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domingo, 30 de diciembre de 2018

Navidad y Año Nuevo se abrazan.


"No celebramos una fecha de cumpleaños, sino un sentido admirable de nacer y vivir para dar vida"

JUAN MASIÁ, SJ.

Navidad y Año Nuevo se abrazan: son Pascuas. Una universitaria japonesa -bautizada católica en el último curso de su bachillerato en colegio religioso- pregunta : - ¿Cómo sabemos que el 25 de diciembre es el cumpleaños del Niño Jesús? (Si se hubiera educado en el parvulario budista quizás preguntaría si el 8 de abril es el cumpleaños de Buda)


Aclarémonos, no celebramos una fecha de cumpleaños, sino un sentido admirable de nacer y vivir para dar vida. La alumna que buscaba pruebas de una fecha conocía las genealogías de Mateo y Lucas, pero le faltaba hermenéutica. Para empeorar la cuestión oyó decir a un predicador fundamentalista que "Navidad es cristiana, Año Nuevo sintoista, Abril budista y fiestas de invierno a primavera son para el mundo laico del consumo"...


Por eso preguntó, fingiendo ingenuidad: ¿Cómo debo felicitar mejor las fiestas, con christmas navideños o con las postales japonesas (nenga) ?


-Pues precisamente ayudan los nenga a recordar el abrazo de la Navidad con el Año Nuevo, porque el Año Nuevo oriental ayuda a redescubrir raíces pre-cristianas de la Pascua. Se quejaban algunos por la pérdida de símbolos visibles navideños y protestaban otros por el árbol de Noel en el Vaticano. Pero la historia recuerda orígenes ancestrales de solemnidades religiosas en festivales autóctonos. La Navidad "bautizó" las fiestas del solsticio de invierno -paso de tinieblas a luz- y la Pascua las de primavera: de muerte a vida.



En japonés, el uno de enero es Shin-shun, que significa"Nueva Primavera". Ya en diciembre, la caída de las últimas hojas del cerezo se solapa con la aparición de los primeros botones que luego, en abril,se abrirán en floracón, deslumbrando por su blancura. Empieza el tránsito, pascua o paso de invierno a primavera justamente esos días de fin y comienzo de año.

El Año Nuevo oriental nos recuerda que Navidad y Resurreccón concuerdan como Pascuas de Primavera para celebrar el nacer y renacer que transforma vida en eternidad,

Navidad y Año Nuevo son Epifanía de la Vida. "La buena noticia es que hay Vida desde siempre en la Fuente de la Vida; os anunciamos la vida que se manifestó en Jesús" ( 1Jn 1-4)... Esa Fuente de Vida no la ha visto nadie, pero Jesús nos mostró su rostro y la interpretó (Jn 1, 18); os lo contamos para que os fieis de Él y os dejeis dar vida (Jn 20, 31).


'Nenga', postales de Año Nuevo en Japón


Tiene mucho sentido decir en español "felices Pascuas" y llamar Pascuas a esta temporada de Navidad y Epifanía, comienzo primaveral que culminará en abril con una explosion de vida. De las Pascuas a la Pascua, el tema central la Epifanía de la Vida.


Esta fue la solemnidad cristiana más antigua; ya en el siglo II, era el Bautismo de Jesús en el Jordán, manifestación de la Vida; siguió el recuerdo de los peregrinos de Oriente: unos caminantes capaces de andar a oscuras siguiendo una estrella.


(Ver más en: El Que Vive. Relecturas de Evangelio, Desclée, cap. 14: Pascuas, Año Nuevo y Primavera).


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domingo, 8 de mayo de 2016

Vivir para servir, también sirve para vivir.



Albert Schweitzer - aún hoy criticado por su teología- renunció a una vida exitosa para servir a los explotados. Pocos teólogos vivirían hoy por amor a otros como hicieron él y su esposa en Gabón.



Óscar Margenet 


La sana doctrina1 fue alentada por los apóstoles de Jesucristo desde el día de Pentecostés. En su defensa, el apóstol Pablo escribió sus cartas pastorales, en las que nos insta a vivir el Evangelio cada día de nuestra vida; única manera de marcar diferencias con las falsas doctrinas de avaros 2. 

Porque hacer teología no es teorizar sobre la Revelación sino plasmarla en acciones de amor puro, en este artículo hablaremos de Albert Schweitzer 3, el médico-misionero del siglo XX, cuya versátil personalidad integraba múltiples talentos.   

