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sábado, 29 de febrero de 2020

El agotamiento emocional es mucho peor que el agotamiento físico.


La ajetreada rutina diaria y las responsabilidades puede causar agotamiento físico y mental pero el más peligroso de este malestar se trata del emocional.

El trabajo, el estudio, las responsabilidades, las obligaciones y los deberes hacen que una persona pueda llegar a padecer de agotamiento físico, mental o emocional.


Las diversas actividades que forman parte de la rutina diaria de una persona pueden llegar a causar un desgaste físico evidente. El desplazarse al trabajo, clases, las labores del hogar, la caminata y cualquier actividad física causa efectos directos sobre el estado físico de los individuos.

Normalmente los malestares físicos generan mayor revuelo y preocupación, sin llegar a mostrar preocupación por el aspecto más importante: el emocional. Y es que las dolencias físicas, logran ser tratadas mediante medicación, masajes o descanso.

En cambio el agotamiento emocional, no se diagnostica fácilmente, ni puede ser tratado de igual forma que las dolencias físicas. Debido a que existen diversas razones que pueden ser el detonante de dicho cansancio, por lo que para su solución, necesitan ser descubiertas y tratadas individualmente.



El agotamiento emocional, un peligroso padecimiento

El estrés, los deberes, las preocupaciones y las distintas responsabilidades que una persona experimenta, pueden llegar a generar un estado de agotamiento físico, emocional y mental.

Cuando un individuo experimenta cansancio físico, este se demuestra en su estado de salud física. Mientras que el agotamiento mental, afecta directamente el comportamiento, sueño, alimentación y conducta de las personas que lo padecen.

En cambio cuando se trata del agotamiento emocional se hace referencia a un malestar de mayor magnitud, bastante común en la actualidad. Este padecimiento afecta directamente las emociones del individuo, creando un desequilibrio que afecta la forma en la que interactúa, se desarrolla y siente los eventos vividos.


El entorno social, el trabajo, la economía, las responsabilidades y las relaciones de amistad y amor, son tan solo algunos de los elementos que contribuyen al agotamiento emocional. Al sobrecargar a nivel sentimental a una persona, quien experimenta momentos de susceptibilidad y exposición ante quienes le rodean.

Para hacer frente al agotamiento emocional es necesario reconocer e identificar, que situaciones o personas que generan mayor nivel de estrés en tu vida. Con el objetivo de poder evitarlas a tiempo y así evitar que su presencia cause desgaste sobre tu salud emocional.

Igualmente es recomendable hacer espacio dentro de tu rutina diaria, para tener un momento privado y de relajación. Puedes practicar un hobby o simplemente no hacer nada y disfrutar de la tranquilidad. Así podrás mantener en calma tus sentimientos y tu corazón, cuidando y protegiéndote de la influencia negativa de otros sobre ti.

sábado, 29 de octubre de 2016

Compartir trabajo para conciliar vida en familia.



Carlos Miguélez Monroy, Periodista

La mera existencia del llamado job sharing contribuye al reconocimiento que tiene la importancia de la conciliación familiar y la búsqueda de la felicidad como componentes fundamentales de la vida.
La necesidad de compaginar de forma más armónica el trabajo con la vida familiar y el desarrollo personal lleva a cada vez más gente en Europa a “compartir su trabajo”. El job sharing consiste en repartir las responsabilidades y el sueldo de un puesto de trabajo entre dos personas.
Se definen las responsabilidades, se reparten las funciones y se establecen los horarios de forma que no se altere el funcionamiento. Si lo hacen médicos y enfermeros con sus guardias en los hospitales, con el nivel de responsabilidad que tienen, ¿por qué no pueden hacerlo trabajadores del resto de sectores profesionales?

Casi la mitad de las empresas en Reino Unido ofrecen a sus trabajadores esa opción; casi un cuarto en Bélgica Holanda y Austria, seguidos por Alemania y Francia, según un estudio de la agencia Robert Half.
Renunciar a la mitad del sueldo compensa a casi la mitad de los trabajadores de empresas en Reino Unido, que ganan lo suficiente para una vida digna. Sería interesante conocer la proporción de esos trabajadores que viven solos, cuántos en pareja con personas que recurren a la misma opción, cuántos con hijos y otros indicadores que nos ayudarían a saber hasta qué punto se puede replicar en otros países.

