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sábado, 29 de abril de 2017

Educar en la atención interior.



José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

También los pequeños pueden aprender que las emociones van y vienen, que no tienen que ser gobernados por ellas y que pueden caer en la cuenta de que como vienen se irán si las dejamos ir sin obsesionarnos.
¿Qué lleva a un hijo a agredir a sus padres? ¿En qué momento el móvil empezó a ocupar un lugar central en la vida de los jóvenes? ¿Desde cuándo los más pequeños viven con prisas y estrés? ¿Por qué tenemos la sensación de que los niños se encuentran desorientados? ¿Qué se nos perdió en el camino?, se pregunta Luis López.
La respuesta está en que hemos dejado de mirar el interior. Sabemos que la atención es la capacidad de estar completamente presente, consciente de lo que está pasando, tanto dentro como fuera de nosotros mismos.

Nos ayuda a auto regularnos, tomar decisiones sin dejárselas al piloto automático en forma de respuestas condicionadas, y a no saltar o abrumarnos sin más por lo que está pasando a nuestro alrededor.
Si está demostrada la eficacia de detenernos y tomar consciencia de nuestra respiración o de lo que vemos o sentimos, lo que algunos llaman meditar algunos minutos al día, imaginemos las consecuencias que tendría enseñar desde muy niños a tomar consciencia de lo que sea durante dos o tres minutos. Ya fue un avance el enviarlos “al rincón de pensar” en lugar de otro tipo de “castigos”

Lo que denominamos atención plena o tomar conciencia por unos momentos de lo que estamos viviendo se está convirtiendo en el camino a seguir como el mejor antídoto para el estrés ante una prueba, trastornos de atención, problemas de ansiedad en la infancia y sobre todo transforma la autoestima.
Un niño acostumbrado a este juego de paradas y de prestar atención completa a algo, son capaces de auto-calmarse cuando están molestos, y les ayuda a tomar mejores decisiones.
Antes de que podamos comenzar a enseñar este regalo a la siguiente generación, primero debemos establecer nuestra propia práctica: la manera más fácil de hacer esto es tener una práctica de meditación formal.

Prestar atención a las experiencias a través de nuestros sentidos y pensamientos. No examinarnos ni juzgarnos ni etiquetar sentimientos y situaciones como “malo” o “bueno” sino aceptar lo que está sucediendo. Esta práctica hecha hábito calma nuestra mente y corazón.
No hay que esperar para usar la reflexión como una “cura” para rabietas o intentar que un niño muy activo se siente en silencio “a pensar”. Ni que se formen una reacción del estilo “A ver qué he hecho mal hoy”. Porque hay personas capaces de encontrar una mota en la indumentaria o en la forma de apoyarse o de hablar de su hijo, siempre. Reserve su observación para otro momento.
Enseñar a nuestros pequeños a entender que las emociones van y vienen. Ellos aprenderán que no tienen que ser gobernados por sus pensamientos o emociones sino caer en la cuenta de que como vienen se irán si las dejamos ir sin obsesionarnos o luchar contra ellas, ni culpabilizarse.

Somos animales de costumbres, y un minuto de atención sin juicio, puede practicarse una vez o varias al día. Los profesores pueden utilizar la atención para ayudar a los niños a calmarse después del recreo y los padres pueden utilizar la atención como una forma de terminar el día con sus hijos. Se trata de unos minutos de silencio centrado en la respiración, de calmarse y descubrir que son capaces de hacerlo.
Se puede comenzar con una historia, anécdota o cuento cuando se utiliza la atención para hacer frente a una situación difícil, y que compartan sus historias.

En clase o en casa se les puede pedir, en algún momento, que se sienten con la espalda derecha y los ojos cerrados.
Decirles: “Voy a hacer un sonido. Escuchar con atención hasta que ya no se pueda oír el sonido más y levantar la mano cuando regrese y se pueda oír más. Se puede usar una pequeña campana, cuenco o percusión suave.
Pedir a los niños a apoyar la mano sobre su estómago y sentir su respiración, cómo su abdomen se mueve hacia arriba y hacia abajo. 
Toda la práctica repetida unas cuantas veces, no toma más de 2-3 minutos.
Hay otras cosas que puede hacer para criar a los niños conscientes, en casa o cuando van de viaje: Identificar el mayor número de sonidos en su entorno.

