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domingo, 7 de enero de 2018

Honduras, una bomba de tiempo.

Ava Gómez Daza

Opinión

El pasado 5 de enero, tal y como se esperaba, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras desestimó el recurso de nulidad presentado por la Alianza de la Oposición a los resultados de las elecciones generales que se llevaron a cabo el pasado 26 de noviembre. Dichas elecciones fueron impugnadas por sospechas de un fraude que habría dado lugar a la reelección del actual presidente Juan Orlando Hernández.

Si bien la Alianza de Oposición, liderada por Salvador Nasralla, tendrá oportunidad de apelar la decisión ante la Corte Suprema de Justicia, es previsible que, habiendo concluido la fase del contencioso electoral, el próximo 27 de enero Hernández juramente su cargo. Esto después de un dilatado proceso que no dejó ajena a la comunidad internacional: los distintos observadores que lo acompañaron coincidieron en señalar las irregularidades del mismo, provocando las repuestas del TSE, que resultó erigiéndose en fiel escudero del oficialismo[i], al defender reiteradamente la legitimidad de los resultados.

Sin una campaña mediática internacional como la que acostumbra a tener cuando pone en cuestión a los gobiernos progresistas, la Organización de Estados Americanos (OEA) sembró la duda sobre los resultados de las elecciones hondureñas y sugirió a los países que la integran aprobar el informe que identifica el “cúmulo de irregularidades”[ii] del proceso.


Correlación de fuerzas


A nivel interno, Juan Orlando Hernández mantiene el apoyo de la élite militar y el control de las instituciones decisoras en los comicios. Esto ha sido evidenciado en la postura del TSE frente a las denuncias de los organismos observadores. Se espera que la Corte Suprema de Justicia, que ratificó el fallo favorable a la reelección presidencial de Juan Orlando Hernández (cuestionado por inconstitucionalidad), actúe de similar manera.

Nasralla cuenta con el apoyo del expresidente Manuel Zelaya, derrocado en el golpe del 2009, y de diferentes organizaciones de la sociedad civil y sectores populares que vienen movilizándose desde antes de las elecciones. La represión violenta, que se ha saldado con varios muertos, incrementó a tal punto que un comando de la policía “inconforme con la situación” se negó a seguir matando al pueblo hondureño. Un vocero del comando señalaba: “Nosotros somos pueblo y no nos podemos estar matando con el propio pueblo, nosotros tenemos familia”[iii].

Con disimulado entusiasmo, EE.UU. e Israel reconocieron formalmente la victoria del autoproclamado presidente electo. Por su parte, la OEA insiste tímidamente en que no se puede determinar un ganador en los comicios del 26 de noviembre de 2017[iv], considerando las irregularidades del proceso, pero, de facto, están ausentes sobre el terreno y no están promoviendo acción concreta alguna para defender la democracia, más allá de sugerir una repetición de los comicios, que Juan Orlando Hernández ya ha descartado.

Perspectivas

La crisis política, social e institucional que vive Honduras en la actualidad, augura un panorama complejo y de difícil gobernabilidad para Hernández. La alta tensión social permeará nuevamente las calles y, probablemente, el escenario de represión militar, propio del Partido Nacional y de sus últimos años de gobierno, no va a cesar. Seguramente la apelación al “enemigo interno” será la próxima estrategia del gobierno ilegítimo que, por medio de un enfoque de populismo punitivo, visibilizado a través sus medios de comunicación, aspira a justificar el incremento de la violencia sobre los actores sociales y los líderes políticos opositores.

La manutención del gobierno de Juan Orlando Hernández, con fuertes vínculos en la élite militar, implica un escenario aceptable para EE.UU., cuyo gobierno tiene intereses en el país, relacionados con la compra de armas y el control militar regional a través de la presencia de tropas en la base de Palmerola, ubicada a 90 km de Tegucigalpa y donde operan al menos 500 soldados norteamericanos.

En definitiva, Hernández no es el candidato idóneo de la administración estadounidense, a la vista de su extremismo y su ligereza para utilizar la represión, pero lo asumirán como propio si su ausencia supone la llegada de un candidato como Nasralla, al que consideran peligrosamente más próximo a los gobiernos progresistas latinoamericanos.

