martes, 21 de febrero de 2017

Día Internacional de la Lengua Materna 2017.


Imagen: http://pri.org.mx/BancoSecretarias/files/Imagenes/4248-2-12_58_16.jpg


21 de febrero, 2017.- El Día Internacional de la Lengua Materna (International Mother Language Day) se celebra todos los años el 21 de Febrero. Fue proclamado por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1999. Desde febrero de 2000, esta fecha es observada con el objetivo de promover el multilingüismo y la diversidad cultural.

Las lenguas son el instrumento de mayor alcance para la preservación y el desarrollo de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible.

Según la UNESCO toda iniciativa para promover la difusión de las lenguas maternas servirá no sólo para incentivar la diversidad lingüística y la educación multilingüe, sino también para crear mayor conciencia sobre las tradiciones lingüísticas y culturales del mundo e inspirar a la solidaridad basada en el entendimiento, la tolerancia y el diálogo.

Muchos de nosotros, desde que nacemos hasta que morimos, hablaremos la misma lengua: la que aprendemos de pequeños, la que hablan nuestros padres y nuestros abuelos.

Sin embargo, muchas personas en todo el mundo hablan idiomas que están en peligro de desaparición; con lo cual tendrán que aprender una nueva lengua para poder desarrollar sus actividades cotidianas (estudiar, trabajar, etc.) y sólo podrán hablar su idioma materno con sus padres y abuelos.

Se trata de gente que pertenece a comunidades o grupos minoritarios, como algunas comunidades indígenas, que hablan una lengua que sólo conocen ellos. Eso tiene una consecuencia muy perjudicial para ellos: a medida que esos grupos van extinguiéndose, por el fallecimiento de los mayores, cada vez menos personas hablan ese idioma.

Algunos podrán pensar que eso tiene su lado positivo, si todos habláramos la misma lengua nos podríamos entender mejor. Pero en realidad, no se trata de un beneficio; de esa manera, poco a poco, nuestra diversidad cultural se va empobreciendo. Al final, todos salimos perjudicados.
Datos reveladores:
Desde que el ser humano empezó a hablar, unas 30.000 lenguas han desaparecido.
Actualmente, de las 6.000 o 7.000 lenguas del mundo, unas 3.000 están en peligro de desaparición.
Todos los años, al menos 10 idiomas desaparecen.
Se considera que una lengua está en peligro cuando la hablan menos de 100 mil personas.

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Fuente: Servindi

lunes, 20 de febrero de 2017

La radio, la primera red social que no pierde vigencia.

La Radio Bundelkhand, del centro de India, tiene unos 250.000 oyentes, de los cuales 99 por ciento son agricultores. Crédito: Stella Paul/IPS.

El 13 de febrero se celebró el Día Mundial de la Radio y un reporte de Lyndai Rowlands nos recuerda las ventajas de esta medio que sigue siendo ideal en zonas con bajos índices de alfabetización o para llegar a públicos especializados restringidos, como minorías lingüísticas o culturales.

Por Lyndal Rowlands

IPS, 20 de febrero, 2017.- Con menos de la mitad de la población mundial conectada a Internet, la radio mantiene su vigencia y es la principal fuente de noticias e información del mundo entre otros muchos beneficios más.

Para muchas de las 5.000 millones de personas que escuchan la radio en distintas frecuencias, esta es, en cierta forma, también una red social, porque muchos conductores hacen participar a los oyentes al aire con distintas propuestas.

El especialista Martin Scott, conferencista sobre medios y desarrollo internacional de la Universidad de Anglia del Este, dijo a IPS que suele pasarse por alto el aspecto social de la radio.

“Puede tener debates en vivo”, ejemplificó Scott. “En un diario es mucho más difícil, es mucho más fácil participar en la radio”, apuntó.

También destacó la importancia de los debates en vivo y al aire.

Festus Kaleli, de Radio Mang’elete, entrevista a un joven agricultor en el distrito de Nthongoni, en la región de Makueni, en Kenia. Crédito: Isaiah Esipisu/IPS.

