domingo, 3 de abril de 2011

Perú: A la espera de una real protección de los conocimientos ancestrales indígenas.


Por Jahvé Mescco

Servindi, 3 de abril, 2011.- A nueve años de entrar en vigencia la Ley 27811: Régimen de Protección de los Conocimientos Colectivos de los Pueblos Indígenas asociados a la Biodiversidad, recién es probable se promulgue el reglamento y se establezcan sus dos comités, uno de los cuales administrará el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

El fondo recaudará los pagos que realicen las industrias químicas y farmacéuticas por comercializar productos a partir de un conocimiento colectivo (10 por ciento); los pagos de quienes usan conocimientos colectivos conocidos hace menos de 20 años, y algunas donaciones. Con esos recursos, se financiarán proyectos en las comunidades nativas.

Cabe destacar que la norma protege a los pueblos indígenas de la divulgación o uso de su conocimiento sin su consentimiento informado previo, y fomenta la distribución justa y equitativa de los beneficios que genere el uso de los conocimientos a través de contratos de licencia de uso, entre otros aspectos.

Comités en formación

Protección Internacional

Además del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la protección de los conocimientos ancestrales se respalda en otros acuerdos suscritos por el Perú.

Entre ellos destaca el Convenio sobre la Biodiversidad Biológica (Art. 8 j) (1992); la Decisión Andina 391- Régimen Común sobre Acceso a los Recursos Genéticos (1996); y la Decisión Andina 486 (2000).

Si bien hubo varios intentos de implementar el Fondo, éste se comenzó a viabilizar el mes pasado, cuando el viceministro de Interculturalidad, José Carlos Vilcapoma, se reunió con representantes de organizaciones indígenas nacionales a fin de empezar las coordinaciones para constituir el Comité de Administración.

A la primera reunión de trabajo, asistieron Antolín Huáscar Flores, de la Confederación Nacional Agraria (CNA); Melchor Lima Hancco, de la Confederación Campesina del Perú (CCP); así como Alberto Pizango Chota y Roberto Espinoza por la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).

También estuvieron presentes Nely Marco Manrique y Marcos Espinoza, de la Confederación de Nacionalidad Amazónicas del Perú (Conap), y representantes del Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (Indepa).

“A sugerencia de ellos, ampliaremos la convocatoria a algunas organizaciones regionales para luego hacer una gran reunión de trabajo. La finalidad es que ellos elijan a sus representantes y se arme el comité”, sostiene José Carlos Vilcapoma, vicepresidente de Interculturalidad.

Según el artículo 39 de la Ley, el Comité de Administración lo deben conformar cinco representantes de organizaciones representativas de los pueblos indígenas, y dos del Indepa. En tanto, el Comité de Gestión lo integran especialistas acreditados por los nativos y el Estado, cuya función es brindar recomendaciones para captar más recursos.

De forma paralela a las reuniones, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), elabora el reglamento, que luego será revisado por la entidad que representa Vilcapoma.

“La meta es tener todo listo a junio, queremos dejar los pilares. Por eso nos reunimos con las organizaciones indígenas. En breve sale el reglamento y luego debemos tener los primeros expedientes sancionados por Indecopi”.

Controversias por la tasa

José Carlos Vilcapoma, Viceministro de Interculturalidad

Con la implementación de la Ley, se reconocería el importante rol que cumplen los pueblos originarios en la preservación de conocimientos tradicionales, de productos como el sacha inchi, uña de gato, ayahuasca, maca o el camu camu. Sin embargo, el sector privado se opone a la iniciativa por considerar excesiva la tasa impuesta.

Alejandra Velazco, de la Asociación de Exportadores (Adex) manifestó que el sector que representa no está de acuerdo con el diez por ciento establecido pero si con retribuir a las comunidades indígenas un beneficio por los productos que ellos han manejado ancestralmente.

Por su parte, Armando Rivero, presidente del Instituto Peruano de Productos Naturales, manifestó su preocupación por el impacto económico en la industria del sector, dado que no solo están vinculadas las farmacéuticas, sino las empresas pequeñas y formales que podrían verse afectadas por la regalía del 10 por ciento.

En ese sentido, Vilcapoma dijo que pese a que existen opiniones encontradas, llegará un momento en que exista una horizontalidad de criterio. “El principio de todo desarrollo es que haya equilibrio entre estado, empresa, y comunidades”. Por ser mayoría, serían las organizaciones indígenas quienes determinen si el porcentaje es suficiente, indicó.

Velazco sostuvo que, junto con otras entidades, pedirán al Gobierno representación en el comité administrador del fondo. Al respecto, el vicepresidente de Interculturalidad, afirmó que “La ley no los contempla y no se puede ir sobre ella”, pero reconoció que es necesario incluir a la industria en el proceso de implementación de la norma.

“Más allá de tener una posición de interés en la Ley, hay que destinarle recursos, apoyo, convocar a especialistas para que trabajen en su implementación”, afirma Manuel Ruiz, director del Programa de Asuntos Internacionales y Biodiversidad de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).

Agrega que es necesario brindarle mayor difusión y convocar a los propios pueblos indígenas y sus representantes para continuar con el proceso de sensibilización. “En la SPDA estamos convencidos de que es una herramienta importante que debe aplicarse de una manera mucho más decidida”.

Registro de saberes indígenas

Desde que se emitió la norma, el Indecopi avanza en el registro de los conocimientos indígenas asociados a los usos y propiedades de la biodiversidad, que es otro de los aspectos regulados por la Ley 27811.

El objetivo de los registros es preservar los conocimientos de los pueblos originarios y sus derechos sobre ellos, y sirven como prueba cuando se presenta una denuncia contra un tercero que ha utilizado un conocimiento colectivo sin el consentimiento informado previo (CIP) del pueblo indígena.

Hasta el 2009, esta entidad presentó 92 registros. Del total, 70 pertenecen al Registro Nacional Confidencial, 19 al Registro Nacional Público y 3 a ambos. En el mismo período, se abandonaron 99 solicitudes de registro, debido sobre todo a la dificultad de contar con las muestras del recurso biológico adecuadas.

De los 92 títulos otorgados, 27 pertenecen a comunidades nativas de la selva peruana; y 65 a comunidades campesinas de la sierra del país. En tanto, los pueblos con más títulos son: Comunidad Nativa Kivinaki (26), Comunidad Nativa Bajo Aldea (25); Comunidad Campesina Vischongo (14) y la Comunidad Nativa Callería (12).

