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lunes, 29 de mayo de 2017

Minería, narco y comunidades indígenas.


Luis Hernández Navarro

Rob McEwen es un próspero empresario canadiense. Es director y propietario en jefe de la minera McEwen Mining, compañía con fuertes inversiones en México. Es el centésimo hombre más rico de Canadá y un firme creyente en el oro.

En abril de 2015 sufrió un duro golpe. Un comando asaltó la mina El Gallo 1, ubicada en la zona serrana de Mocorito, Sinaloa, y robó 198 kilos de oro. Los ladrones se llevaron 8.4 millones de dólares. Se trató del hurto de oro más grande en México, y el cuarto asalto más importante registrado en la historia en peso.

Dos días después, McEwen dio una entrevista a la televisora canadiense Business News Network. Sin pelos en la lengua confesó: “Los cárteles están activos ahí. Generalmente tenemos una buena relación con ellos. Si queremos ir a explorar a algún lado, les preguntamos, y te dicen: ‘No, pero regresen en un par de semanas y terminamos lo que estamos haciendo’”.

Las declaraciones levantaron una intensa polémica. Tres días más tarde, McEwan se retractó y ofreció disculpas por el malentendido que creó la impresión totalmente falsa entre los medios mexicanos de que teníamos contacto regular con elementos criminales en su sociedad.

El hecho dista de ser un incidente aislado. Muestra la compleja relación que se ha entablado en México entre las empresas mineras y el crimen organizado. Una relación que tiene varias facetas: la abierta colaboración entre ambos negocios, la conversión de narcotraficantes en empresarios del sector, y la extorsión y el robo de los cárteles a las compañías.

Narcotraficantes y mineros comparten territorios y rutas de traslado de su producción. Muchos depósitos de mineras se encuentran en regiones productoras de amapola y mariguana, o en lugares en los que se cocinan drogas químicas. Ambos tienen sus propios ejércitos privados o guardias de seguridad. En ocasiones, los mineros mantienen relaciones de entedimiento y colaboración con los sicarios que operan en remotas serranías.

Los narcos se encargan de limpiar el terreno para que las empresas extraigan los minerales, despoblando comunidades o disuadiendo a los habitantes inconformes con las explotaciones. En no pocos lugares, de común acuerdo con los empresarios, cobran a los trabajadores un impuesto de cooperación para tener derecho a laborar en la mina, y a los poblados una cuota por las regalías que las minas deben pagar a los poblados donde se asientan.

El crimen organizado ha encontrado en la minería una próspera actividad económica, ya sea para lavar las ganancias producto de la venta de estupefacientes o como una forma de diversificar sus negocios. Obtienen de paso legitimidad social y política.

En Michoacán, L o s caballeros templarios enviaban a China barcos completos cargados de hierro. En 2010, La Familia, el cártel del que surgieron los templarios, ya habían incursionado en esta actividad. Según uno de sus lavadores que fue detenido un año después, habían exportado 1.1 millones de toneladas de mineral de hierro a ese país por medio de tres compañías, obteniendo por ello 42 millones de dólares.

En Coahuila, Los Zetas incursionaron exitosamente en la cuenca carbonífera, de por sí una ruta de paso de cocaína hacia Estados Unidos. Se establecieron allí controlando la explotación de pequeñas minas y lavadoras de carbón. En 2012 se calculó que el negocio les dejaba entre 20 y 22 millones de dólares.

En octubre de 2014, el empresario minero José Reinol Bermea Castillo, estrechamente ligado al PRI en Coahuila, acusado de ser una figura prominente de la narcominería regional, fue asesinado en la ciudad de Sabinas.

Las compañías mineras se quejan de que el crimen organizado es una competencia desleal y de que extorsiona, cobra derecho de piso y secuestra a sus trabajadores. Según la Cámara Minera de México (Camimex), este sector industrial es uno de los más vulnerables ante el crimen organizado (http://bit.ly/1ztgI8T).

Las empresas destinan entre 2 y 4 por ciento de su presupuesto en seguridad. Pero, mineras como First Majestic invierten aún más en seguridad y guardias armados: 10 por ciento. Otras compañías han reducido sus operaciones en México o rehúsan invertir aquí (http://bit.ly/1E4efpF).

Como señala el analista Simón Vargas, son tan significativas las pérdidas económicas que han sufrido, que las grandes trasnacionales mineras ya tienen a su disposición pólizas de seguros contra el narcotráfico, como las vendidas por la empresa Marsh Brockman y Schuh, las cuales ofrecen coberturas en México hasta por 25 millones de dólares en pérdidas (https://goo.gl/gaJxys).

Pero, más allá de las modalidades que asume la compleja y perversa relación entre narcotráfico y compañías mineras, un hecho resulta fundamental: la terrible afectación que las comunidades campesinas en lo general y las indígenas en lo particular padecen a manos de ambas. Sus tierras, territorios y recursos naturales están siendo salvajemente despojados, devastados y explotados por unos y otros. Con la minería y la narcominería los pueblos originarios son víctimas de una nueva colonización.

Twitter: @lhan55

domingo, 10 de noviembre de 2013

La tala ilegal opera con métodos similares al narcotráfico y socava estado de derecho.



- Las operaciones de tala ilegal a gran escala en el Perú están ligadas a una corrupción de alto nivel y redes de crimen organizado.


Por Elizabeth Hinoztroza


La tala ilegal es una forma de delincuencia organizada internacional que opera con métodos similares al tráfico de drogas y armas. Socava el estado de derecho de un país y representa una amenaza significativa pues alienta el desarrollo de grupos criminales.


Así lo revela el informe Justice for forests a and forest peoples realizado por el Banco Mundial en el que se describe como los troncos originarios de la Amazonía, son traficados y blanqueados por métodos similares al narcotráfico y provocan una corrupción de alto nivel.

Los métodos implican prácticas sofisticadas y fraudulentas llevadas a cabo por redes criminales internacionales que generan redes de corrupción a nivel regional e internacional. Obtienen importantes beneficios y evasión fiscal a gran escala, señala el documento.

