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martes, 30 de mayo de 2017

Educar para la paz, no para una cátedra.


La sorpresa de que en los colegios del país no se hable del histórico Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc lleva a hacer una reflexión más profunda sobre cómo el sistema educativo debe reconocer y valorar formas menos convencionales de educación en la diferencia.

Por Natalia Herrera Durán - @Natal1aH

Escuela rural de San Vicente del Caguán en el Caquetá. /Mauricio Alvarado

¿Por qué en los colegios no se habla del Acuerdo de Paz al que llegó el Gobierno con las Farc para poner fin a 52 años de conflicto armado que dejó millones de desplazados y miles de colombianos muertos?

La reflexión la hizo Annika Otterstedt, jefa de cooperación de la Embajada de Suecia en Colombia, al pronunciar las palabras de apertura del Encuentro de Colombia 2020 y El Espectador sobre “La educación como pilar fundamental para la construcción de paz”.

Otterstedt se preguntó con sorpresa por qué a sus hijos que estudian en el país no les hablan de este tema que no pocos califican de histórico y trascendental. “Si la guerra se crea en la mente de los seres humanos, necesitamos que la paz se erija en la mente de los seres humanos”, dijo con atino María Alejandra Villamizar, directora de la Conversación Más Grande del Mundo, quien estaba moderando el diálogo.

Y, ¿cómo erigimos la paz en nuestra mente? La respuesta debe partir de reconocer que la ausencia de guerra no significa necesariamente que haya paz, cree Saadia Sánchez Vegas, directora de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en Quito y su representante para Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela. Ya que eso alude, piensa Sánchez, a la necesidad de atender los requerimientos de los distintos sectores sociales y traducir los valores de paz en diálogo intercultural, en valoración de la diversidad y en una construcción de ciudadanía y educación afín a esos conceptos.

Zulia Mena García, viceministra de Cultura, también reconoció esa necesidad y citó a Gabriel García Márquez para decir que “en Colombia nos hicimos desconociendo al otro” y que cambiar eso, traducido al territorio nacional, significa ineludiblemente ponerle atención a la Colombia que no está escrita. “La paz se construye en la medida en que articulemos las diferencias que este país tiene”, sostuvo Mena.

Esta es una razón poderosa para entender que uno de los enormes retos de hoy es que las personas se eduquen sin abandonar las regiones, aunque esa idea de “territorializar la educación” no sea tan bien vista por las universidades cuya vocación está en captar estudiantes de todo el país, reflexionó Camilo Borrero García, investigador de la Universidad Nacional y del Instituto Colombo-Alemán para la Paz (Capaz).

“Estamos intentando decirles a las universidades que escuchen al país”, afirmó Borrero al rescatar el propósito de Capaz en el país.

Natalia Ruiz Rodgers, viceministra de Educación Superior, está de acuerdo con eso y dice que el Ministerio de Educación también está trabajando en esa línea, aunque falta todo por hacer. Habló de los planes de educación rural con enfoques diferenciales, flexibles, participativos y autogestionables que vienen diseñando.

También rescató la alianza que recientemente firmaron con la Unión Europea y la Universidad del Cauca para educar a mujeres en Putumayo y Cauca sobre ecoturismo bilingüe, en especial en avistamiento de aves, con la posibilidad de transmisión de esos conocimientos en la red de radios de las Fuerzas Armadas.

Ser y hacer

“Nadie nace para no ser nada. Todos nacimos para ser algo y alguien. Lo que sea. Un sujeto, un actor de su tiempo. No estoy diciendo que todos sean Mozart. Es más, me gustaría que fueran un montón de cosas distintas a Mozart”, fueron las palabras del investigador Jesús Martín Barbero para aterrizar el debate en la vida de los jóvenes.

De acuerdo con Martín Barbero, Colombia tiene una necesidad enorme de reconocerse como inventora y creadora y no sólo como compradora. Por eso su insistencia en que la educación no puede ser domesticación y, en cambio, debe potenciar la espontaneidad e integrar la sociedad y la familia.

En esa misma dirección, Saadia Sánchez Vegas habló de que en Colombia se debe definir primero qué se entiende por educación para la paz y qué se quiere alcanzar con ella, y eso pasa por pensar esa definición en todos los espacios del país. En 1996, la Unesco, dijo Sánchez, estableció que la educación para la paz tiene que ver con aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir.

Esta propuesta se denomina “Educación para la ciudadanía” y busca ir más allá de los meros procesos cognitivos, articulando dos componentes claves: el socioemocional y el conductual. Asimismo busca potenciar la lectura y el pensamiento crítico y está estructurada en mallas curriculares, es decir, debe atravesar de forma trasversal e integral todas las asignaturas, contenidos y espacios de la escuela.

Cátedra de recinto

Pese a estas sugerencias de la Unesco, que no son nuevas, en el país se viene implementando sin mucho bombo e impacto una cátedra para la paz desde 2015, que dos años después sigue en mora de ser revaluada. Sobre todo si es cierto que el Gobierno se toma en serio eso de educar para la paz.

En septiembre de 2014, el Congreso aprobó la Cátedra de la Paz y curiosamente pasó por encima de la reforma gubernamental que ya había pensado en la educación para la paz de forma más transversal. En 2004, atendiendo a la necesidad de un proyecto educativo un poco más integral, como se discutía en el continente, el Ministerio de Educación publicó la cartilla número 6 sobre competencias ciudadanas y construcción de paz, que incluía la formación en derechos humanos, buena ciudadanía, resolución de conflictos y otros valores, a través de conocimientos, competencias cognitivas, competencias emocionales y competencias comunicativas presentes en todas las asignaturas.

De hecho, en ese momento se discutió que lo ideal era no aplicar el anticuado método de crear una cátedra en la que se dictaran unos contenidos en una clase. Sin embargo, en medio de la euforia que despertó una nueva posibilidad de acuerdo entre el Gobierno y las guerrillas, el Congreso aprobó la Cátedra de la Paz y el Gobierno, representado por Juan Manuel Santos y la entonces ministra de Educación, Gina Parody, en vez de reorientarla de acuerdo con la reforma hecha por el Ministerio de Educación, la reglamentó a través del decreto 1038 del 25 de mayo de 2015, avalando así que las competencias ciudadanas fueran una serie de contenidos que un docente dicta en una asignatura.

Hoy, dos años después, se sigue escuchando en diferentes sectores educativos, académicos y sociales sobre la necesidad de replantear la Cátedra de la Paz, pues así como está supone un retroceso: una paz de recinto cerrado que está lejos del compromiso amplio que debe tener la educación en la construcción de paz en un país desigual como Colombia.

La viceministra de Cultura, Zulia Mena García, lo resumió así: “El país necesita una educación para la paz que reconozca la diversidad de lo que somos. Ya es tiempo de escuchar y atender otras voces que no han ido o van más allá de los recintos de clase”.

lunes, 3 de octubre de 2016

Colombia: Sí a la paz.



Álvaro Cuadra

Más allá de la previsibles resistencias de un sector de la sociedad colombiana, representados en gran medida por el ex mandatario Álvaro Uribe, pareciera que la política de Paz encabezada por el presidente Juan Manuel Santos ha encontrado un apoyo sustancial entre los diversos actores en Colombia y mucho más en la comunidad internacional.