Cabe señalar que existen tres tipos de registros, pero solo los dos primeros están a cargo de Indecopi. El primero es el Registro Nacional Público, que está conformado por todos los conocimientos de dominio público, es decir que hayan salido en medios de comunicación masiva (libros, publicaciones en general).

El segundo es el Registro Nacional Confidencial, que contiene los conocimientos que todavía no lo conocen personas ajenas a los pueblos indígenas; y por último figura el Registro Local, que es efectuado por los propios pueblos indígenas en sus comunidades según sus costumbres y forma de organización.

Se espera que la Ley 27811 se implemente efectivamente, puesto que hasta hoy, solo el sector privado se ha beneficiado de los usos de los conocimientos de los pueblos indígenas. En el 2010, en el país se facturaron alrededor de diez millones de dólares por exportaciones de productos naturales.

Parte del valor de estos conocimientos radica en que pueden ser base para la investigación y desarrollo de nuevos productos (principalmente en la industria farmacéutica, cosmética y de productos naturales), y además contribuyen al ahorro de tiempo y costo en esas investigaciones.

Enlaces de interés:

  • Consentimiento Fundamentado, Previo y Libre: Pueblo Indígena Aguaruna (Awajún-Amazonas) y el Convenio ICBG, Perú (Sudamérica):http://www.wipo.int/

Otras noticias:

“Los caídos en Malvinas forman parte de los muertos de la dictadura”


Politica

Los integrantes del CECIM-La Plata destacaron que desde 1982 trabajan para que salga a la luz todo lo que los militares de carrera intentaron ocultar sobre el enfrentamiento. Hace tres semanas algunos volvieron al archipiélago.

Los seis amigos, abrigados hasta los dientes por las bajas temperaturas, se abrazaron y comenzaron a saltar como niños en el Monte Longdon, el mismo sitio en el que casi tres décadas atrás vivieron una de las batallas definitivas por el control de las Islas Malvinas, en la que murieron 36 de sus compañeros de regimiento. Estos hombres, inmersos en su propio ritual, agradecían el estar vivos, resistiendo. Gritaban y cantaban que no los habían podido quebrar los británicos ni los militares argentinos. Fue la forma que encontraron para rendirle homenaje a los caídos en una guerra sin sentido, de la que hoy se cumplen 29 años. Esta anécdota, que ocurrió hace tres semanas, sintetiza la esencia que envuelve al Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) - La Plata, una organización de ex soldados conscriptos que se concibió en 1982 para dar a conocer todo lo que se intentó ocultar de la guerra. Pasaron 29 aniversarios y su lucha por la verdad continúa.

La organización –que se creó formalmente en 1984- comenzó a tomar forma en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Una de las primeras reuniones del CECIM se realizó en la casa del ex combatiente Martín Raninqueo y otra en el restaurante de su padre. Apenas despuntaba la década de 1980 y todavía la sede del centro era itinerante. Con el tiempo fueron apareciendo lo locales fijos: primero fue el Centro Universitario de Misiones y luego la sede actual ubicada en la intersección de las calles 21 y 40, en la ciudad de las diagonales, claro.

Justamente, uno de los miembros del contingente que voló a Malvinas en la semana del 12 de marzo fue el “Indio” Raninqueo. “Yo nunca tuve presente volver a las islas –asegura a Tiempo Argentino–. Fueron los compañeros con los que fundamos el CECIM los que me insistieron. Y eso fue determinante porque para mí el grupo es lo importante.” Músico y poeta, Raninqueo caminó por el terreno rocoso de Monte Longdon con su guitarra al hombro y le puso melodías a la noche malvinense. Entre los hits que sonaron durante el acampe hubo clásicos del rock nacional y un puñado de canciones propias, inspiradas en su experiencia bélica, que creó junto a otro ex combatiente, Fabián “Cucu” Passaro, y que pretende compilar en un CD.

“En nuestros viajes hacemos pequeñas intervenciones, en esta ocasión marcamos las posiciones en las que murieron nuestros compañeros – cuenta Ernesto Alonso, ex combatiente y secretario de Relaciones Institucionales del CECIM– En el año 2007 otro grupo plantó un pino. Nosotros plantamos cinco pinos más en distintos lugares. También vimos y escuchamos lo que pasa en Malvinas. Nos alarmó la imponente base militar que está instalada a sólo 700 kilómetros del continente”– agrega–

Pero no todos los miembros de la organización tienen la voluntad de volver a las islas. Carlos Amato, actual presidente del CECIM, es contundente: “Decidí no viajar. Nosotros nos respetamos mucho en el centro. A mí, el tema del sello del pasaporte no me cierra. Pero felicito a quienes viajaron.”

Carlos Giordano, ex soldado, esgrime razones similares a las de Amato para no pisar las islas: “No voy a viajar a Malvinas. Comprendo a los compañeros que van. Algunos dicen que cierran etapas, pero yo no tengo mucha necesidad psicológica ni simbólica de viajar a las islas. No sé si soportaría ver la bandera inglesa. Esto no quita que si mis hijos me lo piden no vuelva con ellos. Pero la verdad que no quiero que me sellen el pasaporte los ingleses”, se sincera este profesor universitario, doctor en Comunicación Social, que fue vicedecano en la Universidad Nacional de La Plata.

Giordano llegó al CECIM a mediados de los ‘80 cuando todavía era un estudiante y el centro ya tenía un planteo político ideológico definido. “Tenían una postura muy clara –recuerda– en Malvinas no sólo hubo una guerra que perdimos. Habíamos combatido contra el imperialismo de la OTAN, pero también con unas Fuerzas Armadas que nos hacían repensar día a día dónde estaba el enemigo.”

“Malvinas fue parte de la dictadura militar –agrega Alonso–. Para nosotros el 2 de abril empieza el 24 de marzo. Esa fecha hacemos todos los homenajes que corresponden. Los compañeros caídos en Malvinas también forman parte de los muertos que produjo la dictadura asesina que tomó una causa nacional y popular para sacar réditos políticos.”
Alonso es uno de los ex presidentes del Centro y un activo militante por la causa Malvinas. A medida que va recordando las acciones que realizaron desde la organización su voz se va dejando llevar por la pasión: “Desde el CECIM rompimos la imposición de silencio que nos quisieron imponer los militares cuando regresamos de la guerra. Fuimos los antihéroes de Malvinas”, dice, haciendo alusión al día histórico en que Raúl Alfonsín se refirió a los carapintadas como héroes de Malvinas.

