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viernes, 4 de agosto de 2017

Pueblos andinos celebran el Día de la Pachamama.

El Día de la Pachamama se celebra cada 1 de agosto en los pueblos andinos de Latinoamérica / FOTO: Infobae
Servindi, 2 de agosto, 2017.- Los pueblos andinos de Latinoamérica realizaron diversas actividades en el marco del Día de la Pachamama que se celebra cada primero de agosto, y que coincide con la mitad del año agrícola, propicio para brindarle ofrendas en agradecimiento a las buenas cosechas.
Durante la celebración, se realiza una serie de ceremonias ancestrales que pueden variar de acuerdo a cada región; sin embargo, todos coinciden en su compromiso de cuidar de la Madre Tierra a cambio de buenas cosechas y protección para todos los pobladores.
Cabe señalar que para los pueblos originarios, la Pachamama representa a la madre de los cerros y de los hombres, responsable de que los frutos maduren y los ganados se multipliquen.
En Juliaca, para dar inicio a la celebración, se acostumbra ir a recoger piedras planas de los ríos Unocolla, Maravillas y Cacachi, que representan la prosperidad económica, desde la madrugada.

Por su parte, en la provincia argentina de Salta, la ceremonia consiste en encender sahumerios para ahuyentar los posibles males que hayan quedado en casa, además de recordar que todo lo creado proviene de la tierra.
Asimismo, en la provincia de Jujuy, luego de una comida comunitaria, se cava un hoy para dar de comer y ver a la Pachamama. En este ritual se depositan hojas de coca, chicha, alcohol y cigarrillos, y una vez cubierto el hoyo, los asistentes, tomados de la mano, danza alrededor al son de la caja, flauta y copla.


Fuente: Servindi

viernes, 5 de julio de 2013

El pueblo mapuche: la dignidad en medio del petróleo.


Por Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas (CODPI)

5 de julio, 2013.- Las comunidades del pueblo mapuche de Neuquén (sur del Estado argentino) han asistido durante los últimos meses a una oscura pugna entre las instituciones públicas provinciales y nacionales, y las empresas con intereses en las enormes reservas de hidrocarburos existentes en sus territorios.

Tras la expropiación de la española Repsol, la empresa YPF, controlada ahora por el Estado, asumió el control de las operaciones extractivas, desde la certeza de que sería necesaria la llegada de otra transnacional que contase con la tecnología necesaria para acceder a los recursos del subsuelo. Es entonces cuando entra en el juego Chevron, que el pasado 15 de junio alcanzó un preacuerdo con YPF, auspiciado por los gobiernos nacional y provincial, para reactivar la explotación.

En todo este entramado de relaciones quedan de lado las demandas históricas del pueblo mapuche, que lleva siglos defendiendo sus bienes naturales, y que ve ahora cómo una de las transnacionales más cuestionadas del mundo amenaza con ingresar a sus territorios.

Es importante recordar que Chevron -de capital norteamericano- fue condenada en 2011 por los tribunales de Ecuador, por los dramáticos impactos humanos, sociales y medioambientales derivados de su presencia en la Amazonía.
Un pueblo en proceso de resistencia y reconstrucción


El lonko Elías Maripán, junto a otras autoridades del pueblo mapuche de Neuquén

“Se viene la destrucción para todos, pero nosotros vamos a defender el Wallmapu [territorio ancestral] por miles de años”. Con esta determinación, Elías Maripán, lonko -”autoridad”- de la Confederación Mapuche del Neuquén expresa la postura de un pueblo demasiado acostumbrado a resistir. Y es que los mapuches, a diferencia de otros pueblos del continente, nunca fueron conquistados por los invasores castellanos. Incluso firmaron un tratado internacional con la Corona Española (Tratado de Killen, 1641) que respetaba parcialmente su integridad territorial en el Sur de lo que hoy se conoce como Chile y Argentina.

Tras la independencia, los nuevos Estados trataron de someter al pueblo mapuche por medio de diferentes vías, que fueron desde las políticas de asimilación al intento de exterminio físico, hasta que -ya a finales del siglo XIX- se ocupó militarmente el territorio. Desde entonces, muchas comunidades mapuches se vieron obligadas a abandonar sus tierras y sus formas de vida, hasta quedar dramáticamente diezmadas.

Hoy en día, y en el marco de un admirable proceso de reconstrucción histórica, lingüística y cultural, los pueblos mapuches del Puel Mapu -”tierra del oeste”, es decir, los que habitan en la actual Argentina- reivindican no sólo su identidad, sino también su autonomía política y territorial. Y en este marco, se enfrentan al despojo de sus riquezas naturales -principalmente recursos hídricos, gas y petróleo-, proponen nuevos modos de relacionarse con el resto de la sociedad y plantean a las instituciones un desafío democrático de cuya resolución depende, muy probablemente, la posibilidad de construir sociedades verdaderamente respetuosas con la diversidad.


Leftaru Nahuel, kona de la comunidad Newen Mapu, y miembro del grupo musical Puel Kona, durante la lectura del manifiesto contra Chevron

Si hay un ejemplo que da cuenta de la vitalidad de este proceso de reconstrucción es el que protagonizan los jóvenes componentes del grupo musical Puel Kona -”puel”: oeste; “kona”: joven guerrero- los cuales, además de participar activamente en las estructuras propias de su pueblo y usar fluidamente el idioma mapuzungún, han sido capaces de adaptar los instrumentos tradicionales a los nuevos sonidos -rock, ska, reagge, …-, concretando todo ello en un puñado de canciones que pasean orgullosamente por escenarios de todo el país.