El Acuerdo de Paz negociado en la Habana, como toda obra humana, posee zonas grises y está lejos de satisfacer a todas las partes involucradas; sin embargo, constituye un sólido primer paso para poner fin a un estado de beligerancia que se prolonga ya por más de medio siglo y , definitivamente, marca un punto de inflexión en la historia colombiana y latinoamericana.

La política de pacificación implementada por el gobierno de Juan Manuel Santos debe ser destacada a nivel mundial como el triunfo de las armas democráticas por sobre la barbarie de bandos en pugna, algo que en otras regiones del planeta – como en Siria – parece, por ahora, un imposible. El camino que se inaugura no es fácil y no estará exento de detractores y múltiples contratiempos, como se sabe, es mucho más complejo desactivar una situación explosiva que desatar la violencia.

Es claro que la desmovilización de las FARC no significa que al día siguiente habrá desaparecido la violencia en Colombia, como sabemos, persisten obstinados otros grupos armados, desde organizaciones insurgentes degradadas hasta bandas criminales ligadas al narcotráfico, que siguen activas en el país. No obstante, es innegable que el logro político del gobierno de Santos debe ser puesto en perspectiva histórica, pues en Colombia se inaugura la posibilidad de alcanzar la Paz por la vía democrática.

Los colombianos se enfrentan hoy a la responsabilidad de construir una sociedad muy distinta para sus hijos y los hijos de sus hijos. Ha llegado el tiempo de restañar heridas. Abolida la llamada Guerra Fría, es tiempo de que Colombia y toda América Latina encuentre su lugar en el mundo del siglo XXI, un lugar de dignidad y justicia para sus pueblos, un lugar democrático y en Paz.



sábado, 25 de junio de 2016

Colombia acalla las armas camino a la paz.


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (izquierda), y Rodrigo Londoño, Timochenko, máximo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se dan un apretón de manos mientras blanden el histórico acuerdo, que firmaron este 23 de junio en La Habana y que pone fin a la guerra en Colombia. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS 


El cese el fuego bilateral y definitivo rubricado este jueves 23 por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el comandante de la guerrilla comunista de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, allana el fin del conflicto armado más prolongado de América Latina.

La presencia de seis presidentes latinoamericanos en la ceremonia de firma de este acuerdo y la hoja de ruta de su cumplimiento remarcó la relevancia del hecho para la región, casi cuatro años después de comenzar en La Habana el diálogo de paz entre delegados del gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

El histórico acuerdo, que de hecho representa el fin de la guerra, aunque aún no la llegada de la paz, abarca la dejación de las armas, garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de derechos humanos y movimientos sociales o políticos.

Este último punto incluye a “organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”.

El proceso de dejación de las armas por parte de la guerrilla, será verificado por observadores no armados de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).

El plazo de este parte será de 180 días desde el llamado día “D”, aquel de la firma del Acuerdo Final de paz, que será en Colombia, en un plazo próximo aún indeterminado.

A la ceremonia asistió Ban Ki-Moon, secretario General de la ONU, acompañado de Francois Delattre y Mogens Lykketoft, presidentes, respectivamente, del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General del foro mundial, cuya participación va a ser vital una vez acordada la paz.

El Consejo de Seguridad aprobó el 25 de enero la resolución 2261, que establece una Misión política de Observadores internacionales no armados para Colombia.

El destino final del armamento en manos de la guerrilla será la construcción de tres monumentos, mientras que los combatientes, desprovistos de armas y vestidos de civil, se trasladarán a 22 denominadas zonas de transición y ocho campamentos, donde comenzarán su reincorporación al espacio público colombiano.

Además, indican los documentos entregados a los medios, el gobierno aplicará un conjunto de medidas para crear y hacer sostenibles condiciones de seguridad que den plena oportunidad de participar en política, especialmente a los exintegrantes de las FARC en proceso de reintegración a la vida civil.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon (izquierda) intercambia opiniones con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, durante la ceremonia en la capital de Cuba, el 23 de junio, de la firma del acuerdo de cese al fuego definitivo entre el gobierno y la guerrilla de las FARC. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS


“El proceso de paz no tiene vuelta atrás”, aseguró el mandatario del país anfitrión de la firma y los diálogos, el cubano Raúl Castro. Indicó que “la paz será la victoria de toda Colombia, pero también de toda nuestra América”, sobre todo porque la Celac persigue declarar a la región latinoamericana como una zona de paz.

“¡Qué este sea el último día de la guerra!”, sentenció a su vez Timochenko, también conocido por el alias de Timoleón Jiménez, al comenzar y cerrar su intervención. Aclaró que “ni las FARC ni el Estado han vencido”, porque ambos firmaron hasta ahora cinco acuerdos, después de haber “discutido largamente”.

Santos apuntó que su país “se acostumbró a vivir en guerra”, sobre todo en las zonas rurales, por lo que “hoy se abre un nuevo capítulo, que nos devuelve la esperanza”.

“Nos llegó la hora de vivir sin guerra, nos llegó la hora de ser un país en paz”, dijo el gobernante, que hizo del logro de la paz un objetivo central de su mandato, iniciado en 2010.

Enfatizó lo histórico del acuerdo de cese al fuego con las FARC, la guerrilla más grande y antigua de la nación, aunque aún falta por alcanzar la paz verdadera el cese de operaciones del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y agrupaciones criminales asociadas con las antiguas fuerzas paramilitares y el narcotráfico.

Santos consideró que con la incorporación de las FARC a la política, el país tendrá “una democracia fortalecida”.

Aseguró que, si en el pasado fue uno de los más acérrimos opositores de la guerrilla, ahora está comprometido con el mismo ímpetu a garantizar los derechos del grupo a convertirse en un partido.

Otro punto decisivo es que las FARC aceptó que sea un plebiscito la fórmula con que la población refrendará los acuerdos de paz, tal como deseaba Santos. Las dos partes dejan en manos de la Corte Constitucional definir como será la consulta popular.

Los acuerdos rubricados este jueves 23, referidos al fin del conflicto, se añaden a los logrados con anterioridad sobre política de desarrollo agrario integral, participación política, solución al problema de las drogas ilícitas, y víctimas.

Y las delegaciones seguirán trabajando hasta lograr el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, que según anunció Santos y aplaudió la audiencia, sí será firmado en Colombia.

En la firma de los acuerdos estuvieron presentes el canciller de Noruega, Borge Brende, cuyo país es garante junto a Cuba de las conversaciones de paz. También participaron como naciones acompañantes, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

También concurrió a la firma el mandatario salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, para quien el acuerdo de cese al fuego representa un símbolo de que América Latina se consolida como una zona de paz. Esperamos que “abra la oportunidad de una firma definitiva”, dijo el presidente, quien fue un dirigente guerrillero.

Además, se sumaron a la cita los gobernantes de México, Enrique Peña Nieto, y de República Dominicana, Danilo Medina, presidente pro tempore de la Celac. Acudieron además los enviados especiales para el proceso de paz de Estados Unidos, Bernar Aronson, y de la Unión Europea, Eamon Gilmore.