Al final fueron considerados “antihéroes” pero por gran parte de las Fuerzas Armadas de la época. De hecho, el CECIM estuvo infiltrado por los servicios de inteligencia a fines de los ‘80, según se desprendió de los archivos desclasificados de la Dirección de Inteligencia de la provincia de Buenos Aires –DIPBA–, hoy a cargo de la Comisión por la Memoria.
Un poco de historia quizás sirva para explicar esta preocupación castrense. El CECIM fue la primera organización que publicó el Informe Rattenbach, en 1988. Se trata de un informe que realizaron las propias Fuerzas Armadas para analizar la Guerra de Malvinas. En ese documento se dejó escrito para la posteridad que la guerra “fue una aventura militar”.

El centro de ex combatientes también resistió las políticas de los ’90. “En aquella década –recuerda Alonso–, el tema Malvinas se resolvió con los carapintadas, con Mohamed Alí Seineldín específicamente. Fue entonces que nació la figura de ‘veterano de guerra’. Menem nos puso a todos en una misma bolsa. Nosotros nos opusimos a esa figura porque somos ex soldados conscriptos. No dejamos que nos colonicen los cuadros militares de carrera.”

En este sentido, Amato describe la característica esencial de la organización que preside: “Entre las organizaciones de ex combatientes somos de las muy pocas formadas por ex soldados conscriptos. Esto no es motivado por fobias a las Fuerzas Armadas sino por los militares que, al amparo de la represión, llevaron sus cuestiones aberrantes a Malvinas. Con esas FF AA no tenemos reconciliación posible.”

En un repaso por sus acciones políticas, aquellas que le dan identidad al espacio, no puede obviarse el escrache que le realizaron a Mario Benjamín Menéndez –máxima autoridad política y militar en las islas– y a Leopoldo Fortunato Galtieri ni su pelea por depurar las pensiones honoríficas a ex combatientes. Cuando el “Tigre” Acosta, símbolo del terrorismo de Estado recibió este reconocimiento, el CECIM lo denunció y le quitaron la pensión.

Para Alonso, “en el relato de la épica militar se quiso colocar a falsos héroes. Muchos de los que estuvieron en Malvinas fueron parte de la última dictadura. Hay más de 80 oficiales y suboficiales que estuvieron en el conflicto bélico que están procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado.” Entre los casos paradigmáticos figuran el almirante retirado Carlos Busser, quien comandó el desembarco del 2 de abril en el Operativo Rosario y Carlos Carrizo Salvadores, segundo jefe del Regimiento 7, quien comandó las tropas en el combate de Monte Longdon.

Pero para los ex combatientes, la dictadura militar no sólo prestó sus hombres para dirigir la batalla. También repitió métodos y conceptos.
Una de las cuentas pendientes de Malvinas es el reconocimiento de los caídos ya que la mayoría de las lápidas que hay en el cementerio de Darwin no está identificada. “Nosotros fuimos a Malvinas con nombre y apellido, siendo parte de un Ejército regular– sostiene Alonso–. La política de la desaparición de personas que implementó la dictadura hoy perdura en Malvinas. Allí, el 50% de las tumbas son NN. No nos podemos permitir que sea un cementerio privado de identidad. Cuando uno empieza a caminar entre las lápidas y quiere encontrar los nombres de los amigos caídos, no los encuentra. Y eso te genera una sensación terrible -se angustia el ex colimba. Uno se ve reflejado allí, son nuestros compañeros, los conocimos, sabemos todo lo que pensaban. Tenemos que devolverles la identidad.”

Pero la principal batalla del CECIM comenzó en 2007 cuando denunció, junto a la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense, a 70 oficiales y suboficiales por violaciones a los Derechos Humanos contra su propia tropa en pleno conflicto bélico. Se trata de una causa radicada ante el juzgado federal de Río Grande, en Tierra del Fuego, que hoy se encuentra en trámite en la Cámara de Casación Penal, tras recibir tres fallos favorables en las instancias inferiores. Se trata de denuncias realizadas por ex soldados de diferentes provincias por torturas –como estaqueos–, vejámenes y hasta homicidios. Algunas de las víctimas sufrieron la mutilación de miembros de su cuerpo a causa de estos tormentos.

Por todo esto, “cuando se acerca la fecha no solamente aparecen los recuerdos de Malvinas, los días previos al conflicto –concluye Giordano. También se agiganta la distancia que nos separa con lo oculto de Malvinas, con lo que no se dijo. Se nota la deuda histórica a medida que pasan los aniversarios”.

No es para menos. A 29 años del conflicto con Gran Bretaña, los ex combatientes nucleados en el CECIM no bajan los brazos. Lejos de las trincheras saben que su lucha continúa.

sábado, 2 de abril de 2011

Santo es Dios. ¡Adiós SANTO Padre!


Ayer, el nuevo portavoz del Vaticano, cavaliere Bersani, lo anunció sin ambages. Juan XXV lo ha decidido. Clausurará laCongregación para las Causas de los Santos. El relativo “Motu Proprio”, ya firmado, será dado a los medios la semana próxima. Y algo menos institucional pero más mediático. El papa no quiere ser llamado “Santidad”, “Santo Padre”, o algo semejante.

La drástica medida, que analizaré más abajo, sigue a otras no menos importantes y revulsivas. En escasos seis meses de pontificado, el papa filipino ha suprimido el Cuerpo Diplomático y ha renunciado a las prerrogativas que el Concilio Vaticano I otorgó al obispo de Roma. No hará dejación de la primacía que ostentaba antes de 1870 en calidad de patriarca de Occidente. Hay indicios de que disolverá el Estado de la Ciudad del Vaticano. Antes, consultaría con el Estado Italiano en el que se diluiría. Sin duda, también con las Naciones Unidas. Hace quince días, el Secretario General de la ONU visitó discretamente el Palacio Apostólico.

