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miércoles, 15 de agosto de 2018

Ágora de los pueblos latinoamericanos.


Por: Marcelo Barros

En esos días (de 14 a 16) en Santiago, protegidos por la bella cordillera, hermanos y hermanas de todo el continente estarán reunidos en un encuentro que quiere establecer una alianza de ciudadanos/as de diversos países latinoamericanos para un nuevo pacto de la humanidad. El seminario internacional “Clamores del Sur” – una nueva humanidad habita la Casa Común - es patrocinado por organismos de la Iglesia Católica y de la sociedad civil. 

Todos están de acuerdo con la fragilidad de los organismos internacionales de la ONU. Es urgente una nueva integración de los ciudadanos de la Tierra, organizados desde las comunidades más pobres y en función de la vida y de la paz. Ya en 1826, en el congreso de Panamá, Simón Bolívar, inspirado en el sistema de confederación de las antiguas ciudades griegas (anfictionismo), propuso formar en el continente que los indios llaman Abya Yala una grande patria nuestra, una comunidad de naciones hermanas. No era solamente una estrategia de defensa militar o de comercio integrado. Era una alianza de solidaridad entre los pueblos. “La agenda del Congreso Anfictiónico de Panamá proponía el apoyo a la independencia de los países, la abolición de la esclavitud en todo territorio confederado y organizar un cuerpo de normas de derecho internacional”(Tricontinental, 174/ 2012, La Habana).

En la década pasada, ese sueño de integración, que el libertador no pudo ver plenamente organizado, si concretizó a través de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y otros organismos de integración continental. El nuevo bolivarianismo, animado por el presidente Hugo Chávez, si propone a fortalecer una integración hermana de todos los países latinoamericanos y caribeños. Eso supone la victoria en contra todo tipo de colonialismos y un caminar hacía un nuevo socialismo, radicalmente democrático y con la cara de nuestros pueblos.

Ese camino empezado en el inicio del siglo pudo funcionar hasta pocos años. Actualmente, la mayoría de los gobernantes que han conquistado el poder en nuestros países es conservadora y favorable al imperio norteamericano. Hicieran con que todo volviera à los niveles de los años 80. Ahora, mismo sin contar con muchos gobiernos favorables, ciudadanos/as de diversos puntos del continente si unen para una ágora, una nueva base de alianza de la humanidad solidaria. Los retos son inmensos y el camino aún es largo. Sin embargo, quien cree en Dios percibe que su proyecto para la humanidad es la unidad y la solidaridad de todos hombres y mujeres, como hermanos y hermanas en una sola familia humana. 

Imagen: https://www.pinterest.es/pin/544583779914925990/

viernes, 24 de octubre de 2014

Guatemala y Honduras: La disolución de los derechos humanos y la depredación de defensores


Ollantay Itzamná

Los griegos enseñaron que los derechos humanos son principios éticos innatos a todo ser humano, y conforme despierta la razón, sus portadores van tomando consciencia y ejerciéndolos. Siglos después, los europeos inculcaron que los humanos tienen derechos en la medida que el Legislador los va otorgando.
A los primeros se los denominó iusnaturalistas. A los segundos, iuspositivistas. En el primer caso, los estados sólo reconocen derechos ya preexistentes. En el segundo, son los estados quienes crean y otorgan los derechos. Es importante este detalle sobre el origen, porque de ello depende quién o cómo se defiende los derechos.

Las religiones, en especial las monoteístas, tarde ingresaron en el debate de los derechos humanos. La Iglesia Católica, por ejemplo, hasta casi finalizado el siglo XIX, siguió concibiendo los derechos humanos como una doctrina “pestilente” (Sylabus de Pío IX).

Para los pueblos de Abya Yala, el asunto es un tanto distinto. Nosotros asumimos que los derechos no son monopolio exclusivo de los humanos, sino una cualidad universal compartida por todos los seres que coexistimos en la comunidad cósmica. Estos derechos compartidos tienen su origen y su historia en la misma cosmogénesis. De allí proviene la razón de ser de la fraternidad cósmica.

La diferencia entre humanos y los demás seres no es ontológica, sino deontológica (deber ser). Por nuestra condición de consciencia diferenciada, estamos llamados a ser cuidadores, jardineros (criadores) de los derechos de toda la comunidad cósmica. Los derechos humanos dependen de los derechos de la Madre Tierra.

Derechos humanos aparentes en la era de los estados naciones

El derecho positivo internacional, y los estados naciones actuales, presas de la filosofía antropocéntrica y especista, progresivamente fueron reconociendo y legislando sólo los derechos humanos con carácter universal. Pero, incluso el carácter universal de los derechos humanos no es más que una falacia. No sólo porque los mecanismos y procedimientos de aplicabilidad de dichos derechos son altamente racistas y nortecéntricas, sino porque las sociedades adineradas del Norte mantienen su estilo de vida gracias a la sistemática violación de los derechos de las sociedades del Sur.

A esto se suma que el carácter antropocéntrico y especista de los derechos humanos positivos ha dañado al límite la capacidad autoregulativa y regenerativa del planeta (negando sistemáticamente los derechos a nuestra Madre Tierra), al límite de colapsarla. Quizás porque jamás se dieron cuenta que nuestros derechos dependen de los derechos de la Madre Tierra

Situación de los derechos humanos en Guatemala y Honduras

Guatemala y Honduras, países protegidos y consentidos por el Estado “adalid” y “defensor universal” de los derechos humanos, es una evidencia del fracaso del discurso humanista del Norte. En estos países, al igual que en muchos otros, el Norte y Europa jamás permitieron procesos de cambios sociopolíticos estructurales tendientes a universalizar los derechos para todos los humanos, porque ello implicaba afectar los privilegios de sus agentes económicos.

Al grado que en estos estados naciones casi bicentenarios, el derecho humano más elemental como es el derecho a la vida se constituye en un privilegio existencial que cada quien debe preservarla a cada instante.

Guatemala y Honduras, al igual que otros países, firmaron y ratificaron casi la totalidad de los convenios y declaraciones internacionales referentes a los derechos humanos. En sus ordenamientos jurídicos incorporaron incluso hasta los derechos humanos de la tercera generación. Pero, en ninguna otra época de la historia, en esta tierra donde florecieron milenarias civilizaciones, el valor de la vida humana se ha devaluado tanto como ahora.

