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martes, 25 de octubre de 2016

¡Gracias! Hemos superado las 600.000 visitas.


Un estímulo y un aliento para continuar compartiendo las reflexiones diarias que seleccionamos, para leer y construir con nuestros seguidores.




Oración del buen lector


Se lee para conocer, para ensayar en otras vidas la nuestra; el oficio de lector, de lector aplicado y diligente obtiene frutos casi siempre íntimos, nos llena de prendas valiosísimas pero invisibles, ilumina el sendero oscuro que va de nuestro corazón a nuestra cabeza y, en ocasiones, esa luz puede alumbrar el camino de los que están cerca. Es el tesoro más personal que podremos tener, difícilmente habremos de comunicar a los otros como opera el enredado sistema de nuestra predilección, las resonancias espirituales que un texto provoca en otro aunque sus temas o su tratamiento nos parezcan distantes, la maravilla impar que dos lectores obtienen de una misma línea. Así de delicado y sutil es el perfume de la lectura.


miércoles, 13 de enero de 2016

Ocúpate en la Lectura, la Exhortación y la Enseñanza: LEE.


Óscar Margenet 

Desde mi niñez la lectura me ayudó a crecer y a descubrir mis errores. En gratitud a la exhortación y enseñanza recibida dedicaré esta serie a compartir escritos de algunos de esos autores.

Se dice que actualmente se lee poco. Hay editores que temen por el futuro del libro impreso. Es sabido que varios importantes diarios del mundo, entre ellos españoles, decidieron dejar de imprimir para publicar solo online. El libro ha sido desde mi temprana edad un amigo inseparable. Me ayudó a viajar con mi imaginación, a conocer el mundo y a su gente. 

Comenzando por la Biblia valoro las lecturas que me ayudan a ver mis prejuicios; como aquellos que tenía por creer que mi congregación cristiana era la única y verdadera expresión de la iglesia de Cristo. 
El Señor me alcanzó con su gracia y comencé a dar mis primeros pasos en la vida de fe en una de tantas ‘asambleas de hermanos libres’. En mi etapa juvenil me encantaba explicar a quienes quisieran saberlo por qué los ‘hermanos libres’ no son una denominación como la Bautista, la Metodista o la Pentecostal, a pesar de provenir del movimiento británico ‘The Plymouth Brethren’ 1. 

Deseo, en más, compartir escritos de maestros que abren la mente a la sana costumbre de pensar, ayudan a edificar el cuerpo de Jesucristo, y a sus miembros a vivir en armonía. 

Una de las publicaciones que me ayudaron a crecer es la revista de la ilustración. Un ejemplo de lecturas que esclarecen cuestiones que preocupan a los creyentes sinceros; de autores que en medio del caos ayudan a mantenerse en pie a quienes siguen al Señor y sirven a sus semejantes.

En esta primera entrega he de compartir unos párrafos del comentario sobre el Sermón del Monte, del inspirado (e inspirador) médico y predicador galés Martin Lloyd Jones 2. Cito: Esto es lo que debería realmente preocuparnos; y esta es la razón por la que digo que es tan importante estudiar el Sermón del Monte. No se trata de una simple descripción de lo que el hombre hace; lo básico es la diferencia entre el cristiano y el no cristiano. 

El Nuevo Testamento considera esto como algo absolutamente básico y fundamental; y, según veo las cosas en estos tiempos, la necesidad primordial de la Iglesia es una comprensión clara de esta diferencia esencial. 

Se ha ido oscureciendo; el mundo ha entrado en la Iglesia y la Iglesia se ha vuelto mundana. La línea divisoria no se ve tan clara como antes. Hubo épocas en que la distinción era patente, y esas han sido siempre las eras más gloriosas en la historia de la Iglesia. Conocemos, sin embargo, los argumentos que se han alegado. Se nos ha dicho que tenemos que hacer a la Iglesia atractiva para el no cristiano, y la idea consiste en asemejarse lo más posible a él. 

Durante la primera guerra mundial hubo capellanes muy populares, que se mezclaban con los soldados, fumaban con ellos, y hacían muchas cosas que sus hombres hacían para animarlos. Algunos pensaban que, como consecuencia de ello, una vez que la guerra terminara, los excombatientes llenarían las iglesias. Pero no sucedió así, y nunca ha sido este el resultado. 

La gloria del evangelio es que cuando la Iglesia marca las diferencias con el mundo, nunca deja de atraerlo. Entonces hace que el mundo escuche su mensaje, si bien al comienzo quizá lo odie. Así llegan los avivamientos. Lo mismo debe ocurrir en nuestro caso como individuos. No debería ser nuestra ambición parecemos lo más posible a los demás, aunque seamos cristianos, sino ser lo más distintos posible de todo el que no es cristiano. Nuestra aspiración debería ser asemejarnos a Cristo, cuanto más mejor; y cuanto más nos asemejemos a Él, tanto menos parecidos seremos a los no cristianos.

Permítanme explicarles esto en detalle. El cristiano y el no cristiano son absolutamente diferentes en lo que admiran. El cristiano admira al que es 'pobre en espíritu,' en tanto que los filósofos griegos tenían en menos a tal persona, y todos los que siguen la filosofía griega, ya sea intelectualmente, ya en la práctica, siguen haciendo exactamente lo mismo. Lo que el mundo dice acerca del verdadero cristiano es que es un pusilánime, poco hombre. El mundo cree en la confianza en sí mismo, en seguir los instintos, en dominar la vida; el cristiano cree en ser 'pobre en espíritu.' Repasemos los periódicos para ver la clase de persona que el mundo admira. Nunca encontraremos nada que se parezca menos a las Bienaventuranzas3 que lo que atrae al hombre natural y de mundo. Lo que despierta su admiración es la antítesis misma de lo que encontramos en este Sermón. Al hombre natural le gusta la ostentación, precisamente lo que las Bienaventuranzas condenan.

Luego también, como es lógico, difieren en lo que buscan. 'Bienaventurados los que tienen hambre y sed.' 4 ¿De qué? ¿De dinero, riqueza, posición, social, publicidad? De ningún modo. 'De justicia.' Y justicia es ser justo delante de Dios. Tomemos a un hombre cualquiera que no se considere cristiano y que no se interese por el cristianismo. Averigüemos lo que busca y desea, y veremos que siempre es diferente de esto.

Entonces, también difieren por completo en lo que hacen. Esto es una consecuencia necesaria. Si admiran y buscan cosas diferentes, sin duda que hacen cosas diferentes. La consecuencia es que la vida que el cristiano vive debe ser esencialmente diferente de la que vive el no cristiano. El no cristiano es absolutamente consecuente consigo mismo. 'Este,' dice, 'es el único mundo, y voy a sacarle todo el provecho que pueda.' El cristiano, en cambio, comienza por decir que no vive para este mundo; considera a este mundo sólo como camino de paso para entrar en algo eterno y glorioso. Tanto su perspectiva como aspiraciones son diferentes. Siente, por lo tanto, que debe vivir de un modo diferente. Así como el hombre mundano es consecuente consigo mismo, así también el cristiano debería serlo. Si lo es, será muy diferente del otro hombre; no puede ser de otra manera.

El apóstol Pedro lo dice muy bien al afirmar que, si creemos de verdad que hemos sido llamados 'de las tinieblas a su luz admirable' 5, debemos creer que esto nos ha sucedido a fin de que podamos alabarlo con nuestra vida. Y afirma luego: 

Os ruego como a extranjeros y peregrinos (los que están en este mundo), que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.' 6 No hace más que recurrir a su sentido de la lógica.

