Mostrando entradas con la etiqueta farsa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta farsa. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de julio de 2012

España: el miedo atenaza, la mentira política desarma.



Marcos Roitman Rosenmann



En más de 80 ciudades, por primera vez en la historia reciente de España, la población sale a la calle a pedir la dimisión de un gobierno a sólo seis meses de haber ganado las elecciones. Ya no se protesta contra los recortes salariales, el rescate a los bancos. Ahora se clama contra el engaño, la farsa, la mentira y la pérdida de soberanía. Pero la clase política no se da por aludida. La diputada del Partido Popular Andrea Fabra, hija de una saga familiar franquista, sintetiza el sentir de sus correligionarios al exclamar una vez aprobados los recortes: ¡Que se jodan!

Ahora son muchas las explicaciones para justificar los recortes sociales, las reformas laborales y los planes de austeridad económica. Todas derivan de un tronco común; el argumento es banal. Empresarios, tecnócratas y políticos en turno se han confabulado para contar una mentira y vivir de ella. Para razonar la crisis, apuntalan: España ha vivido por encima de sus posibilidades, llegó la hora de pagar los excesos. Bajo este principio se han generalizado las justificaciones para el rescate. El PSOE y el PP se tiran los trastos a la cabeza y se acusan mutuamente. El PP ataca al PSOE diciendo que recibió un país en bancarrota y los socialdemócratas le achacan incumplimiento de programa. Los socios menores se suman al carro y piden moderación. Pero todos llegan a la misma conclusión: es la hora de apoquinar con la factura. Lo sensato es no mirar cómo se repartió el gasto. En tiempos de vacas gordas, apostillan, todos sacan tajada y se dejan llevar por el optimismo, el despilfarro y la opulencia. Si España creció, alguna migaja tocó a los más desfavorecidos, aunque sea de manera indirecta. Hubo subidas salariales, se amplió la cobertura sanitaria, se edificó más vivienda social, se dotó de fondos a la investigación, se otorgaron mejores becas, no se subió el IVA, las pensiones crecieron y se impulsaron obras de infraestructuras. Se construyeron autovías, aeropuertos, tren de alta velocidad, instalaciones deportivas, colegios públicos, universidades. Se potenció el arte y la cultura, y las desigualdades no eran visibles. El neoliberalismo hizo ondear su bandera triunfante bajo la fórmula de la democracia de mercado. Todo funcionada a las mil maravillas. A decir de Aznar, España iba bien, era socio fiable y, desde luego, potencia mundial.

De ellos, nadie pensó en el colapso. Rodríguez Zapatero se resistió a pensar que España entraba en una crisis profunda. Primero negó su existencia y posteriormente acabó hablando de brotes verdes. Mientras duró el festín, nos dicen, las clases medias prosperaron, invertían en bolsa, compraban acciones, casas, apartamentos en la playa, yates, viajaban en primera clase y comían en restaurantes de postín. Se las prometían felices. España pasó a tener un parqué de coches de lujo impensables. Por sus calles se pueden ver Mercedes, Porsche, Audi, Volvo, BMW, Ferrari, 4x4. La alta gama se convirtió en objeto de deseo. Los bancos se frotaron las manos, en medio de la desregulación y sin que nadie les pusiera topes a sus productos; participaron del sarao otorgando créditos a diestro y siniestro. Claro, nadie se podía quedar sin crédito. Hubo ofertas para todos. Los bancos mintieron para captar clientes, sean quienes fuesen.

España es un país donde la cultura de la vivienda en propiedad constituye una razón de Estado. Vivir de alquiler está mal visto. Todos quieren tener un apartamento, y se ahorra para conseguirlo. En ello se fundamenta la especulación inmobiliaria. Mientras los trabajadores gozaban de empleo fijo tenían crédito y podían acceder a la casa de sus sueños. Los migrantes llegados en los años 90 y principios del siglo XXI abrazaron esta cultura y como manera de progresar se sumaron al carro de las hipotecas. La oferta de viviendas creció a la par de su demanda. Había para todos. Invertir en el ladrillo se consideró opción de ahorro en el medio y largo plazos. Nunca se devaluarían. Con los bancos deseosos de vender productos hipotecarios y conceder préstamos dilatados a 30 y 40 años, la burbuja creció. Mientras hubo trabajo, aunque fuese precario y basura, el globo podía seguir inflándose y las inversiones de riesgo no ser un problema. Si alguien mencionaba que la economía financiera sobre la que se sustentaba era un castillo de naipes, inestable, se le apartaba. Se le tildaba de aguafiestas, gafe o se le ignoraba. Tal vez era un resentido, un ecologista, un antisistema o un izquierdista frustrado. Escucharlo no valía la pena.