“Si quiere que las autoridades sean transparentes, que se tomen en cuenta múltiples perspectivas y que las personas desfavorecidas reciban ayuda y participen en el proceso, la comunicación participativa es vital para lograrlo, y la radio es un medio que a menudo, aunque no siempre, se presta para ello”, explicó Scott.

En los últimos años, la carrera por llevar Internet a todas partes opacó el papel fundamental que sigue teniendo ese medio de comunicación para miles de millones de personas, en particular en los países en desarrollo.

De hecho, aproximadamente 75 por ciento de los hogares en las naciones en desarrollo tienen algún dispositivo para escuchar radio, muy por encima del 40 por ciento que tiene Internet, según datos de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Scott recuerda que la radio es un artefacto barato sin costo de funcionamiento, a diferencia de Internet. Pero hay más razones por las que llega a más personas, y en especial para a las más desfavorecidas.

La radio puede emitirse en muchos dialectos distintos y es una fuente de información para 1.000 millones de personas analfabetas, así como para las que tienen problemas de visión. También puede llegar a las poblaciones de áreas alejadas o de difícil acceso, donde todavía ni siquiera hay conexión inalámbrica a Internet.

El pronunciado aumento de los teléfonos móviles en los países en desarrollo no solo permite que más personas tengan conexión a Internet, sino también que tengan acceso a la radio, porque los dispositivos también vienen con receptores de radio.

De hecho, la expansión de la red de redes no necesariamente implica la muerte de las emisoras radiales porque ahora la gente escucha muchos programas de radio y podcasts a través de Internet.

Internet amplió de forma significativa el número de personas que pueden publicar y compartir noticias, pero eso no necesariamente implica que es más accesible que la radio, puntualizó Scott.

No todo el mundo tiene tiempo, conocimientos, teléfonos celulares o electricidad para conectarse a Twitter, recordó, en cambio, para escuchar la radio solo se necesitan baterías.

Con el fin de destacar la importancia de ese medio de comunicación, a pedido de la Academia Española de la Radio, se propuso celebrar el 13 de febrero el Día Mundial de la Radio, remarcándose que es “una tecnología de bajo costo, que permite recibir y transmitir, y que ofrece la posibilidad de llegar a audiencias mundiales, nacionales o locales”.

Además, en la proclamación del Día Mundial “se aduce que la producción radiofónica es sencilla y poco costosa, lo que resulta ideal en zonas con bajos índices de alfabetización o para llegar a públicos especializados restringidos, como minorías lingüísticas o culturales”.

El Consejo Ejecutivo de la Unesco recomendó que se proclamara el “Día Mundial de la Radio, que se celebrará el 13 de febrero, día en que las Naciones Unidas establecieron el concepto de Radio Naciones Unidas”.

Pero para que el mayor número posible de personas accedan tanto a la radio como a Internet es importante prestar atención a la gobernanza de esos medios, observó Scott.

“Las protestas de Facebook.org en India y Egipto ejemplica para bien o para mal que es crucial la gobernanza de las nuevas tecnologías”, indicó, refiriéndose a las manifestaciones contra un plan para abaratar la conexión a Internet en las naciones en desarrollo habilitando el acceso a un limitado número de sitios web.

El plan, calificado de “jardín amurallado”, fue muy criticado porque atenta contra los principios de los fundadores de la red de redes, de que fuera un entorno abierto a todo el mundo.

Históricamente, el número de canales de radio se acotó a las frecuencias y a las licencias disponibles para ellos. Y, aunque la radio digital permite ampliar el número de emisoras, Scott advierte que la transición del sistema AM/FM al digital debe gestionarse con cuidado.

La Radio NZ informó hace poco que miles de personas en las Islas Salomón quedaron sin acceso a la emisora Australian Broadcasting Corporation (ABC) a fines de enero cuando esta abandonó la amplitud modulada (AM) en beneficio de la frecuencia modulada (FM) y de servicios en Internet.