Otra diferencia esencial entre los hombres estriba en lo que creen que pueden hacer. El hombre mundano confía mucho en su propia capacidad y está listo a hacer cualquier cosa. El cristiano es un hombre, el único hombre en el mundo, que está verdaderamente consciente de sus limitaciones. Estas son algunas de las diferencias esenciales, obvias, patentes que existen entre el cristiano y el no cristiano. Nada hay que nos exhorte más que el Sermón del Monte a ser lo que debemos ser, y a vivir como debemos vivir; ser como Cristo, presentando un contraste total con respecto a todos los que no pertenecen a Cristo. Confío, sin embargo, en que aquel que haya caído en la tentación de ser como los hombres del mundo en algún aspecto ya no seguirá haciéndolo pues haya comprendido que eso implica una contradicción completa de nuestra fe.

Quizá pueda resumirlo todo del siguiente modo. La verdad es que el cristiano y el no cristiano pertenecen a dos reinos completamente diferentes. Habrán notado que la primera y la última Bienaventuranzas prometen la misma recompensa: 'porque de ellos es el reino de los cielos.' ¿Qué significa esto? Nuestro Señor comienza y concluye así porque es su manera de decir que lo primero que hay que tener en cuenta respecto a nosotros es que pertenecemos a un reino diferente. No sólo somos diferentes en esencia; vivimos en dos mundos absolutamente diferentes. Estamos en este mundo; pero no somos de él. Estamos en medio de esa otra gente, desde luego; pero somos ciudadanos de otro reino. Esto es el elemento vital que se pone de relieve en todas las fases de este pasaje.

¿Por qué Mateo habla del reino de los cielos más que del reino de Dios? Sin duda que la respuesta es que escribió sobre todo para los judíos y a los judíos, y su objetivo principal, quizá, fue corregir el concepto judío del reino de Dios o del reino de los cielos. Tenían una idea materialista del reino; lo concebían en un sentido militar y político, y el objetivo principal de nuestro Señor en este caso es mostrar que su reino es primordialmente espiritual. En otras palabras les dice, 'No deben pensar en este reino como en algo terrenal. Es un reino en los cielos, el cual sin duda afectará a la tierra de muchos modos, aunque es esencialmente espiritual. Pertenece a la esfera celestial y no a la terrenal y humana.' ¿En qué consiste este reino, pues? Significa, en esencia, el gobierno de Cristo o la esfera o reino en el que Él reina. 

Se puede considerar de tres modos. Muchas veces mientras vivió en este mundo nuestro Señor dijo que el reino de los cielos era algo ya presente. Dondequiera que Él se hallara presente y ejerciendo funciones de mando, allá estaba el reino de los cielos. Recordarán cómo en una ocasión, cuando lo acusaron de arrojar demonios en nombre de Belcebú, hizo ver lo necio que resultaba afirmar semejante cosa, y afirmó luego, 'Si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino.' 7 Ahí está el reino de Dios. Su autoridad, su reinado eran ya una realidad.

Luego está la expresión que dijo a los fariseos, 'el reino de Dios está dentro de vosotros', o 'el reino de Dios está en medio de vosotros'. Fue como si les dijera, 'se está manifestando en medio vuestro.' No digáis "vedlo aquí" o "vedlo allá." Dejad de una vez esta idea materialista. Yo estoy aquí en medio de vosotros; estoy actuando; ‘está aquí.' Dondequiera que se manifieste el reinado de Cristo ahí está el reino de Dios. Y cuando envió a sus discípulos a predicar, les encomendó: 'Decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.'

Pero también quiere decir que el reino de Dios está presente en este momento en todos los verdaderos creyentes. La Iglesia Católica ha solido identificar este reino con la Iglesia, pero esto no es así, porque la Iglesia contiene a una multitud mixta. El reino de Dios está sólo presente en la Iglesia en los corazones de los verdaderos creyentes, en los corazones de los que se han rendido a Cristo y en quienes y en medio de quienes reina. 

Recordarán que el apóstol Pablo se refiere a esto en una forma que recuerda a la de Pedro. Al escribir a los Colosenses da gracias al Padre 'el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.' 8 El reino de su amado Hijo, es el 'reino de Dios,' es el 'reino de los cielos,' es este reino nuevo al que hemos entrado. O, como les escribe a los Filipenses, 'nuestra ciudadanía está en los cielos.' Estamos aquí en la tierra, obedecemos a poderes terrenales, vivimos así. Desde luego; pero 'nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador' 9. Los que reconocemos a Cristo como Señor, aquellos en cuyas vidas Él reina y gobierna en este momento, estamos en el reino de los cielos y el reino de los cielos está en nosotros. Hemos sido trasladados al 'reino de su amado Hijo’; nos hemos convertido en un 'real sacerdocio.'

La tercera y última manera de considerar el reino es que, en un sentido, todavía ha de venir. Ha venido; viene; vendrá. Estaba presente cuando Cristo ejercía autoridad: está en nosotros en este momento; y sin embargo todavía ha de venir. Vendrá cuando este gobierno y reino de Cristo quede establecido en el mundo entero incluso en un sentido físico y material. 

Llegará el día en que los reinos de este mundo se convertirán en los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo. Entonces habrá llegado, en una forma completa y total, y todo estará bajo su dominio y poder. El mal y Satanás desaparecerán; habrá 'cielos nuevos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia' 10, y entonces el reino de los cielos habrá llegado en esa forma material. Lo espiritual y lo material vendrán a ser una misma cosa en un sentido, y todo quedará sujeto a su poder, de modo que 'en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.’ 11

Esta es, pues, la descripción general que se da del cristiano en las Bienaventuranzas. ¿Ven cuan esencialmente diferente es del no cristiano? Las preguntas vitales que nos planteamos son, pues, éstas. ¿Pertenecemos a este reino? ¿Nos gobierna Cristo? ¿Es Él nuestro Rey y Señor? ¿Manifestamos tales cualidades en la vida diaria? ¿Anhelamos que sea así? ¿Comprendemos que debemos ser así? ¿Somos realmente bienaventurados? ¿Somos felices? ¿Hemos sido llenados? ¿Tenemos paz? Pregunto, entonces: ¿cómo vemos que somos? Sólo el que es así es verdaderamente feliz, verdaderamente bienaventurado. 

Mi inmediata reacción a las Bienaventuranzas indica exactamente lo que soy. Si me parece que son difíciles y duras, si me parece que son demasiado rigurosas y que describen un tipo de vida que me desagrada, temo que esto signifique simplemente que no soy cristiano. Si no deseo ser así, será que aún estoy 'muerto en pecados,' 12 no he recibido nunca la vida nueva.

Pero si siento que soy indigno y aun siéndolo mi deseo y aspiración es ser la persona que describen las Bienaventuranzas, es que hay una vida nueva en mí; es que soy hijo/a de Dios, ciudadano/a del reino de los cielos y del amado Hijo de Dios. Que cada uno se examine.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¡Qué subversivo es el mensaje profético!


POR ALEXANDER CABEZAS*

Como lectores del presente siglo, hay personas que tropiezan con las ideas preconcebidas acerca de la naturaleza de las profecías bíblicas. Estas han desembocado en interpretaciones erróneas y en aplicaciones que, no solo afectan la comprensión del mensaje profético, sino que han marginado, estigmatizado y exagerado su valor para el presente. Y lo que aún es peor, en algunos círculos se ha tomado la profecía como el medio para fomentar las predicciones de un futuro escatológico. Este reduccionismo es la base para la aparición de ciertos líderes que se atribuyen a sí mismos la autoridad de hablar, vaticinar e incluso dar ordenes en nombre de Dios.