Las conversaciones comenzaron en La Habana, como sede permanente, el 19 de noviembre de 2012, tras su instalación oficial en Noruega, un mes antes. La capital cubana fue también escenario de las negociaciones exploratorias realizadas entre el 23 de febrero y el 26 de agosto de 2012.

Durante la primera ronda del diálogo se produjo el cese unilateral de operaciones militares ofensivas de las FARC, entre 20 de noviembre y el 20 de enero de 2013.

“Es una muestra más de nuestra voluntad para generar un medio ambiente político propicio para el avance de las conversaciones”, dijo en ese entonces la organización insurgente en un comunicado.

El cese al fuego unilateral de las FARC se volvió indefinido en diciembre de 2014.


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Con aportes de Ivet González (La Habana)


Editado por Estrella Gutiérrez
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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi



jueves, 23 de junio de 2016

Fin del conflicto entre gobierno colombiano y Farc.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se da la mano con el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño 'Timochenko', en presencia del presidente de Cuba, Raúl Castro, en una fotografía de septiembre de 2015 - REUTERS


Ambas partes pactan un alto el fuego bilateral y definitivo. Los detalles del acuerdo se darán a conocer este jueves en un acto en La Habana.


PÚBLICO / AGENCIAS


BOGOTÁ.- El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han llegado a un acuerdo este miércoles en La Habana para poner al fin del conflicto armado. Los equipos negociadores de ambas partes han comunicado el pacto para un alto el fuego bilateral y definitivo que cierre un conflicto de más de medio siglo en más de 200 municipios de Colombia. Los detalles del acuerdo se darán a conocer este jueves en la capital cubana en un acto en el que estarán presentes el presidente colombiano Juan Manuel Santos y un nutrido grupo de personalidades internacionales. 

"Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP informamos a la opinión publica que hemos llegado con éxito al acuerdo para el cese el fuego y de hostilidades bilateral y definitivo", han indicado en un comunicado conjunto. Las partes también han logrado consensuar aspectos fundamentales para el fin del conflicto, como el abandono de las armas por parte de la guerrilla, garantías de seguridad, la lucha contra el paramilitarismo y la persecución de las "conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y a la construcción de la paz".

El primero en confirmar la noticia ha sido el jefe de los negociadores de las FARC, Carlos Antonio Lozada, que ha a través de Twitter anunciaba que el tiempo de la guerra ha terminado: "Para que cese la horrible noche y se abra el camino de la paz y la esperanza. Jueves 23 de junio anunciaremos #ElÚltimoDíaDeLaGuerra".


Para que cese la horrible noche y se abra el camino de la paz y la esperanza. 


El contenido exacto del acuerdo se dará a conocer este jueves en La Habana en un acto encabezado por el presidente Santos, por el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, además del presidente de Cuba, Raúl Castro, y el canciller de Noruega, Borge Brende, los dos países garantes del proceso de paz. En representación de las naciones acompañantes del proceso, Chile y Venezuela, viajarán a Cuba sus presidentes, Michelle Bachelet y Nicolás Maduro, respectivamente.

A la ceremonia, que tendrá lugar en el salón de protocolo del complejo habanero de El Laguito, asistirá como invitado especial el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon,acompañado por los presidentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de Naciones Unidas. También acudirán el presidente de República Dominicana, Danilo Medina, en calidad de responsable pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el gobernante de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, así como los enviados especiales de EEUU y la Unión Europea en el proceso de paz, Bernie Aronson y el irlandés Eamon Gilmore, respectivamente.

Tras la firma de este acuerdo quedarán pendientes varios temas, como la formalización de un sistema especial de Justicia para la Paz, antes de la firma del acuerdo final, previsto para dentro de varias semanas, tras el que está prevista la celebración de un plebiscito para que los colombianos aprueben o rechacen los acuerdos

El Ejecutivo de Colombia y las FARC iniciaron la semana pasada las negociaciones sobre el último punto de la agenda de paz, relativo a la implementación, verificación y refrendación de lo acordado. El Gobierno y la guerrilla comenzaron en 2012 un diálogo de paz en el que ya han logrado llegar a acuerdos en materia de desarrollo agrario y rural, participación política, drogas y víctimas. Santos había reconocido esta semana que veía posible firmar la paz definitiva antes del 20 de julio, a pesar de que hasta ahora se han ido incumpliendo los sucesivos plazos que se han marcado, el último de ellos el del 23 de marzo. 

El comunicado íntegro es el siguiente:

"Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP informamos a la opinión pública que hemos llegado con éxito al Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo; la Dejación de las armas; las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de Derechos Humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz.

El evento estará encabezado por el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, y por los países garantes. Por Cuba, el Presidente Raúl Castro, y por Noruega, el Canciller, Borge Brende. También estarán en representación de los países acompañantes, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet y de Venezuela, el Presidente Nicolás Maduro.
La ceremonia contará con la presencia, como invitado especial, del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, quien estará acompañado por el Presidente del Consejo de Seguridad y el Presidente de la Asamblea General.

Igualmente asistirá el Presidente de República Dominicana, en calidad de Presidente de la CELAC; el presidente de El Salvador, y los enviados especiales para el proceso de paz de los Estados Unidos y de la Unión Europea.

Los acuerdos se darán a conocer mañana al mediodía en el salón de protocolo de El Laguito.
LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO ARMADO ES UNA REALIDAD QUE LA ULTRADERECHA NO DETENDRÁ"

Fuente: publico.es

jueves, 26 de septiembre de 2013

“Juan Manuel Santos le Miente a la ONU”, sostiene Jesús Santrich, FARC-EP.


Written by Jesús Santrich, FARC-EP

Señor Santos, abandone la doble moral y aterricemos en soluciones reales que contribuyan a la construcción de la paz con justicia social para Colombia.

Jesús Santrich

Por casualidad el mismo día que inicia el Foro sobre cultivos ilícitos y narcotráfico convocado a instancias de la Mesa de conversaciones de Paz en Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos le miente a la Organización de Naciones Unidas en su discurso pronunciado en el marco de la 68 Asamblea del ente internacional. ¡Juan Manuel Santos no debiera ser tan falso! Los verdaderos narcotraficantes están del lado del régimen. Un ejemplo concreto es el total involucramiento que tuvo siempre el Departamento Administrativo de Seguridad DAS en este sucio negocio, sobre todo en la época de gobierno del narco Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Con mentiras no se resuelven los problemas que generaron el conflicto colombiano. Ningún beneficio para la paz trae un discurso sesgado en el que se pretende colocar en los hombros de la guerrilla la responsabilidad de la existencia del fenómeno del narcotráfico en Colombia.

El narcotráfico es un problema generado fundamentalmente por la miseria, que las oligarquías que manejan el poder en nuestro país les han impuesto a las mayorías nacionales. La pobreza y la desigualdad ahora se profundizan con medidas neoliberales que le entregan la tierra, la explotación mineroenergética y la soberanía a las trasnacionales. De contera el desastre ambiental es el peor fenómeno que aparte del hambre nos están dejando las políticas gubernamentales. Así las cosas el discurso de Juan Manuel santos en la asamblea 68 de las Naciones Unidas es una gran pantomima recargada de hipocresía.