Asimismo, Juan XXV se ha impuesto no acudir, por sí o por representante, a reuniones o congresos ecuménicos en tanto ostente la jefatura de un Estado y sea considerado infalible. Quiere participar como líder religioso en igualdad de rango con los demás asistentes. Por supuesto, dejará atrás los nominativos y la atribuida calidad de “Vicario de Cristo”, “Pastor Universal”, y similares.

Conocemos las airadas protestas de altos eclesiásticos, incluidos algunos cardenales y oficiales próximos al papa. La siempre inmovilista Curia. También, el silencio elocuente de muchos obispos, sacerdotes, religiosos y, sobre todo, de los numerosos institutos y movimientos conservadores que habían pululado en los últimos cien años. Un silencio de asombro y de inseguridad. El suelo que pisan se les desliza. Por contraposición, gran parte del pueblo fiel y muchos pensadores y publicistas, católicos y no católicos, aplauden las reformas.

Los cardenales electores no podían sospechar que el desconocido Cardenal Arzobispo de Zamboanga, Pedro Ceballos, de viejo linaje español, se comportaría de esta guisa. Temen, con razón, que los cambios continúen y que la Iglesia deje de existir o sea desfigurada por completo. Apostaron por un eclesiástico jóven, enérgico, piadoso, con ideas nuevas. Alguien distinto a un europeo o a un occidental. Y helo aquí.

Ya lo hizo en su archidócesis filipina y en su anterior sede, Talibón. Mons. Ceballos buscó en su ministerio algo muy diverso de cuanto ofrecía una Iglesia poderosa, émula y heredera del imperio romano. Se sintió un humilde intrépido servidor, incluso después de que Juan XXIV, el papa breve, lo hubiera creado cardenal. En su país, y no sólo por los católicos, era conocido como un rompedor, un hereje bondadoso. Sin propalar su disidencia, la practicaba desde el Evangelio. Un revolucionario. Por defender a los pobres y desventurados, estuvo a punto de ser linchado por mafias y ser enjuiciado por sedición. A raíz del Cónclave, conocimos, todavía degustamos, las entrañables anécdotas de su vida, una vida que ha estado más próxima aFrancisco de Asís que a un Dossetti, un Ratzinger, un Wojtyla o un Pacelli.

Lo he apuntado. La supresión del Dicasterio de las Causas de los Santos no será el último golpe en el desmantelamiento de una casa demasiado barroca e incómoda que ha perdido habitabilidad para albergar la familia cristiana, los seguidores del Nazareno. Pero es muy significativa. Es un paso en la autenticidad, en la humildad, en el acercamiento a Jesús, fundamento del Cristiamismo.

La actual Congregación para las Causas de los Santos data de 1969. Fue Pablo VI, con su Constitución Apostólica “Sacra Rituum Congregatio”, quien le dio autonomía propia, desgajándola de la Congregación de Ritos. En efecto, desde 1588, existía la Congregación de Ritos. Sixto V, con su Constitución “Immensa Aeterni Dei”, la había creado dentro de la amplia estructuración de la Curia. Hasta 1969 ese Dicasterio abarcaba ambas competencias: Culto y Santos. Era lógico que así fuera. La proclamación de un santo conlleva su culto público. Antiguamente se denominaba “elevación a los altares”. Menos significativas son las posteriores modificaciones operadas por el mismo Pablo VI en 1975 y por Juan Pablo II en 1983 y 1988.

El origen de las canonizaciones se remonta a la apoteosis pagana. La deificación, a su muerte, de emperadores y otras destacadas personalidades. En 1734, el erudito Próspero L. Labertini, luego papa Benedicto XIV, en una obra con tintes apologéticos (“De Servorum Dei Beatificatione”), refuta esa teoría con argumentos poco convincentes. En todo caso, históricamente, todas las sociedades e instituciones honraron la memoria de sus héroes, próceres o mártires. Varios Padres de la Iglesia – Agustín, Cirilo, Cipriano – hablan del culto a los mártires cristianos, a los que se debe honra y recuerdo. También, intercesión, dada la fe en la vida perdurable. Así, Eusebio (Hist. Eccl. IV, 23), refiriéndose al mártir Policarpo, escribe: “Hemos reunido sus huesos, más queridos por nosotros que las piedras preciosas y más puros que el oro…Y quiera Dios concedernos celebrar el aniversario de este mártir con alegría, de manera que recordemos la memoria de aquellos que lucharon en glorioso combate y enseñar con su ejemplo a aquellos que vengan después de nosotros”. Y Tertuliano (“De resurrectione carnis”, XIII) limita claramente a los mártires el honor de la veneración.

Durante los tres primeros siglos, fueron los obispos locales los responsables de dictaminar si un mártir había muerto por su fe. El obispo, de acuerdo con los obispos vecinos, declaraba “vindicatum” ese mártir y permitía su culto.

Sólo a partir del siglo IV los “confesores” fueron admitidos a la veneración pública de manera similar a los mártires. Los “confesores” eran cristianos ejemplares que, sin embargo, no habían muerto en defensa o por causa de su fe. A medida que el Cristianismo iba expandiéndose e institucionalizándose, también fueron organizándose las canonizaciones. Paulatinamente, la competencia para otorgar honor eclesiástico público pasó del obispo local al primado o al patriarca de la región. La respectiva veneración se concedía sólo para el territorio de la jurisdicción eclesiástica otorgante.

A lo largo de todo el primer milenio surgieron abusos, tanto de parte de los fieles como de parte de los jerarcas. En el siglo XII la preponderancia del obispo de Roma era ya un hecho. Fue entonces cuando Roma pretendió restringir la potestad del resto de los obispos en ese campo. Los candidatos a santos deberían ser examinados en concilios generales. Así lo decretaron Urbano II, Calixto II y Eugenio III. Papel mojado. Es sintomático cuanto Alejandro III (siglo XII) escribe sobre la canonización fraudulenta de un cristiano que había muerto mientras estaba intoxicado: “Nadie se atreva a darle reverencia. Incluso cuando se hubiesen realizado milagros por él, no se les permitirá reverenciarle sin el consentimiento de la Iglesia Romana”.