En mi país hay un líder, no poco reconocido que tiene una Página Web muy visitada. Todos los años publica sus predicciones. La dirección que tienen estas profecías se entremezclan con simbologías numéricas, letras del alfabeto y el calendario hebreo. Algo así como una especie de ¡cábala cristiana!

Quizás, lo más preocupante sea que cada día éste y otros líderes similares, cobren más fuerza y ganen adeptos o seguidores. Algunas personas le siguen por el deseo de conocer lo que Dios tiene destinado -hacer o no hacer- para sus naciones; otras porque andan buscando un genuino acercamiento a Dios, y otros por simple curiosidad. Está claro que conocer el futuro es un deseo que no nos es ajeno; el problema real está en los medios que se emplean para conseguir determinados fines y en las personas que se aprovechan de ello para lucrarse personalmente.

Estos seguidores no siempre están dispuestos a abrir vías para el dialogo, permitir ser cuestionados y, mucho menos, darse la oportunidad de analizar estas proclamas que están muy cerca de lo esotérico. Cuando alguien discute o escribe en contra de sus pastores, terminan atrincherándose en sus posiciones, aunque queden desarmados y sin argumentos bíblicos o teológicos. A fin de cuentas, lo más importante es defender a sus líderes y su reputación a toda costa. ¡Qué fervor religioso más profundo! Creo sinceramente que es digno de admirar, aunque no lo comparto.

Tengo una hermana menor que creció conmigo en un ambiente de iglesia. No obstante, en su vida adulta decidió alejarse de las estructuras eclesiásticas por diversas razones. Me dijo que una vez sintió el deseo de empezar a visitar una congregación cercana a su hogar en Tibás. Cuando estaba en ese servicio, un domingo por la mañana y con más de mil personas reunidas, después del periodo de cantos, encendieron una pantalla gigante y apareció la imagen del pastor hablando a la audiencia. Este líder no estaba en su congregación, ya que estaba de gira por América del Sur (he escuchado que tiene muchos seguidores en esta subregión). Después de un saludo inicial, este hombre hizo una declaración profética y afirmó que los que dieran una ofrenda superior o equivalente a más de 55 mil colones (cien dólares), recibirían una bendición superespecial. La mayoría del público aplaudió en señal de aprobación.

Esa fue la última vez que mi hermana puso un pie en una iglesia evangélica de forma voluntaria, salvo para asistir a una ceremonia, como un matrimonio o un funeral de un familiar cercano.

Algunas de las personas que lean esto se identificarán con la situación planteada; otros dirán que esas cosas no deben comentarse, ya que es así como se continúa ensuciando la imagen de las iglesias y de los pastores evangélicos; habrá otros que reaccionarán en defensa de este líder y justificarán sus acciones. Sin embargo, y con ejemplos como este la reputación, el trabajo y el ministerio de muchos pastores han caído en descrédito. Pero, yo doy fe de que no todos los líderes y pastores caminan por estas sendas.

Por mi parte no puedo permanecer callado o autovetarme, y más aún cuando entiendo que el silencio y la pasividad ante estas situaciones nos convierten en parte y cómplices de las obras de las tinieblas. La Biblia es clara cuando dice que debemos denunciar, Efesios 5:11. John Stott en su comentario, El mensaje de Efesios (2006), refiriéndose a este mismo pasaje decía: “Denuncia suena negativo; pone en evidencia lo que es la gente juzgándola, condenándola. Y es así” (pág.188).

Algunos han interpretado que los cristianos no tienen derecho a denunciar y que lo único que les corresponde hacer es permanecer callados y no importunar a los demás para demostrar que “andamos en amor.” Gracias a esta errónea concepción muchos se aprovechan para robar, manipular y abusar de sus congregaciones en nombre de la fe.

Por tanto, ¿Qué es el mensaje profético?

Yo animo a los lectores a seguir al doctor Juan Stam, quien ha escrito bastante y además es una autoridad en el tema. Solamente deseo aportar que Fee y a Stuart, en su libro La Lectura Eficaz de la Biblia (1994), mencionan que menos del 2% de las profecías del Antiguo Testamento son mesiánicas y menos del 1 % se refiere a sucesos que todavía están por ocurrir.

Si tenemos en cuenta estas palabras como referencia, las profecías bíblicas nunca han tenido un matiz netamente futurista o escatológico. Y, aunque sí hay profecías muy concretas, la mayoría de ellas tiene una connotación de denuncia de la pérdida de los valores morales, éticos, teológicos y espirituales. Todos los profetas fueron comisionados por Dios con un mensaje específico enmarcado en estos aspectos cardinales ya mencionados.

El profeta Miqueas, por ejemplo, resume su comisión profética cuando dice: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8). Jeremías, a su vez, también denuncia el alejamiento del Pueblo y utiliza un verbo que es medular en todo sus mensajes: “volverse” (shub en ebreo). La expresión “volverse”, tiene un sentido de denuncia orientador y pastoral: El pueblo debía humillarse y “volverse” a Dios, sin omitir restaurar la relación con su próximo. Si ellos obedecían, Dios les iba a perdonar y a recibir como a hijos e hijas.

¡Qué subversivo es el mensaje profético! Pero, entiéndase el verdadero mensaje profético, tal y como la Biblia lo clarifica. Lo demás, juzguen ustedes estimados lectores.


*Alexander Cabezas Mora, costarricense. Consultor en temas de niñez e iglesia. Profesor de varios seminarios teológicos en Costa Rica. Tiene una maestría y una licenciatura en teología y un bachillerato en Educación Cristiana.

miércoles, 11 de junio de 2014

¿Qué gran libro se publicó el mismo año de tu nacimiento?


