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domingo, 3 de diciembre de 2017

La venta de esclavos en Libia sacude la cumbre de la UE y la Unión Africana.

Los países europeos y africanos acuerdan en Costa de Marfil intensificar la cooperación para erradicar las mafias de personas

Periodista Digital

Las imágenes sobre la venta como esclavos de inmigrantes subsaharianos en Libia han sacudido la cumbre Unión Europea-Unión Africana, que reúne en Abiyán (Costa de Marfil) a casi 110 delegaciones.
Este foro estaba pensado para hablar de la juventud, en un continente donde el 60 por ciento de la población tiene menos de 25 años, y de las oportunidades que deben tener en el futuro.
Pero, como relata Mariano Calleja en 'ABC', el escándalo de la trata de personas en el norte de África ha acaparado la atención de los líderes, pese a no ser un punto oficial del orden del día.
En una reunión en los márgenes de la cumbre «oficial», la ONU, la Unión Europea y la Unión Africana acordaron la creación de un grupo de trabajo para salvar vidas en el Mediterráneo y luchar contra las mafias de inmigración irregular, sobre todo en Libia.
En un comunicado conjunto se señala que el objetivo es «salvar y proteger las vidas de los inmigrantes y refugiados en las rutas de llegada a Europa, acelerar la asistencia a los retornados voluntarios a sus países de origen y reubicar a aquellos que necesiten protección internacional».
A instancias del presidente francés, Emmanuel Macron, los líderes de España, Francia, Alemania, Italia, Libia, Chad y Níger, además de la alta representante de política exterior de la UE y el secretario general de la ONU, se sentaron a la misma mesa para analizar el futuro de Libia y buscar soluciones urgentes, que pasan por acabar con las mafias de trata de personas.
Macron, en una entrevista a medios franceses en Abiyán, apostó por una operación militar y policial para desmantelar las redes de traficantes de inmigrantes en Libia y abogó por reforzar la operación militar contra el yihadismo en el desierto del Sahel, aunque no quiso entrar en detalles. «Hay que actuar, no solo denunciar», advirtió.
Según llegaron al lujoso hotel, en medio de la humildad de Abiyán, donde se celebró la cumbre, los dirigentes políticos se refirieron con preocupación a la situación en Libia. Tenían por delante dos jornadas para demostrar que se puede pasar de las palabras a los hechos y avanzar en las soluciones. La Unión Europea llevó a Costa de Marfil su plan para alcanzar inversiones por valor de 44.000 millones de euros hasta 2020. Un proyecto, inspirado en el «Plan Juncker» para Europa, con el que se pretende mejorar la situación de los países de origen de la inmigración ilegal, su calidad de vida en definitiva, y animar así a sus jóvenes a no emprender el «peligroso viaje» hacia Europa de forma irregular, en busca de una vida mejor.
El futuro de los jóvenes
Las medidas son cada vez más urgentes, en un continente donde la demografía ejerce una fuerte presión, y donde hay países, como Níger, que doblan su población cada 14 años. Ahora mismo la población africana es de 1.200 millones de personas (15 por ciento del total mundial), y se prevé que en 2050 alcance los 2.400 millones (26 por ciento), y en 2100 llegará al 39 por ciento del total del mundo, según estimaciones de Naciones Unidas. En el periodo de 2010-2015, mientras la tasa de fertilidad global fue de 2,51 hijos por mujer, en África fue de 5,1.
El futuro de la juventud, y los flujos migratorios hacia Europa para huir de la pobreza o de las guerras, están unidos. Eso sí, solo el 20 por ciento de las migraciones se dirigen a Europa. La mayor parte de los movimientos son dentro del continente africano. Desde la Unión Africana, se pidió directamente a Europa que invierta en su juventud, para frenar así el éxodo, masivo y a menudo trágico, de un continente a otro.
Nada más llegar a la cumbre, la canciller alemana, Angela Merkel, que se encuentra en plenas negociaciones para intentar formar Gobierno, subrayó la necesidad de acabar con el tráfico de personas y la esclavitud, y planteó como solución la creación de una ruta legal para que los africanos alcancen Europa de forma segura, algo que defendió también el presidente Rajoy. El saludo entre ambos fue tan cordial como siempre.
En la cumbre, los dos oradores principales en la sesión sobre la migración fueron el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, por parte europea, y el Rey Mohamed VI, por parte africana. En una intervención a puerta cerrada, Rajoy expuso la experiencia española, basada en la cooperación con los países de origen y de tránsito, que ha sido asumida ya por la UE. Rajoy puso como ejemplo de cooperación la relación entre España y Marruecos y subrayó la necesidad de reforzar la lucha contra las mafias para desmantelar su «perverso» negocio. «Son responsables de las recientes imágenes que están en la mente de todos», afirmó, en alusión a la venta de esclavos.
En Abiyán se produjo un hecho insólito, pues fue la primera vez que coincidieron en una cumbre, y además en la misma sala, el Rey de Marruecos y el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Ghali.