En este camino de reconstrucción, el pueblo mapuche no está solo, ya que sus luchas se entrelazan con la de otros movimientos sociales con quienes comparten demandas, reivindicaciones y apoyo mutuo. Por ejemplo, la ruka -”casa”- colectiva de la comunidad Newen Mapu, en las afueras de la ciudad, se levantó con el apoyo de la familia de Leticia Veraldi para dar continuidad al compromiso con la causa mapuche que había asumido esta joven de 17 años, detenida-desaparecida por la dictadura en 1977.

Y hacia el exterior, no sólo se fortalecen los hilos con los hermanos del otro lado de la cordillera, sino que su presencia en foros regionales y continentales es creciente.
La maldición del petróleo

“La naturaleza nos invita a un ciclo de vida nuevo: se recicla. Y nosotros queremos que en este momento tan particular se dé un compromiso con toda esa vida amenazada por la industria extractiva”, resumió Jorge Nahuel, lonko de la comunidad de Newen Mapu, durante la celebración del Wiñoy Xipantv -el cambio de ciclo que se produce con el solsticio austral-.

Y esa amenaza tiene tal magnitud, que asusta. En la provincia de Neuquén se encuentran dos de los yacimientos petrogasíferos más grandes de la Argentina: el de Loma de la Lata, y el de Vaca Muerta. El primero de ellos, venía siendo explotado por Repsol-YPF hasta la expropiación de la empresa española por parte del Estado argentino, fecha en la que las operaciones quedaron suspendidas. Aquí, la extracción ha dado lugar a enormes impactos medioambientales -contaminación de las tierras, el agua y la atmósfera-, ha desembocado en la intoxicación crónica de decenas de personas por metales pesados, y ha aumentado la conflictividad social y la represión hacia las autoridades mapuches.


Pozos petroleros en producción, en el yacimiento de Loma de la Lata, cuando eran operados por Repsol-YPF

Puedes conocer más de este caso aquí.

Por su parte, para iniciar las operaciones en el yacimiento de Vaca Muerta, YPF estaba obligada a encontrar un socio empresarial que aportase la complicada tecnología que ha de usarse para aprovechar las riquezas fósiles del subsuelo. Complicada y dañina, ya que estos hidrocarburos no tradicionales exigen el uso de la técnica del fracking o ruptura hidráulica, la cual está siendo cada vez más cuestionada por los impactos que causa en el medio ambiente.

Y esta socia empresarial no es otra que Chevron, que acaba de firmar un preacuerdo con YPF y cuyos operarios ya están presentes en las comunidades mapuche, según constata el lonko de la comunidad Maripe Purran, quien denuncia la entrada en sus territorios de camiones de la compañía y también el aumento de las agresiones contra activistas locales. De hecho, no es difícil encontrarse personal de la empresa por las calles de la ciudad, o en el aeropuerto. Su uniforme los delata.
Chevron, prófuga de la justicia

“Llega a nuestro territorio una de las empresas más contaminantes del continente. Que huyó de Ecuador luego de devastar el territorio de los pueblos kofán y siona”. Esta frase, tomada del manifiesto firmado por la Confederación Mapuche del Neuquén, es rigurosamente cierta. Se refiere al que se conoció como el juicio del siglo, en el que la compañía Texaco -hoy parte del conglomerado Chevron- fue condenada a pagar una indemnización de 19 mil millones de dólares a las 30.000 familias que se vieron afectadas por sus operaciones en la Amazonía ecuatoriana. Operaciones que se centraron en la extracción petrolera empleando para ello técnicas obsoletas y contaminantes.


Dirigentes comunitarios afectados por Chevron-Texaco en Ecuador, y abogados del caso, estuvieron presentes en Neuquén. Junio de 2013

El año pasado, en cumplimiento de esta sentencia, la justicia argentina inició los trámites para el embargo de los bienes con los que cuenta la compañía en el país. Este proceso fue adelante hasta que la Corte Suprema le puso fin, precisamente en el momento en el que avanzaban las negociaciones entre Chevron e YPF para explotar los yacimientos de Neuquén. Una más, entre las decenas de improbables casualidades que se dan en los negocios de altos vuelos.

Entre los damnificados por Chevron en Ecuador, se encuentran varios pueblos indígenas, cuyos representantes estuvieron recientemente visitando Neuquén para denunciar el levantamiento del embargo, y para alertar a sus hermanos del sur de los peligros que entraña la llegada de la compañía a los territorios indígenas.

Los daños causados por la explotación petrolera en las selvas del oriente ecuatoriano se cuantificaron en una millonaria indemnización, pero en realidad, son incalculables: 103 millones de litros de crudo derramado, 63.000 millones de litros de agua tóxica arrojada a ríos y dos millones de hectáreas, donde vivían y trabajaban pueblos indígenas y campesinos, contaminadas.
Retos ante un futuro complejo

El futuro que se cierne sobre el pueblo mapuche de Neuquén no es esperanzador. Tampoco resulta sencillo apuntar salidas frente a la política de hechos consumados, y a la histórica invisibilización de las reivindicaciones indígenas que practican las instituciones públicas argentinas. En la práctica, Chevron está ya en el territorio, y se imponen medidas urgentes para afrontar una realidad que enfrenta a un gigante empresarial global contra unas comunidades de medios muy escasos, pero con una sólida determinación y una historia ancestral de resistencias.