- Ava Gómez Daza es investigadora de CELAG

@Ava_GD


http://www.celag.org/honduras-una-bomba-tiempo/

[i] https://elecciones2017honduras.com/wp-content/uploads/2017/12/Informe-TSE-MOE-OEA-HONDURAS-2017.pdf

[ii] https://www.eldiario.es/politica/Almagro-OEA-informe-electoral-Honduras_0_726177406.html

[iii] https://www.efe.com/efe/america/sociedad/policias-especiales-declaran-una-huelga-de-brazos-caidos-en-honduras-por-la-crisis/20000013-3458166

[iv] https://www.eldiario.es/politica/Almagro-OEA-informe-electoral-Honduras_0_726177406.html



domingo, 26 de noviembre de 2017

Honduras celebra elecciones bajo la sospecha de fraude.


La incertidumbre sobre qué ocurrirá el día después de los comicios presidenciales condiciona el ambiente en un país marcado por el golpe de Estado de 2009 y las altas tasas de homicidios.

ALBERTO PRADILLA (*) 

“Hay un dicho en Honduras. Juan Orlando Hernández ya ha sido reelegido como presidente, solo falta que se celebren las elecciones”. Gustavo Pacheco, profesor, que se reivindica como militante de izquierdas, resume una idea generalizada entre la oposición hondureña: los comicios que tendrán lugar el domingo 26 de octubre son un mero trámite, ya que el actual jefe de Gobierno tiene preparado el fraude.

Pacheco se encontraba el lunes en colonia Kennedy, uno de los barrios más populares de Tegucigalpa, donde cerró la campaña Salvador Nasralla, candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura. La plancha opositora es una coalición formada entre Libre, el partido del expresidente Juan Manuel Zelaya (depuesto tras un golpe de Estado en 2009) y el Partido Innovación y Unidad-Social Demócrata (PINU-SD).

Su cabeza de lista es Nasralla, un empresario y antiguo presentador televisivo que fundó sus propias siglas, el Partido Anti Corrupción (PaC) pero que ha terminado encabezando la principal alternativa al oficialismo. Su mitin, en una pequeña placita en la que se mezclan las banderas rojas con la noria de una feria, tiene un punto de izquierda estéticamente nostálgica, con el inevitable Quilapayún y “el pueblo unido jamás será vencido”.

También se percibe una gran incertidumbre. La idea de que el domingo habrá fraude la comparten todos los asistentes al acto. La duda es qué ocurrirá después. Si se saldrá a la calle y si hay fuerza para mantener una protesta sostenida. Cómo responderá el Gobierno. Si habrá una escalada en un país donde cualquier excusa es buena para que se desate la violencia.


Oficiales de la Policía Militar y miembros de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) participan en una operación en barrios y barrios marginales de Tegucigalpa contra pandillas callejeras. AFP/Orlando Sierra

Un día antes del acto de Nasralla, en la colonia Los Robles, también en Tegucigalpa, miles de personas arropaban al candidato oficialista, Juan Orlando Hernández, cabeza de lista del Partido Nacional. Hernández encabeza una formación derechista (y en Centroamérica decir derecha es decir mucha derecha), con más de un siglo de historia y que se aferra al discurso securócrata como principal baza.

Su principal reivindicación de los últimos cuatro años es sacar a la calle a la Policía Militar y la construcción de los “pozos”, cárceles de máxima seguridad en las que ha encerrado a decenas de líderes pandilleros, principalmente del Barrio 18, en condiciones de absoluto aislamiento. “Lo principal es que se mantengan los militares en la calle y que se mejore la seguridad”, resumía Araceli Castillo, empleada estatal, que acudía a la marcha enarbolando una bandera azul del partido y una camiseta con el lema “cuatro años más”, que reclama la continuidad del presidente en su puesto.

A pesar de ser un acto mucho más masivo que el opositor, se respira menos entusiasmo. Los asistentes, organizados por grupos de barrio o centro de trabajo, llegan en autobuses, aplauden un rato bajo un sol abrasador y se marchan por donde han venido.