Una Colombia sin coca y sin conflicto sólo es posible acabando con la miseria que le han impuesto al pueblo colombiano, empujándolo a sobrevivir valiéndose de economías de rebusque e ilegales.

Por lo demás el tráfico de cocaína, hace muchos años se convirtió en un mecanismo de acumulación capitalista, ilegal e internacionalizado y el narcotráfico en una especie de dispositivo político, utilizado por diversos gobiernos entre los que se encuentran el de EEUU y el de Colombia, para realizar acciones de represión y control social.

Particularmente el Estado colombiano ha construido una interrelación muy compleja con el narcotráfico: finge una lucha a muerte contra el fenómeno, pero se aprovecha de él mediante el “blanqueo de dinero”.

Puede resultar difícil establecer con precisión el oxígeno que le da el narcotráfico a la economía colombiana, pero los dineros provenientes del delito en cuestión, que entran a la economía nacional representan no menos de tres puntos del Producto Interno Bruto. En general podemos afirmar que en materia de lavado de activos las operaciones sospechosas en no menos del 84%de casos las registran el encopetado sector financiero; es decir esa lumpen-burguesía gansteril que nos gobierna. Son estos los verdaderos responsables de la reproducción del problema y no la guerrilla o los empobrecidos campesinos cultivadores de hoja de coca, como se pretende.

Señor Santos, abandone la doble moral y aterricemos en soluciones reales que contribuyan a la construcción de la paz con justicia social para Colombia.

Fuente: ApiaVirtual

martes, 2 de julio de 2013

Ingrid Betancourt dispuesta a abrazar a su carcelero.


EXREHÉN DE FARC A FAVOR DE NEGOCIACIONES DE PAZ

Cinco años después de su liberación, la exrehén de la guerrilla FARC Ingrid Betancourt no olvida el día de su rescate pero aboga por el "perdón" como elemento clave para la paz en Colombia e incluso se mostró dispuesta a abrazar a su carcelero.
Bogotá | AFP


El 2 de julio de 2008, un helicóptero militar rescató a Betancourt de la guerrilla que la secuestró el 23 de febrero de 2002.

Lejos de la selva, donde pasó más de seis años encadenada, esta mujer franco-colombiana convertida en símbolo del conflicto que asola desde hace medio siglo a este país latinoamericano, recuerda ese momento como una resurrección.

"Hay una satisfacción por haber logrado sobrevivir, es bastante primario como sentimiento, pero es así", confiesa Betancourt en una entrevista exclusiva concedida a la AFP por videoconferencia, desde Londres, donde prepara un doctorado en teología, en la prestigiosa universidad de Oxford.

Recientemente, haciendo la limpieza de primavera, encontró en una caja los objetos que la acompañaron durante su cautiverio: su radio, un reloj "que siempre indica exactamente la hora de la selva", su uniforme, sus medias, su ropa interior.

"La sensación que me embargó al sacar esos recuerdos fue totalmente distinta a la que tuve cuando los guardé", rememora.
"Más humana".

El recuerdo preciso de su rescate durante una operación de infiltración en la que el ejército engañó a las FARC, permanece intacto. "Todavía veo el movimiento de la hierba cuando el helicóptero se posó en un campo de coca", relata.

Lo que cambió es su visión sobre sí misma luego de este episodio, del cual salió "más humana". El retorno a la libertad fue "muy violento", subraya, porque "uno encuentra un mundo al que ya no pertenece" y en el que desaparecieron "todas las certezas".

La excandidata ecologista a la presidencia colombiana, capturada por las FARC durante la campaña electoral, no tuvo la fuerza para volver a "la dura arena de la vida política".

Pero otras pruebas la esperaban. La incomprensión con los comités de apoyo en Francia y principalmente una violenta polémica en Colombia, donde muchos le criticaron su solicitud de indemnización al Estado, al que ella reprocha no haber asegurado su protección.

"Esta historia me afectó mucho, creo que fue muy injusto, lo sentí como una gran maldad", recuerda Betancourt, quien renunció a su demanda. "Eso prolongó el tiempo que precisé para recuperarme", agrega.
Negociaciones.

Mirando hacia adelante, la exrehén quiere creer en el éxito de las negociaciones de paz en curso entre el gobierno y las FARC, que se desarrollan desde hace seis meses en Cuba.

Según Betancourt, "evidentemente, el perdón es un elemento central, pero no un perdón dado como una limosna. En Colombia todos somos responsables de esta guerra atroz. Todos formamos parte de una generación que con el perdón debe asumir esta responsabilidad".

La eventualidad de una suspensión de penas para los guerrilleros arrepentidos, uno de los puntos cruciales de las negociaciones, no molesta a Betancourt. Al contrario. "No podemos continuar con una justicia de venganza, la paz nos exigirá aceptar cierto grado de impunidad, es inevitable", dice.

Su carcelero, uno de los comandantes de las FARC, que fue capturado cuando ella fue liberada, purga desde hace cinco años su pena de prisión. Betancourt recuerda su conducta particularmente agresiva. ¿Está dispuesta a perdonarlo?

"La vida le ha dado la posibilidad de comprender lo que nos ha hecho sufrir, porque ahora el está prisionero, como lo fuimos nosotros. Si lo tuviera delante mío, simplemente lo abrazaría", respondió.
La candidata presidencial que vivió encadenada en plena selva

Bogotá

Ingrid Betancourt tenía 41 años cuando fue secuestrada por las FARC. Diputada del Partido Liberal desde la década de 1990, se alejó de esa formación en 1998 para postularse al Senado por el Partido Verde Oxígeno. En 2001 anunció su candidatura a la presidencia en las elecciones del año siguiente.

No llegó a prestarse, ni siquiera a votar, porque el 23 de febrero de 2002 fue secuestrada junto a una asesora. Por tratarse de una mujer que actuaba en política y por la duración de su secuestro, su caso se convirtió en un símbolo del conflicto colombiano.

Como intentó escapar varias veces, fue encadenada en una tiende de campaña durante largo tiempo por los guerrilleros. Pese a vivir en la selva, pasó muchos días sin ver el sol.

En una operación digna de una película, el ejército colombiano la liberó junto a otros 14 rehenes. De inmediato, Betancourt sorprendió al mundo con una agenda llena de actividades: tras el recibimiento de su familia viajó a París y se reunió con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el papa Benedicto XVI y otras personalidades. Después de varios meses de alta exposición, decidió pasar a un segundo plano de la escena.

Fuente: elpais.com.uy

martes, 30 de abril de 2013

Colombia: La paz del modelo y el congreso para la paz.


“La palabra sin acción es vacía, la acción sin la palabra es ciega, la palabra y la acción por fuera del espíritu de la comunidad, son la muerte” (Pensamiento Nasa). Esta es la frase que debería recoger lo sucedido en el Congreso para la Paz realizado la semana pasada en Bogotá.

Este texto recoge el principio del mandar obedeciendo, que debería orientar todo espacio de reflexión y debate colectivo. Principio de la diversidad de perspectivas y posiciones que deben ser respetadas y escuchadas para tejer desde abajo. En este sentido, el Congreso para la Paz, hijo del Congreso de los Pueblos, nacido en el espíritu de construir colectivamente un país de los pueblos sin dueños, debe evitar a toda costa, que solo unos y unas hablen por los diversos pueblos y procesos. En coherencia con esta principio y comprometidos con el Congreso por la Paz desde abajo, planteamos la siguiente lectura de la que tenemos absoluta convicción en camino a que la palabra y la acción de los pueblos en el espíritu de la comunidad no tengan dueños.