En este escenario, ni siquiera la constatación de que los derechos indígenas recogidos por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -de obligado cumplimiento por parte del Estado argentino- están siendo conculcados tanto por las instituciones como por la compañía parece que pueda detener la maquinaria extractivista. Y es que la vía jurídica, aún contando con el precedente ecuatoriano, parece estar sujeta a una serie de obstáculos difícilmente salvables: un sólido apoyo oficialista y empresarial, unas instituciones que no han asumido los avances en el reconocimiento de los derechos humanos de los pueblos originarios, etc.


Mural en la ruka de la comunidad Newen Mapu, que representa la lucha del pueblo mapuche frente a las agresiones coloniales de gobiernos y empresas. Marici wew quiere decir “diez veces venceremos”.

Es en el terreno social donde parecen surgir más opciones. Las organizaciones mapuche forman parte preeminente de un movimiento de resistencia frente a los megaproyectos extractivos y a las nocivas técnicas que aplican, especialmente el fracking, que parece cobrar mayor fuerza a medida que pasan los meses. Igualmente, la implantación de megaproyectos mineros en el norte -a cargo de la tristemente célebre compañía canadiense Barrick Gold- parece estar asentando una nueva consciencia ecológica en la población argentina, y un mayor conocimiento de los estragos que causa el extractivismo a gran escala sobre las comunidades locales.

Pero en este camino resulta especialmente importante la cohesión a nivel local, y aquí aparecen nuevas dificultades, sobre todo por la táctica de división y enfrentamiento empleada por las empresas. Además, Neuquén es una ciudad de nuevo cuño, levantada en torno a los beneficios que produce el petróleo: una buena parte de su población vive y trabaja a la sombra de la actividad extractiva y los negocios paralelos o subsidiarios.

Una frase de un joven activista mapuche -Aukán-, trabajador de FaSinPat (Fábrica Sin Patrones, antigua Zanón, bajo control obrero desde 2002), evidencia lo complejo de la situación: “hasta ahora, los compañeros de la fábrica han apoyado la causa mapuche y se han solidarizado con nuestras reivindicaciones, pero ¿qué pasará el día en que les digamos que vamos a cortar el grifo que nos surte del gas que necesitamos para producir?”.

Un dilema que los pueblos originarios de Neuquén tratan de afrontar orientados por una experiencia de siglos de resistencia.

—-
Fuente: Publicado en el sitio web de la Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas (CODPI):http://www.codpi.org/observatorio/178-el-pueblo-mapuche-la-dignidad-en-medio-del-petroleo
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Fuente: Servindi

martes, 25 de junio de 2013

Año Nuevo Indígena: 5,520 años de continuidad de los pueblos andinos.


Por Sybila Tabra

El Inti Raymi, el Machaq Mara, el Willka Kuti, el We Xipantu, el Mosoq Wata son algunas denominaciones de cómo los pueblos originarios identifican y celebran el denominado Año Nuevo Indígena, ya sea andino o amazónico.

El acontecimiento asociado al “retorno del sol” se deriva del solsticio de invierno que define un nuevo ciclo agrícola y una nueva época para las siembras anuales.

Una interpretación reciente afirma que se celebran 5,520 años de pervivencia de los pueblos andinos, partiendo de 5,000 años de antigüedad que se atribuye a la milenaria cultura Tiwanaku, a los que se suman otros 520 años desde 1492, cuando la conquista occidental interrumpe el proceso autonómico de los pueblos originarios de este continente.

Es el día en el que los sabios indígenas de cada pueblo celebran un momento clave y simbólico de la renovación de la naturaleza y la vida, en el que el astro “Rey” adquiere presencia y protagonismo universal que se manifiesta en el cambio de estación.

El frío invernal se hace intenso debido a que el sol se ubicará en el punto más alejado de nuestra parte en la Tierra: el sur. La oscuridad deja paso a días más largos y luminosos hasta la llegada, de nuevo, del frío.

El Año Nuevo Andino es una celebración mística que pervive y se renueva cada año en la espiritualidad de los pueblos andinos y que también se expande entre los pueblos amazónicos.

Desde antiguo, los agricultores indígenas se rigen por la observación de diversos fenómenos astronómicos para orientarse sobre los momentos en que debían realizar sus faenas agrícolas y ganaderas, como siembras, cosechas y esquilas a los camélidos andinos.

En muchas partes del mundo los pueblos ancestrales efectúan ritos y ofrendas al Sol y a la Madre Tierra en expresión clara de la armonía entre los seres humanos y la naturaleza, entre los seres humanos y el universo sagrado, principio básico en la espiritualidad indígena.


La celebración del Inti Raymi

El Inti Raymi o Fiesta del Sol era el más importante de los cuatro festivales que celebraban los incas en el Cusco. Algunos calendarios registran como fecha principal el 24 de junio, que coincide con el final de la cosecha y el equinoccio de invierno.

El investigador Tom Zuidema indica en su libro “El calendario inca”, que el momento de clímax del Inti Raymi se producía durante el solsticio de junio, alrededor del 21 y 22 de junio.

Según relata el Inca Garcilaso de la Vega, significaba el inicio de una nueva etapa en el “tiempo circular inca”, asociado además al origen mítico del Inca quien fue enviado por el Sol, como ordenador de las acciones de las poblaciones del mundo antiguo.

La celebración duraba quince días, en los cuales había bailes y sacrificios. Durante el mes los sacerdotes seguían el movimiento del Sol en procesiones diarias, sacrificando una llama en la montaña Huanacauri, una llama en el Coricancha y una tercera en la montaña Quiancalla.