  • 1911 - El árbol de la ciencia (Pio Baroja)
  • 1912 - La muerte en Venecia (Thomas Mann)
  • 1913 - El jardinero (Rabindranath Tagore), Hijos y amantes (D.H. Lawrence), El gran Meaulnes (Alain-Fournier), Por el camino de Swann (Marcel Proust)
  • 1914 - Dublineses (James Joyce), Niebla (Miguel de Unamuno), Platero y yo (Juan Ramón Jiménez), La taberna errante (G.K. Chesterton)
  • 1915 - La metamorfosis (Franz Kafka)
  • 1916 - Retrato de un artista adolescente (James Joyce)
  • 1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte (Horacio Quiroga), La bendición de la tierra (Knut Hamsun)
  • 1918 - Cuentos de la selva (Horacio Quiroga)
  • 1919 - Demian (Hermann Hesse)
  • 1920 - La edad de la inocencia (Edith Wharton)
  • 1921 - La tía Tula (Miguel de Unamuno)
  • 1922 - Ulises (James Joyce), Siddhartha (Hermann Hesse), El hombre que sabía demasiado (G.K. Chesterton)
  • 1923 - Dersu Uzala (Vladimir Arseniev), El buen soldado Svejk (Jaroslav Hasek) Bambi: una vida en el bosque (Felix Salten)
  • 1924 - La montaña mágica (Thomas Mann)
  • 1925 - El proceso (Franz Kafka), La señora Dalloway (Virginia Woolf), El gran Gatsby(Francis Scott Fitzgerald), Seis personajes en busca de autor (Luigi Pirandello)
  • 1926 - El castillo (Franz Kafka), La bailarina de Izu (Yasunari Kawabata), Tirano Banderas (Valle Inclan), La connfusión de los sentimientos (Stefan Zweig), El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie), Don Segundo Sombra (Ricardo Güiraldes)
  • 1927 - El lobo estepario (Hermann Hesse)
  • 1928 - Contrapunto (Aldous Huxley), El amante de Lady Chatterley (D.H. Lawrence),Nadja (André Breton)
  • 1929 - El ruido y la furia (William Faulkner), Adiós a las armas (Ernest Hemingway),Los siete locos (Roberto Arlt), Doña Bárbara (Rómulo Gallegos)
  • 1930 - Mientras agonizo (William Faulkner), El hombre sin atributos (Robert Musil)
  • 1931 - Gog (Giovanni Papini), Los lanzallamas (Roberto Arlt), Las lanzas coloradas(Arturo Uslar Pietri)
  • 1932 - Un mundo feliz (Aldous Huxley)
  • 1933 - El jorobadito (Roberto Arlt), La condición humana (André Malraux)
  • 1934 - Trópico de Cáncer (Henry Miller), Huasipungo (Jorge Icaza)
  • 1935 - Historia universal de la infamia (Jorge Luis Borges), Asesinato en la catedral (Thomas Steams Eliot), Canaima (Rómulo Gallegos)
  • 1936 - ¡Absalón! ¡Absalón! (William Faulkner), Lo que el viento se llevó (Margaret Mitchell), Auto de fe (Elias Canetti), Las paradojas del señor Pond (G.K. Chesterton)
  • 1937 - El hobbit (J.R.R. Tolkien), Tener y no tener (Ernest Hemingway), País de nieve(Yasunari Kawabata)
  • 1938 - La nausea (Jean-Paul Sartre)
  • 1939 - Finnegans Wake (James Joyce), Las uvas de la ira (John Steinbeck), Las palmeras salvajes (William Faulkner), El sueño eterno (Raymond Chandler), Trópico de Capricornio (Henry Miller), Diez negritos (Agatha Christie)
  • 1940 - Por quién doblan las campanas (Ernest Hemingway), La invención de Morel(Adolfo Bioy Casares), El cero y el infinito (Arthur Koestler), El desierto de los Tártaros(Dino Buzzati)
  • 1941 - Entre actos (Virginia Woolf), Los hijos de Matusalén (Robert A. Heinlein)
  • 1942 - El extranjero (Albert Camus), Viaje al fin de la noche (Louis-Ferdinand Céline)
  • 1943 - El juego de los abalorios (Hermann Hesse)
  • 1944 - Ficciones (Jorge Luis Borges), El enano (Pär Lagerkvist)
  • 1945 - Rebelión en la granja (George Orwell), La colmena (Camilo José Cela)
  • 1946 - Historia de una escalera (Antonio Buero Vallejo), El señor presidente (Miguel Ángel Asturias)
  • 1947 - La peste (Albert Camus), Bajo el volcán (Malcolm Lowry), La espuma de los días(Boris Vian), El diario de Ana Frank (Anne Frank)
  • 1948 - Confesiones de una máscara (Yukio Mishima), El túnel (Ernesto Sábato)
  • 1949 - El Aleph (Jorge Luis Borges), 1984 (George Orwell), Hombre de maíz (Miguel Ángel Asturias), El segundo sexo (Simone de Beauvoir), El hombre que calculaba(Malba Tahan)
  • 1950 - Crónicas marcianas (Ray Bradbury), La vida breve (Juan Carlos Onetti), Yo, robot (Isaac Asimov), Barrabás (Pär Lagerkvist), Nadie encendía las lámparas (Felisberto Hernández), El león, la bruja y el ropero (C.S. Lewis)
  • 1951 - Bestiario (Julio Cortázar), El principito (Antoine de Saint-Exupéry), El hombre ilustrado (Ray Bradbury), Molloy (Samuel Beckett), Malone muere (Samuel Beckett), El guardián entre el centeno (J.D. Salinger), Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar), Fundación (Isaac Asimov), El criador de gorilas (Roberto Arlt)
  • 1952 - El viejo y el mar (Ernest Hemingway), Esperando a Godot (Samuel Beckett), Mil grullas (Yasunari Kawabata), Confabulario (Juan José Arreola)
  • 1953 - El llano en llamas (Juan Rulfo), Fahrenheit 451 (Ray Bradbury), El largo adiós(Raymond Chandler), El innombrable (Samuel Beckett)
  • 1954 - El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien), El señor de las moscas (William Golding), Una fábula (William Faulkner), El maestro de Go (Yasunari Kawabata), El rumor de la montaña (Yasunari Kawabata), Buenos días, tristeza (Francoise Sagan)
  • 1955 - Pedro Páramo (Juan Rulfo), Lolita (Vladimir Nabokov), El fin de la eternidad(Isaac Asimov)
  • 1956 - Final del juego (Julio Cortázar)
  • 1957 - Fin de partida (Samuel Beckett), En el camino (Jack Kerouac), Doctor Zhivago(Boris Pasternak), El barón rampante (Italo Calvino)
  • 1958 – Desayuno en Tiffany’s (Truman Capote)
  • 1959 – Las armas secretas (Julio Cortázar), El tambor de hojalata (Günter Grass), La tregua (Mario Benedetti), Las sirenas de Titán (Kurt Vonnegut)
  • 1960 - Matar a un ruiseñor (Harper Lee), Cántico por Leibowitz (Walter M. Miller),Tropas del espacio (Robert A. Heinlein)
  • 1961 - La casa de las bellas durmientes (Yasunari Kawabata), El astillero (Juan Carlos Onetti), Sobre héroes y tumbas (Ernesto Sábato), Solaris (Stanislav Lem), Trampa 22(Joseph Heller)
  • 1962 - Historias de cronopios y de famas (Julio Cortázar), La naranja mecánica(Anthony Burgess), Los funerales de la Mamá Grande (Gabriel García Márquez), El hombre en el castillo (Philip K. Dick), Alguien voló sobre el nido del cuco (Ken Kesey),La muerte de Artemio Cruz (Carlos Fuentes), Aura (Carlos Fuentes), El siglo de las luces (Alejo Carpentier), El cuaderno dorado (Doris Lessing),
  • 1963 - La ciudad y los perros (Mario Vargas Llosa), Rayuela (Julio Cortázar), V (Thomas Pynchon)
  • 1964 - Lo bello y lo triste (Yasunari Kawabata), Una cuestión personal (Kenzaburo Oe)
  • 1965 – Tres tristes tigres (Guillermo Cabrera Infante), El lugar sin límites (José Donoso)
  • 1966 - Paradiso (José Lezama Lima), La casa verde (Mario Vargas Llosa), Todos los fuegos el fuego (Julio Cortázar), A sangre fría (Truman Capote), La subasta del lote 49 (Thomas Pynchon), Cinco horas con Mario (Miguel Delibes)
  • 1967 - Cien años de soledad (Gabriel García Márquez), La broma (Milan Kundera), El maestro y Margarita (Mijaíl Bulgákov)
  • 1968 - ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick), 2001: Una odisea espacial (Arthur C. Clarke)
  • 1969 - Conversación en la Catedral (Mario Vargas Llosa), Ubik (Philip K. Dick), El padrino (Mario Puzo), El mal de Portnoy (Philip Roth), Boquitas pintadas (Manuel Puig), Matadero 5 (Kurt Vonnegut), Hasta no verte, Jesús mío (Elena Poniatowska)
  • 1970 - El informe de Brodie (Jorge Luis Borges), Juan Salvador Gaviota (Richard Bach),Ojos azules (Toni Morrison), Mundo anillo (Larry Niven), Un mundo para Julius (Alfredo Bryce Echenique)
  • 1971 - Nuestra pandilla (Philip Roth), Cartero (Charles Bukowski), Miedo y asco en Las Vegas (Hunter S. Thompson)
  • 1972 - Los propios dioses (Isaac Asimov), Cita con Rama (Arthur C. Clarke)
  • 1973 - Pantaleón y las visitadoras (Mario Vargas Llosa), Momo (Michael Ende), El arcoiris de gravedad (Thomas Pynchon), El desayuno de los campeones (Kurt Vonnegut)
  • 1974 - Abaddón el exterminador (Ernesto Sábato)
  • 1975 - El otoño del patriarca (Gabriel García Márquez), El libro de arena (Jorge Luis Borges), Terra Nostra (Carlos Fuentes)
  • 1976 - El beso de la mujer araña (Manuel Puig)
  • 1977 - La tía Julia y el escribidor (Mario Vargas Llosa), El resplandor (Stephen King)
  • 1978 - Mujeres (Charles Bukowski), La vida: instrucciones de uso (Georges Perec),Casa de campo (José Donoso)
  • 1979 - La historia interminable (Michael Ende), La zona muerta (Stephen King), Guía del autoestopista galáctico (Douglas Adams), La decisión de Sophie (William Styron)
  • 1980 - La conjura de los necios (John Kennedy Toole), El nombre de la rosa (Umberto Eco), Queremos tanto a Glenda (Julio Cortázar)
  • 1981 - Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Márquez), La guerra del fin del mundo (Mario Vargas Llosa), Hijos de la media noche (Salman Rushdie), La vida exagerada de Martín Romaña (Alfredo Bryce Echenique)
  • 1982 - La casa de los espíritus (Isabel Allende), Paisaje después de la batalla (Juan Goytisolo)
  • 1983 - El entenado (Juan José Saer), Vida y época de Michael K. (J.M. Coetzee)
  • 1984 - La insoportable levedad del ser (Milan Kundera), El amante (Marguerite Duras),Neuromante (William Gibson)
  • 1985 - El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez), Ciudad de cristal(Paul Auster), Meridiano de sangre (Cormac McCarthy), Ruido de fondo (Don De Lillo),El perfume (Patrick Süskind), Beloved (Toni Morrison), El juego de Ender (Orson Scott Card)
  • 1986 - La ciudad de los prodigios (Eduardo Mendoza), It (Stephen King)
  • 1987 - Tokio Blues (Haruki Murakami), Noticias del imperio (Fernando del Paso), La hoguera de las vanidades (Tom Wolfe), Misery (Stephen King), Sorgo rojo (Mo Yan)
  • 1988 - La inmortalidad (Milan Kundera), El alquimista (Paulo Coelho)
  • 1989 - El palacio de la luna (Paul Auster), Como agua para chocolate (Laura Esquivel),Los pilares de la tierra (Ken Follet)
  • 1990 - Un hogar en el fin del mundo (Michael Cunningham), Anochecer (Isaac Asimov),El misterio del solitario (Jostein Gaarder)
  • 1991 - El evangelio según Jesucristo (José Saramago), El jinete polaco (Antonio Muñoz Molina), El mundo de Sofia (Jostein Gaarder)
  • 1992 - Doce cuentos peregrinos (Gabriel García Márquez), Leviatán (Paul Auster),Todos los hermosos caballos (Cormac McCarthy), Corazón tan blanco (Javier Marías)
  • 1993 - Lituma en Los Andes (Mario Vargas Llosa), Cuando ya no importe (Juan Carlos Onetti), La pasión turca (Antonio Gala), Trainspotting (Irvine Welsh)
  • 1994 - Del amor y otros demonios (Gabriel García Márquez), Mañana en la batalla piensa en mí (Javier Marías)
  • 1995 - Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Haruki Murakami), Santa Evita(Tomás Eloy Martínez), Ensayo sobre la ceguera (José Saramago), No me esperen en abril (Alfredo Bryce Echenique)
  • 1996 - Pulp (Charles Bukowski), El club de la lucha (Chuckm Palahniuk), Estrella distante (Roberto Bolaño), El capitán Alatriste (Arturo Pérez Reverte)
  • 1997 - Pastoral americana (Philip Roth), Mason y Dixon (Thomas Pynchon), Todos los nombres (José Saramago)
  • 1998 - La identidad (Milan Kundera), Los detectives salvajes (Roberto Bolaño), Las particulas elementales (Michel Houellebecq), Me llamo rojo (Orhan Pamuk)
  • 1999 - Sputnik, mi amor (Haruki Murakami), Desgracia (J.M. Coetzee)

