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sábado, 1 de junio de 2019

Nuestra Iglesia no es transparente…. como lo era la Iglesia primitiva.



Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Me ha venido este pensamiento a raíz de la 1ª lectura de ayer, 6º Domingo de Pascua. Está sacada del libro “Los Hechos de los Apóstoles”, que es un libro histórico, de los viajes y aventuras de los evangelizadores itinerantes de la primitiva Iglesia, en el que tiene un indudable protagonismo San Pablo. En concreto, ayer leíamos párrafos como éstos. “Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: «Si no os circuncidáis conforme a la costumbre mosaica, no podéis salvaros. Se produjo con esto una agitación y una discusión no pequeña de Pablo y Bernabé contra ellos”. ” … y les enviaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos, saludan a los hermanos venidos de la gentilidad que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. 24 Habiendo sabido que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, os han perturbado con sus palabras, trastornando vuestros ánimos, ..Que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que éstas indispensables: 29 abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza. Haréis bien en guardaros de estas cosas. Adiós.».

En el libro de “Los Hechos” nos sorprende, visto y constatado el secretismo eclesiástico de nuestros días, la transparencia, la sinceridad, la valentía, y la franqueza a toda prueba. En el texto que ahora contemplamos me llaman la atención dos cosas: en primer lugar, que Pablo y Bernabé no se conforman con lo que ellos consideraban, ¡y lo era!, un atropello para sus fieles procedentes del paganismo, a los que se les quería obligar a hacerse judíos antes de bautizarse, y no se avergüenzan de embarcarse en una nada tranquila ni dulce agitación, que derivó en una “violenta discusión”. Y, en segundo lugar, que no ocultaran ese episodio de incómoda tensión entre los hermanos, sino que lo contaran, y lo dejaran inmortalizado, aunque ellos entonces no lo sabían, ni se lo imaginaban, por los siglos de los siglos.

En las reuniones episcopales actuales, de la Conferencia Episcopal, y otras, sospechamos muchas veces, por la diligencia y premura con la que ocultan sus encuentros, que nuestros señores obispos tienen también encontronazos, que nunca cuentan, y que tenemos que imaginar, sin poder salir nunca del mundo de la sospecha, de los rumores, y de las conclusiones más o menos lógicas, pero exponiéndonos a faltar a la verdad en nuestras suposiciones, con lo fácil que sería que nuestros pastores nos contaran la verdad, con sencillez, humildad, y, si fuera el caso, con pudor y vergüenza. Es hasta ridículo las precauciones con las que pretenden guardar y preservar algunos “secretos vaticanos”, hasta con penas de “excomunión” papal. ¡Que lejos nos encontramos de la actitud que llevó al Maestro a declarar que lo que guardamos tan celosamente en las alcobas, y debajo de la cama, el día del juicio será proclamado en las terrazas y azoteas.

Es una pena que la Iglesia, que en el transcurso de los siglos, se dejó contaminar por la suciedad y basura moral, la injusticia, y la violencia del mundo, no aprovechara, al revés, grandes logros de la humanidad, que el mundo tiene también riquezas que la Iglesia podía haber aprovechado. ¿Por qué la Iglesia institución se dejó contaminar por el afán de poder, por métodos intolerantes y violentos de coacción, llegando hasta la tortura, la delación sin posibilidad de defensa, y la fácil condena a la hoguera y a la picota, y no aprovechó las lecciones que eventos incluso trágicos como la Revolución Francesa trasmitieron a los hombres en dirección a la justicia, a la igualdad, a fraternidad, a la libertad? Sonroja comprobar cómo la Iglesia oficial, institucional, jerárquica, avanzó lentamente, contra corriente de la corriente de la Historia, en casos como la libertad de los trabajadores, el libre pensamiento, la ética de los sindicatos, los derechos humanos de libertad, de dignidad, de libertad de expresión, de pensamiento, y cómo desaprovechó de manera lastimosa la riqueza y la belleza de movimientos culturales como la Enciclopedia y Ilustración, atacándolas con documentos nefastos y horrorosos como el “Syllabus”.

(¿Alguien puede entender que a día de hoy el Estado del Vaticano no haya firmado la Declaración de los Derechos Humanos, proclamados por la ONU el lejano día del 10 de Diciembre del año 1948? ¿Y que haya firmado solo 10 de las Convenciones sobre los Derechos Humanos, de las 110 que hay proclamadas, y en funcionamiento? el mero hecho de que la comunidad eclesial de los seguidores de Jesús sea comandada y dirigida por un estado civil, porque no puede ser teocrático, ya es un escándalo. Y más si se trata de uno de los pocos Estados, -de momento me parece que siguen siendo tres-, que no hayan admitido, ni en teoría, la importancia del reconocimiento de esos Derechos Humanos. Y a mí, personalmente, me sigue escandalizando que no hayamos llenado la plaza de San Pedro cientos de miles de católicos, protestando por esta situación, escandalosa, e inadmisible).

Nuestros primeros padres en la fe no se merecen unos sucesores tan poco claros, ni sinceros, ni transparentes, ni valientes, como los que ahora queremos, y nos gustaría acertar, ser vistos como los testigos fidedignos y creíbles del Reino de Dios.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El Miércoles de Ceniza.


Miércoles de ceniza, fiesta religiosa. Para la Iglesia Católica, es el primer día de la Cuaresma, que culmina con el Domingo de la Resurrección. Cientos de católicos se congregarán en las iglesias del país para recibir la imposición de la ceniza. Este ritual, que encierra el significado de la renovación del espíritu, simboliza el inicio de la Cuaresma


¿Por qué miércoles?


