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domingo, 19 de marzo de 2017

20 millones de personas en riesgo de inanición necesitan alimentos, no bombas.



El mundo se enfrenta a la catástrofe humanitaria más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Veinte millones de personas corren riesgo de morir de hambre en Yemen, Somalia, Nigeria y Sudán del Sur. La respuesta del presidente Donald Trump ante esta situación ha sido cerrarles la puerta en la cara a los refugiados y recortar los fondos de asistencia humanitaria, al tiempo que propone una importante ampliación de fondos para el ejército estadounidense.

António Guterres, nuevo secretario general de Naciones Unidas, dijo recientemente: “Millones de personas apenas logran sobrevivir entre la desnutrición y la muerte, vulnerables a enfermedades y epidemias, obligados a matar a sus animales para comer y consumir los granos almacenados para la siembre del año que viene”. Guterres continuó: “Estas cuatro crisis son muy diferentes, pero tienen una cosa en común. Todas son evitables. Todas provienen de diferentes conflictos, para los cuales se necesita que hagamos mucho más en cuanto a prevención y resolución”.

Mientras Naciones Unidas se apresura a recaudar los 5.600 millones de dólares necesarios para evitar el peor impacto de estas crisis, el gobierno de Trump recorta los fondos del Departamento de Estado de Estados Unidos y, según el borrador de una orden ejecutiva obtenido por el periódico The New York Times, también los de Naciones Unidas. La orden, tal como está redactada (aunque todavía no fue firmada ni emitida oficialmente) indica “al menos un 40% de reducción general” de las contribuciones voluntarias de Estados Unidos a programas de la ONU como el Programa Mundial de Alimentos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y Unicef. “Francamente, esta es una actitud infantil que no es digna de la única superpotencia del mundo”, escribió Stewart M. Patrick, un ex funcionario del Departamento de Estado durante el gobierno de George W. Bush, que ahora integra el Consejo de Relaciones Exteriores.

Esta actitud, que podría calificarse de infantil, tiene un impacto letal en la población infantil real. Siete millones de personas en Yemen corren peligro de inanición, de las cuales 2,2 millones son niños. Cerca de medio millón de esos niños están “grave y agudamente desnutridos”, lo que implica que ya han sufrido daños de desarrollo, posiblemente de por vida, debido al hambre.

El director de la sede estadounidense del Consejo Noruego para Refugiados, Joel Charny, dijo en una entrevista para Democracy Now!: “Si la guerra continúa, mucha gente morirá de hambre. No creo que haya ninguna duda al respecto. Tenemos que hallar la forma de que la guerra termine”.

Para ello habría que empezar por ponerle fin a la entrega de armamento a Arabia Saudí, que bombardea Yemen sin piedad. En su lugar, el presidente Trump se reunió el martes en la Casa Blanca con el príncipe heredero de Arabia Saudí y ministro de Defensa, Mohammed bin Salman, donde presuntamente habrían hablado de reanudar la venta de proyectiles guiados de precisión a la dictadura saudí. Amnistía Internacional instó a Trump a bloquear las nuevas ventas de armas. La organización emitió una declaración, en la que escribió: “Armar a los gobiernos de Arabia Saudí y Bahréin representa el riesgo de ser cómplice de crímenes de guerra, y hacerlo mientras simultáneamente se prohíbe a las personas viajar a Estados Unidos desde Yemen sería aun más inadmisible”.

La guerra en Yemen es considerada mayormente como un conflicto de poder entre Arabia Saudí e Irán, donde Estados Unidos, bajo el gobierno de Obama y ahora con mayor intensidad bajo el de Trump, brinda armamento a los saudíes y apoya logísticamente su bombardeo a Yemen. “Cabe destacar que esto no comenzó el 20 de enero. Esta es una política llevada a cabo por Estados Unidos desde hace cierto tiempo", dijo el funcionario humanitario Joel Charny en referencia a la asunción de mando de Trump y las políticas de Obama. A lo largo de sus dos mandatos, el presidente Obama le vendió armas a Arabia Saudí por un récord de 115.000 millones de dólares. Solo suspendió las ventas después de que un avión saudí atacara un funeral yemení con una serie de bombardeos sucesivos, que dejaron un saldo de 140 muertos y 500 heridos.

