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martes, 1 de octubre de 2013

Encuentros inter religiosos en el Luna Park.


Datos y Reflexiones. Parte 1.

Por Hilario Wynarczyk. (*)

Buenos Aires.

En estos momentos el tema del diálogo inter-religioso y las aproximaciones entre algunos evangélicos y católicos adquiere cierta relevancia por la asunción de Francisco, Papa, que fuera el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, un auspiciador de esta clase de eventos.

En el texto que sigue quiero exponer la crónica que escribí en el año 2009, del Quinto Encuentro Fraterno de Evangélicos y Católicos en el Espíritu, organizado por CRECES (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo). Aquella crónica fue publicada originalmente por Prensa Ecuménica.

La Religión Pública En El Luna Park.

A la nota que aquí podremos leer le seguirá otra, en la que habré de referirme al Sexto Encuentro, que tuvo lugar el año 2012, y otros hechos posteriores. Incluiré entonces unas breves reflexiones personales.

Pero es interesante detenernos en otro aspecto de la cuestión que le da relevancia en estos días. Lo explicaré citando tramos del artículo de María Pagano titulado “El Luna Park ahora es de la Iglesia” (diario La Nación, 16 de septiembre, 2013, páginas 1 y 20).

“El Luna Park, escenario de memorables páginas de la historia deportiva, cultural y política de la Argentina, y uno de los íconos de la ciudad, pasa a manos de la Iglesia Católica”.

“La dueña de la mayor parte de la sociedad propietaria del estadio que vibró con las grandes victorias de Nicolino Locche, Carlos Monzón y Pascual Pérez, en el que cantaron Frank Sinatra, Liza Minelli y Luciano Pavarotti (…) lo legó en partes iguales a Cáritas Buenos Aires y a los salesianos de San Juan Bosco (…)”.

“Ernestina de Lectoure, que murió el 9 de febrero pasado a los 95 años, tras una larga enfermedad, no tenía hijos. En su testamento dejó el 95 % de Stadium Luna Park Lectoure y Lectoure SRL, propietaria del estadio, a la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y a Cáritas, representada legalmente por el Arzobispado de Buenos Aires”.

En mi libro “Ciudadanos de dos mundos. El movimiento evangélico en la vida pública argentina” hice referencia también a una importante concentración de espiritistas en la década de 1950, permitida por el entonces presidente Juan Domingo Perón, que escandalizó a muchos católicos. Posteriormente desde la década del 90, el Luna Park viene siendo también el espacio de grandes reuniones de evangélicos.

No busquéis al que está muerto.
Multitud oró en el Luna Park de Buenos Aires.
Quinto Encuentro Fraterno de Evangélicos y Católicos en el Espíritu

El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especies aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? Lucas 24.1-5

Carácter Del Encuentro.

El Cardenal Jorge M. Bergoglio, fue aclamado por la multitud de casi 6000 personas en el Luna Park, el día viernes 1 de mayo de 2009, Día del Trabajador. Luna Park, el mismo en el que la noche anterior, “la Tigresa” Marcela Acuña ganó el título mundial de box femenino. La multitud asistía al Quinto Encuentro Fraterno de Evangélicos y Católicos en el Espíritu, organizado por CRECES (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo), desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde, bajo el lema “Reconciliados en Jesús”.

Una gran parte de ese público, formada por evangélicos, posiblemente no tendría una experiencia anterior de contacto con la figura de Bergoglio, sus creencias religiosas y sus misas. Supongo que Bergoglio fue aclamado como una figura pública. Es desde ese ángulo que deberíamos enfocar, en mi hipótesis, el impactante saludo de la multitud a su presencia.

La alocución del cardenal, sumamente breve, presentó las características típicas de la oratoria de cualquier pastor evangélico. Dijo solamente unas pocas palabras, abrió la Biblia, le indicó al público una lectura, y enfocó el tema de la búsqueda del Jesús muerto, cuando deberíamos buscar el Jesús que vive. Bergoglio tomó como eje un relato de los evangelios en las versiones de Marcos y Lucas, acerca del modo en que las mujeres que habían venido con él de Galilea, y algunas otras mujeres con ellas, lo buscaban a Jesús en el sepulcro, y, a mi entender, dio en el dínamo del encuentro, el Jesús de poder, y la unción del Espíritu que cura la mente atormentada, la familia desunida, el cuerpo lastimado, el alma sin esperanza. Su referencia más concreta a la sociedad argentina, consistió en decir “que podamos construir una nación reconciliada y que nuestras diferencias no sean belicosas”.