En todo el orbe católico, fueron muchos los obispos y muchas las comunidades cristianas que desoyeron los decretos romanos. Los abusos continuaron. Hasta que el Barberini Urbano VIII, en 1634, publicó una Bula que reservaba al obispo de Roma el derecho de canonización. A partir de entonces, fue precisamente el obispo de Roma quien perpetró tales abusos. Roma procedió a discriminar, a veces por motivos espurios. A algunos beatos les concedió privilegios de santos. A algunos candidatos les dispensó del normal proceso judicial. A otros, del preceptivo “milagro”. Sin ir más lejos, ese fue el caso de Juan de Ávila en 1970. Los procedimientos y los plazos para iniciar o concluir el proceso se contrajeron según preferencias e intereses estratégicos de Roma. Baste traer a colación los contemporáneos casos de Teresa de Calcuta, Josémaría Escriváo el “santo súbito” Juan Pablo II.

Los teólogos del siglo XVII discutieron sobre la eventual infalibilidad papal de las canonizaciones. Fue una de tantas discusiones, aparentemente bizantinas, que se colaron en nuestras Facultades teológicas hasta finales del pasado siglo. Mientras unos teólogos ponen el objeto de la infalibilidad en que el santo está en el cielo, otros lo ponen en el hecho de haber practicado virtudes heroicas. Santo Tomás (Qodlib. IX, 16) dice que es una “pía creencia” el considerar que la Iglesia está libre de error en esta materia.

El procedimiento establecido para beatificaciones y canonizaciones es complejísimo. Una aproximación al mismo hace desfallecer a quien pretenda meterse por esos vericuetos. Además de la interminable burocracia, se interpone la dificultad económica. Dinero es lo más importante. Pero en todo, también en lo económico, cabe la dispensa, la excepcionalidad, la condonación. En una palabra, la arbitrariedad. Los fundadores de Órdenes e Institutos religiosos tienen asegurado presupuesto y recursos humanos. Sus miembros y adeptos trabajan y ahorran para elevar a los altares a su líder. Se profesionalizan en la materia y algunos, o muchos, dedican toda su vida a ese objetivo. Pero Teresa de Calcuta o Padre Piode Pietrelcina no necesitaron dinero. Tampoco fue contratado personal ad hoc. Roma estaba interesada en apoderarse de su fiel clientela y de su prestigio. Gozaron de exención dineraria, de trámites y de plazos. Lo que en grado superlativo deberá aplicarse a Wojtyla.

En Roma, una pléyade de funcionarios y profesionales trabaja en las beatificaciones y canonizaciones. Unos 24 funcionarios permanentes en el Dicasterio, 14 abogados defensores que son especialistas autorizados por el papa y que monopolizan esa actividad, 2 promotores de la fe (“abogados del diablo”) con su equipo de funcionarios, 20 cardenales, 10 relatores, 228 postuladores adscritos, 70 consultores, muchísimos expertos en varias materias, particularmente en Medicina, varios notarios. Recolectar, redactar, imprimir escritos, testimonios, dictámenes, valoraciones, juntas.

Y, antes de que el proceso llegue a Roma, la instrucción en sede diocesana ha sido igualmente complicada y laboriosa, al par que económicamente costosa. Intervienen el obispo local, diversos eclesiásticos, el postulador diocesano, el notario. Para lograr que una causa sea tomada en consideración, será preciso elaborar una estrategia que comprende biografías editadas y distribuidas, estampas, boletines, cartas. Todo ello multiplicado. Millones de ejemplares. Años, docenas de años, incluso cientos de años. La esperanza no se pierde. Puede que, de los millones de personas que invoquen el candidato, una se cure de alguna enfermedad de manera inexplicable para los galenos actuales. Sería un buen punto de partida para legitimar un decreto que acerque el candidato a su beatificación. Porque los milagros son siempre curaciones. Nunca otros eventos igualmente posibles para Dios, como serían el estancamiento de un tsunami ante la población indefensa, la súbita fertilidad del desierto en favor de millones de hambrientos, el repentino cese de todas guerras en aras de la concordia, o el retorno a la vida del humanista Gregorio Marañón. Por lo demás, no se han tenido en cuenta las enormes y desconocidas potencialidades de la mente humana y de las fuerzas de la Naturaleza. Piénsese en las especies animales que una y otra vez reproducen sus miembros amputados.

Así, después de las fases informativa (diocesana y romana), jurídica y de ortodoxia, viene la eventual constatación del “milagro”. Será la señal divina de que Roma no se equivoca. Los expertos, normalmente médicos predeterminados, dictaminarán que el hecho extraordinario no tiene explicación en su campo de conocimiento. La diócesis en donde haya ocurrido el evento habrá realizado amplia investigación e información, a cargo de los promotores. En el Vaticano se reunirán una y otra vez los consultores: discusión, refutación, defensa. Será un determinado equipo de teólogos el que dictamine si realmente el hecho ha ser atribuido a Dios por intercesión del candidato. La conclusión de los teólogos es fundamental, practicamente definitiva. La Plenaria de Cardenales de la Congregación votará que Dios realizó el hecho extraordinario. El milagro se ha producido. El papa aprobará.

En la actualidad, basta un milagro para ser beatificado y un ulterior milagro para ser canonizado santo. Hasta hace pocos años, eran necesarios dos y dos. Los mártires no necesitan milagro alguno para su beatificación. Para lograr que el candidato ya declarado beato llegue a ser santo, será necesario un procedimiento complementario muy semejante al seguido para la beatificación.

Como ya he escrito, ese complejo procedimiento se simplifica y se modifica por voluntad del papa y su Curia. Conozco procesos iniciados hace ahora doscientos años y que están arrinconados. En esos casos confluyen los dos desintereses: el de Roma y el de los promotores. Éstos suelen ser los hermanos religiosos del candidato. Han decidido dirigir sus preferencias y sus recursos económicos hacia nuevos o más prestigiosos miembros de su Orden como candidatos a los altares. Por supuesto, no hay milagro porque no hay publicidad. Y no hay publicidad porque no hay presupuesto dinerario.

La Teología es contradicción en términos porque es absurdo razonar a Dios. El mero hecho de pretenderlo prueba el orgullo clerical” (J.L. SAMPEDRO, “La sonrisa etrusca”, Madrid, 1999, p. 312)

Viene al caso la cita del académico José Luis Sampedro. Se trata de un autor que no fue católico ni anticatólico. Un sabio pensador. Cultivó la Literatura, la Filosofía y la Economía. La frase es aplicable al talante de Juan XXV. Los conocedores y analistas del actual papa dicen haber encontrado el origen de sus revulsivas decisiones. Su humildad y realismo le está llevando a pisar el suelo sin volar. A mirar al cielo sin dominarlo. A rogar a Dios sin comprometerlo. A trabajar sin exigir.