Ni tan siquiera en el período que duró la invasión militar española (siglo XVI) o norteamericana (siglo XX, dictaduras y genocidios) se llegó a asesinar a bala a un promedio de 20 a 25 personas por día, como ocurre ahora. La situación es aún más escalofriante si le ponemos atención a las silenciosas muertes diarias por cáncer, diabetes, desnutrición, etc. ¿Dónde están los derechos humanos para ellos/as? ¿Dónde está el Estado de Derecho para ellos/as?

No se cuenta con defensores profesionales de derechos para este contexto. Las y los agentes técnicos-profesionales juristas apenas estaban capacitados para defender el derecho a la propiedad. En las universidades no se forman a abogados defensores para los derechos sociales, ni económicos, mucho menos para los ecológicos, ni para los derechos colectivos de los pueblos.

El sistema neoliberal disolvió a los estados, activó la violencia generalizada y expulsa a la diáspora a guatemaltecos y hondureños

En estos países, los estados naciones, en su origen e historia, fueron esencialmente racistas, clasistas, machistas y especistas. Los estados se constituyeron como herramientas para la acumulación de los privilegios de unos pocos, y para la dominación material y cultural de las grandes mayorías.

Por aquí, la democracia y la ciudadanía no pasaron de ser retórica. En los hechos, las grandes mayorías jamás dejaron de ser súbditos obedientes y creyentes de las élites violentas. Los grupos de poder utilizaron y utilizan a las iglesias, escuelas, leyes, entidades públicas, organizaciones políticas, medios de información, etc., para anular el pensamiento, la memoria y la dignidad de los pueblos. En estos territorios no se pudo consolidar el Estado nación, ni la ciudadanía. Por tanto, tampoco el cumplimiento y ejercicio de derechos. Las personas saben de memoria la Biblia, pero de sus derechos, casi nada.

En estas condiciones llegó la imposición del sistema neoliberal para despojar los bienes y derechos que la colonia española y norteamericana no habían logrado llevarse consigo. Esta tercera invasión de corporaciones desterritorializadas, en menos de dos décadas, diluyó y diluye casi por completo los derechos humanos, de primera, segunda, tercera, hasta de la cuarta generación.

El principal enemigo del sistema neoliberal era y es el Estado de Derecho y la ciudadanía (con derechos). Por tanto, achicar o aniquilar el Estado de Derecho (convertirlo en su gendarme), y transformar a “ciudadanía” en consumidores, era el objetivo principal de este sistema. En el caso de Guatemala y Honduras, con aparentes Estados de Derecho, y ciudadanía casi inexistente, el neoliberalismo no tuvo mayor oposición para sus objetivos.

Pero, lo que quizás no contemplaron los promotores de la nueva religión neoliberal fue que los estados aparentes no tenían suficiente autoridad como para subordinar a los pueblos a los intereses de los nuevos amos.

En estos casi dos décadas de la omnipotencia de la religión neoliberal, el desempleo galopante, el crecimiento sin precedentes de la brecha entre ricos y empobrecidos, la destrucción de ecosistemas y expulsión de poblaciones enteras de sus territorios, la corrupción endémica en el sistema judicial, legislativo y ejecutivo, etc., generaron una violenta desintegración de las sociedades. Territorios completos quedaron bajo el control total de la industria del narcotráfico y el crimen organizado.

La incertidumbre y el libre mercado de armas obligaron a la gente a armarse. Al grado que la autoridad legal no sólo se diluye irremediablemente, sino las personas resuelven sus conflictos interpersonales a bala y machete. Las pequeñas empresas pagan doble impuesto (impuesto de guerra al crimen organizado, e impuesto fiscal al Estado).

Muchas otras empresas privadas simplemente abandonan estos países al no poder lidiar con la violencia generalizada. Al mismo tiempo, millones de guatemaltecos y hondureños son expulsados por el sistema neoliberal hacia la trágica ruta al Norte. En fin, algunos agentes del sistema neoliberal incluso hacen dinero con la industria de la violencia y de la estampida migratoria.

A esta incertidumbre existencial, producto de la disolución de las instituciones estatales y la violenta desintegración de las sociedades, se suma la incertidumbre alimenticia, climática, hídrica, etc. Guatemala y Honduras, países tropicales y muy sensibles a las variaciones hidrometeorológicas se encuentran catalogados como países de riesgo climático límite superados sólo por otros como Bangladesh. El control del agua y de la tierra está activando conflictos violentos entre ricos y empobrecidos. Las sequías y huracanes generan tantas perdidas económicas que el PIB de estos países se reduce más año que pasa.

Defensores/as de derechos, enemigos internos de los estados

En este contexto de las consecuencias del sistema neoliberal la tarea de la defensa de los derechos, y la defensa de las y los defensores de derechos se encuentra en alerta roja. No únicamente porque los agentes del sistema neoliberal (empresarios hidromineros, palmeros, cañeros, etc.) catean a defensores de derechos como los enemigos de “su desarrollo”, sino porque los mismos gobernantes consideran que la defensa de los derechos es una actividad subversiva en contra de la seguridad interna del país. Es decir, en estos dos países, el o la defensora de derechos es “enemigo interno del Estado”.

Esta es otra evidencia de la falacia de la vigencia de los derechos humanos en estos países. Las personas conscientes, individual o colectivamente, se atreven a defender los derechos, ante el silencio cómplice o permisivo de los estados (llamados a garantizar dichos derechos), pero, el propio Estado, lejos de agradecer y promover defensores, los criminaliza. Sólo porque los derechos humanos y sus defensores se constituyen en un estorbo para el funcionamiento del sistema neoliberal.

Es estos países se persigue, encarcela y asesina a defensores/as como si se tratase de cualquier escoria de la sociedad. Lejos de investigar a los culpables se los premia con la impunidad. Y así, el anti sujeto se impone en el imaginario colectivo generando miedo y sumisión.

Pueblos indígenas en defensa de los territorios

Ante la ausencia de la “ciudadanía” organizada para defender los derechos humanos anulados por el sistema neoliberal, surgen con fuerza y de manera simultánea los “no ciudadanos” para defenderse y defender los derechos en estos países. Estos sujetos colectivos “no ciudadanos” son los pueblos indígenas, quienes jamás formaron parte de los estados racistas, ni fueron tomados en cuenta como ciudadanos.