El diario estadounidense, The New York Times, a través de un reciente reportaje, se hizo eco del informe y destacó que las operaciones de tala ilegal a gran escala en el Perú están ligadas a una corrupción de alto nivel y redes de crimen organizado.

A raíz del reportaje Francisco Berrospi, ex fiscal ambiental de Ucayali, declaró, en un medio local, que la tarea de proteger a la Amazonía resulta complicada porque ésta no solo es azotada por taladores ilegales, sino también por malos funcionarios.

De la misma forma, reconoció que varios jueces y fiscales no están capacitados en temas medioambientales y se encuentran en la orfandad de recursos humanos y logísticos para enfrentar una criminalidad que el considera incluso más poderosa que el narcotráfico: el poder de la madera.

Las declaraciones del ex funcionario ratifican el estudio efectuado por la Interpol que revela que las mafias de la tala ilegal blanquean el dinero en bancos e instituciones financieras mediante la inversión en empresas legítimas que les permita operar en algunos sectores de la economía.

El estudio: Impactos económicos de la tala y comercio ilegal de maderas en el Perú, de la Sociedad Peruana de Ecodesarrollo (SPDE), indica que la tala ilegal abarca un amplio espectro de modalidades y constituye un accionar criminal que destruye los bosques en una apuesta por un futuro de muerte.

Las modalidades van desde el aprovechamiento maderable en áreas naturales protegidas hasta el cambio de uso del suelo donde principalmente, la actividad ilícita, se concentra en la extracción selectiva de especies con fines comerciales.

Por ello, la tala ilegal, aunque representa para la población rural una fuente de ingreso inmediato a mediano y largo plazo significa n impacto negativo por mermar el capital natural, así como también por incrementar los conflictos y la violencia social.
Una comprensión de la tala ilegal y el comercio asociado

Una hoja informativa del ex Instituto de Recursos Naturales (Inrena) -ahora Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp)- define la tala ilegal como la “actividad ilícita para obtener recursos de flora sin contar con los permisos, concesiones y autorizaciones forestales y sin planes de manejo aprobados”.

Por otro lado, la hoja de ruta Towards an Improved Understanding of Illegal Logging and Associated Trad, sustenta que la tala no autorizada en zonas calificadas o autorizadas por la ley es tala ilegal.

La mayoría de los expertos en la hoja de ruta coinciden en que el registro que se realiza sin los permisos requeridos o violando los términos de estos también es ilegal.

Sin embargo, pese a las concepciones de qué es tala ilegal, la falta de especificidad en el volumen de ella, y el comercio asociado que se produce, reflejan el desafío de monitorear y documentar fenómenos difíciles y peligrosos de investigar.
Justicia para los bosques

La hoja informativa: Mejorar los esfuerzos de justicia penal para combatir la Tala Ilegal (Fact Sheet: Justice for Forests. Improving Criminal Justice Efforts to Combat Illegal Logging) recomienda a los responsables políticos, al sector forestal y a los actores legales, usar la justicia penal para los bosques a fin de luchar con eficacia.

Por su naturaleza ilegal es difícil de estimar cuantitativamente el tamaño de la tala ilegal pero se presume que en el Perú el volumen de madera ilegal supera en mucha proporción a la cantidad legal autorizada.

El estudio estima que el comercio ilegal de madera genera entre 10 y 15 millones de dólares al año, dinero que en su mayoría es controlado por el crimen organizado, libre de impuestos y que se utiliza para pagar a funcionarios corruptos del gobierno en todos los niveles.







De la misma forma, reflexiona que cada dos segundos un área del tamaño de un campo de fútbol es deforestado por los madereros ilegales, llegando incluso, en países como Perú y Bolivia, a ser hasta un 90 por ciento de toda la tala, ilegal.


El oro rojo que se extingue


En la hoja de ruta antes citada, Towards an Improved Understanding of Illegal Logging and Associated Trade (Hacia una comprensión mejorada de la tala ilegal y el comercio asociado), y de acuerdo con los datos Global Trade Atlas, entre el 75 y el 80 por ciento de las exportaciones de caoba peruana ingresa a los Estados Unidos.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Fund o WWF) afirma que la gran mayoría de las exportaciones de caoba en el Perú son cosechadas ilegalmente de las áreas protegidas y de las reservas indígenas.

El Gobierno del Perú estima que el valor de la caoba ilegal que sale de los puertos peruanos, supera el comercio de la caoba legal peruana en un factor de tres.

Finalmente, TRAFFIC, un programa conjunto del Fondo Mundial para la Naturaleza y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) infiere que las importaciones de productos forestales ilegales en Estados Unidos están creciendo debido al fuerte crecimiento del comercio documentado.


Para acceder a los siguientes documentos y enlace referidos haga clic en los siguientes enlaces:
Justice for forests (PDF, 60 páginas)

Otras noticias:

Fuente: Servindi

jueves, 26 de septiembre de 2013

“Juan Manuel Santos le Miente a la ONU”, sostiene Jesús Santrich, FARC-EP.


Written by Jesús Santrich, FARC-EP

Señor Santos, abandone la doble moral y aterricemos en soluciones reales que contribuyan a la construcción de la paz con justicia social para Colombia.

Jesús Santrich

Por casualidad el mismo día que inicia el Foro sobre cultivos ilícitos y narcotráfico convocado a instancias de la Mesa de conversaciones de Paz en Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos le miente a la Organización de Naciones Unidas en su discurso pronunciado en el marco de la 68 Asamblea del ente internacional. ¡Juan Manuel Santos no debiera ser tan falso! Los verdaderos narcotraficantes están del lado del régimen. Un ejemplo concreto es el total involucramiento que tuvo siempre el Departamento Administrativo de Seguridad DAS en este sucio negocio, sobre todo en la época de gobierno del narco Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Con mentiras no se resuelven los problemas que generaron el conflicto colombiano. Ningún beneficio para la paz trae un discurso sesgado en el que se pretende colocar en los hombros de la guerrilla la responsabilidad de la existencia del fenómeno del narcotráfico en Colombia.