Para hacerse eco del éxito de la iniciativa, algunos medios han presentado casos de personas del mundo empresarial, de representantes políticos y de funcionarios públicos. Convendría tener en cuenta su baremo salarial para no presentar esta alternativa como solución a la falta de conciliación familiar y luego resultara que quedan excluidas las llamadas clases medias, quienes ganan el salario mínimo o una cifra que apenas lo supera. Alguien que gana 1.400 quizá no pueda permitirse renunciar a la mitad de su sueldo para ocuparse de sus hijos y de su pareja. En países con salarios menores a los de Reno Unido y altos niveles de impuestos, esta opción tendrá mayores dificultades para cristalizar.

Pero la mera existencia de esta alternativa contribuye al reconocimiento que tiene la importancia de la conciliación familiar y la búsqueda de la felicidad como componentes fundamentales de la vida. Demuestra que no todo es triunfo profesional y que cada vez más personas cuestionan el dogma de la productividad a cualquier precio como único indicador de éxito.
En España, el Congreso acaba de aprobar una propuesta para igualar los permisos de maternidad y paternidad, tras meses de trabajo de la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA). Sin embargo, la decisión de adoptar la propuesta está en manos del Partido Popular (PP), al frente del gobierno y que se abstuvo en las votaciones sobre la propuesta. Este partido ha mostrado mayor sensibilidad a las propuestas de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), que presiona para dar a los grandes empresarios carta blanca en los despidos y laxitud a la hora de hacer efectivos derechos por los que han luchado trabajadores y clase obrera durante décadas.

En muchas otras sociedades parece que empieza a alcanzarse una masa crítica para reconocer la importancia que tiene por un lado ampliar los derechos laborales en materia de permiso de maternidad y, por otro, equiparar los derechos de hombres y mujeres.
Además de una cuestión de derechos, se trata de sentido común. Una madre o un padre satisfechos pueden rendir mejor en un trabajo de menos horas que en una jornada larga de trabajo en la que su única interacción con los hijos sea la cena y acostarlos a dormir al volver a casa. Si padre y madre pueden repartirse mejor las tareas del hogar disminuye el riesgo de tensiones y conflictos, lo que redunda de forma positiva en el rendimiento en el trabajo. Menos salidas a la calle para hablar por teléfono, menos caras largas y mejor concentración en el puesto de trabajo.

Se suele decir que no se puede llevar al trabajo los problemas de casa y viceversa. Pero eso es precisamente lo que consigue la separación de trabajo, familia y actividades de ocio para la satisfacción personal, como si fueran “compartimentos estanco” y unas no afectaran al resto. Quizá se trate más de buscar equilibrio y armonía.

Fuente:

viernes, 6 de noviembre de 2015

Glorifica a Dios en tu trabajo.



A veces los cristianos podemos cometer el error de creer que al tener un trabajo no podemos glorificar tanto a Dios, como si estuviéramos a tiempo completo en la obra. ¿Qué nos dice Dios al respecto? ¿Es eso cierto?

El apóstol Pablo, en su carta a los Colosenses, capítulo 3 nos habla de todo lo que ha hecho Cristo en nosotros y como eso ha de manifestarse de maneras concretas, con cambios específicos en nuestras vidas. A grandes rasgos nos dice que debemos hacer morir lo terrenal en nuestras vidas y tener una perspectiva correcta con respecto a las cosas del mundo y las cosas del cielo.

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3:17) 

Lo anterior no deja nada fuera, dice “y todo” lo que hacéis, eso incluye las cosas dentro y fuera de la iglesia, en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en nuestra universidad, en nuestros colegios, con nuestros vecinos, etc. Todo hay que hacerlo en el nombre del Señor, como principio general. 

Luego, unos versículos más adelante (22 al 24), en su contexto nos habla específicamente sobre amos y esclavos, práctica que era muy común en esos tiempos, no obstante, el principio bíblico que se enseña ahí, se puede aplicar hoy en día a jefes y empleados:

Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. (Colosenses 3:22-24)
En el versículo 23 vuelve a utilizar la palabra “todo”, lo que hagáis. Nada queda excluido, absolutamente todo lo que hagamos debemos hacerlo de corazón como para el Señor. Si somos capaces de hacer todo como para el Señor, no solo podremos agradarle, sino que además recibiremos recompensa en el cielo. Servir a Cristo no es un sacrificio, es una bendición y un honor. Algunas maneras prácticas en que podemos glorificar a Dios en el trabajo pudieran ser: 

Llega temprano al trabajo. Hay trabajos que son flexibles en el horario de entrada, que eso no signifique que te relajes llegando a abusar.