Que describa algún sentimiento en ese momento; este es un ejercicio que enseña a los niños que las emociones van y vienen, al igual que los cambios de clima. También aprenden a reconocer que no pertenecen a la tormenta, pero que están viendo la tormenta.
La práctica consciente de comer. Que ellos tomen un bocado de algo, y describirlo: textura, sabor, temperatura.
Jugar al “Veo, veo”. Puede modificar esto para incluir “Oigo con mi oído” o “huelo con mi nariz…” Pero que sea divertido y sencillo. Hay muchas oportunidades para ser consciente – y es una maravillosa manera de conectar con sus hijos mientras se les enseña una habilidad valiosa de la vida.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Ser íntegro es saberse uno con el universo.


Por José Carlos García Fajardo*

La naturaleza de la integridad propia del ser humano cabal es la de estar siempre presente. La palabra salud significa “total, completo”. Total implica integración, interconexión y vinculación de todas las partes de un sistema, de un organismo, una inseparabilidad.

Si a una persona le han amputado un brazo, pierna, otra parte del cuerpo o tenga que enfrentarse a la muerte, sigue básicamente completo aunque tenga que adaptarse a la situación.

¿Qué es vivir sino una adaptación constante? Lo que entendemos por “vida” es otra dimensión. Por eso respondió Malraux a De Gaulle, cuando este le preguntó cómo podría consolarse por la muerte de su único hijo, ya que el Ministro de Cultura era agnóstico, “Puede que la vida no tenga sentido, mi General, pero tiene que tener sentido vivir”, aquí y ahora.

Es esta adaptación a las cosas y situaciones como son en sí lo que influye en el proceso de sanación, y en la superación hasta límites hasta entonces no imaginados. Aunque nuestros cuerpos sean completos están cambiando de forma continuada (ni una célula nuestra ha estado en el seno de nuestra madre) y se encuentran inmersos en un todo mayor, llámesele entorno, ambiente, planeta o universo. Por eso la salud constituye un proceso dinámico. No es un estado fijo que se nos da y al que nos sujetamos.

Recordemos, e pur si mueve. Cuando a Galileo le exigían que se retractase de que la Tierra no era el centro del universo, suplicó a los cardenales que le presionaban para que refutase una afirmación que iba “¡contra la Palabra de Dios en la Biblia!”: “No les pido que me crean, sólo que miren por este telescopio”. A lo que respondieron ¡Lejos de nosotros mirar por ese instrumento! Eso significaría poner en duda nuestra Fe”.

La idea de integridad no sólo se encuentra en el significado de las palabras salud y sanación, sino que forma parte del significado profundo de las palabras meditación y medicina. Según el físico David Bohm, que sostiene que la integridad es una propiedad fundamental de la naturaleza, medicina y meditación provienen del latín mederi, que significa “curar”, restablecer, recuperar el orden.

Aunque parezca que no tiene mucho que ver el concepto de medición con meditación o medicina, en su sentido más corriente pero, aquí viene la semántica a echarnos una mano, aunque yo me iría derecho a la régula áurea pitagórica de la proporción; porque las cosas no son hermosas por parecerse a un canon externo sino por ser proporcionadas.

¿Acaso no son pulchrae, hermosas, las pirámides de Egipto, la Venus de Milo, la catedral de Chartres, o el Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo? ¿Y en qué se parecen? En que son proporcionadas, como La Pietà de Miguel Ángel, su Moisés, o el rostro de un bebé dormido o de una niña sonriendo, o el Gran Cañón, el Sahara, las cataratas del Niágara, Iguazú o Victoria en el Zambeze. ¿Y acaso el cráter del Gorongoro no ha sido calificado como una extravagancia bellísima de la naturaleza antes de conducirnos a las llanuras sin fin del Serengueti?

