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viernes, 25 de enero de 2019

¿Qué sucedió en la Cumbre de Comunicación de Cochabamba?

Por Equipo de Redacción Servindi
24 de enero, 2019.- Han transcurrido tres años desde la fallida Tercera Cumbre Continental de Comunicación Indígena del Abya Yala. Después de la exitosa experiencia iniciada en el Cauca, en Colombia (2010), así como de la esforzada Segunda Cumbre realizada en Oaxaca, Mexico (2013) se esperaba consolidar un fructífero proceso de diálogo continental en Cochabamba, Bolivia. 
Pero no fue así. La situación abortó en el secuestro del certamen por parte del aparato oficialista. Los que estuvieron allí pudieron observar de manera evidente la cooptación no solo de organizaciones indígenas y campesinas sino también de comunicadores, asesores y procesos de comunicación.
No solo han perdido su autonomía sino que se han descarrilado hacia el camino de secundar las iniciativas gobiernistas con la perspectiva de un provecho particular.
Felizmente, la reacción de comunicadores autónomos de Bolivia y la reacción de las delegaciones internacionales fue un proceso inédito de rescate de la dignidad.
Por eso, hemos reunido artículos referidos a dicho proceso, así como las declaraciones suscritas por el espacio propio autónomo en la cumbre, para refrescar la memoria, recordar los compromisos y reabrir el debate en aras de una reflexión que vaya más allá de las cumbres y que nos interrogue por los desafíos actuales y en perspectiva que enfrenta la comunicación desde y para los pueblos indígenas.   
Es bueno recordar que Perú asumió el compromiso de organizar durante el 2019 no una cumbre –palabra que se ha desgastado después de Cochabamba– sino un Encuentro Internacional de Comunicación Indígena, con sede en el Cusco, para reflexionar sobre los horizontes de la comunicación indígena e intercultural.
Creemos que el Año Internacional de las Lenguas Indígenas adoptado por las Naciones Unidas nos ofrece un marco alentador para enfatizar en la importancia de las lenguas originarias, el sentido y las posibilidades de la comunicación y el fortalecimiento de las identidades culturales para defender la vida y a la Madre Naturaleza.
Vivimos en un sistema global que nos conduce aceleradamente hacia una catástrofe climática que desafía a toda la humanidad. En este contexto crítico, urge reflexionar sobre la trascedencia de escuchar las voces de los pueblos originarios, intercambiar experiencias y articular estrategias que hagan más efectiva nuestras labores de comunicación. Aprender unos de otros para mejorar nuestro trabajo.
En estos próximos días la Red de Comunicadores Indígenas del Perú (REDCIP) celebrará una jornada regional en el Cusco para constituir una Comisión Organizadora local y lanzar una convocatoria para el Encuentro Internacional de Comunicación Indígena.
Esperamos que esta iniciativa, modesta en recursos pero con enormes ambiciones positivas, motive que otros colectivos y procesos horizontales y autónomos de comunicación dialoguemos y nos re-articulemos para fortalecernos desde los procesos de base y fortalecer nuestro compromiso cotidiano con la agenda política de nuestros pueblos.
A continuación compartimos la presentación y el enlace para descargar el boletín temático:
  