Llega temprano de vuelta del almuerzo. Hay muchos trabajos donde no se controla la hora de almuerzo, no obstante, si tienes una hora de almuerzo, no te tomes mas de una.

Cumple con las metas o hitos que te impongan. Se que muchas veces esas metas o hitos son poco realistas. Esfuérzate por cumplirlas de igual modo.

Si puedes hacer más de lo que te piden, hazlo.

No pierdas el tiempo en redes sociales. Hay trabajos donde no se prohíbe el uso de éstas. Que no sea ocasión para abusar o para distraerte de tus obligaciones.

Obedece a tus jefes, aunque no siempre tengan la razón. Por supuesto esto excluye lo que va contra la Palabra de Dios, pero obedece, Dios nos manda eso en el versículo 22.

Comparte “prudentemente” el evangelio. Jesús nos dejó la gran comisión, de ir por el mundo y predicar el evangelio, ello debe ser parte fundamental en nuestra vida y por cierto también en el trabajo. Lo de prudente lo digo porque debes ser sabio en la manera en que lo haces, muchos pueden parecer fanáticos religiosos al hacerlo y terminar alejándolos aún más del evangelio. Otros puede que prediquen bien el evangelio, no obstante al ser un mal testimonio en su trabajo (por ejemplo con los puntos anteriores), quizás parezca hipócrita y el mensaje pierda sentido. Esfuérzate en ser un buen testimonio siempre y ser de apoyo bíblico cuando veas a alguien en problemas o en necesidad.
Trata de ser alegre en tu trabajo. ¿Que tiene eso que ver? Pues, ¿Puedes decir que Cristo te ha cambiado y que ahora tienes gozo en Él, aún en pruebas y tribulaciones, y que te da la paz que sobrepasa todo entendimiento, si nunca estás alegre?

Todo lo anterior y muchas cosas más puedes hacer para ser un buen siervo, pero no lo hagas solo para agradar a tu jefe. Pon atención a la advertencia que nos hace el versículo 22. Podemos agradar a hombres pero al mismo tiempo no estar agradando a Dios. Agradar y glorificar a Dios debe ser nuestra meta.

Cuando por la gracia de Dios somos salvos, entonces tenemos vida nueva. Cristo y nadie más que Cristo pasa a ser nuestro Señor, Le pertenecemos y solo a Él debemos servir. Si somos conscientes de ello y lo aplicamos en nuestras vidas en todo lo que hagamos, podremos mostrar verdaderamente cómo el evangelio de Dios es capaz de cambiar a un pecador, el mundo verá que somos distintos, que “hay algo” que nos hace realizar todo de manera excelente, y de ese modo nuestras vidas estarán mostrando en la práctica el evangelio transformador de Cristo.

Podemos y debemos glorificar a Dios en nuestro trabajo, solo debes recordar que ¡Trabajas para Dios y no para el mundo!

martes, 5 de mayo de 2015

Trabajo y crisis cotidiana del pobre en Latinoamérica.



“…Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra” Génesis 3:17-19 RVR60

Definitivamente, la lucha social por los más desfavorecidos se ha agudizado, al mismo tiempo que cada vez son más evidentes, estructuralmente hablando, los hechos de desigualdad e injusticia en sus mesas. Es decir, que cuanto más crece la lucha por la igualdad social, la lucha por la supervivencia se acrecienta entre quienes trabajamos en empresas públicas o privadas; los que intentan “ganarse” la vida de forma independiente o, peor aún, para los desempleados. Tanto lo público como lo privado presumen de velar por el bienestar de los seres humanos, o de que el hecho de ser autónomo proporciona cierta seguridad socioeconómica. Sin embargo, con determinadas acciones que se llevan a cabo desde el poder se implícita, al mismo tiempo, que hemos sido creados para mejorar la condición social de unos pocos, que lo que buscan es competir por los puestos de honor junto con los que ya están en la cima socioeconómica: sí, esa es la verdad, trabajamos para que otros sigan construyendo sus imperios, y lo hacemos pensando en nuestras necesidades, en esas carencias que el mismo sistema nos ha generado, o que otros imperios iguales o peores, nos presentan como imprescindibles de forma quasidependiente. Pero, lo cierto es que la mayoría de esas carencias no logran resolverse totalmente debido a los límites a los que el mismo sistema nos ha sometido.