jueves, 16 de febrero de 2017

África está superando la nueva esclavitud que le impone un déspota Occidente.


El pasado de ayuda y de despotismo, por parte de occidente hacia África, sigue causando todavía nuevas esclavitudes y sufrimiento, por el acaparamiento de tierras y recursos minerales, que los grandes poderes financieros imponen, incluso con violencia, a los pueblos africanos. Por desgracia, demasiados gobiernos y empresas africanas, actúan también de forma cómplice, corrupta y abusando de su propia gente.

Muchos gobiernos, (EEUU, UE y China), así como las empresas van a África, con piel de cordero, pero se comportan como lobos rapaces y crueles que causan violencia, hambre y enfermedades, privando a los pueblos locales de sus tierras, de sus recursos, de su dignidad y de su paz.

Para colmo, los poderes financieros, primero les roban los ricos recursos naturales, y luego les intentan compensar con ridículos regalos o ayudas, que delatan una falta total de respeto y de responsabilidad.


Todos somos cómplices, aunque buscamos aparecer como generosos samaritanos. Les obligamos a salir de sus países y luego les cerramos la entrada en los nuestros, dejándoles eso sí, junto al muro, unas cajas de comida, medicinas y algunas mantas.

Todos los medios e instituciones de ayuda humanitaria (ONG y Fundaciones) deben permanecer muy vigilantes para no ser cómplices de tanta opresión y esclavitud, causada por los poderosos, guardando a los pueblos que deseamos apoyar, en situación de permanente privación y dependencia.

Pero sabemos bien que el cambio no vendrá nunca de parte de los poderes políticos o financieros, porque lo único que saben y quieren hacer, es: seguir colonizando, saqueando y esclavizando a los pueblos emergentes, sobre todo en el rico continente africano.

El cambio para terminar con esta desastrosa esclavitud y feroz control de recursos, está llegando gradualmente de los mismos pueblos africanos esclavizados, que están tomando ya las riendas de su propio destino para fomentar un desarrollo más humano y sostenible.

Los poderosos, en todas partes y tiempos, solo saben dominar, controlar y esclavizar para su propio beneficio económico.

Las sociedades africanas se están organizando en diversos movimientos sociales y grupos que promueven una economía más colaborativa buscando el bien común y respetando la dignidad de las personas. El movimiento “Mjondolo” en Durban, Sudáfrica, así como los movimientos sociales en otros 23 países africanos, son un buen ejemplo de empoderamiento de las comunidades oprimidas, capaces de su propia liberación.

A través de la ayuda humanitaria, a veces nos creemos solidarios y generosos, cuando lo importante consiste en comprometerse para aislar a las grandes empresas y corruptos, y para potenciar movimientos y estructuras más justas junto con líderes más responsables.

Si solo nos quedamos en la ayuda, seguimos estando del lado de los opresores, haciéndonos cómplices con ellos. La ayuda continua y organizada, es como una extensión del colonialismo y del paternalismo de Europa hacia África.

Nos creemos que África y otros pueblos son incapaces de cuidarse a sí mismos. La ayuda en cierta manera suplanta la habilidad de los africanos para gestionar su propia vida y destino.

La colaboración que los países emergentes requieren, debe ser para mejorar las estructuras locales en la agricultura, industria y en todos los servicios sociales. Colaborar en proporcionales las oportunidades para mejorar su agricultura, pesca, minería y cuidado de la naturaleza.

Existen ya proyectos que los pueblos africanos están desarrollando, como la energía solar, reverdecimiento del Sahara, modernización de la agricultura y de la pesca, telecomunicaciones, etc.

