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miércoles, 18 de mayo de 2016

Ciencia y mitos sobre el calentamiento global.



El calentamiento del sistema climático es inequívoco. La actividad humana es la causa fundamental de crecientes alteraciones al delicado equilibrio climático planetario, principalmente a través del consumo de combustibles fósiles, la destrucción de bosques y la agricultura. Lo difícil de aceptar es que sus consecuencias sean tan devastadoras que amenacen tanto la sobrevivencia de la humanidad misma, como la estabilidad de los sistemas naturales que conocemos.
No es la primera vez que la humanidad se enfrenta a contradicciones entre ciencia y mitos, aunque estos se camuflen como hechos científicos. Hemos tenido que adaptarnos a avances científicos aunque contradigan creencias arraigadas, o aunque hayan socavado la ilusión de grandeza y excepcionalismo de la raza humana.

La contribución neta de causas naturales al calentamiento global es insignificante en comparación con la de gases de efecto invernadero. Los escépticos y negacionistas, tanto del calentamiento global como de su origen antropogénico, han sido reducidos a una agonizante minoría debido fundamentalmente a la incoherencia y falta de evidencias de sus argumentos, aunque los enmascaren en retórica científica. La abrumadora contundencia de crecientes y cada vez más precisas evidencias científicas reafirma que el calentamiento global no es una predicción, sino un fenómeno presente y en acelerada evolución, socavando con inusitada efectividad el equilibrio natural del que depende la sobrevivencia misma de la humanidad.

El 97% de la comunidad científica coincide tanto en la magnitud como en el origen antropogénico del calentamiento global. Las academias nacionales de ciencia de 80 países se han pronunciado apoyando este consenso.

El abrumador consenso de la comunidad científica internacional sobre el origen y la magnitud de éste fenómeno ha servido como basamento para la suscripción delAcuerdo Climático de París por todos los países del mundo en diciembre del 2015, tras 23 años de negociaciones y una explosión de la investigación científica sobre los diferentes aspectos de este fenómeno durante el mismo período.



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viernes, 22 de enero de 2016

¿Cómo tratas a Hestia: tu hogar y la Tierra como Casa común?


Leonardo Boff

Existe actualmente toda una forma nueva de interpretar los antiguos mitos griegos y de otros pueblos. En vez de considerar a los dioses y diosas como entidades existentes, ahora crece la hermenéutica, especialmente tras los estudios del psicoanalista C.G. Jung y sus discípulos J. Hillman, E. Neumann, G. Paris y otros, de que se trata de arquetipos, es decir, de fuerzas psíquicas ancestrales que habitan en nosotros y mueven nuestras vidas. Irrumpen de forma tan vigorosa que los conceptos abstractos no consiguen expresarlas más que mediante relatos mitológicos. En este sentido el politeísmo no significa la pluralidad de divinidades, sino de energías que vibran en nuestra psique.

Uno de esos mitos que tienen un significado profundo y actual es el de la diosa Hestia. Según el mito, es hija de Cronos (el dios del tiempo y de la edad de oro) y de Rea, la gran madre, generadora de todos los seres. Hestia representa nuestro centro personal, el centro del hogar y el centro de la Tierra, nuestra Casa común. Es virgen, no por despreciar la compañía del hombre, sino para poder cuidar con más libertad a todos los que se encuentran en el hogar. Así y todo suele ir acompañada de Hermes, el dios de la comunicación (de donde viene hermenéutica) y de los viajes. No son marido y mujer; son autónomos, aunque vinculados siempre recíprocamente.

Ellos representan dos facetas de cada persona humana, que es portadora simultáneamente del ánimus (principio masculino, Hermes) y del ánima (principio femenino, Hestia).

Hestia significa en griego el hogar con el fuego encendido: el lugar alrededor del cual todos se agrupan para calentarse y convivir. Por lo tanto, es el corazón de la casa, el lugar de la intimidad familiar, lejos del barullo de la calle. Hestia protege, da seguridad y refugio. Además, a ella le corresponde también el orden de la casa y tiene la llave de la despensa para que esté siempre bien abastecida para familiares y huéspedes.