De este modo anunciaban y facilitaban el regreso del Sol, para que les proveyera de calor y enviara la lluvia para el primer riego.

El último Inti Raymi con la presencia del Inca fue realizado en 1535. En 1572 el virrey Francisco Álvarez de Toledo la prohibió por considerarla una ceremonia pagana y contraria a la religión católica.

Después de muchos años, en 1944, Faustino Espinoza Navarro ejecutó una reconstrucción histórica del Inti Raymi basada en la crónica de Garcilaso de la Vega pero sólo referida a la ceremonia religiosa.

La recreación actual del Inti Raymi tiene 70 años de existencia y se reproduce como un evento público y turístico en el que se reivindica y reafirma el espíritu y la cosmovisión indígena.

La escenificación tiene como eje central la explanada de Sacsahuamán donde participan más de 800 actores y congrega a más de 30.000 espectadores provenientes de diversos lugares del mundo.


La ceremonia central se inicia a la 1.30 p.m. con la escenificación del emplazamiento ceremonial donde se reciben informes de los cuatro suyos o regiones que formaban la civilización inca y prosigue con los ritos de la chicha y el fuego sagrado.

Uno de los momentos más conmovedores es el sacrificio de la llama para pronosticar los augurios de nuevos tiempos. Además, la ceremonia sigue con el rito del sankhu (pan sagrado) y culmina con el q’ochurikuy o estallido de exaltación popular.

Durante una hora y media el público prácticamente se traslada a la época en que Pachacútec gobernaba el Tahuantinsuyo para saludar al Inca y al Sol y celebrar con unción espiritual y con éxtasis pletórico un nuevo ciclo de cambio y renovación que reafirme la vida y la naturaleza.
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Fuente: Servindi

miércoles, 12 de octubre de 2011

Perú: 12 de Octubre. Por el reconocimiento de los Pueblos Indígenas u Originarios.



Por Formabiap*
12 de octuibre, 2011.- De acuerdo al calendario cívico escolar propuesto por el Ministerio de Educación, el 12/10 conmemoramos oficialmente el Día de la llegada de Cristóbal Colón a América. Lo cierto es que en muchos rincones del Perú esta fecha es conocida como Día de la Raza o del Descubrimiento de América. Entonces, existe una incertidumbre nominal para la fecha, pero ¿Por qué?
En otros países de América Latina, esta fecha ha motivado reflexiones en diversas esferas de la sociedad civil y política. Incluso, se ha llegado a optar por oficializar nombres como Día de la resistencia indígena (en Venezuela, desde 2002) o Día del respeto a la diversidad cultural (en Argentina, desde 2010).
En nuestro país no se ha producido tal debate con seriedad, donde participen una amplitud de sectores sociales involucrados. Pensar algo así durante los últimos cinco años de Alan García, incluso fue un imposible.
Este vacío en el debate público sobre el tema es proporcional al reconocimiento oficial, el cual hace una vaga referencia descriptiva del hecho histórico, como se si eludiera cualquier compromiso. Esta actitud recuerda a alguien que ofrece un dato y huye inmediatamente. Evidentemente, tal evasión trae consigo un trasfondo político.
La llegada de occidente a territorios de poblaciones indígenas representó un punto de inflexión en la historia. A un tiempo propio y de autonomía, prosiguió el tiempo ajeno, de opresión, agravios, invisibilización y despojo.
En los últimos años, luego de decir basta, los pueblos indígenas apuestan por escribir su propia historia. Además, prácticas propias como el buen vivir, la convivencia con el bosque o la medicina natural, cobran inusitada y trascendental vigencia en tiempos de crisis sociales y económicas. Luego de 500 años, el regreso a la semilla para un nuevo aprendizaje se hace impostergable.
Nos encontramos en un tiempo donde, nunca como hoy, el Estado y los pueblos indígenas buscan mecanismos de diálogo concretos. La promulgación de la Ley de Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos Indígenas u Originarios y los actuales trabajos para su reglamentación, son signo de ello.
Es momento que desde las instancias gubernamentales a nivel local, regional y finalmente nacional, se haga una posición clara en cuanto a las consideraciones oficiales sobre el 12/10, para que se asuma en las instancias del Estado y la sociedad civil de nuestro país iniciativas que puedan derivar en buenas prácticas de pluralismo social, cultural y lingüístico.


*Programa Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (Formabiap),

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Fuente: Servindi

domingo, 2 de octubre de 2011

La institucionalidad indígena en el Perú.



Por Alicia Abanto*

1. Introducción

El Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afro Peruanos (INDEPA) señaló en el 2010 que en el Perú existirían 77 pueblos indígenas. Asimismo, existirían hoy en día 57 lenguas indígenas andinas y amazónicas agrupadas en 18 familias lingüísticas. A nivel nacional, 4’045,713 de personas mayores de 3 años de edad aprendieron a hablar en una lengua indígena según el último censo nacional de población (quechua 83%, 11% aymara, 6% lenguas amazónicas)(1).
Entre los pueblos indígenas ubicados en la Amazonía (332 975 personas), los asháninkas y awajun son los más numerosos, pero en dicha región del país también existen diversos pueblos “en aislamiento” que viven en zonas del bosque tropical de difícil acceso, así como otros “en contacto inicial” que vivían en aislamiento y que han decidido salir de él y pasar a establecer contacto, sea esporádico o permanente, con otros indígenas o con mestizos y otros miembros de la sociedad nacional (2). En la zona andina los pueblos indígenas con mayor población son los quechuas, aymaras y uros.
Aunque la mayoría de los pueblos indígenas se encuentran en las zonas rurales, debe tenerse en cuenta que algunos grupos han migrado a las ciudades, conservando muchos de ellos aspectos de su identidad cultural originaria, pese a haber dejado sus tierras ancestrales.
Este valioso mosaico de diversidad cultural ha sido abordado legalmente de diferente manera en el país. Así, inicialmente algunos derechos indígenas fueron reconocidos en la Constitución de 1920, y a partir de ésta se empezó a forjar un diseño institucional para la atención de los pueblos indígenas por parte del Estado. Actualmente, la Constitución Política de 1993 garantiza el derecho fundamental a la identidad étnica y cultural; y además, contamos con un marco jurídico amplio respecto de un conjunto de derechos individuales y colectivos para dicha población. Sin embargo, el Perú todavía carece de una institucionalidad estatal indígena sólida – con peso político y capacidad técnica – capaz de desarrollar una gestión pública adecuada a las necesidades y demandas de este importante sector de la población.

