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jueves, 23 de junio de 2016

Fin del conflicto entre gobierno colombiano y Farc.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se da la mano con el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño 'Timochenko', en presencia del presidente de Cuba, Raúl Castro, en una fotografía de septiembre de 2015 - REUTERS


Ambas partes pactan un alto el fuego bilateral y definitivo. Los detalles del acuerdo se darán a conocer este jueves en un acto en La Habana.


PÚBLICO / AGENCIAS


BOGOTÁ.- El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han llegado a un acuerdo este miércoles en La Habana para poner al fin del conflicto armado. Los equipos negociadores de ambas partes han comunicado el pacto para un alto el fuego bilateral y definitivo que cierre un conflicto de más de medio siglo en más de 200 municipios de Colombia. Los detalles del acuerdo se darán a conocer este jueves en la capital cubana en un acto en el que estarán presentes el presidente colombiano Juan Manuel Santos y un nutrido grupo de personalidades internacionales. 

"Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP informamos a la opinión publica que hemos llegado con éxito al acuerdo para el cese el fuego y de hostilidades bilateral y definitivo", han indicado en un comunicado conjunto. Las partes también han logrado consensuar aspectos fundamentales para el fin del conflicto, como el abandono de las armas por parte de la guerrilla, garantías de seguridad, la lucha contra el paramilitarismo y la persecución de las "conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y a la construcción de la paz".

El primero en confirmar la noticia ha sido el jefe de los negociadores de las FARC, Carlos Antonio Lozada, que ha a través de Twitter anunciaba que el tiempo de la guerra ha terminado: "Para que cese la horrible noche y se abra el camino de la paz y la esperanza. Jueves 23 de junio anunciaremos #ElÚltimoDíaDeLaGuerra".


Para que cese la horrible noche y se abra el camino de la paz y la esperanza. 


El contenido exacto del acuerdo se dará a conocer este jueves en La Habana en un acto encabezado por el presidente Santos, por el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, además del presidente de Cuba, Raúl Castro, y el canciller de Noruega, Borge Brende, los dos países garantes del proceso de paz. En representación de las naciones acompañantes del proceso, Chile y Venezuela, viajarán a Cuba sus presidentes, Michelle Bachelet y Nicolás Maduro, respectivamente.

A la ceremonia, que tendrá lugar en el salón de protocolo del complejo habanero de El Laguito, asistirá como invitado especial el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon,acompañado por los presidentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de Naciones Unidas. También acudirán el presidente de República Dominicana, Danilo Medina, en calidad de responsable pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el gobernante de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, así como los enviados especiales de EEUU y la Unión Europea en el proceso de paz, Bernie Aronson y el irlandés Eamon Gilmore, respectivamente.

Tras la firma de este acuerdo quedarán pendientes varios temas, como la formalización de un sistema especial de Justicia para la Paz, antes de la firma del acuerdo final, previsto para dentro de varias semanas, tras el que está prevista la celebración de un plebiscito para que los colombianos aprueben o rechacen los acuerdos

El Ejecutivo de Colombia y las FARC iniciaron la semana pasada las negociaciones sobre el último punto de la agenda de paz, relativo a la implementación, verificación y refrendación de lo acordado. El Gobierno y la guerrilla comenzaron en 2012 un diálogo de paz en el que ya han logrado llegar a acuerdos en materia de desarrollo agrario y rural, participación política, drogas y víctimas. Santos había reconocido esta semana que veía posible firmar la paz definitiva antes del 20 de julio, a pesar de que hasta ahora se han ido incumpliendo los sucesivos plazos que se han marcado, el último de ellos el del 23 de marzo. 

El comunicado íntegro es el siguiente:

"Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP informamos a la opinión pública que hemos llegado con éxito al Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo; la Dejación de las armas; las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de Derechos Humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz.

El evento estará encabezado por el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, y por los países garantes. Por Cuba, el Presidente Raúl Castro, y por Noruega, el Canciller, Borge Brende. También estarán en representación de los países acompañantes, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet y de Venezuela, el Presidente Nicolás Maduro.
La ceremonia contará con la presencia, como invitado especial, del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, quien estará acompañado por el Presidente del Consejo de Seguridad y el Presidente de la Asamblea General.

Igualmente asistirá el Presidente de República Dominicana, en calidad de Presidente de la CELAC; el presidente de El Salvador, y los enviados especiales para el proceso de paz de los Estados Unidos y de la Unión Europea.

Los acuerdos se darán a conocer mañana al mediodía en el salón de protocolo de El Laguito.
LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO ARMADO ES UNA REALIDAD QUE LA ULTRADERECHA NO DETENDRÁ"

Fuente: publico.es

martes, 2 de julio de 2013

Ingrid Betancourt dispuesta a abrazar a su carcelero.


