miércoles, 19 de diciembre de 2018

Evangelio y política: Herodes y Pilatos



José M. Castillo, teólogo

En los evangelios se relatan dos episodios tremendos, que se nos suelen pasar desapercibidos, pero que dan mucho que pensar. Herodes, en una noche de fiesta y juerga, degolló a Juan Bautista (Mc 6, 14-29 par). Pilatos, sin saber por qué, mandó asesinar a unos galileos que ofrecían un “sacrificio” (Lc 13, 1-5). Herodes y Pilatos, dos criminales sin entrañas, dueños de la vida y de la muerte de sus súbditos, de acuerdo con las conveniencias del poder político, tal como este poder se ejercía en la Antigüedad.

Según los evangelios, esto es lo que hacían los políticos en tiempos de Jesús. Atrocidades que (sin pensarlo mucho) ahora nos parecen cosas de otros tiempos y, por supuesto, intolerables. Sin embargo, a mí por lo menos, hay algo en estos relatos que me resulta más chocante. No me refiero a lo que dicen los dos relatos criminales, que acabo de mencionar. Estoy pensando en lo que no dice esos relatos tan injustos, tan sanguinarios, tan brutales.

¿A qué me refiero? Jesús se enteró de ambas noticias. Y no protestó. Ni denunció ante el pueblo lo que aquella pobre gente tenía que soportar y el peligro constante que les amenazaba. Al menos, en los evangelio no se dice ni palabra del enfrentamiento y la denuncia profética, que, a juicio de una conciencia honesta, se tendría que haber hecho, con libertad y valentía, por aquellas atrocidades injustificables.
¿Jesús fue cobarde? ¿Fue incoherente? ¿Se hizo cómplice, con su silencio, de aquella política criminal? No. Y mil veces “No”. Protestar dónde y cuándo “se tiene derecho a protestar” es exactamente lo mismo que perder el tiempo. Los que mandaban entonces – y los que mandan ahora – sabían entonces y saben ahora que los manifestantes, que tienen derecho a manifestarse, no les quitan el sueño, ni les van a obligar a portarse como gente honesta. Porque la honestidad (para los que mandan) consiste precisamente en permitir “lo que está permitido”, que es “manifestarse”.

Y es que, volviendo al Evangelio, la “causa de Jesús” no estuvo en lo que dijo (o dejó de decir) ante Herodes, ante Pilatos o ante la gente. El problema está en lo que hacemos y decimos ante los “hombres de la religión”, Ante los que han hecho de la religión el “instrumento de poder” más oculto y más eficaz. Precisamente cuando todo el mundo piensa que la religión está en crisis.
Está en crisis lo que dicen los curas. Lo que no está en crisis es lo que se callan los “hombres de la religión”. Los que han hecho del Evangelio una religión. Es decir, han convertido el “anhelo de justicia” (eso es el Evangelio) en “anhelo de poder” (eso es la religión). Es el anhelo que todos tenemos y en el que tiene su consistencia el sistema.

Por eso el sistema sabe que a la religión no se le toca. Y esa fue, ni más ni menos, la tentación suprema que superó Jesús (Mt 4, 8-10 par). El Evangelio va por otro camino. Exactamente el camino opuesto. Por eso Jesús nació en un pesebre y murió colgado de un palo, la cruz de los más indeseables. Y si ese era su proyecto, ¿de qué podía servir decirles a Herodes y a Pilatos que eran criminales? Lo que Jesús le dijo a la gente, cuando se enteró del crimen de Pilatos, no fue gritar que tenía que cambiar el gobernante tirano, sino afirmar que quienes tenían que cambiar eran los gobernados sumisos: “si no cambiáis de vida, vais a terminar todos igual” (Lc 13, 3). La sociedad no se arregla cambiando a los políticos, sino cambiándonos nosotros, los que vivimos anhelando, no la justicia que necesita el mundo, sino la sumisión al que nos manda lo que más nos gusta.

martes, 18 de diciembre de 2018

Principios para el discernimiento ético-político en el humanismo y la fe.