Estos pueblos, que en Guatemala son mayoría demográfica, y en Honduras una minoría casi anulada, se articulan localmente alrededor de los derechos colectivos reconocidos en el convenio 169 de la OIT y en la Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Derechos como el de Tierra-Territorio, Consulta Previa y Autodeterminación son las banderas con las que estos nuevos sujetos sociopolíticos intentan frenar el avance de la rearticulación del capital por despojo y expulsión emprendida por las empresas y corporaciones neoliberales.

Los proyectos de minería, hidroélectricas, expansión del sistema eléctrico plan Puebla-Panamá, monocultivos, etc. son resistidos pacíficamente por las comunidades y pueblos organizados. Pero, la reacción de los estados (gendarmes de las empresas privadas) tampoco se deja esperar. Asesinan selectivamente a las y los dirigentes. Persiguen penalmente a cuantos se movilizan en resistencia. Pero, la resistencia indígena sigue y crece más en Guatemala que en Honduras.

Los pueblos indígenas al defender el el territorio, no sólo están defendiendo el derecho que tiene el pueblo al agua, a los bosques, al suelo, a las identidades culturales, etc., sino desde la perspectiva de la integralidad o de la fraternidad cósmica todos los seres que cohabitan en el territorio tienen derechos. Y, del cumplimiento de esos derechos depende la satisfacción del bienestar y los derechos humanos. Este es el sentido de la propuesta de la reconstitución de las territorialidades. Por eso, los procesos de la resistencia colectiva en defensa de los territorios están hilvanados por vivencias y reencuentros con las y los ajaus, las y los formadores, las y los ancestros, etc.

En aquellas ceremonias mayas, casi clandestinas, las y los presentes en resistencia comparten sus comidas y bebidas para fortalecerse como sujetos colectivos. Al mismo tiempo, dan de comer y beber a los ajaus (espíritus protectores de las fuentes de agua, de los cerros, de los bosques, de las personas), a las y los ancestros, a las y los mártires, para así todos juntos fortalecerse y mantenerse en la defensa de los derechos que asisten a toda la comunidad cósmica.

Aún no existen leyes especiales sobre los derechos colectivos de los pueblos indígenas, mucho menos de los derechos de la Madre Tierra. Pero, las acciones colectivas de resistencia en defensa de estos derechos no sólo manifiestan la desobediencia creciente, sino la proclamación de que “los derechos de la Madre Tierra y de los pueblos no dependen de la voluntad estatal. Mucho menos cuando el Estado es excluyente y racista con los “no ciudadanos”.

Éste es el sentido de la defensa de los derechos colectivos de los pueblos y de la Madre Tierra. En un contexto en el que el sistema neoliberal diluye los derechos humanos, y los estados declaran como sus enemigos internos a todo defensor/a de derechos, los nuevos sujeto colectivos se levantan con un planteamiento inesperado para el sistema: la reconstitución de los territorios para garantizar por sí mismos los derechos para todos/as en esas unidades territoriales.

jueves, 19 de junio de 2014

La formación política: herramienta para el cambio, instrumento para la resistencia.


Uno de los debates fundamentales giró en torno a la naturaleza y los objetivos que los procesos de formación política tienen, en función de las coyunturas políticas que se viven en cada país


Abya Yala, 18 de junio, 2014.- En el marco del III Encuentro Internacional de Escuelas Indígenas de Formación Política (EIFP), celebrado en Cochabamba, Bolivia, entre el 1 y el 6 de junio se plantearon distintas cuestiones que afectan al desempeño de estas experiencias y que influyen en su capacidad de participar en cambios estructurales en beneficio de los pueblos.

Uno de los debates fundamentales giró en torno a la naturaleza y los objetivos que los procesos de formación política tienen, en función de las coyunturas políticas que se viven en cada país. Dichas coyunturas son heterogéneas y extremadamente complejas y sin duda condicionan las propuestas de las escuelas, sus metodologías y sus contenidos.

Por un lado, en países como Colombia y Guatemala, donde los pueblos indígenas enfrentan un escenario de conflicto profundo que se concreta en forma de agresiones permanentes, de criminalización contra los movimientos sociales y de exclusión étnica y de género, las escuelas se convierten en un instrumento imprescindible para la resistencia cultural y popular. Para mantener la identidad, para defender el territorio y, en muchos casos, para levantar la defensa de la vida física de dirigentes y comunidades que viven en permanente amenaza.

En el lado opuesto está Bolivia. Aquí las escuelas han jugado y juegan un papel fundamental en la construcción del proceso de transformación que -con innumerables contradicciones- está en marcha. Y lo hacen formando a dirigentes que ejercen cargos institucionales y fortaleciendo a unas comunidades cada vez más empoderadas, que necesitan insumos para la elaboración de sus planes de vida y sus proyectos de autonomía.

En este camino, también deben enfrentar enormes retos, como el riesgo real de cooptación de dirigentes, la naturaleza colonial y patriarcal que persiste en el Estado y las contradicciones de un Gobierno y unas instituciones públicas deudoras de un modelo extractivista que únicamente con la presión social abordan políticas realmente transformadoras.

Finalmente, encontramos la compleja situación que atraviesan las escuelas indígenas en el Ecuador. Mientras el discurso del Gobierno se sigue situando en el eje del Sumak Kawsay y la construcción de un Estado Plurinacional, la práctica de las instituciones está atacando las líneas de flotación del movimiento indígena.

Así, recientemente, una decisión política obligó a la clausura de la Universidad Intercultural Amawtay Wasi y otra, acabó con el sistema de educación intercultural bilingüe que funcionaba incluso bajo Gobiernos neoliberales.

Frente a todo ello, las escuelas asumen un doble desafío: por un lado, desvelar las contradicciones y la incoherencia de un proceso que se autodefine como transformador y por otro, seguir avanzando en la construcción de la alternativa. “Necesitamos una verdadera revolución desde la educación, es decir, una formación realmente comunitaria, que tome en cuenta los distintos saberes de los pueblos.”

No obstante y a pesar de todas las diferencias existentes, las escuelas sí comparten entre ellas un objetivo: la reconstrucción y la defensa de la autonomía de los pueblos indígenas. Autonomía territorial, pero también política y económica.