Pedir que las elecciones en Honduras se desarrollan en un ambiente normalizado sería demasiado. Con una tasa de 51,9 homicidios por cada 100.000, estamos ante el segundo país más violento del Triángulo Norte centroamericano, uno de los lugares con mayores porcentajes de asesinatos del mundo. Por encima, El Salvador, con 60 muertes violentas por cada 100.000.

Entre los factores que explican esta sangría está la actividad de las pandillas (en especial Barrio 18 y Mara Salvatrucha, aunque también cuenta con grupos autóctonos, como Los Chiricos) y el narcotráfico, ya que el país se encuentra en el tránsito entre productores como Colombia y el consumidor final, que es EEUU.


Una niña en un barrio de chabolas en Tegucigalpa (Honduras). REUTERS/Edgard Garrido

La violencia no es lo único que lastra Honduras. Según el Banco Mundial, cerca del 20% de su población sufría pobreza extrema en 2015. El salario mínimo está en 8.000 lempiras (350 dólares) y no todo el mundo tiene la suerte de acceder a él, la miseria es evidente a simple vista y el Estado, simplemente, está ausente en muchos de los ámbitos que debería regular.

En los últimos años se han destapado graves casos de corrupción como el saqueo de la Seguridad Social, con un desfalco de 335 millones de dólares (unos 283 millones de euros).

Por si esto fuera poco, desde hace una década el país está marcado por la polarización política y la represión. Zelaya, entonces al frente del Partido Liberal, fue depuesto por los militares en 2009.

Como recordaba recientemente la revista salvadoreña Factum, EEUU tuvo conocimiento del golpe desde el principio. Y jugó un papel determinante en su legitimación. La excusa fue la denominada “cuarta urna” que el presidente quería instalar en las elecciones que iban a tener lugar ese mismo noviembre. En ella, los hondureños debían responder si apoyaban el inicio de un proceso constituyente.

Una propuesta que el actual partido en el gobierno vinculó con Venezuela (en efecto, aquí también se juega el comodín bolivariano) y con la supuesta voluntad de Zelaya de perpetuarse en el poder, ya que la Constitución impide que un jefe de Gobierno sea reelegido. Los militares se hicieron con el mando del país, Zelaya se exilió y unos nuevos comicios dieron la victoria a Porfirio Lobo, inaugurando un ciclo de triunfos del Partido Nacional.


El presidente de Honduras y candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernandez, en un mitin en Tegucigalpa. REUTERS/Jorge Cabrera

Lo paradójico es que, ahora, Juan Orlando Hernández aspira a mantenerse en el poder sin ni siquiera cambiar la Constitución. Para ello se sirve de una ambigua sentencia de la Corte de Constitucionalidad que permite su inscripción como candidato pero no dice nada de su reelección, que en principio está vetada. Al tener controlados todos los poderes del Estado, el presidente tiene claro que no va a encontrar oposición institucional. Tampoco es cuestión de perderse en tecnicismos. Si Hernández es reelecto, permitiría de rebote que Zelaya pueda volver a presentarse en 2021.
Clientelismo e irregularidades

“Tenemos informaciones de que Juan Orlando va a salir a las 8 de la tarde (3 de la madrugada en España) anunciando su victoria y que sacará al Ejército para detener a los opositores”. La denuncia la realiza Mario Sorto, diputado por Libre y aspirante a la reelección, pero es una idea que se extiende entre los partidarios de la Alianza.

En su opinión, el proceso viene “viciado” por el control del Partido Nacional de la administración. “No hay tarjetas de identidad y se han comprado credenciales (que es lo que permite a los partidos controlar el proceso, ya que las mesas están en manos de voluntarios y no de ciudadanos por sorteo como ocurre en España)”, afirma.


El candidato de la Alianza en las presidenciales hondureñas, Salvador Nasralla, en el cierre de campaña en Tegucigalpa.EFE/Gustavo Amador

Salvador Nasralla, el candidato opositor, ha asegurado tener encuestas que le dan “hasta 30 puntos de ventaja”, al tiempo que pone en cuestión la fiabilidad del proceso. En apariencia, esto solo dejaría la salida de la movilización en caso de que el domingo Hernández anuncie su victoria. Aquí nada es lo que parece y, en ocasiones, mientras los líderes lanzan proclamas incendiarias, pactan con sus rivales a espaldas incluso de sus propias bases. Todo es complejo. Juegan los intereses, los cálculos a largo plazo, las alianzas y las propias fuerzas. Hay que ver si la oposición tiene capacidad real de plantear un pulso a un Estado cada vez más militarizado y donde apelar a la securocracia, aunque sea a costa de derechos civiles, genera más beneficios que pérdidas en cuestión de opinión pública.