Principios filosóficos y teológicos que, con su enseñanza, nos muestra el Papa Francisco de la mano, entre otros, de Santo Tomás, el Doctor de la Iglesia más significativo y citado por el Papa.
Agustín Ortega

De ahí la trascendencia de reafirmar la vida con sentido y honrada, con un discernimiento crítico y militancia ética-política frente a todo este mal e injusticia; con un adecuado enfoque interdisciplinar en una buena base filosófica, antropológica, ética y espiritual en relación con la importancia de las ciencias sociales y humanas como es, por ejemplo, la psicología.

Todo ello es vital para una buena fundamentación, comprensión y praxis de los derechos humanos, en esta fecha del 10 de Diciembre.

Ahí tenemos toda la fecundidad de los principios filosóficos y teológicos que, con su enseñanza, nos muestra el Papa Francisco de la mano, entre otros, de Santo Tomás, el Doctor de la Iglesia más significativo y citado por el Papa.

Y que expresa todo ese humanismo espiritual, ético e integral, tal como nos transmite la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Francisco enseña estos principios o valores, que recoge lo más valioso de la filosofía y la teología, con una perspectiva claramente humanista y que, como vamos a ver, son muy importantes para la vida ética, social y política con su discernimiento. Y que sintonizan con corrientes muy significativas de pensamiento, como el personalismo o el latinoamericano.
Principios filosóficos y teológicos

Estos principios filosóficos y teológicos, que a continuación vamos a exponer, nos liberan de errores y patologías contenidas en los idealismos, modernismos, postmodernismos, populismos y totalitarismos.

El primer principio, la realidad está por encima de la idea, nos presenta el realismo filosófico y teológico, la pasión por la realidad. El ver y ser honrado con lo real, el hacernos cargo de la realidad. Una metafísica del ser y de la existencia, de la realidad con una antropología integral, que no inventa ni tergiversa lo real. Lo cual sucede, cuando el pensar y sentir no reconoce esta verdad de lo que es y existe, de la realidad, la verdad de lo real.

Es pues una filosofía y teología encarnada en la realidad. Religada al ser real que, en la mirada teológica cómo celebramos en la Navidad, tiene su luz en la Encarnación de Dios en Jesús de Nazaret. Dios en Jesús se ha encarnado en la realidadhumana, personal, social, histórica y trascendente, ha asumido todo lo real y humano para que se encarne la salvación liberadora de todo mal e injusticia.

Por tanto, la razón y el pensamiento se han de religar a la realidad, con un compromiso con lo real: con todo este ser de las cosas y del mundo, con la realidad material, física y corpórea, espiritual y trascendente; con el ser personal, humano, sociable, histórico y transido de alma, espíritu y trascendencia.

Tal como nos muestra la ley natural con su antropología integral, el ser humano tiene una naturaleza personal y social, corporal, política y espiritual. Una vida y dignidad sagrada e inviolable que siempre hay que respetar. En la diversidad y complementariedad social e interpersonal del hombre con la mujer que en el amor fiel fecunda la vida. Es la alegría de la familia con los hijos y las virtudes éticas en la caridad fraterna, responsabilidad y compromiso por el bien común, por la solidaridad, la paz y la justicia con los pobres.

Desde la fe, la vida y dignidad de todo ser humano adquiere tal sacralidad, valor y trascendencia ya que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, es hijo de Diospor la Gracia del Amor que lo libera de toda esclavitud u opresión.

El segundo principio, el todo es mayor que la parte, nos muestra ese ver y cosmovisión de lo real que es universal, inter-relacionada e integral. En donde la parte y el todo se unen confluyendo, lo local y lo global se entrelazan, el fragmento y la totalidad no se oponen sino que se fecundan en comunión. En la inter-relación y retro-alimentación de todo con todo, ya que todo está unido con todo. Es la perspectiva católica de lo universal, de la diversidad en la unidad que se trasciende en algo más (es “magis” tan ignaciano), en la búsqueda de más verdad, belleza y el bien mayor.