Cochabamba: La Cumbre Secuestrada

Presentación

Compartimos un conjunto de artículos en torno a la fallida Cumbre Continental de Comunicación Indígena del Abya Yala realizada el 2016 en Cochabamba, Bolivia.
Teóricamente era la Tercera Cumbre luego de la Primera realizada el 2010 en el Cauca, Colombia y la Segunda Cumbre realizada en Oaxaca, México, en 2013. Lamentablemente, y muy a nuestro pesar, los afanes de cooptación política del gobierno de Evo Morales desnaturalizaron por completo el evento y lo echaron a perder.
Ante la imposibilidad de contar con un espacio de discusión plural y con libertad para temas prioritarios que respondían a la realidad o situación de cada pueblo y país, las delegaciones internacionales se vieron obligadas a improvisar un espacio propio alternativo, ubicado en los exteriores del recinto, al aire libre, donde deliberaron y rescataron el verdadero espíritu de la Cumbre. En este boletín encontrarán los reportes y enlaces a videos y audios sobre el tema.
Publicamos este boletín temático considerando que uno de los acuerdos del espacio alternativo a la Cumbre Secuestrada fue realizar en el año 2019 –no una cumbre- sino un Encuentro Internacional de Comunicación Indígena, con sede en la ciudad del Cusco, en Perú.
Se fijó como propósito de dicho encuentro hacer un análisis exhaustivo de los aportes de las cumbres anteriores y reflexionar sobre los procesos de la comunicación indígena en el plano internacional, sin cooptaciones gobiernistas de por medio, y en el marco del espíritu reivindicativo y autónomo forjado en las dos primeras cumbres.
La necesidad de efectuar dicha reflexión es tanto más actual considerando el contexto de agresión a la Madre Naturaleza, el agravamiento de la catástrofe climática que pone en agenda la crisis civilizatoria y los cambios y tendencias políticas que amenazan con recortar aún más los derechos colectivos de los pueblos originarios, entre estos, el derecho a la comunicación.
Consideramos que a tres años de la fallida Cumbre de Cochabamba el movimiento indígena en general, y los comunicadores indígenas en particular, necesitamos reflexionar sobre los procesos de comunicación y encauzar nuestros esfuerzos para hacerla más efectiva y pueda responder a la altura de las necesidades de los procesos de nuestros pueblos.
Necesitamos retomar el sentido y la palabra esencial que nos motiva a los comunicadores/as hacer del ejercicio de la comunicación el motivo de nuestras vidas. Más aún, considerando que el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, decretado por las Naciones Unidas, coloca en la agenda internacional un tema esencial para la identidad y la comunicación de los pueblos.
Hemos dividido el boletín en tres partes. La primera concierne a la evaluación crítica de la Cumbre, acompañada de los testimonios y documentos principalmente generados por el espacio alternativo.
La segunda, presenta las notas informativas previas a la cumbre, en las que se podrá observar el esfuerzo desplegado desde Perú por contribuir al proceso de la Cumbre de Cochabamba, incluso organizando una Pre Cumbre que fue totalmente ignorada por los organizadores bolivianos.
La tercera parte, contiene algunos artículos y notas referidas al proceso en general y enlaces a otras notas relacionadas.
A tres años de la Cumbre de Cochabamba esperamos contribuir a la reflexión colectiva y a retomar los procesos a fin de fortalecer la comunicación indígena desde los pueblos y para los pueblos, para defender la vida y los territorios. Este es nuestro compromiso.

Descargue boletin en el siguiente enlace:
Fuente: Servindi

martes, 15 de noviembre de 2016

III Cumbre Continental de Comunicación Indígena.


Más de mil delegados participarán, entre el 15 y el 19 de noviembre de este año 2016, en la III Cumbre Continental de Comunicación Indígena, a realizarse en la localidad boliviana de Tiquipaya, Cochabamba, con el objetivo de debatir las bases de un nuevo sistema comunicacional regional que fomente el diálogo, el intercambio y la unidad.

En la cumbre se debatirá sobre diversos temas, entre ellos: descolonización en la comunicación para el Vivir Bien, legislación y políticas públicas, formación integral, coordinación y mecanismos de enlace continental, equidad de género, soberanía y desafío tecnológico; interculturalidad y defensa de la Madre Tierra, la Autonomía y los Derechos Indígenas, reseña la web del evento.

También están pautados actos culturales con una variedad de expresiones artísticas y la proyección de trabajos audiovisuales de los participantes nacionales e internacionales.

Esta cumbre es organizada por el Pacto de Unidad de Bolivia, en alianza con el Ministerio de Comunicación del Estado Plurinacional boliviano.

Es un evento que se realiza cada tres años en sedes distintas. El primer encuentro se efectuó en el Cauca, Colombia, y el segundo en Santa María Tlahuitoltepec, en Oaxaca, México.

La realización de la Cumbre Continental de Comunicación Indígena es un mandato de la IV Cumbre de los Pueblos realizada en Puno, Perú, en mayo de 2009, que planteó la necesidad de compartir las experiencias, revisar la memoria y los procesos de comunicación frente a las realidades que viven los pueblos originarios.}
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Fuente: Servindi

jueves, 19 de junio de 2014

La formación política: herramienta para el cambio, instrumento para la resistencia.


Uno de los debates fundamentales giró en torno a la naturaleza y los objetivos que los procesos de formación política tienen, en función de las coyunturas políticas que se viven en cada país


Abya Yala, 18 de junio, 2014.- En el marco del III Encuentro Internacional de Escuelas Indígenas de Formación Política (EIFP), celebrado en Cochabamba, Bolivia, entre el 1 y el 6 de junio se plantearon distintas cuestiones que afectan al desempeño de estas experiencias y que influyen en su capacidad de participar en cambios estructurales en beneficio de los pueblos.

