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viernes, 28 de diciembre de 2018

Los 10 ecocidios del 2018 en Latinoamérica.


Carlos Ruperto Fermín

Hoy recordaremos los mayores problemas ambientales del año 2018. Una serie de ecocidios que destruyeron los recursos naturales latinoamericanos, tras el paso devastador de doce meses llenos de sangre, dolor y lágrimas.

Cuando el dinero impone sus propias reglas de juego en el planeta Tierra, se establece un desequilibrio ecológico en nuestros territorios latinoamericanos, que se acrecienta con la inacción judicial de los organismos públicos, que son incapaces de aplicar las leyes ambientales vigentes, para castigar con celeridad los hechos delictivos presentados.

La gran delincuencia en contra de la Pachamama, es un problema multifacético dentro de las regiones latinoamericanas, ya que cada empresario, latifundista, guerrillero o político, tiene sus propias ambiciones económicas que deben ser rápidamente alcanzadas, violentando la santidad del Medio Ambiente y fructificando la ignorancia de sus decisiones.

Desde el municipio Loma de Cabrera en República Dominicana, pasando por el Parque Nacional Canaima en Venezuela, y llegando hasta la provincia de Arauco en Chile, existen terribles inconvenientes ambientales que se vienen ocultando en paquetes turísticos, en hoteles cinco estrellas y en enormes centros comerciales, que NO reflejan la realidad socio-ambiental de la geografía latinoamericana.

Por eso, explicaremos los 10 principales ecocidios visualizados en América Latina durante el año 2018, para NO quedarnos calladitos en el abismo de la impunidad, y para alzar la voz de protesta social junto a la ciudadanía.

En el puesto número diez, tenemos el daño ambiental causado a las tortugas marinas en la Isla Salmedina (México), donde una violenta fiesta privada hecha en el mes de agosto, afectó principalmente la zona de anidación de las tortugas Carey, que se encuentran en peligro crítico de extinción, y que fueron pisoteadas y desorientadas por culpa de los drogadictos invitados a la fiesta, quienes al ritmo de la música se divirtieron contaminando con residuos sólidos las orillas de la playa, y produjeron kilos de basura mundana dentro del majestuoso Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, que es parte del patrimonio natural de los mexicanos.

En el puesto número nueve, resaltan los 1.100 litros de hidrocarburos derramados en la comunidad de San Alberto del municipio Caraparí (Bolivia). El rompimiento de un ducto recolector del pozo SAL-X12 a cargo de Petrobras, produjo una elevada contaminación del agua en la quebrada El Manantial, generando una emergencia sanitaria para los pobladores bolivianos, que sufrieron enfermedades estomacales por la toxicidad del agua, y que comprobaron la mortandad de peces y cangrejos en el cauce de las quebradas.

En el puesto número ocho, se hallan los 1000 barriles de petróleo derramados en el río Guarapiche del estado Monagas (Venezuela). Alrededor de 200.000 litros de hidrocarburos, se desbordaron por el afluente del río Guarapiche, siendo el recurso hídrico que permite abastecer con agua potable a miles de monaguenses, pero a causa del incidente ambiental ocurrido en el Complejo Operacional Jusepín de la empresa Petróleos de Venezuela (Pdvsa), los ciudadanos sienten miedo de beber el agua debido al riesgo de intoxicación.

En el puesto número siete, subrayamos los 8000 barriles de petróleo derramados en el distrito de Morona, ubicado en la región amazónica de Loreto (Perú), por la rotura de una tubería del Oleoducto Ramal Norte. Tristemente, la empresa Petroperú culpó a los indígenas de la comunidad nativa Mayuriaga por el derrame petrolero. Petroperú tiene la eterna complicidad de todos los medios de comunicación privados, que utilizaron la desinformación para condenar por el delito ambiental a los indígenas de la comunidad amazónica Mayuriaga, quienes se pronunciaron públicamente para negar la injusta acusación, y recordaron los múltiples derrames petroleros causados por Petroperú en el Oleoducto Nor Peruano, que han contaminado el río Morona, el río Marañón, el río Ucayali y hasta el legendario río Amazonas. 


