Decreto Supremo Nº 022-2010-PCM.
(27) Decreto Supremo Nº 048-2010-PCM.
(28) Ley Nº 29565. El Artículo 11° de la Ley de Creación del Ministerio de Cultura, Ley 29565, señala que el Indepa queda adscrito al Ministerio de Cultura.
(29) ¿Por qué el Ministerio de Cultura es el sector adecuado para el Indepa? En principio, debemos señalar que todas las entidades del Estado tienen el deber de brindar atención a los pueblos indígenas a través de políticas, programas y servicios. La necesidad de un ente rector (como el Ministerio de Cultura) obedece a que debe existir una entidad que lidere la aplicación transversal del enfoque de interculturalidad en la administración pública. Dicho ente rector puede albergar organismos especializados en los aspectos vinculados a su sector. Podemos observar un ejemplo similar con la aplicación del enfoque de desarrollo sostenible en la administración pública que es liderado por el Ministerio del Ambiente, sector que cuenta con el Sernanp como organismo especializado en la protección de las áreas naturales protegidas.
(30) Decreto Supremo N° 001-2010-MC del 24 de septiembre de 2010. Se aprobó la fusión por absorción del Indepa con el Ministerio de Cultura. De acuerdo con esta norma, a partir del 1º de enero de 2011, el Indepa queda fusionado al Ministerio.
(31) Con fecha 12 de enero de 2011, se aprueba el Manual Operativo de la Unidad Ejecutora 1368 MC-Indepa mediante Resolución Ministerial Nº 006-2011-MC. Esta recién creada Unidad Ejecutora tiene entre sus funciones dar continuidad a las funciones desarrolladas por el Indepa. En la práctica, se sigue presentando y actuando como el Indepa antes de la fusión.
(32) Con fecha 14 de mayo de 2011, se promulga el Decreto Supremo Nº 001-2011-MC, con el que se aprueba el Reglamento de Organización y Funciones ROF del Ministerio de Cultura.
(33) Creado con la publicación de la Ley Nº 28495 como organismo rector de las políticas nacionales encargado de proponer y supervisar el cumplimiento de las políticas nacionales, así como de coordinar con los gobiernos regionales la ejecución de los proyectos y programas dirigidos a la promoción, defensa, investigación y afirmación de los derechos y desarrollo con identidad de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuano.
Referencias Bibliográficas
Zúñiga Navarro, G. (2007). “Tendencias de la institucionalidad estatal y las políticas públicas respecto al desarrollo indígena en América Latina y El Caribe”. La Paz: Fondo Indígena
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*Alicia Abanto Cabanillas es jefa del Programa de Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo. Es abogada experta en derecho de los pueblos indígenas, consulta previa y prevención de conflictos socioambientales. La autora agradece los comentarios y aportes de Gustavo Zambrano al contenido de este artículo.
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Fuente: En Revista Argumentos, año 4, n° 5. Noviembre 2010. Disponible enhttp://revistargumentos.org.pe/la_institucionalidad_indigena_en_el_peru.html

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Fuente: SERVINDI

sábado, 1 de octubre de 2011

Chile: Síntesis del discurso sobre la Universidad de Camila Vallejo.



Pedro Echeverría V.
1. Como Estudiantes de Izquierda sentimos la responsabilidad ética de hacer política, no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.
2. La clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a los estudiantes en una posición de vanguardia en el nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales
3. Romper con la burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el éxito personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.
4. Somos contrarios a la visión de que la universidad es sólo venir, sacarse buenas notas y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable.
5. Necesitamos hoy, más que nunca, una profunda discusión respecto del país que queremos construir y a partir de aquello de cuál es el tipo de universidad que se pondrá al centro de dicha construcción.
6. No creemos en la universidad como un espacio neutro dentro de la sociedad. Nuestra responsabilidad está en generar organización al interior de aquélla, lo cual nos permita transformar la universidad, para así poder transformar la sociedad.
7. La universidad no debe buscar ubicarse en los primeros ranking de la competencia o el marketing universitario, de los cuales hoy en día mucho se habla, sino en el primer lugar de aporte al desarrollo social del país, el primer lugar en el fomento de la equidad en cuanto a la composición social de sus estudiantes, que ocupe el primer lugar en el desarrollo de la ciencia y tecnología al servicio de los intereses de Chile y su pueblo.
8. Creemos en una universidad permanentemente vinculada con los problemas que nuestro pueblo le presenta, activa en la búsqueda de soluciones y en la entrega de aportes por medio del conocimiento.
9. La universidad es cada vez más un proyecto sin otro norte que no sea el que le señala el mercado; a la educación superior se le ha puesto precio y nuestras universidades son medidas por criterios industriales de producción como si fueran una empresa más dentro del esquema productivo de la nación, una empresa especial con muchas comodidades en su proceso productivo, pero empresa al fin y al cabo.
10. En este esquema, un rol fundamental lo jugó el desfinanciamiento sistemático que vivió la universidad pública al momento de implementarse las políticas neoliberales.
11. Fueron cayendo rápidamente en la desgracia y el abandono, las universidades públicas se volcaron a sí mismas, viviendo casi un chauvinismo institucional, donde cada una se preocupaba de su propia sobrevivencia, perdiéndose la visión de conjunto que poseía nuestro antiguo sistema de educación superior pública.
12. Este procedimiento operado en plena dictadura, siguió su curso con los gobiernos de la Concertación, la cual no operó mayores cambios, más bien se dedicó a administrar con comodidad el modelo heredado y en algunas líneas, incluso, lo profundizó.
13. El gobierno de los empresarios busca poner el broche de oro a la privatización total de la educación superior, sellando definitivamente la obra que iniciaron desde las sombras en los años ochenta.
14. Para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes, necesitaremos de los académicos, los trabajadores, las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.
15. Preguntarnos qué es lo que como universidad le estamos entregando a nuestro pueblo. Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las universidades públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses, esta universidad tiene que ser la universidad de todos los chilenos y no solo la de unos pocos.
16. En nuestra casa de estudios se perpetúen desigualdades que determinan, por ejemplo, que el 20% más rico de la población tenga más del 50% de las matrículas, en cualquier sociedad que se precie de ser justa y democrática esta desigualdad fundamental es inaceptable.
17. ¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas? ¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia, o aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y así puedan contribuir a consolidar la sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos, sino que en términos culturales, intelectuales, cívicos, valóricos, es decir, con seres humanos íntegros?
18. Por más que quieran hacernos creer lo contrario, para nosotros la universidad no puede ser un negocio ni mucho menos la educación puede ser una mercancía.