Y para ello, como señala Clemente Salazar -dirigente de base de las Comunidades Interculturales de Bolivia y participante en la Escuela de Formación de CEFREC- “necesitamos una verdadera revolución desde la educación, es decir, una formación realmente comunitaria, que tome en cuenta los distintos saberes de los pueblos”.

Luis Macas, director del Instituto Científico de Culturas Indígenas (ICCI), abunda en esta idea: “lo que se hace en estos espacios formativos es complementar el conocimiento comunitario, no suplirlo. Los temas son decididos por las organizaciones locales, en base a las necesidades de cada comunidad”. Y ello desde la certeza de que “no vamos a transformar la realidad a través de la escuela tradicional, que es colonial”.

Rosalba Velasco, de la Casa de Pensamiento de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, (ACIN), de Colombia, concreta lo que esto significa: “más que una escuela, se trata de procesos formativos levantados desde las comunidades”, procesos de largo plazo que fortalecen al movimiento indígena y que deben ser asumidos por las organizaciones y las autoridades propias como un aporte fundamental para su propuesta de transformación.

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Otras noticias:

miércoles, 1 de enero de 2014

Teología de fin y nuevo año.


Dicen que Ecuador es el único lugar del mundo donde se celebra el fin de año con la quema de monigotes o años viejos. Aunque aún no he podido recorrer todo el mundo para constatarlo, sin duda es una forma muy particular de como en nuestro país se celebra el fin y el nuevo año.

Se trata de una tradición con la que muchos crecemos en este pedacito de tierra en el Sur de Abya Yala[1], donde se diseñan monigotes que serán quemados en las calles el 31 de diciembre justo a las 12 de la noche cuando con llamas y cenizas se cierra y se abre un nuevo año. Desde pequeños vemos a los años viejos de todos los tamaños, ellos toman forma de los diversos personajes y acontecimientos centrales del año que termina; con un derroche de arte, creatividad, y buen humor se expone el talento artístico de niños y niñas, jóvenes y adultos, familias, y todos los que han hecho su “año viejo”.

Es una buena oportunidad para el comercio, hay familias que se dedican por ocho y diez meses a trabajar en los monigotes para vender todo su producto en un mes o días; es decir, en fin de año se recupera toda la inversión y la ganancia. Por su parte los niños y niñas, aprovechan para pedir la “caridad para el año viejo”; se trata de algo de dinero que se da de forma voluntaria, y que servirá para comprar la careta del monigote, o sencillamente para las golosinas de los infantes. A esto se le suman las “viudas del año viejo”, hombres disfrazados de viudas que van acompañados de otros compadres, de casa en casa, pidiendo algo de dinero para la viuda, sea para que esta sobreviva o se embriague con algo de licor por la pérdida de su viejo.

Comencé a hacer años viejos desde los nueve años, por ese impulso que surge al caminar por las calles de la ciudad, los barrios, y ver que todos ponen su viejo, y como mi papá no me dejaba hacer año viejo, dado que en su experiencia se cumplió aquella tradición del maleficio: “si no haces año viejo un año, el viejo se te llevará un familiar”. Y por esas cosas del destino, la vida, o Dios, justo el año que mi papá no hizo su año viejo, falleció mi abuelo. Después, el año que yo nacía, el mismo día de paso, allá por 1978, mi bisabuelo, Don Modesto, también moría.

Con temor de lo sucedido en la familia y a lo que me enfrentaría si algún día ya no hacía año viejo, hice mis pequeños viejos desde la ilusión del artista que quiere plasmar su obra. Comencé con los pequeños años viejos de 30 centímetros, hasta que fui avanzando en el arte, con una Tortuga Ninja de casi dos metros. Luego me dediqué a hacer las caretas, vendiendo unas cuántas, más como un arte, que como medio de supervivencia. Un año decidí desafiar el maleficio (qué osadía la mía), y no hice año viejo… nadie se murió a buena hora. A los dos años volví a hacer el año viejo, y ahora lo hago cuando la inspiración me visita.

Después de la quema de los viejos a las 12 de la noche, pasan los segundos y estamos en el nuevo año, entonces todos nos abrazamos para desear el nuevo año, no importa si es familia, conocido o alguien que pasa, el nuevo año se recibe con abrazo, y un deseo de Feliz año. Así como en la literatura apocalíptica se transmite un mensaje lleno de imágenes y movimientos dramáticos como el milenio, los sucesos cósmicos, y la lucha entre el bien y el mal, en las culturas y tradiciones de los pueblos se anclan diversas formas y sentidos teológicos que expresan su actitud de fe hacia la vida.

La fe del pueblo no está encerrada en un depósito eclesiástico, igual que Dios, siempre se escapan para pasear y acompañar el peregrinar de las personas en su cotidianidad: la gente común que anda a pie por las calles, aquellos que de vez en cuando pisan una iglesia y se sienten indignos por su “infidelidad e ingratitud”, pero que no por ello están lejos o distantes de Dios. Ellos viven y experimentan la fe quemando el año, dejando atrás las experiencias vividas, especialmente las trágicas y desagradables, e incluso las agradables para no vivir de glorias pasadas, situaciones que forman parte del carácter variopinto de la vida y sus sorpresas. Con resignación, llanto, tristezas y nostalgia del tiempo vivido, todo aquello se quema, se va en las llamas con el año viejo para transformarse en historia y conjugar el pasado… Pero después de unos segundos también acogemos el nuevo año con una expresión cristiana, el abrazo y el beso de la fraternidad, del buen deseo, la prosperidad, la paz, la felicidad para el prójimo.

La teología del fin y el nuevo año de nuestro pueblo se afirma en la espera de días mejores. Es teología de la esperanza sin haber leído al maestro Moltmann; teología ligada a la cultura sin haber tomado un curso con Tillich. Ante el fin y el nuevo año, el pueblo expresa desde sus tradiciones los anhelos y clamores de cambio y liberación, sin haber escuchado nunca a los tildados de “revolucionarios teólogos de la liberación”: Gutierrez, Segundo, Boff, otros y otras.