Millones de personas más se enfrentan al hambre y a una dolorosa muerte por inanición en Somalia, Sudán del Sur y Nigeria. Según Charny, en Sudán del Sur, pese a las ganancias por el petróleo y su tierra fértil, “los conflictos políticos no resueltos al interior de la clase gobernante de Sudán del Sur, que se remontan a la década de 1990 y quedaron disimulados durante la lucha por la independencia, ahora comenzaron a resurgir” y han conducido al país a la hambruna. En el noreste de Nigeria, el conflicto armado entre el grupo Boko Haram y el gobierno hace que la entrega de ayuda humanitaria sea muy peligrosa. Respecto a Somalia, donde la hambruna amenaza a poblaciones que pueden ser alcanzables por el debilitado gobierno central y las agencias de ayuda humanitaria, Charny expresó comentarios más optimistas: “Si podemos movilizar rápidamente alimentos y dinero en efectivo, podremos superar la situación en Somalia… si nos ponemos en marcha”.

Evitar la situación de hambruna en estos cuatro países es posible. El presidente Trump debería financiar totalmente los envíos de alimentos –no los envíos de armas– y liderar la tan necesaria diplomacia para evitar la inmensa catástrofe de 20 millones de muertes terribles a causa del hambre. Eso es lo que haría grande a Estados Unidos.

© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.


Fuente: rebelión.org

miércoles, 14 de agosto de 2013

El perdón es liberación.


Sergio Dalbessio

El amor triunfa, al menos en esta vida, no porque se elimine el mal de una vez por todas, sino porque se le resiste y se le vence de nuevo cada día. No nos aseguramos el bien para siempre con algún acto heroico, se le reconquista cada vez de nuevo, de manera repetida. San Pedro preveía un límite para el perdón. Siete veces y luego el pecado se volvía irreversible. Pero Cristo le dice que el perdón se repite hasta el infinito(Merton, Thomas. Escrito en 1964. )

Quiero compartir con ustedes dos noticias –de culturas diferentes- y algunas frases que nos permitan reflexionar el tema del perdón y la reconciliación, La primera noticia nos cuenta que: “Durante siete años, la joven iraní Ameneh Bahrami estuvo consumida por el deseo de venganza. El pretendiente rechazado que arruinó su vida cuando tenía 26 años lanzándole ácido en la cara y dejándola casi ciega estaba condenado a sufrir un destino similar. Pero a último minuto, la víctima dio ayer marcha atrás.


“¿Qué quieres hacer ahora?”, preguntó el médico a esta mujer iraní, que ahora tiene 32 años. “Lo perdoné”, respondió ella, parada junto a su atacante en una sala de operaciones, en una dramática escena que fue transmitida ayer por la televisión estatal de Irán. Así, bajo fuertes presiones internacionales, Bahrami renunció a la ley del Talión, con la que una víctima puede aplicarle a su atacante el mismo sufrimiento. El brutal episodio sucedió en 2004, cuando la mujer y Mayid Mowahedi eran estudiantes en la Universidad de Teherán. Ella rechazó la propuesta de matrimonio de Mowahedi, quien, ante la negativa, respondió enfurecido, lanzándole ácido en la cara. La ley islámica permite el “ojo por ojo”, por lo que Bahrami obtuvo el derecho en una sentencia de 2008 de cegar a su atacante con dos gotas de ácido. Pero a último momento, se echó atrás. “Lo hice por varias razones: por Dios, por mi país y por mí misma”, dijo ayer a la prensa local, y añadió que su propia familia estaba en contra del castigo. Además, aseguró que la decisión la ha liberado.“Le doy gracias por su generosidad y me arrepiento en lo más profundo de mi horrible acto”, fueron las palabras del atacante, entre lágrimas. La familia de Bahrami también se mostró aliviada. “Esto traerá más paz a mi hija que la venganza“, dijo su padre.

Bahrami reside en España, donde está bajo tratamiento médico. Pese a varias operaciones, perdió la visión de uno de sus ojos y casi la totalidad del otro. Los cirujanos que la atienden creen que necesitará por lo menos cinco operaciones para cambiar su aspecto. Además, necesitará otra cirugía más compleja para devolverle la vista en un ojo.” (Agencias AP, ANSA y EFE)


Nos regalas el perdón. No nos pides negociarlo contigo a base de castigos y contratos. “Tu pecado está perdonado. No peques más. Vete y vive sin temor. Y no cargues el cadáver de ayer sobre tu espalda libre”.
No nos pides sanear la deuda impagable de habernos vuelto contra ti. Nos ofreces una vida nueva sin tener que trabajar abrumados por la angustia, pagando los intereses de una cuenta infinita. Nos perdonas con todo el corazón (Oración de Theilard de Chardin cuyo título esAdora y Confía).