En los cuatro días del Congreso las mesas temáticas fueron los espacios más “fructíferos” en la construcción de una propuesta real de paz: las intervenciones giraban en torno a romper los paradigmas del modelo neoliberal en el que está sumergido el país; y desde el debate y la reflexión, los distintos pueblos que acudieron a este llamado, dialogaron y compartieron sus experiencias con la diversidad y las diferencias que a cada pueblo caracteriza. Las siete mesas planteadas fueron: Economía para la vida digna; Política para la vida digna; Caminos de vida, justicia y paz (modelo de justicia); Tierras, territorios y soberanías; Derechos de los pueblos para la vida digna; Cultura, identidad y ética de lo común; Internacional: integración solidaria de los pueblos

Sin embargo, quedó un sin sabor y un enorme vacío en las conclusiones de cada mesa. Inicialmente porque la estructura de los siete puntos invita a hacer el debate, pero NO a que este debate sea en sí mismo la invitación a acciones concretas y reales frente a la problemática de fondo: el modelo económico. Partiendo desde este punto, es imprescindible resaltar toda vez que sea necesario, los cinco puntos de la Minga de Resistencia Social y Comunitaria 1 realizada en el 2008, que a diferencia del Congreso para la Paz, plantea un accionar y un rechazo real frente al modelo de muerte que violenta la integridad de los pueblos y sus territorios:

1. Rechazamos los Tratados de Libre Comercio.

2. No más terror y guerra.

3. Derogación de toda la legislación de despojo.

4. Cumplimiento de Acuerdos y Convenios.

5. Creación de Mecanismos de Soberanía, Paz y Convivencia.

Se siente la necesidad de actuar: “accionar más que hablar”, reafirmaron las comunidades participantes del Congreso para la Paz, teniendo en cuenta la coyuntura actual de las negociaciones en La Habana y el proceso histórico que conlleva esto para el país. Pero sobre todo, frente al posible pos-conflicto, es decir, ¿cómo se preparan las distintas comunidades indígenas, afros, campesinas y demás sectores sociales a fines a un proceso de paz construido desde la base?, que evidentemente, contrasta con la “paz” que se gesta entre el gobierno y las FARC-EP (proceso al que pronto se le unirán las demás insurgencias), y que en el único punto en el que coinciden, es en la dejación de las armas, por parte de la insurgencia. Acuerdo que aunque no implica por ningún motivo la paz que anhelamos desde abajo, es un paso necesario para que nos podamos levantar a construir nuestra paz.

Nos parece también contradictorio que en el Congreso para la Paz, por un lado, se hable de construir la paz desde las comunidades y desde procesos que resisten la arremetida del aparato del modelo económico. Desde y con los pueblos movilizados de todas las regiones del país que se encontraron para compartir y tejer propuestas diversas. Desde la conciencia de la gente que en las mesas identificara las estrategias del gobierno para acallar las luchas. Además de la corrupción, la judicialización, la persecución del Estado a cualquier tipo de oposición, la imposición de leyes de invasión y despojo, la impunidad y la destrucción de la Madre Tierra. Y por otro lado, el Congreso para la Paz, habla de la participación de los sectores populares en las negociaciones realizadas en La Habana. Sentimos que no se puede mezclar el agua con el aceite, porque la guerra de estos actores armados continúa, la población sigue en medio del fuego cruzado, la lista de muertos y víctimas sigue en aumento y la sangre sigue corriendo en nuestros territorios.

Ni el Gobierno ni las FARC-EP hablan en nombre de la gente, por ende no hablan de la paz. Cada uno tiene sus intereses particulares, y estos intereses giran en torno a los “Tratados de Libre Comercio” y al capital extranjero. Un ejemplo claro de esto, es que la insurgencia se jacta de hablar de las Zonas de Reserva Campesina-ZRC en nombre de los campesinos. Pero una cosa son las ZRC planteadas por los campesinos, por las cuales han muerto y luchado toda la vida, y otra muy distinta, son las “ZRC” planteadas por las FARC, que en realidad son Zonas de Desarrollo Empresarial-ZDE. En un posible pos-conflicto, las ZRC pasarían a ser incorporadas a las ZDE de acuerdo a la Ley 160 (Articulo 82) 2. Esto implicaría el acceso del capital privado a las zonas baldías consideradas como Zonas de Reserva Campesina y que estos territorios sean blanco de la voracidad de un modelo agroindustrial, afianzado en el capitalismo extractivista comercial agrario y la proletarización del campesino.

Sabemos que la dejación de la armas no es por ningún motivo paz. La guerra sigue. Frente a todas las estrategias planteadas por el gobierno como el fuero penal militar, el plan de consolidación territorial, las locomotoras del desarrollo, la privatización de los recursos naturales y los servicios y la destrucción de la Madre Tierra. Los pueblos que buscamos y estamos en una construcción de la paz, debemos estar preparados para las consecuencias de estas negociaciones. El llamado pos-conflicto es inminente.

Los que luchamos por la libertad de nuestros territorios, por la soberanía alimentaria y en sí por nuestros derechos, todo en defensa de la Madre Tierra. Nos preparamos en caminar la palabra hacia un plan para la vida, un plan de vida, que por ningún motivo obedezca a intereses de burócratas, ya sean del gobierno, de las insurgencias que negocian o no en la Habana, o de cualquier otro que camine al ritmo del modelo económico, con las banderas de los TLC, del despojo y de la destrucción de la Madre Tierra. Por esta razón, desde el pueblo Nasa, se debe mandar obedeciendo a la máxima autoridad que es la comunidad por medio de la asamblea.

Así como la marcha por la paz se convirtió para las estructuras establecidas en un desfile de políticos y burócratas de todos los partidos y grupos insurgentes, mientras miles de personas marcharon por la construcción de paz desde abajo y duradera. Fue evidente que la “paz” que hablan ellos es una y la de los pueblos es otra. En el Congreso para la Paz sucedió algo similar con las paradójicas intervenciones de un comandante del ELN, a través de un video y con la intervención de las FARC-EP, a través de un comunicado, que manifestaban su apoyo a comunidades indígenas, afros, campesinos y sectores populares. Comunidades a las que ellos mismos dan muerte y siguen acabando en el territorio.

Los únicos con autoridad y los mayores conocedores de la paz son los pueblos que viven la guerra provocada por los grandes capitales económicos. Son estos primeros quienes deben caminar este pensamiento Nasa: “La palabra sin acción es vacía, la acción sin la palabra es ciega, la palabra y la acción por fuera del espíritu de la comunidad, son la muerte”.

Tejido de Comunicación ACIN

(1) ¿Qué palabra camina la Minga? Revista Deslinde

(2) Carlos Median Gallego. Zonas de Reserva Campesina (ZRC) vs Zonas de Desarrollo Empresarial (ZDE). (en linea) Ver aquí

jueves, 22 de noviembre de 2012

Colombia: Indígenas reiteran intención de participar en mesas de diálogo Gobierno-FARC.