El narcotráfico es un problema generado fundamentalmente por la miseria, que las oligarquías que manejan el poder en nuestro país les han impuesto a las mayorías nacionales. La pobreza y la desigualdad ahora se profundizan con medidas neoliberales que le entregan la tierra, la explotación mineroenergética y la soberanía a las trasnacionales. De contera el desastre ambiental es el peor fenómeno que aparte del hambre nos están dejando las políticas gubernamentales. Así las cosas el discurso de Juan Manuel santos en la asamblea 68 de las Naciones Unidas es una gran pantomima recargada de hipocresía.

Una Colombia sin coca y sin conflicto sólo es posible acabando con la miseria que le han impuesto al pueblo colombiano, empujándolo a sobrevivir valiéndose de economías de rebusque e ilegales.

Por lo demás el tráfico de cocaína, hace muchos años se convirtió en un mecanismo de acumulación capitalista, ilegal e internacionalizado y el narcotráfico en una especie de dispositivo político, utilizado por diversos gobiernos entre los que se encuentran el de EEUU y el de Colombia, para realizar acciones de represión y control social.

Particularmente el Estado colombiano ha construido una interrelación muy compleja con el narcotráfico: finge una lucha a muerte contra el fenómeno, pero se aprovecha de él mediante el “blanqueo de dinero”.

Puede resultar difícil establecer con precisión el oxígeno que le da el narcotráfico a la economía colombiana, pero los dineros provenientes del delito en cuestión, que entran a la economía nacional representan no menos de tres puntos del Producto Interno Bruto. En general podemos afirmar que en materia de lavado de activos las operaciones sospechosas en no menos del 84%de casos las registran el encopetado sector financiero; es decir esa lumpen-burguesía gansteril que nos gobierna. Son estos los verdaderos responsables de la reproducción del problema y no la guerrilla o los empobrecidos campesinos cultivadores de hoja de coca, como se pretende.

Señor Santos, abandone la doble moral y aterricemos en soluciones reales que contribuyan a la construcción de la paz con justicia social para Colombia.

Fuente: ApiaVirtual

miércoles, 26 de junio de 2013

Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.


«En este Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, apelo a los gobiernos, los medios de información y la sociedad civil para que hagan todo lo posible por crear conciencia del daño que causan las drogas ilícitas y para ayudar a impedir que haya personas que se benefician de su uso.»

Tema de 2013: Colócate con la vida no con las drogas

En 1987, la Asamblea General decidió establecer el día 26 de junio de cada año como el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, para dar una muestra de su determinación en fortalecer las actividades necesarias para alcanzar el objetivo de una sociedad internacional libre del abuso de drogas. La Asamblea tomó esa medida el 7 de diciembre de 1987 (resolución 42/112 Documento PDF), de conformidad con la recomendación de la Conferencia Internacional sobre el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas del 26 de junio de 1987.
El final del primer siglo de fiscalización de drogas (que comenzó en Shanghái en 1909) coincidió con la terminación del decenio dedicado a la acción común para contrarrestar el problema mundial de las drogas (iniciado en 1998 por la Asamblea General en su período extraordinario de sesiones sobre las drogas). Estos aniversarios estimularon la reflexión sobre la eficacia y las limitaciones de las políticas sobre drogas. El examen culminó con la reafirmación de que las drogas ilícitas siguen planteando un peligro para la salud de la humanidad. Por ello, las drogas están, y deben seguir estando, controladas. Habida cuenta de ello, los Estados Miembros confirmaron su apoyo inequívoco a los convenios y convenciones de las Naciones Unidas que han establecido el sistema de fiscalización internacional de drogas.
la Asamblea General reconoció que, pese a los redoblados esfuerzos de la comunidad internacional, el problema mundial de las drogas seguía poniendo en grave peligro la salud y la seguridad pública y el bienestar de la humanidad, en particular de los niños y los jóvenes, y amenazando la seguridad nacional y la soberanía de los Estados, y que socavaba la estabilidad socioeconómica y política, así como el desarrollo sostenible. En la resolución se acogía con beneplácito la decisión de la Comisión de Estupefacientes de convocar una serie de sesiones de alto nivel durante su 52° período de sesiones, a fin de evaluar el progreso realizado desde 1998 en la consecución de los objetivos y las metas establecidos por la Asamblea General en su vigésimo período extraordinario de sesiones; determinar las prioridades futuras y los ámbitos en que se requiriesen medidas adicionales, así como las metas y los objetivos que habrían de fijarse en la lucha contra el problema mundial de las drogas después de 2009; y adoptar una declaración política y otras medidas de fomento de la cooperación internacional. La Asamblea alentó a la Comisión y a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito a que prosiguieran su labor de fiscalización internacional de drogas e instó a todos los gobiernos a que prestasen el máximo apoyo financiero y político posible a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, de manera que pudiera proseguir, ampliar y afianzar sus actividades operacionales y de cooperación técnica, en el marco de sus mandatos.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Perú: Denuncian indolencia del gobierno para enfrentar narcoterrorismo.


Organizaciones indígenas de la selva central denuncian indiferencia, corrupción y abandono del Estado.

Un clamoroso llamado al presidente de la República Ollanta Humala efectuó un conjunto de organizaciones indígenas de la selva central para enfrentar el narcoterrorismo, que se expande inpunemente causando zozobra y malestar entre las comunidades.
El flagelo se incrementa a vista y paciencia de las autoridades en los alrededores de Ciudad Constitución, y se expande por todo el valle del Pichis. Los jefes de las comunidades son conminados a sembrar coca o a facilitar aeropuertos clandestinos bajo amenaza, denuncia la carta abierta.
Las Fuerzas Armadas y Policiales no son de confianza de las comunidades por que éstas son testigo de numerosas acciones negativas “que rayan con la corrupción y el abuso”.
El documento es suscrito por Asociación Regional de los Pueblos Indígenas de la Selva Central (ARPI S.C.) y sus federaciones afiliadas: Central de Comunidades Nativas de la selva Central (CECONSEC), Asociación de Nacionalidades Asháninkas del valle del Pichis (ANAP) y Unión Asháninka del Valle de Pangoa (KANUJA).
Asimismo, el Consejo de Comunidades Asháninkas del Valle de Marankiari (CONAVAMSAT), la Federación de Comunidades Nativas del Bajo Perené (FECONABAP) y la Organización Asháninka del Río Apurímac (OARA).