En el puesto número seis, señalamos los 2.000 metros cuadrados de mangle arrasado en la Reserva de Biosfera Ría Lagartos, ubicada en el municipio de San Felipe (México). Por el capricho de construir unas calles innecesarias, se cometió el delito de la deforestación en áreas verdes protegidas, y se perturbó el hábitat y la zona de anidación de aves como el flamenco rosado del Caribe, dentro de un estero que fue declarado Reserva de la Biosfera en el año 1979, y que se considera un lugar privilegiado en la península de Yucatán, por sus manantiales y por la diversidad de especies marinas.

En el puesto número cinco, encontramos la contaminación del agua causada por la transnacional Anglo American, que ensució el río Santo Antônio do Grama, ubicado en el estado de Minas Gerais (Brasil). Por la fractura de un ducto minero que transportaba pulpa de hierro, se produjeron dos grandes vertidos durante el mes de marzo, que filtraron 1100 toneladas de hierro en el suelo carioca, y por desgracia una gran cantidad del residuo ferroso, se derramó en las aguas del manantial que representa el principal recurso hídrico, para los habitantes del municipio de Santo Antônio do Grama.

En el puesto número cuatro, visualizamos los 24.000 barriles de petróleo derramados en el corregimiento "La Fortuna", dentro del municipio Barrancabermeja en el departamento de Santander (Colombia). Por culpa de la fuga de hidrocarburos de la empresa Ecopetrol, murieron más de 2400 animales debido a la fuerte contaminación del agua en las quebradas La Lizama y Caño Muerto, que abarcó un área de 20 kilómetros donde la mancha petrolera terminó llegando al río Sogamoso, y donde centenares de personas quedaron desprovistas de alimento, por el capitalismo de las transnacionales y por la inoperancia de sus esclavos.

En el puesto número tres, denunciamos la masiva muerte de animales en Argentina durante el 2018, por culpa del negocio de los agrotóxicos que produce un foco de permanente polución en toda su geografía. Se confirmó la muerte de 57 cóndores andinos por envenenamiento químico, siendo una especie en peligro de extinción y un símbolo cultural. Miles de peces murieron en los cauces del río Paraná por el uso de agrotóxicos. Mientras que 72 millones de abejas murieron por el uso de pesticidas, que tanto los pobladores rurales como las grandes industrias agrícolas y ganaderas, vienen utilizando para fumigar y proteger sus cultivos y sus rebaños, sin considerar el grave deterioro que sufre el Ambiente.

En el puesto número dos, destacan los 720.000 litros de petróleo derramados en el sector de Cullen en Tierra del Fuego, cuyo territorio se ubica en la Región de Magallanes (Chile). La empresa argentina YPF, fue la culpable del exagerado vertido de hidrocarburos, y resulta difícil saber cuáles serán las consecuencias ecológicas a largo plazo, por un tremendo derrame petrolero que alcanzó los 6000 metros cuadrados de superficie, y que podría perjudicar la cadena alimenticia y el ciclo reproductivo de la biodiversidad austral.

Y en el puesto número uno, brilla el voraz incendio que destruyó 6300 hectáreas de bosque, en la Reserva Biológica Indio Maíz ubicada en Nicaragua. Aunque se especuló que un incendio de causas naturales había originado la tragedia, luego se confirmó que el desastre fue ocasionado por un campesino de la comunidad "Siempre Viva", quien ilegalmente utilizó el método de la quema agrícola, para arrasar con los árboles de la selva y así poder sembrar arroz, dentro del gran pulmón vegetal nicaragüense, que pertenece al Corredor Biológico Mesoamericano.