Uno de los debates fundamentales giró en torno a la naturaleza y los objetivos que los procesos de formación política tienen, en función de las coyunturas políticas que se viven en cada país. Dichas coyunturas son heterogéneas y extremadamente complejas y sin duda condicionan las propuestas de las escuelas, sus metodologías y sus contenidos.

Por un lado, en países como Colombia y Guatemala, donde los pueblos indígenas enfrentan un escenario de conflicto profundo que se concreta en forma de agresiones permanentes, de criminalización contra los movimientos sociales y de exclusión étnica y de género, las escuelas se convierten en un instrumento imprescindible para la resistencia cultural y popular. Para mantener la identidad, para defender el territorio y, en muchos casos, para levantar la defensa de la vida física de dirigentes y comunidades que viven en permanente amenaza.

En el lado opuesto está Bolivia. Aquí las escuelas han jugado y juegan un papel fundamental en la construcción del proceso de transformación que -con innumerables contradicciones- está en marcha. Y lo hacen formando a dirigentes que ejercen cargos institucionales y fortaleciendo a unas comunidades cada vez más empoderadas, que necesitan insumos para la elaboración de sus planes de vida y sus proyectos de autonomía.

En este camino, también deben enfrentar enormes retos, como el riesgo real de cooptación de dirigentes, la naturaleza colonial y patriarcal que persiste en el Estado y las contradicciones de un Gobierno y unas instituciones públicas deudoras de un modelo extractivista que únicamente con la presión social abordan políticas realmente transformadoras.

Finalmente, encontramos la compleja situación que atraviesan las escuelas indígenas en el Ecuador. Mientras el discurso del Gobierno se sigue situando en el eje del Sumak Kawsay y la construcción de un Estado Plurinacional, la práctica de las instituciones está atacando las líneas de flotación del movimiento indígena.

Así, recientemente, una decisión política obligó a la clausura de la Universidad Intercultural Amawtay Wasi y otra, acabó con el sistema de educación intercultural bilingüe que funcionaba incluso bajo Gobiernos neoliberales.

Frente a todo ello, las escuelas asumen un doble desafío: por un lado, desvelar las contradicciones y la incoherencia de un proceso que se autodefine como transformador y por otro, seguir avanzando en la construcción de la alternativa. “Necesitamos una verdadera revolución desde la educación, es decir, una formación realmente comunitaria, que tome en cuenta los distintos saberes de los pueblos.”

No obstante y a pesar de todas las diferencias existentes, las escuelas sí comparten entre ellas un objetivo: la reconstrucción y la defensa de la autonomía de los pueblos indígenas. Autonomía territorial, pero también política y económica.

Y para ello, como señala Clemente Salazar -dirigente de base de las Comunidades Interculturales de Bolivia y participante en la Escuela de Formación de CEFREC- “necesitamos una verdadera revolución desde la educación, es decir, una formación realmente comunitaria, que tome en cuenta los distintos saberes de los pueblos”.

Luis Macas, director del Instituto Científico de Culturas Indígenas (ICCI), abunda en esta idea: “lo que se hace en estos espacios formativos es complementar el conocimiento comunitario, no suplirlo. Los temas son decididos por las organizaciones locales, en base a las necesidades de cada comunidad”. Y ello desde la certeza de que “no vamos a transformar la realidad a través de la escuela tradicional, que es colonial”.

Rosalba Velasco, de la Casa de Pensamiento de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, (ACIN), de Colombia, concreta lo que esto significa: “más que una escuela, se trata de procesos formativos levantados desde las comunidades”, procesos de largo plazo que fortalecen al movimiento indígena y que deben ser asumidos por las organizaciones y las autoridades propias como un aporte fundamental para su propuesta de transformación.

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Otras noticias:

domingo, 6 de mayo de 2012

América Latina: El derecho humano al agua desde una mirada rural.