domingo, 26 de enero de 2014

La transformación de África, descrita con una parábola.



No hay nada mejor que recurrir a la literatura para entender lo que carece de sentido. Muchos lectores consideran, y hago parte de ellos, que en las líneas de un buen escrito se esconden los secretos a los momentos claves de la vida.

En el caso de África, ¿Cómo explicar sin sobresaltos las rupturas tan dramáticas que han conocido las sociedades africanas en las últimas décadas? ¿Cómo entender esas fuerzas que la dividen y la mantienen en un estado de inercia o desubicación? ¿Cómo borrar el resentimiento causado por tantos años de postración ante agentes difíciles de determinar? ¿Cómo? Quizás sea leyendo los libros de quiénes se esfuerzan en observar el camino de sus pueblos. ¿O será que esto genera nuevas preguntas sin respuestas?

La novela “Parábola de la vieja tortuga” (Ed. Alianza Literaria, 1999) del escritor mozambiqueño Pepetela es un intento literario de exponer toda la esencia de un mundo en pleno cambio, de poner a la luz del día algunos de los conflictos más difíciles de percibir en las sociedades africanas, desde la perspectiva de un hombre anciano –una víctima del cambio– que trata de entender los nuevos valores de una cultura individualista.

Descubrimos en esta lectura un panorama rupturista donde prevalecen los cambios drásticos de las últimas décadas del continente africano: el choque frontal entre la tradición más conservadora y la modernidad más subversiva; la incomprensión entre generaciones de ancianos y jóvenes, intereses contrapuestos de africanos formados afuera o dentro del país; cambios de poder entre hombres y mujeres; pero también entre mujeres y mujeres.

Ante tanta complejidad existencial, la novela de Pepetela inicia de la manera más sencilla y lineal. Y es que, ante la falta de claridad y criterios para interpretar la historia, siempre es bueno volver a los inicios y sentir la historia de los ancestros. Así es como se invoca la génesis y el todopoderoso: “Suku-Nzambi creó aquel mundo. Aquél y otros, todos los mundos” (p.11). En estas primeras líneas descubrimos la importancia de la oralidad y la naturaleza en las creencias tradicionales africanas. El inicio de la obra permite crear el ambiente de misticismo y religiosidad que sustentan la tradición y así, poco a poco, formular las preguntas que marcan el inicio de la historia.

Ulume es un africano de educación tradicional, acostumbrado a un orden donde los ancianos y la naturaleza son esenciales para el equilibrio de todo sistema. Con frecuencia se aleja de su aldea para refugiarse en la cima de un cerro y observar el paso de una tortuga que considera más vieja que todos los elementos existentes en la tierra. Su paso representa algo especial, casi indescriptible. Un momento en el que el tiempo se detiene y que revela un equilibrio armonioso.

En esta unión simbiótica que dura unos instantes, Ulume encuentra la confianza y la calma, y su mujer, Muari, sabedora de lo que representa esto para él, respeta las creencias de su marido. Así pues, descubrimos un mundo relativamente sencillo, donde el orden y los equilibrios se basan en creencias milenarias y en una relación cercana con los poderes de la naturaleza.

