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jueves, 17 de julio de 2014

Las razones que dificultan una tregua en Medio Oriente.


[crisis en gaza] Luego de una breve pausa y ante el rechazo de Hamas, Israel reanudó ayer sus bombardeos. El grupo palestino desconfía de la mediación egipcia, mientras que Netanyahu enfrenta la presión del ala dura de su gabinete.

por Fernando Fuentes


ISRAEL, que reanudó ayer sus bombardeos contra la Franja de Gaza tras una breve pausa y ante el rechazo del movimiento islamista Hamas a sumarse a una tregua, anunció que “extenderá” e “intensificará” sus operaciones militares, después de que se registrara una primera víctima israelí en esta crisis, que ha costado la vida a cerca de 200 palestinos. Pese al revés diplomático, la Cancillería de Egipto dijo que seguirá intentando que Israel y Hamas acepten su propuesta de un cese de las hostilidades. Si bien el editor para Medio Oriente de la BBC, Jeremy Bowen, sostiene que “las guerras entre Hamas e Israel tienden a terminar con algún tipo de alto el fuego”, al mismo tiempo reconoce que ninguna de las partes parece estar lista aún para ese escenario. A continuación, algunos de los factores que parecen determinantes para el logro de una tregua en Medio Oriente.

“Hamas y otros grupos palestinos más radicales de la Franja de Gaza han acumulado un arsenal de cohetes básicos, que con el paso del tiempo han aumentado su rango de acción”, afirma Jonathan Marcus, analista en temas de defensa de la BBC. A comienzos de mes, el grupo sorprendió a Israel con el lanzamiento de cohetes contra la ciudad costera de Haifa, en el norte de Israel, a más de 160 kilómetros de Gaza, es decir, el punto más lejano jamás antes alcanzado por un proyectil palestino. Se habría tratado de un misil de fabricación siria, el Khaibar-1. Además, Hamas admitió el envío, el lunes, de tres aviones no tripulados (drones) contra el sur de Israel, en el primer reporte del despliegue de una aeronave de este tipo por parte de los milicianos.

Hamas, considerado en El Cairo como “una filial de los Hermanos Musulmanes de Egipto”, ha perdido la fe en la solvencia de la mediación que ese país ha ejercitado durante décadas. Desde el derrocamiento del islamista Mohamed Morsi -que auspició el alto el fuego de 2012-, Hamas ha sido declarado “grupo terrorista” en Egipto. Por ello no se fían de la mediación del nuevo líder egipcio, Abdel Fattah al Sisi. En ese caso, Hamas podría entonces mirar hacia Qatar o Turquía, afirma Mukhaimer Abu Sada, politólogo de la Universidad Al Aqsa, de Gaza. De hecho, se esperaba que el emir de Qatar llegara a Ankara para tratar con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, un supuesto borrador de un cese del fuego. Con todo, el analista palestino Wadie Abunassar dijo a La Tercera que “parece que todo el mundo llegó a la conclusión de que cuando las cosas se tratan de Gaza, no hay reemplazo para Egipto”.

En un reciente reporte, la agencia de seguridad británica IHS Jane’s advirtió que una operación terrestre israelí en Gaza era cada vez más probable, con el riesgo de que una escalada involuntaria involucre a Siria y al grupo islamista Hizbulá de Líbano. En tanto, el columnista israelí Akiva Eldar reparó en el avance del grupo integrista Estado Islámico. En su opinión, el ex Isis “está montando la ola de la falla de los Hermanos Musulmanes en gobernar Egipto, Túnez y Gaza”. “En Siria, también, la jihad global ha empujado a los Hermanos Musulmanes a una esquina”, dijo.

Según diversos medios israelíes, el primer ministro Benjamin Netanyahu estaba a favor de aceptar el texto de alto el fuego preparado por Egipto. Sin embargo, al menos dos ministros, los derechistas Naftali Bennett (Economía) y Avigdor Lieberman (RR.EE.), habrían votado en contra. “Un alto el fuego es un acuerdo tácito para que Hamas continúe fortaleciéndose”, insistió Lieberman, quien considera que la operación “Margen Protector” sólo debe terminar “con el control de toda la Franja de Gaza” por el Ejército. “El gobierno israelí, como mucho, está dispuesto a volver a la situación existente antes de la última crisis, pero no está dispuesto a terminar con las causas de cada crisis”, explicó a La Tercera Xavier Abu Eid, uno de los voceros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Washington ha perdido cada vez más fuerza en el conflicto de Medio Oriente. Prueba de eso es la suspensión del viaje a la zona del secretario de Estado John Kerry, quien no pudo en los últimos meses sacar adelante las conversaciones entre israelíes y palestinos. Pese a eso, Estados Unidos continuará “trabajando por el cese del fuego” en Gaza, según el embajador de EE.UU. en Israel, Dan Shapiro.

lunes, 14 de julio de 2014

La historia de Gaza que los israelíes no cuentan.