En Ecuador hacemos teología de fin de año quemando el “año viejo”, como “olvidando ciertamente lo que queda atrás”, y hacemos teología del nuevo año con el abrazo optimista “extendiéndonos hacia lo que está delante”…



[1] Abya Yala es el nombre dado al continente americano por el pueblo Kuna de Panamá y Colombia antes de la llegada de Cristóbal Colón y los europeos. Literalmente significaría “tierra en plena madurez o tierra de sangre vital”.




Ángel Manzo Montesdeoca


Ángel Manzo Montesdeoca; es ecuatoriano. Se desempeña como Director Académico del Seminario Bíblico Alianza del Ecuador, y Vicerector del Instituto Tecnológico Alianza. Productor del Programa radial Reflexiones de Actualidad, y Hagamos Teología que se transmite por HCJB2. Licenciado en Teología, Licenciado en Ciencias Humanas y Religiosas, Máster en Teología Practica por la Facultad Teológica Latinoamericana (FATELA), Magister en Gerencia y Liderazgo Educacional por la Universidad Católica de Loja (UTPL). Actualmente culmina la Maestría en Estudios Teológicos en la Universidad Nacional de Costa Rica, aplica al Programa Doctoral en Ciencias Pedagógicas en la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, de Cienfuegos, Cuba; participa en diversas actividades de educación teológica, educación superior y desarrollo en América Latina y El Caribe. Autor de los libros: Teología del ser y quehacer de la Iglesia, Iglesia en el Mundo, Iglesia Verde, Habacuc-notas del aparato crítico en la Nueva Biblia de Estudio Mundo Hispano, y Teología apasionada por la vida.


Fuente: Lupa Protestante

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Exigen reconocer derecho a la comunicación como derecho humano fundamental.


Servindi, 19 de noviembre, 2013.- La Mesa Continental de Comunicación Indígena reunida del 10 al 15 de noviembre en el marco de V Cumbre de los Pueblos demandó a los Estados respetar el marco jurídico internacional que protege el derecho a la comunicación. Asimismo, promover políticas públicas diferenciales de comunicación en base a los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas para garantizar este derecho.

Mediante una declaración suscrita en el resguardo La María, en el Cauca, sede de la V Cumbre, los comunicadores indígenas exigieron a los organismos internacionales y en particular a la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas a sesionar el 2014 reconocer y declarar el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas como un derecho humano fundamental.

Señalan que el derecho a la comunicación es la base para poder ejercer otros derechos, y que forma parte del carácter indivisible de los derechos humanos.

Sostienen que se debe incorporar el ejercicio del derecho a la Comunicación como un indicador del pilar Cultural, uno de los ejes para la agenda del desarrollo post 2015-2030.

También demanda se evalúe el cumplimiento de los compromisos de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) a fin de cerrar la brecha digital y facilitar el uso, acceso y apropiación de las tecnologías de información y comunicación en condiciones culturalmente adecuadas para los pueblos indígenas y promover el acceso universal a Internet como servicio público.

La Mesa de Comunicación solicita a los relatores para la libertad de expresión de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos (OEA) elaborar un informe sobre el cumplimiento del artículo 16 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los pueblos Indígenas.

Pidió asimismo se pronuncie sobre la persecucióny criminalización de periodistas indígenas y medios comunitarios. A este respecto solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una audiencia y medidas cautelares de protección a los comunicadores, periodistas y medios comunitarios e indígenas.

Un pedido al Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre las Cuestiones Indígenas fue dedicar una sesión especial para reflexionar sobre el Derecho a la Comunicación de los Pueblos Indígenas. Asimismo, se solicita al Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas elaborar un estudio sobre el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas en el periodo 2014-2015.
Políticas públicas

La Mesa de Comunicación demanda a los Estados garantizar que los pueblos, comunidades y ciudadanos indígenas puedan gozar de su derecho a la información y libertad de expresión asegurando el cumplimiento del marco jurídico internacional que protege estos derechos.

Asimismo, elaborar y desarrollar normas legales y políticas públicas diferenciales de comunicación para los pueblos indígenas con la participación directa de los pueblos, que garanticen el ejercicio de su derecho a la comunicación bajo los principios de igualdad, no discriminación y respeto a la diversidad.

Las políticas públicas deben equilibrar y contrarrestar el enorme poder mediático concentrado en pocos propietarios y orientarse a garantizar el ejercicio de los derechos a la información y libertad de expresión de los sectores sociales tradicionalmente excluidos.

La finalidad es construir ciudadanía, democracia y asegurar el pluralismo y el respeto a la diversidad cultural como valores esenciales y principios de la política pública, remarca la declaración.

También se demanda marcos regulatorios nacionales que garanticen el fomento y sostenibilidad de los medios comunitarios (radio y televisión) de acuerdo a los estándares formulados por los relatores para la libertad de expresión de la OEA y las Naciones Unidas.

Agrega que deben adoptarse las mejores experiencias de política pública y regulación según la legislación y política pública comparada a nivel de la región latinoamericana.

Otro pedido concierne al otorgamiento del 33 por ciento del espectro radioeléctrico nacional así como asegurar la asignación de frecuencias derivadas del proceso de transición digital para los medios comunitarios e indígenas.

A continuación el texto completo de la declaración:
Declaración de la Mesa Continental de Comunicación Indígena

La Comunicación como factor clave y transversal en la acción de los pueblos

La Mesa Continental de Comunicación Indígena luego de sesionar del 10 al 14 de noviembre manifiesta lo siguiente:

Nos hemos reunido en el propósito de unir y seguir fortaleciendo los procesos de comunicación indígena de los pueblos y comunidades del AbyaYala, construyendo una agenda común que fortalezca nuestros procesos comunicativos autónomos.

Declaramos que la comunicación indígena es una actividad fundamental que sustenta y enriquece la vida de los pueblos, que debe ser la base para descolonizar el pensamiento y ofrecer al mundo nuestras cosmovisiones como alternativa para construir un mundo nuevo basado en la reciprocidad y el respeto entre los seres humanos y la Madre Naturaleza, en el contexto de la crisis civilizatoria occidental.

Nuestros compromisos

Ratificamos nuestro compromiso como comunicadores de trabajar por la unidad de los pueblos indígenas para la defensa íntegra de todos sus derechos, en particular la defensa del territorio, la vida, los bienes comunes, la biodiversidad, la dignidad, la participación y la cultura, en el marco de la libre determinación de los pueblos, y emprender acciones y campañas concretas de solidaridad continental.