La pesadilla ecológica en Indio Maíz, se mantuvo encendida durante diez días de agonía, y el gobierno de Nicaragua tardó cuatro días en abrir los ojos y declarar la alerta amarilla, cuando el fuego ya había quemado más de 3000 hectáreas de bosque tropical.

La llamada "ola de colonización" que sufre la Reserva Biológica Indio Maíz, ha permitido que mafias ganaderas, traficantes, familias invasoras y delincuentes prófugos de la policía, aprovechen los fértiles terrenos de una vasta selva, para realizar clandestinas actividades comerciales sin requerir los permisos ambientales necesarios, lo cual acrecienta el riesgo de ecocidio en caso de maltratarse los recursos naturales.

Las leyes ambientales nicaragüenses, representan el gran humo de la inacción procesal y judicial, porque el fuego del incendio solo pudo ser silenciado, gracias a los aviones extranjeros y gracias a las gotas de lluvia, que terminaron apagando la rojiza y calurosa historia sufrida en Indio Maíz.

Pero las cenizas del desastre en la Reserva Biológica Indio Maíz, también nos demostraron la incapacidad del gobierno de Nicaragua, para penetrar las tierras de su propia selva nacional, en aras de controlar las llamas del sofocante incendio, y en aras de frenar a las manos irresponsables que producen tales delitos ambientales, los cuales amenazan con repetirse en el futuro cercano de Nicaragua, debido a la pasividad en solucionar la problemática social latente.

Recorrimos la hermosa geografía de América Latina, y sufrimos el dolor de una cicatriz en la Amazonía, que arde con la sal enrojecida del planeta Tierra.

Es imposible soñar con la sustentabilidad de un Mundo claramente insostenible. Vimos que el capitalismo salvaje compra las mejores licencias ambientales, compra el silencio de los corruptos entes gubernamentales, y compra la desenfrenada barbarie genocida que impera en el siglo XXI.

Usted y yo conocemos muchísimos más ecocidios perpetrados en el año 2018, pero si nos quedamos callados y no denunciamos los problemas ambientales de nuestras comunidades, pues estaremos siendo cómplices de las corporaciones nacionales y extranjeras, que se dedican a polucionar los territorios latinoamericanos que habitamos a diario.

Con el poder de las redes sociales en nuestras manos, ya NO hay excusas para evadir el compromiso ecológico a favor del planeta. Denunciemos los delitos en Facebook, en Twitter, en Instagram y en WhatsApp. Utilicemos las herramientas tecnológicas para el bienestar del Medio Ambiente, olvidando la eterna indiferencia y despertando una nueva conciencia.

De enero a diciembre y de lunes a domingo, la Madre Tierra exige respeto, amor y voluntad de cambio en los Seres Humanos, para convertir la amarga pesadilla ambiental del año 2018, en una luz de esperanza positiva que ilumine los caminos del 2019. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: rebelion.org

viernes, 4 de agosto de 2017

Pueblos andinos celebran el Día de la Pachamama.

El Día de la Pachamama se celebra cada 1 de agosto en los pueblos andinos de Latinoamérica / FOTO: Infobae
Servindi, 2 de agosto, 2017.- Los pueblos andinos de Latinoamérica realizaron diversas actividades en el marco del Día de la Pachamama que se celebra cada primero de agosto, y que coincide con la mitad del año agrícola, propicio para brindarle ofrendas en agradecimiento a las buenas cosechas.
Durante la celebración, se realiza una serie de ceremonias ancestrales que pueden variar de acuerdo a cada región; sin embargo, todos coinciden en su compromiso de cuidar de la Madre Tierra a cambio de buenas cosechas y protección para todos los pobladores.
Cabe señalar que para los pueblos originarios, la Pachamama representa a la madre de los cerros y de los hombres, responsable de que los frutos maduren y los ganados se multipliquen.
En Juliaca, para dar inicio a la celebración, se acostumbra ir a recoger piedras planas de los ríos Unocolla, Maravillas y Cacachi, que representan la prosperidad económica, desde la madrugada.