Sin embargo, esta imagen de armonía se derrumba con las discusiones que mantiene Ulume con sus hijos involucrados en una guerra civil naciente e incomprensible y, sobre todo, la aparición de la hermosa Munakazi: una joven africana de quien Ulume se siente fuertemente atraído pese a la diferencia de edad. A partir de ese momento se hace palpable la ruptura de la sociedad y la peligrosa incomprensión que se consolida entre las juventudes y las generaciones mayores.

Detrás de su dulzura, Munakazi esconde los rasgos característicos de las generaciones más jóvenes del país, es decir una naturaleza rebelde e inconformista, poco respetuosa de las costumbres tradicionales y de los equilibrios milenarios, y además, una atracción peligrosa por lo material y la modernidad.

En la novela de Pepetela, la ciudad de Calpe representa el núcleo urbano que consagra el sistema capitalista y donde todos los poderes –económicos, administrativos y políticos– confluyen, formando así un contrapeso a la vida de antaño, es decir cuando la sociedad se organizaba en poblados pequeños donde todo el mundo se conocía y tenía un papel determinado.

Ante estos cambios imparables, Ulume resuelve acudir a la tortuga en la cima del cerro. Ella sigue siendo la referencia para un mundo tradicional basado en otros valores, sin embargo, no aporta ninguna respuesta y sigue su camino sin dar indicio de su pensamiento.

La trama de la novela crece con las diferencias que surgen entre Ulume y Munakazi. El amor que los unió durante un tiempo acaba torpeado en medio de los rencores y las codicias que alimenta el conflicto local. Ambos se distancian ante la atracción y la discordia que ejerce la gran ciudad de Calpe.

El dolor que produce está separación es una de las grandes imágenes de la ruptura que vive África en este contexto de modernismo y creciente. Ulume se siente abandonado por sus familiares más cercanos (sus hijos y su mujer más joven), incomprendido y aislado. Está solo en un mundo cambiante y opaco que ha dejado de venerar a sus dioses y respetar a sus progenitores.

Ante las heridas acumuladas por el pueblo africano, Pepetela nos ofrece una parábola que evoca la necesidad de perdonar y de escuchar, de emprender un nuevo camino, aceptar las diferencias y empezar de nuevo.



Johari Gautier Carmona

@JohariGautier

miércoles, 18 de julio de 2012

Buscador de libros para el móvil según el nivel de lectura.


La compañía Classroom & Library, editorial y distribuidor de libros, ha sacado Book Retriever, una aplicación que tiene mucho éxito entre padres y profesores. Creada por dos especialistas en comprensión lectora y lectura infantil, es muy útil para buscar libros de acuerdo al nivel de lectura requerido para cada niño.
La aplicación escanea el código de barras del ISBN de los libros y enseguida se añade en su base de datos de más de 136.000 títulos – que se actualiza semanalmente- para dar una descripción del libro y el nivel de lectura para el que es apto.
La base de datos además se retroalimenta con las búsquedas de padres y usuarios a través de la misma aplicación. Sólo hay que escanear el código de un libro y, si la información no fuera suficiente, añadir todos los datos que se consideren necesarios para que, cuando se haga una búsqueda, todos los datos del libro y nivel de lectura apropiado para cada edad sean lo más claros posibles.
Pero no sólo actúa como aplicación para esta rápida catalogación y método de búsqueda. También almacena la información de los lectores y sirve para contactar con otras personas y  pedirles un libro del que se tiene interés. Además, si el libro está disponible en la tienda de Classroom & Library, se puede comprar con un 30% de descuento.
Por otro lado, los profesores pueden utilizar la aplicación para almacenar información de los alumnos y sobre sus lecturas de manera individualizada.
Una aplicación muy útil para mantener una biblioteca infantil o escolar perfectamente catalogada, y que también sirve de método de búsqueda y para compartir libros.

viernes, 3 de febrero de 2012

Los 10 libros que han sido (sorprendentemente) prohibidos o censurados.


  
3 de febrero de 2012 | 20:45
Ya sea por miedo, como método de control social o por simple rechazo visceral, a lo largo de la historia hemos censurado o prohibido toda clase de libros. También ha habido mucha censura porque todos tenemos la piel muy fina, o porque muchos se la cogen con papel de fumar.
Por ejemplo, Huckleberry Finn fue y ha sido objeto de repetidas prohibiciones en las escuelas debido al uso de la palabra nigger(negrata), vocablo que en Estados Unidos ha adquirido un peso específico tan alto que incluso en los medios de comunicación se refieren a él como la palabra-n. En 1921, un tribunal estadounidense también declaró obsceno un pasaje del Ulises, de Joyce, y el libro estuvo prohibido hasta 1933. También sufrieron cortes y recortes Trópico de Cáncer, de Henry Miller, o Fanny Hill, deJohn Cleland.
En Australia se ha prohibido la pornografía donde aparezcan pechos pequeños. La autoridad que clasifica el material audiovisual en el país ha dictado esta norma porque considera que esta característica “fomenta la pedofilia en los consumidores de sus películas”. Por causas parecidas fue censurada Lolita, de Nabokov.
En China se prohiben los viajes en el tiempo. Los gobernantes de este país decidieron vetar el uso de este tema en televisión por ser “irrespetuosos con la historia” y “carecer de pensamientos positivos”.
Bajo esa premisa, uno se pregunta, también, ¿la FICCIÓN recrea alguna faceta de la REALIDAD o debe obligatoriamente, so pena de excomunión o denuncia, deformar la FICCIÓN para que influya en laREALIDAD para que ésta última se acabe pareciendo a la FICCIÓN? Si así fuera, ¿no deberíamos denunciar a los creadores de contenidos de FICCIÓN por tratar de cambiar la REALIDAD a su antojo bajo los parámetros ideológicos de la mayoría? ¿La FICCIÓN debe evangelizar?
La cosa se pone más peliaguda cuando hablamos de libros de no ficción. ¿Hasta qué punto es útil para la sociedad que prohibamos un libro que fomente el racismo o la homofobia? ¿Si podemos prohibir esos libros, no debería prohibirse los que fomentan la ignorancia, en general, por ser ésta más perniciosa a nivel social? Y si un libro fomenta el suicidio. O el consumo de estupefacientes. O poner los cuernos. ¿Dónde ponemos el límite? Peor: ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿Los efectos secundarios de la libertad no deberían ser asumidos sin más en vez de procurar que el mundo sea perfecto (y perfectamente censurado)? ¿Acaso conocemos el perjuicio que supone prohibir algo porque lo consideramos malo cuando, transcurrido el tiempo, resulta que puede que sea bueno? ¿No es más eficaz ignorar esa clase de publicaciones o refutarlas para evitar que adquieran un halo de mártir?
Mientras lucubramos acerca de todas estas preguntas difíciles, echemos un vistazo al top10 de la prohibición y la censura: quizá viendo lo estúpidas que son las razones de otros, podamos descubrir que estupidez que subyace en nuestras propias razones:
1. El origen de las especies, de Charles Darwin: motivos religiosos hicieron que este libro sea censurado en muchos países.
2. El Diario de Ana Frank, de Anne Frank: hasta el día de hoy existen personas que se oponen a que este libro sea permitido en las escuelas. Otros dudan de la credibilidad del texto.
3. Las mil y una noches: censurado en Egipto. Se le acusó de contener pasajes obscenos, que ponían en riesgo la integridad moral de los ciudadanos.
4. Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll: prohibido en China porque les otorga cualidades a los animales para que actúen en el mismo nivel que los humanos.
5. El Código Da Vinci, de Dan Brown: en Líbano, los líderes de la comunidad católica consiguieron que el libro sea prohibido ya que era ofensivo para su religión.
6. El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes: fue censurada en algún momento por “aspectos morales”.
7. Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling: en los Emiratos Árabes Unidos, este libro fue censurado por, supuestamente, incentivar la brujería.
8. La odisea, de Homero: las ideas griegas de libertad no fueron bien recibidas en los tiempos del emperador Calígula, por ello, él intentó vetarlo.
9. La Biblia, traducción de William Tyndale: por su traducción de la Biblia, en 1536 Tyndale fue ejecutado y luego quemado en público.
10. El Decamerón, de Giovanni Boccaccio: fue incluido en la “Index librorum prohibitorum”, la lista de libros prohibidos de la Iglesia Católica.

domingo, 29 de enero de 2012

Amenaza de elitismo en la lectura.