Se recrudece escenario de violencia

El clima de violencia que se agudizado desde los primeros meses de 2012 provoca zozobra en la población indígena que no puede dejar de recordar los momentos traumáticos vividos en décadas pasadas.
Los ataques narcoterroristas que han causado muertes, heridos y mutilados entre los miembros de las fuerzas armadas y policiales también alcanzó a la comunidad indígena uno de cuyos miembros fue abatido en su calidad de policía indígena.
El incremento masivo de la siembra de coca se realiza en complicidad con grupos armados como Sendero Luminoso que se muestra servil a los intereses del narcotráfico.
Otro factor de acoso y malestar son las operaciones fallidas e ineficaces de las fuerzas armadas y policiales que pretenden derrotar al terrorismo sin el apoyo de los Ovayerite (guerreros) asháninka organizados en comités de autodefensa.
Actualmente, los miembros activos de los comités se encuentran en abandono por parte del Estado y “sirven en condiciones muy deplorables” indica la carta abierta.
El documento reclama que a pesar de los esfuerzos indígenas por responder al llamado del Estado para enfrentar al narcoterrorismo no ha habido hasta ahora ninguna respuesta concreta de las autoridades a los ofrecimientos de colaboración de las organizaciones indígenas.
El ministro del Interior Wilfredo Pedraza se comprometió en analizar una propuesta indígena y mantenerse en comunicación con las organizaciones, pero luego de más de veinte días las organizaciones no han recibido comunicación alguna.

La violencia no ha culminado

Los pueblos indígenas de la selva central fueron una de las grandes víctimas de la violencia que asoló al país en la década de los 80 del siglo pasado. Se calcula que durante los años del conflicto desaparecieron entre treinta y cuarenta comunidades indígenas.
La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) registra cerca de 10 mil indígenas desplazados forzosamente en los valles del Ene, Tambo y Perené, 6 mil indígenas fallecieron y cerca de 5 mil estuvieron cautivos por la agrupación subversiva Sendero Luminoso.

Un pueblo pacífico que se defiende

En 1989 se conformó el Ejército Ashéninka en el Gran Pajonal para combatir a Sendero Luminoso. En diciembre de 1989 el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) asesina al Pinkatzari Alejandro Calderón, por lo que, su hijo Alcides Calderón decide restituir los Ovayeri.
Los Ovayeri o guerreros asháninkas fueron puestos al mando de los pirishikos, “últimos depositarios de los invenki de la guerra y las técnicas de combate ancestral” indica el comunicado.
Los Ovayeri del Pichis, tomaron Puerto Bermúdez y desalojaron al MRTA de la zona. Luego se conformaría el Ejército Asháninka de Perené y en 1990 se constituye el Comité de Defensa de Río Tambo.
Por todas esas y otras muchas acciones los indígenas de la selva central han puesto una enorme cuota de sangre y sacrificio en el proceso de pacificación y como tal fue reconocido en el 2008 por el Estado peruano.
Como lo recoge el documento elevado al presidente los indígenas de la selva central son “en esencia un grupo pacificador no beligerante” pues sus acciones “siempre están orientadas restablecer el equilibrio en nuestro pueblo y garantizar así nuestra tranquilidad y seguridad.”
Acceda a la carta con un clic en el siguiente enlace:

Otras noticias:

Fuente: Servindi

martes, 23 de octubre de 2012

El desembarco de 200 Marines en Guatemala.

El desembarco de 200 Marines en Guatemala, parte del Plan Panetta para Latinoamérica.



David Urra  / Contrainjerencia  – La llegada de 200 infantes de marina norteamericanos directamente desde Fort Bragg, Carolina del Norte en EE.UU a Guatemala para desarrollar la lucha contra el narcotráfico, es parte del “nuevo Plan” esbozado por el Secretario de Defensa norteamericano en la recientemente celebrada en el Uruguay, X Reunión de Ministros de Defensa de las Américas. 

La noticia no toma por sorpresa a nadie pues como explicamos en el trabajo publicado en nuestro sitio “¿Qué trae realmente el plan del Pentágono para Latinoamérica?”, las intenciones reales no distan de las que hasta ahora han tenido los estrategas norteamericanos, mantener su poder hegemónico en el hemisferio.

Ya en estos momentos los pobladores de la región donde operan los norteamericanos empiezan a mostrar sus temores, relacionados con la posibilidad de que dichas operaciones se conviertan, como en el pasado, en una verdadera guerra de desmanes y represión contra la población civil.

Lo peor de todo es que casi seguro estos soldados deben tener la llamada “patente de corso” autorizada por las autoridades guatemaltecas que les permite cometer las ilegalidades que deseen, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, arrestos, torturas y violaciones (no pueden faltar donde haya soldados norteamericanos), dejando tras si una estela de odio y dolor difícil de superar con el tiempo.

Pero esto no le preocupa a las autoridades del gigante del norte, su único objetivo es controlar que sus intereses no corran riesgos. Algunos se preguntaran ¿Qué buscan entonces en las costas guatemaltecas los soldados del Comando Sur?

Siguiendo la lógica de las acciones estadounidenses en el mundo, lo primero que buscan es perpetrarse y justificar su presencia militar enmascarada con fines “humanitarios”.

Como es lógico, no podemos perder de vista que muy cerca están Nicaragua y El Salvadorobjetivos prioritarios de los estadounidenses en Centroamérica. Recuerden que ya los EE.UU logró desplegar una fuerza en Costa Rica, lo que unido a las fuerzas y bases que tienen en Panamá y Honduras, les permite tener presencia militar en casi toda la región centroamericana.