A la inversa, no hubo en este encuentro manifestaciones de culto mariano (sustancialmente inherente a la fe católico-romana). Se trató de una masiva reunión Cristocéntrica y pneuma-céntrica (perdón, lector, por la palabra, pero “pneuma” significa “espíritu”, “soplo” espiritual, “soplo” vital).

La reunión del Luna Park fue precedida por otra, los días miércoles y jueves, en una casa de retiros de la Iglesia Católica en la localidad de Pilar, donde se encontraron setenta ministros religiosos, evangélicos y católicos.

Sin embargo, sería inexacto expresar que el encuentro del Luna Park fue ecuménico, como se desprendería del reporte de uno de los principales diarios de la ciudad de Buenos Aires. O en todo caso, fue “ecuménico” si utilizamos el término en sentido extenso. Pero en su modo estricto, la expresión alude a un movimiento que, surgido desde el Concilio Vaticano II, en pleno apogeo de la Guerra Fría, a comienzos de los 60, atrajo mayormente a los pastores de las iglesias herederas de las tradiciones de las reformas luterana, calvinista y anglicano-metodista. En esa época muchas iglesias evangélicas, del tipo bautista y pentecostal, entre otras, no compartieron las actividades con los católicos. Ahora en cambio, los evangélicos presentes en el Luna Park, provenían de este último sector renuente al Movimiento Ecuménico. Por eso, quizás sería mejor hablar de un encuentro inter-religioso, por lo menos hasta el momento en que la palabra “ecumenismo” vuelva a hallarse dotada de un significado específico, adquirido en otra época, cuatro décadas después del surgimiento del Movimiento Ecuménico, en otro contexto, con diferentes actores.

Dinámica Del Encuentro.

Por la densidad de sus alocuciones, hubo otras figuras centrales en el encuentro del Luna Park. El obispo católico Joseph A. Grech, capellán con dedicación plena para la Renovación Carismática en la arquidiócesis católica de Melbourne, Australia, que tuvo a su cargo dos predicaciones del evento; el reverendo Omar Cabrera Jr., que preside la iglesia pentecostal Visión de Futuro, con epicentro en la ciudad de Santa Fe y notable extensión hacia varias provincias de la Argentina y la Capital Federal; la señora Kim Phuc, Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO; el pastor Carlos Mraida, de la Iglesia Bautista del Centro, de orientación renovada-carismática; el pastor Jorge Himitián, heredero de la rica tradición de la Comunidad Cristiana formada alrededor de los armenios en la Ciudad de Buenos Aires y otros lugares de la Argentina; el sacerdote católico Alberto Ibáñez Padilla, que desde hace cuatro décadas lleva adelante una actividad de interacción alrededor de la renovación carismática con evangélicos como Jorge Himitián.

En el plano organizativo del evento, desempeñaron importantes roles, el pastor pentecostal Norberto Saracco y Fernando Gianetti, padre cura encargado del área de Ecumenismo de la Arquidiócesis de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires.

El encuentro en su totalidad, fue dinamizado por un coro y banda; la música estuvo a cargo del Grupo Triju. El tono del encuentro reunía a través de la música, el canto, y el acompañamiento corporal del público, las características propias de un gran encuentro de evangélicos entusiastas. Pero había algunas monjas muy jóvenes, cantando y dando brincos al son de la música, igual que el resto de la multitud presente, en la práctica que los evangélicos suelen denominar ritual de adoración y alabanza. La música y el canto unido de la multitud verdaderamente producían un “subidón” de adrenalina.

A su tiempo, el pastor Carlos Mraida hizo las únicas detalladas extensiones analíticas del concepto de reconciliación hacia aspectos de la vida cotidiana de los argentinos: el individuo, la familia, la brecha entre los ricos y los pobres, la política de los partidos. La afirmación más contundente de Mraida fue que los políticos deberían reconciliarse con los intereses de la gente. “Si no lo hacen, el efecto bumerán se volverá contra ustedes y otra vez oiremos el grito popular: que se vayan todos”. (Ese “que se vayan todos” es toda una marca en la cultura cívica argentina, que marcó las protestas colectivas al final del gobierno de Fernando de la Rúa en el 2001, pero también, veinte años antes, las que hubo en la Plaza de Mayo luego del desastre de Malvinas, en la primera mitad del año 1982; un par de meses antes, nada más, multitudes similares en la misma Plaza festejaron la invasión de las islas Malvinas, planificada por los jefes de la dictadura, para reintegrarlas al patrimonio nacional).

