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sábado, 11 de julio de 2015

El cambio climático es mucho más que la temperatura.

Michel Jarraud, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, en la apertura de la conferencia “Nuestro futuro común con el cambio climático”, realizada en París del 7 al 10 de julio de 2015. Crédito: Fabiola Ortiz/IPS

- Entrevista de IPS a Michel Jarraud, de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Por Fabíola Ortiz

IPS, 10 de julio, 2015.- El costo de la inacción es alto cuando se trata del cambio climático y, por ahora, el compromiso de los países para reducir la emisión de gases de efecto invernadero no es suficiente, subrayó Michel Jarraud, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En entrevista exclusiva con IPS durante la conferencia “Nuestro futuro común con el cambio climático”, que se realiza en esta capital francesa entre el martes 7 y el viernes 10, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

“Necesitamos compromisos más ambiciosos antes de la cumbre de París”, remarcó, en referencia a la 21 Conferencia de las Partes (COP 21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, donde debe aprobarse un nuevo tratado universal y vinculante para afrontar el fenómeno.
“No puede haber un desarrollo sostenible si no se tiene en cuenta al cambio climático”: Michel Jarroud.


“El cambio climático es mucho más que la temperatura”, añadió, al remarcar que este fenómeno debe estar presente en los futuros Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

IPS: ¿La conferencia científica ayudará a construir el camino para lograr una exitosa COP 21?

Michel Jarraud: Cada seis años, la comunidad científica revisa el estado del conocimiento en materia climática y eso es lo que llamamos informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

El último se terminó hace un año; para prepararnos para la próxima COP en París era importante actualizarlo para que las autoridades y negociadores dispusieran de la última información. Uno de los objetivos de esta conferencia es reunir a los científicos, además de lograr una mayor interacción entre ellos y las autoridades.

IPS: ¿Cree que un acuerdo en París será posible como forma de frenar el recalentamiento global?

MJ: Tenemos que verlo como un proceso. Mucha gente recuerda (la COP 15 en) Copenhague y dice que fue un fracaso, pero fue donde se fijó el objetivo de los dos grados centígrados. Cada COP da un paso más hacia la definición de los objetivos, pero también hacia la búsqueda de soluciones.

Lo que se decida en París, con suerte será un plan ambicioso para reducir de forma significativa las emisiones contaminantes, que se disminuirán en los próximos 20, 30 y 40 años.

Se pidió a los países que se comprometieran con lo que están dispuestos a hacer y en qué plazo. Hasta ahora, las promesas no alcanzan para que el aumento de temperatura sea menor a dos grados, pero esperamos que se acelere. Vemos países que se suman con compromisos significativos. Esperamos que en París estemos lo más cerca posible de ese objetivo. Confío en que haya avances.

Michel Jarraud, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Crédito: Fabiola Ortiz/IPS

IPS: El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC) no alcanzan para cumplir con el objetivo mundial.

MJ: En esta etapa, las INDC todavía no son suficientes. Él planteó a los estados miembro que necesitamos compromisos más ambiciosos antes de París. Todavía tenemos tiempo. Necesitamos acelerar para avanzar más. China anunció hace poco su compromiso. Si no logramos lo suficiente en París para mantenernos en dos grados, tendremos que reducir emisiones luego y más rápido.

IPS: Usted dijo que hay una “brecha de adaptación”, ¿de qué manera?

MJ: Hay dos facetas en las negociaciones climáticas y una es lo que llamamos mitigación. Es importante reducir las emisiones de gases invernadero lo más posible y lo más rápido posible para minimizar la amplitud del cambio climático.

Como hay algunos gases invernaderos que ya estuvieron mucho tiempo en la atmósfera, quiere decir que ya comprometimos cierto grado de recalentamiento global. Por lo tanto, tenemos que adaptarnos a las consecuencias, como el aumento del nivel del mar, el impacto en los cultivos, la salud y los eventos climáticos extremos.

Los países en desarrollo y más industrializados no tienen las mismas capacidades financieras, humanas y técnicas para adaptarse. ¿Cómo podemos achicar esa brecha asegurándonos de que haya una adecuada transferencia de tecnología y de mecanismos financieros? Esa es una de las partes difíciles de las negociaciones. Debemos atender ese asunto en forma prioritaria.

IPS: ¿El Fondo Verde para el Clima será suficiente para llenar ese vacío económico?

MJ: El fondo consiguió un compromiso de unos 10.000 millones de dólares. El objetivo para 2020 es llegar a un flujo de unos 100.000 millones de dólares al año. Estamos en las etapas iniciales de eso y esperamos que en París haya una aceleración hacia la identificación de posibles fuentes de financiación.

La clave es ver esa financiación no como un gasto, sino como una inversión. El costo de no hacer nada, será mayor al de actuar. A largo plazo, el costo de la inacción es, de hecho, mucho mayor, y nosotros, y quizás nuestros hijos y nuestros nietos, tengamos que pagar más después.