Hoy asistimos a una crisis cuya salida no se avizora. Paralizados y con la cartera vacía, nos dicen que son tiempos de vacas flacas, de apretarse el cinturón y asumir las consecuencias del despilfarro. El discurso está en boca de todos, no importa ser peón de la construcción, albañil, trabajador de la minería, empleado de servicios, enfermero, policía o administrativo. El sentimiento de haber vivido por encima de las posibilidades cala y se acepta a regañadientes. Se interioriza, llegó la hora de recuperar la cordura. Por este motivo los primeros recortes se asumieron con resignación. No gustó, pero se vieron como necesarios para salir del agujero. Protestas, huelgas generales durante el gobierno del PSOE y los sindicatos llamando al diálogo social, el compromiso y la defensa de los derechos laborales. En este contexto, el Partido Popular ganó las elecciones señalando que no habría más recortes ni subidas del IVA, ni bajadas salariales, que no se dejaría avasallar por Angela Merkel, la Unión Europea y la troika. Con estos eslóganes logró mayoría parlamentaria y la gente creyó su discurso. Hoy, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, se desdice. Caricompunjido dice que “no tiene libertad para hacer lo que quiere, que debe cumplir con la troika y que no le gusta lo que hace”. Lo suyo sería dimitir, por ética política. En esto tiene razón el PSOE, pero no lo plantea sólo el PSOE. Es clamor popular. Inclusive, concejales y senadores del propio Partido Popular han dimitido por vergüenza y reiterando que no era ese su programa.

No estamos ante un discurso y una economía del miedo. El miedo está presente en toda actividad humana. Controlarlo, evitar sentirse atenazado, no ser osados, en eso consiste la valentía. Pero la mentira política nos transporta a otro lugar, nos desarma. Tiene múltiples caras y ninguna es su rostro. Bajo el principio de que si es conveniente mentir al pueblo, Rajoy se mantiene en el poder y reprime, criminalizando la protesta social que lo pone en evidencia. El recurso de la mentira como fórmula política hace que España sufra una profunda crisis de dignidad que afecta a su clase política, a sus instituciones y sus poderes. Si realmente quiere construir una ciudadanía democrática sólo queda purgarla y comenzar una nueva andadura.

Fuente: Chacatorex

domingo, 13 de noviembre de 2011

En EEUU, sus "héroes" también van a fosas comunes...



Militares americanos incineraba y lanzaba cuerpos de caídos en rellenos sanitarios

El secretario estadounidense de Defensa, León Panetta, ordenó investigar la gestión en la morgue militar de Dover (capital del estado de Delaware, noroeste), donde llegan los cuerpos de los soldados muertos en Irak y Afganistán. De acuerdo al Washington Post, la morgue quemó y lanzó los cadáveres en un vertedero de Virginia (oeste), práctica que los funcionarios han abandonado en favor del entierro en el mar.
El mencionado depósito de cadáveres es actualmente objetivo de investigación federal por el mal manejo de los cuerpos de los soldados caídos. Se conoció que la forma de eliminación no se dio a conocer a los familiares de las víctimas.

Entre 2003 y 2008 se despojaron de cuerpos enteros y partes de ellos, informaron funcionarios de la Fuerza Aérea.

"Ninguno de nosotros estará satisfecho hasta que no hayamos demostrado a las familias de nuestros héroes caídos que hemos tomado todas las medidas posibles para proteger el honor y la dignidad que sus seres queridos merecen", declaró Panetta este jueves en rueda de prensa.

El Secretario reiteró que ha instruido a una revisión independiente de las operaciones actuales en Dover, con el fin de “evaluar los procedimientos y los cambios que deben aplicarse”, que dirigirá el vicealmirante Richard Carmona, ex director general de Salud Pública en el Gobierno de George W. Bush, junto con un panel de expertos.El pasado martes, se divulgó un informe el cual reveló que la Fuerza Aérea realizó una investigación interna durante un año y medio, tras conocer que la morgue militar extravió partes de cadáveres en dos ocasiones en 2009, así como manipuló indebidamente otros sin consultar a las familias.