Resulta sorprendente, incluso escandaloso, que de la simplicidad de la veneración popular a los mártires – ello sin milagros y sin dinero – se haya pasado a la parafernalia comercial de los siglos XX y XXI. Del reconocimiento humano de las virtudes heroicas a comprometer a Dios con un supuesto evento que rompe el curso del orden natural preestablecido. De poner la vista en el comportamiento terrenal del cristiano a dar más importancia a cuanto haga después de muerto.

  • Pablo, siervo de Jesucristo,…a todos los amados de Dios que estáis en Roma, llamados a ser pueblo santo” (Rom 1,7. Cf. también 1 Cor 1,2, etc.

“Santo” no es precisamente alguien que ha alcanzado la vida eterna y goza de la visión de Dios. La palabra, filológica e históricamente, tiene el significado de “separado”, excepcional, puro, dedicado al culto. Así lo entiende la Biblia (qadós en hebreo, témenos en griego). Por elevación, se aplica también a Dios, el inaccesible. Dios es santo por excelencia. Tal es proclamado en varios libros del Antiguo Testamento (Éxodo 15, I Samuel 2, Isaías 6 y 40, Salmo 99, Levítico 11, etc.etc.) y del Nuevo Testamento (Juan 17, I Pedro 1, etc.). Y Jesús es considerado ejemplo de santidad. Se alejó de Nazaret para dedicarse a la proclamación del Reino. La santidad viene a coincidir con la purificación. Todos los cristianos han de ser santos en cuanto han de renunciar a la maldad y entrar en el Reino que anunció Jesús..

La supresión de la Congregación para las Causas de los Santos no viene a negar el sentido y la importancia de la santidad en los miembros de la Iglesia. Dentro de la genuina tradición, podrán ser llamados santos los todavía vivientes que se distingan por su virtud, por su entrega a los demás, por sus obras ejemplares. También es justo y encomiable que los supervivientes recuerden y veneren a los que en vida fueron santos, más aún si han dado su vida en defensa o en propagación del bien, siempre en la línea evangélica. Pretender comprometer a Dios en la supuesta autenticidad de una vida ejemplar es una imprudencia. Más aún, es absurdo, porque de Dios nada “sabemos” con certeza absoluta.

Hay más. Las canonizaciones suponen una evidente discriminación por motivos nada justos. Alguien que tiene dinero para sufragar el complicado proceso podrá ser canonizado. Un cristiano emprendedor, que funda un Instituto, tiene casi asegurada la canonización. Su Instituto actuará como catalizador, como garante o como grupo de presión. Al revés, y salvo motivos de estrategia proselitista, un humilde cristiano ejemplar, carente de dinero y de secuaces institucionales, nada puede esperar en este camino. Me permito recordar cuanto hace unas décadas se escribió sobre el depravado Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo: “Si el papa Wojtyla hubiera vivido diez años más, Maciel Degollado sería ya beato o santo”. Y es que la posibilidad de error es consustancial al ser humano, también al obispo de Roma y su Curia. Deploramos que en el elenco de santos católicos se lean nombres de personas nada ejemplares (algunas ni siquiera existieron), aunque hayan realizado o realicen “milagros”. Razón, más que convincente, para desligar a nuestro Dios de nuestras decisiones. Juan XXV acierta. ¡Enhorabuena, Papa Ceballos!

Roma, abril, 2031

Celso Alcaina, Dr. Teol.ogía, Bíblia y Filología

Lic Derecho. Oficial del Vaticano con Pablo VI

ex-prof.. Univ. Comillas y Villanova (USA).


Fuente: ATRIO

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Colombia: Las víctimas de los “grandes golpes a las FARC” siguen siendo los indígenas

- Por los niños y niñas masacrados en el norte del Cauca

Por Tejido de Comunicacion de la ACIN

2 de abril, 2011.- Nuestros más sinceros y dolidos sentimientos de horror y dolor ante estos hechos. Nuestro rechazo a gritos a los bandos en guerra, a quienes disparan y a quienes los mandan, vengan de donde vengan. Nuestra repugnancia porque este terror y esta guerra son para el Capital que ahora cobardemente masacra niños y niñas para robarse el territorio y quienes dicen resistirlo, las FARC, que le ayudan a matar, a despreciar la vida poniéndose en el otro bando para eliminar pueblos. Nos duele por las comunidades, las familias, las madres, hermanas, la gente toda. Nos duele. Llamamos desde el dolor a no permitir que esta masacre sea en vano, a no dejar que se convierta en una denuncia y nada más. Que se levante ese pueblo desde abajo, todo el Territorio del Gran Pueblo (Cxhab Wala Kiwe) y ponga todas sus capacidades y recursos en resistir a un sistema que masacra, despoja, compra, invade y engaña para enriquecerse. Cada muerto es un comunero, una comunera menos. Cada asesinado, busca que no pasemos de la denuncia y que nos traguemos el dolor. Vienen a robarse la cultura, el territorio, el proceso. Vienen con balas, con proyectos, con negocios. Vienen a privatizar el agua, la tierra, las minas. Vienen a convertir el trabajo de la gente en mano de obra para los mega-proyectos. Vienen a convertir a los niños y las niñas muertas, en cifras que justifiquen plata para proyectos. Convierten en mercancía el dolor.



El 26 de marzo de 2011, a las 2 y 25 de la mañana, en la vereda Gargantillas del Resguardo de Tacueyó, Municipio de Toribio, la policía nacional, con apoyo aéreo del “comando jungla antinarcóticos”, bombardeó un campamento del Sexto Frente de las FARC, de milicianos recién reclutados. Resultaron, según las fuentes publicadas, 16 muertos (la mayoría de ellos menores de edad) y 4 heridos por parte de los guerrilleros. Los combates siguieron todo el día y la noche siguiente: por un lado los helicópteros y avionetas sobrevolaban la zona mientras la policía se quedaba con los cuerpos en el campamento destruido y, por otro lado, los guerrilleros disparaban en dirección del campamento desde lugares cercanos.

