lunes, 28 de octubre de 2013

Veterocatólicos y episcopales se comprometen en una comunión más profunda.



Por Matthew Davies

Los veterocatólicos y episcopales en Europa han convenido en entrar en una comunión más profunda, buscando nuevos modos de colaborar, preparando una estructura común y allanando el camino hacia el objetivo final de convertirse en una sola Iglesia en Europa.

La Convocación de Iglesias Episcopales en Europa aprobó dos resoluciones durante su convención celebrada en Roma del 17 al 20 de octubre, luego de la exhortación que le hiciera el arzobispo de los veterocatólicos, Joris Vercammen, en la cual alentaba a las iglesias a “trascender nuestras fronteras” y convertirse en “agentes de la transformación”.

Una resolución compromete a las congregaciones de la Convocación a procurar la colaboración con sus congregaciones veterocatólicas vecinas mediante la creación de ministerios mutuos en cultos, programa y actividades de alcance comunitario, y por un aumento del conocimiento y la conciencia de las mutuas tradiciones.

Otra resolución respalda al obispo encargado de la Convocación y al arzobispo de Utrecht “en su empeños mancomunados de fomentar nuestra vida común en Cristo”.

Las Iglesias Veterocatólicas de la Unión de Utrecht es la denominación con la que la Iglesia Episcopal mantiene la más antigua relación de plena comunión, que se remonta al Acuerdo de Bonn de 1931.

“La obra de la plena comunión se propone la comunión más plena que podamos concebir”, dijo Vercammen a los delegados el 18 de octubre en la convención de la Convocación. “Espero poder seducirles a la libertad mediante la cual el Espíritu Santo quiere abrir nuestras mentes”.

El Rvdmo. Pierre Whalon, obispo a cargo de la Convocación, dijo que Vercammen había plantado una semilla “para que nosotros oráramos acerca de quiénes somos juntos… y determináramos que ya no nos consideramos iglesias separadas… Debemos pensar fuera de nosotros mismos”.

Whalon dijo a ENS que existe un profundo deseo de formar “una comunión de iglesias que pueda tener un testimonio común en la Europa continental” y que tal comunión traería a la Iglesia Veterocatólica y a la Iglesia Episcopal “tan cerca como fuera posible de la plena unidad visible sin hacer dejación de la autonomía local de las jurisdicciones individuales”. La profundización de las relaciones entre los veterocatólicos y los episcopales, afirmó él, podría alentar a otras iglesias anglicanas y asociados en plena comunión en Europa a trabajar de manera más deliberada hacia la unidad.

La Diócesis en Europa de la Iglesia de Inglaterra incluye parroquias a través de todo el continente. La Iglesia Reformada Episcopal de España y la Iglesia Lusitana de Portugal son las dos otras jurisdicciones anglicanas en Europa.

“En el muy largo plazo podría ser el objetivo tener sólo una estructura eclesiástica que sería tanto veterocatólica como episcopal”, dijo Vercammen. “Por ahora tenemos que organizar las medidas que hemos de tomar a fin de lograr este objetivo a largo plazo”.

“Supongo que los veterocatólicos podrían ayudarnos a convertirnos en nuevos episcopales”, dijo la Rda. Gay Clark Jennings, presidente de la Cámara de Diputados, en sus palabras a la convención, que sesionó en San Pablo Intramuros [St. Paul’s Within-the-Walls], una iglesia episcopal en el centro de Roma. Ella describió la propuesta de Vercammen como “una forma radical de comunidad, un nuevo modo de ser la Iglesia, la Iglesia que somos llamados a ser”.

La obispa primada Katharine Jefferts Schori, luego de oír las noticias acerca del llamado de Vercammen y la respuesta de la Convocación, dijo a ENS que estaba “profundamente agradecida por la creciente conciencia de las posibilidades de la plena comunión en Europa, y el creciente compromiso que la hace una mayor realidad”.

Y añadió: “¡Imagínense el testimonio misional y la posibilidad de una inconsútil comunidad cristiana anglicana-episcopal-veterocatólica-luterana! La robusta y profunda relación entre veterocatólicos y episcopales en Europa es la precursora, que sencillamente podría conducir a otras partes del Cuerpo de Cristo a una mayor asociación”.

Jefferts Schori fue invitada por la Iglesia Veterocatólica en 2011 cuando visitó Utrecht ypronunció la Conferencia de Quasimodo, un evento anual que explora asuntos religiosos en la sociedad contemporánea.