Hay que querer el bien más común y universal que, de forma solidaria, promueve el valor del destino universal de los bienes que está por encima de la propiedad, ya que la propiedad tiene un inherente carácter social y personal al mismo tiempo. Es el magis, a la mayor gloria de Dios que, desde la fe trinitaria, es comunión y amor solidario en las diversas Personas Divinas que se unen, que se entregan mutuamente. En contra de todo individualismo, corporativismo y nacionalismo insolidario.

Desde la ética y la fe católica, el amor universal, la fraternidad mundial, la solidaridad internacional, la paz y la justicia global con los pobres de la tierra, por ejemplo con los hermanos migrantes y refugiados, trasciende toda barrera, frontera, patria, nación…

El tercer principio, la unidad está antes que el conflicto, nos lleva a cargar con la realidad y sus sufrimientos, males e injusticias, con las luchas dramáticas entre el bien y el mal. En sentido teológico, es la conciencia de la pugna entre el Don de la Gracia y el egoísmo del pecado con su maldad e injusticia.

Asimismo, se expresa aquí el principio y virtud de la misericordia, el mismo Ser de Dios que es Amor y Misericordia. Por el que asumo todo este dolor e injusticia que padecen los otros, la pasión de los pueblos crucificados por el mal, injusticia y pecado del mundo. La unidad fraterna se rompe con la opresión e injusticia que se causa a los otros, la dominación y tiranía sobre los pueblos, las comunidades y los seres humanos.

Todas estas autoridades y leyes que niegan el bien común. Las estructuras sociales de pecado y los sistemas económicos perversos: que impiden la justicia y el valor del destino universal de los bienes, imponiendo el ídolo de la propiedad; que rechaza el principio del trabajo, con la dignidad del trabajador y sus derechos como es un salario justo, mediante la esclavitud de la idolatría del capital; que perpetran el pecado de la usura, con sus créditos abusivos e injustos, sacrificando la vida de las personas.

Por lo tanto, hay que realizar ese juzgar (juicio ético). Lo que, unido a la ley natural, lleva a valorar como injusto e inmoral todo aquello que va en contra de la vida y dignidad de la persona, que no promueve el amor y la justicia liberadora con los otros, con los pobres y pueblos. La fe y teología nos muestra al Dios de la vida que nos regala el ser, que nos dona la existencia. Y que se opone a todos estos falsos dioses idolátricos que dan muerte como el dinero, la codicia, el poder y poseer que sacrifican la existencia (ser) de los pueblos y los pobres.

El cuarto y último principio, el tiempo es superior al espacio, señala el dinamismo y trascendencia de lo real. Con los procesos emancipadores y liberadores de las personas, pueblos y pobres en la lucha por más vida, fraternidad solidaria y justicia. Frente a los espacios de poder y dominación.

Expresa ese principio humanista de la subsidiariedad que, en la clave de la opción por los pobres, significa que las personas, los pueblos y los pobres adquieren una verdadera libertad, siendo sujetos protagonistas de la misión y de su promoción liberadora e integral. Es el amor trascendente y liberador, que realiza la existencia de la santidad con la pobreza solidaria en la comunión de vida, bienes y luchas por la justicia con los pobres de la tierra. Frente a los ídolos de la riqueza-ser rico, poder, violencia y tener que esclavizan al ser persona, fraterna y solidaria.

Se nos manifiesta así la sociabilidad del ser humano con la virtud ética de la política, en el amor social y cívico. Expresando el inherente carácter público e histórico de la fe, es la virtud teologal de la caridad política que busca el bien común, los derechos humanos, la civilización del amor y la justicia con los pobres de la tierra. La caridad política que, unidad inseparablemente a la justicia social, va las causas de los males y problemas.

Restituyendo la opresión e injusticia que sufren los pueblos y los pobres, a los que se les roba y expolia sus bienes, recursos y capacidades para un desarrollo humano e integral. Es ese servicio y compromiso del amor solidario, que en lucha por la justicia con los pobres nos regala el sentido, la felicidad y la vida plena-eterna en la comunión con Dios.