David Bohm dice “todas las cosas tienen su propia media interna correcta” que las hace ser lo que son. Vista desde este prisma la medicina es la ciencia para restaurar la medida interna correcta cuando ha sido perturbada por enfermedad o lesión. Recordemos la definición de la OMS desde 1948: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Pues lo mismo sucede con los trascendentales o universales Unum Verum, Bonum et Pulchrum convertuntur: “Lo que es Uno es Verdadero, es Bueno y Hermoso; por eso son intercambiables, o facetas de una misma realidad.

Meditación es el proceso de percibir de forma directa la medida interna correcta de uno mismo… en el cosmos, en el todo y en el uno en expansión incesante.

Grandes cerebros se han visto preocupados por la idea de integridad y cómo realizarla en la vida diaria. Carl Jung escribió: La integridad ha ocupado las mentes más preclaras de Oriente durante más de tres mil años, porque no se puede obviar la aportación india, Uppanishads, Vedanta, el inmortal Baggavadhad Gita. Jung entendió la relación que existe entre la meditación y la realización de la integridad.

*Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).
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Fuente: Servindi

miércoles, 30 de abril de 2014

Gritan las paredes.



José Carlos García Fajardo 
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)


El graffiti más conmovedor para mí, y que me estremece hasta las lágrimas, es este grito de soledad que anuncia la desesperación de quienes ya no tienen nada que perder: “¿Hay alguien ahí?”
En Quito, me golpearon estos graffiti: “¡Ya basta! Todos somos inocentes”. Ellos, los pobres, también.
“Les propongo legalizar la vida y dejar salir al sol todos los días”. No parece una propuesta desproporcionada, legalizar la vida.
“No permitas que la moral te impida hacer el bien”. Si lo que muchos entienden por moral continua enviando a la desesperación a millones de personas, es natural que nos pongamos de parte del bien y de la justicia. Al fin y al cabo, habíamos quedado en que la moral que rige el llamado progreso no es sino un invento de la razón al servicio de unos intereses. Como lo fueron los supuestos diez mandamientos ‘entregados’ en la cima del Sinaí al conductor de un pueblo contumaz para poder gobernarlo y mantenerlo unido ante los expolios que iba a acometer entre quienes habitaban una tierra que les apetecía a ellos. Eso sí, en nombre de su dios y del pacto establecido con el ‘pueblo elegido’.

Es increíble adonde puede llegar la estulticia humana sostenida por Estados Unidos, cuyos mandatarios han declarado que “Israel tiene derecho a defenderse”. Pienso en la pretensión de un pueblo que buscaba un hogar y se quedó con todos los territorios enviando al exilio a sus habitantes. Ellos, que padecieron deportaciones y exilios reproducen esos crímenes en otras personas en una acción que podría acumular injustamente carbones encendidos sobre las cabezas de sus hermanos en la diáspora. ¿Dónde queda ya el “ojo por ojo” si planifican asentamientos en tierras palestinas? Actúan desde el portaaviones estadounidense mientras su poderoso lobby influye en la potencia que decide los destinos del mundo en función de sus intereses.
“¿Hasta cuándo estaremos esperando lo que nos pertenece?”, proclama un graffiti. Si esto lo leemos en Rilke “es menester que nada extraño nos acontezca fuera de lo que nos pertenece desde siempre”, entonces, nos admira su belleza, pero en una pared desnuda algunos denuncian invasión de propiedad.
Consideremos estas perlas: “La justicia tarda, pero no llega”. “No sé adónde voy, pero sé que debo ir”. “Pobres del mundo uníos, última llamada”. “Vivimos la resaca de una orgía en la que no participamos”. “¿Hasta cuándo seremos los pacíficos dueños de tanto absurdo?”