Hace algunos días leí un artículo que mencionaba que en Australia y Nueva Zelanda se está llevando a cabo un proyecto experimental, el cual consiste en cobrar por el préstamo de libros electrónicos en bibliotecas públicas con el objetivo de obtener recursos ante los recortes presupuestarios derivados de la crisis económica. Para Peter Brantley, director de la Internet Archive’s Bookserver Project, una librería digital sin ánimo de lucro, ésta es una forma de que “las editoriales depositen una mayor confianza en las bibliotecas a la vez que éstas siguen ofreciendo su principal servicio. Las novedades o los títulos más vendidos serían los primeros en entrar en este sistema de pago”.

Sin embargo, esta propuesta contraviene la idea tan extendida de que los contenidos publicados en formatos digitales son más económicos que los publicados en papel. Pues hasta el momento, las bibliotecas públicas siguen prestando libros sin costo alguno. ¿Por qué debería cobrar por los digitales, si ya no existe proceso editorial alguno a nivel industrial? Pero esto es sólo una muestra de la amenaza económica que se cierne sobre la lectura en el futuro.

En el otoño del año pasado, Amazon lanzó el Lector Electrónico Kindle más barato del mercado. En Europa tiene un costo de 99€, es decir, en España corresponde al 15,43% de un mes de salario mínimo: 641,40€ (hoy congelado por el gobierno del Partido Popular). En México, por otra parte, se deben pagar $76 dólares, es decir, poco más de $995. Lo que significa más del 50% del salario mínimo, que ronda actualmente los $1,870 pesos, y en algunas zonas de la República incluso es menor. Así que para una familia común, integrada por cuatro personas, e incluso llegando a sueldos medios, adquirir alguno de estos dispositivos implica un gasto importante.

Quizá esta idea sea fácilmente rebatible argumentando que los eBooks son más baratos. En el caso de España no es así, además de que recordemos que el catálogo hasta el momento es muy reducido. También es cierto que existen eBooks gratuitos en Amazon, pero de dudosa calidad. En lo personal tuve la mala experiencia de adquirir un Quijote incompleto y que sólo gracias a los comentarios de los usuarios, pudieron recomendarme una versión completa. Por supuesto, la empresa proveedora nunca avisa de estos inconvenientes. No tengo muy claro si se debe precisamente a su gratuidad. También me llamó la atención que los eBooks no mencionen la versión de la edición que se está leyendo ni dé crédito a los traductores cuando se trata de un libro originalmente escrito en otra lengua.

Es curioso que hasta el momento no haya surgido un movimiento a favor de la reducción de los costos de los eReaders, mientras que existen millones de voces que exigen la disminución al mínimo de los contenidos. Como si pensáramos que el costo de un dispositivo es justo por su calidad técnica. ¿Y por qué no pensamos lo mismo de una obra literaria?

Hace dos años, durante una charla del Bookcamp de Kosmópolis, después de que uno de los ponentes enumerara las diversas interfaces de lectura a lo largo de la historia, desde la tabla de arcilla hasta los eBooks, y alabar estos últimos, principalmente porque su coste es menor al del papel, lo que permitiría un mayor acceso para todos, le pregunté sobre los costos de los dispositivos electrónicos. Después de enardecerse un poco me dijo que éste se reduciría igual que los móviles debido a la demanda del mercado. No obstante, la actual crisis económica ha demostrado que el mercado no es lo más confiable y que las desigualdades sociales son cada vez mayores.

En España, actualmente se está solicitando que los eBooks tengan el mismo IVA reducido que los libros de papel. Pero nadie ha pedido lo mismo para los lectores electrónicos. Recordemos que sin eReader, el cual ofrece un tamaño ideal, una calidad de pantalla insuperable y una gran facilidad de uso (lo que los posmodernos llamarían User Friendly), es imposible acceder a un eBook. O sí, pero a través de dispositivos que no están creados para una lectura constante.

Quizá es muy temprano para saber qué va a pasar en un futuro inmediato con el desarrollo de la lectura, aunque estos ejemplos demuestran que está todavía muy lejos de convertirse en una actividad generalizada, a la cual toda la población pueda acceder, sin importar el país del que hablemos.

Hasta el momento los libros en papel (con sus ediciones revisadas), las escuelas, el compromiso público de las bibliotecas, el préstamo mano a mano, siguen siendo un método efectivo para que la gente pueda acceder a los libros y su lectura. Si dejamos que los grandes monopolios electrónicos asuman este papel, más adelante nos encontraremos con una enorme brecha cultural, no sólo entre países, sino dentro de sus sociedades, ya sean desarrolladas o no.

De nosotros depende que la lectura siga siendo un derecho y no un bien de consumo al alcance de unos pocos.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Por qué leer a través de Internet no es lo mismo que leer un libro?


