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viernes, 7 de octubre de 2016

Paz en Colombia se definirá en terreno político.


A pocos días del fracaso del acuerdo de paz en el plebiscito de Colombia, los últimos dos mandatarios se reúnen con el presidente, Juan Manuel Santos, para definir el futuro de la paz colombiana. Todo esto mientras el pacto de cese al fuego con las FARC culminará el próximo 31 de octubre. ¿Podrán los actores políticos hacer lo que no pudo el pueblo colombiano?

Por José Carlos Díaz Zanelli

Tras el sorpresivo resultado del plebiscito que tuvo lugar en Colombia el último fin de semana, el futuro de la paz entre el Estado Colombiano y las Fuerza Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se abre a un nuevo escenario: el de las negociaciones políticas. Ahí es donde ha entrado a tallar el ex presidente de este país, Álvaro Uribe, principal opositor al acuerdo de paz alcanzado en La Habana.



El actual mandatario colombiano y principal promotor del acuerdo de paz, Juan Manuel Santos, se reunió este miércoles con los dos últimos ex presidente de Colombia: Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, con el fin de llegar a un consenso frente a la inserción de las FARC en la sociedad civil.

Como se sabe, el margen de diferencia del plebiscito, que dio como ganador al “No” fue menor al 1%. En razón de ello, las principales fuerzas políticas colombianas deberán negociar ajustes en el acuerdo de paz. Sin embargo, es necesario precisar que el 31 de octubre es la fecha límite para el cese al fuego establecido entre el Estado Colombiano y las FARC.
Una oportunidad perdida

Mientras todo esto ocurre en la sede principal del gobierno colombiano en Bogotá, ayer se registraron movilizaciones en 14 ciudades por parte de simpatizantes del “Sí”. Fueron decenas de miles, en su mayoría jóvenes, los ciudadanos a favor del acuerdo de paz que marcharon expresando su apoyo al pacto alcanzado en La Habana.

No obstante, es innegable que más de una persona empieza a ver el fracaso del acuerdo de paz en el plebiscito como un eventual fracaso. Uno de ellos es Atilio Boron, el director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (PLED), quien reflexiona en relación a la oportunidad perdida por el pueblo colombiano el pasado domingo:

“…no deja de ser sorprendente que el anhelo de la paz, que era algo que cualquiera que haya visitado Colombia podía percibir a flor de piel en la gran mayoría de su población, no se haya traducido en votos para ratificar esa voluntad pacifista y refundacional de un país sumido en un interminable baño de sangre”.

Fuente: Servindi

sábado, 25 de junio de 2016

Colombia acalla las armas camino a la paz.


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (izquierda), y Rodrigo Londoño, Timochenko, máximo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se dan un apretón de manos mientras blanden el histórico acuerdo, que firmaron este 23 de junio en La Habana y que pone fin a la guerra en Colombia. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS 


El cese el fuego bilateral y definitivo rubricado este jueves 23 por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el comandante de la guerrilla comunista de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, allana el fin del conflicto armado más prolongado de América Latina.

La presencia de seis presidentes latinoamericanos en la ceremonia de firma de este acuerdo y la hoja de ruta de su cumplimiento remarcó la relevancia del hecho para la región, casi cuatro años después de comenzar en La Habana el diálogo de paz entre delegados del gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

El histórico acuerdo, que de hecho representa el fin de la guerra, aunque aún no la llegada de la paz, abarca la dejación de las armas, garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de derechos humanos y movimientos sociales o políticos.

Este último punto incluye a “organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”.

El proceso de dejación de las armas por parte de la guerrilla, será verificado por observadores no armados de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).

El plazo de este parte será de 180 días desde el llamado día “D”, aquel de la firma del Acuerdo Final de paz, que será en Colombia, en un plazo próximo aún indeterminado.

A la ceremonia asistió Ban Ki-Moon, secretario General de la ONU, acompañado de Francois Delattre y Mogens Lykketoft, presidentes, respectivamente, del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General del foro mundial, cuya participación va a ser vital una vez acordada la paz.