Como "consternado" manifestó sentirse Panetta por los informes sobre la gestión del tanatorio de Dover, de los que fue informado al poco de llegar a su cargo.

En tanto, oficiales de la Fuerza Aérea señalaron que la práctica de despojarse de los cuerpos se limitó a partes de los mismos que no pudieron ser identificados en primera instancia o fueron recuperados en el campo de batalla. Asimismo, indicaron que los familiares de las víctimas habían dicho que podrían ser eliminados por los militares, sin embargo la investigación sobre los procedimientos apenas comienza.

Por su parte, el subjefe de la Fuerza Aérea, el teniente general Darrell G. Jones, relató que las partes de los cadáveres fueron incineradas y posteriormente llevadas a un relleno sanitario por un contratista militar.

Jones comparó el procedimiento con la eliminación de desechos médicos. En este contexto, no precisó cuántas partes del cuerpo se despojaron de esta manera.

“Esa fue la práctica común en ese momento, y desde entonces nuestras prácticas han mejorado”, admitió el teniente general.

De acuerdo con el documento de la Fuerza Aérea, el vertedero usado para despojar los cuerpos se encuentra localizado en King George County, Virginia.Entretanto, trabajadores de la empresa Waste Management Inc., que opera el relleno sanitario, aseguraron que la compañía no tenía conocimiento sobre el origen de las cenizas. “No fue hecha ninguna aclaración específicamente sobre el proceso de la Fuerza Aérea”, indicó la vocera de la empresa, Lisa Kardell.


Asimismo, la portavoz de Waste Management explicó que el depósito de cadáveres de Dover cambió su política en junio de 2008, desde entonces la Marina coloca los restos incinerados de las partes de los cuerpos en las urnas que están enterradas en el mar.

“Lo que ocurrió en Dover AFB supera en muchos niveles la ira en todo el país que resultó de los informes de malos tratos a los soldados heridos en el antiguo hospital Walter Reed Army Medical Center en 2007 y los informes de las tumbas perdidas o fuera de lugar en el Cementerio Nacional de Arlington”, sostuvo el comandante nacional de los Veteranos de Guerras en el Extranjero, Richard L. DeNoyer.

“Sólo tienen una oportunidad de regresar a nuestros guerreros caídos a sus familias con toda la dignidad y el respeto que merecen por parte de una nación agradecida y esa morgue falló al hacer su trabajo”, insistió el veterano.

De acuerdo a los reglamentos militares, las Fuerzas Armadas tienen el deber de cuidar de las tropas caídas y sus familias. Todos los militares muertos en el extranjero regresan a Dover en los casos de transferencia envueltos en la bandera y se le rinde una ceremonia de “transferencia digna”.

El esposo de Gari-Lynn Smith fue despojado en el relleno sanitario después de su fallecimiento en el 2006 en Irak.

Smith se sintió “horrorizada y disgustada” por la forma en que la Fuerza Aérea había actuado. Ella se enteró de la eliminación del cuerpo de su esposo este año a través de una carta de un alto funcionario de la morgue de Dover.

“La única paz que tenía después de la muerte de mi marido fue que sería llevado a Dover y que sería tratado con dignidad, amor, respeto y honor”, dijo Smith. “Pero esto se acabó cuando me dijeron que su cuerpo había sido arrojado a la basura.”El sargento 1ª Clase Scott R. Smith, esposo de Gari-Lynn, sirvió más de 16 años en el Ejército y fue voluntario para el peligroso servicio de desactivación y destrucción de bombas en Irak. Scott murió cuando pisó una placa de presión que detonó una bomba enterrada.

Según datos del Pentágono, desde el 2003 el centro mortuorio ha recibido los restos de más de seis mil 300 soldados caídos en guerras.



Por: TeleSUR 
Fecha de publicación: 11/11/11 

Información relacionada:


Fuente: Chacatorex

jueves, 28 de julio de 2011

EE.UU.: La crisis inventada


Alberto Ampuero
A poco menos de una semana de que venza el plazo para elevar el límite de la deuda, demócratas y republicanos siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo solucionarlo.

Obama quiere que el Congreso aumente el límite de 14.3 billones de dólares de endeudamiento para que la administración siga pagando, pero los republicanos han exigido recortes drásticos del gasto sin aumento de impuestos para frenar el déficit.