Lo que África y todo el mundo necesita más urgentemente, son líderes más responsables e íntegros, oportunidades para trabajar y desarrollar el pais, junto con structuras más humanas y justas.

Podríamos llegar a una situación en la que sea África la que más aporta para alimentar al mundo, y no al revés. De hecho esto ya está ocurriendo en este momento y África es ahora mismo, el continente imprescindible.

Fuente: africafundación.org

miércoles, 23 de julio de 2014

Llamada desde el Congo.



Gabriel Mª Otalora

La República Democrática del Congo es noticia; para mal, como casi siempre que se habla de África, eterna fotografía del hambre, la guerra y la miseria, maltratada por siglos de colonización y rapiña europea que se aprovecha de una elite africana fácil de corromper.
Las multinacionales de nuevas tecnologías, telefonía móvil y ordenadores dependen de una serie de minerales como el estaño, oro, wolframio y sobre todo el coltán, con el 80% de los recursos mundiales concentrados en el este del Congo.

A partir de los años 90 el precio de este mineral se disparó, y no se les ocurrió mejor idea para abaratar la materia prima que impulsar la esclavitud utilizando a jóvenes y niños como esclavos los siete días de la semana todo el año, sin medidas de seguridad hasta que fallecen reventados. Los orígenes de este drama humanitario se remontan a la guerra fratricida entre hutus y tutsis. La lucha continúa pero, desde los años 90, las milicias rebeldes concentraron sus esfuerzos en el control de las minas para financiarse la guerra y así seguimos, ellos matándose despiadadamente en un país desolado y nosotros embriagados de tecnología mientras nos ocultan el precio del mal llamado desarrollo mundial, que no es otro que el colonialismo de nuevo cuño que propician los países de la Unión Europea, Estados Unidos y demás adláteres.

La resultante son cinco millones de muertos y cien mil mujeres violadas al año desde finales de esa década, a cambio de que las multinacionales reciben coltán a precios ridículos con los que pueden crear toda la tecnología que quieren mientras esta gran injusticia definida como el conflicto más sangriento desde el fin de la II Guerra Mundial continúa silenciada en el mundo occidental. Y nuevamente, son las otras multinacionales, las de la solidaridad, como en este caso Manos Unidas y Alboan (de los jesuitas), las que nos abren los ojos denunciando esta tragedia humanitaria mientras ayudan sobre el terreno en lo que pueden. Dos millones de personas han abandonado sus casas por la guerra pero nos alarmamos cuando las verjas de Ceuta y Melilla se saturan de infelices congoleños y de otros países depauperados que llaman desesperados a nuestras puertas europeas.

De lo que se trata no es de acabar con los móviles y demás beneficios tecnológicos, sino de que la extracción de estos minerales se produzca en condiciones dignas acabando con la explotación para financiar la guerra. La verdad es que esto recuerda a la explotación textil en países como Bangla Desh, de la que se sabe bastante más pero que tampoco se hace apenas nada, y eso que varias empresas son de capital español. He leído bastante sobre ambas realidades execrables y aporto mi granito de arena compartiendo con los lectores esta realidad para que al menos, nos sintamos solidarios y aportemos dinero a quienes solo por amor están ayudando a los miles de miserables que malviven al este del Congo. Algo es algo, porque apelar a nuestros gobernantes a que recuperen la ayuda a la cooperación y desarrollo, me parece una quimera. Y de la ONU, mejor no hablar.

lunes, 21 de octubre de 2013

Perú, Ecuador y Uruguay líderes de la esclavitud moderna en América del Sur.


Uruguay ocupa el puesto 72 en el ranking The Global Slavery Index(Índice Global de la Esclavitud) que fue elaborado por la organización australiana de derechos humanos Walk Free Foundation y que refleja los niveles de esclavitud moderna en función de su población. A nivel de las Américas, a Uruguay se lo encuentra en el quinto puesto.

La esclavitud moderna incluye la esclavitud per sé, las prácticas asociadas a la esclavitud como la servidumbre por deudas, el matrimonio forzado, el comercio o el explotación de los niños, la trata de personas y el trabajo forzoso.