Vercammen, en sus palabras a la convención de la Convocación, hizo citas de esa conferencia, durante la cual Jefferts Schori dijo que el ecumenismo “es básicamente trabajo doméstico: limpiar la casa, ponerla en orden, para que pueda ser un hogar… La labor ecuménica comienza en la visión bautismal de un cuerpo de Cristo restaurado, pero no puede tenerse en ninguna versión limitada de lo que el cuerpo de Dios incluye. Estamos aquí para ayudar al todo, y ése es el futuro al que quiero apuntar en ser católico más allá de las fronteras”.

Luego de ese discurso, Vercammen dijo a ENS que se necesitaba más creatividad para tratar con la superposición de jurisdicciones.

“Necesitamos más iniciativas concretas”, tales como búsquedas comunes de un liderazgo eclesiástico que sirva más allá de las jurisdicciones, dijo “y luego podemos realmente construir un núcleo de Iglesia donde los cristianos de todos los orígenes puedan reunirse. Tenemos una oportunidad única y sería una lástima si no la aprovecháramos”.

La Iglesia Episcopal entró en plena comunión con las Iglesias Veterocatólicas de la Unión de Utrecht en 1934 sobre las bases del Acuerdo de Bonn suscrito tres años antes. La Iglesia Veterocatólica cuenta con unos 200.000 miembros repartidos entre varias iglesias nacionales de Europa, localizadas en los Países Bajos, Alemania, Suiza, Austria, la República Checa, Polonia, Francia e Italia Se separaron de la Iglesia Católica Romana porque no pudieron aceptar la definición de la infalibilidad papal presentada por el primer Concilio Vaticano en 1870.

La Convocación de Iglesias Episcopales en Europa sirve a una demografía de cristianos culturalmente diversa en 20 parroquias y misiones a través de Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Italia y Suiza.

Además de los veterocatólicos, la Iglesia Episcopal está en plena comunión con la Iglesia Evangélica Luterana en América, la Iglesia Católica Siro-Malabar de la India, la Iglesia Morava de América del Norte y la Iglesia Filipina Independiente.

Las iglesias en plena comunión reconocen formalmente que comparten doctrinas esenciales, incluidos el bautismo y la eucaristía; convienen en la mutua aceptación de los servicios de sus respectivos cleros y se comprometen a trabajar juntas en la evangelización y la misión. Las iglesias se convierten en interdependientes al tiempo que siguen siendo autónomas.

– Matthew Davies redactor y reportero de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

Sectores de la Iglesia romana se sienten amenazados por el papa Francisco.


“Hay sectores de la Iglesia que se sienten amenazados por el papa Francisco”


El arzobispo y rector de la UCA porteña, Víctor “Tucho” Fernández, es uno de los teólogos preferidos del papa Francisco y pieza clave del entonces cardenal Jorge Bergoglio para la redacción final del documento de Aparecida, en 2007. Es todo un referente de la “teología popular” que elaboraron los teólogos argentinos Lucio Gera, Juan Carlos Scanone y Rafael “El Viejo” Tello. En esta entrevista exclusiva explica en qué se distingue esta línea eclesial del liberalismo y de la “teología de la liberación” a la que se atribuyó una impronta marxista.

¿Cuál es su historia personal con la fe?

Mi fe tiene que ver con eso que es invisible a los ojos y escapa a la lógica del interés o del consumo. Tiene que ver con un sueño de amor y libertad que yo encuentro en un rostro humano: Jesús.

¿Quiénes inspiraron más su vida sacerdotal?

El sacerdocio permite unir una intensa búsqueda de Dios con una gran dedicación a los demás. Los sacerdotes que a mí me sorprendieron fueron aquellos que supieron conectar estas dos cosas de manera admirable. Pero los testimonios más bellos que recibí fueron de laicos, sobre todo de algunas mujeres con una generosidad y una fe poco comunes.

¿Cómo fue trabajar con el cardenal Bergoglio en Aparecida?

Era un espectáculo verlo moverse en Aparecida, percibir su capacidad para tejer consensos, para crear ambiente, para provocar confianza. Para mí, que soy ansioso, se destacan su paciencia y su capacidad para esperar los momentos adecuados. Allí se muestra su convicción de que, más que procurar resultados inmediatos, hay que generar procesos. Con respecto al documento de Aparecida, no le preocupaba mucho que tuviera una redacción impecable, sino que fuera una síntesis de espiritualidad y compromiso social y misionero. Un tema que le inquietaba era el de la religiosidad popular, porque le preocupaba que la Iglesia no valorara suficientemente la fe y los valores de los pobres.