Robert Fisk
La Jornada 13/07/2014

Muy bien, para la tarde del viernes el intercambio de muertes estaba 110-0 en favor de Israel. Pero pasemos a la historia de Gaza que nadie va a contarnos en estas horas.

Se trata de la tierra. Los israelíes de Sederot reciben fuego de cohetes de los palestinos de Gaza y ahora a los palestinos les dan su merecido. Seguro, pero esperen: ¿cómo es posible que todos esos palestinos –1.5 millones- estén amontonados allí en Gaza, por principio de cuentas? Bueno, sus familias vivieron alguna vez en lo que hoy se llama Israel, ¿verdad? Y fueron expulsadas –o huyeron para salvar la vida– cuando el Estado israelí fue creado.

Y –aquí tal vez hay que contener el aliento– los pobladores de Sederot a principios de 1948 no eran israelíes, sino árabes palestinos. Su aldea se llamaba Huj. No eran enemigos de Israel. De hecho, dos años antes, esos mismos árabes habían escondido del ejército inglés a combatientes judíos de Haganá. Pero cuando el ejército israelí se volcó contra Huj, el 31 de mayo de 1948, expulsó a todos los pobladores árabes… ¡a la franja de Gaza!

Se volvieron refugiados. David Ben Gurión (primer israelí en ocupar el cargo de primer ministro) la llamó acción injusta e injustificada. Lástima: nunca se permitió a los palestinos de Huj volver a su ciudad.

Y hoy día, mucho más de 6 mil descendientes de los palestinos de Huj –la actual Sederot– viven en el muladar de Gaza, entre los terroristas que Israel afirma que se propone destruir y que lanzan sus cohetes hacia lo que fue Huj. Interesante historia.

Lo mismo va por el derecho de Israel a la autodefensa. Hemos vuelto a oírlo mencionar. ¿Qué pasaría si los londinenses fueran atacados con cohetes, como los israelíes? ¿Acaso no devolverían el golpe? Bueno, sí, claro, pero los británicos no tenemos más de un millón de antiguos habitantes del Reino Unido aglomerados en campos de refugiados en unos cuantos kilómetros cuadrados en los suburbios.

La última vez que este especioso argumento se utilizó fue en 2008, cuando Israel invadió Gaza y dio muerte al menos a mil 100 palestinos (tipo de cambio: mil 100 a 13). ¿Y si Dublín fuera atacada con cohetes?, preguntó entonces el embajador israelí. Pero en la década de 1970 la ciudad británica de Crossmaglen, en Irlanda del Norte, fue atacada con cohetes por la república de Irlanda, y sin embargo la Real Fuerza Aérea no bombardeó Dublín en venganza ni mató mujeres y niños irlandeses.

En Canadá, en 2008, los partidarios de Israel manejaban el mismo alegato fraudulento. ¿Y si la gente de Vancouver, Toronto o Montreal fuera atacada con cohetes desde los suburbios de sus propias ciudades? ¿Cómo se sentiría? Pero los canadienses no han apretujado a los pobladores originales de su territorio en campos de refugiados.

Crucemos ahora hacia Cisjordania. Primero que nada, Benjamin Netanyahu dijo que no podía hablar con el presidente Mahmoud Abbas porque no representa también a Hamas. Ahora dice que sólo puede hablar con él si rompe con Hamas, aun si entonces ya no representaría a Hamas.

Entre tanto, el gran filósofo izquierdista israelí Uri Avnery –que a sus 90 años se conserva fuerte, por fortuna– ha abordado la más reciente obsesión de su país: el peligro de que el Estado Islámico (EI) se lance hacia el oeste desde su califato iraquí/sirio y llegue a la margen oriental del río Jordán. “Y Netanyahu dijo –señala Avnery– que si no es detenido allí (en el Jordán) por la guarnición permanente israelí, aparecerá a las puertas de Tel Aviv.”

La verdad, por supuesto, es que la fuerza aérea israelí aplastaría al EI en el momento mismo en que se atreviera a cruzar el Jordán desde Irak o Siria.

La importancia de esto, sin embargo, es que si Israel mantiene su ejército en el Jordán (para proteger a Israel del EI), un futuro Estado palestino no tendría fronteras y sería un enclave dentro de Israel, rodeado por todas partes por territorio ocupado por Israel.