Pero no han de alarmarse las gentes de orden, todavía, porque estos descamisados vienen con unas intenciones  que nadie sospecharía: “Retomaremos la ira hasta volverla esperanza”. A pesar de ser conscientes de que “Jesús no viene por falta de promotor adecuado” y, a veces, se desaniman “Olvídense de lo que soñaron, sus sueños ya fueron vendidos”. Lo saben. “Somos mártires de una causa perdida, pero seguimos”, ya que, “Cuando habíamos aprendido las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. ¿Acaso no nos suenan estos cambios en el sistema para perpetuar las injusticias?  “Nos quieren privatizar hasta la memoria”. “Privatizar, privatizar ¿quién piensa en redistribuir?” Y aportan pruebas: “Quieren iniciar el futuro mientas subastan el presente”. Pero luchan a pesar de esto “Nada y nada. Hasta salir de la nada”. ¡Parece un texto de Qohélet, el Eclesiastés de la luminosidad nublada! 
A veces, les acomete la desesperanza “No nacimos para sobrevivir, nacimos para esperar en vano”, pero insisten haciéndose eco de nuestras ecológicas campañas “No mate los ideales, son especie en extinción”. Han leído a Brecht y golpean “Hay hombres que luchan un día… ¿y el resto?”. No les falta el humor “La policía me persigue, y yo pintando esta pared”, “Sr. Dueño de esta casa, no es nada personal, pero su pared blanca tiene un no sé qué”, y remata en otra fachada “Si esta pared es el límite de su propiedad, déjenos decorar sus limitaciones” porque nos desconciertan con verdades como puños “Nuestra única deuda es con la alegría de los niños”.
¿Qué decir? Y llaman como testigos franciscanos a las aves del cielo “Menos mal que los pájaros se siguen cagando en las  estatuas” porque, “Cuando a la mierda le pongan precio, los pobres nacerán sin culo”.

No obstante, el más conmovedor para mí, y que me estremece hasta las lágrimas, es este grito de soledad que anuncia la desesperación de quienes ya no tienen nada que perder: “¿Hay alguien ahí?”
Porque yo, a veces, también me lo pregunto desde mi soledad elegida para poder liberarme del fardo que me agobia.

fajardoccs@solidarios.org.es
Twitter: @GarciafajardoJC

EL ENVÉS 2014 04 25

domingo, 17 de noviembre de 2013

Nuevos odres para vinos nuevos.



José Carlos García Fajardo*

Vivimos una aurora de la humanidad como jamás se conoció. Si nuestros políticos no son capaces de recoger con entusiasmo el guante una nueva humanidad solidaria, mejor es que se retiren y den paso a la poesía y a la revolución para no sucumbir a la amenaza del caos.

¿En qué fallamos ahora?, se preguntan familias e instituciones. Después del 68 se preguntaron ¿en qué hemos fallado? Y dejaron pasar las aguas invadiendo trochas y arrabales, recuperando humedales pero también zonas pantanosas que con esfuerzo e imaginación se habían arrebatado a los anófeles. La vida en la ciudad dio lugar a las civilizaciones, y el civismo fue signo de excelencia.

Los bárbaros no eran ignorantes ni salvajes; no hablaban griego de ahí el bar bar, que así sonaba a oídos atenienses, macedonios y espartanos. No se regían por la idea de orden (nous), por la belleza, la unidad, la bondad y la búsqueda de la verdad. Esos trascendentales que daban sentido a un vivir para que no fuera manipulado por dioses que no existían, pero que tenían muy mal perder.

La educación no era una disciplina reglada sino la inserción en el pueblo itinerante y la madurez se alcanzaba cuando se podían empuñar las armas. La iniciación venía sancionada por la muerte de un enemigo, la de una fiera o la superación en soledad, del terror y del miedo. Los espartanos valoraban el poder de la fuerza, del rigor y de la abstinencia pero tenían leyes y la Constitución de Licurgo. Aunque inferior a la de Solón, en Atenas, tenía sus referentes.

Así se alcanzaron las cumbres de las civilizaciones clásicas, griega y romana, del intercambio de saberes con Oriente por medio de Egipto y desde el Cristianismo, con aportaciones de árabes y musulmanes. La invasión bárbara supuso una inyección de sangres nuevas capaces de ser transformadas por las filosofías, ciencias y técnicas de la antigüedad que los monjes mantenían en sus monasterios. Trivium, Quadrivium, Teología, Moral fundamentalista pero, en el Renacimiento, explosión de la Luz, de la Razón y de los saberes enciclopédicos. Al héroe y al santo les sucedieron el político y el sabio. A la ideología impuesta sucedieron la Razón, las ciencias y las nuevas tecnologías que llevaron a grandes revoluciones. El ser humano, el anthropos volvía a ser el centro del universo, aunque a veces sucumbiera a la fuerza de los números, de los beneficios y de la contabilidad que hacía del tiempo un valor contable.