Leer textos a través de Internet, mayormente hipertextos, no parece ser lo mismo que leer un texto fuera de Internet, mayormente un texto plano. Sobre todo si nuestra intención es aprender.
La intuición parece decirnos lo contrario: si la cuestión es aprender, lo mejor parecer ser que el texto esté jalonado de vínculos que enlacen con otras páginas, así se conseguirá una suerte de conocimiento interconectado, global, orgánico, de perspectiva múltiple, etc.
Pero la investigación sugiere, en base a los efectos cognoscitivos del hipertexto, que éste no es ninguna panacea para la educación del futuro. El mayor handicap es que el la propia estructura del hipertexto dificulta la lectura: implica la realización de tareas muy exigentes ajenos al acto de leer en sí mismo, tal y como señala Nicholas Carr en Superficiales:
Descifrar hipertextos es una actividad que incrementa sustancialmente la carga cognitiva de los lectores; de ahí que debilite su capacidad de comprender y retener lo que están leyendo. Un estudio de 1989 demostró que los lectores de hipertextos a menudo acababan vagando distraídamente “de una página a otra, en lugar de leerlas atentamente”. Otro experimento, de 1990, reveló que los lectores de hipertextos a menudo “no eran capaces de recordar lo que habían leído y lo que no”. En un estudio de ese mismo año, los investigadores hicieron que dos grupos de personas respondieran a una serie de preguntas mediante consultas a un conjunto de documentos. Un grupo consultó documentos electrónicos dotados de hipertextos, mientras que el otro consultó documentos tradicionales impresos en papel. El grupo que consultó documentos impresos superó en rendimiento al grupo dotado de hipertextos a la hora de completar su tarea.
Podríamos pensar que el hipertexto requiere más carga cognitiva porque no estamos habituados al hipertexto. Es decir, que con el transcurrir de los años, la gente se acostumbraría a la arquitectura del hipertexto. Pero no ha sido así. Los efectos continúan nocivos de leer hipertextos siguen siendo idénticos: los lectores de texto lineal entiende más, recuerda más y aprende más que aquellos que leen texto salpimentado de vínculos dinámicos.
En 2005, Diana DeStefano y Jo-Anne LeFevre, psicólogas del Centro de Investigación Cognitiva Aplicada de la Universidad de Carleton (Canadá), sometieron a revisión exhaustiva nada menos que 38 experimentos ya realizados en relación con la lectura de hipertextos.
La mayoría de las pruebas indicaba que “las crecientes demandas de toma de decisiones y procesamiento de la lectura”, especialmente en contraste con “la presentación lineal tradicional.” Concluyeron que “muchas prestaciones del hipertexto aumentaban la carga cognitiva, pudiendo exigir mayor memoria de trabajo de la que tenían los lectores.”
Otra cosa es que pedagógicamente se convenga que los contenidos bien diseñados, donde se combinan explicaciones o instrucciones auditivas y visuales, puedan mejorar el aprendizaje del lector. Eso se sostiene porque nuestros cerebros usan canales diferentes para procesar lo que vemos y oímos. Internet, sin embargo, no ha sido diseñada por educadores para optimizar el aprendizaje: todo se presenta de forma desequilibrada, de una forma que no deja de fragmentar la concentración.
La Red es, por su mismo diseño, un sistema de interrupción, una máquina pensada para dividir la atención. Ello no resulta sólo de su capacidad para mostrar simultáneamente muchos medios diferentes. También es consecuencia de la facilidad con la que puede programarse para enviar y recibir mensajes. La mayoría de las aplicaciones de e-mail, por usar un ejemplo obvio, están configuradas para comprobar automáticamente si hay nuevos mensajes cada cinco o diez minutos; y muchos usuarios actualizan rutinariamente, con el mismo fin, la bandeja de entrada, por si esta frecuencia no fuera suficiente. (…) Más allá de la influencia de los mensajes personales (no sólo por e-mail, sino también instantáneos o los telefónicos), la Web nos suministra cada vez más notificaciones automáticas.
Internet, pues, exige multitarea mental continua. Y además nos gusta, nos produce placer que se nos interrumpa con nuevos eventos y noticias. Para nuestro cerebro, este tipo de información anecdótica es adictiva. Y el hipertexto alimenta esa adicción. Interrumpiéndonos. Dificultando la lectura de textos lineales sostenidos que precisan de concentración.
Así que no siempre es lo mismo leer a través por Internet que leer un libro. Aunque todos quisiéramos que fuera así.
Si queréis profundizar en este tema, de cómo Internet nos vuelve más tontos pero también más inteligentes (según el tipo de inteligencia que estemos midiendo), os recomiendo otro artículo que escribí al respecto en la revista Mètode, de la Universidad de Valencia. Y, por supuesto, el libro deNicholas Carr Superficiales.
Y espero que los hipervínculos del texto no os hayan distraído demasiado.

viernes, 15 de julio de 2011

¿Cómo cambia tu cerebro cuando lees o escribes?




Todos tenemos la intuición de que, al leer un libro, salimos un poco cambiados de la experiencia. Más sabios (o más resabiados), con mayor perspectiva, más empáticos, con mayor ojo crítico, más soñadores, con mayores ansias por conocer, más viajados, con más amigos, menos solos, en definitiva. Algo parecido sucede con la escritura, aunque de un modo ligeramente distinto.

Pero tener la intuición, creer, sospechar, sentir… no es lo mismo que saber. Para saber si realmente la lectura o la escritura nos cambia, deberíamos detectar cambios físicos medibles en nosotros. Y como nosotros, el Yo, estamos contenidos en nuestros cerebros, habría que buscar esos cambios en los cerebros de los lectores.

Y la verdad es que las pruebas neurológicas al respecto son abrumadoras. Aunque, en apariencia, un lector tiene la misma pinta que un no lector, incluso que un analfabeto, se podría decir que un lector es, respecto a una persona que nunca ha aprendido a leer, una criatura perteneciente a otra especie.

No sólo hay diferencias estructurales en el cerebro, sino que los cerebros lectores entienden de otra manera el lenguaje, procesan de manera diferente las señales visuales; incluso razonan y forman los recuerdos de otra manera, tal y como señala la psicóloga mexicana Feggy Ostrosky-Solís:

Los cerebros de los lectores incluso difieren entre sí según qué lecturas tengan por bagaje. Y no sólo estoy hablando de leer Dostoievsky o Pablo Coelho, sino que influye incluso el idioma en el que leemos.

Se ha demostrado que aprender a leer conforma poderosamente el sistema neuropsicológico del adulto.

Los lectores de inglés, por ejemplo, elaboran más las áreas del cerebro asociadas con descifrar las formas visuales que los lectores en lengua italiana. Según se cree, la diferencia radica en el hecho de que las palabras inglesas presentan con más frecuencia una forma que no hace evidente la pronunciación. ¿No habéis visto en las películas que a menudo las personas deben deletrear su nombre para que la otra persona sepa cómo se escribe? Por el contrario, las palabras italianas, así como las españolas, suelen escribirse exactamente como se pronuncian.



En su influyente estudio de 1982 Oralidad y escritura, Walter Ong mantiene una visión similar respecto a la escritura, y la lectura:

Las culturas orales podían producir obras verbales de gran poder y belleza, con un alto valor artístico y humano, que ya ni siquiera son posibles, ahora que la escritura ha tomado posesión de la psique. Sin embargo, la alfabetización es indispensable para el desarrollo no sólo de la ciencia, sino también de la historia, la filosofía, la comprensión explicativa de la literatura y de cualquier arte, y de hecho, para la explicación del propio lenguaje (incluido el oral). La capacidad de escribir es absolutamente inestimable y de hecho esencial para la realización completa del potencial humano. Escribir eleva la conciencia.

Pero ¿qué pasa exactamente, en tiempo real, en el cerebro de una persona que lee y entiende lo que lee, a diferencia de una persona que simplemente mira las imágenes en una pantalla o escucha las palabras de un cuentista?

En 2009, la revista Psychological Science publicó un estudio al respecto, llevado a cabo en el Laboratorio de Cognición Dinámica de la Universidad de Washington, cuya principal investigadora fue Nicole Speer.

Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en una narración. Los detalles de las acciones y sensaciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas. Las regiones del cerebro que se activan a menudo son similares a las que se activan cuando la gente realiza, imagina u observa actividades similares en el mundo real.

Es decir, que el lector se hace libro. Las palabras del escritor obran como catalizador de la mente del lector. Y viceversa: el lector crítico y atento también estimula al escritor, sea éste conocido o no, tal y como rezaba Emerson:

Todos los grandes hombres han escrito con orgullo, sin dar explicaciones. Sabían que un lector inteligente llegaría al fin y les daría las gracias.

Por esa razón, también, los vocabularios de las culturas que aprendían a leer incrementaban sus recursos lingüísticos. Por ejemplo, el vocabulario inglés, limitado a unos pocos miles de palabras, se amplió hasta más de un millón con la proliferación de los libros.

Leer y escribir, qué duda cabe, amplió y refinó la experiencia que las personas tenían de la vida y la naturaleza, tal y como señaló Eisenstein:

El nombre virtuosismo desplegado por los nuevos artistas literarios en el truco de convertir gusto, tacto, olfato y sonido en meras palabras requiere una mayor conciencia y una mayor observación de la experiencia sensorial que a su vez se transmiten al lector.


Fuente:papelenblanco.com
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