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martes, 7 de abril de 2020

La Iglesia de Uruguay haciéndole frente al Covid-19.

OPORTUNIDAD EN MEDIO DE LA CRISIS, LA IGLESIA DE URUGUAY HACIÉNDOLE FRENTE AL COVID-19

En la actualidad, Uruguay al igual que el resto de los países en Sudamérica y el mundo está luchando con todas sus fuerzas una batalla con el enemigo en común, un enemigo invisible que está llevando la vida de miles de personas en el mundo entero: el COVID-19 . Los datos referentes a la pandemia en el país, según la última actualización del 5 de abril muestran que desde el 13 de marzo, día en que se declaró emergencia sanitaria, se han procesado 5.208 test, con 4.802 resultados negativos y 406 positivos.

De los 406 casos positivos con COVID-19 por medio del test de diagnóstico en todo el territorio nacional, 14 se encuentran en cuidados intensivos y 1 en cuidados intermedios. El día 5 de abril se confirma el sexto fallecimiento a causa del virus, un paciente de 84 años de Montevideo que pandemia patologías previas. Los departamentos con casos confirmados siguen siendo: Canelones, Colonia, Flores, Lavalleja, Maldonado, Montevideo, Paysandú, Río Negro, Rivera, Rocha, Salto y Soriano. La noticia esperanzadora es que de 406 casos, 104 pacientes ya han sido recuperados totalmente. 

Desde el gobierno se han tomado medidas muy importantes de prevención, tomando ejemplos de países como Japón y Korea entre otros. Las medidas de aislamiento y cuarentena están siendo respetadas por la población en un alto porcentaje, esto produce un bajo número de contagios en comparación a otros países.

Desde el Consejo de Representatividad Evangélica del Uruguay hemos asumido la tarea de sumarnos a las medidas preventivas desde el inicio del brote de la enfermedad en el país, es por eso que a principios del mes de marzo hemos enviado una misiva a todos los socios instando a las Iglesias y Pastores que no se reúnan en sus templos, esta acción fue muy destacada por las autoridades del gobierno. Así también, se ha enviado una carta al secretario de presidencia donde se ofreció los templos de las 1.400 Iglesias en el país para su uso en caso que sea necesario y como más convenga. Todas estas acciones entre otras favorecieron el relacionamiento del CREU con el gobierno.

Por otra parte, se logró un acercamiento importante en las relaciones con la Iglesia Católica, a raíz de toda esta pandemia. Incluso está previsto en estas semanas una reunión con el cardenal Daniel Fernando Sturla de la Iglesia católica en Uruguay.

Referente a las Iglesias Cristianas en el País:

Las Iglesias están atravesando una fuerte crisis financiera, especialmente las más pequeñas, sin embargo cada una está siendo apoyada y ayudada por sus asociaciones y denominaciones. En cambio las Iglesias con mayor solvencia han creado programas de ayuda para los sectores más vulnerables de la población, realizando “ollas populares” cocinando y entregando comidas a personas de escasos recursos.

La Iglesia responde de una manera muy linda, se puede notar la solidaridad de los hermanos, eso destaca que toda esta situación de la pandemia se ha vuelto una oportunidad para seguir predicando el evangelio, mucha gente ha sido conmovida al arrepentimiento y otros hemos tenido la oportunidad de seguir avanzando en la obra.

Destacamos que el CREU ha tenido un incremento de su masa social en un 40% en el último año, en la actualidad el Consejo de Representatividad Evangélica del Uruguay nuclea a más de 1.400 Iglesias y el 80% de la población evangélica del país. Se habla de unas 250.000 personas aproximadamente.

En medio de la crisis que genera esta pandemia, creemos que tenemos una buena oportunidad de que la Iglesia de Cristo siga ganando terreno en el país posicionándose fuertemente en la sociedad.