Tal como nos trasmite la fe e iglesia con Francisco, es la vida y sabiduría de los santos entrañada en el Dios que se nos revela en Jesús Pobre-Crucificado. Y que en su Espíritu, nos regala el amor liberador, la verdad, la belleza, el bien y la justicia. En contra de los ídolos de la riqueza-ser rico, del tener y poder. El camino de la fe y de la Navidad no es otro que ese Jesús Encarnado en lo humano, el Cristo Pobre y Crucificado-Resucitado que, con su Espíritu de amor y justicia, nos dona su salvación liberadora de todo mal, esclavitud, pecado muerte e injusticia.

Fuente: loyolaandnews

lunes, 17 de diciembre de 2018

Creo en las estrellas de Navidad.


Miguel Ángel Mesa Bouzas

Creo en la paz del corazón y en el esfuerzo por llevar esa paz al mundo en que vivimos.
Creo que Belén es la Casa del Pan, un pan partido, repartido, compartido, para que no haya más hambre en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro mundo.
Creo en los pastores que escuchan la buena noticia y dónde se encuentra el «Dios con nosotros», que salen a su encuentro y, por lo tanto, comparten lo que son y tienen con los marginados y excluidos de nuestra sociedad.


Creo en las estrellas que ya murieron, pero que nos han dado vida y conducido a donde nos encontramos hoy, a lo que somos, a lo que anhelamos ser.

Creo en las estrellas que continúan naciendo y nos siguen abriendo nuevos caminos, inéditas sendas a recorrer, ilusiones que prender en nuestro ojal, destellos llenos de fulgor para nuestros ojos apagados.
Creo en la buena noticia de Jesús de Nazaret, la más profunda humanización del misterio del amor de Dios, en la alegría y la esperanza que nos infunde y, a través de nosotros, en los demás.
Creo en ese otro mundo posible que nos animó a construir, por la dignidad y la felicidad de los seres humanos, para eliminar la injusticia, el odio, el llanto, la desilusión.

Creo que la Navidad acontece cada día del año, cuando trabajamos por la paz y la justicia, por el amor encarnado, por una nueva humanidad más fraterna, libre, en paz. Junto a la naturaleza y el universo que nos rodean, nuestro verdadero hogar, en el que nacimos y al que volveremos, para ser de nuevo polvo de estrellas luminosas, ardientes.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Antje Jackelén, jefa de la Iglesia sueca: “Hay imágenes en el Antiguo Testamento que muestran a Dios como una mujer”.

Antje Jackelén retratada en la catedral de Upsala, ciudad 70 kilómetros al norte de Estocolmo. EVAN PANTIEL

Teóloga polémica y combativa, despacha a los críticos subrayando que su misión es difundir la “controvertida” palabra de Dios. Todo un carácter que ha llegado a la cima eclesiástica del país nórdico


ES LA PRIMERA mujer que llega a lo más alto de la Iglesia luterana de Suecia. La arzobispa Antje Jacke­lén, nacida en Alemania en 1955, fue la candidata más votada para el puesto hace cinco años. Desde entonces, su figura no ha sido ajena a la polémica por sus ideas en torno al papel de la religión en la sociedad moderna y por algunas de las concepciones teológicas que ha defendido. La etiqueta, sin embargo, no parece molestarle: “Mi labor es difundir la palabra de Dios, y a veces esta es controvertida. Lo que no me gusta es cuando se dice eso de mí para intentar silenciarla”, reflexiona en una salita del edificio que alberga la sede de la Iglesia luterana en Upsala, 70 kilómetros al norte de Estocolmo.

Jackelén, casada con un pastor luterano, con dos hijas y varios nietos, y casi 20.000 seguidores en Twit­ter, fue la última en incorporarse a un club de mujeres designadas para liderar sus Iglesias en Alemania, Noruega y Estados Unidos. Hasta entonces, Jackelén, que fue ordenada sacerdote en 1980, había ejercido como obispa en Lund, en el sur de Suecia.