Por otro lado Guatemala es la frontera por la que pasan todos los emigrantes “indeseables” de Centroamérica hacia Estados Unidos, toda vez que los “deseables”, profesionales y personalidades aprovechables, viajan en avión y desembarcan en aeropuertos del primer mundo. Para los gobernantes estadounidenses, tratar de controlar el flujo migratorio hacia sus fronteras es más importante que la lucha contra el narcotráfico. Recordemos que la venta de narcóticos en EE.UU representa un por ciento importante del Producto Interno Bruto de la economía norteamericana.

Por si fuera poco según noticias divulgadas por la prensa guatemalteca en la región de asiento de la Cuenca del Petén, se encuentra el depósito más importante de hidrocarburos del país que ha desatado una fiebre del petróleo. ¿Sera casualidad que precisamente ahora se aparecen los marines interesados por eliminar a los zetas que llevan años deambulando por esta región?

Hay otro detalle muy interesante en esta incursión militar norteamericana y es que los Marines pertenecen precisamente a las FOE acantonadas en Fort Bragg, donde se encuentra el Comando de Operaciones Psicológicas del Ejército norteamericano, responsable de la planificación y ejecución de todas las guerras en el mundo actual.

Como es obvio si accedemos al sitio del Comando Sur del Ejercito norteamericano, no encontraremos casi ninguna información de lo que hacen sus tropas especiales en Guatemala y si aparece algo, seria pura propaganda donde se mostrará a algún que otro medico auscultando a un pobre niño descalzo y harapiento, o a un grupo de marines “ayudando” a la construcción de alguna escuelita o algunos soldados repartiendo paqueticos con alimentos o juguetes a los empobrecidos habitantes de la región. La caridad como farsa, donde la limosna pretende encubrir el saqueo que las transnacionales hacen de nuestros recursos.

Claro que, después de tomada la foto, los benefactores continuarán con sus “tareas” habituales de represión y desmanes.

En sus declaraciones en Uruguay el Secretario Panetta hizo hincapié en que “las Fuerzas Armadas, no deberían emplearse para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo” por ser esta actividad de jurisdicción civil. Entonces como comprender el uso de nada mas y nada menos que Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejercito de EE.UU para la “lucha” contra el narcotráfico en Guatemala. Ellos si, pero los latinoamericanos no.

Todo lo que ocurre en Guatemala es una demostración fehaciente de que, lo que dijimos en el artículo anterior correspondía con la realidad.

Algunos podrán pensar que tenemos una “garganta profunda” dentro de las filas norteamericanas que nos tiene al tanto de sus intenciones.

Les voy a revelar un secreto que solo debe quedar entre nosotros: Es verdad, el agente Panetta trabaja para nosotros y nos mantiene informados de todo lo que hacen.

Solo tenemos un problema con el, a veces no habla claro y tenemos que descifrar sus códigos.

De todas maneras no se preocupen, en nuestra redacción tenemos buenos analistas que conocen sus mañas y mas temprano que tarde, logramos descifrar sus mensajes para transmitírselos a ustedes.

Nosotros comprendemos perfectamente que el agente Panetta no puede decir muchas verdades por la TV, hay mucha gente escuchando.

Ellos podrán seguir repartiendo juguetes y haciendo la foto para la publicidad, pero algo si es cierto – Cuando la limosna es mucha, hasta el santo desconfía.

Fuente: Chacatorex

martes, 2 de octubre de 2012

Honduras: “La guerra contra las drogas es un fracaso".


Según la directora del Programa de las Américas

Reportaje


Para Laura Carlsen es preciso construir otro modelo con el apoyo y la participación de la ciudadanía


Por Giorgio Trucchi - Opera Mundi


El modelo de lucha contra la narcoactividad y el crimen organizado impulsado por Estados Unidos en Centroamérica no sólo ha fracasado ruidosamente, sino que ha conllevado una profundización de la violencia contra las poblaciones locales y la remilitarización del territorio, poniendo al descubierto intereses ocultos que apuntan a monitorear e intervenir en los procesos emancipativos y unitarios de los países de la región.

Partiendo de este análisis, la politóloga y directora del Programa de las Américas del CPI (Centro para la Política Internacional)Laura Carlsen, aseguró en conversación con Opera Mundi que la única manera de combatir y derrotar la narcoactividad es impulsando un modelo que se construya desde abajo, con la participación ciudadana y la recomposición del tejido social, quebrantado por las políticas neoliberales de las últimas dos décadas (segunda entrega).





Opera Mundi: ¿Cuáles son las características del modelo de combate al narcotráfico impulsado por EUA en México y ahora exportado hacia Centroamérica?
Laura Carlsen: Es un modelo basado en la militarización del territorio y el enfrentamiento directo para la interdicción y confiscación de drogas ilegales, así como para la detención o eliminación de los miembros de los cárteles de la droga. Eso, por definición, implica enfrentar la violencia con más violencia y el resultado es el aumento exponencial de los muertos. Hasta la fecha, se calcúla que el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado en México haya dejado un saldo de más de 60 mil muertos.


OM: ¿Cuál es el balance de este modelo?
LC: Ha sido un fracaso total. Ha generado altísimos índices de violencia, no ha detenido el flujo de drogas ilícitas que entran a EUA y hasta la detención de los capos (jefes) de la droga no ha servido a frenar el ‘negocio’. Antes bien, su captura ha desatado una guerra entre los cárteles para asumir el control del territorio, generando más violencia y muerte.