Por su parte, en la provincia argentina de Salta, la ceremonia consiste en encender sahumerios para ahuyentar los posibles males que hayan quedado en casa, además de recordar que todo lo creado proviene de la tierra.
Asimismo, en la provincia de Jujuy, luego de una comida comunitaria, se cava un hoy para dar de comer y ver a la Pachamama. En este ritual se depositan hojas de coca, chicha, alcohol y cigarrillos, y una vez cubierto el hoyo, los asistentes, tomados de la mano, danza alrededor al son de la caja, flauta y copla.


Fuente: Servindi

martes, 19 de enero de 2016

Los 10 ecocidios del 2015 en Latinoamérica.


Ecocidio en la laguna de Cajititlan, en México


Por Carlos Ruperto Fermín

Hoy recordaremos los mayores problemas ambientales del año 2015. Una serie de ecocidios que destruyeron los recursos naturales latinoamericanos, tras el paso devastador de doce meses llenos de sangre, dolor y lágrimas.

Cuando el dinero impone sus propias reglas de juego en el planeta Tierra, se establece un desequilibrio ecológico en nuestros territorios latinoamericanos, que se acrecienta con la inacción judicial de los organismos públicos, que son incapaces de aplicar las leyes ambientales vigentes, para castigar con celeridad los hechos delictivos presentados.

La gran delincuencia en contra de la Pachamama, es un problema multifacético dentro de las regiones latinoamericanas, ya que cada empresario, latifundista, guerrillero o político, tiene sus propias ambiciones económicas que deben ser rápidamente alcanzadas, violentando la santidad del Medio Ambiente y fructificando la ignorancia de sus decisiones.

Desde la provincia de Islay en Perú, pasando por la bella reserva Mil Cumbres en Cuba, y llegando hasta la enigmática Sierra de Álvarez en México, existen terribles inconvenientes ambientales que se vienen ocultando en paquetes turísticos, en hoteles cinco estrellas y en enormes centros comerciales, que NO reflejan la realidad socio-ambiental de la geografía latinoamericana.

Por eso, explicaremos los 10 principales ecocidios visualizados en América Latina durante el año 2015, para NO quedarnos calladitos en el abismo de la impunidad, y para alzar la voz de protesta social junto a la ciudadanía.

En el puesto número diez, tenemos la mayor tala ilegal de alerces en la Región de Los Ríos (Chile), donde se decomisaron 250 pulgadas de madera de alerce ya dimensionada, para la fabricación de ataúdes y artículos funerarios. Lo más triste, es que se derrumbó un histórico alerce chileno con más de mil años de antigüedad, sin considerar que es una especie de árbol protegida y declarada Monumento Natural desde 1976.

En el puesto número nueve, encontramos los más de 700 árboles talados en Venezuela por un improvisado proyecto de vialidad, que buscaba la ampliación de la autopista Francisco Fajardo en Caracas. Sin embargo, la noticia produjo el malestar de la colectividad caraqueña, debido al peligro de inundaciones y deslaves en épocas de lluvia, y al aumento de la sensación térmica en períodos de calor y sequía.

En el puesto número ocho, se observan las más de 3000 hectáreas deforestadas en el distrito municipal Mamá Tingó (República Dominicana), donde la siembra legal de cacao y pimienta se transformó en la práctica ilegal del “conuquismo”, ocasionando el desmonte masivo de áreas vírgenes por parte de los parceleros, que mientras se dedicaban a quemar y a derrumbar miles de árboles frondosos, perjudicaron el tesoro de flora y fauna que yace en la Sierra de Yamasá.

En el puesto número siete, vemos que la red de taladores y traficantes de la madera obtenida del árbol de Bálsamo, en las selvas y bosques ubicados en la provincia de Darién (Panamá), ha generado una agresiva tasa de deforestación que se incrementó en el año 2015, dentro de uno de los grandes pulmones vegetales de Centroamérica. El árbol de bálsamo llamado coloquialmente “oro verde” por los panameños, es muy cotizado para la fabricación de muebles del hogar (sillas, mesas, escritorios, camas), aunque esa especie de árbol ya se encuentra al borde de la extinción.