En las ciudades griegas y romanas había siempre un fuego encendido, para expresar la presencia protectora de Hestia (la Vesta de los romanos). Si se apagaba el fuego, era presagio de alguna desgracia. Tampoco se empezaba la comida sin hacer un brindis a Hestia: “para Hestia” o “para Vesta”.

Hestia concretamente significaba también ese rincón donde uno se recoge para estar solo, leer su periódico o un libro y hacer su meditación. Cada persona tiene su “rinconcito” o su butaca preferida. Para saber donde se encuentra nuestra Hestia debemos preguntarnos cuando estamos fuera de casa: ¿cuál es la imagen que nos recuerda mejor nuestro rincón, donde Hestia se oculta? Ahí está el centro existencial de la casa. Sin Hestia la casa se transforma en un dormitorio o en una especie de pensión gratuita, sin vida. Con Hestia hay afecto, bienestar y el sentimiento de estar “finalmente en casa”. Ella era considerada como una araña, por tejer telas que unen a todos, trasmitiendo las informaciones.

Hestia era venerada por todos y la primera en ser reverenciada en el Olimpo. Júpiter defendió siempre su virginidad contra el asedio sexual de algunos dioses más atrevidos.

Nuestra cultura patriarcal y la masculinización de las relaciones sociales debilitaron mucho a Hestia. Las mujeres han hecho bien saliendo de casa y desarrollando su dimensión de animus (capacidad de organizar y dirigir), pero han tenido que sacrificar, en parte, su dimensión de Hestia. En ellas se muestra la dimensión de Hermes, que se comunica y se articula. Han llevado al mundo del trabajo las principales virtudes de lo femenino: el espíritu de cooperación y el cuidado, que hacen las relaciones menos rígidas, pero llega el momento de volver a casa y recuperar a Hestia.

¡Ay de la casa descuidada y desordenada! Ahí surge el deseo de que Hestia se haga presente para garantizar una atmósfera buena, íntima y familiar. Esta no es solo tarea de la mujer sino también del hombre. Por eso en todo hombre y en toda mujer deben equilibrarse el momento de Hermes, estar fuera de casa para trabajar, con el momento de Hestia, de volver al centro donde tiene su refugio y su bienestar.

Hoy, por más feministas que sean las mujeres, están recuperando cada vez más este fino entramado vital.

Hestia no significaba solamente el hogar de la casa o de la ciudad. También designaba el centro de la Tierra donde está el fuego primordial. Hoy ya no es una creencia sino un dato científico. En el centro hay hierro incandescente. Lógicamente, cuando se estableció el heliocentrismo y se invalidó el geocentrismo, hubo un derrumbe emocional de la figura de Hestia, la Casa Común. Pero lentamente se ha ido reconquistando. Si bien la Tierra ya no es el centro físico del universo, sigue siendo el centro psicológico y emocional. Aquí vivimos, nos alegramos, sufrimos y morimos. Incluso viajando a los espacios exteriores, los astronautas siempre mostraban tener nostalgia de la Madre Tierra, donde está todo lo que es significativo y sagrado.

Hoy tenemos que rescatar a Hestia, protectora de la Casa Común, mantener su fuego vivo y darle sostenibilidad. No le estamos dando el trato de honor que merece, por eso ella nos envía quejas con el calentamiento global y las calamidades naturales. No debemos rebajar a Hestia a mero repositorio de recursos sino tratarla como la Casa Común que debe ser bien cuidada para que siga siendo nuestro hogar acogedor y bienhechor.

Leonardo Boff es articulista del JB online y escritor.

Traducción de MJ Gavito Milano

Fuente: Atrio
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miércoles, 17 de junio de 2015

20 mitos y realidades del fracking.


20 mitos y realidades del fracking en Argentina tiene por objetivo proporcionar información veraz y documentada, apoyada en una argumentación pluridisciplinar, sobre este tema tan complejo y controversial.