En total, hay referencias de 162 países entre los cuales Mauritania encabeza el listado con entre 140.000 y 160.000 esclavos. Si bien no es el país que cuenta con más esclavos, lidera el ránking puesto que es el guarda la mayor relación frente a la cantidad de habitantes del país (3.796.141). En estos términos, a Mauritania le sigue Haití.

Según esta organización que realizó por primera vez el ranking, en Uruguay hay aproximadamente entre 9.500 y 10.000 personas en diversos grados de esclavitud. En relación a sus 3.395.253 habitantes, Uruguay está ubicado 72° a nivel mundial y 5° en la región.

Sin embargo, al analizar los datos absolutos, el país con más esclavos es India con entre 13.300.000 y 14.700.000 personas en estas condiciones. A este le sigue China, Pakistan y Nigeria.
LA REGIÓN.

Según el informe, se estima que el 3,78% del total de esclavos de los 29,8 millones del mundo, se encuentran en el continente americano.

Estados Unidos y Canadá son los principales destinos de estas personas por la demanda que tienen de trabajo con mano de obra barata; sin embargo, ambos países puntúan muy bajo en el riesgo global, lo que el informe The Global Slavery Index atribuye a las medidas fuertes sobre la política de la esclavitud.

En este ránking regional, Uruguay está ubicado en la quinta posición. Además de Haití, lo anteceden Perú con 80.000 personas en condicion de esclavitud sobre un total de 29.987.800 pobladores. Luego, Suriname que tiene entre 1.500 y 1.600 esclavos sobre un total de 534.541 y Ecuador que cuenta cerca de 45.000 personas víctimas sobre un total de 15.492.264.
¿CÓMO SE HIZO EL INFORME?

The Global Slavery Index brinda un ranking que tiene como objetivo reflejar una medida que combina tres variables principales:

Prevalencia estimada de la esclavitud moderna en cada país (representa el 95% del total).

Una medida del nivel de tráfico de personas hacia y desde cada país (representa el 2,5 %).

Una medida del nivel de infantil y el matrimonio precoz en cada país (representa el 2,5 %).

Para los datos de la primera variable tomaron dos tipos de investigación. La primera es una colección secundaria: revisión de los registros públicos, informes publicados por los gobiernos, investigaciones de informes no gubernamentales y organizaciones internacionales y análisis de investigaciones periodísticas. La segunda, datos de las encuestas que dan una estimación estadística. Este último tipo de información está disponible para un número limitado de países. Debido a que las encuestas por muestreo no existen para muchos países, el índice utiliza datos de muestras representativas que usa como patrón estadísticamente la prevalencia de la esclavitud en los países seleccionados que no han tenido las encuestas por muestreo al azar.

La información sobre el nivel de trata de personas dentro y fuera de un país fue sacado de la US Trafficking in Persons mientras que los números de matrimonio infantil que se desarrolla dentro de la investigación son del Unicef.

Para entender la variación en el riesgo de esclavitud, el informe reúne diversos factores relacionados con este delito. Algunos de estos ayudan a crear un contexto de vulnerabilidad, otros reflejan la presencia o ausencia del imperio de la ley, y otros señalan el impacto de la discriminación y la exclusión.

En esta investigación, 33 variables se utilizaron para explorar cómo el riesgo de esclavitud varía de país a país. Estas se agruparon en cinco dimensiones: políticas contra la esclavitud, derechos humanos, desarrollo económico y social, estabilidad, discriminación hacia la mujer
WALF FREE FOUNDATION.

The Global Slavery Index es producto del trabajo de investigación de la ONG Walk Free Foundation, en consulta con expertos de organizaciones internacionales y centro de investigación e instituciones académicas. Según da cuenta la propia organización, el índice está respaldado líderes políticos como Hillary Clinton , Tony Abbott , Gordon Brown, Gareth Evans y Julia Gillard , filántropos como Bill Gates y Mo Ibrahim y otros expertos como Muhammad Yunus , Luis C'deBaca y Louise Arbour .

La misión de Walk Free Foundation, que tiene su sede en Australia, es “poner fin a la esclavitud moderna” mediante “la movilización de un movimiento activista mundial, la generación de máxima calidad, la incorporación de negocios y el aumento de los niveles de capital para impulsar cambios en aquellos países e industrias que llevan la mayor responsabilidad por la esclavitud moderna de la actualidad”.

Fuente: elpais.uy