Estratega. “Para mí, que soy ansioso, se destaca en el Papa su paciente capacidad para esperar los tiempos adecuados”, dice Fernández. /MARIA E CERUTTI

¿Qué significa la teología del pueblo? ¿Por qué dice que Francisco tiene un “brillo en los ojos” cuando usa la palabra pueblo?

La teología del pueblo se distingue tanto de los análisis marxistas como de las miradas liberales. Por eso no les cae bien a ninguna de esas dos perspectivas. Implica considerar a los pobres no como meros objetos de una liberación o de una educación, sino como sujetos capaces de pensar con sus propias categorías, capaces de vivir legítimamente la fe a su manera, capaces de generar caminos desde su propia cultura popular. La expresión “pueblo” se distingue de la expresión “masa”, porque supone un sujeto colectivo capaz de generar procesos históricos. Uno puede aportarle algo, pero siempre respetando su identidad y su estilo.

¿Aparecida es una pieza clave en el Papado de Francisco?

Seguramente. Por dos razones. Porque el documento tiene muchas cosas de él, pero también porque él se dejó interpelar por inquietudes que plantearon otros obispos en Aparecida y que él asumió como propias.

Una pintada sobre una pared, en Italia, saludaba y vivaba al “Papa del Concilio Vaticano II”. Si es así ¿en qué aspecto lo nota más?

El Concilio procuró impulsar una salida de la Iglesia hacia el mundo, sin perder su identidad pero sí procurando cercanía, diálogo y caminos fecundos de encuentro con todos. ¿Alguien más que este Papa ha insistido, con palabras y gestos, en que la Iglesia debe salir de sí y evitar toda autorreferencialidad?

En esa línea conciliar, ¿avanza el pontífice Bergoglio hacia una mayor colegialidad?

El acento en la colegialidad es otro aspecto típico del Concilio Vaticano II. Desde mi punto de vista, esto no se expresa tanto en una comisión consultiva de 8 cardenales, sino en un proceso de necesaria descentralización. Sobre los organismos de la Curia romana acaba de decir que “corren peligro de convertirse en organismos de censura” y que “quien debe estudiar los casos son las conferencias episcopales locales”. Esto tiene grandes consecuencias. Dijo que el Sínodo de los obispos debe ser revisado para que sea realmente participativo y días después reemplazó a la persona que estaba a cargo de ese asunto. Avanza sin prisa pero sin pausa.

¿Cuáles son las novedades que se esperan de Bergoglio como Papa?

Tiene los valores de un auténtico líder, que el mundo estaba necesitando. Eso permite que la mayoría lo escuche y lo comprenda también cuando habla de temas que contradicen las tendencias culturales actuales.

¿Por qué irrita a algunos esta teología del pueblo o que el Espíritu Santo actúa en el pueblo?

Hay sectores de la sociedad y de la Iglesia con una fuerte conciencia de clase. Sienten pertenecer a un sector de personas especiales, bien formadas, iluminadas, poseedoras de la verdad sobre todo. Repiten constantemente una serie de slogans con esquemas mentales intocables, y sólo por eso creen ser los maestros de una masa inculta y descerebrada, que sólo debería aplicar lo que ellos indiquen desde su cátedra elevada. Para este tipo de gente, sean de derecha o de izquierda, es imposible pensar que los pobres tengan algún tipo de sabiduría, alguna verdad, alguna capacidad para opinar, algo que aportar.

Usted mencionó aspectos del Papa como su “constante y sentida valoración de la piedad popular”, la “opción por los pobres”, un cambio de lenguaje y una opción más misionera. ¿Irá la Iglesia en ese rumbo?

No lo sé. Las dificultades para asumir estos desafíos no son sólo intelectuales. Tienen que ver sobre todo con los hábitos posmodernos. Todos estamos preocupados por nuestros espacios de tiempo libre, distensión, seguridad personal, y tanto la cercanía con los pobres como un dinamismo misionero exigen un esfuerzo generoso que no muchos estarán dispuestos a asumir.

¿Habrá un relanzamiento del Concilio Vaticano II en esta nueva época de la Iglesia? ¿Hubo una puja interna en la Iglesia que lo frenó por medio siglo?

En los últimos años hubo sectores que pusieron un fuerte acento en la seguridad doctrinal, en el honor de la Iglesia y en su autopreservación, que se sentían representados por algunas autoridades eclesiales. A decir verdad, los sectores que tenían un proyecto algo diferente, como el Cardenal Bergoglio y tantos otros, fueron muy respetuosos de esas opciones o al menos las acompañaron silenciosamente. Ahora advierto que hay sectores de la Iglesia que se sienten amenazados por el discurso y el estilo de Francisco, y parece que de golpe han perdido todo su afecto hacia la figura del Papa. Otros sectores “conservadores”, en cambio, son más coherentes, y aunque se sientan contrariados en sus propias inclinaciones, mantienen una mirada sobrenatural y acogen las propuestas del Papa Francisco.