Respecto de la importancia y las consecuencias del hecho, Ruth Liloqula, de Transparencia Internacional, dijo a la Radio NZ que tras el último terremoto, los residentes de las zonas más alejadas de Islas Salomón se enteraron de que no habría tsunami gracias a la emisora ABC.

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Traducido por Verónica Firme
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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

domingo, 19 de febrero de 2017

Corrupcion y Extractivismo: mutuamente asociados.


Brasil. Revista Instituto Humanitas Unisinos (IHU-Adital on-line

10 Fevereiro 2017
“Precisemos también que estas conclusiones y las que siguen, no quieren decir que todos los emprendimientos extractivistas estén envueltos en corrupciones. Sin duda hay muchos casos donde eso no se ha podido demostrar. Lo que aquí se pone en evidencia son tendencias sectoriales al quedar en claro que no hay ninguna forma de este tipo de apropiaciones de los recursos naturales que sea más inmune al dinero que fluye desde la corrupción”, escribe Eduardo Gudynas, ambientalista, en artículo publicado por acción y reacción, 26-01-2017.

El artículo puede ser leído abajo.
Los casos de corrupción han proliferado en toda América del Sur, y casi siempre la mayor atención está puesta en los políticos implicados o los grandes volúmenes de dinero manejado. Pero detrás de esas noticias existe una particularidad más que llamativa: buena parte de los casos de corrupción están relacionados directa o indirectamente con los extractivismos minero, petrolero o agrícola. Dicho de otro modo, se observa que allí donde hay aprovechamientos muy intensivos de recursos naturales, con todos sus impactos sociales y ambientales, es mucho más probable que opere la corrupción. Estamos ante una íntima relación entre extractivismos y corrupción, y ese es otro de los aspectos negativos de ese tipo de desarrollo.

La evidencia es abrumadora. En Brasil siguen avanzando las investigaciones, con 118 personas detenidas, incluyendo políticos y empresarios destacados, y se estima que desde la petrolera estatal Petrobras y las empresas de construcción se desviaron unos 1 895 millones de dólares. Ecuador no ha escapado a esa problemática, y sigue su marcha la investigación de una extendida red de corrupción vinculada a los negocios de la petrolera estatal Petroecuador, que involucran a gerentes y un ministro. El impacto en los medios de prensa internacionales del hallazgo de sobres con decenas de miles de dólares escondidos en un cielorraso, se igualó con el caso argentino de los bolsos de dinero que se intentaban esconder en un convento. En Venezuela se han indicado casos de corrupción en el sector petrolero y en el minero, sin olvidar que también fue un factor en los asesinatos de meses atrás para controlar yacimientos de minerales en el sur del país. En Argentina prosiguen las indagaciones, que incluyen, por ejemplo, negocios fraudulentos con la importación de gas natural.

En todos los países, en todos los sectores
Una investigación que hemos realizado desde CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social), que está en su etapa final, ya permite señalar algunas conclusiones. La primera es que en todos los países sudamericanos se han identificado casos de corrupción que envuelven a los extractivismos. No se han salvado ni siquiera las dos naciones que exhibían los mejores registros de transparencia ante la corrupción, que son Chile y Uruguay.

En el primer país se sufren varios casos. Por ejemplo, en el sector minero, la empresa Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), enviaba dinero a legisladores por medio de consultorías ficticias, y con ello, entre otras cosas, logró que se votara una reforma tributaria que le fue ventajosa. El caso SQM es impactante por su duración en el tiempo y por haber involucrado a todos los partidos presentes en el parlamento. En el sector pesquero, la empresa Corpesca también logró ventajas gracias a pagos a legisladores y hay un proceso legal por corrupción y fraude en marcha. En Uruguay, aunque los casos investigados son de una escala mucho menor, de todos modos son significativos. Su petrolera estatal, ANCAP, está siendo investigada por sobrecostos, y ya se han confirmado casos de corrupción en su sector de minería de calizas.