Kim Phuc, Víctima De La Guerra De Vietnam.

El discurso de Kim Phuc merece una nota específica en esta crónica. Lo que sigue se basa en sus palabras, ilustradas con un documental.

Cuando Kim Phuc tenía 9 años, el 8 de junio de 1972 fue alcanzada por el fuego del napalm en una localidad cerca de Saigón (y un año más tarde en el continente latinoamericano comenzaría una etapa de dictaduras militares). El napalm destruyó sus ropas y quemó parte de su cuerpo. Quedaron registradas en ese momento, la filmación de varías bombas que caían desde un avión estadounidense, la fotografía instantánea de una niña desnuda y presa del pánico, que al día siguiente recorrió el mundo, y la filmación a color de la niña desnuda mientras huía. A su lado corrían sus hermanos y primos. Todo sucedía en un camino asfaltado y atrás se veían casas. El fotógrafo de guerra Nick Ut, que retrató a la niña, también la salvó llevándola en sus brazos a un hospital (más tarde fue galardonado con un premio Pulitzer). En una secuencia de la filmación aparecía un chico de tres años, primo de Kim, llevado en brazos por su abuela, con un colgajo en una pierna. El colgajo parecía una media desprendida pero era piel. Para entenderlo mejor debemos saber cómo trabaja el napalm. Produce entre 800 y 1000 grados de temperatura, arde bajo la piel según el testimonio de Kim, y es difícil de apagar.

Tres días después, Kim fue trasladada a un hospital para quemaduras, en Saigon. Durante catorce meses recibió diecisiete operaciones. Con su desgracia la niña se convirtió en un símbolo de la guerra y un medio de propaganda. La foto de esa niña hizo gran impacto también en la sociedad norteamericana y en la oposición interna de ese país a la guerra. Oficiales militares del régimen vietnamita la llevaban a entrevistas. Pero dentro suyo Kim no era feliz, se sentía sola, aislada y controlada, expresó en su discurso en el Luna Park. Y pensaba que nunca tendría un novio, un marido, hijos.

Más tarde, sucedieron otros hechos cruciales en su vida. En 1982 abandonó la religión tradicional vietnamita y se convirtió al cristianismo. Esa Navidad leyendo la Biblia sintió y creyó que Jesús puede ser el salvador, que ayuda a vencer el dolor emocional y físico. En 1984, cuando tenía 21 años, le hicieron la última de las operaciones en un hospital en Alemania, recuperó la libertad para mover el cuello y luego decidió que quería ser médica.

Kim obtuvo una entrevista con el Primer Ministro de su país y logró por su intermedio una beca para estudiar medicina en Cuba. Por eso Kim aprendió español, que habla con buena sintaxis pero una fonética trabajosa. En la isla se puso de novia, se casó, y consiguió viajar de luna de miel con su marido a Moscú en 1992, cuando ya tenía 29 años (para entonces había alcanzado su fin el ciclo de la Guerra Fría con el desmembramiento de la Unión Soviética). En el camino de regreso a la isla, cuando el avión se detuvo en Canadá para cargar gasolina, ambos desertaron. Actualmente, Kim vive en Montreal, es feliz con su marido y tiene dos hijos.

En 1996, fue invitada a un acto en Washington, en el que se encontró con veteranos de Vietnam y les dirigió un discurso de reconciliación. Luego pudo reunirse con el oficial que había comandado el lanzamiento de las bombas. En el origen de la historia, el mismo día de junio de 1972, John Plumier, regresó convencido de que había cumplido con su misión, al comandar un ataque supuestamente dirigido a neutralizar refugios de enemigos. Al día siguiente conoció por los diarios la fotografía de Kim, que de inmediato había recorrido el mundo. Posteriormente el capitán Plumier no avanzó más en su carrera y marcó su vida con el alcoholismo y matrimonios fracasados. Finalmente también se hizo cristiano y llegó a ser pastor de una congregación del interior de su país. El encuentro de Kim y este hombre, era en cierto modo, el encuentro de dos víctimas de la guerra.