¿Qué diría sobre esas palabras clave en el mensaje del Papa, como “descartables, hagan lío, periferias existenciales y dejate misericordiar”?

Este Papa usa un lenguaje sencillo y además inventa frases y acuña neologismos que no parecen propios de la pureza de la lengua. Nada de eso debería interpretarse como una pobreza de contenido o como ausencia de reflexión. Cualquiera que lo haya conocido de cerca sabe que siempre fue un hombre culto, de hondo pensamiento, con una mirada larga que penetra profundo y crece en amplitud de miras. Pero al mismo tiempo tiene la capacidad de condensar en una frase, en un gesto, en una palabra, algo que otros sólo podrían expresar en un larguísimo discurso. Eso es propio de los sabios.

¿Cuando lo llaman “progresista” implica un ataque que usarán los más conservadores, dentro y fuera de la Iglesia?

No creo que la palabra “progresista” sea la más adecuada para interpretarlo. En general los grandes son difíciles de clasificar, porque trascienden los esquemas que los demás usamos para entender la realidad. Este Papa es un hombre que siempre alentó con audacia las novedades, los cambios, los nuevos rumbos, pero nunca desde la nada, jamás desde el vacío. Al contrario, sabe ver que la historia es un humus, un rico abono lleno de vitalidad que hay que seguir explotando. El puro progresismo corre el riesgo de quedarse sin raíces y secarse. Otra cosa es cambiar y crecer haciendo florecer las mejores novedades a partir de lo que uno ha recibido de otros que lo han precedido y de una larga historia. Ese es el estilo de este Papa.

¿Qué se puede decir sobre las recientes declaraciones del Papa a una revista de los jesuitas?

Por una parte, en esa entrevista él no cambió la doctrina de la Iglesia, porque en realidad sigue hablando en contra del aborto y a favor del matrimonio varón-mujer. Pero tampoco hay que quitarle fuerza a lo que dijo, porque nos pidió que no cansemos a la gente hablando siempre de esos temas, y que recuperemos un equilibrio que tenga más perfume a Evangelio. Sobre el lugar de la mujer en la Iglesia todavía no lanzó propuestas, pero dijo textualmente que hay que reflexionar con profundidad “sobre el puesto específico de la mujer incluso allí donde se ejercita la autoridad en los varios ámbitos de la Iglesia”. Puso el dedo en la llaga, porque se refirió al poder, al ejercicio de la autoridad por parte de la mujer.

¿Qué sacerdotes, religiosos, laicos se espera para esta nueva etapa de la Iglesia? ¿Quiere decir que cada vez se podrá “balconear” menos, como dice Francisco?

Este Papa es un enamorado de todo lo que sea artesanal, del cuerpo a cuerpo, del entramado que se va creando lenta y laboriosamente. Nunca le gustaron las reuniones y congresos donde se habla largamente acerca de lo que habría que hacer, y menos sobre lo que los otros tendrían que hacer. Por eso en Buenos Aires le molestaban las parroquias que desplegaban grandes organigramas, pero donde no se atendía a la gente o no se salía a las calles y a los hogares de los vecinos. Tampoco le atraen los que discuten interminablemente sin dar lugar al nacimiento de nuevos consensos para mirar hacia adelante. Los que balconean y no trabajan son para él los peores enemigos de un buen proyecto y del mejor de los sueños. Su propio ejemplo nos indica otro camino.

Copyright Clarín, 2013.

Fuente: clarín.com

domingo, 27 de octubre de 2013

¿Espiritualidad o Religión?


Jaume Triginé

Son muchas las personas que se describen de condición no religiosa, si bien se confiesan espirituales. Quizá sorprende tal tipo de declaración y se cuestiona la lógica de esta aseveración al no percibirse una diferencia semántica en ambos términos. ¿Es posible considerarse espiritual sin una práctica religiosa? A la luz de las evidencias y de los conocimientos antropológicos, psicológicos e incluso neurológicos; la respuesta es afirmativa.

El ser humano es espiritual. A sus dimensiones cognitivas y emocionales cabe añadir la dimensión espiritual. Es la singularidad humana. Solo el ser humano rebasa los límites de la psicología animal y se abre y orienta a la trascendencia. Solo el hombre va más allá del reduccionismo biológico por cuanto sus conductas no pueden ser explicadas, tan solo, en términos de respuesta instintiva a los estímulos del entorno.