La posibilidad del fraude va más allá del recuento. Tiene que ver con un modelo.La estructura del Partido Nacional se mezcla con la del Estado y miles de personas dependen de salarios que están vinculados a la continuidad del partido en el poder.

Como Alicia Mendoza, que se encarga de una de las carpas de la formación del presidente en la colonia Quesada. Cobra 4.000 lempiras (142 euros) mensuales. Su labor es atender a los votantes, repartir propaganda y mantener la visibilidad en la calle. Si no es período electoral se encarga de otras cuestiones relacionadas con su barrio, siempre en términos partidistas (aka “clientelares”). ¿Qué ocurriría si Juan Orlando no ganase las elecciones? “Perderíamos el trabajo”, sentencia, pragmática.

Luego asegurará que ahí no hay nadie por dinero y que no se paga por voto. Sin embargo, son cientos los que, como ella, dependen directamente de los fondos del partido. Esto provoca que la oposición los califique como “acarreados” y denuncie que la asistencia a un mitin se cobra a 50 lempiras y el voto, a 100. Mendoza lo rechaza. “Cada quien va por amor al partido, nadie va pagado”, asegura.


Vista de Tegucigalpa, la capital de Honduras, que este domingo celebra elecciones presidenciales. REUTERS/Edgard Garrido

Que la oposición denuncie el fraude tiene sus razones. Recordemos que, en 2009, Zelaya fue expulsado del poder por los militares y que nueve meses después, con el presidente legítimo exiliado, se celebraron elecciones que EEUU dio por válidas y en las que se impuso Porfirio Lobo. Cuatro años después, en 2013, ganó Juan Orlando Hernández, el actual presidente, en un proceso que también fue impugnado por la oposición.

Las acusaciones de fraude también salpican a los opositores. El martes por la noche, una veintena de personas ocupaba la sede de Libre en Tegucigalpa. Acusaban a Aida Reyes, una de sus coordinadoras, de pactar con el Partido Nacional la entrega de credenciales y estar acordando un reparto de puestos.



El expresidente de Bolivia Jorge Quiroga (d), jefe de la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos, junto al presidente del Tribunal Supremo Electoral de Honduras, David Matamoros, en Tegucigalpa. EFE/Gustavo Amador

Según el Tribunal Superior Electoral, se desplegarán más de 15.000 observadorespara garantizar que las elecciones se desarrollan limpiamente. De ellos, unos 500 forman parte de la Unión Europa (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA). El propio Nasralla, en declaraciones a Público, instó a la comunidad internacional a no permitir que sus instituciones se “deslegitimen” avalando un fraude.Seguidores de los dos principales partidos acusan a sus rivales de aferrarse a un discurso del miedo para evitar una afluencia masiva a las urnas.
La violencia siempre es un factor

La violencia es uno de los elementos que marcan las elecciones. Se trata de un fenómeno brutal, terriblemente normalizado, que forma parte de la vida diaria de los hondureños.

El jueves, en el Paraíso, una de las colonias más peligrosas de la capital, aparecían dos cadáveres dentro de bolsas de plástico. Desde una barandilla, dos decenas de personas seguían los trabajos de la policía y el Ministerio Público como si se tratase de la platea de un espectáculo. Algunos incluso comentaban la jugada. Que si los habían “amarrado bien” o que si eso te ocurre “si andas en malas cosas”.


Una patrulla de la Policía Militar, en las calles de Tegucigalpa. AFP/Orlando Sierra

Entre los curiosos (no hay otra definición para los que se arremolinan ante los cuerpos), la viuda de una de las víctimas, que solo acertaba a relatar que su marido desapareció la víspera junto a su madre. Posiblemente llevase desde entonces sabiendo cuál sería el desenlace, esperando únicamente el punto en el que los sicarios abandonarían el cuerpo.