En el puesto número seis, revelamos las más de 1.600 hectáreas de bosque nativo deforestadas en menos de dos meses, por la empresa brasileña Yaguareté Porá dentro de la región del Chaco Paraguayo, en la que sobreviven pueblos originarios como los indígenas Ayoreo totobiegosode, quienes custodian las ancestrales riquezas naturales, de la segunda región boscosa más extensa de Sudamérica.

En el puesto número cinco, se sitúa el derrame de un millón de litros de cianuro en el río Jáchal de San Juan (Argentina), donde una fuga en la mina Veladero hizo que el veneno de la transnacional Barrick Gold, ensuciara el agua de los ríos montañosos sanjuaninos, complicando su uso para el beneficio de los pobladores y para las actividades agrícolas.

En el puesto número cuatro, se evidencian las 40 toneladas de peces muertos localizados en la Laguna de Cajititlán (México), como resultado de la falta de una infraestructura que gestione las descargas de aguas residuales, y que se encargue de la limpieza de las plantas de tratamiento. De allí, que la sistemática mortandad de peces por la reducción del oxígeno, refleja la elevada toxicidad e insalubridad del agua azteca.

En el puesto número tres, se hallan los más de 200.000 galones de petróleo derramados en el departamento de Putumayo (Colombia), que afectaron a más de 3,5 hectáreas de humedales, que socavaron la vida de más de 100 familias de la comunidad indígena Nasa, que contaminaron varios nacimientos de agua de manantial, y que demostraron la cobardía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

En el puesto número dos, sobresale la contaminación ocurrida en el río La Pasión en Sayaxché (Guatemala), donde el desborde de las piletas de oxidación de la empresa Reforestación de Palma de Petén (Repsa), produjo el vertido de un fuerte insecticida llamado “malatión”, el cual era utilizado para proteger los cultivos de palma africana, y que aniquiló toda la fauna autóctona del ecosistema marino guatemalteco, acelerando una emergencia sanitaria en las zonas adyacentes al desastre, y ratificando el perverso negocio de la agroindustria y sus exitosos pesticidas.

En el puesto número uno, destacamos la extrema contaminación del Río Doce por culpa de la empresa Samarco en Brasil, que se convirtió en uno de los mayores crímenes ecológicos de la historia brasileña. La rotura de dos diques de contención en el subdistrito de Bento Rodrigues del estado de Minas Gerais, permitió el derrame de 55 millones de metros cúbicos de lodo, que arrasaron con toda la diversidad biológica existente en el río Doce, que pintaron de marrón viscoso sus legendarias aguas cariocas, y que terminaron ahogándose en las profundidades del Océano Atlántico.

La huella del ecocidio en el río Doce, dejó a su paso más de 10 personas muertas, cientos de viviendas inhabitables y decenas de lugareños desaparecidos, fallas en el suministro de energía eléctrica, inaccesibilidad a fuentes de agua potable, enfermedades gastrointestinales en los niños, y millonarias pérdidas materiales por la avalancha de barro y residuos de hierro, que se propagaron en más de 850 kilómetros de dulce torpeza humana.

Recorrimos la hermosa geografía de América Latina, y sufrimos el dolor de una cicatriz en la Amazonía, que arde con la sal enrojecida del planeta Tierra.

Es imposible soñar con la sustentabilidad de un Mundo claramente insostenible. Vimos que el capitalismo salvaje compra las mejores licencias ambientales, compra el silencio de los corruptos entes gubernamentales, y compra la desenfrenada barbarie genocida que impera en el siglo XXI.