Mientras escribía estas líneas, estaba leyendo un pequeño tratado llamado “La carta a García” en el que se narra una trama que relata brevemente la anécdota de un soldado estadounidense llamado Rowan, al que se le encarga entregar de parte del presidente de Estados Unidos, un mensaje al jefe de los rebeldes, oculto en la sierra cubana, durante la Guerra hispano-estadounidense a finales del siglo XIX. Hubbard resalta el hecho de que Rowan recibe el mensaje y se limita a entregarlo, a pesar de que nadie le proporcionó ni la información ni los medios para encontrar a García. Así que Rowan recorre a pie la isla de Cuba de costa a costa. Ante esto, Hubbard propone, a través de otros ejemplos, que la aplicación para cumplir inmediatamente con la tarea encomendada sin vacilaciones, es el principal valor para conseguir el éxito; pero antes, nos indica que este mensaje ha sido reproducido por muchos países a los largo de estos años, y que quienes en su mayoría lo han hecho son los mismos que han deseado que sus “empleados” lean esta carta y se motiven cada vez más para ser trabajadores eficientes, sin cuestionar lo que se les ordena hacer. También, coloca al empleado como victimario ante su ineficiencia, y al empleador como víctima de éste, comunicando, de este modo, que las personas somos pobres por falta de iniciativa, porque no nos esforzamos lo suficiente y nos falta creatividad para cumplir con la tarea encomendada.

El argumento que pretende justificar este relato es que lo que ocurre en realidad es un adoctrinamiento en la idea de que en el mundo hay pobres solamente por falta de interés, ya sea porque no han leído tratados de gestión empresarial o de motivación personal, ignorando, de este modo que la culpa es más bien de los poderosos, de los que se han encargado de llegar a la cima pisando a unos, poniéndoles la zancadilla a otros y destruyendo a quienes ya gozaban del poder.

Sí, Latinoamérica ha sido empobrecida por los “héroes de la economía”, esos que han ido favoreciendo las desigualdades sociales y el egoísmo, y que más o menos han quitado al pobre lo que le pertenece por ganancias residuales, y les han despojado, ya sea a través de los “servicios públicos” o del esfuerzo descomunal del que a, sólo por tratar de llevar comida a su casa, se le trata como si no fuera nadie. Estos no son más que tributos a un gobierno medio-feudal, que no ofrece servicios públicos en el pleno sentido de la palabra, porque son privados y están en manos de empresas que se adueñaron de lo que era de todos para repartirlo de forma desigual y a un precio muchas veces exorbitante. Esto quiere decir que nuestros bienes pertenecen a un sistema de mercado desigual.

Se nos obliga a que nuestras propiedades sólo puedan adquirirlas los que tienen un cierto nivel socio-económico para poseerlas, cuando antes, hace ya muchos años, en América todos eran dueños de todo y podían disfrutar de cualquier recurso natural sin que fuera cuestionado o se tuviera que establecer un precio. Sin duda, el consumismo nos ha consumido.

Esa es la causa de que un día llegue un extranjero y, de forma desconsiderada, quincenal, mensual o anualmente, haga despojos colonizadores de lo que nos pertenece, olvidando de esta manera que, por el simple hecho de haber nacido aquí, la tierra y sus recursos son nuestros. Nos obligan a sobrevivir y a recuperar de las manos de los altos funcionarios o empresas lo que por derecho nos pertenece. La esclavitud no ha sido abolida, solo se ha legitimado excusándola con una nómina.

Nos han hecho pensar que el pobre es la escoria del mundo, y que ser pobre hoy es una opción. Esta es una gran mentira que nos han vendido por medio del “adoctrinamiento” del imperio de las masas. Nuestra opción no es someternos a una sociedad clasista, luchar por conseguir un empleo, hacer largas colas, o morir en los paseos de la muerte debido a la discriminación e ineficiencia humana del sistema de salud.