En 1997 Kim creó una fundación especializada en atender niños víctimas de la guerra, mediante la provisión de cuidados médicos, prótesis y atención psiquiátrica. Ella misma conserva rastros de quemaduras en el brazo izquierdo. Pero hubo otro daño que la cirugía no pudo corregir. Durante largo tiempo tuvo en su conciencia la imagen de algo así como una taza de café oscuro. Esa taza de café oscuro y amargo simbolizaba el trauma que no podía borrar. Por medio de la fe y el perdón basado en la fe, logró que esa imagen desapareciese de su mente. En este punto reside el mensaje que Kim trasmite a la manera de una evangelista: la reconciliación, la restauración, el perdón, la paz.

Como en toda reunión de evangélicos, el público hace una ofrenda para sostener el culto. Esta vez la ofrenda fue recolectada solamente para la fundación que dirige Kim (el evento fue costeado con las entradas de los presentes, cuyo valor era de veinte pesos, y con otros recursos de las iglesias). Ante el llamado a la ofrenda, el público depositó en las cajas 42.453 pesos, un reloj y un anillo. Quizás se trata de un promedio de ofrendas de seis a ocho pesos por persona. Como Embajadora de la Buena Voluntad de la UNESCO, Kim fue recibida también por el Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina y apareció en la televisión y los diarios locales.

El suyo fue el menor de los discursos, posiblemente, desde el punto de vista del nivel de su retórica, llena de lentitudes idiomáticas. Pero comunicó el testimonio personal de mayor impacto acerca del tema central, la superación del dolor y la reconciliación. Luego Bergoglio pronunció el discurso con el que dimos inicio a este reporte.+ (PE/Cordialmente)


(*) Dr. Hilario Wynarczyk. Doctor en Sociología (Universidad Católica Argentina, UCA)
Master en Ciencia Política (Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil, UFMG). Licenciado en Sociología (Universidad de Buenos Aires, UBA). Integra Red Latinoamericana de Estudios Pentecostales (RELEP), Programa Latinoamericano de Estudios Socio-Religiosos (PROLADES), Grupo de Estudios Multidisciplinario sobre Religión e Incidencia Pública (GEMRIP). Ha sido integrante del Consejo de Expertos de las Secretaría de Culto de la Nación

Nota. Publicado en Cordialmente, revista on line de PASTORESxlaGENTE , el 23 septiembre, 2013.

SN 0246/13

Fuente: Ecupres
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miércoles, 14 de agosto de 2013

El perdón es liberación.


Sergio Dalbessio

El amor triunfa, al menos en esta vida, no porque se elimine el mal de una vez por todas, sino porque se le resiste y se le vence de nuevo cada día. No nos aseguramos el bien para siempre con algún acto heroico, se le reconquista cada vez de nuevo, de manera repetida. San Pedro preveía un límite para el perdón. Siete veces y luego el pecado se volvía irreversible. Pero Cristo le dice que el perdón se repite hasta el infinito(Merton, Thomas. Escrito en 1964. )

Quiero compartir con ustedes dos noticias –de culturas diferentes- y algunas frases que nos permitan reflexionar el tema del perdón y la reconciliación, La primera noticia nos cuenta que: “Durante siete años, la joven iraní Ameneh Bahrami estuvo consumida por el deseo de venganza. El pretendiente rechazado que arruinó su vida cuando tenía 26 años lanzándole ácido en la cara y dejándola casi ciega estaba condenado a sufrir un destino similar. Pero a último minuto, la víctima dio ayer marcha atrás.


“¿Qué quieres hacer ahora?”, preguntó el médico a esta mujer iraní, que ahora tiene 32 años. “Lo perdoné”, respondió ella, parada junto a su atacante en una sala de operaciones, en una dramática escena que fue transmitida ayer por la televisión estatal de Irán. Así, bajo fuertes presiones internacionales, Bahrami renunció a la ley del Talión, con la que una víctima puede aplicarle a su atacante el mismo sufrimiento. El brutal episodio sucedió en 2004, cuando la mujer y Mayid Mowahedi eran estudiantes en la Universidad de Teherán. Ella rechazó la propuesta de matrimonio de Mowahedi, quien, ante la negativa, respondió enfurecido, lanzándole ácido en la cara. La ley islámica permite el “ojo por ojo”, por lo que Bahrami obtuvo el derecho en una sentencia de 2008 de cegar a su atacante con dos gotas de ácido. Pero a último momento, se echó atrás. “Lo hice por varias razones: por Dios, por mi país y por mí misma”, dijo ayer a la prensa local, y añadió que su propia familia estaba en contra del castigo. Además, aseguró que la decisión la ha liberado.“Le doy gracias por su generosidad y me arrepiento en lo más profundo de mi horrible acto”, fueron las palabras del atacante, entre lágrimas. La familia de Bahrami también se mostró aliviada. “Esto traerá más paz a mi hija que la venganza“, dijo su padre.