Usted y yo conocemos muchísimos más ecocidios perpetrados en el año 2015, pero si nos quedamos callados y no denunciamos los problemas ambientales de nuestras comunidades, pues estaremos siendo cómplices de las corporaciones nacionales y extranjeras, que se dedican a polucionar los territorios latinoamericanos que habitamos a diario.

Con el poder de las redes sociales en nuestras manos, ya NO hay excusas para evadir el compromiso ecológico a favor del planeta. Denunciemos los delitos en Facebook, en Twitter, en Instagram y en WhatsApp. Utilicemos las herramientas tecnológicas para el bienestar del Medio Ambiente, olvidando la eterna indiferencia y despertando una nueva conciencia.

De enero a diciembre y de lunes a domingo, la Madre Tierra exige respeto, amor y voluntad de cambio en los Seres Humanos, para convertir la amarga pesadilla ambiental del año 2015, en una luz de esperanza positiva que ilumine los caminos del 2016.
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Fuente: Servindi

jueves, 8 de diciembre de 2011

Leo Boff: Despertar la dimensión chamánica.



 La categoría sostenibilidad, tomada en su sentido amplio y no reducida solo al desarrollo, abarca toda acción enfocada a mantener a los seres en la existencia, porque tienen derecho a coexistir con nosotros, y sólo a partir de esta convivencia utilizamos, con sobriedad y respeto, una parte de ellos para atender nuestras necesidades, preservándolos también para las generaciones futuras.
Dentro de esta concepción cabe también el Universo. Hoy sabemos por la nueva cosmología que estamos hechos de polvo de estrellas y nos sostiene y pasa por nosotros la misteriosa Energía de Fondo que alimenta todo y que se desdobla en las cuatro fuerzas –la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la débil– que, actuando siempre juntas, nos mantienen así como somos.
Como seres conscientes e inteligentes tenemos nuestro lugar y nuestra función dentro del proceso cosmogénico. Si no somos el centro de todo, seguramente somos una de esas puntas avanzadas por las cuales el universo se vuelve sobre sí mismo, es decir, se vuelve consciente. El principio antrópico débil nos permite decir que, para ser lo que somos, todas las energías y procesos de la evolución se organizaron de forma tan articulada y sutil que hicieron posible nuestra aparición. En caso contrario, yo no estaría ahora escribiendo aquí.
A través de nosotros, el universo y la Tierra se ven y se contemplan a sí mismos. La capacidad de ver surgió hace 600 millones de años. Hasta entonces la Tierra era ciega. El cielo profundo y estrellado, las cataratas de Iguaçu, donde me encuentro ahora, el verdor de las selvas de aquí al lado, no se podían ver. A través de nuestra vista, la Tierra y el universo pueden ver toda esta indescriptible belleza.
Los pueblos originarios, de los andinos a los samis del ártico, se sentían unidos al universo, como hermanos y hermanas de las estrellas, formando una gran familia cósmica. Nosotros hemos perdido ese sentimiento de pertenencia mutua. Ellos sentían que las fuerzas cósmicas equilibraban el curso de todos los seres y actuaban en su interior. Vivir en consonancia con estas energías fundamentales era llevar una vida sostenible y llena de sentido.
Sabemos por la física cuántica que la conciencia y el mundo material están conectados y que la manera que un científico escoge para hacer su observación afecta al objeto observado. Observador y objeto observado se encuentran indisolublemente ligados. De ahí que la inclusión de la conciencia en las teorías científicas y en la propia realidad del cosmos es un dato ya asimilado por gran parte de la comunidad científica. Formamos, efectivamente, un todo complejo y diversificado.
Son conocidas las figuras de los chamanes, tan presentes en el mundo antiguo y que hoy están volviendo con renovado vigor, como lo ha mostrado el físico cuántico P. Drouot en su libroEl chamán, el físico y el místico (Vergara 2001) que tuve el honor de prologar. El chamán vive un estado de conciencia singular que lo hace entrar en contacto íntimo con las energías cósmicas. Entiende la llamada de las montañas, de los lagos, de los bosques y selvas, de los animales y de los seres humanos. Sabe conducir tales energías para fines curativos y para armonizarlas con el todo.
En el interior de cada uno de nosotros existe escondida la dimensión chamánica. Esa energía chamánica nos hace quedar en silencio ante la grandeza del mar, vibrar con la mirada de otra persona, estremecernos ante un recién nacido. Necesitamos liberar esta dimensión chamánica en nosotros para entrar en sintonía con todo lo que nos rodea y sentirnos en paz.
Nuestro deseo de viajar con las naves espaciales por el espacio cósmico, ¿no será tal vez el deseo arquetípico de buscar nuestros orígenes estelares y el ímpetu de regresar al lugar de nuestro nacimiento? Varios astronautas expresaron ideas semejantes. Esta incontenible búsqueda nuestra de equilibrio con todo el universo y de sentirnos parte del universo pertenece a la noción inteligible de la sostenibilidad.
La sostenibilidad lleva consigo la valoración de este capital humano y espiritual cuyo efecto es producirnos respeto y sentido de sacralidad ante todas las realidades, valores estos que alimentan la ecología profunda y que nos ayudan a respetar y a vivir en sintonía con la Madre Tierra. Hoy se hace urgente esta actitud para moderar la fuerza destructiva que en las últimas décadas se ha apoderado de nosotros.