Nuestra opción no es ver cómo se jactan de tener dinero los que lo tienen para estudiar una carrera profesional. La educación también nos ofrece un buen ejemplo de desigualdad social, ya que algunas profesiones son consideradas mejores que otras. Esto quiere decir que existe una discriminación real para la persona que carece de medios que le permitan pagarse una carrera profesional en pie de igualdad con los que más tienen.

Por otra parte, también hay otros jóvenes que se sienten algo mejor porque, a pesar de su situación de mejora social, estudian -casi muriéndose de hambre- carreras de “ricos”, mientras que al pobre sólo le quedan las carreras técnicas –bastante caras también-, ya que el Ministerio de Educación de nuestro país está más interesado en lo que produce dinero que en una educación de calidad del niño, joven o adulto. Por ese motivo, nos engañan con cursos que ofrecen gratis, aunque los beneficiarios son muy pocos, puesto que deben superar un examen de admisión, lo que supone que sólo los que superan la nota de corte – y son muchas las personas que se presentan- tendrán la opción y la oportunidad de formación. Nos han abandonado y nos han dejado en manos de la suerte.

Mientras a unos se les enriquece, a otros se nos contrata para enriquecer. Ya nos dijo Monseñor Oscar Arnulfo Romero (1978): “Muchos quisieran que el pobre siempre dijera que es ‘voluntad de Dios’ vivir pobre. [Lo que] No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros tengan nada.” Estas palabras las dijo Monseñor en su lucha pastoral por los más débiles en uno de los audios de sus homilías.

Este, más que un mensaje revolucionario, marxista, socialista o como se lo quiera etiquetar, es un llamado a la iglesia a que piense en el proletariado y en el sufrimiento de los que de verdad, y literalmente, “se ganan” la vida. Esa vida que debería pertenecernos, pero que, en realidad, pertenece al estado, a los bancos, a los prestamistas, al paupérrimo sistema de salud y al mediocre sistema de educación.

Invitamos a la iglesia del Señor Jesús a que invite a los suyos a procurar un cambio real; que luche por justicia para los más débiles, cuya única solución es “conformarse”, porque no queda más remedio que rendirse al sistema para sobrevivir. Y podemos preguntarnos, ¿y eso cómo se hace? Pues promoviendo y reivindicando mejorías sociales sustanciales para que el trabajador y la trabajadora puedan disfrutar de mejores condiciones de vida.

La iglesia no promueve la vagancia, el paternalismo o e asistencialismo, lo que promueve es mejorar las condiciones de vida a través del trabajo digno y bien remunerado que no esclaviza y que hace posible el bienestar de los trabajadores y trabajadoras.

La tarea de la iglesia no es, en este momento salvar almas, sino brindar esa salvación o liberación a los que viven en la totalidad de su ser la opresión de los amos y señores. No se trata sólo de una salvación interior o personal (no es algo mágico o supraterreno como algunos predican). Se trata, más bien, de un compromiso con el prójimo, como si fuéramos auténticos representantes de Dios para actuar a favor de los pobres.

Si bien es cierto que las injusticias existen y que las vivimos a diario, deberíamos considerar la imposibilidad de hacer responsable a Dios de cada una de ellas. Los problemas de injusticia forman parte de la libertad del ser humano, que le lleva a tomar malas decisiones o a apropiarse de las decisiones del pobre. Las decisiones humanas son responsabilidad humana y, por tanto, nos corresponde a nosotros velar por el cumplimiento de la justicia que el pobre necesita y que reivindica una mejor distribución de la riqueza. Ser pobre no es una opción, aunque nuestra opción debería ser los pobres, y dejarlo claro a través de acciones determinadas que se traducen en la visibilización de la solidaridad.

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, me pregunto: ¿Qué es lo que sumado al trabajo deja como resultado gozar de bienestar? La respuesta es sencilla: el descanso, no la vagancia. El descanso porque se trabaja para descansar, se trabaja para vivir y no para sobrevivir.