Asumimos el desafío de continuar en el camino de compartir nuestras experiencias, problemas y aspiraciones en el campo de la comunicación y formular planes y estrategias conjuntas al servicio de nuestros pueblos y nacionalidades indígenas.

Proseguiremos en el propósito de articular nuestros esfuerzos a nivel continental para construir y desarrollar una agenda indígena de comunicación y una estrategia jurídica continental que nos permita incidir con mayor eficacia ante los Estados a fin que se respete el marco jurídico internacional que protege el derecho a la comunicación y se promuevan políticas públicas diferenciales de comunicación en base a los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas para garantizar este derecho.

Seguiremos avanzando en el proceso de constituir una red y plataforma continental, desde lo local, paso a paso, para avanzar de manera legítima y con el respaldo de nuestras autoridades indígenas y expresamos nuestro llamado a concurrir al foro de comunicadores indígenas a realizarse en Cochabamba, Bolivia, en enero de 2014.

Reafirmamos nuestra vocación por construir y desarrollar nuestros sistemas y tejidos propios de comunicación indígena y atender la formación permanente de los comunicadores en todos los niveles, especialmente jóvenes y mujeres, de acuerdo a nuestra cosmovisión y cultura, para la afirmación de nuestros valores y autonomía. Para este fin emprenderemos un mapeo continental de comunicadores y promoveremos la relación entre los comunicadores y redes de comunicadores de base.

Asumimos y alentamos la iniciativa de consolidar el proyecto de Escuela itinerante de Comunicación Indígena con los aportes elaborados en la II Cumbre y en base a las experiencias actualmente en curso, a fin de atender las demandas de formación en comunicación indígena de acuerdos a las necesidades y al contexto de lucha de los pueblos, y emprender iniciativas piloto de escuelas a nivel nacional y regional.

Respaldamos a todos los comunicadores indígenas y no indígenas en el ejercicio de sus actividades en el marco del respeto mutuo y censuramos toda acción de violencia –especialmente en nuestros propios espacios de diálogo y convivencia- que se oriente a censurar o intimidar la libertad de expresión de nuestros comunicadores y aliados.

Nuestras demandas

Demandamos a los organismos internacionales y en particular a la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas a sesionar el 2014:

Reconocer y declarar el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas como un derecho humano fundamental, base para el ejercicio de otros derechos, y que forma parte del carácter indivisible de los derechos humanos.

Incorporar el ejercicio del derecho a la Comunicación como un indicador del pilar Cultural, uno de los ejes para la agenda del desarrollo post 2015-2030.

Evaluar el cumplimiento de los compromisos adoptados por la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) efectuada en Ginebra (2003) y Túnez (2005) a fin de cerrar la brecha digital y facilitar el uso, acceso y apropiación de las TIC en condiciones culturalmente adecuadas para los pueblos indígenas y promover el acceso universal a Internet como servicio público.

Solicitar a los relatores para la libertad de expresión de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos (OEA) elaborar un informe sobre el cumplimiento del artículo 16 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los pueblos Indígenas. Asimismo, pronunciarse sobre la persecucióny criminalización de periodistas indígenas y medios comunitarios.

Solicitar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos brinde una audiencia y otorgue medidas cautelares de protección a los comunicadores, periodistas y medios comunitarios e indígenas.

Solicitamos al Foro Permanente dedicar una sesión especial para reflexionar sobre el Derecho a la Comunicación de los Pueblos Indígenas.

Solicitamos al Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas elaborar un estudio sobre el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas en el periodo 2014-2015.

Demandamos a los Estados:

Garantizar que los pueblos, comunidades y ciudadanos indígenas puedan gozar de su derecho a la información y libertad de expresión asegurando el cumplimiento del marco jurídico internacional que protege estos derechos contenidos en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (Art. 16), la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art. 14), la Convención Americana de Derechos Humanos (Art. 13), la Declaración Americana de los Derechos Humanos (Art IV), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 19), la Declaración Universal de la Unesco sobre la Diversidad Cultural, la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, aprobada por la Unesco el 2005, la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y las declaraciones de los relatores para la Libertad de Expresión de las Naciones Unidas y la OEA, entre otros instrumentos jurídicos internacionales.

Elaborar y desarrollar normas legales y políticas públicas diferenciales de comunicación para los pueblos indígenas con la participación directa de los pueblos, que garanticen el ejercicio de su derecho a la comunicación bajo los principios de igualdad, no discriminación y respeto a la diversidad.

Las políticas públicas deben equilibrar y contrarrestar el enorme poder mediático concentrado en pocos propietarios y orientarse a garantizar el ejercicio de los derechos a la información y libertad de expresión de los sectores sociales tradicionalmente excluidos, a fin de construir ciudadanía, democracia y asegurar el pluralismo y el respeto a la diversidad cultural como valores esenciales y principios de la política pública.

Elaborar marco regulatorios nacionales con transparencia y participación ciudadana a fin de garantizar el fomento y sostenibilidad de los medios comunitarios (radio y televisión) de acuerdo a los estándares formulados por los relatores para la libertad de expresión de la OEA y las Naciones Unidas y las mejores experiencias según la legislación y política pública comparada.

Otorgar el 33 por ciento del espectro radioeléctrico nacional así como asegurar la asignación de frecuencias derivadas del proceso de transición digital para los medios comunitarios e indígenas.

Sobre la Cumbre de México

Se efectuó una evaluación sobre el desarrollo de la II Cumbre y recibió la comunicación de la Comisión de Seguimiento Continental que asume colectivamente que hubo algunas decisiones que afectaron la convocatoria y su impacto general. A pesar de las limitaciones, reconocemos el trabajo desarrollado con el aporte de numerosos comunicadores indígenas, por lo que la Mesa de Comunicación respalda y ratifica su declaración final.

Del mismo modo, saludamos el compromiso de la Comisión de Seguimiento Continental por superar los errores; y la alentamos a coordinar y trabajar por asegurar una exitosa tercera Cumbre Continental de Comunicación Indígena en coordinación con las organizaciones del país anfitrión de la III Cumbre, consulta que se resolverá el 20 de diciembre en Bolivia.