Muy parecido a los bantustanes sudafricanos, observa Avnery. En otras palabras, jamás existirá un Estado palestino viable. Después de todo, ¿acaso el EI no es lo mismo que Hamas? Claro que no. Pero no es eso lo que oímos de Mark Regev, vocero de Netanyahu. No, lo que él declaró a Al Jazeera es que Hamas es “una organización terrorista no muy diferente del EI en Irak, Hezbolá en Líbano, Boko Haram…”

Tonterías. Hezbolá es una milicia chiíta que ahora combate a muerte dentro de Siria a los musulmanes sunitas del EI. Y Boko Haram –a miles de kilómetros de Israel– no representa ninguna amenaza para Tel Aviv.

Pero ya me entienden ustedes. Los palestinos de Gaza –y por favor olviden para siempre a los 6 mil palestinos cuyas familias vienen de la tierra de Sederot– son aliados de las decenas de miles de islamitas que amenazan a Maliki en Bagdad, a Assad en Damasco o al presidente Goodluck Jonathan en Abuya.

Aún más relevante al caso: si el EI avanza hacia el borde de Cisjordania, ¿por qué el gobierno israelí aún construye colonias allí –ilegalmente, en tierra árabe– para civiles israelíes?

Esto no se trata sólo del infame asesinato de tres israelíes en Cisjordania o del repugnante homicidio de un palestino en Jerusalén este. Tampoco del arresto de muchos militantes de Hamas y políticos en Cisjordania. Ni de cohetes. Como siempre, se trata de la tierra.


The Independent
Traducción: Jorge Anaya


-.-

Información relacionada:



Fuente: Chacatorex

lunes, 26 de mayo de 2014

Los cristianos palestinos: “El Papa nos puede ayudar con la paz”.



Carmen Rengel

La misa en Belén, una celebración entre la fe y la política

Cristianos de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y el norte de Israel acudieron a la ver al Papa



El papa Francisco se encontró este domingo en Belén rodeado decaravaggios nada convencionales, cuadros trocados en dardos políticos gracias al arte del Photoshop que le daban la bienvenida a la plaza del Pesebre. La mano del Santo Tomás que hurga en las heridas de Jesús se transforma en la de un soldado israelí que revisa la documentación de un palestino. Los adoradores de la Madonna del Rosario se giran hacia otra mujer con bebé, una refugiada palestina de Líbano. El Bautista tirado sobre su espalda, a punto de ser decapitado, pasa a ser un niño palestino inmovilizado por un uniformado gracias al corta-pega de los artistas. Por si tenía dudas de que su viaje no podía ser “estrictamente religioso”, las paredes que rodeaban la Natividad, la cuna de Cristo, se lo gritaban a cada paso.

Los fieles se identificaban de pleno con la apuesta arriesgada de su Gobierno. Los llegados de Cisjordania, Gaza, Jerusalén Oriental o el norte de Israel querían que se señalase el conflicto. La fiesta fue también mitin. Se mezclaban la emoción de la fe y la llamada a la lucha en Stela Kanfakk, judía conversa, 88 años, llegada de Haifa con la “confianza” de que Francisco traerá la paz a esta tierra. O el joven George Khader, de Beit Sahour, universitario, encerrado en Cisjordania desde hace 14 años. “Si ser cristiano es ir contra la injusticia, los palestinos lo somos más que nadie, porque la sufrimos cada día”, relataba junto al escenario donde unos seminaristas entonaban canciones para el “Baba Francís”.

Francisco entró en la plaza feliz tras divisar a antiguos parroquianos de Argentina colocados estratégicamente entre el público para darle una sorpresa, banderas de su patria entre un mar de rojo, negro y verde palestino. Las sotanas corrían de un lado a otro, de pronto, transmitiendo la noticia: el Papa ha rezado en el muro. Para entonces los 8.000 presentes ya casi le habían borrado el nombre, de tanto gritarlo, en una masa de empujones donde mandaba la calma, sin apenas policías —el propio padre Jorge lo pidió— con boy scouts sin armas.

Las dos horas de pasión colectiva —“Este Papa sí”, decía un vecino— se convirtieron en emoción particular en las familias llamadas a su mesa. Gente con litigios por tierras ocupadas (Cremisán, Iqrit), salidos de Gaza por permiso especial, madres de presos. “Es muy humilde. Sabe escuchar y ha prometido dedicarnos tiempo. Pensé que sería increíble pero es más de lo que me imaginaba. Nos da esperanza”, resumía Elías Abu Mohor. Francisco, a su espalda, decía adiós con energía al pueblo de Belén.