Es la singularidad del ser humano la que ha permitido la emergencia del yo. La emergencia tiene que ver con la aparición de nuevas realidades a partir de los elementos simples que las componen. Las partículas elementales dan lugar a los átomos, los átomos a moléculas, las moléculas y macromoléculas a células. Las células a organismos pluricelulares. Del cerebro complejo surge el psiquismo del que emerge el yo consciente y su potencialidad de trascender su propia realidad y la del universo que le circunda. De los individuos emerge la sociedad, el lenguaje y la cultura.

La aparición de la conciencia reflexiva es el resultado de cientos de miles de años de evolución. Con anterioridad, los seres vivos que deambulaban por nuestro planeta nacían, vivían y morían sin tener conciencia de sí mismos. No podían elaborar una explicación (mítica en sus inicios, científica después) de su posible origen, su razón de ser en el mundo o su destino más allá de los límites de la vida biológica hasta que se produce el gran salto del emerger de la conciencia.

En algún lugar o en varios lugares, como sugieren los numerosos fósiles que van siendo hallados en distintos lugares, surge la especie humana y, con ella, la autoconciencia, la finitud, la mortalidad, la ansiedad… y las facultades de orden superior que hacen del hombre un ser singular: el pensamiento reflexivo, la memoria, el lenguaje, el arte… También las manifestaciones de su capacidad de trascendencia: arte rupestre, tumbas…; instrumentos, herramientas, armas…; objetos de ornamentación… El hombre trasciende su materialidad o, en otros términos, de su organicidad surge la conciencia y su orientación trascendente o espiritual.

Hoy hablamos de inteligencia espiritual como una modalidad cognitiva más. El filósofo F. Torralba la describe de este modo: «cuando afirmamos que el ser humano es capaz de vida espiritual en virtud de su inteligencia espiritual, nos referimos a que tiene capacidad para un tipo de experiencias, de preguntas, de movimientos y de operaciones que solo se dan en él y que, lejos de apartarle de la realidad, del mundo, de la corporeidad y de la naturaleza, le permiten vivirla con más intensidad, con más penetración, ahondando en sus últimos niveles».

La espiritualidad es intrínseca al ser humano. Y por ello muchas personas no religiosas se consideran espirituales. Cosa distinta son las configuraciones de la trascendencia que se han concretizado históricamente y continúan concretizándose en diferentes formas religiosas y espiritualidades. Las religiones aparecen como formas culturales, en unos espacios y tiempos concretos, en las que se manifiesta y expresa la dimensión del espíritu. A su vez, las opciones religiosas quedan determinadas por los referentes culturales y la propia psicología de la persona.

Forma parte de la lógica que, en este momento postmoderno caracterizado por el retroceso de las instituciones religiosas tradicionales, la tendencia al individualismo, la atomización, el aislamiento…, surjan nuevas maneras de practicar la fe, nuevos grupos y subgrupos desvinculados de las iglesias históricas o creyentes sin pertenencia eclesial.

No es de extrañar que en un momento en el que la emoción y el sentimiento están marginando la razón, la reflexión, el análisis… aparezcan colectivos con un predominio de lo emocional. Los sociólogos de la religión nos describen muy bien estos fenómenos. En unas recientes declaraciones, Joan Estruch, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, se expresaba en estos términos: «La religión no se acaba, se transforma. Las instituciones religiosas, las iglesias entran en crisis, pierden peso; pero proliferan movimientos y corrientes religiosas que no transitan por los canales institucionales».

Las religiones, por sus anclajes en modelos sociales pretéritos y su incapacidad adaptativa a los presupuestos de la denominada sociedad de la información y del conocimiento, interesan cada vez menos. Ahora bien, el interés por la espiritualidad crece y se extiende. Así, se amplía en número de personas cuyo camino espiritual se realiza al margen de las religiones tradicionales. Unos transitan por caminos estéticos(música meditativa, contemplación, danza…); otros por caminos humanistas (ideas filosóficas, compromiso social…); también por caminos ecológicos (consideración de la naturaleza como teofanía o manifestación de lo sagrado, más cerca del panteísmo que de la consideración de Dios como creador). Son las llamadas nuevas espiritualidades laicas, como lo son también en nuestro contexto occidental, elesoterismo, las prácticas psicológicas de autoayuda o la fascinación por las técnicas como el yoga, la relajación, la meditación… vinculadas a la espiritualidad oriental. En nuestra actual sociedad en la que, como resultado de la globalización, confluyen todas las grandes tradiciones la práctica de la espiritualidad es cada vez más heterogénea.