Conferencia Mundial sobre Pueblos Indígenas

Considerando que la Declaración de Alta, aprobada en Noruega, tiene entre sus vacíos no considerar el tema de la comunicación como uno de los contenidos básicos en la agenda programática actual de los pueblos indígenas del mundo proponemos que la V Cumbre Continental conforme una comisión de seguimiento encargada de presentar este documento y la Declaración de la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena en la conferencia preparatoria de la Conferencia Mundial a realizarse el 2014, en México, para exigir que las resoluciones de esta cumbre referidas a la comunicación indígena se reflejen en el documento final del proceso preparatorio.

La María, Piendamó, Cauca

Noviembre 15 del 2013
Otras noticias:

Fuente: Servindi

viernes, 8 de noviembre de 2013

Participación del pueblo charrúa en la creación del MERCOSUR Indígena.

Ministra de los Pueblos Indígenas de Venezuela Aloha Nuñez en el I Encuentro del MERCOSUR Indígena

Informe sobre la participación del pueblo charrúa en la creación del MERCOSUR Indígena.

El Presente es un informe sobre las dificultades del viaje, las intervenciones realizadas, observaciones generales y un humilde intento de conclusión realizado por Andrés Delgado (Basquadé Inchalá-Lezica, Montevideo) y Marcelo Faúndez (Inchalá Guidaí-Guichón, Paysandú) quienes fuimos asignados por nuestros grupos para asistir a dicho evento en representación del CoNaCha, invitados por el ministerio de relaciones exteriores y por el ministerio del poder popular de los pueblos indígenas, ambos de la república bolivariana de Venezuela. Dicho evento se realizó los días viernes 11 y sábado 12 de Octubre de 2013, fecha en que se conmemora otro año más desde la primera llegada de la gran invasión genocida a nuestra Abya Yala.

Los representantes del CONACHA Andrés Delgado y Marcelo fagundez en el Panteón de Hugo Chevez

El viaje de ida:

Hubo varios inconvenientes ya que se nos informó que a las 18hs del día miércoles 9 de Octubre salía un vuelo charter desde Caracas con rumbo a Montevideo, Asunción y Lima para trasladarnos hasta el territorio de la gran sabana lugar donde se planificaba realizar originalmente el encuentro alojándonos en casas de familia del pueblo Inga. Dicho avión no llegó porque le fue negado el pasaje por el espacio aéreo de Perú y Paraguay, a lo que luego de esperar 12hs en el aeropuerto acudimos a la embajada Bolivariana en Montevideo, la cual no estaba enterada del percance con el avión, inmediatamente se pusieron a trabajar en la situación y en el correr de una mañana en la que nos atendieron de forma muy afectuosa sobre todo el secretario Félix Arrue nacido en una comunidad campesina.

Finalmente nos consiguieron vuelo por aerolíneas comerciales, un vuelo hacia Bs As donde fuimos recibidos por el secretario de la embajada bolivariana en Bs As José María Gonzáles quien también es indígena del pueblo Wayuú y a quien estamos muy agradecidos por la amabilidad y el buen trato. Luego a las 5am partimos rombo a Caracas, donde nos estaba esperando una funcionaria del MinPPPI (Ministerio del Poder Popular de los Pueblos Indígenas) también del pueblo Wayuú quien nos acompaño hasta las 17hs cuando debimos ingresar a la zona de abordaje para tomar nuestro vuelo final rumbo a ciudad Bolívar lugar donde se realizó finalmente el evento al cual arribamos a las 22hs del viernes 11 de Octubre.


El secretaría de la embajada bolivariana en Buenos Aires José María Gonzáles


Es de destacar que el evento se realizó en ciudad Bolívar hospedados en hotel y no en la gran sabana hospedados en casas de familia del pueblo Inga porque varios embajadores y secretarios de diversos países incluyendo el nuestro se negaron a ser alojados en casas Inga prestando queja al ministerio de relaciones exteriores bolivariano y dando como resultado el cambio de lugar y condiciones.
Dado los eventos inesperados del viaje nos perdimos el primer día del encuentro.


Sobre la intervención realizada en el evento:

Lo primero que quiero destacar es que el primer día del encuentro (que no pudimos asistir) un secretario de la embajada Uruguaya en Venezuela quien se negó a darnos su nombre pero al presentarse nos dijo su curriculum académico de la Udelar como licenciado en historia y docente universitario, dijo que Uruguay saludaba la creación del MERCOSUR indígena pero que no estaba atado a las resoluciones del mismo porque en nuestro país no había indígenas.

Cuando comenzó nuestra oratoria por parte de Andrés Delgado el secretario y el embajador Uruguayos que apenas y nos saludaron se levantaron de al lado nuestro (lugar en la mesa que les correspondía) se alejaron ignorándonos durante el resto de la jornada.

Cabe destacar que la embajadora de Bolivia (indígena Aymara) y el embajador Argentino se ofrecieron muy amablemente a ayudarnos en lo que hiciera falta y durante la estadía nos visitaron regularmente, actitud que no tuvieron los diplomáticos Uruguayos.

Representación charrúa en el MERCOSUR Indígena


Lo primero que se hablo al tomar la palabra fue agradecer los esfuerzos de cancillería de la república por reconocernos y tener la buena voluntad de aprobar varios tratados internacionales sobre pueblos originarios, y los avances en materia educativa dado que en la ley de educación se reconoce la herencia y presencia cultural indígena, además del abordaje del tema en el plan de 3º de Geografía y también el censo en el que se incluyó la pregunta sobre ascendencia indígena, pero que el estado Uruguayo sigue sin reconocernos como pueblo, y que el convenio 169 de la OIT a pesar de haber sido aprobado por cancillería no ha sido rectificado por el ministerio de trabajo ni por el parlamento y que no se ve voluntad política de dicha realización.

Hablamos de nuestra característica como pueblo tri nacional y como eso nos afecta debido a los elevados costos de traslado, ya que algunas autoridades estatales nos apoyaron con viáticos y las actuales no, del problema de la legislación diferente para los tres países y las situaciones de reconocimiento así como del caso de la niña Bilú Guidaí nacida en Cordoba a quien el estado Argentino sigue son reconocerle su nombre, y como se dio esa lucha en Uruguay con el caso de Itanú.