Fuente: Koinonia

miércoles, 12 de octubre de 2011

Manifiesto de la IV Minga Global por la Madre Tierra.



Servindi, 12 de octubre, 2011.- A 519 años de la invasión española, este 12 de octubre, las principales organizaciones indígenas de América Latina se pronunciaron en defensa de la Madre Tierra, y en contra de la minería que la contamina.
Consideraron que los Estados imponen un modelo económico neoliberal que favorece la inversión extractivista. Los megaproyectos multiplican los conflictos sociales, tal como sucede con la hidroeléctrica de Inambari en el Perú y la de Belo Monte en Brasil, y la carretera del Territorio Indígena Isiboro Sécure (TIPNIS) en Bolivia.
Asimismo, llamaron a consensuar propuestas en torno a la proxima Conferencia Mundial sobre Cambio Climático, COP17 de Durban, Sudáfrica (diciembre 2011) y la conferencia Río+20 (junio 2012), “para que los causantes de la crisis climática en el mundo asuman su responsabilidad histórica, paguen la deuda climática y asuman compromisos firmes”.
A continuación el Manifiesto completo:

Manifiesto de la IV Minga Global por la Madre Tierra

¡Por los Derechos de la Madre Tierra!
¡Por el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas!
¡Contra la imposición de las actividades extractivas (minera, petrolera, forestal)!
Hace 519 años, la invasión europea a nuestro continente, el Abya Yala (hoy conocido como América), interrumpió abruptamente la vida de nuestras civilizaciones, que sabíamos convivir en diálogo y armonía con la Madre Tierra. Empezó la era del saqueo, la depredación, el exterminio físico y cultural. Cinco siglos más tarde, la política neoliberal se impuso en el mundo como la nueva colonización y la guerra de exterminio contra los pueblos indígenas cobró nuevas fuerzas.
Ese modelo neoliberal está ahora en crisis: económica, financiera, política, climática. Los paradigmas de libre mercado y Estado uninacional se derrumban. Las catástrofes climáticas (sequías, huracanes, inundaciones, heladas) se multiplican, golpeando a los más pobres. Y los responsables, con su consumismo extremo y su dependencia de los combustibles fósiles, aquellos que emiten los mayores volúmenes de gases de efecto invernadero, dan como única respuesta la mercantilización de la naturaleza a través de las falsas soluciones (REDD, economía verde, mercado de carbono, mecanismos de desarrollo limpio, etc.).
Porque es en nuestro continente donde está la mayor reserva de agua dulce, de biodiversidad, de minerales e hidrocarburos, los voraces ojos de las transnacionales y los países ricos se dirigen a él. Y en su afán destructivo de acumulación individual, pisotean los derechos de los pueblos indígenas y de la Madre Tierra.
Para eso los Estados imponen un modelo económico neoliberal en constituciones y leyes que arrasan con los derechos humanos y colectivos y otorgan todo tipo de facilidades para la inversión extractivista. Por eso acuerdan megaproyectos en el marco de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), como la hidroeléctrica de Inambari en el Perú y la de Belo Monte en Brasil, como la carretera del TIPNIS en Bolivia, multiplicando los conflictos sociales.