“No debemos creer lo contrario de lo que nos dicta el cerebro. No podemos decirle a la gente que lo acalle cuando va a la iglesia”

Su despacho es moderno y luminoso, a pocos metros de la catedral de Upsala, de estilo gótico, la más grande del norte de Europa, donde están enterradas algunas de las personalidades más conocidas del país, como el rey Gustavo I. La jefa de la Iglesia sueca, de buena estatura y pelo blanco, viste un traje gris, camisa morada y alzacuellos, y habla con voz pausada mientras enseña el templo: “Tenemos que ayudar a la gente a entender aquello que no ­entiende”. Esa, opina, debe ser una de las grandes misiones de la religión en el siglo XXI.

El dogma de la virginidad de María es uno de los temas controvertidos que Jackelén no duda en abordar: “Si solo ves el nacimiento de Jesús como una cuestión biológica, no has comprendido nada. En la Biblia, dos evangelistas dicen que María es virgen, mientras que otros dos no lo dicen. Y aun así, ninguno de ellos duda de que Jesús es hijo de Dios, su reencarnación. Lo expresaron de diferentes formas. Esa es la cuestión. No deberíamos creer en contra de lo que nos dicta nuestro cerebro. No podemos decirle a la gente que lo hagan callar cuando vayan a la iglesia”.



El libro litúrgico que utiliza durante los servicios. EVAN PANTIEL


Sabe mucho Jackelén de la complicada relación entre la religión y las ciencias naturales. A ello ha dedicado buena parte de sus estudios académicos, que la llevaron a pasar una temporada en Chicago (Estados Unidos). Ella apoya la teoría de la evolución y está convencida de que es completamente compatible con la fe. “La gente suele decir que Darwin enfadó a la Iglesia. Pero eso no es exactamente así. Hubo teólogos que dijeron: ‘Vale, esta es la forma en la que Dios nos creó’. Esta manera de pensar amplía nuestra imagen de Dios, y eso es bueno”, apunta.

Quizá uno de los mayores retos a los que la religión hace frente hoy es la sencilla pregunta de cómo referirse a Dios de forma más incluyente. Algunos medios en Suecia llegaron a publicar que era la intención de la Iglesia que Jackelén preside eliminar el pronombre “Él” y el tratamiento “Señor” que dominan el discurso religioso y cambiarlos por un “ello” impersonal para borrar todo rastro de género. “No somos tan radicales, simplemente hemos preferido cambiar Él por Dios, pero también aparece Señor. Sobre este tema ha habido muchas noticias falsas”, suspira. “Que Dios está por encima de los géneros no es polémico. Todo el mundo [también los católicos] está de acuerdo con eso. Pero siempre nos referimos a Dios con un pronombre masculino. Es cierto que hay en la Biblia muchas imágenes de Dios como hombre, como padre. Pero también hay imágenes, incluso en el Antiguo Testamento, que muestran a Dios como una mujer. Incluso hay imágenes no humanas de Dios, como un león, una roca, un castillo. Creo que es arriesgado quedarse con una sola imagen de Dios porque nos limita”.


“Mi experiencia hubiera sido distinta de haberme llamado Anthony. La igualdad ha avanzado, pero hay trabajo por hacer”

Los retos a los que se enfrenta esta mujer no son pocos. La fe no atraviesa sus mejores momentos en Suecia. Aunque la Iglesia luterana contabiliza 6 millones de suecos entre sus miembros —antes de 1996, los niños de padres creyentes eran incluidos automáticamente en el registro— en un país de 10 millones de habitantes, la tendencia apunta a que cada vez acuden menos a misa, un fenómeno similar al que se da en el resto de Europa Occidental. En un estudio publicado en mayo de 2018 a nivel mundial por el Pew Research Center, un 52% de los encuestados en Suecia afirmaron que se consideraban cristianos, pero solo el 9% del total confesaban ser practicantes. Entre los jóvenes, la adhesión a la religión es todavía menor.