2. Importancia de la institucionalidad

De acuerdo a la Declaración de Brasilia (3) señala que las políticas públicas indígenas se reflejan en la creación:
  • de ministerios, viceministerios, agencias estatales y comisiones especializadas en los asuntos indígenas.
  • de espacios institucionales, instancias y procedimientos de coordinación intersectorial de las políticas con incidencia en las poblaciones indígenas.
  • de políticas específicas dirigidas a los Pueblos Indígenas, en materia de salud, educación, fomento productivo, habitabilidad, tierras, acceso y gestión de recursos naturales, entre otras.
  • de mecanismos de financiamiento de las políticas indígenas.
  • de nuevos enfoques conceptuales y metodológicos, y la creación y aplicación de procedimientos y estrategias de intervención más o menos pertinentes y particularizadas a la realidad indígena, a través de la definición e implementación de planes, programas y/o proyectos de diverso alcance, naturaleza y contenidos”.
En América Latina, las propuestas más recientes sobre institucionalidad buscan que su finalidad sea transverzalizar la gestión de los asuntos indígenas en el conjunto de la gestión pública de los diversos sectores y políticas públicas. De un tiempo a esta parte, este esfuerzo ha empezado a tomar forma a través de dos mecanismos diferentes y complementarios. Por un lado, se han empezado a crear instancias y mecanismos de coordinación de diversos sectores y agencias estatales para que sus políticas y acciones programáticas se orienten a la atención de los pueblos indígenas. Un ejemplo de ello en Perú es la creación de la Comisión Multisectorial para la Protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial del Poder Ejecutivo. De otro lado, las agencias estatales sobre las que recae el diseño, ejecución o coordinación de políticas sectoriales de diverso orden y naturaleza (educación, salud, etc.), han empezado a crear en su interior, espacios de diversa jerarquía (direcciones, jefaturas, etc.), especialmente consagrados a velar por la incorporación de los asuntos indígenas en el quehacer sectorial. Un ejemplo de ello en el Ministerio de Ecuación es la Dirección General de Educación Intercultural Bilingüe y Rural (4).
En tal contexto, la existencia de una entidad rectora en materia indígena, que tenga la facultad de formular, aprobar, ejecutar y evaluar políticas para transverzalizar la incorporación del enfoque intercultural en las políticas sectoriales resulta absolutamente necesaria.
Por su parte, el convenio 169 de la OIT de 1989 y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007 prescriben la necesidad de que los estados cuenten con una institucionalidad que logre una acción sistemática y coordinada de cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas.
Con dicho fin, el Congreso de la República aprobó la Ley N° 28495 (abril del 2005), a través de la cual se creó el Instituto Nacional de Desarrollo de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afro peruano (INDEPA), como ente rector en materia de políticas públicas a favor de los pueblos indígenas. Lamentablemente, dicha instancia ha sido sujeta a una serie de medidas inadecuadas para su desarrollo institucional, hasta que durante el año 2010, fue adscrito y absorbido por el Ministerio de Cultura, nuevo ente rector para las políticas públicas indígenas.