Prefacio

Los debates y decisiones que antes estaban reservados exclusivamente a los técnicos y las burocracias especializadas de las metrópolis hoy son disputados por la participación ciudadana, que en más de una oportunidad crece desde pueblos y parajes olvidados de la extensa geografía del país. Así ha sucedido con la megaminería a cielo abierto en nuestro país, alrededor de la cual, desde 2003, se han venido desarrollando fuertes resistencias y cuestionamientos. Asimismo, comienza a avizorarse con respecto al modelo sojero, sobre todo relacionado a sus impactos socio-sanitarios, al desplazamiento y criminalización de poblaciones campesinas e indígenas, al avance del desmonte y la tendencia al monocultivo.Las advertencias sobre los riesgos e incertidumbres causados por la dinámica industrial y la opción por un crecimiento económico exponencial e ilimitado, durante décadas desestimadas en nuestro país, actualmente ocupan un lugar en la agenda de amplios movimientos sociales y políticos. Así, aquellos megaproyectos que antes eran aceptados sin discusión por la población, hoy comienzan a convertirse en motivos de problematización y de intensos debates sociales. Los daños sistemáticos en el ecosistema –en algunos casos irreversibles–, que afectan y amenazan cada vez más el desarrollo y la reproducción de la vida, han volcado el tablero.

La extracción de los hidrocarburos no convencionales, con la metodología de la fracturación hidráulica o fracking se inserta en este registro controversial, aún así posee rasgos propios que le dan un carácter más amplio y complejo. Los cuestionamientos científicos, las resistencias y los graves conflictos que está suscitando la imposición del fracking en diversas regiones del planeta, más aún, el horizonte civilizatorio que implica la consolidación de una determinada matriz energética, hacen necesaria la producción y divulgación de información plural, interdisciplinaria y crítica sobre el tema, así como la apertura de un debate verdaderamente democrático en nuestra sociedad.

Desde nuestra perspectiva, tres son los ejes esenciales en dicho debate colectivo. Uno, el eje que sostiene la necesidad de construir un enfoque integral y multidisciplinario; dos, el eje que defiende la pluralidad del saber científico y su independencia respecto de los diferentes poderes (económico, político, mediático, religioso); tres, el eje que conecta la discusión con la cuestión de la democracia y sus fronteras, esto es, que construye un abordaje complejo e interdisciplinario, en convergencia con una visión participativa de la democracia.

Así, el primer eje está vinculado a la multidisciplinariedad. Dada la complejidad del tema, así como el carácter controversial ya evocado, el debate sobre el frackingexige desarrollar un enfoque integral y multidisciplinario, que dé cuenta de las múltiples dimensiones que atraviesan la problemática, desde las más generales (la cuestión geopolítica, la cuestión de la matriz energética, la normativa especial que ésta genera, el rol de las empresas nacionales y las trasnacionales), pasando por aquellas estrictamente técnicas (si elfracking es una técnica segura o no; qué implicaciones puede tener en su carácter de técnica experimental, el impacto ambiental sobre el agua, sobre el territorio, sobre la salud de las personas y animales, sobre el cambio climático), hasta aquellas más políticas y sociales (qué sucede con las economías regionales; qué configuraciones urbanas y sociales aparecen asociadas a esta matriz, porqué se niega la participación de las poblaciones afectadas, qué cuestiones involucra la criminalización de las luchas, entre otros).

El segundo eje inserta esta discusión en un escenario de fuertes asimetrías de poder. Por un lado, es conocida la capacidad de lobby de las grandes corporaciones trasnacionales ligadas a la extracción de hidrocarburos, así como el lugar cada vez mayor que el fracking, de la mano de Estados Unidos, tiene en la agenda global. Por otro lado, hay que destacar el interés del gobierno argentino por identificar la explotación de hidrocarburos no convencionales con soberanía energética, en un contexto de fuerte déficit, lo cual lleva a descalificar o minimizar los diferentes argumentos que colocan el fracking en un campo de importantes riesgos e incertidumbres, negando así los impactos que este tipo de extracción pueda provocar en los ecosistemas y la salud de las poblaciones. A esto se suma que cualquier cuestionamiento sobre el fracking, conlleva también una discusión sobre la matriz energética, la cual en el caso argentino es fuertemente dependiente de los hidrocarburos. Y en este campo, antes que la apuesta por una transición en dirección hacia energías limpias y renovables, resulta claro que el gobierno nacional y los oficialismos provinciales han decidido profundizar la actual matriz energética, descalificando cualquier discusión o alternativa como “irrealista”, o producto de visiones “fundamentalistas”, ligadas a los movimientos y asambleas socioambientales y las organizaciones indígenas.