El pobre, que vive bajo una ansiedad constante en la búsqueda insaciable de mejora en aras de su propia supervivencia, termina fracasando y, con ello, perpetuando más la desigualdad social y, por qué no, hasta renegando del Dios que “permitió su pobreza” y su sueldo miserable. Eso sí que afecta la integridad del ser humano, ya que puede llevarle a trabajar hasta el agotamiento, la depresión o una enfermedad grave.

El trabajo es y debe ser una bendición o un bien para el sustento del ser humano y para el desarrollo de la sociedad, ya que el ser humano es un trabajador, es unhomo laborans. Resulta interesante notar que en un pequeño fragmento del Génesis se nos dice que Dios trabajo por seis días y al séptimo descansó (Génesis 2:3), como quien nos muestra la importancia del hombre que labora, y lo hace para su descanso, y no porque trabaja demasiado. Es más, se nos detalla que el ejemplo del Dios trabajador crea la metáfora del trabajador que vive de lo que le apasiona hacer y que es creador de su oficio.

El problema actual ante el desafío de bienestar y trabajo es que más del 50% de los trabajadores trabajan más de para lo que fueron contratados. Hacen un esfuerzo en buena parte de su rutina diaria, hasta el punto de que si alguien quisiera hacer vida social con ellos(as) sería realmente imposible, ya que la mayoría de ellos no están, viven ausentes de sus familias, llegan agotados a sus casas y, por tanto, lejos de la realidad que los envuelve. Incluso algunos padecen una situación de riesgo en su salud, ya que ven alterados sus aspectos fisiológicos y psíquicos.

Así que creemos profundamente que ese gran ingrediente del que hablamos, el descanso, es el reposo adquirido por la conciencia del ser humano en la búsqueda del bienestar biopsicosocial. Cuando el trabajo no cuenta con empleados sanos en todos sus aspectos, acaba arriesgando la reputación de la empresa; cuando el Estado no contribuye para que los sueldos sean justos y no de miseria, estamos hablando de un gobierno injusto, que solo piensa en los ricos y menosprecia a los pobres.

El plan de la iglesia debe ser mostrarse como orientadora del pobre y, si se dan las condiciones necesarias, sostenedora de los que no pueden sostenerse, y si no fuere ese el caso, crear planes de gestión para que los necesitados no olviden que la lucha es contra el imperio y a favor de la justicia social.

El trabajo, que ha sido creado para el descanso del pobre, que piensa en el bienestar de quienes ofrecen sus manos para obtener mejores condiciones de vida, proporciona una pausa a las desigualdades sociales, aunque no acaba con ellas, ya que se trata de un problema del sistema. Pero sí crea esperanza para luchar y buscar el bienestar de todos los seres humanos.

El trabajo digno sigue siendo la única forma de apoyar al pobre en su reivindicación social, un suspiro para el ahogo de todos los seres humanos que quizá vivan en una situación de vulnerabilidad.

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Adolfo Céspedes Maestre

Nace el 21 de octubre de 1989 en Barranquilla, Colombia. Teólogo profesional de la universidad Reformada en Barranquilla. Estudiante de Maestría en Psicología (investigativa) de la universidad del Norte de Barranquilla, Colombia. Dedicado actualmente a la educación religiosa en primaria, básica y media, y a la docencia en instituciones religiosas, iglesias y comunidades sociales.
Bibliografía
Hubbart, E. (1899) La carta a García. Philistine, Vol. 1 (1-7)

jueves, 27 de junio de 2013

¿Cómo tirar muros imperialistas para que los pueblos gocen libertad de trabajo y vida?


Pedro Echeverría V.

1. Primero debemos romper los muros racistas del pensamiento para luego echar abajo los muros materiales que impiden el tránsito; sino logramos cambiar la consciencia yanqui miles de mexicanos y latinoamericanos seguirán muriendo asesinados –ahora junto a los monumentales y agresivos muros- por la migra que patrulla en automóviles, helicópteros y aviones artillados. Los EEUU desde 1994 comenzaron a construir el muro racista de la ignominia, de la vergüenza, bajo el programa de lucha contra la inmigración ilegal conocido como “Operación Guardián”, para impedir que los hambrientos mexicanos acudan en busca de trabajo e ingresos. Existen tramos de muro en los estados de Arizona, Sonora, Nuevo México, Baja California, Texas y Chihuahua; no hay duda de que EEUU y México están enfrentados con violencia.