El Consejo de Seguridad aprobó el 25 de enero la resolución 2261, que establece una Misión política de Observadores internacionales no armados para Colombia.

El destino final del armamento en manos de la guerrilla será la construcción de tres monumentos, mientras que los combatientes, desprovistos de armas y vestidos de civil, se trasladarán a 22 denominadas zonas de transición y ocho campamentos, donde comenzarán su reincorporación al espacio público colombiano.

Además, indican los documentos entregados a los medios, el gobierno aplicará un conjunto de medidas para crear y hacer sostenibles condiciones de seguridad que den plena oportunidad de participar en política, especialmente a los exintegrantes de las FARC en proceso de reintegración a la vida civil.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon (izquierda) intercambia opiniones con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, durante la ceremonia en la capital de Cuba, el 23 de junio, de la firma del acuerdo de cese al fuego definitivo entre el gobierno y la guerrilla de las FARC. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS


“El proceso de paz no tiene vuelta atrás”, aseguró el mandatario del país anfitrión de la firma y los diálogos, el cubano Raúl Castro. Indicó que “la paz será la victoria de toda Colombia, pero también de toda nuestra América”, sobre todo porque la Celac persigue declarar a la región latinoamericana como una zona de paz.

“¡Qué este sea el último día de la guerra!”, sentenció a su vez Timochenko, también conocido por el alias de Timoleón Jiménez, al comenzar y cerrar su intervención. Aclaró que “ni las FARC ni el Estado han vencido”, porque ambos firmaron hasta ahora cinco acuerdos, después de haber “discutido largamente”.

Santos apuntó que su país “se acostumbró a vivir en guerra”, sobre todo en las zonas rurales, por lo que “hoy se abre un nuevo capítulo, que nos devuelve la esperanza”.

“Nos llegó la hora de vivir sin guerra, nos llegó la hora de ser un país en paz”, dijo el gobernante, que hizo del logro de la paz un objetivo central de su mandato, iniciado en 2010.

Enfatizó lo histórico del acuerdo de cese al fuego con las FARC, la guerrilla más grande y antigua de la nación, aunque aún falta por alcanzar la paz verdadera el cese de operaciones del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y agrupaciones criminales asociadas con las antiguas fuerzas paramilitares y el narcotráfico.

Santos consideró que con la incorporación de las FARC a la política, el país tendrá “una democracia fortalecida”.

Aseguró que, si en el pasado fue uno de los más acérrimos opositores de la guerrilla, ahora está comprometido con el mismo ímpetu a garantizar los derechos del grupo a convertirse en un partido.

Otro punto decisivo es que las FARC aceptó que sea un plebiscito la fórmula con que la población refrendará los acuerdos de paz, tal como deseaba Santos. Las dos partes dejan en manos de la Corte Constitucional definir como será la consulta popular.

Los acuerdos rubricados este jueves 23, referidos al fin del conflicto, se añaden a los logrados con anterioridad sobre política de desarrollo agrario integral, participación política, solución al problema de las drogas ilícitas, y víctimas.

Y las delegaciones seguirán trabajando hasta lograr el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, que según anunció Santos y aplaudió la audiencia, sí será firmado en Colombia.

En la firma de los acuerdos estuvieron presentes el canciller de Noruega, Borge Brende, cuyo país es garante junto a Cuba de las conversaciones de paz. También participaron como naciones acompañantes, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

También concurrió a la firma el mandatario salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, para quien el acuerdo de cese al fuego representa un símbolo de que América Latina se consolida como una zona de paz. Esperamos que “abra la oportunidad de una firma definitiva”, dijo el presidente, quien fue un dirigente guerrillero.

Además, se sumaron a la cita los gobernantes de México, Enrique Peña Nieto, y de República Dominicana, Danilo Medina, presidente pro tempore de la Celac. Acudieron además los enviados especiales para el proceso de paz de Estados Unidos, Bernar Aronson, y de la Unión Europea, Eamon Gilmore.