Todo ello torna aún más difícil y espinosa la cuestión, insertando el debate en una escena asimétrica, donde sólo unos pocos (los que avalan el fracking) tienen voz y difusión. En este sentido, es importante destacar que la aprobación del convenio entre YPF-Chevron-provincia del Neuquén (28 de agosto de 2013), habilitó el ingreso a gran escala del fracking en nuestro país. A través de una fuerte campaña publicitaria, que no ha escatimado medios económicos ni simbólicos, el gobierno nacional y sus socios provinciales han buscado establecer una suerte de consenso sobre el fracking, dando a entender que la discusión ya fue saldada y que las dudas han sido evacuadas. La defensa del fracking aparece, además, avalada por técnicos y expertos, mayormente ligados al mundo de las empresas petroleras, que creen detentar el monopolio del saber, y se escudan detrás de una concepción monolítica y cerrada de la ciencia. Muchas de esas voces expertas tienen intereses económicos claros o, en su defecto, han naturalizado la actual matriz energética y el desarrollo de la industria hidrocarburífera, a la cual aceptan sin cuestionamientos. Así, muchas de esas voces, interesadamente o no, piensan que no existe otra alternativa que la que propone el gobierno, a través de la YPF modelo 2012 y sus socios transnacionales, y tienden a acantonarse en una defensa acérrima del actual modelo energético.

Es por esta razón que en un contexto cada vez más unilateral –y monocromático– de avasallamiento y de cierre de los canales de discusión sobre el tema, la producción de un saber experto independiente tanto del poder económico como del poder político, se hace imprescindible. Se trata de producir y sistematizar información y conocimiento de manera clara, veraz y fundada, en gran medida muy poco accesible al público que está o puede estar interesado en el tema, así como a las comunidades que cuestionan el fracking y desconfían de las fórmulas triunfalistas de los gobiernos y empresas.

Es por esta razón también que consideramos necesario incorporar los más diversos saberes y disciplinas científicas, a fin de problematizar aquello que algunos expertos y políticos buscan acotar y redefinir como una cuestión estrictamente técnica, como si la temática fuera monopolio exclusivo de los especialistas del campo del petróleo. Ante esa mirada acotada, proponemos la conjunción de diversos saberes y disciplinas científicas: el equipo así conformado para la elaboración de este libro está constituido por un ingeniero especialista en petróleo (Eduardo D´Elía), un geógrafo y técnico con trayectoria en el campo del petróleo (Roberto Ochandio), un ingeniero especialista en temas de energía (Pablo Bertinat), un abogado especialista en cuestiones ambientales (Enrique Viale), un periodista y un especialista en ciencias políticas (Hernán Scandizzo y Diego di Risio, de Observatorio Petrolero Sur) y una doctora en sociología (Maristella Svampa).

En tercer lugar, estamos convencidos que además de ser un debate colectivo, en el mismo tienen un rol fundamental las comunidades afectadas. En nuestro país, son cada vez más las voces de los pueblos originarios, organizaciones multisectoriales y asambleas ciudadanas, que reivindican su derecho a decidir respecto de la sustentabilidad o no de megaproyectos que ponen en vilo formas de vida y horizontes colectivos. Como hemos señalado en este prefacio, creemos que no sólo está en cuestión lo que entendemos por modelo de desarrollo y su relación con la problemática ambiental; sino también lo que entendemos por democracia, quiénes tienen derecho a decidir y porqué. Más simple, se trata de abrir la discusión sobre la cuestión de la democratización de las decisiones colectivas. Así, esta es una disputa que nos coloca en las fronteras mismas de la democracia, que habla acerca de su posibilidad y de su alcance.