Pastor Louder Pablo Garabedian – Presidente Alianza Evangélica CREU

Dr. Eliezer Da Motta – Consejo Directivo Alianza Evangélica CREU

Montevideo, 6 de abril 2020

Fuente: aelatina.org

martes, 4 de septiembre de 2018

“Vida en primer lugar”


Por: Marcelo Barros

En Brasil, ese es el tema del 24º Grito de los/as excluidos/as que, ocurre en ese 07 de setiembre, fecha de la independencia política de Brasil. El Grito que empezó en 1994, como propuesta de las pastorales sociales de la Iglesia Católica,  toma las calles de muchas ciudades brasileñas. El objetivo es gritar a todos que precisamos actualizar y profundizar el camino de libertad y independencia de nuestros pueblos. En todo el mundo, el Brasil es el tercer país en desigualdad social. Actualmente solo cinco hombres detienen una renta igual à la mitad de toda populación brasileña. Infelizmente, otros países de América Latina y del Caribe también ostentan una fuerte desigualdad social, fruto de una injusticia social que viene de los tiempos de la colonización. 

Actualmente, esa iniciativa que nació en las pastorales católicas fue adoptada por otras Iglesias y por diversos movimientos sociales. Desde años, el Grito de los Excluidos dejó de ser solo brasileño. Cada año, en el 12 de octubre, día que las Américas recuerdan la conquista y la colonización, en diversos países, ocurren expresiones del Grito de nuestros pueblos por autodeterminación, independencia económica y justicia eco-social. Eso si expresa en el grito de ese año: Vida en primer lugar. 

En el momento actual, el imperio norteamericano tiene provocado y financiado golpes parlamentarios y una verdadera guerra en contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia y cualquier otro que ose ser independiente. En ese contexto, es bueno recordar los tres caminos del nuevo bolivarianismo que el presidente Chávez nos dejó: 1 – integración de todos los países latinoamericanos y caribeños en una sola Nuestra América. 2 – liberación de los colonialismos externos e internos.  3 – caminar para un nuevo socialismo democrático, construido desde las tradiciones ancestrales de nuestros pueblos. 

Mismo si las personas desaparecen, los sueños de liberación y justicia jamás mueren. Actualmente, en todo el mundo, nacen iniciativas de integración y de diálogo entre pueblos, grupos y culturas. Hay diversos grupos sociales que proponen una OMHU, Organización Mundial de la Humanidad Unida, nuevo organismo de la sociedad civil que podría ser reconocido por la ONU y participar de las asambleas generales de la ONU en nombre de la humanidad y no solo en nombre de gobiernos y estados. 

Las Iglesias cristianas si llaman de Iglesias (en greco, asambleas) porque deben ser signos y instrumentos de esa unidad de toda la humanidad. Todas son llamadas a apoyar y fortalecer ese movimiento de unidad de toda la humanidad en comunión con el universo. 

Fuente: Amerindia

martes, 17 de junio de 2014

Las enfermedades, los enfermos y la Biblia.




En este escrito vamos a considerar una problemática muy sería y al mismo tiempo francamente delicada. Se trata de abordar el tema de las enfermedades, los enfermos y las actuaciones de Jesús de Nazaret como taumaturgo o sanador. Creo que en la mayoría de las Iglesias cristianas no ha existido, ni existe, una enseñanza adecuada sobre estas realidades. Se sigue escribiendo, hablando y predicando desde el punto de vista de una interpretación literalista de los documentos bíblicos (por supuestos maestros y evangelistas apegados a la letra y no al espíritu que informa a la misma), especialmente aquellos que corresponden al Nuevo Testamento. Para realizar una exégesis y una hermenéutica que sean dignas de tal nombre, hay que tener en cuenta los textos bíblicos mas antiguos que se conocen, su valor lingüístico y literario, la época en que fueron escritos y los conocimientos científicos que en esa época se tenían al respecto de las realidades de las que vamos a tratar. También es necesario conocer las circunstancias sociopolíticas, sociorreligiosas, socioeconómicas y psicosociales del momento histórico en que tales acontecimientos ocurren. En el evangelio de Mateo (en mi criterio el segundo evangelio escrito en el siglo primero, pero esto es más que discutible), nos encontramos con el siguiente relato, en relación con el inicio público del ministerio del Señor Jesucristo: “Y se difundió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenian dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos (gr-sufrimientos), los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó”(Mat. 4:24). En este texto existen elementos que no han sido bien entendidos y de los cuales se sacan conclusiones, hoy en dia, que no honran el contenido del mensaje del Evangelio del Reino de Dios, sino que, antes al contrario, lo desprestigian. No se puede llegar a la aseveración, como hacen algunos colectivos pentecostales y carismáticos (no cuestiono su derecho a pensar como piensan), de que todas aquellas personas que fueron sanadas por Jesús de Nazaret, fuesen las que fuesen sus manifestaciones clínicas, eran endemoniados. El texto de Mateo nos presenta una nosología (clasificación de las enfermedades) muy amplia y bastante diferenciada etiopatogénicamente (dolencias, diversas enfermedades, sufrimientos, endemoniados, lunáticos y paralíticos) para la época. En esta clasificación clínica nos encontramos con enfermedades de etiología (causa o causas que producen una enfermedad) orgánica (somática, física), psico-emocional (afectiva-emocional) y psicológicamente pura (anímico-espiritual).