En ese momento, ella no quiere dar los nombres de las víctimas ni detalles sobre qué ocurrió. Más adelante, la Policía explicará que las víctimas eran Glenys Yolanda Cruz Herrera, de 45 años, y su hijo José Gustavo Reyes Cruz, de 25. Encapuchados los secuestraron la víspera de su domicilio de la colonia Brisas de Olancho, en Comayagüela. Dos nuevas víctimas a una larga lista de crímenes que, generalmente, quedan impunes.

Los policías desplegados en el lugar aseguraban que estas escenas estaban haciéndose cada vez más raras ya que el número de asesinatos ha descendido. Al margen de los homicidios habituales, existe una categoría especial vinculada a las elecciones. Son los denominados crímenes políticos, que tampoco tienen por qué estar directamente relacionados con la actividad de la víctima, ya que en este país existen múltiples causas por las que una persona puede terminar asesinada.



Fotografía de una valla con publicidad del candidato presidencial por el Partido Liberal, Luis Zelaya (d), y el candidato a la Alcaldía de la capital, Osman Aguilar (i), en Tegucigalpa. EFE/Gustavo Amador

En la última semana se han contabilizado, al menos, tres homicidios de líderes de Libre, el partido de Zelaya, la muerte de otro activista de la alianza opositora y una quinta miembro del Partido Liberal.

La violencia condiciona el desarrollo de los comicios. Como explica Otto Argueta, de Interpeace, una organización que trabaja en procesos de pacificación en América Latina y otros lugares del mundo, “los partidos dependen de las relaciones formales e informales que tienen con las pandillas para garantizar su acceso a los barrios y llegar a los votantes”.

También los integrantes del Partido Nacional están bajo amenaza. Hace dos semanas, uno de sus activistas fue asesinado. Recientemente se han difundido audios, supuestamente atribuidos a pandillas, en la que se amenaza directamente a los integrantes del partido derechista. Resulta imposible verificar la autenticidad de las grabaciones.

Entre las personas que han recibido estas amenazas se encuentra Griselda Barrientos, integrante del partido de Juan Orlando Hernández en El Edén, una colonia atrapada entre dos fuegos (por el norte, el Barrio 18, por el sur, la MS). Asegura que tiene miedo aunque, por el momento, no ha sufrido ningún ataque diario. Mientras que las bases derechistas acusan a los opositores de tener una alianza con pandillas para hostigarles (concretamente con la 18), desde las filas de Nasralla se señala al Ejecutivo de desarrollar una campaña de “falsos positivos”. Como hace una semana, cuando la Policía presentó un supuesto hallazgo de una casa presuntamente vinculada con mareros en la que aparecieron cócteles molotov y propaganda de Libre y el movimiento estudiantil. Ni hecho de encargo.

De qué se discute al margen de todas las anomalías

Recordemos que estamos en unas elecciones y, en principio, se trata de contraponer modelos políticos, aunque esta campaña haya estado más centrada en cuestiones procedimentales y, por supuesto, la violencia. En total, algo más de seis millones de hondureños están llamados a las urnas. Además del presidente se eligen los 128 miembros de la Asamblea Nacional y sus suplentes, los 20 miembros del Parlamento Centroamericano y alcaldes de 298 municipios en 18 departamentos.

“No queremos que nos regalen nada, pero hemos mejorado mucho. Antes las casas eran cárceles, donde nos encerrábamos por miedo a la extorsión”. Jaime Sancho Pacheco es uno de los activistas del Partido Nacional que organiza la caminata de cierre de campaña en Tegucigalpa. Resume la posición de los fieles a Juan Orlando Hernández: seguir igual porque consideran que los últimos cuatro años han sido exitosos. Su principal argumento es afirmar que se ha reducido el número de homicidios, que se combate al crimen organizado y que se han desarrollado programas asistencialistas que mejoran la calidad de vida de los hondureños.