La segunda, es que se han encontrado casos de corrupción para todas las variedades de extractivismo: minero, petrolero, forestal, agrícola y pesquero. En los dos primeros tipos son frecuentes situaciones que involucran corrupción en el acceso a áreas de exploración o explotación, tráfico de influencias para obtener ventajas tributarias, sobrecostos de operación o triangulación con otras empresas para captar dinero, ocultamiento de los impactos sociales y ambientales, cobertura a los que criminalizan o agreden a las comunidades locales, etc. Situaciones similares se repiten con los permisos forestales o pesqueros.
En la agricultura intensiva se repiten problemas parecidos con el acceso a las tierras y los permisos de deforestación, la cobertura dada a mafias que están involucradas en el tráfico ilegal de madera, o las redes que ocultan o impiden investigar o sancionar la contaminación por agroquímicos.

Un tercer aspecto es que la corrupción está presente bajo muy distintos regímenes de propiedad en el acceso y extracción de los recursos naturales. Nos encontramos, otra vez, con grandes empresas extranjeras envueltas en el pago de sobornos u otros hechos similares, pero lo mismo aparece en empresas mixtas estales – privadas (como Petrobras de Brasil) o estatales (como PDVSA de Venezuela o PetroEcuador en Ecuador, y que en ambos casos fueron admitidas por los propios gobiernos). La esperanza que las empresas nacionales, controladas por el Estado, fueran inmunes a la corrupción extractivista se ha derrumbado.

Recordemos aquí que el concepto de extractivismo no es exactamente un sinónimo, por ejemplo de minería o agricultura. En efecto, esa idea se refiere a los casos particulares de apropiación de recursos naturales pero en grandes volúmenes o por procedimientos intensivos de altos impactos ambientales, para exportarlos como materias primas. Se alude a casos específicos como la megaminería a cielo abierto, las perforaciones de gran profundidad de las petroleras, el fracking, o los monocultivos de transgénicos.
Precisemos también que estas conclusiones y las que siguen, no quieren decir que todos los emprendimientos extractivistas estén envueltos en corrupciones. Sin duda hay muchos casos donde eso no se ha podido demostrar. Lo que aquí se pone en evidencia son tendencias sectoriales al quedar en claro que no hay ninguna forma de este tipo de apropiaciones de los recursos naturales que sea más inmune al dinero que fluye desde la corrupción.

Contextos políticos y sociales
Un cuarto aspecto es que la actual corrupción extractivista mantiene esos conocidos componentes de algunas personas ambiciosas que desean llenar sus bolsillos. Pero a ello se suma su papel como vía de financiación de partidos políticos, como muestran por ejemplo distintos casos en Bolivia y Brasil con los partidos políticos gobernantes, y en Chile, con casi todos los partidos que tenían representación parlamentaria. El caso chileno con SQM involucró a 4 candidatos presidenciales, 6 senadores, 12 diputados y dos ministros en el gobierno Piñera, y siete partidos políticos recibían sus dineros. De esta manera, el sistema político queda comprometido por esa corrupción ya que ella cumple un papel de proveedora de dineros especialmente para las campañas de publicidad, actos y otros apoyos partidarios similares.
A su vez, los promotores de proyectos mineros apelan a ella para implantar o proteger sus actividades. Encuentran allí una de las pocas vías para forzar aprobaciones, asegurarse concesiones, impedir controles efectivos u ocultar irregularidades diversas, desde derrames a la criminalización de comunidades locales.

Una quinta particularidad es que esta asociación entre extractivismos y corrupción afecta a todo tipo de actores, tal como surge de sistematizar los participantes en todos los casos conocidos. Nadie está a salvo. Es evidente que están involucrados políticos y empresarios, y con ellos de funcionarios estatales, personas en el poder judicial, policías y militares, e incluso consultores. Además hay situaciones con la participación de periodistas, por ejemplo cayendo en criminalizar la protesta local ante la megaminería (como ocurrió alrededor del proyecto megaminero Tía María en Perú).
Pero la corrupción también ha alcanzado a organizaciones de la sociedad civil, como pueden ser líderes locales, o grupos campesinos o indígenas. En Perú sigue presente en la memoria los reportes periodísticos sobre las “lentejas” (un eufemismo para dólares) que un dirigente local pedía a cambio de detener una protesta ciudadana.