Las conversaciones comenzaron en La Habana, como sede permanente, el 19 de noviembre de 2012, tras su instalación oficial en Noruega, un mes antes. La capital cubana fue también escenario de las negociaciones exploratorias realizadas entre el 23 de febrero y el 26 de agosto de 2012.

Durante la primera ronda del diálogo se produjo el cese unilateral de operaciones militares ofensivas de las FARC, entre 20 de noviembre y el 20 de enero de 2013.

“Es una muestra más de nuestra voluntad para generar un medio ambiente político propicio para el avance de las conversaciones”, dijo en ese entonces la organización insurgente en un comunicado.

El cese al fuego unilateral de las FARC se volvió indefinido en diciembre de 2014.


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Con aportes de Ivet González (La Habana)


Editado por Estrella Gutiérrez
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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi



jueves, 23 de junio de 2016

Fin del conflicto entre gobierno colombiano y Farc.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se da la mano con el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño 'Timochenko', en presencia del presidente de Cuba, Raúl Castro, en una fotografía de septiembre de 2015 - REUTERS


Ambas partes pactan un alto el fuego bilateral y definitivo. Los detalles del acuerdo se darán a conocer este jueves en un acto en La Habana.


PÚBLICO / AGENCIAS


BOGOTÁ.- El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han llegado a un acuerdo este miércoles en La Habana para poner al fin del conflicto armado. Los equipos negociadores de ambas partes han comunicado el pacto para un alto el fuego bilateral y definitivo que cierre un conflicto de más de medio siglo en más de 200 municipios de Colombia. Los detalles del acuerdo se darán a conocer este jueves en la capital cubana en un acto en el que estarán presentes el presidente colombiano Juan Manuel Santos y un nutrido grupo de personalidades internacionales. 

"Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP informamos a la opinión publica que hemos llegado con éxito al acuerdo para el cese el fuego y de hostilidades bilateral y definitivo", han indicado en un comunicado conjunto. Las partes también han logrado consensuar aspectos fundamentales para el fin del conflicto, como el abandono de las armas por parte de la guerrilla, garantías de seguridad, la lucha contra el paramilitarismo y la persecución de las "conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y a la construcción de la paz".

El primero en confirmar la noticia ha sido el jefe de los negociadores de las FARC, Carlos Antonio Lozada, que ha a través de Twitter anunciaba que el tiempo de la guerra ha terminado: "Para que cese la horrible noche y se abra el camino de la paz y la esperanza. Jueves 23 de junio anunciaremos #ElÚltimoDíaDeLaGuerra".


Para que cese la horrible noche y se abra el camino de la paz y la esperanza. 


El contenido exacto del acuerdo se dará a conocer este jueves en La Habana en un acto encabezado por el presidente Santos, por el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, además del presidente de Cuba, Raúl Castro, y el canciller de Noruega, Borge Brende, los dos países garantes del proceso de paz. En representación de las naciones acompañantes del proceso, Chile y Venezuela, viajarán a Cuba sus presidentes, Michelle Bachelet y Nicolás Maduro, respectivamente.

A la ceremonia, que tendrá lugar en el salón de protocolo del complejo habanero de El Laguito, asistirá como invitado especial el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon,acompañado por los presidentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de Naciones Unidas. También acudirán el presidente de República Dominicana, Danilo Medina, en calidad de responsable pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el gobernante de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, así como los enviados especiales de EEUU y la Unión Europea en el proceso de paz, Bernie Aronson y el irlandés Eamon Gilmore, respectivamente.

Tras la firma de este acuerdo quedarán pendientes varios temas, como la formalización de un sistema especial de Justicia para la Paz, antes de la firma del acuerdo final, previsto para dentro de varias semanas, tras el que está prevista la celebración de un plebiscito para que los colombianos aprueben o rechacen los acuerdos

El Ejecutivo de Colombia y las FARC iniciaron la semana pasada las negociaciones sobre el último punto de la agenda de paz, relativo a la implementación, verificación y refrendación de lo acordado. El Gobierno y la guerrilla comenzaron en 2012 un diálogo de paz en el que ya han logrado llegar a acuerdos en materia de desarrollo agrario y rural, participación política, drogas y víctimas. Santos había reconocido esta semana que veía posible firmar la paz definitiva antes del 20 de julio, a pesar de que hasta ahora se han ido incumpliendo los sucesivos plazos que se han marcado, el último de ellos el del 23 de marzo. 