EXREHÉN DE FARC A FAVOR DE NEGOCIACIONES DE PAZ

Cinco años después de su liberación, la exrehén de la guerrilla FARC Ingrid Betancourt no olvida el día de su rescate pero aboga por el "perdón" como elemento clave para la paz en Colombia e incluso se mostró dispuesta a abrazar a su carcelero.
Bogotá | AFP


El 2 de julio de 2008, un helicóptero militar rescató a Betancourt de la guerrilla que la secuestró el 23 de febrero de 2002.

Lejos de la selva, donde pasó más de seis años encadenada, esta mujer franco-colombiana convertida en símbolo del conflicto que asola desde hace medio siglo a este país latinoamericano, recuerda ese momento como una resurrección.

"Hay una satisfacción por haber logrado sobrevivir, es bastante primario como sentimiento, pero es así", confiesa Betancourt en una entrevista exclusiva concedida a la AFP por videoconferencia, desde Londres, donde prepara un doctorado en teología, en la prestigiosa universidad de Oxford.

Recientemente, haciendo la limpieza de primavera, encontró en una caja los objetos que la acompañaron durante su cautiverio: su radio, un reloj "que siempre indica exactamente la hora de la selva", su uniforme, sus medias, su ropa interior.

"La sensación que me embargó al sacar esos recuerdos fue totalmente distinta a la que tuve cuando los guardé", rememora.
"Más humana".

El recuerdo preciso de su rescate durante una operación de infiltración en la que el ejército engañó a las FARC, permanece intacto. "Todavía veo el movimiento de la hierba cuando el helicóptero se posó en un campo de coca", relata.

Lo que cambió es su visión sobre sí misma luego de este episodio, del cual salió "más humana". El retorno a la libertad fue "muy violento", subraya, porque "uno encuentra un mundo al que ya no pertenece" y en el que desaparecieron "todas las certezas".

La excandidata ecologista a la presidencia colombiana, capturada por las FARC durante la campaña electoral, no tuvo la fuerza para volver a "la dura arena de la vida política".

Pero otras pruebas la esperaban. La incomprensión con los comités de apoyo en Francia y principalmente una violenta polémica en Colombia, donde muchos le criticaron su solicitud de indemnización al Estado, al que ella reprocha no haber asegurado su protección.

"Esta historia me afectó mucho, creo que fue muy injusto, lo sentí como una gran maldad", recuerda Betancourt, quien renunció a su demanda. "Eso prolongó el tiempo que precisé para recuperarme", agrega.
Negociaciones.

Mirando hacia adelante, la exrehén quiere creer en el éxito de las negociaciones de paz en curso entre el gobierno y las FARC, que se desarrollan desde hace seis meses en Cuba.

Según Betancourt, "evidentemente, el perdón es un elemento central, pero no un perdón dado como una limosna. En Colombia todos somos responsables de esta guerra atroz. Todos formamos parte de una generación que con el perdón debe asumir esta responsabilidad".

La eventualidad de una suspensión de penas para los guerrilleros arrepentidos, uno de los puntos cruciales de las negociaciones, no molesta a Betancourt. Al contrario. "No podemos continuar con una justicia de venganza, la paz nos exigirá aceptar cierto grado de impunidad, es inevitable", dice.

Su carcelero, uno de los comandantes de las FARC, que fue capturado cuando ella fue liberada, purga desde hace cinco años su pena de prisión. Betancourt recuerda su conducta particularmente agresiva. ¿Está dispuesta a perdonarlo?

"La vida le ha dado la posibilidad de comprender lo que nos ha hecho sufrir, porque ahora el está prisionero, como lo fuimos nosotros. Si lo tuviera delante mío, simplemente lo abrazaría", respondió.
La candidata presidencial que vivió encadenada en plena selva

Bogotá

Ingrid Betancourt tenía 41 años cuando fue secuestrada por las FARC. Diputada del Partido Liberal desde la década de 1990, se alejó de esa formación en 1998 para postularse al Senado por el Partido Verde Oxígeno. En 2001 anunció su candidatura a la presidencia en las elecciones del año siguiente.

No llegó a prestarse, ni siquiera a votar, porque el 23 de febrero de 2002 fue secuestrada junto a una asesora. Por tratarse de una mujer que actuaba en política y por la duración de su secuestro, su caso se convirtió en un símbolo del conflicto colombiano.

Como intentó escapar varias veces, fue encadenada en una tiende de campaña durante largo tiempo por los guerrilleros. Pese a vivir en la selva, pasó muchos días sin ver el sol.

En una operación digna de una película, el ejército colombiano la liberó junto a otros 14 rehenes. De inmediato, Betancourt sorprendió al mundo con una agenda llena de actividades: tras el recibimiento de su familia viajó a París y se reunió con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el papa Benedicto XVI y otras personalidades. Después de varios meses de alta exposición, decidió pasar a un segundo plano de la escena.

Fuente: elpais.com.uy