3. Historia de la institucionalidad indígena

Luego de que la Constitución Política de 1920 reconociera ciertos derechos indígenas, en 1921, se creó la Sección de Asuntos Indígenas en el Ministerio de Fomento, el cual promovió el Comité Pro-Derecho Indígena “Tahuantinsuyo”. Al año siguiente, se fundó el Patronato de la Raza Indígena (dependía del Ministerio de Fomento), que debía proporcionar un marco legal para la atención de los reclamos de las comunidades.
En 1935, se estableció que la Dirección de Asuntos Indígenas, que pertenecía al Ministerio de Fomento, pasara a formar parte del Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Provisión Social (5). Luego, en 1942, se estableció que la Dirección de Trabajo y Asuntos Indígenas pasaría a ser parte del Ministerio de Justicia y Trabajo (6).
En 1949, se creó el Ministerio de Trabajo y Asuntos Indígenas (7) . Años después, ya en 1965, se modificó el nombre del ministerio por Ministerio de Trabajo y Comunidades (8). En 1968, se modificó nuevamente la denominación por Ministerio de Trabajo, el cual tuvo la función la promoción económica, social y cultural de la población indígena (9).
En 1969, mediante Decreto Ley Nº 17524, Ley Orgánica del Ministerio del Trabajo, se estableció la Dirección General de Integración Indígena.
En 1981, el Instituto Indigenista Peruano se convirtió en un organismo público descentralizado, adscrito al Ministerio de Trabajo y Promoción Social. Luego, en 1986, esta entidad fue adscrita al Vice Ministerio de Promoción Social (10).
Posteriormente, en 1990, se integró el Instituto Indigenista Peruano a la Dirección General de Comunidades Campesinas y Nativas del Ministerio de Trabajo y Promoción Social (11).
En 1992, se dispuso la transferencia del Instituto Indigenista Peruano al Ministerio de Agricultura (12) . Un año después, dicho Instituto fue adscrito como un órgano dependiente del Viceministerio de Agricultura (13).
En 1996, el Instituto Indigenista Peruano fue absorbido por el Ministerio de Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano (Promudeh), (14) y en su lugar se instauró la Unidad de Programas para Poblaciones Indígenas (UPPI), dependiente de la Oficina de Desarrollo Productivo, que a su vez integraba la Gerencia de Desarrollo Humano (15).
En 1998, se estableció la Secretaría Técnica de Asuntos Indígenas (Setai) (16), como órgano de coordinación del PROMUDEH, dependiente del Despacho Viceministerial (17).
En 2001, se constituyó la Comisión de Asuntos Indígenas (CAI), órgano multisectorial encargado de promover la adecuada articulación entre las demandas de las comunidades campesinas y nativas y la oferta de servicios por parte del Estado. Estuvo conformada por el Promudeh; Relaciones Exteriores; Justicia; Defensa; Educación; Salud; Agricultura; Energía y Minas; Industria, Turismo, Integración y Negociaciones Internacionales; Presidencia; dos representantes de las comunidades campesinas y dos representantes de las comunidades nativas (18).
Del 2001 al 2003, se creó la Comisión Nacional de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (Conapa)(19), dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros. Se estableció que la Setai actuaría como Secretaría de la Conapa pero luego dicha instancia fue absorbida por Conapa.

4. La institucionalidad indígena reciente: el Indepa

En 2005, se creó el Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (INDEPA) como entidad que reemplazaría a la Conapa (20). Sin embargo, el 2007, se realizó la fusión por absorción del INDEPA al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), convirtiéndose en la Dirección Nacional de Pueblos Originarios y Afroperuanos (DGPOA)(21).
Ante las quejas de las organizaciones indígenas, el 13 de diciembre de 2007, el Congreso de la República dejó sin efecto la fusión del INDEPA al MIMDES, volviendo a ser un organismo público descentralizado (22). Posteriormente, el 1 de marzo de 2008, se dispuso la adscripción del INDEPA al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, pero esta vez en calidad de organismo público (23).
El 25 de junio de 2009, luego de los graves sucesos de Bagua, el MIMDES declaró en reorganización por 60 días al INDEPA (24), y días después se dispuso la constitución de una Comisión Sectorial encargada de evaluar, analizar y recomendar las acciones y medidas de reforma administrativa y de gestión del INDEPA (25).
El 10 de febrero de 2010, se decretó la adscripción del INDEPA a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM)(26), que dos meses después lo calificó como un Organismo Público Técnico Especializado.(27) Cabe señalar que dicha medida recogió una recomendación formulada por la Defensoría del Pueblo a través del Oficio N° 532-2009-DP/PAD, posibilitando a su vez que el INDEPA cuente con un Consejo Directivo, que en su seno debía de incluir a los representantes de los pueblos indígenas y del pueblo afro peruano.
Finalmente, en julio de 2010, se creó el Ministerio de Cultura y el INDEPA quedó adscrito al Ministerio de Cultura (28), que lo absorbió luego de algunos meses (29). Por tanto, el INDEPA dejó de ser un Organismo Público Técnico Especializado y hoy es una Unidad Ejecutora del Viceministerio de Interculturalidad del Ministerio de Cultura (30) en el marco de su Manual Operativo Aprobado por RM. N° 006- 2011-MC (31).
Hoy en día, la Dirección General de Políticas de Inclusión de los Conocimientos Ancestrales y la Dirección General de Interculturalidad y Derechos de los Pueblos son los órganos de línea del Viceministerio de Interculturalidad y de acuerdo a lo prescrito por el Decreto Supremo 001-2011-MC (Reglamento de Organización y Funciones ROF del Ministerio de Cultura) las funciones que tuvo el INDEPA cuando fue un Organismo Público Técnico Especializado pasaron a ser las funciones de las direcciones antes mencionadas (32). En conclusión, la Unidad Ejecutora INDEPA ya no es el ente rector en materia de pueblos indígenas desde la vigencia del nuevo ROF de dicho ministerio.
Como se aprecia, el INDEPA fue el ente rector en materia de protección de los pueblos indígenas del año 2006 al 2010 (33), periodo en el cual fue cambiando su ubicación dentro de la estructura del Poder Ejecutivo, atravesando además una serie de procesos de reorganización que debilitaron a dicha institución. Como ninguna otra, dicha entidad fue trasladada a tres sectores diferentes en distintos niveles, lo cual significó una permanente adecuación de los documentos de gestión a cada sector al que era adscrito, lo que disminuyó su capacidad de desempeño y cumplimiento de sus funciones.
Asimismo, la asignación presupuestal para el cumplimiento de las funciones asignadas alcanzó apenas los 7 millones de soles al año 2011, cantidad ínfima para la relevancia y complejidad de la protección de los pueblos indígenas.
Sumado a ello, el INDEPA no tuvo peso político por su bajo nivel de autoridad lo que limitó su influencia con los diferentes sectores y niveles de gobiernos. Asimismo, la entidad no contaba con capacidad técnica, por no albergar a personal con la experiencia profesional adecuada, por lo que tuvo una deficiente implementación de los mecanismos de protección de los pueblos indígenas.
Su absorción final por el Ministerio de Cultura constituye una oportunidad para construir una institucionalidad indígena adecuada en el país, pero ello dependerá de la adopción de decisiones adecuadas y estratégicas de gestión pública. Fortalecer la institucionalidad indígena es clave para el Poder Ejecutivo pues de ello depende la implementación y ejecución de políticas públicas claves para el actual gobierno como el cumplimiento de la Ley de Consulta Previa recientemente promulgada.