Un soldado hondureño con su fusil en un helicópero militar durante la operación denominada 'Paz y Democracia II', dentro de las medidas de seguridad en la campaña de las elecciones presidenciales. REUTERS/Jorge Cabrera

Desde la oposición acusan al Partido Nacional de haber recortado los derechos civiles y convertir el país en una dictadura desde el golpe de Estado de 2009. En los últimos años, los homicidios de activistas sociales se han incrementado. El caso más conocido es el de Berta Cáceres, asesinada en 2016 a pesar de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había solicitado para ella medidas cautelares de protección.

“Aquí decide Washington”, denuncia la activista social Denia Mejía, que denuncia que “se ha entregado el país” a través de concesiones a empresas transnacionales. Los conflictos relacionados con empresas extractivistas se han incrementado exponencialmente.

La alianza opositora ha basado su campaña en deslegitimar la reelección de Hernández. Su principal propuesta es la de retomar la senda institucional rota en 2009 y poner en marcha un proceso constituyente. Mientras tanto, según explica el propio Salvador Nasralla, mantendrá a la Policía Militar en la calle hasta que se desarrolle un cuerpo comunitario que prevenga la violencia y pondrá el foco en la corrupción para recuperar activos que sirvan para programas sociales.

Desde el oficialismo, sin embargo, se acusa a los opositores de aliarse con la delincuencia al plantear que la seguridad pública esté en manos de la policía y no de los militares. Además, como ya es costumbre en cualquier proceso electoral, se tira de Venezuela y se acusa al Gobierno de Nicolás Maduro de supuesta “injerencia”.

Lo curioso es que el modelo de intromisión denunciado es a través de Internet y cuentas de Twitter. Básicamente, la misma teoría que esgrime el Ejecutivo español sobre Rusia en relación al proceso independentista en Catalunya.

Existe una sensación de incertidumbre sobre qué puede ocurrir a partir del domingo. Los oficialistas dan por seguro el triunfo y señalan a la Alianza contra la Dictadura como posibles instigadores de violencia. Frente a ellos, los partidarios de Nasralla, que están seguros del fraude y miden hasta dónde serían capaces de llegar en una movilización. No reconocerán los resultados que ofrezca el Tribunal Supremo Electoral hasta que lo cotejen con los datos que les proporcionen sus propios militantes. Esto abre un espacio de intranquilidad en el que un mal paso puede generar graves consecuencias.


(*) Periodista de Plaza Pública

Fuente: publico.es

martes, 5 de abril de 2016

Panamá Papers: Las 10 claves para entender el caso.



24HORAS.CL

Este domingo 3 de abril, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por su sigla en inglés) filtró más de 11 millones y medio de documentos, registros, contratos, memorandos y correos electrónicos, sobre 40 años de actividad 'offshore'.
La investigación, que fue bautizada como 'Panamá Papers', ha alcanzando ribetes de escándalo mundial, por el gran número de personalidades relevantes que aparecen vinculadas al despacho panameño de abogados Mossack Fonseca, dedicado a la creación de empresas en paraísos fiscales.
Los medios españoles El Confidencial y La Sexta realizaron un trabajo en conjunto para explicar los alcances del caso, resumiendo la investigación en 10 puntos claves que te mostramos a continuación.

1. ¿Qué es Panamá Papers?