20 mitos y realidades del fracking en Argentina tiene por objetivo proporcionar información veraz y documentada, apoyada en una argumentación pluridisciplinar, sobre este tema tan complejo y controversial.

Tal como lo habíamos hecho respecto de la megaminería, por esta vía, apuntamos a deconstruir el discurso hegemónico y los lugares comunes sobre el fracking, desmontando y desactivando los “mitos” que sobre la explotación de los hidrocarburos no convencionales y a gran escala repiten con total impunidad sus actuales defensores (corporaciones petroleras, representantes del gobierno nacional y de las diferentes provincias petroleras, voceros periodísticos y cierto saber experto, como institutos ligados a la industria petrolera), amparados en la escasa información y conocimiento que el argentino medio tiene sobre estos temas.

Finalmente, el libro que presentamos aquí es tanto la conjunción de diferentes disciplinas como el producto de un intenso trabajo colectivo. Y aunque hayamos optado por señalar quienes han contribuido de modo fundamental en la elaboración de cada mito, cabe aclarar que el libro es producto del trabajo y la discusión colectiva, que ha llevado varios meses de reuniones y múltiples escrituras, hasta llegar a esta versión consensuada que hoy ofrecemos al público. Pero por sobre todas las cosas, es un libro que apunta a romper con la visión monolítica que hoy se impone sobre el fracking a partir de la producción de un saber experto independiente. Una tarea necesaria y cada vez más difícil en un contexto de invisibilización de las críticas y de los cuestionamientos que colectivos de ciudadanos y miembros de la comunidad científica hacen actualmente sobre elfracking.

Agradecemos a la editorial El Colectivo, vinculada al Frente Popular Darío Santillán, por el compromiso asumido con estos temas, no siempre visibles desde las grandes urbes. Asimismo, nuestro agradecimiento a la Fundación Rosa Luxemburgo por el apoyo económico en la coedición de este libro. Y nuestra dedicatoria a aquellos y aquellas personas que desde las asambleas, organizaciones mutisectoriales y pueblos originarios reclaman la necesidad de un debate acerca de los modelos de desarrollo, el respeto del ambiente y las formas de participación.

Aunque somos conscientes del debate desigual en el que se inserta este trabajo, esperamos poder contribuir a pensar una sociedad mejor, más respetuosa del futuro de las próximas generaciones, más crítica y plural en su concepción de la vida y la democracia.

Los autores,
Julio del 2014.

Desde Buenos Aires, Esquel, Morón, Río Gallegos y Rosario.

Para acceder al documento completo (formato PDF) haga clic en el enlace a continuación y descargue el archivo:

Fuente: OPSur

domingo, 26 de junio de 2011

Nueve falsos mitos de la información cotidiana.


Algunos mitos ampliamente extendidos pueden hacernos cometer errores con nuestros ordenadores

La informática no es sólo una actividad, una disciplina y un gigantesco marco en el cual hacer negocios, también es el centro neurálgico de muchas pasiones que generan todo tipo de creencias. Algunas son verdaderas, otras falsas. Algunas buscan el impacto y el posicionamiento sobre productos y puntos de vista. Otras son simplemente consecuencias del avance presuroso de la tecnología y las incapacidades comunicativas para separar lo real de lo ficticio en el discurso cotidiano. Aquí repasamos algunos mitos de la informática cotidiana intentando poner a prueba sus postulados.