De estilo gótico, la catedral de Upsala, construida en torno a 1270, es la más grande del norte de Europa. En ella está enterrado el rey Gustavo I. EVAN PANTIEL


Darwin, la virginidad de la Virgen María, la Santa Trinidad… ¿Son estas ideas válidas en la actualidad? ¿Son necesarios los cambios para detener la sangría de fieles? “En 2.000 años de cristianismo, muchos de los planteamientos que vemos como cambios ya se han discutido antes”, explica. “La Santísima Trinidad, es decir, Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo, fue algo complicado de entender y defender durante el tiempo de la Ilustración, cuando cobró peso la razón. Estoy segura de que entonces algunos sacerdotes tuvieron dificultades para hablar de ello sin parecer estúpidos. ¿Una cosa que es una y tres a la vez? Pero en los ochenta llegó la teoría de la emergencia, que considera que el todo es más que la suma de las partes, la teoría del caos, los estudios sobre la complejidad… Y ahora estamos más preparados para buscar patrones relacionales. Eso encaja muy bien con pensar en Dios como un misterio de relaciones. No es algo que hayamos inventado. Siempre ha estado ahí. Hubo un tiempo en el que era muy difícil entenderlo y ahora eso ha cambiado”.

Jackelén se reunió con el papa Francisco en 2015. Entre católicos y luteranos hay muchas más diferencias que la ordenación de mujeres en el sacerdocio. Tienen concepciones distintas de las funciones y el papel que debe desempeñar el clero. Pero como primera mujer que encabeza la iglesia sueca, ¿se siente ella feminista? “Depende de la implicación que sientas que tiene esa palabra”, responde. “Lo primero de todo es que soy teóloga, líder de la Iglesia. He sido toda mi vida una mujer y he ocupado puestos en áreas tradicionalmente dominadas por los hombres”. Pionera, ¿también luchadora? “He experimentado y todavía experimento cosas en las que es fácil decir que, si mi nombre fuera Anthony, esto no habría pasado. Se ha avanzado en la igualdad, pero todavía queda mucho por hacer”. 


Antje Jackelén fotografiada en su despacho en la sede de la Iglesia luterana sueca, que preside desde junio de 2014. EVAN PANTIEL

Fuente: elpais.com

sábado, 15 de diciembre de 2018

Geopolítica: Michel Collon sobre China y la Nueva Ruta de la Seda (1)


*Hace poco leí el libro de Michel Collon (no traducido al castellano, porque abarca una temática muy específica de Francia) “Pourquoi Soral séduit”, donde hace una crítica a Alain Soral, intelectual cercano al ex-Frente Nacional (ahora llamado “Rassemblement National”). Lo que ocurre es que en este libro no se limita a rebatir las tesis del intelectual en cuestión, sino que explica de forma pedagógica, desde un enfoque marxista, un montón de cuestiones ligadas al mundo actual: capitalismo, guerras, geopolítica, clases sociales, etc. También tiene, en un capítulo dedicado a la guerra y las tesis geopolíticas de Zbigniew Brzezinski, algunos pasajes dedicados a China y su proyecto de “Nueva Ruta de la Seda”, sumamente interesantes, que no me he podido resistir a traducir. Por su extensión he decidido publicarlo en varias entregas. Si desean comprender por qué la “Nueva Ruta de la Seda” es tan importante para la República Popular China, lean esta entrada. Espero que la disfruten. 

Por qué China es el enemigo principal

Respondiendo a su pregunta, Brzezinski identifica ya en la época [Ndt: mediados de los años 90] el principal peligro para el imperialismo USA: “China podría ser el pilar de una alianza anti-hegemónica China – Rusia – Irán.”[1]

No son palabras en el aire. Brzezinski inspiró mucho a Bill Clinton, que fue presidente de los Estados Unidos de 1992 a 2000. El 7 de mayo de 1999, la US Aire Force ataca a la embajada china en Belgrado, causando tres muertos. Una aviso para Beijing, que había cometido el crimen de apoyar discretamente a Yugoslavia contra los bombardeos de la OTAN. Responsable de los bombardeos, el presidente Clinton declara por otra parte, al final de su segundo mandato: “Mi principal tema de preocupación hoy es China”. ¿Por qué China inquieta tanto a los responsables políticos estadounidenses? Por supuesto, la economía.