IPS: ¿Qué es lo que más preocupa a la comunidad científica en relación con el impacto del cambio climático?

MJ: Es mucho más que la temperatura. Tiene un impacto en el ciclo hidrológico, por ejemplo más precipitaciones en lugares donde ya llueve mucho, y menos en lugares que ya son secos.

Amplificará el ciclo del agua, por lo que las regiones que ya tienen escasez hídrica, tendrán más sequías y olas de calor y viceversa, habrá más inundaciones en regiones que ya tienen demasiada agua.

Tendrá un impacto en los eventos climáticos extremos, como las olas de calor, que se vuelven cada vez más frecuentes e intensas y los ciclones tropicales y tifones.

IPS: ¿Hay alguna región particular que preocupe más a los climatólogos?

MJ: Los eventos extremos pueden hacer retroceder el desarrollo varios años.

El aumento del nivel de mar es una gran preocupación de las pequeñas islas del océano Índico, el Pacífico y el Caribe, así como de las áreas costeras. En países con grandes deltas como el del Nilo o en Bangladesh, el aumento del nivel del mar elevará enormemente la vulnerabilidad de esos países.

En otras partes, el riesgo de desertificación aumentará en varias regiones subsaharianas, en partes de América Latina, Asia central y en torno a la cuenca del Mediterráneo. Afectará a muchos países de diferentes formas.

La temperatura solo es parte de la ecuación, porque el aumento de dos grados no será uniforme. El recalentamiento será mayor en los continentes y océanos, y cuanta más altura, mayor será.

Uno de los desafíos es traducir ese panorama a gran escala a nivel regional y nacional. Todavía es un desafío científico.

IPS: ¿Debe incluirse el cambio climático en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

MJ: No puede haber un desarrollo sostenible si no se tiene en cuenta al cambio climático. Lo que se propone ahora para los ODS es que el clima sea un factor que debe considerarse para casi todos los objetivos propuestos de forma individual.

IPS: ¿Existe una desconexión entre la ciencia y las autoridades en materia de cambio climático?

MJ: Sí, pero menor de la que había. Las autoridades toman la información de los científicos con mayor seriedad. Eso se debe a que el consenso científico es enorme. Todavía hay algunos escépticos, pero esencialmente, la comunidad científica es casi unánime.

La mayoría de las interrogantes científicas, ahora tienen una respuesta clara.

¿Cambia el clima? Sí, sin duda. ¿Se debe a las actividades humanas? Sí, con una probabilidad de más de 95 por ciento. Pero todavía hay otras preguntas que requieren más investigación científica. La base de conocimiento es increíblemente sólida, pero queremos comprender más y avanzar más.

Editado por Phil Harris / Traducido por Verónica Firme

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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net
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Fuente: Servindi

miércoles, 6 de marzo de 2013

Brasil: Indígenas hacen justicia forestal por mano propia.