Se trata de la filtración de 11,5 millones de documentos internos del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca, uno de los cinco mayores registradores mundiales de sociedades 'offshore'.
En la investigación sobre paraísos fiscales trabajaron por un año más de 370 periodistas de un centenar de medios de comunicación de 76 países.
Los documentos muestran casi 40 años de trabajo interno de la firma panameña y revelan 214.488 sociedades 'offshore' conectadas con más de 200 países.
2. ¿Qué es y a qué se dedica Mossack Fonseca?
Es un despacho de abogados creado en 1986 en Panamá por Ramón Fonseca y Jürgen Mossack, especializado en derecho comercial y creación de estructuras internacionales.
Anteriormente el despacho ha sido acusado en varias ocasiones de ayudar a ciudadanos de otros países a evadir sus impuestos.
Por ejemplo, en febrero pasado fue vinculado al esquema de blanqueo de dinero que habrían realizado directivos de la empresa pública Petrobras, en Brasil.
3. ¿Qué personalidades relevantes aparecen vinculadas a 'Panamá Papers'?
En la lista se cuentan doce jefes de Estado o primeros ministros, 128 políticos, 61 familiares o socios cercanos a líderes políticos, futbolistas, empresarios y actores.
Entre los nombre se cuenta al presidente de Argentina, Mauricio Macri; el presidente de Rusia, Vladimir Putin; el primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson; el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz; el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko; la tía del rey Felipe VI, Pilar de Borbón; el futbolista argentino, Lionel Messi; el ex seleccionado nacional, Iván Zamorano; y el director de cine, Pedro Almodóvar, entre otros.
4. ¿Qué es un paraíso fiscal?
Se trata de lugares donde la creación de sociedades mercantiles es una de las principales, sino la única, industria del país. Por ejemplo, en Islas Caimán, hay dos sociedades registradas por cada habitante.
Su éxito reside en las enormes ventajas fiscales que ciudadanos de otros países pueden obtener utilizando estas sociedades y en el secreto bancario, necesario para ocultar bienes o patrimonio a las autoridades fiscales de cada país.
Pese a que no existe una lista global oficial, se considera que al menos 30 países son paraísos fiscales, entre ellos Panamá.
5. ¿Qué jurisdicciones aparecen en los documentos?
Si bien Mossack Fonseca es una despacho en Panamá, la mayoría de las sociedades creadas no están en ese país.
La mitad de las sociedades filtradas fueron registradas en Islas Vírgenes Británicas, es decir, 113.648 compañías.
6. ¿Qué es una sociedad 'offshore' y para qué se utiliza?
Se llama 'offshore' a cualquier sociedad creada según las leyes de un Estado extranjero y cuya actividad se realiza fuera de la jurisdicción en la que está registrada.
El término se utiliza para denominar aquellas compañías creadas en un paraíso fiscal, donde no llevan a cabo ninguna actividad, sino que aprovechan las ventajas fiscales y de secretismo de la jurisdicción.
Si bien estas sociedad se utilizan para acumular patrimonio, también se usan para comprar acciones, bienes o desviar beneficios personales o de una empresa.
Además, se pueden utilizar para abrir cuentas bancarias en otros países a nombres de sociedades, para ocultar la identidad de los beneficiarios últimos y eludir el pago de impuestos.
7. ¿Quién puede constituir una compañía 'offshore'?
Cualquier persona o entidad puede poseer una sociedad 'offshore'. Sin embargo, es necesario contar con un buen intermediario, generalmente un experto fiscal.
El experto fiscal es una pieza clave en la maquinaria 'offshore', papel en el que destacan principalmente los despachos de abogados.
Sin embargo, en esta investigación quedó demostrado que grandes bancos internacionales también han participado como intermediarios, con la adquisición de firmas 'offshore' que ofrecen a sus clientes para realizar inversiones o abrir cuentas bancarias.
8. ¿Cómo se constituye una compañía 'offshore'?
En el caso de Mossack Fonseca, una vez establecido el contacto con los representantes del beneficiario, el despacho panameño provee los administradores para la compañía.
En Panamá son suficientes tres administradores y un accionista (o dueño). Ninguno de ellos tiene por qué ser el beneficiario final de la sociedad.
De esta forma, estas personas pueden ejercer como 'testaferros' ('cabeza de hierro', en italiano). Es decir, hombres de paja que se utilizan pata que no aparezca el nombre del verdadero dueño de la sociedad.
9. ¿Es ilegal tener una sociedad en un paraíso fiscal?
No, es legal siempre y cuando el beneficiario declare la sociedad a las autoridades fiscales del país en el que reside.
10. Si no es ilegal, ¿Por qué es importante la publicación de 'Panamá Papers'?
Porque por primera vez se puede conocer en detalle el funcionamiento del mundo 'offshore'.
El caso 'Panamá Papers' permite que salga a la luz cómo ricos contribuyentes, bancos y firmas de abogados han realizado operaciones poco éticas y al borde de la legalidad con la ayuda de despachos como Mossack Fonseca.
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Fuente: http://www.24horas.cl/economia/panama-papers-las-10-claves-para-entender-el-caso-1977397

Fuente: Servindi

viernes, 24 de junio de 2011

Lo llaman realidad y no lo es.