OM: ¿Ha habido algún cambio bajo la administración del presidente Barack Obama?
LC: La Iniciativa Mérida inició en octubre de 2007 como un plan de tres años. Lo que hizo Obama fue expandirlo, intensificarlo y extenderlo de forma indefinida. Por primera vez, Estados Unidos se ha involucrado directamente en la gestión de aspectos que tienen que ver con la seguridad nacional de México. Es un cambio estructural muy preocupante que ahora está siendo proyectado para Centroamérica por medio de la CARSI (Iniciativa Regional de Seguridad para América Central). Uno de los primeros efectos que estamos viendo es la remilitarización de estos países y una dinámica de creciente violencia contra la población y de violación de los derechos humanos.
OM: ¿Qué interés tendría EUA en reproducir un modelo que ha fracasado?
LC: El país no está dispuesto ni siquiera a analizar el porqué de este fracaso y está recibiendo fuertes críticas, hasta de los gobiernos de la región. Para nosotros, esta actitud revela que, detrás de la militarización, hay intereses muy poderosos.


OM: ¿De qué intereses estamos hablando?
LC: En primer lugar garantizar las enormes ganancias de la ‘industria de la guerra’, que está radicada mayoritariamente en los Estados Unidos. Son miles de millones de dolares que entran al país a través de la venta de armas y equipos militares, el empleo de empresas de seguridad privada, como Blackwater, y la implementación de sistemas electrónicos y de espionaje sobre la población.


En segundo lugar hay un interés geopolítico. EUA quiere tener más control sobre las estrategias de seguridad internas de los países centroamericanos, sobre todo ahora que varios gobiernos progresistas o de izquierda se han instalado en América Latina, gobiernos que ya no comparten las políticas neoliberales e impulsan procesos innovativos. En este sentido, EUA busca fortalecer su presencia militar para enfrentar lo que ve como una amenaza contra su hegemonía tradicional en la region.


OM: También hay un gran interés para los recursos naturales de estos países...
LC: Es otro de los puntos directamentes vinculados con la militarización y que tiene su precedente en Colombia donde, con el pretexto del combate al narcotráfico, se han desplazado a más de cinco millones de personas. Y lo más absurdo es que ahora el Departamento de Estado norteamericano está presentando a Colombia como un ejemplo de seguridad y un modelo que se debe exportar en todo el continente latinoamericano. En México, por ejemplo, a través de la Iniciativa Mérida, Estados Unidos militarizó el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) para salvaguardar sus intereses comerciales y proteger la inversión estadounidense en recursos naturales. En fin, de eso se trata: una militarización que no sólo protege la inversión extranjera, sino que fomenta un proceso de desplazamiento y despoblación de regiones en donde hay riquezas naturales.


OM: En varios países de Centroamerica, la protesta social contra la explotación de los recursos naturales está siendo criminalizada. ¿Usted comparte esta preocupación?
LC: No hay dudas de que la protesta social está siendo reprimida, sobre todo en los países del Triángulo Norte. Hay una criminalización acompañada por la represión de aquellas organizaciones que luchan contra la minería, los megaproyectos hidroeléctricos y turísticos, la expansión de los monocultivos a gran escala. Debemos profundizar el análisis y la investigación para tener elementos suficientes que nos ayuden a prever hacia donde esta represión apunta.


OM: ¿Qué papel están jugando la DEA (Drug Enforcement Administration) y el flujo de dinero que financia la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica?
LC: Hemos tratado de investigar el movimiento de dinero que fluye hacia la lucha contra el narcotráfico, pero ha sido muy difícil por la falta de transparencia. En algunos países, como Honduras y Guatemala, los agentes de la DEA están autorizados a andar armados y disparar contra civiles, lo cual es absurdo y representa una violación absoluta de la soberanía nacional y de los derechos humanos internacionales. Además, hemos documentado el sufrimiento que causa la criminalización de la protesta y en particular el impacto sobre las mujeres. Lamentablemente, esta situación choca con el total desinterés mostrado por el Departamento de Estado norteamericano.


OM: ¿Cuáles son los impactos de esta política sobre las mujeres?
LC: Hay índices muy elevados de acoso, tortura y violencia sexual. Las mujeres con frecuencia encabezan la defensa de sus comunidades y la protesta social ante el proceso de militarización y de explotación de los recursos naturales. En el caso de Honduras, esta situación coincide con el aumento de la violencia que se ha originado después del golpe de Estado y que se ha incrementado con el actual régimen de Porfirio Lobo.


También hay que destacar la represión desatada contra los opositores al golpe y el uso de una supuesta lucha contra el narcotráfico para reprimir la oposición política. Y todo esto en medio de una total impunidad. En Honduras, los casos que llegan a sentencia judicial son menos del 2% y las denuncias de corrupción en las instituciones están a la orden del día.


Igualmente en Guatemala, la situación es muy preocupante. Las comunidades, que todavía tienen en su memoria los horrores de la campaña militar genocida de los años 80, están viendo como sus territorios vuelve a ser militarizados y su gente reprimida.


OM: ¿Cómo combatir, entonces, la narcoactividad y el crimen organizado?
LC: No hay una sola respuesta, ni un modelo seguro, pero sí sabemos que la militarización no es la respuesta. Es importante que este otro modelo se construya desde abajo, con la participación ciudadana y con una perspectiva de seguridad que tenga como primer objetivo la seguridad de la persona, de su vida.


Además, hay que enfocarse en la recuperación del tejido social, que ha sido destruido por las políticas neoliberales. Es necesario recomponerlo con programas sociales que crean empleo, garantizan el desarrollo económico, la salud, la educación, el respeto de los derechos humanos. Hay que volver a empezar a construir una sociedad fuerte, para que pueda resistir las inflitraciones del crimen organizado, el reclutamiento de jóvenes y la extorsión.


Además, hay que forzar la voluntad política para que haya un sistema de justicia al servicio de la población, acabando con la impunidad y la corrupción.


Fuente original: Opera Mundi (portugués)

domingo, 2 de septiembre de 2012

Honduras: La retirada del Estado nación y la irrupción de mini narco estados.