Es en este contexto, más espiritual que religioso, donde debemos expresar nuestra fe y convicciones. Quizá un camino de aproximación sea conocer en qué posición espiritual se encuentra la persona con quién dialogamos, qué le ha llevado hasta ella (desencanto respecto de las instituciones, falta de credibilidad del relato, fascinación por lo nuevo…) y, a partir de este conocimiento, compartir por qué camino transitanuestra propia espiritualidad: la del seguimiento a Jesús de Nazaret.


Jaume Triginé

Licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona. Articulista y autor de LA IGLESA DEL SIGLO XXI ¿CONTINUIDAD O CAMBIO?, de ¿HABLAMOS DE DIOS? TEOLOGÍA DEL DECÁLOGO y de ¿HABLAMOS DE NOSOTROS? ÉTICA DEL DECÁLOGO.


sábado, 26 de octubre de 2013

Teología feminista para un mundo nuevo.


MAITE CARRILLO Y Mª JOSÉ ROSILLO

En un entorno privilegiado, como es la barroca ciudad de Dresden, antigua capital de Sajonia (Alemania), hemos celebrado entre el 28 de agosto y el 1 de septiembre el XV Congreso de Teología de la Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica (ESWTR) con el título Nuevos horizontes: Retos y Visiones. Unas 150 mujeres procedentes de Alemania, Austria, Bélgica, Croacia, Grecia, Gran Bretaña, España, Islandia, Italia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, Rumania, Rusia, Suecia, Suiza y también de Bolivia, Chile y Estados Unidos, hemos estado allí.
Durante la tarde del miércoles éramos bienvenidas por el equipo organizador, la directiva de la ESWTR y algunos representantes del mundo académico y religioso de la ciudad. Luego, nos instruyó la profesora Ulrike Auga, en la conferencia inaugural, con una introducción general sobre los temas del congreso: postcolonialismo, (post)secularismo y (queer)visiones.

El jueves tuvimos el honor de encargarnos del ritual de la mañana. Una celebración inclusiva en los tres idiomas oficiales, inspirada por una misma Ruah. Nos servimos del lenguaje universal: la imagen y la música. Proyectamos imágenes simbólicas vinculadas a características de las mujeres (la constructora, la creativa, la visionaria, la madurez, la juguetona...), para dejarnos interpelar por ellas y formar entre todas el árbol de la vida, anotando en sus hojas qué fruto representamos cada una. El texto de Miqueas 6,8 nos recordaba que se nos pide practicar la justicia y amar de verdad. De despedida, leímos a tres coros la Plegaria de Gratitud, de Clarissa Pinkola.

En la conferencia plenaria, la profesora Musa Dube, de Bostwana, expuso su trayectoria de estudio bíblico con mujeres. Comparaba su trabajo teológico con su experiencia de vida personal y familiar, obligada a salir del país o a quedarse al servicio de los colonizadores blancos. Desde esta experiencia de diáspora-emigración forzosa, nos refería una frase de su madre muy significativa: “Haber superado fronteras nos ha hecho llegar hasta aquí”. Idea que resume el sentido del congreso: sólo saliendo de uno mismo, siendo capaces de ver los puntos de vista de la otra persona, podremos llegar a construir algo sólido en comunión con los y las demás.

La profesora Mayra Rivera, de Estados Unidos, identificaba los desafíos clave para la teología del cuerpo. Nos proponía el disfrute de las pequeñas cosas a las que podemos acceder desde nuestro ser cuerpo. Y cómo también los cuerpos rotos, deformes, sufrientes, son cuerpos glorificados desde la diversidad. Por la tarde se nos ofrecieron varias rutas guiadas por la ciudad. Tres de ellas por el casco antiguo, otra vinculada a la comunidad judía y la última relacionada con la resistencia pacífica.
Destacamos del viernes la intervención de la profesora Anne-Marie Korte, de Utrech. Nos habló del grupo femenino “Pussy Riot’s”, que está ocasionando efectos molestos al Gobierno de Putin y a su imagen política internacional, llevando a cabo con su “performance” actos de protesta en defensa de una Iglesia ortodoxa independiente del poder político y económico.

A media mañana comenzaron los grupos temáticos, con diversas líneas; asistimos al conducido por dos comunicaciones: la chilena Natalia Salas nos habló de la construcción de la identidad de género en Chile y, concretamente, del liderazgo de las mujeres evangélicas. Estas lideresas, con mayor nivel de estudios que sus compañeros pastores, no llegan a empoderarse del todo y eso dificulta su acceso a los puestos de decisión y a la igualdad económica. Montse Escribano y Neus Forcano nos hablaron de las aportaciones de las neurociencias a la religión y a la teología feminista, desde la visión de la neuroteología.