En realidad, la economía china posee tres características importantes:

1. Es la más competitiva del mundo desde hace 20 años. A principios de 2017, China exportaba tres veces más que los Estados Unidos. Y, notablemente, 10 veces más productos electrónicos.[2] Muy irónicamente, una “dictadura comunista que no comprende nada a la economía” no solamente ha conseguido sacar a 600 millones de personas de la pobreza, sino que también se ha convertido en el bote salvavidas de un capitalismo mundial en crisis, aunque siempre igual de arrogante. En realidad, como su economía es planificada centralmente y bastante bien organizada, China escapa a la anarquía general inevitable en el sistema capitalista.

2. Pobre en materias primas, China depende muy fuertemente de sus importaciones. Consume el 75% del cobre congoleño, 70% del hierro sudafricano, gran parte del petróleo y del gas de Medio Oriente y también de Rusia y de las repúblicas ex-soviéticas de Asia central.

3. Al haberse convertido en “la fábrica del mundo”, exporta numerosos bienes de consumo. Pero una revolución tecnológica le permite ahora pisar los talones de los sectores punteros de las economías más dinámicas. En 1950, los Estados Unidos producían el 27% de la riqueza del mundo. Hoy, menos del 20%. Durante el mismo periodo, China ha pasado del 4% al 13%. Allí está todo.

La clave: las rutas marítimas 

Este necesidad acuciante de materias primas – lejanas – es un gran punto débil de China. El politólogo Mohamed Hassan lo ha explicado muy bien: “China tiene una necesidad vital de recursos energéticos. Por lo que Washington busca controlar estos recursos para impedir que lleguen a China.”[3] Hoy se está librando una guerra no declarada para controlar las rutas del Océano Índico así como las rutas terrestres del continente asiático. Washington quiere tener la capacidad de bloquear el acceso de China al petróleo del Medio Oriente, al gas de Asia central, a los minerales y a los recursos agrícolas de África. Y para ello, el Océano Índico es la clave.

La importancia de las rutas marítimas no data de la última lluvia. El explorador británico Walter Raleigh (1552-1618) ya lo había expuesto: “Quien tiene el mar tiene el comercio del mundo; quien tiene el comercio del mundo tiene la riqueza del mundo; quien tiene la riqueza del mundo tiene el mundo mismo.” En la historia, ha sido gracias a flotas potentes que fueron construidos los grandes imperios: Inglaterra, España, Portugal, y hoy los Estados Unidos.

George Friedman, fundador de la agencia de información Stratfor, la más influyente en los Estados Unidos y próxima a la CIA, ha resumido la estrategia actual de Washington: “Los Estados Unidos tienen un interés fundamental. Controlan todos los océanos del mundo. Ninguna potencia ha hecho esto jamás. Gracias a ello, tenemos la posibilidad de invadir a la gente, y no tienen la posibilidad de invadirnos. Esto es una cosa muy buena. Mantener el control del mar, el control del espacio, es el fundamento de nuestro poder.”[4]

La “Ruta de la Seda” puede cambiar la cara del mundo…

Desde hace años, China se esfuerza por subsanar su laguna en lo que respecta a las materias primas. Quiere exportar su producción. Ha construido oleoductos y gasoductos desde Rusia y Kazajistán, ha mejorado sus relaciones con India y otros vecinos asiáticos, ha construido también nuevas instalaciones portuarias alrededor del Océano Índico, incluyendo el mayor puerto de la región en Hambantuta, Sri Lanka. Pero esto no es suficiente.