Cuando en el siglo IV, se fijó la duracion de la cuaresma en 40 días, ésta comenzaba 6 semanas antes de la Pascua (Para calcular la fecha de la Pascua se usaba el computus), en domingo, el llamado domingo de “cuadragésima”. Pero en los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal. Y aquí surgió un inconveniente: desde los orígenes nunca se ayunó en día domingo por ser “día de fiesta”, la celebración del día del Señor. Entonces, corrieron el comienzo de la Cuaresma al miércoles previo al primer domingo.


Imposición de la ceniza


Este día, que es para los católicos día de ayuno y abstinencia, igual que el viernes santo se realiza la imposicion de la ceniza a los fieles que asisten a misa. Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del domingo de ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza o la frente de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, ya usado desde el antigua testamento; y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma.

En el rito católico la imposición de la ceniza es realizada por el sacerdote sobre los fieles. El sacerdote puede hacer una cruz con la ceniza en la frente de los fieles o dejar caer un poco de ceniza en su cabeza. En el caso de los clérigos se puede aplicar en la tonsura. Mientras lo hace puede emplear una de las siguientes frases extraídas de las escritura:

  1. Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida (Gén. 3:19)
  2. Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás (Mc. 1:15)
  3. Arrepiéntete y cree en el Evangelio (Mc. 1:15)

Es costumbre dejar no lavar la ceniza hasta que esta desaparezca por sí misma.

La imposición de las cenizas, de acuerdo al rito, recuerda que la vida en la tierra es pasajera y que la vida definitiva se encuentra en el Cielo. La Cuaresma comienza con el miércoles de Ceniza y es para los católicos un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.


Origen de la costumbre


Antiguamente los judíos y otros pueblos de Oriente Próximo acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. La Biblia menciona múltiples ocasiones y pueblos que utilizaban la ceniza en significado de duelo como en Mt 11:21.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. De acuerdo a la creencia, esto recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que recuerda a los que la practican que algún día vamos a morir y que el cuerpo se ha a convertir en polvo.

Fuente:


El Miercoles de Ceniza - Comentario, Repertorio Sugerido


El Miércoles de Ceniza es un día privilegiado litúrgicamente hablando, ya que en la tabla de los días litúrgicos según la precedencia aparece en el segundo grupo, al mismo nivel que los domingos de Adviento o la octava de Pascua por ejemplo.

En ese día comienza uno de los llamados “tiempos fuertes”: la Cuaresma.
Es día de ayuno y abstinencia (como el Viernes Santo) y la Liturgia nos presenta presenta el rito, característico, de la imposición de la ceniza.

En la Misa de ese día se bendice y se impone la ceniza, hecha de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos el año precedente.

Se omite el acto penitencial, que se sustituye por la imposición de la ceniza, después de la homilía.
Tras una oración impone en la cabeza o la frente la ceniza a los presentes con cualquiera de las dos fórmulas que propone el Misal:
- “Convertíos y creed en el Evangelio” o bien
- “Acuérdate de que polvo eres y al polvo volverás”.

Es conveniente que el sacerdote presidente también se la imponga o le sea impuesta por algún fiel. Debe ser el primero en dar ejemplo de que se suma también a ese camino de conversión.

Después sigue la Oración de los fieles y comienza normalmente la Liturgia eucarística. No se dice el Credo.
También existe la posibilidad de imponer la ceniza fuera de la misa. En este caso debe ir acompañado el rito con una Liturgia de la Palabra.

Los días posteriores a este miércoles, hasta el primer domingo de Cuaresma, se llaman jueves, viernes y sábado después de Ceniza.

El color morado de las vestiduras sagradas es el propio de este tiempo.
Haciendo un poco de historia de este rito al principio se limitaba a los penitentes públicos, o sea, al grupo de pecadores que recibirían la reconciliación el Jueves santo. Desde el siglo XI comenzó a aplicarse este rito a todos los cristianos. Toda la comunidad se reconocía pecadora y se convirtió en un gesto de conversión cuaresmal.

La ceniza nos recuerda nuestra condición débil y caduca. Además, somos pecadores.

En el Antiguo Testamento hay numerosos ejemplos del uso de la ceniza como elemento penitencial y de arrepentimiento, Baste esta cita: “Josué desgarró sus vestidos, se postró rostro en tierra y todos esparcieron polvo sobre sus cabezas y oraban a Yahve” (Jos7,6).

Repertorio Sugerido:
Canto procesional de entrada: Nos has llamado al desierto (Antonio Alcalde)
Salmo: Tomado del Libro del Salmista (Coeditores Liturgicos) - Pag. 76
Aclamación antes del Evangelio: Señor Tu tienes palabras (A.Alcalde) - Sal. 94, 8ab
Imposicion de la ceniza: Convertíos al Señor (A. Alcalde), Con estas cenizas (L. Montgomery), Perdon Señor (J.A.Espinosa), Convertíos (J. Madurga).
Canto procesional de Ofrendas: Te ofrecemos Señor (F. Palazon)
Sanctus: Santo (L. Elizalde)
Padre Nuestro: Padre Nuestro (M. Gregoriana)
Agnus Dei: Cordero de Dios (Misa Sinodal - Francisco Palazon)
Canto procesional de Comunion: Porque nos invitas (C. Gabarain), Dios no quiere la muerte (C. Gabarain)