5. Retos del Ministerio de Cultura: nuevo entre rector de la institucionalidad indígena

Contar con peso político.- El peso político de las instituciones públicas peruanas encargadas de la política indígena ha sido siempre de tercer rango. Tanto la SETAI, como la CONAPA y el INDEPA no tuvieron peso político, para transversalizar el enfoque intercultural en la gestión pública del Poder Ejecutivo.
En tal sentido, el cambio reciente que otorga la responsabilidad al Ministerio de Cultura como ente rector de la política indígena es un gran oportunidad, que debe traducirse en acciones concretas que vayan más allá del papel.
El peso político que ostenta hoy el Ministerio de Cultura es relativamente más alto que el de los anteriores entes rectores en materia indígena, pero todavía es una institución de reciente creación que requiere orientar sus esfuerzos para asegurar su liderazgo dentro del Estado y a la vez ganarse la confianza de la población indígena.
Contar con capacidad técnica.- La capacidad técnica del ente rector en materia indígena ha ido variando a lo largo del tiempo. Por ejemplo la SETAI, con sus pocos recursos, logró enormes avances como en el caso de los resultados de la Comisión Especial Multisectorial para las Comunidades Nativas donde dicha entidad actuó como secretaria técnica junto con INRENA.
Por su parte, en general, el INDEPA no contó con personal especializado en materia indígena, salvo contadas excepciones. En consecuencia, incumplió sus funciones o desarrolló acciones de manera irregular. Por ejemplo, no implementó el Régimen Transectorial de Protección de los Derechos de los Pueblos Indígenas y su actuación fue justificadamente observada por las organizaciones indígenas. La correcta designación de profesionales especializados es vital para fortalecer la institucionalidad indígena.
Contar con participación de representantes de los pueblos indígenas en su gestión.- Los Pueblos Indígenas han venido reclamando al Estado una institucionalidad adecuada para atender sus demandas y necesidades, que considere un organismo que asuma la labor de formulación de políticas públicas y que además incorpore mecanismos de participación para dichos pueblos.
En respuesta a ello, la estructura básica del INDEPA consideró un Consejo Directivo que tendría representantes de los pueblos indígenas, pero la misma institución no facilitó su funcionamiento, revelando el escaso interés de los responsables para dar espacio a organizaciones indígenas en su gestión.
A fin de superar dicha situación, el Ministerio de Cultura debe garantizar la participación de los pueblos indígenas a través de una instancia adecuada para ello.