Narcoavioneta en Honduras. Imagen: Radio América de Honduras
Por Ollantay Itzamná
2 de setiembre, 2012.- Honduras, al igual que el resto de los países latinoamericanos, está en vísperas de celebrar el bicentenario de su vida republicana. Sin embargo, como en ningún otro país de la región, el sinsentido y la resignación habitan a las grandes mayorías de la población porque la violenta desintegración social por la ausencia estatal, y la emergencia de narco estados locales son galopantes. A tal grado que la referencia a Honduras como un Estado fallido ya no es una sentencia subversiva, sino una verdad asumida por funcionarios y la ciudadanía en general.
La retirada física y simbólica del Estado hondureño de amplios bolsones territoriales y sectoriales del país se confirma por la completa vulnerabilidad de los derechos humanos fundamentales. Según el informe del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, 2011, cada día son asesinados a bala un promedio de 20 hondureños. Es decir, cada 75 minutos muere a bala un hondureño en algún rincón del país.
Mientras el promedio de la violencia en el mundo es de 8 por cada 100 mil habitantes, en Honduras es de 85 por cada 100 mil. De cada 100 casos de asesinato, sólo un promedio de 4 son denunciados en el inoperante sistema judicial. El resto, queda al margen esperando el momento para ser resuelto por mano propia. Ni mencionar la cantidad de muertes diarias que ocurren a falta de asistencia médica y alimentaria en un país donde la pobreza carcome a más del 75% de su población.
Esta situación de violencia generalizada creció y crece de forma simultánea con la presencia de la actividad del narcotráfico en el país. Desde la década de los 80 del pasado siglo, el narcotráfico comenzó a incursionar en Honduras. Pero, en la actualidad, el territorio hondureño, por ser un nudo geográfico de Centro América y por la condición de ser un Estado fallido, se ha convertido en un corredor estratégico para el transporte fluido del cargamento de la droga hacia el Norte.
En avionetas y submarinos llega el cargamento procedente de Sur América hacia la Mosquitia (Departamento de Gracias a Dios) y las costas del Caribe hondureño. De allí, el cargamento recorre en caravanas por los departamentos de Colón, Atlántida, Yoro, Cortés, Santa Bárbara, Copán y Ocotepeque hacia su paso por Guatemala. Este narco corredor seco no es ningún secreto, ni para las autoridades estatales, ni mucho menos para la población. Es en este narco corredor donde ganan terreno al Estado nación ausente los mini narco estados emergentes.
La esposa de un jefe policial, en las proximidades de la frontera entre Honduras y Guatemala, en 2011, confiesa: “Yo sé que mi esposo no está involucrado en el narco tráfico, pero él me cuenta que cuando se anuncia que va a pasar el cargamento por el territorio de su jurisdicción, por órdenes de arriba, tiene que dar licencia a todo el personal a su cargo y tomar descanso”.
Sería impreciso sostener que la licuefacción del aparente Estado nación hondureño es producto del narcotráfico. En 190 años de vida republicana Honduras no pudo cuajar como Estado, ni en su territorio, ni en el imaginario de su población, producto de las limitaciones intelectuales y morales de sus élites gestoras
Mancomunidades de municipios del corredor de la droga son obligadas a pactar macro políticas locales para cooperar con el paso del cargamento. En 2011, un joven Alcalde del Municipio de La Labor, Ocotepeque, amaneció muerto a bala y machetazos por oponerse, en una reunión de alcaldes, a cooperar con el paso del cargamento hacia Guatemala.
En 2010, en el Municipio de Santa Rita, Copán, asesinaron con bazuca a un Diputado Nacional (quien se transportaba en un blindado), luego a su hermano. Nadie investigó nada, aunque el Estado ya gasta cerca del 10% de su presupuesto general en seguridad.
El actual Ministro de Educación, en mayo del 2012, ante la solicitud de la dirigencia magisterial para visitar el Departamento de Copán respondió: “Yo no entro a Copán. Ese Departamento se encuentra bajo el control de los narcos”. Y nunca vino. Mientras tanto, las plazas de educación, salud y puestos policiales son definidos por el narco poder que tiene todo bajo su dominio. Incluso el Cardenal de Honduras canceló su única visita pastoral a Copán en tres años “por motivos de seguridad”.
La materialización de un narco Estado en Honduras, en su expresión de gobierno local, es el Municipio de El Paraíso, Copán, en la zona occidental de Honduras. Allí, el Alcalde, quien ya lleva dos gestiones seguidas, popular por su involucramiento con el narcotráfico, construyó todo un feudo de narco municipio. Nadie entra ni sale del lugar sin antes presentar credenciales. Está prohíbo disentir o criticar. Mucho más exigir la rendición de cuentas.
El Alcalde es casi un misterio porque casi nadie lo ve. Construyó el edificio municipal como un búnker, con helipuerto en la azotea y medidas extremas de seguridad. Todos los funcionarios portan revólveres y exponen sus metralletas AK en las reuniones. El Alcalde distribuye de facto las plazas de educación, salud, seguridad, etc. Las autoridades nacionales y los sindicatos sólo miran y asienten impotentes.
Sería impreciso sostener que la licuefacción del aparente Estado nación hondureño es producto del narcotráfico. En 190 años de vida republicana Honduras no pudo cuajar como Estado, ni en su territorio, ni en el imaginario de su población, producto de las limitaciones intelectuales y morales de sus élites gestoras. En un Estado aparente o débil, y por la ubicación geográfica, el narcotráfico comenzó a ganar terreno (especialmente en los espacios abandonados por el Estado nación) hasta constituirse en narco estados emergentes desde los gobiernos locales.
Lo complicado de esta situación es que Honduras es ahora un territorio en guerra, donde se disputan espacios de poder los mini narco estados emergentes, acelerando con ello la violenta desintegración social y territorial del país. Pero también es importante indicar que la economía hondureña sobrevive gracias a los cientos de millones de dólares inyectados por el narcotráfico. De esta manera, la frontera entre lo lícito e ilícito se diluye juntamente con el Estado nación.

Otras noticias:

Fuente: Servindi

domingo, 24 de junio de 2012

Uruguay: la legalización de la marihuana viola tratado de ONU.