En escritos anteriores, nos ocupamos de clarificar los conceptos que la Biblia sostiene sobre la estructura o tectónica de la personalidad de los seres humanos y contrastarla con el conocimiento científico que sobre el hombre tenemos en la actualidad. Sin estos conocimientos básicos, de tipo teológico y científico, nos faltaría la infraestructura elemental imprescindible para entender cualquier trastorno mórbido que un ser humano pudiera padecer. En este documento, y en otros que le seguirán, vamos a ocuparnos, incisivamente, de los actos y hechos taumatúrgicos de Jesús de Nazaret. Vamos a plantear una cuestión que para algunos resultará espinosa y difícil de asimilar después de soportar el peso de una tradición de casi dos mil años. La cuestión es la siguiente: somos conscientes de cuestiones tan importantes, cristológicamente hablando, como que el Verbo se hizo (lit- gr- llegó a ser) carne, que Jesús de Nazaret era el Hijo de Dios; es más que era el hijo del Hombre, que era Dios sobre todas las cosas y que era y es el verdadero Dios y la vida eterna. Pues bien, a pesar de todas estas realidades trascendentes y trascendentales, yo sostengo (y lo digo con toda humildad) que muchos de los actos taumatúrgicos y sanadores del Señor Jesucristo tienen, en el dia de hoy, una posible explicación científica. Naturalmente entiendo que esta posibilidad no le quita al hijo del Hombre ni grandeza ni gloria alguna, sino más bien todo lo contrario.

En el año 1970 se publicó en castellano, por Ediciones Ariel, S.A., la primera edición de la obra de Rudolf Bultmann, Jesucristo y Mitología. En esta singular obra Bultmann explicitaba las bases de su desmitización o proceso de desmitologización de la revelación bíblica. Creo que su aportación para la exégesis y la interpretación de la Escritura es de un valor a tomar en consideración. Esta obra recoge las conferencias Shaffer que pronunció en la Divinity School de la Universidad de Yale y en la Universidad de Vanderbilt; el contenido de unas y otras es en parte idéntico. En la obra mencionada Jesucristo y Mitología, Bultmann empieza afirmando que “El reino de Dios constituye el núcleo de la predicación de Jesucristo”. Teniendo en cuenta la predicación de Juan el Bautista y del mismo Jesús, llegamos a la conclusión de que los judíos creían que el Reino de Dios vendría acompañado de señales. Sus creencias estaban basadas en pasajes muy importantes del Antiguo Testamento. Estando Juan en la cárcel, en el castillo de Maquero, y teniendo conocimiento de los dichos y hechos de Jesús de Nazaret, le surgen dudas sobre la identidad del mismo como el Mesias largamente esperado por el pueblo judío, y envía a algunos de sus discípulos para preguntarle: “¿Eres tu aquél que había de venir, o esperaremos a otro? Respondiendo Jesús les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mi” ( Mat 11:2-5 ). Es de la mayor importancia notar que el Señor Jesucristo no califica como endemoniados a los diversos enfermos que se beneficiaron de su acción terapéutica.