Emergió la sociedad, y los pueblos reconocieron sus señas de identidad hasta el paroxismo de las nacionalidades y de las patrias con enseñas y símbolos inventados.
Movidos por el sofisma del precio y del beneficio, identificado con el valor y aún de las bendiciones de esos dioses silenciados, olvidaron la sabiduría ciceroniana de que “mi patria está en donde puedo vivir bien”.

Se llegó a la educación general promovida por el servicio militar y sus reclutamientos aún en las montañas, se codificaron las leyes y se dijo que cada soldado de Napoleón llevaba en su mochila un bastón de mariscal y un código civil. Aunque también llevaron las ansias de conquista y de rapiña propias de la bestia enloquecida por el poder en detrimento de la auctoritas, la que atrae, produce admiración e infunde respeto.

Pero desde Europa y sus colonias, en su ceguera euro centrista, alumbraban un mundo nuevo. Revolución industrial, social, política, sindical, económica, científica y la revolución de las comunicaciones que nos descubre próximos, parientes y solidarios más que combatientes. Las masacres del siglo XX condujeron a la explotación, al hambre, la ignominia, la desesperación de los seres humanos y la destrucción del medio ambiente.

Por el Este de nuestros corazones y mentes alumbra la intuición de una sociedad nueva e inter independiente. Con un desarrollo endógeno, sostenible, equilibrado y global.
No es hora de buscar culpables del estado de la educación en escuelas, universidades y formación profesional. Al orden y a la disciplina que imponían para obtener la sumisión ante la cosmovisión imperante, sucedieron el prohibido prohibir, hacer el amor no la guerra, y el todo vale. Ya hemos visto sus resultados. Estamos viviendo una aurora de la humanidad como jamás se conoció. Si nuestros estrategas, políticos y sabios no son capaces de asumir este reto y recoger con entusiasmo el guante de una nueva humanidad solidaria y ecosófica, mejor es que se retiren y den paso a la poesía y a la revolución, para no sucumbir ante la amenaza del caos.

fajardoccs@solidarios.org.es
Twitter: @CCS_Solidarios
*Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

EL ENVÉS 2013 11 13

domingo, 3 de noviembre de 2013

A la caza de talentos en el Sur.



José Carlos Gª Fajardo

Los países más industrializados del mundo necesitan importar informáticos, matemáticos, físicos, biólogos e ingenieros. En Alemania han modificado la legislación para conceder permisos de residencia a 20.000 extranjeros expertos en informática. Los grandes centros de la revolución informática norteamericana, Seattle, Silicon Valley, Nueva York y Washington, han abierto sus puertas a talentos extranjeros que suplan el déficit de universitarios nacionales bien preparados.

Muchos de esos universitarios de origen asiático y africano se habían formado en EEUU y se les facilitaron los papeles para que fijaran su residencia. Pero otros muchos están siendo reclutados en sus universidades de origen propiciando una auténtica “caza” de talentos en países que los necesitan desesperadamente para su incorporación a la nueva sociedad de la globalidad y de la comunicación. Se basan en becas ofrecidas por grandes empresas como Microsoft, AOL, AT&T, Bell, Oracle o Yahoo cuya alta tecnología exige una incesante renovación en sus filas que hoy pueblan miles de chinos, paquistaníes, indios, filipinos, coreanos, indonesios o malasios. Para estos jóvenes de alta preparación no existe discriminación racial.

Se conceden permisos de cinco años para exprimir al máximo la capacidad de innovación que suele producirse entre los veinte y los treinta años. A quienes se integran en el sistema se les facilita la estancia permanente para que desarrollen esas ideas rompedoras propias de la juventud de personas y de pueblos emergentes.

En Francia, Gran Bretaña, Holanda y Bélgica se captan universitarios extranjeros que suplan el declive demográfico y la calidad intelectual de sus estudiantes en sociedades minadas por el consumismo.

La revolución tecnológica produce un mundo nuevo en el que no basta sólo el conocimiento sino que se precisa una nueva actitud intelectual que promueva la innovación, que impulse la creatividad y desarrolle la iniciativa personal.