La minería se instala en nuestras cabeceras de cuenca, contaminando nuestras aguas, nuestras tierras, nuestro aire. Destruye nuestras actividades de subsistencia como la agricultura y la ganadería. Nuestra Amazonía está lotizada para las empresas de gas y petróleo.
Todo esto se agrava con la crisis climática que pone en riesgo todas las formas de vida. Nuestros glaciares se derriten y en poco tiempo pueden desaparecer, secando la Madre Tierra.
Los bienes naturales estratégicos están en los territorios de los pueblos indígenas y por eso militarizan nuestros territorios, criminalizan el ejercicio de nuestros derechos, nos reprimen, crean leyes penales, nos procesan judicialmente, nos encarcelan, nos matan.
Pero los pueblos indígenas no somos más invisibles. Hemos pasado de la resistencia a la propuesta y la acción, nos hemos visibilizado, articulado. Contamos con nuestros saberes y prácticas ancestrales que nos permitieron conservar y enriquecer la biodiversidad con la que nos bendijo la naturaleza, contamos con derechos reconocidos por tratados internacionales: al territorio y la libre determinación, de los cuales emanan el derecho a la consulta y consentimiento previo, libre e informado, a decidir nuestra forma de vivir y sobre nuestros bienes naturales. Tenemos propuestas para enfrentar la crisis de la civilización occidental y la crisis climática: el Buen Vivir en diálogo y armonía entre los pueblos y con la Madre Tierra, que ofrecemos al mundo para salvar a todas las formas de vida.
Saludamos las movilizaciones que hoy recorren el continente y otras latitudes. Y desde nuestros principios, saberes y prácticas ancestrales, desde nuestra visión de futuro, llamamos a todos los pueblos del mundo a unir fuerzas en defensa de la vida. A prepararnos para consensuar propuestas rumbo a la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático, COP17 de Durban, Sudáfrica (diciembre 2011) y Río+20 (junio 2012), para que los causantes de la crisis climática en el mundo asuman su responsabilidad histórica, paguen la deuda climática y asuman compromisos firmes que ataquen las causas y no lo síntomas de la destrucción que ocasionan.
Por todo lo anterior, hoy 12 de octubre, en la IV Minga Global por la Madre Tierra, en cada rincón del Abya Yala y otras partes del mundo, levantamos nuestras voces y unimos nuestras manos en defensa de la vida, por los derechos de la Madre Tierra, por el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, contra la imposición de las actividades extractivas. Por la construcción colectiva del Buen Vivir.
En defensa de la vida… ¡No a la minería, no a las falsas soluciones al cambio climático… Sí a la libre determinación de los pueblos indígenas!
Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), Consejo Indígena de Centro América (CICA), Consejo Indígena de Meso América (CIMA), CONACAMI, CONAMAQ, ECUARUNARI, ONIC, FOCO, FUNDAMAYA, COMKADES, No a la Mina, CRIC, CONAFROIC, CRIDEC, CONAVIGUA, Minga Informativa de los Movimientos Sociales, TONATIERRA, Peruanos en Acción, Movimiento Indígena Nacional (México), Grito de los Excluidos, Plataforma 12 de Octubre: ¡Nada qué celebrar!, GTEPIC-15M, SICSAL, ECOPORTAL, Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, otras organizaciones indígenas del Abya Yala.

Otras noticias:


Fuente: Servindi