2. Hoy los EEUU levantan los muros de la ignominia. ¿Puede olvidarse acaso de la enorme campaña que desarrollaron durante 28 años en todos los medios de información los EEUU, Alemania Federal, Inglaterra, Francia, etcétera contra el Muro de Berlín de 155 kilómetros de alambrado provisional levantado el 12 de agosto de 1961 y echado abajo ya el muro el 9 de noviembre de 1989 haciendo más activa y más odiosa la llamada “guerra fría”? Sin embargo aquel muro construido en medio de la ciudad de Berlín respondía a vivas provocaciones de la consigna anticomunista que buscaba extenderse más. Aquel muro fue resultado del fin de la II Guerra que confrontaba ya a EEUU, Inglaterra y Francia contra la URSS. El muro era el símbolo que demostraba que la guerra continuaba por otros medios. EEUU se levantaba como el gran imperio.

3. El Muro de Berlín era eminentemente político e ideológico puesto que la URSS y la Alemania del Este, se habían declarado “pro socialistas” y la Alemania Federal proyanqui. Por el contrario el muro construido por EEUU es terriblemente racista, recordando otros muros segregacionistas que se construyeron en otras partes (para cerrar ciudades) y así evitar que pobladores de los pueblos humildes invadan las ciudades de las clases privilegiadas. (El muro yanqui sería de alrededor de 1,123 kilómetros, sólo menor que la gigantesca muralla China de 21,000 kilómetros; pero muy superior a la de la Alhambra (750 metros) y de la ciudad de Campeche (originalmente de 2,500 metros) El muro construido en Campeche se cerraba todos los días a las 18 horas para protegerse de los piratas y del pueblo. En Mérida no hubo muros materiales, pero sí discriminatorios.

4. El muro yanqui se construyó para evitar que los mexicanos hambrientos y sin trabajo ingresen a los EEUU. El argumento es directo, es cínico, no esconde el motivo de su construcción. Dado que México es conocido como “el patrio trasero de los EEUU”, me recuerda de inmediato la función de los “patios traseros” en las viviendas rurales de pueblos de México. Construyen en cada una un pequeño muro en el patio trasero –con una reja bien cerrada- y colocan allí a todos los animales: cerdos, gallinas, vacas, caballos, cabras, a los que les dan comida para engordar y luego servirles de alimento o para vender. No pueden pasar a la casa porque huelen mal, afean el hogar y porque sólo pueden vivir en el patio trasero; allí deben estar, tienen que acostumbrarse a no exigir a la persona que les da de comer mediante un trabajo.

5. Sólo falta que los europeos levanten también sus muros de la vergüenza para evitar que africanos, asiáticos o de América, acudan en busca de empleo e ingresos. ¿Puede olvidarse que los hoy poderosos países del mundo –hoy los G8 o G20- se levantaron a partir de saquear las riquezas de países, de explotarlos y mantenerlos subdesarrollados por el bloqueo de sus economías? Me causa chiste e indignación cuando el gobierno chileno le dice al boliviano que perdió su territorio de salida al mar en una guerra el siglo XIX y que esto es irreversible. Me recuerda aquel cuento de Anatole France cuando habla del origen de toda la propiedad y demuestra que todo ha sido por la fuerza de las armas de los poderosos y entonces dice: “si tu abuelo y tu padre ganaron sus tierras peleando… pues entonces defiéndete porque vamos a pelear”…Quizá Evo deba preparar otra guerra.

6. Así que todos esos muros de la ignominia -como el yanqui- deben destruirse. Pero el peor muro es el que tenemos en la mente pensando en razas superiores y razas inferiores sin querer entender que esas diferencias tienen un origen socioeconómico que tienen como base la explotación y la opresión de clases con milenios de antigüedad. Los yanquis no son más o menos inteligentes o trabajadores que los mexicanos o latinoamericanos; se han aprovechado de las circunstancias históricas para imponer su fuerza, sus armas, su dinero, para someter a quienes han tenido un comportamiento humano menos agresivo y de conquista. Espero que ese muro que para su construcción no sólo se han dilapidado miles de millones de dólares, sino también miles de vidas, no tenga una vida prolongada porque los mexicanos se encargarán de tirarlo o conservarlo como modelo de agresión histórica. (26/VI/13)

Fuente: ApiaVirtual