Escribió libros sobre Jesús y su obra 4, en los que presenta al Hijo de Dios como un hombre poseedor de un secreto que todos deberíamos conocer para vivir vidas trascendentes. Por razones de espacio y por considerarlo una excelente síntesis he adaptado un escrito del médico e historiador venezolano Eliéxer Rafael Urdaneta Carruyo titulado “Albert Schweitzer: el hombre como símbolo.” 5 

Estudió diferentes disciplinas y en todas fue brillante: Filosofía, Teología, Música y Medicina; además, fue un gran erudito sobre la obra de Bach, de Jesucristo y de la historia de la civilización. Esta conjunción poco frecuente del pensador con el hombre de acción y del humanista con el científico y el artista ha hecho de Schweitzer un centro de polémicas hasta el día de hoy. 

En marzo de 1913, después de arreglar inconvenientes burocráticos debido a que el matrimonio era alsaciano y luterano y Gabón, una colonia francesa y católica, emprendió su viaje de Günsbach a la entonces África Ecuatorial Francesa, acompañado de su esposa Helena Bresslau. Casados desde 1912, Helena sería su inseparable compañera y enfermera abnegada hasta su muerte. 

El 16 de abril, remontando el río Ogooué, consiguieron llegar al asentamiento europeo más remoto, prácticamente desconocido por el hombre blanco que hoy es famoso en todo el mundo, Lambaréné. 

Allí en la orilla del río, se instalaron, después de una larga travesía de más de 200 kilómetros por la costa, en plena selva tropical y virgen, al sur del ecuador, para construir su hospital. 

El paisaje evocaba la génesis del mundo; las nubes, el río y el bosque se difuminaban en el horizonte que daba la sensación de ser increíblemente antiguo. 

Durante la mayor parte del año, el calor era insoportable, la plaga fastidiosa y peligrosa, la humedad espantosa y todo aquello que la vista envolvía y podía abarcar estaba rodeado de nativos en la miseria más absoluta.   

Se encontró con negros que sobrevivían en la miseria física más espantosa. Venían del fondo de la selva con enfermedades para las que no tenían otro recurso que el curandero y la magia. A esa gente, había que acogerlas; había que curarlas y había que convencerlas, a pesar del recelo con que lo aceptaban, que se estaba haciendo una obra para ellos. 

Además, había que levantar de una vez un hospital que, aunque sencillo, pudiese brindar las condiciones necesarias para la realización del acto médico y había que realizar toda esa obra, ciclópea e inmensamente desproporcionada, con el esfuerzo físico de un hombre apoyado por una mujer. 

Allí, ambos se dedicaron, con ahínco, a construir, dirigir y administrar, el primer hospital de la misión en el cual atendió a más de 2.000 pacientes tan sólo durante el primer año. 

Lambaréné, por su parte, se transformó en centro de la redención de la raza negra.  Allí, poco a poco, se hizo realidad el extraordinario ensayo de tolerancia y convivencia humana en el corazón de África.

Dirigió ese hospital por más de cuarenta años, hasta su muerte, realizando en él la digna tarea de asistir a los enfermos africanos, desposeídos de todo. 

Este hecho, con el transcurso de los años, representó para Schweitzer una gran alegría interior al haber logrado algo más valioso que todo cuanto pensaba haber sacrificado. 

Schweitzer llevó a África una manera de pensar que el negro desconocía en el blanco. Actuaba como si solicitase perdón ya que consideraba que cuanto hiciera en beneficio de los nativos era saldar una deuda, representada por los males que el hombre blanco había causado al hombre negro. 

En la época de su llegada a África, los médicos eran muy pocos en ese continente y, en los escasos hospitales manejados por médicos militares, el número de camas reservadas a los africanos era ridículamente pequeño o inexistente. 

En las colonias de dominio británico, había un médico por cada 4,000 personas en Uganda, uno por cada 6,000 en Costa de Oro y uno por cada 12,000 en Nigeria. De allí, la enorme importancia médica del hospital que Albert Schweitzer decidió construir en Gabón en 1913. Por otro lado, el personal africano especializado que existía estaba concentrado en pocos países. En Nigeria, había 186 auxiliares de médicos formados en Dakar, 8 en Costa de Oro y 1 en Tanganica. 

Tanta era la escasez de personal sanitario en toda África que, aún en víspera de la segunda guerra mundial, el nivel sanitario seguía siendo deplorable ya que las tres cuartas partes de la población del continente sufrían desnutrición. 