También denunciamos el accionar del imperialismo transnacional en nuestro territorio, que según el último censo agrario el 85% del territorio nacional se encuentra actualmente en manos de sociedades anónimas y que sólo queda un 7% de la población es campesina, hecho que no involucra sólo a nuestro país ya que empresas de soja, maíz y trigo transgénicos y de agrotóxicos como Monsanto contaminan con clorofluorocarbonados destruyendo nuestra madre tierra, los animales que de ella se alimentan, nuestros cuerpos y nuestros hijos ya que dicha contaminación se transmite a través de la leche materna causando un aumento significativo de muertes súbitas, dicha empresa es la misma que hostiga a los hermanos Toba (Argentina), Tonocoté (Argentina), Guaraníes (Argentina y Paraguay) y Quechuas (en Colombia y sus zonas fronterizas).

Denunciamos el accionar de la empresa Montes del Plata (fusión de la multinacional chilena Arauco y la sueco-finlandesa Stora Enso) y la forestación que destruye de manera casi irreparable los espacios agrarios que recientemente el presidente accedió a ampliarle los horizontes de cultivo y que es la misma empresa que bajo el nombre Arauco asesina y hostiga al hermano pueblo Mapuche.

Denunciamos la instalación de la empresa mega minera Aratirí (empresa multinacional inglesa de capital Hindú) que destruirá parte de nuestro suelo, desplazará a 1800 campesinos de sus tierras y con la construcción del puerto de aguas profundas atentará contra el modo de vida de las comunidades de pescadores artesanales. La minería a cielo abierto es un problema que aqueja a muchos pueblos originarios a lo largo de toda la abya yala.

Se denunció el accionar de las empresas multinacionales de laboratorios que patentan nuestras hierbas ancestrales robando sus conocimientos.

Visto que las empresas multinacionales no conocen fronteras a la hora de agredir y atacar a nuestros pueblos y a la madre tierra, propusimos llevar a cabo una lucha internacional coordinada contra ellos, denunciarlos por su nombre.

Se pidió y se propuso que se haga presión internacional por parte de los otros pueblos originarios y de los demás países del continente para que el estado Uruguayo nos reconozca como pueblo y ratifique el convenio 169 dela OIT al mismo tiempo que nosotros debemos continuar esa lucha internamente.

Hablamos también de cómo en nuestro país las puertas de acceso a la tierra sólo se abren cuando son grandes colectivos de personas como en la comunidad de Marcelo y que solos no es posible obtener nada, y en esto nos referimos tanto a solos como personas como en el solos como pueblo sin el contexto y solidaridad mutua con los otros pueblos de la Abya Yala.

También hablamos de la importancia del avance de nuestras organizaciones en la inclusión de lugares en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y en la importancia que cumplen algunas comunidades en el cuidado de las mismas como el caso de los montes del Queguay.
Se habló del proceso de recuperación de la lengua que se está llevando a cabo actualmente.
Nuestros discursos no carecieron de gran energía en los poco más de 10 minutos de intervención que tuvimos.

El documento final del plan de lucha y de la creación del MERCOSUR Indígena fue subido a la Internet y se adjunta el link para su lectura.

Para finalizar cabe destacar que el evento entero fue transmitido por cadena nacional en todos los canales de Venezuela incluyendo los de alcance internacional como Telesur, además en las plazas y lugares más importantes de Caracas y otras ciudades habían pantallas gigantes que transmitieron todo en directo ante multitudes que se aglomeraban para ver, escuchar y ovacionar la palabra de todos los pueblos indígenas que participaron.

Junto a Inchalas de los pueblos Mapuche, Wayuú y Cariña


Observaciones generales a destacar:


En la hermana república bolivariana de Venezuela existe un “Ministerio del Poder Popular de los Pueblos Indígenas” cuyas autoridades no son electas por el gobierno sino por los propios pueblos originarios reunidos en concejo, la actual ministra Alhoa Núñez pertenece al pueblo Wayuú y tiene 26 años de edad. Los avances en legislación indígena del pueblo venezolano son enormes y nos han dado muchas nuevas banderas de lucha, se nos fue obsequiado una copia del libro que compila todas las leyes sobre pueblos originarios incluyendo partes de la constitución el cual intentaremos sacar varias copias para que lo antes posible circule por todas las comunidades.
En el encuentro para la creación del MERCOSUR Indígena todos los delegados eran jóvenes a excepción de una delegación de chamanes de los pueblos del territorio Venezolano que hicieron las invocaciones a los espíritus de la naturaleza antes y después del encuentro.
Es de destacar la hermandad que sentimos hacia todos los pueblos con los que nos encontramos y relacionamos allí y a quienes invitamos a venir a nuestras casas y quienes nos invitaron a sus comunidades a seguir unidos.
En la republica bolivariana de Venezuela los campesinos, los indígenas y los obreros están en altos cargos de responsabilidad política y ocupan la casi totalidad de la estructura de poder posibilitando así que la línea que en muchos países divide poder estatal-poder popular y proyecto estatal-proyecto popular se vea totalmente desdibujada para beneficio de muchos.


Concluimos:


Es necesario e indispensable acudir siempre a encuentros internacionales de este tipo para hacer oír la voz de nuestro pueblo, que se sepa por que estamos luchando y sobre todo que se sepa que aún estamos y que no se le dé oportunidad a los canallas de siempre de decir internacionalmente que no existimos, además que quienes vamos nos volvemos radicalizados y maximizando nuestro compromiso además de tejer redes internacionales para el flujo de información sobre los enemigos comunes y sobre todo el accionar de nuestros pueblos, y esto es importante ya que es a través de los medios de comunicación que somos invisibilizados y menospreciados (diarios, radio, TV, libros, etc.) casi cualquier Uruguayo sabe más lo que pasa en España que lo que pasa en otro país de la Abya Yala y esto es algo que debemos combatir no sólo para solidarizarnos con los otros pueblos sino también para que en todo el mundo se sepa que en torno al río Uruguay los Charrúas seguimos estando de pié!



Firmando el Documento del I Encuentro MERCOSUR Indígena en representación de los charrúas.


Link del Documento y Plan de Acción del I Encuentro MERCOSUR Indígena: http://www.minpi.gob.ve/minpi/images/stories/12octubre/12-10-2013/Acuerdo_MERCOSUR.pdf