La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), la más representativa de los pueblos originarios del país, reiteró su intención de participar en el diálogo del gobierno con el grupo insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el cual busca llegar al cese de la violencia en el país.
Como se sabe, el gobierno colombiano sostiene mesas de diálogo con el grupo guerrillero FARC, durante esta semana en La Habana, Cuba, con el fin de llegar a acuerdos por la paz.
La organización indígena demandó tomar parte en las negociaciones “desde el entendido que somos pueblos indígenas originarios, con una existencia ancestral, distinguidos por la convivencia colectiva, la armonización y la vida integral con la madre naturaleza”, señalaron.
Estos temas deben ser discutidos en espacios propios y abiertos al pueblo colombiano, “donde también deben estar presentes las distintas expresiones de la sociedad civil y de los sectores sociales organizados”, enfatizaron.
Los indígenas saludaron el anuncio de las FARC de cesar sus actividades violentas contra la infraestructura oficial y privada hasta el 20 de enero de 2013.

Violencia se desata contra indígenas

Los indígenas manifestaron su preocupación debido a que desde que iniciaron las mesas de diálogo “los enfrentamientos armados en nuestros territorios se han intensificado dejando un número lamentable de víctimas”.
Tal es el caso de lo ocurrido en el resguardo indígena de Kwe´s Kiwe, el pasado sábado 17 de noviembre, donde el ejército ametralló un sector de La Gallera, situado entre los municipios de Morales y El Tambo, bajo el argumento de que horas antes hubo presencia de guerrilleros.
Como resultado murió la indígena del pueblo Nasa, María Eugenia Diago Rivera, de 20 años de edad.
Ello “a pesar de nuestros llamados constantes tanto a la insurgencia como al gobierno nacional para que respeten la integridad física y cultural de los pueblos indígenas, así como la autonomía indígena y sus distintas formas de ejercerla y ejecutarla”.

Propuesta indígena

En ese sentido, entre el 18 y 20 de diciembre, se realizará el acto de lanzamiento de la propuesta indígena y popular de paz, con el objetivo de ratificar nuestro sentimiento de armonía territorial y fundamentar los diálogos de paz y la convivencia entre los pueblos.
El mismo se llevará a cabo en el resguardo indígena de La María Piendamó, departamento del Cauca, conocido como Territorio de Convivencia, Dialogo y Negociación de la Sociedad Civil con el Estado colombiano.
A este evento, invitan a los sectores organizados de la sociedad civil, a la comunidad internacional, a las organizaciones defensoras de derechos humanos y a los medios de comunicación.
A continuación, la carta:

Carta abierta de los indígenas de Colombia a la mesa de diálogo del Gobierno Colombiano y las FARC-EP

Popayán, 20 de Noviembre de 2012
La Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC, saluda los acercamientos iniciados por el Gobierno Nacional con la guerrilla de las FARC, proceso que esta semana ha tenido como escenario La Habana Cuba y cuya perspectiva es avanzar con Mesas de Diálogos que permitan encontrar caminos de paz para todos los colombianos.
En este proceso, como movimiento indígena nacional hemos visto con buenos ojos el anuncio hecho por las FARC, de un cese unilateral de hostilidades, así como la suspensión de actos de sabotaje contra la infraestructura oficial y privada durante un período de dos meses que culmina el 20 de enero de 2013. Dicha iniciativa no solo debe ser acogida por el gobierno nacional sino que debe respetarla y asumir, por su parte, una voluntad similar para que el pueblo colombiano pueda disfrutar con tranquilidad de las festividades decembrinas.
Sin embargo, observamos con preocupación que desde el momento en que se hizo público el acercamiento para las Mesas de Diálogo, los enfrentamientos armados en nuestros territorios se han intensificado dejando un número lamentable de víctimas a pesar de nuestros llamados constantes tanto a la insurgencia como al gobierno nacional para que respeten la integridad física y cultural de los pueblos indígenas, así como la autonomía indígena y sus distintas formas de ejercerla y ejecutarla.
Las situaciones denunciadas del Cauca y de diversas zonas del país, son las mismas de siempre: asesinatos, desplazamientos forzados, campos minados y explosivos abandonados sin explotar, confinamiento y restricción de las libertades políticas, lanzamiento continuo de artefactos explosivos por parte de la guerrilla de las FARC, ametrallamientos permanentes del Ejército Nacional bajo el argumento que ahí estaban horas antes los guerrilleros, tal como sucedió en el resguardo indígena de Kwe´s Kiwe, el pasado sábado 17 de noviembre, cuando el ejército ametralló un sector de La Gallera, situado entre los municipios de Morales y El Tambo, afectando viviendas de la población civil y ocasionando la muerte de la indígena del pueblo Nasa, María Eugenia Diago Rivera de 20 años de edad.
Ante estos hechos, la Consejería mayor del CRIC, como proceso regional, cuyas comunidades hemos sido víctimas permanentes de la guerra armada, reiteramos, compartiendo las iniciativas de nuestra organización ONIC, que hay asuntos fundamentales y delicados que deben ser debatidos por los pueblos indígenas de Colombia con las FARC y el Gobierno Nacional. Los temas deben estar referidos a Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, Autonomía territorial y Autoridad Tradicional, entre otros.
Desde el entendido que somos pueblos indígenas originarios, con una existencia ancestral, distinguidos por la convivencia colectiva, la armonización y la vida integral con la Madre naturaleza, lo cual nos hace constructores permanentes de paz en todo nuestro proceso histórico, instamos a que en los diálogos de paz la posición política del movimiento indígena sea tenida en cuenta y discutida en escenarios propios y abiertos al pueblo colombiano, donde también deben estar presentes las distintas expresiones de la sociedad civil y de los sectores sociales organizados.
Es claro que los Pueblos Indígenas seguiremos construyendo hechos de paz y movilizándonos de manera pacífica para lograrla plenamente; lo hacemos a través de Mingas por el derecho a la vida, el territorio y la paz, como sucedió el pasado 6 de noviembre en el resguardo indígena de Corinto López Adentro, o con los procesos de reconocimiento territorial que vienen realizando los jóvenes Indígenas del Cauca por diversos caminos ancestrales con objetivo de llegar al municipio de Puracé, donde, entre el 22 y el 25 de noviembre, realizarán el IV Encuentro Regional de Jóvenes, como estrategia de Defensa de la Vida y por el Respeto a la Autonomía Territorial.
En sentido de lo anterior estamos invitando a los sectores organizados de la Sociedad Civil, a la Comunidad Internacional, a las organizaciones defensoras de Derechos Humanos y a los medios de comunicación a acompañar el acto de lanzamiento de la propuesta indígena y popular de paz. Dicho acto se realizará entre el 18 y 20 de diciembre, con el objetivo de ratificar nuestro sentimiento de armonía territorial y fundamentar los diálogos de paz y la convivencia entre los pueblos; el sitio será el resguardo indígena de La María Piendamó, departamento del Cauca, conocido como Territorio de Convivencia, Dialogo y Negociación de la Sociedad Civil con el Estado colombiano.
Para nosotros, resulta imperativo, como obligación del Estado colombiano, que durante el proceso de Mesas de Diálogo para la paz, su fuerza pública acoja, respete y aplique en terreno las normas del Derecho Internacional Humanitario y que el Gobierno Nacional así lo exija a las guerrillas como condición para facilitar los acuerdos hacia una paz real de todos los colombianos.
  • Consejo Mayor de Gobierno Autoridad Nacional de Gobierno Indígena (ONIC)
  • Consejería Mayor, Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)
Más información sobre la propuesta indígena y popular de Paz:
  • Consejería ONIC: Juvenal Arrieta Cel. 3127852984
  • Consejería CRIC: Aida Marina Quilcué Cel. 3107871382

Otras noticias:


Fuente: Servindi

jueves, 18 de octubre de 2012

Las FARC y el gobierno de Colombia acuerdan mesa de diálogo por la paz.