A manera de conclusión

Los largos años transcurridos desde el reconocimiento de los primeros derechos de los pueblos indígenas y la lucha persistente de éstos por obtener reconocimiento y respeto, exigen que el Estado asuma la responsabilidad de construir una institucionalidad indígena que tenga la capacidad real de velar por los derechos de los pueblos indígenas.
La reciente aprobación de la Ley 29785, Ley del derecho a la consulta previa a los pueblos indígenas y originarios, reconocido en el Convenio 169 de la OIT, sin duda alguna exige el fortalecimiento de la institucionalidad pues si bien cada entidad del Estado debe realizar la consulta de las medidas que son materia de su competencia, será muy importante que el Viceministerio de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, en su calidad de ente rector de los derechos de los pueblos indígenas, sea fortalecido con el fin de que lidere e impulse una política nacional de diálogo intercultural entre el Estado y los pueblos indígenas.
Asimismo, será necesario que el Congreso de la República, el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Energía y Minas, entre otros sectores, dicten normas reglamentarias orientadas a facilitar el ejercicio del derecho a la consulta en sus respectivos ámbitos de competencia.
Notas:
(2) El Perú es uno de los siete países de América del Sur con presencia de pueblos indígenas en situación de aislamiento y en contacto inicial. Dichos pueblos presentan condiciones de extrema vulnerabilidad, principalmente en los aspectos inmunológico, demográfico y territorial, los que, de entrar en contacto con otros grupos humanos sin las medidas de prevención adecuadas, podrían sufrir graves afectaciones en sus derechos fundamentales. Ver mapa enhttp://www.principal.indepa.gob.pe/galerias/mapas/mapa_reservas.jpg
(3) Zúñiga Navarro 2007.
(4) Ibídem, pp. 27-28.
(5) Ley Nº 8124.
(6) Ley Nº 9679.
(7) Ley Nº 11009.
(8) Ley Nº 15850.
(9) Decreto Ley Nº 17271.
(10) Resolución Ministerial Nº 334-86-TR.
(11) Mediante Decreto Legislativo Nº 568, Ley de Organización y Funciones del Ministerio de Trabajo y Promoción Social.
(12) La Tercera Disposición Complementaria del Decreto Ley Nº 25927, Ley Orgánica del Ministerio de Trabajo.
(13) Mediante Decreto Supremo Nº 029-93-AG.
(14) La Primera Disposición Complementaria del Decreto Legislativo Nº 866, la Ley de Organización y Funciones del Promudeh.
(15) En 1997, mediante Decreto Supremo Nº 001-97-Promudeh —Reglamento de organización y funciones del Promudeh—, se estableció que la Gerencia de Desarrollo Humano era la encargada de promover, ejecutar, coordinar, orientar y supervisar las políticas y programas en el campo del desarrollo humano sostenible dirigidos a elevar la calidad de vida de las personas y de las poblaciones indígenas.
(16) La Setai fue el órgano encargado de promover, coordinar, dirigir, supervisar y evaluar las políticas, planes, programas y proyectos con enfoque de género para el desarrollo de las comunidades campesinas y nativas, respetando su identidad étnica y cultural y sus formas de organización.
(17) Mediante Decreto Supremo Nº 01-98-Promudeh.
(18) La Comisión de Asuntos Indígenas (CAI) contó con una Secretaría Técnica de Asuntos Indígenas (Setai), con las siguientes funciones: a) formular y proponer a la CAI las políticas, normas y lineamientos en los temas de su competencia; b) identificar y canalizar a los sectores competentes los intereses, necesidades y problemática de los pueblos indígenas; c) emitir opinión técnica en forma previa sobre las políticas de los sectores que pueden afectar a los pueblos indígenas; y d) informar a la CAI sobre el seguimiento y evaluación de las políticas aprobadas y los acuerdos suscritos por el Perú, y formular las recomendaciones técnicas para su mejor aplicación.
(19) Decreto Supremo Nº 111-2001-PCM, Decreto Supremo Nº 127-2001-PCM, Resolución Ministerial Nº 211-2001-PCM, Decreto Supremo Nº 083-2002-PCM, Resolución Ministerial Nº 082-2003-PCM, Decreto Supremo Nº 012-2003-PCM, Resolución Ministerial Nº 081-2003-PCM
(20) Ley Nº 28495 y Resolución Ministerial Nº 125-2005-PCM.
(21) Decreto Supremo Nº 001-2007-Mindes.
(22) Ley Nº 29146.
(23) Decreto Supremo Nº 001-2008-Mimdes.
(24) Mediante Decreto Supremo Nº 006-2009-Mimdes.
(25) Resolución Ministerial Nº 277-2009-Mimdes, del 22 de julio de 2009. Al respecto, la Defensoría del Pueblo, mediante Oficio N° 532-2009-DP/PAD, del 23 de septiembre de 2009, dirigido a la viceministra (e) de Desarrollo Social del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, recomendó que el Indepa sea reformado y fortalecido, a fin de procurar el cumplimiento de sus funciones.
(26) Decreto Supremo Nº 022-2010-PCM.
(27) Decreto Supremo Nº 048-2010-PCM.
(28) Ley Nº 29565. El Artículo 11° de la Ley de Creación del Ministerio de Cultura, Ley 29565, señala que el Indepa queda adscrito al Ministerio de Cultura.
(29) ¿Por qué el Ministerio de Cultura es el sector adecuado para el Indepa? En principio, debemos señalar que todas las entidades del Estado tienen el deber de brindar atención a los pueblos indígenas a través de políticas, programas y servicios. La necesidad de un ente rector (como el Ministerio de Cultura) obedece a que debe existir una entidad que lidere la aplicación transversal del enfoque de interculturalidad en la administración pública. Dicho ente rector puede albergar organismos especializados en los aspectos vinculados a su sector. Podemos observar un ejemplo similar con la aplicación del enfoque de desarrollo sostenible en la administración pública que es liderado por el Ministerio del Ambiente, sector que cuenta con el Sernanp como organismo especializado en la protección de las áreas naturales protegidas.
(30) Decreto Supremo N° 001-2010-MC del 24 de septiembre de 2010. Se aprobó la fusión por absorción del Indepa con el Ministerio de Cultura. De acuerdo con esta norma, a partir del 1º de enero de 2011, el Indepa queda fusionado al Ministerio.
(31) Con fecha 12 de enero de 2011, se aprueba el Manual Operativo de la Unidad Ejecutora 1368 MC-Indepa mediante Resolución Ministerial Nº 006-2011-MC. Esta recién creada Unidad Ejecutora tiene entre sus funciones dar continuidad a las funciones desarrolladas por el Indepa. En la práctica, se sigue presentando y actuando como el Indepa antes de la fusión.
(32) Con fecha 14 de mayo de 2011, se promulga el Decreto Supremo Nº 001-2011-MC, con el que se aprueba el Reglamento de Organización y Funciones ROF del Ministerio de Cultura.
(33) Creado con la publicación de la Ley Nº 28495 como organismo rector de las políticas nacionales encargado de proponer y supervisar el cumplimiento de las políticas nacionales, así como de coordinar con los gobiernos regionales la ejecución de los proyectos y programas dirigidos a la promoción, defensa, investigación y afirmación de los derechos y desarrollo con identidad de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuano.
Referencias Bibliográficas
Zúñiga Navarro, G. (2007). “Tendencias de la institucionalidad estatal y las políticas públicas respecto al desarrollo indígena en América Latina y El Caribe”. La Paz: Fondo Indígena
*Alicia Abanto Cabanillas es jefa del Programa de Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo. Es abogada experta en derecho de los pueblos indígenas, consulta previa y prevención de conflictos socioambientales. La autora agradece los comentarios y aportes de Gustavo Zambrano al contenido de este artículo.
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Fuente: En Revista Argumentos, año 4, n° 5. Noviembre 2010. Disponible enhttp://revistargumentos.org.pe/la_institucionalidad_indigena_en_el_peru.html

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