1- Más funciones, mejor programa

Para quien tiene años revolviendo entre los baúles insondables del software, esto le debe parecer tan obvio que hasta es posible que lo salte y no lo lea, pero debe reconocer que las empresas todavía siguen ganando millones en base a agregarle peso a sus aplicaciones. Este tipo de aplicaciones se denominan como bloatware, inflaware o directamente software inflado. Motivo de ello es que los desarrolladores, habiendo (o no) llegado a una versión definitiva de su aplicación o no sabiendo por dónde seguir, hinchan a sus creaciones con funciones inútiles, o que sirven pero no pertenecen al grupo de lo que el usuario quería del programa en primera instancia, con lo que generan más incomodidades que ventajas. Como para ejemplificar, es como ponerle internet a los vehículos antes de, por ejemplo, mejorar la seguridad en caso de accidentes. Por eso, la búsqueda siempre se debe orientar a aplicaciones eficientes, es decir, funciones balanceadas con su capacidad de realizarlas al mejor nivel.

2- Para tener seguridad, hay que gastar mucho dinero

Como verán, la seguridad tiene varios exponentes en esta lista de mitos de la informática cotidiana, y esto es porque el temor, el miedo, así como cuando se impone en la sociedad, doblega subjetividades y las pone a merced de cualquier discurso que se proponga como salvador, o como oferente de un producto excepcional, y que normalmente tiene la propiedad de ser caro. Esto sucede con las aplicaciones de seguridad de pago que se presentan como imprescindibles, desprestigiando el valor de las aplicaciones gratuitas, que si bien en otros tiempos eran de paupérrimo desempeño, hoy día se tienen exponentes que generan escalofríos a las corporaciones de seguridad informática. La suposición que da entidad a este mito es que las aplicaciones caras tienen mejores bases de datos y análisis más exhaustivos, además de soporte. Pero la diferencia con los resultados de aplicaciones como Avast, Avira, Sophos, AVG, Comodo y Microsoft Security Essentials -que se han llevado por delante las revisiones de AV Comparatives y otros-, no justifican las cantidades de dinero que se demandan por aquellos antivirus endiosados.

3- Más megapixeles, mejores fotografías

Es uno de los camelos más groseros en la fotografía amateur y en la informática en general. Esto es como decir que Miguel Angel era un genio porque pintaba con pinceles enormes sobre paredes inmensas, pero es lo que el mercado nos ha estado vendiendo constantemente al poner el foco en la capacidad de resolución de las imágenes y no en la calidad de los componentes, como los sensores y su sensibilidad. Ni que hablar de las particularidades de los lentes, pues los detalles son detallados si se los puede capturar. ¿Alguna vez, luego de utilizar una cámara de fabricante de lectograbadoras de DVD, con 20 MP de resolución, detector de sonrisas, antishake, masajes, etc., has comparado la fotografía con la de una cámara de menor capacidad de pixeles pero de compañías con una historia irrefutable en cuanto a desarrollo de lentes? Sí. Esa es la sensación, te estafaron. Esto se da también porque luego de los 6 MP, por una cuestión de medios para reproducirlo y observarlo, la mayor parte del contenido se pierde. Así que la próxima vez que te encuentres ante la disyuntiva, ahorra en megapíxeles y gana en lentes. Y en un curso de fotografía, claro.

4- Para trabajar con gráficos, un Mac es indispensable

En algún momento esto fue una verdad completa, es innegable. La arquitectura de los microprocesadores (basadas en el chip PowerPC) de Apple antes del 2006 tenía ciertas ventajas sobre lo que proponían Intel o AMD, pero con el cambio de estrategia de Apple para utilizar procesadores Intel (por costos, en general), esta ventaja de diluyó parcialmente. Es que más allá de igualarse en este aspecto, por sus características de gestión de fuentes y algunos detalles ínfimos más,Apple sigue siendo apenas más eficiente que Windows o Linux en el tratamiento gráfico a niveles exigentes. Pero antes de que me lancen un iBook Air por la cabeza, hay que decir que ni por asomo la frase que presenta al ordenador de Apple como una opción obligada cuando se va a trabajar con gráficos es válida, pues, y siempre tomando en cuenta que hablamos de un diseñador gráfico serio, la diferencia radica en el presupuesto que se tenga y en cuánto quieres gastar. Las diferencias en cuanto a rendimiento son ínfimas dada la importancia del hardware y lo multiplataforma del software, y en cuanto a dinero siguen siendo absurdamente altísimas. Pero, sobre gustos (y anchura de billeteras) no hay… bueno, ya te lo sabes.