Sin embargo es más alarmante, y tal vez más triste, la situación que involucra a líderes indígenas en Bolivia que manejaban un fondo que se nutría de los impuestos sobre los hidrocarburos. Un reporte que se acaba de presentar afirma que el daño para el Estado es de aproximadamente 78 millones de dólares (el presidente Evo Morales lo ha estimado en el pasado en unos 2 millones de dólares). No estamos frente a empresarios o políticos envueltos en la corrupción, sino ante líderes de base, representantes de organizaciones indígenas y campesinas, que quedaron atrapados en esas redes.

Esta es una de las conclusiones más graves de nuestra investigación. La corrupción de los extractivismos también está erosionando algunas organizaciones de la sociedad civil. Son tan enormes las cantidades de dinero alrededor de proyectos extractivistas y tan pobres muchas de las comunidades que viven allí donde están esos recursos naturales, que se crean abismales asimetrías de poder. Las expectativas de remontar la pobreza local, por cierto muy comprensibles en muchos casos, pero también las miserias humanas, hacen que poco a poco penetre la racionalidad del mercado, y con ella la corrupción.

Los extractivismos dejan también en claro la diversidad de expresiones en la corrupción. Usualmente se la concibe como sobornos o dádivas de algún tipo para conseguir una ventaja. Pero en realidad el concepto de corrupción es más amplio ya que se refiere a los casos donde se recibe una contrapartida, que puede ser en dinero como en otras formas (por ejemplo, conseguir un cargo en el gobierno o en una empresa), y que explica actos ilegítimos que se apartan de las normas, que por lo tanto son ilegales o alegales. La ilegalidad implica violaciones del marco legal, como pueden ser leyes o decretos; la alegalidad se refiere a hacer trampas aprovechando los huecos que hay en nuestra legislación para obtener ventajas que claramente son contrarias al espíritu de las normas. Posiblemente las alegalidades más conocidas sean las trampas tributarias que hacen las empresas extractivistas para reducir los pagos de impuestos (como se ha demostrado en Perú, Chile y Colombia).

Esto desemboca en muy distintas formas de corrupción, y una vez más, en todas ellas se pueden observar casos asociados a los extractivismos. Se pueden señalar al cohecho, por ejemplo cuando un funcionario público modifica un juicio para conceder una explotación minera o petrolera, el tráfico de influencias para esconder las denuncias de impactos sociales o ambientales, la prevaricación que ocurre cuando una autoridad judicial dicta una resolución arbitraria, ilegal o incorrecta, a sabiendas de ello y con la finalidad, pongamos por caso, entorpecer la investigación de la represión a comunidades locales. Tampoco puede olvidarse que son conocidas las circunstancias donde es mucha gente la que sabe de la corrupción que envuelve a un emprendimiento extractivista, y nada hace ni dice, y con ello contribuye a una densa red de encubrimiento y obstrucción de la justicia.

Se llega así a una inevitable conclusión: la corrupción en los extractivismos no es el resultado de hechos aislados fruto de unos pocos inescrupulosos. Por el contrario, hay una repetida, consistente e íntima asociación entre extractivismos y corrupción.
Los extractivismos necesitan de la corrupción por diversos motivos, como puede ser el acceso a las concesiones, disfrutar ventajas tributarias, y muy especialmente, para ocultar tanto sus impactos ambientales y sociales, y la criminalización violenta de las comunidades locales.

Paralelamente, distintos conjuntos de actores dentro del Estado y los partidos políticos precisan de la corrupción por diversas razones personales, pero también como fuente de financiamiento para un cierto modo de hacer política. Es una política que se basa en masivas campañas de publicidad, actos callejeros donde los participantes reciben dinero o comida, o que apela a pagar por favores. Como los extractivismos manejan enormes sumas de dinero, son una de las más apetitosas vías para alimentar las redes de corrupción.
Por todas estas razones, a los conocidos argumentos de construir alternativas a la dependencia extractivista para erradicar sus impactos sociales y ambientales, se suma ahora la lucha contra la corrupción. La recuperación de una política que sirva a los ciudadanos y el ambiente es imposible con esta penetración de la corrupción, y por eso mismo, es también incompatible con los extractivismos.

viernes, 17 de febrero de 2017

Argentina se endurece con los inmigrantes y genera críticas.