Antes de la cena, la compañera Thalia Gur Klein, de Holanda, compartió un breve y emotivo ritual judío (Kabbalat shabbat).

Todas esperábamos el sábado a Teresa Forcades i Vila. Nos habló de las falsas democracias y de las consecuencias políticas sobre la noción cristiana de “persona”. Muy oportuna su intervención, especialmente en estos tiempos en los que los sistemas políticos actuales han demostrado su absoluta incompetencia para dirigir el mundo. Nos motiva a reflexionar sobre la necesidad de generar cambios estructurales desde la propia ciudadanía.


También hubo representación española en los grupos temáticos de este día: Silvia Martínez Cano, con su trabajo sobre teología y estética en un mundo multicultural; y Belén Brezmes, que nos habló de cómo, en un mundo caracterizado por la especulación, la mujer sufre la pobreza y la discriminación en todos sus aspectos, afirmando que “se necesitan hombres feministas y mujeres empoderadas”. Mª Pau Trayner nos propuso la necesidad de buscar nuevos símbolos para la teología de nuestro tiempo. Y nosotras compartimos la experiencia de los nuevos lenguajes teológicos utilizados con grupos de mujeres en pequeños pueblos: tarot, psicoescénica y lecturas críticas para el desarrollo personal y espiritual.

Teresa Forcades y Rita Perintfalvi condujeron un espacio para las socias en acción, en el que se pensaron algunas propuestas concretas: formación teológica itinerante, presencia en las universidades y las redes sociales, búsqueda de financiación, sistematización de fuentes bibliográficas. Cerraba la jornada un espectáculo de danza contemporánea relacionada con el tema del congreso a cargo de Katja Erfurth, un ritual y la fiesta.

El domingo aún quedaba tiempo para constituir grupos de voluntarias que lideren las distintas acciones acordadas. Y, finalmente, una vivencia compartida y muy emotiva para nosotras. Habíamos comentado con algunas congresistas la ilusión que nos haría recibir una bendición de las teólogas europeas por nuestra boda que se celebrará en unos días. Y en un pequeño ritual, nos regalaron un precioso momento con música medieval, en la voz de Lidia Pujol y el piano de Mar Albajar, además de rosas y la Bendición para las Hijas de Israel (nº 8).


La experiencia de aprendizaje ha sido intensa; el compartir momentos de trabajo, comidas, descansos y alguna cerveza, igualmente agradables y las despedidas emotivas, pero desde la absoluta certeza de que nos une un vínculoespecial que nos hace estar conectadas no sólo por la red informática, sino por la búsqueda compartida de un cambio radical en este orden económico y social mundial que sigue postergando a las mujeres y a las personas más desfavorecidas.

Fuente: alandar
imagenes de M. Carrillo y MJ. Rosillo.

viernes, 25 de octubre de 2013

“La educación debería liderar el cambio, pero es la institución más obsoleta”



El psiquiatra chileno Claudio Naranjo (Valparaíiso, 1932) es una de las figuras más relevantes del humanismo contemporáneo. Aunque se dio a conocer por sus trabajos en torno a la terapia gestalt y el eneagrama de la personalidad, desde finales de los noventa ha centrado sus estudios en el ámbito de la educación. Pese a tener ya 80 años, Naranjo escribe una media de dos o tres libros al año y sigue impartiendo conferencias en todo el mundo.

En su última visita a Madrid, Naranjo atendió a El Confidencial en un pequeño piso del barrio de Ibiza, donde suele pasar las noches cuando visita nuestro país. El psiquiatra no necesita hoteles: en casi todas las ciudades tiene admiradores que le ofrecen techo, amistad y le siguen a todas partes. En cierto modo Naranjo parece un profeta, aunque él nunca se definiría como tal. Su misión, en cualquier caso, sí la tiene clara: trasmitir la idea de que es necesario cambiar este mundo, y de que ese cambio tiene que empezar en nosotros mismos.

Sólo hay dos cosas que pueden hacer que el mundo se transforme: un cambio personal y una nueva educación

“Las personas están mal”, explica Naranjo, “y sufren en parte porque no saben que sufren”. Esta desazón vital, cuenta el psiquiatra, hace que aparezcan la depresión, las enfermedades psicosomáticas y se pierda la motivación y el sentido de la vida. “Hay malestar”, asegura, “pero el malestar no llegará más lejos mientras no se transforme en algo más”. En su opinión, sólo hay dos cosas que pueden hacer que el mundo se transforme: un cambio personal y una nueva educación.