El comunicado íntegro es el siguiente:

"Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP informamos a la opinión pública que hemos llegado con éxito al Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo; la Dejación de las armas; las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de Derechos Humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz.

El evento estará encabezado por el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, y por los países garantes. Por Cuba, el Presidente Raúl Castro, y por Noruega, el Canciller, Borge Brende. También estarán en representación de los países acompañantes, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet y de Venezuela, el Presidente Nicolás Maduro.
La ceremonia contará con la presencia, como invitado especial, del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, quien estará acompañado por el Presidente del Consejo de Seguridad y el Presidente de la Asamblea General.

Igualmente asistirá el Presidente de República Dominicana, en calidad de Presidente de la CELAC; el presidente de El Salvador, y los enviados especiales para el proceso de paz de los Estados Unidos y de la Unión Europea.

Los acuerdos se darán a conocer mañana al mediodía en el salón de protocolo de El Laguito.
LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO ARMADO ES UNA REALIDAD QUE LA ULTRADERECHA NO DETENDRÁ"

Fuente: publico.es

jueves, 13 de febrero de 2014

El silencio del Vaticano sobre las negociaciones de paz en Colombia.



Óscar Fortin-Québec, Canadá

Ya se sabe que el Vaticano se manifestó una y otra vez sobre la paz en Siria y de una forma muy particular sobre las negociaciones de paz en Ginebra II.
Todos nos recordamos ese gran llamado del papa Francisco para que las iglesias de todo el mundo haga una celebración de oraciones y reflexiones para que el deseo de la paz sea mas grande que el deseo de la guerra en Siria. De igual manera, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, recibió al secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, para planear una estrategia común en las negociaciones de Ginebra II.

En Colombia, hay una guerrilla que existe desde mas de 50 anos. Se trata de un conflicto que hizo centenares de muertos y que deja a los Colombianos en la inseguridad la mas completa.

Hace mas de un ano, las Fuerzas revolucionarias de Colombia y el Ejercito del pueblo, FARC-EP, aceptaron sentarse con el Gobierno de Colombia para negociar un acuerdo de paz, poniendo fin a toda esa violencia que existe en el país. Estas negociaciones se están desarrollando en Cuba donde los representantes de una y otra parte se encuentran.

Los primeros meses, todo se desarrollo en un buen ambiente y con la abertura de parte y otra para hacer compromisos en vista de una solución de los problemas planteados. La buena fe de los unos y de los otros permitían las mejores esperanzas en cuanto a la solución del conflicto.

Desde unos meses, las cosas están cambiando. Otras fuerzas internas y externas al país intervienen de distintas maneras como para que quebren estas negociaciones de paz. Hay el grupo del presidente Uribe que sigue activo en estas acciones de sabotaje, así que ciertas fracciones del ejercito, actuando a través para-militares en vista de eliminar dirigentes sociales activos en la defensa de las aspiraciones del pueblo colombiano.

Hace una semana, los representantes de las FARC-EP ofrecieron al gobierno un cese de fuego bilateral por el tiempo de las negociaciones. El gobierno no acepto. Hace unos días, esos mismos representantes de las FARC-EP realizaron que fueron objetos de espionaje de parte de la “Inteligencia” colombiana, tanto en sus comunicaciones telefónicas que en sus diversos encuentros. Denunciaron igualmente los asesinatos de distintos dirigentes sociales así que las amenazas de muerte en contra la senadora Piedad Córdoba.

Bueno, ¿donde están los obispos colombianos cuyo silencio contrasta con la presencia activa de sus colegas en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba, Argentina etc. ¿ De lo mismo podemos preguntarnos al respecto del Vaticano que no se mete en el asunto mientras tanto se mete en las negociaciones de paz entre el gobierno sirio y su oposición armada.