Decreto de mandatario Mauricio Macri permite expulsar en trámite sumario a cualquier extranjero acusado en una investigación penal o quienes hayan ingresado al país de manera irregular. Gobierno sostiene que medidas son necesarias frente a los “fenómenos actuales como la globalización, la internacionalización del turismo y el crecimiento del crimen organizado internacional”. 

Por Daniel Gutman

IPS, 13 de febrero, 2017 .- La medida del gobierno argentino de endurecer la política para los inmigrantes y establecer la expulsión exprés para acusados de delitos o en situación irregular recibe críticas por criminalizar a los extranjeros y romper una política para el sector aplaudida internacionalmente.

Argentina es considerado, precisamente, un país de inmigrantes porque la mayor parte de la población desciende de los extranjeros que masivamente llegaron a fines del siglo XIX y principios del XX.

Además, mucho más recientemente, a fines de 2003, se sancionó una Ley de Migraciones que fue calificada como “un ejemplo mundial” por el entonces director de la Organización Internacional para las Migraciones, Brunson Mc Kinley.

Esa norma, entre otras cosas, garantiza el derecho a la atención sanitaria y a la asistencia social a todos los extranjeros, sin importar su situación migratoria. Sin embargo, muchos creen que esa realidad ha cambiado abruptamente el 30 de enero, a partir de una decisión del gobierno.

Ese día, se dio a conocer un decreto del presidente Mauricio Macri que permite expulsar en trámite sumario a cualquier extranjero acusado en una investigación penal o quienes hayan ingresado al país de manera irregular.

El gobierno de centro derecha sostiene que estas medidas eran necesarias –según se lee en los fundamentos del decreto- para hacer frente a “fenómenos actuales como la globalización, la internacionalización del turismo y el crecimiento del crimen organizado internacional”.

Sin embargo, organizaciones humanitarias y de migrantes sostienen que se busca asociar a los inmigrantes con el delito, que solo se perjudicará a los vulnerables, sin afectar a los poderosos, y que se estimula la xenofobia.

Desde hace años, las encuestas muestran que la inseguridad ciudadana es la primera o segunda preocupación de los argentinos. Un sondeo de la Universidad Católica Argentina, difundido en noviembre, arroja que nueve de cada 10 entrevistados teme ser víctima de un delito.

“Hasta ahora, solo se podía expulsar del país al extranjero que cometiera un delito grave, por el que le quepa una condena superior a tres años de cárcel, como lavado de dinero o un robo violento”, recordó Diego Morales, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), una organización de derechos humanos creada durante la última dictadura militar (1976-1983).

“Este nuevo decreto, en cambio, prevé la expulsión para todos los delitos que tengan pena de prisión, por ejemplo lesiones leves o resistencia a la autoridad”, explicó en diálogo con IPS.

“Incluso está previsto que se le retire la radicación definitiva en el país a aquellos que ya la obtuvieron por el solo hecho de estar procesado por un delito, lo que afecta derechos adquiridos”, agregó Morales.

El gobierno niega que se le quiera cerrar la puerta a los extranjeros y en estos días difundió el dato de que, durante 2016, su primer año de gestión, se otorgó la residencia definitiva en el país a 215.000 personas.

Se trata de “ser hospitalarios y abiertos con todos los ciudadanos del mundo que quieran venir a sumar al esfuerzo diario de los argentinos y ser profundamente restrictivos con los que vienen a delinquir o delinquen en el país”, dijo el director nacional de Migraciones, Horacio García.

La duración de los procesos de expulsión de extranjeros que cometieron delitos graves es una de las principales preocupaciones del gobierno. Según el decreto hoy pueden llevar hasta siete años.