Por Elizabeth Vargas*
En marzo se han realizado eventos importantes sobre el agua a nivel mundial: el Foro Mundial del Agua, el Foro Alternativo Mundial del Agua y la celebración del Día Mundial del Agua. Los mensajes comunes en estos dos últimos fueron la necesidad de seguir luchando contra la mercantilización del agua, la reivindicación del agua como derecho humano y las alternativas para la aplicación efectiva de este derecho.
Participar en el Foro Alternativo Mundial del Agua me permitió conocer de cerca el movimiento social mundial por hacer efectiva la aplicación del agua como derecho humano. Durante el Foro, mi inquietud estaba centrada en ver dónde encajaban las temáticas que hacían al ámbito rural y al riego, pues daba la impresión que todo el debate estaba centrado en temas urbanos y de agua potable. Entonces ¿qué sentido tenía este tema (el agua como derecho humano) para el área rural? Puedo mencionar dos aspectos que me parecen relevantes para debatir este tema desde una mirada rural. El primero referido al uso del agua en un determinado territorio y el segundo referido a la gestión del riego.
Tanto las Naciones Unidas como la Constitución Política del Estado (CPE) de Bolivia, reconocen el agua como derecho humano; la CPE indica además que es “un derecho fundamentalísimo para la vida”. Este reconocimiento nos lleva al debate sobre cómo garantizar un acceso equitativo, considerando los diferentes usos del agua (consumo humano, animal, agricultura, industrias extractivas, etc.) y considerando que se trata de un recurso escaso. Así, sobre el primer aspecto planteado (el uso de agua en un determinado territorio) tenemos que en Bolivia, 3 de cada 4 bolivianos viven en el altiplano y valles, zonas donde el uso del agua es restringido debido a su escasez, ya que la temporada lluviosa es de apenas 3 a 4 meses por año.
La falta de consenso entre usuarios del agua genera conflictos, vulneración de derechos colectivos y la vulneración misma del derecho humano al agua. Por ejemplo se puede mencionar la tensión del uso de agua en la minería contra la agricultura, citando el caso de la mina Bolívar, donde según el sitio web de Colectivo Casa, comunidades del Municipio Antequera (Oruro), denunciaron la disminución del volumen de aguas superficiales y subterráneas, contaminación de tierras comunitarias de origen y la vulneración del derecho a la consulta por parte la empresa Minera Bolívar R.C. De hecho, la misma empresa minera declaraba que 73 por ciento de las aguas que usa proviene de aguas subterráneas y 27 por ciento, de aguas superficiales; añade que sus descargas residuales al río Antequera alcanzan a 2.245 metros cúbicos por año.
Este simple ejemplo muestra la seria vulneración de los derechos colectivos de pueblos campesinos indígenas y la inequidad que se genera en el acceso al agua por las concesiones mineras. Por tanto, cuando se habla del acceso equitativo al agua y acceso al riego, es importante hacerlo con una mirada de cuenca y territorio, considerando los diferentes usos, actores y relaciones de poder que existen en un determinado espacio territorial; garantizando además el cumplimiento de otros derechos colectivos como el derecho a la consulta previa. Un experto en justicia hídrica decía: “El problema no es la escasez del agua sino su mala distribución”.
En el segundo aspecto, sobre la gestión del riego, el derecho al agua varía según el tipo de propiedad del sistema de riego, que puede ser comunal, colectivo o privado, lo que determina también la forma de gestión del agua.
La mayoría de los sistemas de riego en Bolivia se encuentran bajo gestión colectiva, donde una colectividad se organiza en torno a un sistema de riego común[1]. Los investigadores sobre derecho al agua arguyen que esta forma de gestión muchas veces podría alterar formas gestión comunal tradicional de gestión del agua, generando situaciones de diferenciación y exclusión. Para complementar, indican que las formas de gestión comunal protegen el derecho al agua para todos los miembros, acercándose más a situaciones de respeto y a la aplicación efectiva del derecho humano al agua.
Si eso es así, los proyectos de riego impulsados por el Gobierno o las ONG deberían prestar más atención a formas de gestión local tradicional para fortalecer procesos de acceso equitativo al agua. Para ello, es importante conocer más a fondo la cultura local en cuanto a formas de manejo de los recursos naturales y sus formas de acceso al agua para fortalecer la gestión equitativa, sin olvidar a los actores vulnerables como mujeres, jóvenes y ancianos.
Los dos aspectos analizados muestran la complejidad de la aplicación del derecho humano al agua si se lo aborda desde el ámbito rural y el riego campesino; hay muchos temas por analizar y estudiar para hacer propuestas que conlleven a la aplicación efectiva de este derecho. Esto es especialmente importante en el actual contexto donde se construye una Ley de Aguas en Bolivia y donde se evidencian tensiones entre visiones de desarrollo extractivistas contra las que postulan armonía con la naturaleza), donde la imposición de uno u otro modelo afectan las posibilidades de la aplicación efectiva del agua como derecho humano.
[1]Gutiérrez Pérez, Zulema (2010) “Procesos de resistencia. Acomodo y cambio en las concepciones y en el ejercicio de los derechos al agua en Bolivia”; en Bustamante, Rocío, ed. Lo Colectivo y el agua: Entre los derechos y las prácticas. Lima: IEP; Concertación. Serie Agua y Sociedad, 13.

* Elizabeth Vargas es Directora de Cipca Cochabamba

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Fuente: Servindi