La Administración de EEUU ha propuesto un incremento de 200.000 visados para extranjeros cualificados. Los llamados H-1B para extranjeros que hayan terminado carreras relacionadas con las ciencias y la tecnología.

Es escandaloso que los estados del norte pretendan ayudar al “desarrollo” de los países emergentes, mediante el envío de sus excedentes, que cargan en la insoportable “deuda externa”, mientras van a la caza de jóvenes talentos que son imprescindibles para el desarrollo endógeno de sus países.

Junto a la venta de armas y a la imposición de precios para sus materias primas, la sangría de sus jóvenes más preparados dicen que obedece a las sacrosantas leyes del mercado. Habrá que apostar por la apostasía ante una religión que antepone la economía a los derechos humanos.

sábado, 27 de julio de 2013

Nuevas ideologías.



por José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

¿Qué es el consumismo, la globalización y la nueva economía sino una ideología radical y deletérea? Las más diversas cosmovisiones son erradicadas como enemigas del nuevo dios de lo efímero, del consumo rápido y de la aceleración imaginística que impide pensar.

Es necesario abrir un debate entre los responsables de las asociaciones humanitarias y de las organizaciones no gubernamentales para la expansión de la sociedad civil.

Abordar la globalización de un modelo de desarrollo funesto para 3/5 partes de la humanidad: marginación de la mujer, explotación de los niños, hambre en el mundo, agresión al medio ambiente. La espeluznante industria de las armas que sostiene más de 30 guerras vivas que provocan millares de muertos para que ellas puedan desarrollar su siniestro cometido. El negocio criminal del narcotráfico que blanquea cada año más de 600.000 millones de dólares en bancos que luego lanzan costosas campañas publicitarias de imagen para intentar lavar su mala conciencia. El escándalo de la industria farmacéutica que hace negocios monstruosos con medicamentos vitales para erradicar graves enfermedades muchas veces con patentes de principios activos robados a los empobrecidos pueblos del sur. El sistema de la nueva economía basado en la especulación y en la libre circulación de capitales sin más cortapisa que sus propios intereses.

Todo esto nos lo quieren vender por medio del poder que ejercen en los medios de comunicación como algo tan natural como la ley de la gravedad o el trazado de las órbitas de los planetas. Lo denominan las sagradas leyes del mercado y su fatalismo es tan demoledor e injusto como el destino, la predestinación o el determinismo histórico.
No olvidemos que la industria del cine, televisión, música y en general del ocio, es propiedad en cerca de un 90% de los ricos países del norte e India que ejercen un auténtico neocolonialismo de las mentes como si se tratase de una nueva religión ante la que no cabe disentir si uno no quiere verse marginado por el sistema, que ellos han impuesto.

Luego dicen que han muerto las ideologías. ¿Qué es el consumismo, la globalización y la nueva economía sino una ideología radical y deletérea? Afecta no sólo al imaginario de las gentes sino a las más diversas cosmovisiones que son erradicadas como enemigas del nuevo dios de lo efímero, del consumo rápido y de la aceleración imaginística que impide pensar porque pensar es pecado. Al igual que el no tener que, en la nueva moral sin ética, también es pecado.

Es preciso desencadenar un movimiento desde las raíces y expansivo que integre a los hombres y mujeres de este mundo cada vez más al alcance de nuestros sentidos. Es preciso recuperar las señas de identidad amenazadas o perdidas. Es preciso convocar a quienes tengan algo que decir antes de que sea demasiado tarde y sólo se puedan oír los gemidos en el silencio impuesto por el torbellino arrollador del cainismo que sucederá al gran hermano, ya con minúsculas porque se ha revelado no como vigilante universal sino como destructor de identidades.

Como dice Ignacio Ramonet, director de Le monde Diplomatique: “Hoy sabemos, con espanto, que nuestra sumisión y el control de nuestros espíritus no serán conquistados por la fuerza, sino a través de la seducción; no como acatamiento de una orden, sino por nuestro propio deseo; no mediante el castigo, sino por el ansia de placer…”

EL ENVÉS 2013 07 22

fajardoccs@solidarios.org.es
Twitter: @CCS_Solidarios