En el crepúsculo de un día de septiembre de 1915, repentinamente, Schweitzer se hizo la pregunta: ¿Quién soy yo? Y se respondió a la vez: yo soy vida, que quiere vivir, rodeado de otras vidas, que también quieren vivir. Así acuñó la expresión respeto por la vida, idea que le serviría de base y de sostén para erigir sobre ella toda la moral schweitzeriana, una de las más valiosas con la que cuenta el hombre actual. 

De la aceptación de este hecho, surgió una moral verdaderamente sólida y valedera cuya base sustentó con palabras reverenciales por la vida. Entonces, reflexionó sobre el mundo y sobre sí mismo; percibió que cuanto le rodeaba, tanto plantas como animales y semejantes, amaban la vida exactamente como él y concluyó que todo lo que vivía era digno de respeto 6. 

Nuestra propia vida, según él, no se realizaría plenamente sino en la reverencia y el respeto por lo que ella significa para nosotros y para los otros seres vivos. La ética de la reverencia por la vida comprendía en sí misma el fundamento esencial del cristianismo: el amor, el sufrimiento, las alegrías y el empeño siempre por lograr el bien. 

Esta fue la base de esa nueva ética que Schweitzer proclamó al mundo a través de sus libros y conferencias. 

Su ejemplo desde el hospital Lambaréné caló hondo en la Europa de posguerra y años previos a la Guerra Fría. Por eso fue invitado numerosas veces a dictar conferencias en centros europeos. 

Por su visión y acción pacifista recibió en 1953 el premio Nobel de la Paz de 1952. No desaprovechó tales merecimientos para disertar contra el armamentismo en los años 1957 y 1958, cuando EE.UU. perfeccionaba la bomba nuclear con numerosas detonaciones bajo tierra en el desierto de Nevada. 

Este hombre, siendo ya maduro, renunció a la fama y a la gloria que había logrado como intelectual y músico para consagrar como médico su vida a los nativos olvidados de África. Su espíritu generoso en la acción le permitió penetrar en lo más recóndito del alma humana; su personalidad expresó en su más amplia dimensión, el deseo eternamente insatisfecho del hombre solitario frente a la inmensidad del universo. A través del ejercicio desinteresado de la medicina desarrolló su filosofía basada en el respeto por la vida. 

¡Vaya ejemplo de servicio en un mundo egoísta y materialista como el que vivimos! 

Podemos no estar de acuerdo con su antropocentrismo humanista, pero la grandeza de su obra radicó en lo que él hizo en favor de los demás para que los demás pudieran hacerlo por otros. Su singular ejemplo representó una fuerza moral en el mundo, mayor que la de millones de hombres armados para la guerra. 

Por su obra filantrópica en África durante más de cincuenta años y por su amor profundo hacia todos los seres vivos; se transformó en una leyenda perenne como el médico de Lambaréné. 

‘Quien no vive para servir, no sirve para vivir’ es una frase atribuida a Agustín de Hipona (c.400) que sirvió de inspiración a otros consagrados a servir al prójimo 7. 

El Señor nos ayude a ver en nuestra generación materialista la tremenda necesidad que Albert Schweitzer descubrió entre los africanos, y guiados por su ejemplo, movidos por nuestro amor a Jesucristo y su obra incomparable sirvamos a nuestros contemporáneos. Ése es Su deseo 8.   

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Notas 

Ilustración: una vista actual del hospital construido por los Schweitzer en Gabón, en el ecuador africano. La foto del matrimonio con niños en brazos es tomada de http://www.galenusrevista.com/Albert-Schweitzer.html. 01. Sana doctrina es una expresión paulina que define al Evangelio de Jesucristo tal como está expresado en el Nuevo Testamento, sin agregados provenientes de tradiciones humanas. 1ª Timoteo 1:10; 2ª Timoteo 4:3; Tito 2:1. 02. 2ª Timoteo 3:2; comparar con 2ª Pedro 2:3. La falsa doctrina de ‘la prosperidad’ es predicada por avaros. 03. Nació en Kaysersberg, Alemania, luego Alsacia francesa, en 1875; murió en 1965 y su tumba está en Lambaréné. 04. ‘El secreto histórico de la vida de Jesús’, Ediciones Siglo XX, Buenos Aires, 1967, es un ejemplo. 05. Obra publicada por la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina e Instituto Latinoamericano de Bioética y Derechos Humanos. 06. Salmo 150:6 ‘Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya’. 07. Robert Baden Powel (1857-1941) militar inglés fundador del movimiento mundial denominado Scoutismo, en 1922, que cuenta actualmente con 40 millones de practicantes (‘boy scouts’ y ‘girl scouts’); oriunda de Macedonia, Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997),Teresa de Calcuta, o más conocida como ‘Madre Teresa’ fundó la obra Misioneras de la Caridad (Calcuta) en 1950. 08. Mateo 5:13; Lucas 22:26,27; Juan 13:14-17; comparar con Malaquías 3:17,18 y Romanos 12:10.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Ser íntegro es saberse uno con el universo.