5- Los virus son el peligro mayor para nuestra información

Si bien el análisis de esta aseveración puede llegar a ser el más subjetivo de la lista de mitos de la informática cotidiana, este tipo de presunciones de amenaza son amplificadas hasta el cansancio, y sin embargo no se les quita el halo de hipocresía que las rodea. Lo que quiero decir con esto es que la principal amenaza para nuestra información sensible o la que fuera, somos nosotros. Los virus, y estoy seguro de que nadie cree en tormentas personales que les siguen, no te atacan todos los días y te borran información, sino que es una contingencia que responde a ciertas variables y que se da, en la misma persona, muy esporádicamente. El daño que puede llegar a hacer un virus por sí solo es el menor en relación a la cantidad de variables dependientes de nuestra negligencia, como la inobservancia en la protección de los datos ante ataques informáticos, descomposición de ordenadores, cortes de energía abruptos, robos, falta de limpieza y mantenimiento, indiferencia sobre los backups y, por supuesto, la generación actitudinal de los medios para que el malware se haga con nuestro sistema. ¿Le cambiamos el título al mito? Nosotros somos el peligro mayor para nuestra información.

6- Mac y Linux no tienen virus

Siendo ingenuos y dejando de lado las implicaciones subjetivas que se generan en base al fanatismo y a la ceguera que este produce, hay muchas personas que creen fehacientemente que Linux y Mac no tienen nada de qué preocuparse. Y si bien la ocupación -como para quitar el stress que genera el “pre”- es mínima en cuanto a la que sufren, artificial y también realmente, los usuarios de Windows, quienes tengan los sistemas operativos arriba nombrados deberían no levantar sus escudos y afilar sus espadas ante el enemigo viral, sino modular los cánticos de victoria e infundada soberbia. Cualquier analista de sistemas de seguridad y cualquier empresa, hasta las independientes y sin fines de lucro, declara que que las infecciones de Elf en Linux existen, que ensambladores incrustados en código hacen de las suyas aprovechando cavidades y que los ejecutables a.out en Unix también son potenciales víctimas en el sistema operativo más seguro que por hoy existe, aunque a niveles muy pequeños. En Mac la cosa ya está más difundida desde hace años, pero la persistencia de la negación es un mal que no cesa. Todo lo bueno también tiene defectos, a aceptarlo.

7- Si la tarjeta gráfica tiene más RAM, debe de ser mejor

Puede parecer una tontería, pero el poder que tiene esto para vender es enorme, y si no que se le digan a todos los que han comprado tarjetasnVidia y Radeon de diferentes generaciones pero solo por el nombre.Lo que importa en las tarjetas de vídeo es la capacidad del chip de procesamiento, lo que refiere a la RAM resulta ser como lo que se ve en las cámaras fotográficas digitales y los megapíxeles; son cuestiones cuantificables, y todos sabemos que un número mayor vende más al público desinformado, salvo cuando está ubicado en el precio, claro. Por eso, no te fijes en la cantidad de RAM únicamente, sino en los modelos de las tarjetas y coteja las especificaciones.

8- Los productos mejor reseñados deben de ser mejores

Los que probamos productos o aplicaciones para dar alguna valoración sobre ellos somos personas, y por lo tanto estamos sujetos a, aun con la mejor intención, dejarnos llevar por la experiencia que tuvimos con él. La objetividad no existe, y la elección de palabras es una representación de nuestra estructura mental como agentes sociales inmersos en una maraña de cosas en suceso. Un producto puede tener ventajas para mí, y no tenerlas para ti. Lo mismo al revés. Usa las revisiones como referencias, pero no como determinantes de tus decisiones.

9- El botón de apagado, el USB y otros temores

Apaga tranquilo el ordenador desde el botón, no te desesperes si no paraste el proceso del dispositivo USB antes de arrancarlo del puerto y no gastes energías refrescando la pantalla para liberar RAM, eso ya no sucede hace mucho mucho mucho tiempo.

Fuente: ABCciencia