Cambiar la educación para cambiar el mundo

Para Naranjo la educación es la institución más podrida de nuestra civilización pues lo que debería servir para hacernos hombres sirve en realidad para acabar con nuestra humanidad: “Hoy la educación está al servicio del poder y las empresas.Hay una voluntad política para que la educación sirva para tener a la persona dormida, para que forme parte del rebaño. No se puede comprobar, pero funciona así. Uno tarda en darse cuenta porque hemos sido educados en los valores de esta educación. La educación cumple su función deshumanizadora, pero no nos damos cuenta porque somos inconscientes”.

La verdadera función de la educación, cuenta el psiquiatra, debería servir para ir más allá de lo que somos. “En una escuela ideal”, explica Naranjo, “acompañaríamos los procesos de aprendizaje, fomentaríamos la creatividad y ayudaríamos a los niños a saber, sin la presión de las clasificaciones. Los exámenes son trabajo, no educación. Se enseña a los niños a pasar exámenes que no sirven para nada y no son útiles en la vida”.

Los propios maestros, por mucho que critiquen el sistema, son responsables de que éste siga funcionando

El psiquiatra, que vinoa España, entre otras cosas, para impartir un curso para profesores, cree que los propios maestros, por mucho que critiquen el sistema, son responsables de que éste siga funcionando sin mayores problemas: “El espanto de la escuela es que el profesor se pone un uniforme interior, y al dar clase deja de ser persona. Son como robots. Muchas mujeres están en la educación por un instinto maternal, pero lo ponen de lado, como si no fuese adecuado dar cariño a los niños y proporcionales una vida feliz”.

La nave se está yendo a pique, pero tenemos un bote salvavidas

En su último libro, La revolución que esperábamos (Ediciones La Llave), Naranjo asegura que estamos entrando en una transformación que habíamos dejado de esperar, y que más bien nos asusta: hasta hoy solo hemos conocido revoluciones políticas e ideológicas, y lo que ahora ocurre es una revolución de la consciencia.

En opinión de Naranjo, nuestros problemas sólo pueden ser resueltos con una conciencia distinta de los que los ha creado. “La educación”, cuenta, “debería ser la institución que liderara este cambio, debería estar a la cabeza, pero es la más obsoleta. Así son las burocracias. Comienzan teóricamente al servicio de algo, pero al final se sirven a sí mismas”.

La transformación, por tanto, no vendrá de manos de un cambio político, del que Naranjo no se fía. “Estoy en una época de mi vida en que estoy tirando la toalla respecto al cambio de las instituciones”, reconoce el psiquiatra. “No creo que se pueda ya hablar con las autoridades, con los que supuestamente tienen poder. Creo que la educación cambiará, si es que cambia, porque cambian los individuos”.


El colapso del sistema es nuestra única esperanza para construir algo mejor

A lo largo de su vida, el psiquiatra, que en Latinoamérica es una reconocida personalidad, se ha citado con todo tipo de ministros y presidentes para hablarles de sus teorías sobre la educación pero, a día de hoy, no tiene la más mínima confianza en ellos: “Pienso que los políticos tienen un acuerdo para irse cambiando sin hacer nada. Cuando llegan al poder creen que van a ostentarlo, pero son parte de una red que no se puede modificar.Hoy en día la política no tiene poder. Los partidos tienen algo de poder aparente, no los gobernantes, pero es el poder económico el que controla todo, y la educación es su socio invisible, parte del complejo militar-industrial”.

Naranjo ya no cree, siquiera, en la protesta ciudadana. Y tiene un mensaje para la ‘marea verde’: “Las protestas educativas no tienen contenido, no piden un cambio en la educación, piden mejores sueldos. No se cree en una educación para trascender la mente patriarcal”.

Esta mente patriarcal, sobre la que Naranjo ha escrito largo y tendido, es para el psiquiatra el origen de nuestros males como sociedad. “Es una mentalidad de hombres cazadores que ya no cazan animales, sino hombres”, explica. “Una mentalidad que nos convierte en depredadores de nosotros mismos”. Por suerte, cuenta, la nave del sistema patriarcal, que construimos hace miles de años, ya no funciona, y está naufragando: “El colapso del sistema es nuestra única esperanza para construir algo mejor. No debemos preocuparnos por que se hunda o no el barco, debemos preocuparnos por encontrar el barco salvavidas”.

Fuente: Atrio