Desde el gobierno citaron el caso de Marco Antonio Estrada González, un peruano con varias condenas por narcotráfico, que estaba bajo libertad condicional y, según la justicia, seguía manejando la venta de drogas en uno de los asentamientos precarios más poblados de Buenos Aires.

Pero entre quienes desconfían de las verdaderas intenciones de Macri está el presidente boliviano, Evo Morales, quien exhortó a sus colegas latinoamericanos a “no seguir las políticas migratorias del Norte”, en referencia a las medidas contra colectivos de extranjeros del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Además, el lunes 6 una delegación boliviana llegó a Buenos Aires para sostener encuentros con la cancillería argentina y otras autoridades, para evaluar el impacto del decreto en la comunidad boliviana en el país.

De acuerdo a los datos del último censo, realizado en 2010, Argentina tiene una población de 40 millones de habitantes, de los cuales 1,8 millones son extranjeros, aunque se sabe que las dos cifras crecieron desde entonces.

La mayoría de los inmigrantes provienen de Paraguay, Bolivia y Perú: entre estos tres países aportan las tres cuartas partes de los extranjeros del país.

La medida del gobierno se tomó luego de la conmoción que generó, el 24 de diciembre, la muerte en Buenos Aires de un adolescente de 14 años, quien iba en el automóvil con su abuelo y fue baleado en la cabeza por dos ladrones que intentaban robar a dos mujeres.

Uno de los detenidos como presuntos autores de ese crimen resultó un adolescente peruano de 15 años, quien fue declarado inimputable por su edad y fue deportado a su país.

Pero si la pregunta es cuál es la participación real de los inmigrantes en los hechos de inseguridad la cuestión no está en los números sino en su interpretación.

“La población de personas de nacionalidad extranjera bajo custodia del Servicio Penitenciario Federal se ha incrementado en los últimos años hasta alcanzar en 2016 el 21,35 por ciento de la población carcelaria total”, dice el decreto, que modifica la Ley de Migraciones del 2003.

Sin embargo, Jennifer Wolf, jefa del área de extranjeros en prisión de la Procuración Penitenciaria, órgano que protege los derechos humanos de los detenidos, explicó a IPS que “la gran mayoría de las personas extranjeras presas en cárceles federales han estado involucradas en delitos no violentos. Son, principalmente, el último eslabón en la cadena de narcotráfico, no son narcotraficantes”.

“Por otro lado, en las cárceles federales el porcentaje de extranjeros osciló entre un 19 y un 21 por ciento entre 2006 y 2014, subió al 23 por ciento en 2015 y descendió a 21 por ciento en 2016. Paralelamente el número total de presos ha ido en aumento constante en los últimos años”, planteó.

De acuerdo a datos del Ministerio de Justicia para fines de 2016, de los 3.804 detenidos en cárceles federales por la ley de drogas, 1.284 (casi 34 por ciento) son extranjeros. Entre ellos hay 428 paraguayos, 326 peruanos y 273 bolivianos.

Pero para Wolf, “lo que hay que mirar son las estadísticas de detenidos en todo el país, que incluyen a las cárceles provinciales: el año pasado terminó con 4449 presos extranjeros, que es aproximadamente el seis por ciento de la población carcelaria total de la Argentina”.

Más de 130 organizaciones que defienden los derechos de los migrantes pidieron una audiencia con el jefe del Gabinete de Ministros, Marcos Peña, para plantearle su “preocupación y desconcierto” por la decisión oficial.

También reclamaron que la cuestión se debata eventualmente en el legislativo Congreso de la Nación, ya que el gobierno decidió hacerlo por decreto, durante el receso parlamentario de verano austral, con el argumento de que “existe una situación crítica que amerita la adopción de medidas urgentes”.

“Este decreto habilita la persecución de los extranjeros por parte de la policía. Se corría el rumor hace tiempo que una medida de este tipo venía. Pero nunca imaginamos que podía ser algo tan fuerte”, dijo a IPS un hijo y nieto de chilenos, Alfonso Rojas, quien integra la conducción de la Red Nacional de Líderes Migrantes, que agrupa a organizaciones de todo el país.