¿Por qué este silencio del secretario general del Vaticano y del papa que sabe bien lo que pasa en su América latina. No faltaran muchos para pensar que ese silencio corresponde a la voluntad de Washington y del presidente Santos que quieren guardar el control completo sobre esas negociaciones.

¡Ojala que no sea así ! La catolicidad de la casa común va mas allá de las alianzas de pensamientos con los representantes de un pensamiento único y dominante.

Oscar Fortin
Quebec, el 9 de febrero 2014



jueves, 18 de octubre de 2012

Las FARC y el gobierno de Colombia acuerdan mesa de diálogo por la paz.



Negociadores del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC informaron hoy que el diálogo sobre temas concretos para un acuerdo de paz comenzará el 15 de noviembre en Cuba.

"Acordamos la instalación pública de la mesa de negociación", dijo el delegado cubano Abel García al leer un comunicado conjunto de las partes en un acto en esta localidad al norte de Oslo.

Negociadores del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC informaron hoy que el diálogo sobre temas concretos para un acuerdo de paz comenzará el 15 de noviembre en Cuba.

"Acordamos la instalación pública de la mesa de negociación", dijo el delegado cubano Abel García al leer un comunicado conjunto de las partes en un acto en esta localidad al norte de Oslo.

Ambas partes dijeron que el diálogo sobre temas concretos comenzará el 15 de noviembre en La Habana y que el primer punto a discutir será el desarrollo agrario integral.

Minutos después el jefe negociador del gobierno, el exvicepresidente Humberto de la Calle, hizo una breve declaración, a la que siguió otra del comandante Iván Márquez, uno de los seis miembros del "secretariado" o máxima jefatura de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

De la Calle dijo que sabían las dificultades que tendría el proceso pero que estaban dispuestos a trabajar. A su turno Márquez, quien estaba a apenas dos sillas de distancia del negociador oficial, dijo que la insurgencia llegaba a la mesa "con una rama de olivo en la mano".

En una sola mesa, se ubicaron a la derecha los delegados del gobierno y a la izquierda los de las FARC.

En un discurso leído de 15 minutos, De la Calle destacó la ayuda de los países garantes del proceso, Noruega y Cuba, así como los de las naciones acompañantes, Venezuela y Chile.

A su turno Márquez, de camisa blanca y saco azul, dio una exposición de 35 minutos en la que repasó varios problemas desde la pobreza, la propiedad de la tierra y la presencia en Colombia de empresas extranjeras que calificó de "vampiro transnacional".

En medio del discurso de Márquez uno de los negociadores rebeldes, Marco León Calarcá, abandonó su silla y se fue a la parte posterior donde estaban otros asesores. En su puesto quedó sobre la mesa escrito a mano el nombre "Simón Trinidad".

"Trinidad", cuyo nombre real es Ricardo Palmera, está preso en Estados Unidos desde 2005. Las FARC lo han designado como uno de sus negociadores y en la jornada volvieron a exhortar a que se le permita asistir personalmente al diálogo. "Tenemos la esperanza de que Simón esté de cuerpo presente en la mesa", dijo Márquez.

Otra persona que los insurgentes incluyeron en su equipo de apoyo es la ciudadana holandesa Tanja Nijmeijer, alias "Alexandra".

Aunque hubo mucha expectativa sobre su presencia en Noruega, De la Calle dijo que los trámites judiciales, por tratarse de una extranjera, eran complicados, pero que la ciudadana holandesa estaría en las sesiones de Cuba en noviembre.

Tras sendas declaraciones, las partes dejaron ver sus profundas diferencias: mientras el gobierno a través de De la Calle dejó en claro que si no ven avances en los diálogos los suspenderán, el vocero rebelde destacó que si bien quieren la paz eso "no significa el silencio de los fusiles".

De la Calle dijo que la delegación del gobierno de Santos regresará a Bogotá el viernes mientras Márquez señaló que los miembros del grupo rebelde "regresan lo más pronto posible" a Cuba.

AP
El País Digital

Fuente: elpaisuy

viernes, 7 de septiembre de 2012

Colombia: La paz, nuevo “objetivo militar”.