Bahrami reside en España, donde está bajo tratamiento médico. Pese a varias operaciones, perdió la visión de uno de sus ojos y casi la totalidad del otro. Los cirujanos que la atienden creen que necesitará por lo menos cinco operaciones para cambiar su aspecto. Además, necesitará otra cirugía más compleja para devolverle la vista en un ojo.” (Agencias AP, ANSA y EFE)


Nos regalas el perdón. No nos pides negociarlo contigo a base de castigos y contratos. “Tu pecado está perdonado. No peques más. Vete y vive sin temor. Y no cargues el cadáver de ayer sobre tu espalda libre”.
No nos pides sanear la deuda impagable de habernos vuelto contra ti. Nos ofreces una vida nueva sin tener que trabajar abrumados por la angustia, pagando los intereses de una cuenta infinita. Nos perdonas con todo el corazón (Oración de Theilard de Chardin cuyo título esAdora y Confía).

Aquí algunos párrafos de la carta de un sobreviviente al autor de los atentados en Noruega: “No vamos a responder al mal con mal“, le dice un adolescente de 16 años a Anders Beivik.

“No vamos a responder al mal con mal, como hubieras querido. Estamos luchando contra el mal con el bien. Y vamos a ganar”. El inicio es el tradicional “Querido Anders Behring Breivik”. “Tal vez creés que has ganado. Mataste a mis amigos y pensás que destruiste al Partido Laborista y a quienes creen en una sociedad multicultural”.Quien escribe es Benjamin Oesteboe, de 16 años, que perdió a cinco amigos en la matanza.“Que sepas que fracasaste”, destaca el chico en el texto publicado en Facebook y difundido por el periódico noruego Dagbladet. «Te describís como un héroe, un caballero. No lo sos. Pero una cosa es cierta: creaste héroes. En ese caluroso día de julio creaste algunos de los héroes más grandes que el mundo haya visto jamás», escribe Benjamin. El pasado 22 de julio Benjamin Oesteboe se escondió junto a algunos amigos en la ribera del río al escuchar los disparos de Anders Breivik, que irrumpió en la isla de Utoya vestido con uniforme de policía. Benjamin consiguió salvar su vida cuando alrededor de las 18.25, unos ochenta minutos después del comienzo del tiroteo llegó la policía. “Debés saber cómo funcionó tu plan. Sos el hombre más odiado de Noruega. Muchos están enfadados, pero yo no estoy enfadado. No tengo miedo. No podrás alcanzarnos, somos más grandes que vos», escribe Benjamin al final del texto. (publicado por el diario La Nación, el 1 de agosto de 2011).

No eres un Dios de tantos por ciento en el amor. “A éste setenta y cinco y al otro sólo veintitrés”. Hagamos lo que hagamos somos hijos cien por cien. Tu perdón es para todos. No sólo cargas sobre el hombro a la oveja perdida, sino también al lobo manchado con la sangre de la oveja.
Perdonas siempre. Setenta veces siete saltas al camino para acoger nuestro regreso, sin cerrarnos el rostro ni racionarnos la palabra, por nuestras fugas repetidas.
Con el perdón nos das el gozo. No quieres que rumiemos en un rincón de la casa nuestro pasado roto, como un animal herido, sino que celebremos la fiesta de todos los hermanos, vestidos de gala y de perfume, entrando en tu alegría.
Te pedimos en el Padrenuestro: “Perdónanos como perdonamos”. Hoy te pedimos más todavía: enséñanos a perdonar a los demás y a nosotros mismos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te deprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en e nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste, adora y confía (Oración de Theilard de Chardin cuyo título es Adora y Confía).