Por José Carlos García Fajardo*

La naturaleza de la integridad propia del ser humano cabal es la de estar siempre presente. La palabra salud significa “total, completo”. Total implica integración, interconexión y vinculación de todas las partes de un sistema, de un organismo, una inseparabilidad.

Si a una persona le han amputado un brazo, pierna, otra parte del cuerpo o tenga que enfrentarse a la muerte, sigue básicamente completo aunque tenga que adaptarse a la situación.

¿Qué es vivir sino una adaptación constante? Lo que entendemos por “vida” es otra dimensión. Por eso respondió Malraux a De Gaulle, cuando este le preguntó cómo podría consolarse por la muerte de su único hijo, ya que el Ministro de Cultura era agnóstico, “Puede que la vida no tenga sentido, mi General, pero tiene que tener sentido vivir”, aquí y ahora.

Es esta adaptación a las cosas y situaciones como son en sí lo que influye en el proceso de sanación, y en la superación hasta límites hasta entonces no imaginados. Aunque nuestros cuerpos sean completos están cambiando de forma continuada (ni una célula nuestra ha estado en el seno de nuestra madre) y se encuentran inmersos en un todo mayor, llámesele entorno, ambiente, planeta o universo. Por eso la salud constituye un proceso dinámico. No es un estado fijo que se nos da y al que nos sujetamos.

Recordemos, e pur si mueve. Cuando a Galileo le exigían que se retractase de que la Tierra no era el centro del universo, suplicó a los cardenales que le presionaban para que refutase una afirmación que iba “¡contra la Palabra de Dios en la Biblia!”: “No les pido que me crean, sólo que miren por este telescopio”. A lo que respondieron ¡Lejos de nosotros mirar por ese instrumento! Eso significaría poner en duda nuestra Fe”.

La idea de integridad no sólo se encuentra en el significado de las palabras salud y sanación, sino que forma parte del significado profundo de las palabras meditación y medicina. Según el físico David Bohm, que sostiene que la integridad es una propiedad fundamental de la naturaleza, medicina y meditación provienen del latín mederi, que significa “curar”, restablecer, recuperar el orden.

Aunque parezca que no tiene mucho que ver el concepto de medición con meditación o medicina, en su sentido más corriente pero, aquí viene la semántica a echarnos una mano, aunque yo me iría derecho a la régula áurea pitagórica de la proporción; porque las cosas no son hermosas por parecerse a un canon externo sino por ser proporcionadas.

¿Acaso no son pulchrae, hermosas, las pirámides de Egipto, la Venus de Milo, la catedral de Chartres, o el Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo? ¿Y en qué se parecen? En que son proporcionadas, como La Pietà de Miguel Ángel, su Moisés, o el rostro de un bebé dormido o de una niña sonriendo, o el Gran Cañón, el Sahara, las cataratas del Niágara, Iguazú o Victoria en el Zambeze. ¿Y acaso el cráter del Gorongoro no ha sido calificado como una extravagancia bellísima de la naturaleza antes de conducirnos a las llanuras sin fin del Serengueti?

David Bohm dice “todas las cosas tienen su propia media interna correcta” que las hace ser lo que son. Vista desde este prisma la medicina es la ciencia para restaurar la medida interna correcta cuando ha sido perturbada por enfermedad o lesión. Recordemos la definición de la OMS desde 1948: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Pues lo mismo sucede con los trascendentales o universales Unum Verum, Bonum et Pulchrum convertuntur: “Lo que es Uno es Verdadero, es Bueno y Hermoso; por eso son intercambiables, o facetas de una misma realidad.

Meditación es el proceso de percibir de forma directa la medida interna correcta de uno mismo… en el cosmos, en el todo y en el uno en expansión incesante.

Grandes cerebros se han visto preocupados por la idea de integridad y cómo realizarla en la vida diaria. Carl Jung escribió: La integridad ha ocupado las mentes más preclaras de Oriente durante más de tres mil años, porque no se puede obviar la aportación india, Uppanishads, Vedanta, el inmortal Baggavadhad Gita. Jung entendió la relación que existe entre la meditación y la realización de la integridad.

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*Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).
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Fuente: Servindi