*La sociedad civil exige participación

· * Una negociación diferente a la de Caguá

Por Marcela Aguila y Sergio Ferrari*, desde Suiza



Desde Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos y desde La Habana, el líder insurgente, comandante Timochenko, confirmaron en las últimas horas su disposición a poner término al último conflicto armado de América Latina y uno de los más viejos del mundo, y anunciaron su hoja de ruta: primero Noruega, luego Cuba.
El Programa Suizo para la Paz en Colombia (SUIPPCOL) saluda el anuncio, pide un “preacuerdo humanitario”, que incluya el inmediato cese de hostilidades, y reclama la participación de la sociedad civil en las negociaciones.

¿Es pertinente que las conversaciones de paz se realicen en el extranjero? ¿Los países facilitadores electos son los óptimos? ¿Un cese al fuego es condición sine qua non para el éxito del diálogo? ¿Cómo sería el día después de un acuerdo de paz?

Especialistas en el tema analizan el contexto actual, los antecedentes y las perspectivas de un diálogo de paz que el Gobierno del presidente Santos y la insurgencia (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC y Ejército de Liberación Nacional ELN) iniciarán en la primera quincena de octubre, según el anuncio del martes 4 de septiembre.

Optimismo, pesimismo… 
“Soy optimista”, anota Jean Pierre Gontard, profesor jubilado del Instituto de Estudios Superiores Internacionales y del Desarrollo (IHEID ) y otrora mediador entre las FARC y Bogotá. El diálogo “ha sido preparado con mucho cuidado”, en los aspectos políticos y legales, por una y otra parte.

Enzo Nussio, catedrático suizo de la Universidad de los Andes, en Bogotá, alude a los detractores: “Está bien que haya personas críticas porque eso ayuda a ser prudente. Mi optimismo, en parte, se basa en el escepticismo de muchos de los colombianos, porque mientras seamos escépticos de que eso pueda funcionar o no, creo que hay mejores posibilidades de que realmente funcione”.

SUIPPCOL, que reúne a un centenar de organizaciones sociales, considera que la decisión de negociar “es la oportunidad para construir un proceso de diálogo en el cual se involucre, decididamente, a las organizaciones sociales y de víctimas”.

“Los recientes acuerdos (…) son el producto no solo de la voluntad y decisión de esos actores sino también del ambiente y “presión” que sectores importantes de la sociedad civil han venido desarrollando”, asienta Diego Pérez, co-coordinador de SUIPPCOL en Colombia.

Ese esfuerzo ha estado encaminado a que “la razón, el diálogo, la negociación, se coloquen por encima de la fuerza, la militarización y el desconocimiento del derecho a la paz que asiste constitucionalmente a colombianos y colombianas”, puntualiza.


La construcción de la paz desde abajo


Diego Pérez recuerda que desde hace una década, SUIPPCOL trabaja en la construcción de propuestas desde las bases de las organizaciones de mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes que viven en los territorios de guerra.

Entre esas entidades, la Ruta Pacífica de Mujeres y la Red de Iniciativas para la Paz emitieron un comunicado en el que manifiestan su beneplácito por el acercamiento entre las partes beligerantes y sostienen que “en los diálogos de paz la sociedad civil debe participar activamente”.

Desde junio pasado, ambas ONG promueven la campaña “Es hora de parar la guerra, la llave de la paz también es nuestra” para propiciar encuentros con los grupos armados para exigirles el respeto a la población civil y a sus bienes. En particular: “el destierro de toda práctica de violencia sexual, el cese del reclutamiento y vinculación de niños y niñas y adolescentes en el conflicto armado, así como la liberación inmediata de menores de edad reclutados de manera forzada”.

Promueve igualmente la no utilización de minas antipersonal y la erradicación de las minas instaladas así como el no desplazamiento forzado de la población, entre otros temas esenciales que afectan a numerosas comunidades del país.

Para SUIPPCOL es menester “que se acuerde lo más pronto posible un preacuerdo humanitario que incluya el cese de hostilidades y el alto al fuego entre las partes, para blindar el proceso de quienes quieren que esta iniciativa fracase y continuar con el negocio de la guerra”.