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Editado por Estrella Gutiérrez

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Fuente: Servindi

jueves, 16 de febrero de 2017

África está superando la nueva esclavitud que le impone un déspota Occidente.


El pasado de ayuda y de despotismo, por parte de occidente hacia África, sigue causando todavía nuevas esclavitudes y sufrimiento, por el acaparamiento de tierras y recursos minerales, que los grandes poderes financieros imponen, incluso con violencia, a los pueblos africanos. Por desgracia, demasiados gobiernos y empresas africanas, actúan también de forma cómplice, corrupta y abusando de su propia gente.

Muchos gobiernos, (EEUU, UE y China), así como las empresas van a África, con piel de cordero, pero se comportan como lobos rapaces y crueles que causan violencia, hambre y enfermedades, privando a los pueblos locales de sus tierras, de sus recursos, de su dignidad y de su paz.

Para colmo, los poderes financieros, primero les roban los ricos recursos naturales, y luego les intentan compensar con ridículos regalos o ayudas, que delatan una falta total de respeto y de responsabilidad.


Todos somos cómplices, aunque buscamos aparecer como generosos samaritanos. Les obligamos a salir de sus países y luego les cerramos la entrada en los nuestros, dejándoles eso sí, junto al muro, unas cajas de comida, medicinas y algunas mantas.

Todos los medios e instituciones de ayuda humanitaria (ONG y Fundaciones) deben permanecer muy vigilantes para no ser cómplices de tanta opresión y esclavitud, causada por los poderosos, guardando a los pueblos que deseamos apoyar, en situación de permanente privación y dependencia.

Pero sabemos bien que el cambio no vendrá nunca de parte de los poderes políticos o financieros, porque lo único que saben y quieren hacer, es: seguir colonizando, saqueando y esclavizando a los pueblos emergentes, sobre todo en el rico continente africano.

El cambio para terminar con esta desastrosa esclavitud y feroz control de recursos, está llegando gradualmente de los mismos pueblos africanos esclavizados, que están tomando ya las riendas de su propio destino para fomentar un desarrollo más humano y sostenible.

Los poderosos, en todas partes y tiempos, solo saben dominar, controlar y esclavizar para su propio beneficio económico.

Las sociedades africanas se están organizando en diversos movimientos sociales y grupos que promueven una economía más colaborativa buscando el bien común y respetando la dignidad de las personas. El movimiento “Mjondolo” en Durban, Sudáfrica, así como los movimientos sociales en otros 23 países africanos, son un buen ejemplo de empoderamiento de las comunidades oprimidas, capaces de su propia liberación.

A través de la ayuda humanitaria, a veces nos creemos solidarios y generosos, cuando lo importante consiste en comprometerse para aislar a las grandes empresas y corruptos, y para potenciar movimientos y estructuras más justas junto con líderes más responsables.

Si solo nos quedamos en la ayuda, seguimos estando del lado de los opresores, haciéndonos cómplices con ellos. La ayuda continua y organizada, es como una extensión del colonialismo y del paternalismo de Europa hacia África.

Nos creemos que África y otros pueblos son incapaces de cuidarse a sí mismos. La ayuda en cierta manera suplanta la habilidad de los africanos para gestionar su propia vida y destino.

La colaboración que los países emergentes requieren, debe ser para mejorar las estructuras locales en la agricultura, industria y en todos los servicios sociales. Colaborar en proporcionales las oportunidades para mejorar su agricultura, pesca, minería y cuidado de la naturaleza.

Existen ya proyectos que los pueblos africanos están desarrollando, como la energía solar, reverdecimiento del Sahara, modernización de la agricultura y de la pesca, telecomunicaciones, etc.

Lo que África y todo el mundo necesita más urgentemente, son líderes más responsables e íntegros, oportunidades para trabajar y desarrollar el pais, junto con structuras más humanas y justas.

Podríamos llegar a una situación en la que sea África la que más aporta para alimentar al mundo, y no al revés. De hecho esto ya está ocurriendo en este momento y África es ahora mismo, el continente imprescindible.

Fuente: africafundación.org