Negociadores del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC informaron hoy que el diálogo sobre temas concretos para un acuerdo de paz comenzará el 15 de noviembre en Cuba.

"Acordamos la instalación pública de la mesa de negociación", dijo el delegado cubano Abel García al leer un comunicado conjunto de las partes en un acto en esta localidad al norte de Oslo.

Negociadores del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC informaron hoy que el diálogo sobre temas concretos para un acuerdo de paz comenzará el 15 de noviembre en Cuba.

"Acordamos la instalación pública de la mesa de negociación", dijo el delegado cubano Abel García al leer un comunicado conjunto de las partes en un acto en esta localidad al norte de Oslo.

Ambas partes dijeron que el diálogo sobre temas concretos comenzará el 15 de noviembre en La Habana y que el primer punto a discutir será el desarrollo agrario integral.

Minutos después el jefe negociador del gobierno, el exvicepresidente Humberto de la Calle, hizo una breve declaración, a la que siguió otra del comandante Iván Márquez, uno de los seis miembros del "secretariado" o máxima jefatura de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

De la Calle dijo que sabían las dificultades que tendría el proceso pero que estaban dispuestos a trabajar. A su turno Márquez, quien estaba a apenas dos sillas de distancia del negociador oficial, dijo que la insurgencia llegaba a la mesa "con una rama de olivo en la mano".

En una sola mesa, se ubicaron a la derecha los delegados del gobierno y a la izquierda los de las FARC.

En un discurso leído de 15 minutos, De la Calle destacó la ayuda de los países garantes del proceso, Noruega y Cuba, así como los de las naciones acompañantes, Venezuela y Chile.

A su turno Márquez, de camisa blanca y saco azul, dio una exposición de 35 minutos en la que repasó varios problemas desde la pobreza, la propiedad de la tierra y la presencia en Colombia de empresas extranjeras que calificó de "vampiro transnacional".

En medio del discurso de Márquez uno de los negociadores rebeldes, Marco León Calarcá, abandonó su silla y se fue a la parte posterior donde estaban otros asesores. En su puesto quedó sobre la mesa escrito a mano el nombre "Simón Trinidad".

"Trinidad", cuyo nombre real es Ricardo Palmera, está preso en Estados Unidos desde 2005. Las FARC lo han designado como uno de sus negociadores y en la jornada volvieron a exhortar a que se le permita asistir personalmente al diálogo. "Tenemos la esperanza de que Simón esté de cuerpo presente en la mesa", dijo Márquez.

Otra persona que los insurgentes incluyeron en su equipo de apoyo es la ciudadana holandesa Tanja Nijmeijer, alias "Alexandra".

Aunque hubo mucha expectativa sobre su presencia en Noruega, De la Calle dijo que los trámites judiciales, por tratarse de una extranjera, eran complicados, pero que la ciudadana holandesa estaría en las sesiones de Cuba en noviembre.

Tras sendas declaraciones, las partes dejaron ver sus profundas diferencias: mientras el gobierno a través de De la Calle dejó en claro que si no ven avances en los diálogos los suspenderán, el vocero rebelde destacó que si bien quieren la paz eso "no significa el silencio de los fusiles".

De la Calle dijo que la delegación del gobierno de Santos regresará a Bogotá el viernes mientras Márquez señaló que los miembros del grupo rebelde "regresan lo más pronto posible" a Cuba.

AP
El País Digital

Fuente: elpaisuy

viernes, 7 de septiembre de 2012

Colombia: La paz, nuevo “objetivo militar”.



*La sociedad civil exige participación

· * Una negociación diferente a la de Caguá

Por Marcela Aguila y Sergio Ferrari*, desde Suiza



Desde Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos y desde La Habana, el líder insurgente, comandante Timochenko, confirmaron en las últimas horas su disposición a poner término al último conflicto armado de América Latina y uno de los más viejos del mundo, y anunciaron su hoja de ruta: primero Noruega, luego Cuba.
El Programa Suizo para la Paz en Colombia (SUIPPCOL) saluda el anuncio, pide un “preacuerdo humanitario”, que incluya el inmediato cese de hostilidades, y reclama la participación de la sociedad civil en las negociaciones.

¿Es pertinente que las conversaciones de paz se realicen en el extranjero? ¿Los países facilitadores electos son los óptimos? ¿Un cese al fuego es condición sine qua non para el éxito del diálogo? ¿Cómo sería el día después de un acuerdo de paz?

Especialistas en el tema analizan el contexto actual, los antecedentes y las perspectivas de un diálogo de paz que el Gobierno del presidente Santos y la insurgencia (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC y Ejército de Liberación Nacional ELN) iniciarán en la primera quincena de octubre, según el anuncio del martes 4 de septiembre.

Optimismo, pesimismo… 
“Soy optimista”, anota Jean Pierre Gontard, profesor jubilado del Instituto de Estudios Superiores Internacionales y del Desarrollo (IHEID ) y otrora mediador entre las FARC y Bogotá. El diálogo “ha sido preparado con mucho cuidado”, en los aspectos políticos y legales, por una y otra parte.

Enzo Nussio, catedrático suizo de la Universidad de los Andes, en Bogotá, alude a los detractores: “Está bien que haya personas críticas porque eso ayuda a ser prudente. Mi optimismo, en parte, se basa en el escepticismo de muchos de los colombianos, porque mientras seamos escépticos de que eso pueda funcionar o no, creo que hay mejores posibilidades de que realmente funcione”.

SUIPPCOL, que reúne a un centenar de organizaciones sociales, considera que la decisión de negociar “es la oportunidad para construir un proceso de diálogo en el cual se involucre, decididamente, a las organizaciones sociales y de víctimas”.

“Los recientes acuerdos (…) son el producto no solo de la voluntad y decisión de esos actores sino también del ambiente y “presión” que sectores importantes de la sociedad civil han venido desarrollando”, asienta Diego Pérez, co-coordinador de SUIPPCOL en Colombia.

Ese esfuerzo ha estado encaminado a que “la razón, el diálogo, la negociación, se coloquen por encima de la fuerza, la militarización y el desconocimiento del derecho a la paz que asiste constitucionalmente a colombianos y colombianas”, puntualiza.


La construcción de la paz desde abajo


Diego Pérez recuerda que desde hace una década, SUIPPCOL trabaja en la construcción de propuestas desde las bases de las organizaciones de mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes que viven en los territorios de guerra.