Dos historias fascinantes que tienen que ver con la percepción y el engaño. Van de un beso y una mujer. Ni el uno ni la otra existieron, pero los vimos con nuestros propios ojos y hubiéramos tocado el fuego más tranquilos que un sanpedrano en San Juan para demostrarlo.

Primero, el beso

Muchos recordaréis esta foto. Una pareja se besa entre antidisturbios en Vancouver, ajenos al mundo Una bella imagen que inconscientemente se ha asociado a esta primavera de 2011 llena de revoluciones juveniles. Pocos recordarán que la imagen tomada el fotógrafo de Getty Lich Lam pertenece en realidad a los graves disturbios que se produjeron tras una vulgar final de hockey. La maquinaria viral enseguida se puso en marcha y el 'Vancouver kiss' dio la vuelta al mundo. La familia los reconoció y avisó a los medios. Él era un aspirante a cómico australiano que llevaba seis meses en el país, ella era canadiense. Llevaban poco tiempo saliendo. La semana pasada la pareja dio una entrevista en CBC News y explicaron que ella estaba histérica porque la policía le había pasado por encima y que él estaba tratando de tranquilizarla. Ya podían haber dicho misa, y también el fotógrafo, que bastante tenía con disparar como loco como para enterarse de lo que pasaba. Lo que necesitábamos para entender lo sucedido era otra imagen, esta vez en movimiento. Esta grabación de los disturbios que capta exactamente el momento del disparo fotográfico se subió ayer a la red y ya es el vídeo de actualidad más visto del día en medio mundo. La lánguida chica que recibe el beso está en realidad en shock porque le acaban de zurrar. La luminosa y esperanzadora escena se transforma casi negra y apocalíptica.





La historia incita a un montón de lecturas, viejas como todas las buenas grandes cuestiones. Sobre la objetividad (¿qué es más cierto, la bonita foto o el sobrecogedor vídeo? ¿ambos, ninguno?), sobre la percepción de la realidad (¿hasta qué punto el contexto que nuestro cerebro añade para comprender las cosas nos aleja de ellas?), sobre el funcionamiento de los medios (sin otro vídeo llamativo, jamás nos hubiéramos enterado de lo sucedido), sobre los quince minutos de fama (la pareja ha contratado a una agencia para gestionar su popular y lanzar la carrera cómica de él) sobre el azar y el papel del fotógrafo (que tomó una de las fotos de su vida por casualidad). También resucita una antigua inquietud: ¿cuántas de las imagenes que tenemos clavadas en la memoria personal y colectiva serán tan "falsas" como esta? Desde que existen intenet y las redes y cada escena de la actualidad es seguida y documentada por mil ojos y cámaras, lo de las imágenes icónicas se está poniendo complicado.

Segundo, la ¿mujer?



El segundo engaño está dentro del vídeo de arriba (pincha: es corto, 15 segundos). Difícil notar algo extraño, aparte de que está en japonés y no se entiende nada. Hasta que se lee que la chica a la que todas rodean y que dice la última frase ha sido en realidad completamente recreada por ordenador a partir de las otras. Aimi Eguchi es una estrella del pop ficticia (miembro de un grupo de ¡61! chicas llamado AK48) patrocinada por un fabricante de caramelos, Glico. La semana pasada la compañía reconocía que la muchacha que anunciaba sus productos en la televisión y que se había unido últimamente al grupo de música era una invención. Los fans más conspiranoicos ya se habían dado cuenta de que algo no cuadraba: no era tan conocida como para ser la estrella del anuncio, su fecha de nacimiento era la misma que la de la empresa... y otros detallitos. Pero nadie notó que era una mezcla de los rasgos más bonitos de seis de sus compañeras. Aimi es perfecta. Mejor que las mejores. El golem, el frankenstein definitivo, ha resultado ser una japonesa adolescente.




En resumen, que la realidad no es lo que era. Ya ni siquiera hay que hacerel esfuerzo de enfocarla.

PS:

Este blog ha estado perezoso las últimas semanas. Hay una razón: su dueña está montando la web del suplemento femenino que saldrá todos los sábados con El País a partir de finales de septiembre. Pero después del parón Trending Topics sigue como siempre.

Fuente: blogs.elpais.com