Las rutas comerciales actuales siendo lentas e insuficientes, Beijing ha lanzado un proyecto gigantesco: construir gigantescos “corredores” que permitirían unirla eficazmente a los demás continentes. La ruta terrestre estaría compuesta por trenes de alta velocidad, autopistas, oleoductos, y fibras ópticas de telecomunicación. Atravesando Asia central, uniría a Beijing a Moscú y podría ser prolongada a Irán, Turquía y… toda Europa. París, Bruselas y Berlín estarían así directamente conectadas a China y a las economías asiáticas.

En cuanto a las rutas marítimas, unirían China a África, a Europa e incluso a América Latina. Esto desarrollaría fuertemente las economías de todas estas regiones. El problema: este transporte marítimo moderno necesita puertos en aguas profundas que hay que instalar para permitir el abastecimiento y el paso rápido de los super-cargueros.

En la actualidad, el trayecto Shanghái – Rotterdam requiere un mes por el mar, menos de tres semanas en tren, y dos semanas en camión. Al mejorar las infraestructuras y reduciendo las paradas en las aduanas, la duración de los transportes terrestres se vería reducida a la mitad. En el plano ecológico, multiplicar los camiones no es muy responsable, pero esto es otro debate.

La antigua Ruta de la Seda, compuesta por pistas que unían China a Turquía, hizo la fortuna de numerosos países y mercaderes. La nueva Ruta de la Seda concierne a 65 países del mundo y 4.400 millones de personas. Puede cambiar la cara del mundo.

…y los Estados Unidos quieren sabotearla

En realidad, Beijing propone a los países del Sur que desarrollen sus economías al reforzar sus intercambios. Y a los países del Norte que encuentren salidas para sus fábricas, que han ralentizado su actividad. Para financiar todo esto, Beijing ha creado dos grandes bancos abiertos a los inversores extranjeros. Por supuesto, las empresas europeas – sobre todo alemanas – babean de alegría con la perspectiva de gigantescos contratos de construcción.

Los únicos que no se alegran son los Estados Unidos, excluidos y muy lejanos. Hacen todo lo posible por impedir a Beijing la organización de estas potentes relaciones económicas que ayudarían a numerosos países a desarrollarse. Una cosa de la que los Estados Unidos son incapaces porque sus multinacionales, al librar entre ellas una competencia feroz, sólo pueden pensar y actuar en términos de saqueo y dominación. Para los Estados Unidos, un comercio honesto es impensable e imposible. Esta es la razón por la cual China es, para los países africanos por ejemplo, un socio a menudo mucho más atractivo.

Todo esto explica por qué la administración Obama ha desplazado oficialmente el centro de gravedad de su política internacional: “Asia es el pivote de nuestra política internacional”, declaró. Claramente hablando, ¿qué significa esto? Que el 60% de la US Navy ha sido desplazada hacia el mar al sur de China para bloquear sus rutas marítimas. Que la construcción de nuevas bases aéreas y navales en Filipinas y en otros países está prevista para cercar a China. Que Washington se esfuerza en montar a los países vecinos contra Beijing utilizando la cuestión de las islas que permitirían extender sus aguas territoriales y asegurar las rutas marítimas. En este plano, Trump sigue a Obama y a Clinton.

Claramente, los Estados Unidos aplican la teoría de Friedman: la mano del mercado – es decir, las multinacionales USA – necesitan del puño escondido, a saber la flota, los marines y los bombarderos. Esta escalada política y militar estadounidense ha obligado a Beijing a dotarse de una flota capaz de contraatacar. Por lo tanto, los Estados Unidos han relanzado la carrera armamentística que tanto daño hizo en el pasado. Pero veamos a continuación, el otro componente del nuevo eje Beijing-Moscú.

[1] Zbigniew Brzezinski, Le grand échiquier, p. 263
[2] Oficina del representante USA para el comercio, Le Soir, 6 de julio de 2017.
[3] Michel Collon y Grégoire Lalieu, La stratégie du chaos, Investig'Action, Bruselas, 2011, p. 246
[4] Discurso ante el Chicago Council, 4 de febrero de 2015