“Quién decide perdonar elige romper las cadenas de la memoria pasada y opta por un futuro completamente nuevo. Perdonar es construir una historia nueva. Es un ejercicio de autonomía y libertad. Pero hay una clara diferencia de contenido psicológico entre la palabra opción y el término decisión. En cuanto opción, el perdón es una propuesta para el libre arbitrio, mientras que como decisión tiene un carácter imperativo. La decisión pertenece a las mismas víctimas, que comprenden la imposibilidad de vivir toda la vida condenadas a sufrir las consecuencias producidos por las ofensas. Quien perdona se cura, y al curarse, aumenta la potencia y la calidad de sus relaciones cotidianas. La decisión de perdonar implica también la determinación de no buscar hacer justicia por sí mismo. La decisión de perdonar exige, sin duda, un fuerte componente de sacrificio por parte de la víctima. Pero trae salud, liberación, paz profunda, porque vuelve sagrado lo que era profano” (La Revolución del Perdón, de Leonel Narváez Gómez y Alessandro Armato, San Pablo, 2010. Leonel Narváez Gómez es uno de los fundadores de las ESPERE (Escuelas del Perdón y la Reconciliación) que funciona en Colombia. Se puede conocer y consultar en: http://www.fundacionparalareconciliacion.org ).

Fuente: Atrio

viernes, 21 de octubre de 2011

¿Qué hace en misa uno que no perdona?



por José María Castillo

El comunicado de ETA anunciando el fin de la violencia armada está poniendo en evidencia lo que cada cual lleva en su corazón. Es verdad que el comunicado no es claro en algunas cuestiones fundamentales. Es explicable, por eso, que haya quien se hace preguntas a las que no encuentra respuesta. Pero lo que no puedo entender es que haya personas que van a misa, quizá con devoción, y al mismo tiempo no son capaces de perdonar hasta el fondo y con todas sus consecuencias. 

Porque las palabras del Evangelio están muy claras: "Si yendo a presentar tu ofrenda al altar, te acuerdas allí de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, ante el altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; vuelve entonces y presenta tu ofrenda" (Mt 5, 23-24). 

Esto es lo que dijo Jesús en el Sermón del Monte. Seguramente, estas palabras se refieren a cristianos que procedían del judaísmo, pero seguían acudiendo al templo de Jerusalén. En cualquier caso, la idea de Jesús es clara: si no te has reconciliado, hasta el fondo de tu ser, con el que te ha ofendido o con el que tú has ofendido, no te acerques a lo sagrado. 

Hoy diríamos, "si no eres capaz de perdonar de verdad y por completo, no vayas a misa". Es una palabra dura. Tan dura como una piedra en la que siempre nos vamos a partir los dientes. Pero es que el Evangelio es exigente. Por la sencilla razón de que llega hasta el fondo de las cosas.

Yo sé muy bien que no debemos confundir los deberes de la religión con las leyes y decisiones que las autoridades políticas y judiciales deben adoptar. Eso, por supuesto. Con todas las consecuencias que de eso se derivan.Pero, si pongo aquí estas palabras del Señor, es porque no me cabe en la cabeza que echemos mano de la religión cuando nos conviene. 

Y demos de lado al Evangelio cuando las palabras de Jesús nos resultan incómodas o duras de cumplir.Perdonar al enemigo es seguramente lo más difícil que hay en la vida. Pero sólo en el perdón, del que supera el "ojo por ojo y diente por diente", sólo en eso, es donde se demuestra hasta qué punto hemos tomado en serio esa fe por la que decimos que estamos dispuestos a luchar, a discutir, quizá a ofender y no sé si (en ocasiones) a matar. 

Una fe por la que casi nunca llegamos a perdonar de verdad. Tenía razón Lutero cuando dijo: "Hay ofrenda sin reconciliación cuando se emprende una guerra, se asesina y se derrama mucha sangre; después damos mil florines para misas por sus almas".

Fuente: TEOLOGÍA SIN CENSURA

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jueves, 9 de junio de 2011

Porque no hay nada más revolucionario que la reconciliación.


“Un viaje interior desde la geografía del odio a la patria del amor”
Por Rodolfo Míguez. (*)
Montevideo. Uruguay.

Así, por ese carril tal cual dice el título y sin que suene melodramático pero sí conmovedor, es la línea medular del testimonio que va desgranando Jorge González, en un libro que se lee de un tirón.

“De pronto me doy cuenta que el tiempo ha pasado desde aquellos días en que estaba al borde del abismo. Me doy cuenta cómo ha cambiado mi vida y aún mi carácter. Pasé de un tiempo de pesadillas nocturnas, en donde peleaba y soñaba que corría sangre en venganza de mis enemigos, a estos días de paz interior. Son cosas que han ido pasando poco a poco, en un proceso largo, casi sin que me diera cuenta. ¿Qué pasó? Sólo hay una explicación que no tiene la lógica humana. Es decir, el conocer a Dios es una experiencia personal que sólo hay que vivirla”.