Aparte de esta lamentable violencia entre grupos armados legales e ilegales, lo que se denuncia acá, y se saca a la luz es la situación de los pobladores de la zona, los pueblos indígenas, atrapados en esta guerra. Hay que romper el círculo de silencio, de desinformación de los medios masivos, pues, mientras el señor Santos se jacta de “otro gran golpe a las FARC”, las comunidades enfrentan el incremento de la militarización, las balas impactando las casas y la tristeza de ver a sus hijos caer en medio de la guerra.

Lo que viven los pobladores en las veredas de Gargantillas, La Esperanza, El Triunfo, Soto y La Playa, entre otras, no es lo que vieron los demás colombianos en los noticieros oficiales. Para ellos, la pesadilla empezó en la madrugada del sábado como contaron los habitantes de estas comunidades, toda la noche no pudieron dormir por el ruido de las explosiones de las bombas lanzadas por los aviones, cerca de las casas. “El bombardeo fue horrible, el movimiento de las casas fue terrible, hasta las siete de la mañana”, declara un habitante de la vereda de Gargantillas, “los niños están aterrados” añade.

Entre la incertidumbre, la comunidad tuvo que soportar la “operación conjunta de nuestras Fuerzas Armadas” (según las palabras del Presidente), luego, la repuesta de la guerrilla. Ellos empezaron a disparar con tiros de balas y otras bombas desde sitios muy cercanos a las casas, poniendo en peligro toda la comunidad. Algunos comuneros se quedaron en sus casas, luego huyeron hasta lugares más seguros, lejos de la lluvia de balas, mientras otros salieron a buscar familiares de quienes no tenían noticias. Se colgaron las banderas blancas, única protección en situación de combate, porque ¿quién iba a protegerlos? ¿Cuál autoridad del gobierno iba a meterse entre las balas para atender a la gente? ¿Será que importa más los “éxitos” de las Fuerzas Armadas que los pueblos indígenas? No, los pueblos indígenas tenemos que atendernos nosotros mismos, a través de las autoridades indígenas que se encargaron de organizar a la gente en Asamblea Permanente para tomar medidas de protección. Son ellas, junto con los comuneros, que investigaron para saber lo que había pasado, para informar a los pobladores del lugar y para verificar si había civiles o bienes afectados.

Mientras las cámaras de los medios masivos mostraban imágenes sensacionales de avionetas de la policía controlando la zona, del humo junto a las detonaciones, los comuneros aguantaban la ansiedad y se preguntaban con temor si los cadáveres detenidos por la policía eran hermanos, tíos o hijos. Se preguntaban si el niño que hace unos meses jugaba con los demás de la comunidad hace parte de los menores de edad que componen la mayoría de los cuerpos empacados en las bolsas de plástico, allá en el monte. Porque las primeras víctimas de los conflictos armados son los indígenas, son los niños involucrados en la guerrilla por estrategias de reclutamiento. A pesar del trabajo de las autoridades indígenas y de la Guardia indígena para tratar de detener el reclutamiento de sus jóvenes, haciendo asambleas, generando discusiones sobre el tema en las familias, proponiendo proyectos productivos y culturales, los guerrilleros siguen armando campamentos cerca de las viviendas, poniendo armas entre las manos de los niños.

Quizá los periodistas de los medios masivos, nacionales e internacionales, mientras preparan su material de prensa sigan celebrando la coincidencia de este ataque con el tercer aniversario de la muerte del fundador de las FARC, Manuel Marulanda, pasando desapercibido el horror de los niños masacrados y la suerte de mujeres, niños, mayores y familias enteras expulsadas de sus casas, andando bajo la lluvia sin siquiera saber dónde ir. “Llegaron con los carros, bajaron las bombas, nosotros recogimos los niños y salimos a correr para acá, porque no queremos estar metidos allí.” cuenta una madre de familia de la vereda del Triunfo. “Ellos dijeron que teníamos que salirnos rápido, porque iban a tirar algo más, nos asustamos, no sabíamos para dónde ir, estaba lloviendo” declara una joven de 14 años, “nos salimos, nos fuimos corriendo y cuando empezaron a disparar, las balas pasaban por allí.” Esta misma adolescente es la que salió casi de noche para pedir a los guerrilleros que pararan de disparar. Nadie ha escuchado su voz, aparte de las autoridades indígenas, ni la de una madre cargando sus dos niños, llorando por no haber podido darles de comer desde que la sacaron de su casa en la mañana; tampoco la del comunero, a quien le dijeron que su hijo estaba allá, en esas bolsas. Ahora las familias piden que los cuerpos sean entregados para poder exhumarlos y despedirse de sus familiares, a pesar de que hayan sido involucrados en la guerra.

Las Autoridades Indígenas denuncian que las primeras víctimas de estos tipos de acciones siguen siendo los niños y niñas, comuneros de los pueblos indígenas. El gobierno ejecuta acciones de guerra como la que sucedió, poniendo en riesgo las poblaciones, causando daños irreparables. Frente al terror de los grupos armados, los pueblos indígenas queremos la autonomía en nuestros territorios, y no ser instrumentados por ninguno actor gubernamental, ni armado legal o ilegal, que actúan por intereses económicos y por control del poder.

Como Nasas que somos, exigimos levantarnos desde el dolor a resistir, a echar a los guerreros, a los negociantes, a las transnacionales, a los que sacan ventaja del territorio. Para que la muerte no niegue el futuro a nuestro pueblo.

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Fuente: Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca – ACIN CXAB WALA KIWE – Territorio del Gran Pueblo correo electrónico: acin@acincauca.org Calle 3 – 7 A 20. Telefax: (2) 8290958 – (2) 8293999 Santander de Quilichao – Cauca – Colombia: http://www.nasaacin.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1836%3Alas-victimas-de-los-grandes-golpes-a-las-farc-siguen-siendo-los-pueblos-indigenas-&catid=1%3Aultimas-noticias&Itemid=1

Otras noticias:


Fuente: SERVINDI
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Se conmemora el Día Mundial del Autismo.


Uno de cada 125 chicos padece este trastorno. El Secretario General de la ONU afirma que con un tratamiento rápido y adecuado se puede lograr “un mejoramiento”.

Con el motivo de la conmemoración del Día de Concientización del Autismo, habrá diferentes actividades en todo el mundo, entre las cuales se esperan que más de 200 edificios se iluminen de azul, el color con el que la ONU identificó al trastorno.