A diferencia del Caguán…


Dos analistas destacan el favorable contexto del acercamiento entre las partes. Para ellos, las condiciones son muy otras a las que rodearon las prolongadas negociaciones anteriores (1999-2002) que finalmente naufragaron y cuya “trama” pidió evitar el dirigente de las FARC, Rodrigo Londoño (Timochenko) en su mensaje desde la capital cubana.

Electo presidente en 1998 bajo la bandera de la paz, Andrés Pastrana acordó a las FARC una zona de despeje militar de 42 mil kilómetros cuadrados en el Caguán (en los occidentales departamentos del Meta y Caquetá).

“Las FARC eran mucho más fuertes, más grandes que ahora. Habían pasado de una guerra de guerrillas a una guerra de movimientos, con la ocupación y control de territorios. Estaban tomando pueblos enteros. Hoy, aunque hay un ligero aumento en sus acciones, están mucho más debilitadas”. Precisa Enzo Nussio y agrega que esa fortaleza llevó a Pastrana a entregar lo que pedían “de pronto, el gobierno fue demasiado ingenuo y demasiado generoso”.

Gontard conviene igualmente que los diálogos del Caguán obedecieron más bien a un intento electorero. “Fueron a ver a Marulanda (dirigente entonces de las FARC) y sacaron la foto con Pastrana, y así empezó todo”. En el Cagúan, continúa, ambas partes querían ganar tiempo: el gobierno para desarrollar y modernizar al ejército y las FARC para reclutar más gente y capacitarla.

“No hubo preparación”, subraya y destaca que el papel de la comunidad internacional fue limitado al de mero testigo, amén de que a la opinión pública le molestó el hecho de que las FARC siguieran con sus secuestros y utilizaran la zona de despeje como centro de actividades ilícitas.

Sentimiento de traición


Recuerdan ambos la experiencia del proceso previo al del Cagúan, en 1982, cuando las FARC fundaron un brazo político, la Unión Patriótica, muchos de cuyos miembros fueron asesinados por fuerzas de la derecha y paramilitares. “Las FARC se sintieron traicionadas y llegaron al Caguán con mucha desconfianza”, subraya Nussio.

Hoy, la memoria de esa situación está menos fresca, además de que también se ha resuelto otra exigencia de las FARC: el desmantelamiento de los paramilitares, inclusive si la guerrilla reprocha que ese proceso no ha sido concluido íntegramente.

Nuestros interlocutores celebran igualmente la decisión de que las conversaciones de paz tengan lugar fuera del territorio colombiano (Noruega en una primera etapa y más tarde Cuba). “Eso da más tranquilidad a la opinión pública que podría temer la repetición de los errores del Caguán”, destaca Nussio.

Pragmatismo



Para el gobierno colombiano, la elección de ambos países, también es una señal de buena disposición. Nussio considera que la animadversión entre el ex presidente colombiano, Álvaro Uribe y el dirigente venezolano, Hugo Chávez, habría impedido la participación de Caracas.

“Pero Santos es muy pragmático y quiere hacer la paz usando las oportunidades que le brinda la historia. Me parece loable que reconozca el valor de ambos países (Cuba y Venezuela). Son momentos históricos que hay que aprovechar”.

Con respecto a la posición de que un cese al fuego sería condición insoslayable para el avance de las negociaciones de paz, el profesor de la Uni Andes no está de acuerdo. Considera que, por el contrario, podría resultar contraproducente, ya que podría representar una barrera demasiado alta para empezar las negociaciones”.

“Los que van a negociar son partes de un conflicto y el lenguaje que se habla en un conflicto es el lenguaje de la violencia”, explica. El poder de negociación de cada parte es justamente el de las armas. “Y aunque suene paradójico, es perfectamente racional desde ese punto de vista de un actor armado, en un conflicto armado, mostrar su capacidad militar durante las negociaciones, lo que puede llevar a un aumento de la violencia cuando empiece el proceso”.


*Marcela Aguila y Sergio Ferrari

Fuente: Apia Virtual