Huérfanos.




por Jordi Puig i Martín


En enero de 1959 un sorprendente patriarca de la iglesia latina convocaba a la celebración de un concilio. Y, al cabo de poco, cristianos de todo el mundo, de la família que fuere, empezaron a dirigir su vista a la ciudad de Roma, leyendo las nuevas constituciones y normas, especulando con las novedades que filtraban los corresponsales vaticanos, o rezando por un giro ecuménico y libre de la vieja institución católica.
En los pueblos y ciudades, en los barrios, las parroquias católicas vieron pronto que vivir el concilio no era “esperar nuevas órdenes”, sino desatar bien las velas y dejar que las naves surcaran gracias al nuevo viento que levantaban las iglesias. Así pues, muchos pastores empezaron a abrir las iglesias, hacerlas transparentes, de nuevo iluminadoras después de siglos de oscuridad. Grupos de jóvenes, acción social, deportes, participación de los laicos, reforma litúrgica… todo ello valía para hacer una iglesia viva. Y descubierta activa del entorno de la parroquia: necesidades, cultura popular, y hasta iglesias cristianas de otras familias, con las que nacía una nueva forma de vecindad: el ecumenismo.
Pero ese sueño, como sabemos, duró poco. Y la duda, el miedo o, siendo generosos, la prudencia, enfriaron la ilusión del cambio, y con ella las expectativas de construir una iglesia romana diferente.  Toda la iglesia sufrió ese desencanto (y cuando digo toda, no hablo sólo de católicos), pero indudablemente hubo unas personas que sufrieron especialmente esta bofetada de realismo: los sacerdotes que se creyeron el concilio, que lo impulsaron, que lucharon por él, que jugaron a una sola carta.
Ninguneados, apartados de cualquier posibilidad de desarrollar responsabilidades eclesiales en sus diócesis, contestados, burlados, estos pastores han seguido al pie del cañón en sus iglesias, intentando buscar una vía que les permita ser coherentes con su obra, y leales a su iglesia. Y hoy, estos hijos del concilio, son unos ancianos que siguen haciendo florecer sus iglesias y que nunca, nunca, han desertado.
Es por eso que vale la pena felicitar a Joan Estruch y a Clara Fons, sociólogos catalanes, por haber tenido la iniciativa de entrevistar a un grupo de estos sacerdotes, y recoger sus palabras en un libro:Fills del Concili. Retrat d’una generació de capellans (editado por Mediterrània). Era necesario hacerlo porque, en primer lugar, de aquí una decena de años algunos de los entrevistados ya no estarán, seguramente, en condiciones de participar en el estudio. Pero también era necesario porque las voces que acusan a estos sacerdotes de ser los responsables de la crisis de la iglesia católica en occidente cada vez son más: viejos, ninguneados, y sin ganas de polémicas absurdas, son la cabeza de turco perfecta para unos nuevos conservadores que no pueden admitir que, si las parroquias se vacían, es por muchos factores, entre los que sobresale la dificultad de la iglesia católica de encajar en la modernidad.
En este libro, en cambio, los hijos del concilio plantan cara: No, no han perdido la fe. No, no son poco leales a la iglesia. No, no han renunciado a la evangelización. Simplemente, son los huérfanos de una ilusión arrebatada nada más nacer. No fuera caso que tuvieran razón.