Integrantes del pueblo pukobjê-gavião en su tierra indígena Governador. / Credit:Gilderlan Rodrigues – Cortesía CIMI
Por Fabíola Ortiz*
- El choque entre taladores e indígenas amazónicos de Brasil que capturaron un cargamento de madera ilegal puede escalar. Los nativos aseguran que ya tiene precio la cabeza de uno de sus líderes.
IPS, 6 de marzo, 2013.- Una comunidad indígena de Brasil decidió hacer cumplir la ley por su propia mano al enfrentar a taladores ilegales que penetran en sus tierras en busca de valiosas maderas.
Una nueva modalidad de tala se concentra en tierras indígenas, ricas en especies madereras y cuya población se vuelve blanco de madereros ilegales que apelan tanto al soborno como a la amenaza.
El episodio más reciente se registró a fines de enero en la tierra indígena Governador, en el sudoeste del estado de Maranhão, cerca de la ciudad de Amarante y a 900 kilómetros de la capital estadual, São Luís.
En ese rincón que marca el límite de la Amazonia oriental, nativos del pueblo pukobjê-gavião confiscaron cuatro camiones y un tractor con casi 20 metros cúbicos de troncos de ipê (Tabebuia chrysotricha), una especie de lapacho de madera excepcional, y sapucaia (árbol del género Lecythis).
“Nos cansamos de denunciar y entonces resolvimos tomar nuestras providencias. Veíamos los camiones dentro de la reserva. ¿Qué iba a pasar si no hacíamos nada?”, explicó el cacique Evandro Gavião, de la aldea Governador, una de las seis tribus pukobjê-gavião de esa tierra indígena.
El joven líder de 24 años dialogó por teléfono con Tierramérica mientras se encontraba reunido con jefes de otras aldeas para discutir un plan de monitoreo y protección de la reserva.
Según Gavião, la comunidad había denunciado en 2009 la tala en sus tierras, que abarcan un área de transición entre la Amazonia y el bioma Cerrado (sabana) y, por eso, son ricas en especies como el ipê y la sapucaia, la aroeira (Schinus terebinthifolius), la copaíba (Copaifera sp.), y la cerejeira (género Amburana).
“Pero los árboles se están acabando”, se lamentó Gavião.
Según el capítulo brasileño del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la extracción ilegal de madera está íntimamente ligada a la construcción de carreteras y a los movimientos migratorios. El acceso vial facilita el ingreso al bosque.
Entre septiembre y noviembre de 2012, Interpol arrestó a 200 personas en 12 países de América Latina, en la primera operación internacional contra la tala y el comercio ilegal de madera. El operativo tuvo lugar en Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y Venezuela, y se confiscaron 50.000 metros cúbicos de madera por valor de ocho millones de dólares.
En la tierra indígena de Governador, sus habitantes reclaman la presencia de la Fundación Nacional del Indio, del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de la Policía Federal para garantizar la seguridad de unas 1.000 personas distribuidas en las seis aldeas.
“Lo que hicimos fue peligroso, pero fue la única forma de llamar la atención de los órganos responsables”, dijo Gavião.
Desde la confiscación de los camiones, el retiro ilegal de madera no cesó, sino que cambió de ruta.
“La sensación es que puede empeorar y que las amenazas que sufrimos continuarán… Sabemos que ya están negociando la cabeza del cacique de la aldea Nova en 30.000 reales (más de 15.000 dólares) para matarlo. Pero el pueblo gavião no va a parar”, advirtió el cacique.
Los indígenas atribuyen el aumento de amenazas y presiones a la redefinición de los límites de la reserva. La tierra indígena Governador está en proceso de una nueva demarcación desde 1999, tras ser homologada en 1980.
Los límites de usufructo tradicional de los indígenas no se respetaron, y estos necesitaban salir de su territorio para acceder a recursos naturales para alimentarse y cumplir con sus rituales, explicó a Tierramérica Rosimeire Diniz, del católico Consejo Indigenista Misionero (CIMI) de Maranhão.
Partes del territorio antes utilizado por los pukobjê-gavião quedaron fuera de la demarcación y fueron ocupadas por hacendados. Durante años, los indígenas tuvieron “una relación más o menos amistosa” con esos ganaderos, pero cuando pidieron una revisión de los límites, los conflictos y la violencia se exacerbaron, describió Diniz.
La tierra indígena Governador tiene 42.000 hectáreas y la nueva demarcación podría ampliarla hasta 80.000. Según Evandro Gavião, el área actual no es “suficiente” pues la determinó el régimen militar de la época “a las apuradas”.
“Los lugares donde nuestros antepasados pescaban y cazaban están fuera de la tierra indígena. No consultaron a los indígenas para saber dónde pescaban, dónde cazaban, dónde cosechaban. Por eso pedimos la revisión. Estamos al tanto de que puede llevar mucho tiempo, pero tenemos una responsabilidad con nuestro pueblo. Por eso estamos luchando”, explicó.
Al menos desde la década de 1980 se desarrolla la tala ilegal en tierras originarias, pero antes se daba sin conocimiento de sus habitantes.
“Ahora es mucho más visible. A través del soborno, los madereros transfieren la autoría del delito ambiental a los indígenas. La situación era insostenible, los nativos resolvieron llevar a cabo una acción para protegerse. La tala era tan visible que los camiones pasaban por dentro de las aldeas”, señaló Diniz.
Fábio Teixeira, delegado de la Policía Federal de la ciudad de Imperatriz, la segunda más grande de Maranhão y a unos 100 kilómetros de Governador, dijo a Tierramérica que, a lo largo de los años, los taladores migraron hacia esa parte de la reserva y actualmente existen allí al menos siete grandes aserraderos.
“Deforestación hubo siempre, pero era puntual. Después de una gran operación de combate en otras localidades, muchos madereros se mudaron hacia Governador”, señaló.
Teixeira también admitió que la situación es “muy conflictiva” entre los indígenas y los hacendados y madereros que se están uniendo contra ellos.
Teixeira relató que en el incidente de los camiones, la propia población del pequeño municipio de Amarante, situado apenas a 20 minutos de automóvil de Governador, hizo una barricada con fuego y piedras en la carretera para bloquear el acceso de los indígenas a la ciudad, y la seguridad se reforzó con 20 agentes federales y 30 policías militares.
“No sabía que la ciudad estaba tan comprometida con la explotación ilegal”, reconoció el policía. “Su economía se sustenta en la madera y la actividad pecuaria. El propio poder municipal está implicado. No puedo dar detalles sobre nuestras operaciones, pero se intensificará la fiscalización”, aseguró.
Para Teixeira, la acción de los indígenas fue “un acto de desesperación” que pudo terminar en “un baño de sangre”. A partir de entonces, “los orientamos para que registren con fotos lo que vean como acciones ilegales dentro de la reserva, pues servirán como material de investigación”, aseguró.
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* Este artículo fue publicado originalmente el 2 de marzo por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
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Fuente: Inter Press Service (IPS): http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102455
Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

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Fuente: Servindi