Entre esas entidades, la Ruta Pacífica de Mujeres y la Red de Iniciativas para la Paz emitieron un comunicado en el que manifiestan su beneplácito por el acercamiento entre las partes beligerantes y sostienen que “en los diálogos de paz la sociedad civil debe participar activamente”.

Desde junio pasado, ambas ONG promueven la campaña “Es hora de parar la guerra, la llave de la paz también es nuestra” para propiciar encuentros con los grupos armados para exigirles el respeto a la población civil y a sus bienes. En particular: “el destierro de toda práctica de violencia sexual, el cese del reclutamiento y vinculación de niños y niñas y adolescentes en el conflicto armado, así como la liberación inmediata de menores de edad reclutados de manera forzada”.

Promueve igualmente la no utilización de minas antipersonal y la erradicación de las minas instaladas así como el no desplazamiento forzado de la población, entre otros temas esenciales que afectan a numerosas comunidades del país.

Para SUIPPCOL es menester “que se acuerde lo más pronto posible un preacuerdo humanitario que incluya el cese de hostilidades y el alto al fuego entre las partes, para blindar el proceso de quienes quieren que esta iniciativa fracase y continuar con el negocio de la guerra”.

A diferencia del Caguán…


Dos analistas destacan el favorable contexto del acercamiento entre las partes. Para ellos, las condiciones son muy otras a las que rodearon las prolongadas negociaciones anteriores (1999-2002) que finalmente naufragaron y cuya “trama” pidió evitar el dirigente de las FARC, Rodrigo Londoño (Timochenko) en su mensaje desde la capital cubana.

Electo presidente en 1998 bajo la bandera de la paz, Andrés Pastrana acordó a las FARC una zona de despeje militar de 42 mil kilómetros cuadrados en el Caguán (en los occidentales departamentos del Meta y Caquetá).

“Las FARC eran mucho más fuertes, más grandes que ahora. Habían pasado de una guerra de guerrillas a una guerra de movimientos, con la ocupación y control de territorios. Estaban tomando pueblos enteros. Hoy, aunque hay un ligero aumento en sus acciones, están mucho más debilitadas”. Precisa Enzo Nussio y agrega que esa fortaleza llevó a Pastrana a entregar lo que pedían “de pronto, el gobierno fue demasiado ingenuo y demasiado generoso”.

Gontard conviene igualmente que los diálogos del Caguán obedecieron más bien a un intento electorero. “Fueron a ver a Marulanda (dirigente entonces de las FARC) y sacaron la foto con Pastrana, y así empezó todo”. En el Cagúan, continúa, ambas partes querían ganar tiempo: el gobierno para desarrollar y modernizar al ejército y las FARC para reclutar más gente y capacitarla.

“No hubo preparación”, subraya y destaca que el papel de la comunidad internacional fue limitado al de mero testigo, amén de que a la opinión pública le molestó el hecho de que las FARC siguieran con sus secuestros y utilizaran la zona de despeje como centro de actividades ilícitas.

Sentimiento de traición


Recuerdan ambos la experiencia del proceso previo al del Cagúan, en 1982, cuando las FARC fundaron un brazo político, la Unión Patriótica, muchos de cuyos miembros fueron asesinados por fuerzas de la derecha y paramilitares. “Las FARC se sintieron traicionadas y llegaron al Caguán con mucha desconfianza”, subraya Nussio.

Hoy, la memoria de esa situación está menos fresca, además de que también se ha resuelto otra exigencia de las FARC: el desmantelamiento de los paramilitares, inclusive si la guerrilla reprocha que ese proceso no ha sido concluido íntegramente.

Nuestros interlocutores celebran igualmente la decisión de que las conversaciones de paz tengan lugar fuera del territorio colombiano (Noruega en una primera etapa y más tarde Cuba). “Eso da más tranquilidad a la opinión pública que podría temer la repetición de los errores del Caguán”, destaca Nussio.

Pragmatismo



Para el gobierno colombiano, la elección de ambos países, también es una señal de buena disposición. Nussio considera que la animadversión entre el ex presidente colombiano, Álvaro Uribe y el dirigente venezolano, Hugo Chávez, habría impedido la participación de Caracas.

“Pero Santos es muy pragmático y quiere hacer la paz usando las oportunidades que le brinda la historia. Me parece loable que reconozca el valor de ambos países (Cuba y Venezuela). Son momentos históricos que hay que aprovechar”.

Con respecto a la posición de que un cese al fuego sería condición insoslayable para el avance de las negociaciones de paz, el profesor de la Uni Andes no está de acuerdo. Considera que, por el contrario, podría resultar contraproducente, ya que podría representar una barrera demasiado alta para empezar las negociaciones”.

“Los que van a negociar son partes de un conflicto y el lenguaje que se habla en un conflicto es el lenguaje de la violencia”, explica. El poder de negociación de cada parte es justamente el de las armas. “Y aunque suene paradójico, es perfectamente racional desde ese punto de vista de un actor armado, en un conflicto armado, mostrar su capacidad militar durante las negociaciones, lo que puede llevar a un aumento de la violencia cuando empiece el proceso”.


*Marcela Aguila y Sergio Ferrari

Fuente: Apia Virtual

domingo, 26 de febrero de 2012

Colombia: Las FARC ponen fin a medio siglo de secuestros.

EFE
Miembros de la policía de Colombia sostienen fotografías de sus compañeros secuestrados


La guerrilla colombiana liberará a los diez militares que aún mantienen retenidos y expresan su voluntad de que no se den «más largas a la posibilidad de entablar conversaciones» hacia la paz.

La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha anunciado que a partir de ahora "proscriben" la práctica de los secuestros y se comprometen además a liberar a todos los uniformados que mantenían bajo su custodia.
Con este comunicado, las FARC anuncian así la liberación de los diez militares que aún mantienen retenidos. "Mucho se ha hablado acerca de las retenciones de personas, hombres o mujeres de la población civil, que con fines financieros efectuamos las FARC a objeto de sostener nuestra lucha.
Con la misma voluntad indicada arriba, anunciamos también que a partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas en nuestra actuación revolucionaria", recoge el comunicado oficial de la guerrilla, difundido a través de la página www.farc-ep.co. En el mismo, titulado "Sobre Prisioneros y Retenciones", también se anuncia la liberación de los cuatro últimos "prisioneros de guerra", que se suman a otros seis cuya liberación ya había sido anunciada por las FARC.

«Disposición generosa» de Dilma

De esta forma, la guerrilla liberaría a la totalidad de uniformados que en estos momentos tienen en su poder. La guerrilla manifiesta asimismo su agradecimiento por "la disposición generosa del Gobierno que presideDilma Rousseff", la jefa del Estado brasileño.

Las FARC enmarcan estas decisiones en lo que consideran un nuevo gesto para facilitar la negociación y una solución pacífica del conflicto. "Consideramos que no caben más largas a la posibilidad de entablar conversaciones", señalan. Así, ceden el testigo al Gobierno del presidente colombiano, Juan Manuel Santos.
"Es hora de que el régimen piense seriamente en una salida distinta, que empiece al menos por un acuerdo de regularización de la confrontación y de liberación de prisioneros políticos", indican.
Fuente: abc.es