Lo que acabo de transcribir es uno de los últimos párrafos de ese libro cautivante. González no es escritor pero su vida es de novela.

Habiendo sido tupamaro, es detenido por las Fuerzas Armadas del Uruguay de los ’70 y luego de ser sistemáticamente torturado fue enviado preso a la cárcel de Libertad -emblemática cueva gigante de la Dictadura- en donde permaneció más de seis años.

Luego de liberado condicionalmente marchó al exilio en Dinamarca y allí, protagonizaría un cuantioso y recordado asalto junto a otros tres latinoamericanos, para recaudar fondos para la guerrilla. Leer los pormenores del robo, detención y su posterior arresto y prisión, parecería una invitación a un escenario de ciencia ficción…pero no por un asunto de “avances científicos” sino por cuestiones llamémosle culturales y antropológicas.

Baste decirles que, los remeseros en Dinamarca, no usaban armas, la policía desconocía la tortura y la cárcel para González devino en Paraíso. Tal cual. Al punto que cuando recibió la libertad tres años después, la apeló: prefería seguir preso. Y deberían pasar muchos años y mucho agua bajo el puente, para que no añorara (ya en Uruguay) sus años como preso en Dinamarca.

Pues bien, este hombre de sesenta y pocos años, con una decena de ellos en prisión por guerrillero y asaltante, con una historia de vida de película, un día se encontró con Jesús. Su experiencia, narrada por él mismo en primera persona es impactante y removedora.

¿Acaso no lo sería el escuchar hablar a alguien decir que perdonó a sus torturadores -y dar pruebas de ello- siendo que además confiesa que por años solamente el odio y la venganza llenaba su corazón?

Es indudable que en un momento crítico del Uruguay pues la Suprema Corte de Justicia ha dejado firme al 1º de Noviembre próximo como fecha límite para iniciar cualquier acción contra los militares que violaron los DD.HH., este libro genera un mar de sentimientos encontrados.

En efecto, "De Libertad a Liberado” no pasa desapercibido pues se constituye en un testimonio personal de alguien que torturado, preso y exilado dice que es posible perdonar:

"Sé que es posible porque ese milagro, Él, lo hizo en mí. Por momento sentía que perdonar a aquellos que me habían hecho tanto mal era como traicionarme a mí mismo. Pero en un momento solté la palabra de perdón. Recuerdo que mi Pastor me dijo: 'Ahora has perdonado de palabra, en el tiempo perdonarás de corazón.' Y así, tal cual, sucedió. No sé como, pero él sabía que sería así y sabía lo que pronunciar aquella frase me había costado. Como sabía que yo no estaba plenamente convencido de la veracidad de aquellas palabras. Todo aquello nuevo que me sucedía eran etapas que iba quemando y cosas que sucedería en el tiempo venidero, en un proceso imparable, sobre el cual yo, que siempre creí hacer mi voluntad, ya no tenía control."

Sin duda que él es alguien que experimentó algo que, si todas y todos los animásemos a vivirlo, cambiaría el mundo, porque no hay nada más revolucionario que la reconciliación.+ (PE)

Nota. “De Libertad a Liberado” es el título de su libro editado Montevideo, por Ediciones ACUPS (Asociación Cristiana Uruguaya de Profesionales de la Salud), ISBN 978-9974-629-08-0.

Jorge González, agradecido por lo que Dios hizo en su vida, está a disposición para dar su testimonio visitando a cualquier Iglesia y cualquier grupo de creyentes que considere que su palabra pudiera servir de algo para la mutua edificación en la fe, que tiene por fundamento la obra redentora de Aquel que es el único Señor.

Por eso gusta dar su teléfono fijo: (+ 598) 2209.3848, su celular (+ 598) 94.699.879 y su dirección de correo electrónico: <mcm2740@hotmail.com>.

Siendo hoy líder laico de la Iglesia Cristiana Carismática El Verbo" de Montevideo que conduce el Pastor Jorge Fagúndez, también es posible encontrarlo all, Minas 1687, Montevideo, teléfono (+ 598) 2402.1399.

(*) Rodolfo Míguez, pastor, es responsable del Archivo Histórico de la Iglesia Metodista en Uruguay (IMU).

PreNot 9544
110609

Fuente: ECUPRES

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