Marihuana: la legalización viola tratado de ONU, afirman expertos

La nueva cultura. Juristas advierten que si Uruguay legaliza la producción y venta de marihuana violará una Convención de ONU de 1988 sobre drogas. Técnicos de la región rechazan proyecto


P. MELÉNDREZ / A. ROIZEN

El proyecto del gobierno de legalizar y regular la producción y venta de marihuana viola el tratado de la ONU sobre drogas, según advirtieron dos expresidentes de la Junta Nacional de Drogas y un experto en derecho internacional público.

La Convención de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, aprobada en 1988 y que se conoce como Convención de Viena, plantea cómo deben actuar los países para combatir y reprimir el negocio del narcotráfico.

La Convención de Viena prevé en su artículo 3° que los países firmantes deberán penar la "producción, la fabricación, la extracción, la preparación, la oferta para la venta, la distribución, la venta, la entrega en cualesquiera condiciones, el corretaje, el envío, el envío en tránsito, el transporte, la importación o la exportación de cualquier estupefaciente o sustancia sicotrópica". Esto ya era sancionado en las Convenciones de 1961 y 1971.

Además, los países que suscribieron el tratado deben sancionar "el cultivo de la adormidera, el arbusto de coca o la planta de cannabis con objeto de producir estupefacientes".

El experto dijo a El País que el artículo 3° de la Convención de Viena es "lapidario". A su juicio, el proyecto del gobierno implica una "contradicción con toda la filosofía de la Convención, que promueve la coordinación entre los países en relación a la temática de la droga y eso es muy trascendente".Por eso, para el abogado experto en derecho internacional Edison González Lapeyre el proyecto del gobierno para producir y vender hasta 30 gramos de marihuana por mes a consumidores registrados, es "contrario a la Convención internacional vigente para Uruguay".

González Lapeyre explicó que en caso de que el proyecto se transforme en ley la imagen de Uruguay ante la ONU "no será de las más ejemplares". Aclaró, sin embargo, que el Estado no podrá ser sancionado porque el derecho internacional público no prevé acciones punitivas para estos casos.

Por su parte, el abogado Alberto Scavarelli, quien fue prosecretario de la Presidencia y titular de la Junta Nacional de Drogas durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti (1995-2000), dijo que no tiene dudas en cuanto a que si el proyecto es aprobado como se anuncia, Uruguay incurrirá en una "transgresión de la Convención de Viena".

Scavarelli, quien en su momento representó a Uruguay en eventos sobre drogas de la ONU y la OEA, dijo a El País que la posición que fija el tratado internacional está basada en "fundamentos técnicos".

El abogado se pronunció en contra del proyecto del gobierno. "Estos no son campos de experimentación social. Son temas científicos muy complejos que deben ser medidos con mucho cuidado en función de las condiciones que tenemos", opinó Scavarelli.

En tanto, su colega Leonardo Costa, quien ocupó la prosecretaría de la Presidencia y dirigió la Junta Nacional de Drogas durante el gobierno de Jorge Batlle (2000-2005), afirmó que "en principio el proyecto tendría un problema con la Convención de Viena".

Costa dijo a El País que la violación al tratado se produciría en relación a la comercialización, y señaló que ello podría motivar "algún tipo de observación" de la ONU a Uruguay. Agregó que si el gobierno "está dispuesto a seguir este camino" deberá "comunicarlo muy bien" a nivel internacional.

A título personal, Costa indicó que está a favor de legalizar la producción y venta de marihuana, aunque se mostró en contra del registro de consumidores que prevé el gobierno. "Si el consumo hoy es libre en Uruguay, la creación de un registro atentaría contra ese principio", consideró el abogado.

LA REGIÓN. La idea del gobierno de legalizar y regular estatalmente la venta de marihuana generó reacciones a nivel de los técnicos regionales.

Darío Martínez, integrante de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay, comentó a El País que a nivel personal considera que una medida de este tipo "no conviene", entre otras cosas, porque si se regulariza la venta de marihuana en Uruguay "va a haber más demanda" hacia su país.

Martínez consideró que para impulsar este tipo de medidas "hay que ponerse de acuerdo entre los países, incluso más allá del Mercosur para tratar de ver el tema". Y como ejemplo dijo que en Paraguay no hay un proyecto en ese sentido ni tampoco está planteada a futuro una iniciativa similar.

"Sería muy complicado para nosotros que los países de la región se pongan de acuerdo. La Secretaria ni piensa en legalizar; ya se tuvo la experiencia en Holanda y creo que no fue lo mejor porque se perdieron dos o tres generaciones. Estoy en contra de legalizar esos productos que hacen mal", sostuvo el experto paraguayo.

Desde la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) del gobierno argentino, se indicó a El País que el titular del organismo y excanciller, Rafael Bielsa, no hará comentarios sobre la iniciativa uruguaya.

El diario argentino La Nación informó el viernes que la propuesta de la administración de José Mujica generó "preocupación y asombro" entre expertos y funcionarios del gobierno de Cristina Fernández.

En el mismo sentido, el psiquiatra argentino Ricardo Grimson, exsecretario de la Sedronar, opinó que la propuesta planteada por el gobierno uruguayo es "disparatada".

Para Grimson, la medida "no tiene fundamento válido y produciría un pasaje seguro de la marihuana distribuida a un mercado negro de consumo, con lo cual más consumidores se convertirían en traficantes".
Opertti: riesgo de ser una "atracción"

El abogado experto en derecho internacional y canciller durante el gobierno de Jorge Batlle, Didier Opertti, dijo a El País que la legalización de la producción y venta de marihuana "es un asunto que por su naturaleza parecería que no puede ser asumido por los países en forma independiente a sus vecinos y socios de la región y también del propio universo en que nos movemos". "Una medida de este tipo puede convertir a Uruguay en un centro de atracción internacional para consumir marihuana", sostuvo Opertti.

Por su parte, el senador nacionalista y excanciller Sergio Abreu, dijo a El País que este tipo de medidas "tienen que ser combinadas con los otros Estados para definir controles comunes". Abreu aclaró sin embargo que rechaza el proyecto.

El País Digital