En el evangelio de Lucas 4:16-20 tenemos recogido una cita mesiánica de la mayor trascendencia. Dice así el texto bíblico: “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el dia de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí (según la traducción de LXX), por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres (V.M.-evangelizar a los pobres). Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón (no consta en los manuscritos más antiguos); a pregonar (gr-proclamar) libertad a los cautivos, y vista a los ciegos (según LXX); a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro (gr- asistente), y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros”.

Es evidente que el Señor Jesús no ve detrás de cada entidad mórbida al Diablo. Él conoce la etiología de cada enfermedad y las causas que constituyen la infraestructura disarmónica que da a luz a los diversos trastornos sociopatológicos y psicopatológicos que dan al traste con la homeostasis y equilibrio de la salud física, social y mental de los seres humanos. A lo largo de la historia del cristianismo se han ido deviniendo diversas las interpretaciones de la Biblia, y muy especialmente del Nuevo Testamento. Así nos encontramos con una interpretación literalista (que presta más atención a la letra de la Escritura, que al espíritu que la informa). Esta interpretación sigue vigente en nuestros días y ha dado como resultado la fosilización doctrinal de las iglesias que la practican y el empobrecimiento espiritual que caracteriza a los miembros que las componen. Los partidarios de la misma consideran que tienen, en su saber, el monopolio de la verdad y se consideran, a sí mismos, como “los de la sana doctrina”. Se trata de todos aquellos que han olvidado una aseveración (exegético – hermenéutica) del apóstol Pablo: “la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Cor 3:6 b). Se ha dado, también, desde la época de los primeros padres de la Iglesia, una interpretación alegórica (se considera a Orígenes, de la escuela de Alejandría, como el padre de la misma). Dicha interpretación tiene muy pocos seguidores en la actualidad y su categoría científico-teológica queda a una gran distancia de los padres de la Iglesia de los primeros siglos y de los místicos del siglo XVI (Fray Luis de León, Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros). Esta interpretación es más que respetable y ha sido crítica con las estructuras rígidas y anquilosantes de los detentadores del poder político-eclesiástico en distintos momentos de la Historia. Su metodología hermenéutica ha inspirado vidas llenas de un gran amor a Dios y a los hombres. Por otro lado la interpretación filológica y lingüística ha constituido una importante aportación al estudio científico de la Biblia, especialmente del Nuevo Testamento.

Finalmente me es imprescindible volver al principio de este escrito para recordar a uno de los más grandes exégetas del siglo XX: Rudolf Bultmann y su método desmitificador de la Escritura, especialmente del Nuevo Testamento. El propósito de este texto guarda una relación relativa con el método hermenéutico desmitificador de Bultmann, pero se apoya en bases más científicas y más comprensibles para la generaciones actuales, a la luz de los conocimientos científicos que tenemos sobre las causas que generan los trastornos patológicos de los seres humanos en general, y los psico-emocionales y psicopatológicos en particular. Nuestro método consistirá en traducir lo mítico a lo científico sin adulterar el verdadero sentido del espíritu de la Escritura y su mensaje subyacente.


J. M. González Campa
Licenciado en Medicina y Cirugía. Especialista en Psiquiatría Comunitaria. Psicoterapeuta. Conferenciante de temas científicos, paracientíficos y teológicos, a nivel nacional e internacional. Teólogo y escritor evangélico. Autor de varias publicaciones en el campo científico, sociológico y teológico. Ha desempeñado diversos cargos de la más alta responsabilidad dentro del campo de la Asistencia psiquiátrica y de la Salud Mental en su región natal, Asturias, así como en otras partes de España. Es fundador y Presidente de Honor de la Asociación para la Defensa de los Enfermos Psíquicos Asturianos (ADESA). Ha sido profesor de Honor de la Universidad de Oviedo y profesor de Psiquiatría de la Escuela de Asistentes sociales de Gijón. Pertenece a distintas sociedades científicas y es socio-fundador de Socidrogalcohol (Sociedad científica para el estudio del alcoholismo y las otras drogodependencias).
Fuente: Lupa Protestante