Obama y los demócratas han accedido a hacer recortes en programas sociales, pero exigen que los más ricos “paguen lo que les corresponda”.

En otras palabras, comparten un objetivo estratégico (desmantelar los programas de la red de seguridad social) pero tienen diferentes tácticas para lograr esa meta.

Hay varios planes sobre la mesa, todos suponen concesiones de parte de los legisladores de ambos partidos y del propio presidente Obama, pero ninguno tiene la garantía de ser aprobado

La verdad es que a los dirigentes republicanos les da exactamente igual el grado de endeudamiento. Por el contrario, están utilizando la amenaza de una crisis de la deuda para imponer un programa ideológico.

El sector ultraconservador Tea Party, cuyos nuevos miembros de la Cámara fueron elegidos bajo el lema de poner orden en el gobierno y de evitar nuevos impuestos, han ejercido una enorme influencia en las negociaciones.

Para los halcones del déficit, el principal enemigo de la economía es el gasto público descontrolado (como si la crisis hubiera sido provocada por el dispendio fiscal).De modo que usan el límite de la deuda para obtener concesiones políticas mediante amenazas.

Históricamente el límite de la deuda se ha considerado un detalle sin importancia. Siempre que el Gobierno ha pedido al Congreso que eleve el límite de la deuda, este ha accedido. Desde 1960, el Congreso ha permitido en 78 ocasiones subir permanentemente el tope de la deuda; 49 veces con presidentes republicanos y 29 veces con presidentes demócratas.

A un año de que se celebren elecciones presidenciales en Estados Unidos, la elevación del límite del endeudamiento ha dejado de ser un trámite parlamentario para convertirse en un arma política.

De hecho, es difícil evitar la sospecha de que los dirigentes republicanos en realidad quieren que la economía vaya mal

El gobierno estima que el límite de la deuda, ubicado actualmente en 14.3 billones de dólares y que se alcanzaría el 2 de agosto, debe aumentarse en 2,4 billones para que pueda cumplir con los compromisos hasta noviembre de 2012, después de las elecciones presidenciales.

El no elevar el límite de la deuda obligaría al Gobierno a hacer recortes del gasto drásticos e inmediatos, y recortar drásticamente el gasto en un momento en el que la economía está profundamente deprimida destruiría cientos de miles de puestos de trabajo.

Así que lo que realmente se está produciendo es una extorsión pura y dura.Por qué lo hacen?Creen que llevan la delantera. Porque la opinión pública culpará al presidente de la crisis económica que ellos amenazan con provocar.

La derecha en Estados Unidos ha logrado ya entronizar como verdad absoluta la idea falaz de que la mayoría de la población quiere “meter en cintura” los gastos excesivos de un gobierno dispendioso. En lugar de enfrentar esa narrativa torcida, Obama ha preferido doblarse y tratar de conciliar. Éste será uno de sus errores más graves

Un sondeo de Reuters/Ipsos encontró que los estadounidenses están abrumadormente preocupados sobre la crisis de deuda y una mayoría -56 por ciento- apoya una mezcla de alzas impositivas y recortes de gastos que Obama ha defendido y los republicanos han desechado

No obstante la falta de acuerdos para acercar posiciones, Obama confió en lograr un acuerdo antes de la fecha límite.

“Estamos empujando esto hasta el último minuto,pero al final creemos que el Congreso actuará adecuadamente”, afirmó.

Así también lo sintió el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, al señalar que Estados Unidos “no puede entrar en cesación de pagos”

No nos engañemos. La “crisis” del techo de la deuda es utilizada como farsa por los responsables políticos de la Casa Blanca y el Congreso a fin de recuperar de la gente trabajadora los billones de dólares que dieron (y siguen dando) a los titanes de Wall Street, a los beneficiarios de la guerra y del militarismo, y a los super ricos (en forma de inmensas ventajas fiscales).

También tiene el propósito de asustar a la gente ante una “inminente crisis de la deuda” para ocultar sus verdaderas intenciones. Como había demostrado Naomi Klein en La doctrina del shock, las elites financieras aprovechan los estados de conmoción creados por crisis económicas para suprimir las conquistas de los trabajadores.

Alberto Ampuero es periodista de Riverside, California.

Fuente: Apia Virtual

imagen