En la Argentina, la sede del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), ubicada en Roque Sáenz Peña 832, cambiará su color por el azul desde las 19 y habrá una concentración en el Obelisco. En Tucumán, lo que cambiará de color será la histórica Casa.

Este trastorno lo padece uno de cada 125 chicos. El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, afirmó que pese a que “el autismo es un trastorno complejo”, se puede lograr “un mejoramiento” con un tratamiento rápido y adecuado.

La posibilidad de iniciar un tratamiento temprano en niños autistas depende en gran medida de que los padres observen su conducta en los primeros 18 meses de vida, que es cuando surgen las primeras señales de esta enfermedad y se profundizan hasta los dos años.

"Hay una serie de alertas que uno puede ver, por ejemplo si a los dos años el niño aún no habla ni balbucea o si no tiene contacto visual, que es uno de los más predominantes del espectro autista", advirtió la investigadora Jimena Pietro.

Otros indicadores son que el chico sea hipersensible o hiposensible. Es decir, que se altere por un mínimo ruido casi impercetible, o que cuando hay un ruido muy fuerte o repentino no se da vuelta.

Pietro también aclaró que "no todos los niños autistas tienen la misma sintomatología, algunos son un poco más ruidosos, emitiendo sonidos aunque no lenguaje, y con un poco más de

movimiento, tics, o esas cuestiones".




¿Qué nos pediría un Autista?

Ángel Rivière

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1. Ayudame a comprender. Organiza mi mundo y facilitame que anticipe lo que va a suceder. Dame orden, estructura, y no caos.

2. No te angusties conmigo, porque me angustio. Respeta mi ritmo. Siempre podrás relacionarte conmigo si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad. No te deprimas, lo normal es que avance y me desarrolle cada vez mas.

3. No me hables demasiado, ni demasiado deprisa. Las palabras son "aire" que no pesa para ti, pero pueden ser una carga muy pesada para mi. Muchas veces no son la mejor manera de relacionarte conmigo.

4.Como otros niños, como otros adultos, necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga. Hazme saber, de algún modo, cuando he hecho las cosas bien y ayudame a hacerlas sin fallos. Cuando tengo demasiados fallos me sucede lo que a ti: me irrito y termino por negarme a hacer las cosas.

5. Necesito mas orden del que tu necesitas, mas predictibilidad en el medio que la que tu requieres. Tenemos que negociar mis rituales para convivir.

6. Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que me piden que haga. Ayudame a entenderlo. Trata de pedirme cosas que puedan tener un sentido concreto y descifrable para mi. No permitas que me aburra o permanezca inactivo.

7. No me invadas excesivamente. A veces, las personas sois demasiado imprevisibles, demasiado ruidosas, demasiado estimulantes. Respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo.

8. Lo que hago no es contra ti. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de hacerte daño. Ya que tengo un problema de intenciones, no me atribuyas malas intenciones!!

9. Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender. Tiene su propia lógica y muchas de las conductas que llamais "alteradas" son formas de enfrentar el mundo desde mi especial forma de ser y percibir. Haz un esfuerzo por comprenderme.

10. Las otras personas sois demasiado complicadas. Mi mundo no es complejo ni cerrado, sino simple. Aunque te parezca extraño lo que te digo, mi mundo es tan abierto, tan sin tapujos ni mentiras, tan ingenuamente expuesto a los demás, que resulta difícil penetrar en el. No vivo en una "fortaleza vacía", sino en una llanura tan abierta que puede parecer inaccesible. Tengo mucha menos complicacion que las personas que os considerais normales.

11. No me pidas siempre las mismas cosas ni me exijas las mismas rutinas. No tienes que hacerte tu autista para ayudarme. El autista so yo, no tu!

12. No solo soy autista. También soy niño, un adolescente, o un adulto. Comparto muchas cosas de los niños, adolescentes o adultos a los que llamáis "normales". Me gusta jugar y divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es mas lo que compartimos que lo que nos separa.

13. Merece la pena vivir conmigo. Puedo darte tantas satisfacciones como otras personas, aunque no sean las mismas. Puede llegar un momento en tu vida en que yo, que soy autista, sea tu mayor y mejor compañía.

14. No me agredas quimicamente. Si te han dicho que tengo que tomar una mendicación, procura que sea revisada periódicamente por el especialista.

15. Ni mis padres ni yo tenemos la culpa de lo que me pasa. Tampoco la tienen los profesionales que me ayudan. No sirve de nada que os culpéis unos a otros. A veces, mis reacciones y conductas pueden ser dificiles de comprender o afrontar, pero no es culpa de nadie. La idea de "culpa" no produce mas que sufrimiento en relación con mi problema.

16. No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer. Pero pídeme lo que puedo hacer. Dame ayuda para ser mas autónomo, para comprender mejor, pero no me des ayuda de mas.

17. No tienes que cambiar completamente tu vida por el hecho de vivir con una persona autista. A mi no me sirve de nada que tu estés mal, que te encierres y te deprimas. Necesito estabilidad y bienestar emocional a mi alrededor para estar mejor. Piensa que tu pareja tampoco tiene la culpa de lo que me pasa.

18. Ayudame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión. Para poder ayudarme, tienes que tener tus momentos en que reposas o te dedicas a tus propias actividades. Acercate a mi, no te vayas, pero no te sientas como sometido a un peso insoportable. En mi vida, ha tenido momentos malos, pero puedo estar cada vez mejor.

19. Aceptame como soy. No condiciones tu aceptacion a que deje de ser autista. Se optimista sin hacerte "novelas". Mi situación normalmente mejora, aunque por ahora no tenga curación.

20. Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparacion con los que os decís "normales". Me cuesta comunicarme, pero no suelo engañar. No comprendo las sutilezas sociales, pero tampoco participo de las dobles intenciones o los sentimientos peligrosos tan frecuentes en la vida social. Mi vida puede ser satisfactoria si es simple, ordenada y tranquila. Si no se me pide constantemente y solo aquello que mas me cuesta. Ser autista es un modo de ser, aunque no sea el normal. Mi vida como autista puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya "normal". En esas vidas, podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias.
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ÁneFuentesas vidas, podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias.”

Más sobre Ángel Rivière aquí y aquí.

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Fuente: os.Fuent

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