Aquí algunos párrafos de la carta de un sobreviviente al autor de los atentados en Noruega: “No vamos a responder al mal con mal“, le dice un adolescente de 16 años a Anders Beivik.

“No vamos a responder al mal con mal, como hubieras querido. Estamos luchando contra el mal con el bien. Y vamos a ganar”. El inicio es el tradicional “Querido Anders Behring Breivik”. “Tal vez creés que has ganado. Mataste a mis amigos y pensás que destruiste al Partido Laborista y a quienes creen en una sociedad multicultural”.Quien escribe es Benjamin Oesteboe, de 16 años, que perdió a cinco amigos en la matanza.“Que sepas que fracasaste”, destaca el chico en el texto publicado en Facebook y difundido por el periódico noruego Dagbladet. «Te describís como un héroe, un caballero. No lo sos. Pero una cosa es cierta: creaste héroes. En ese caluroso día de julio creaste algunos de los héroes más grandes que el mundo haya visto jamás», escribe Benjamin. El pasado 22 de julio Benjamin Oesteboe se escondió junto a algunos amigos en la ribera del río al escuchar los disparos de Anders Breivik, que irrumpió en la isla de Utoya vestido con uniforme de policía. Benjamin consiguió salvar su vida cuando alrededor de las 18.25, unos ochenta minutos después del comienzo del tiroteo llegó la policía. “Debés saber cómo funcionó tu plan. Sos el hombre más odiado de Noruega. Muchos están enfadados, pero yo no estoy enfadado. No tengo miedo. No podrás alcanzarnos, somos más grandes que vos», escribe Benjamin al final del texto. (publicado por el diario La Nación, el 1 de agosto de 2011).

No eres un Dios de tantos por ciento en el amor. “A éste setenta y cinco y al otro sólo veintitrés”. Hagamos lo que hagamos somos hijos cien por cien. Tu perdón es para todos. No sólo cargas sobre el hombro a la oveja perdida, sino también al lobo manchado con la sangre de la oveja.
Perdonas siempre. Setenta veces siete saltas al camino para acoger nuestro regreso, sin cerrarnos el rostro ni racionarnos la palabra, por nuestras fugas repetidas.
Con el perdón nos das el gozo. No quieres que rumiemos en un rincón de la casa nuestro pasado roto, como un animal herido, sino que celebremos la fiesta de todos los hermanos, vestidos de gala y de perfume, entrando en tu alegría.
Te pedimos en el Padrenuestro: “Perdónanos como perdonamos”. Hoy te pedimos más todavía: enséñanos a perdonar a los demás y a nosotros mismos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te deprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en e nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste, adora y confía (Oración de Theilard de Chardin cuyo título es Adora y Confía).

“Quién decide perdonar elige romper las cadenas de la memoria pasada y opta por un futuro completamente nuevo. Perdonar es construir una historia nueva. Es un ejercicio de autonomía y libertad. Pero hay una clara diferencia de contenido psicológico entre la palabra opción y el término decisión. En cuanto opción, el perdón es una propuesta para el libre arbitrio, mientras que como decisión tiene un carácter imperativo. La decisión pertenece a las mismas víctimas, que comprenden la imposibilidad de vivir toda la vida condenadas a sufrir las consecuencias producidos por las ofensas. Quien perdona se cura, y al curarse, aumenta la potencia y la calidad de sus relaciones cotidianas. La decisión de perdonar implica también la determinación de no buscar hacer justicia por sí mismo. La decisión de perdonar exige, sin duda, un fuerte componente de sacrificio por parte de la víctima. Pero trae salud, liberación, paz profunda, porque vuelve sagrado lo que era profano” (La Revolución del Perdón, de Leonel Narváez Gómez y Alessandro Armato, San Pablo, 2010. Leonel Narváez Gómez es uno de los fundadores de las ESPERE (Escuelas del Perdón y la Reconciliación) que funciona en Colombia. Se puede conocer y consultar en: http://www.fundacionparalareconciliacion.org ).

Fuente: Atrio

viernes, 22 de marzo de 2013

Este sábado apagamos la luz por el planeta.



Este sábado nos unimos, como cada año, a la Hora del planeta 2013 en defensa del medio ambiente. El año pasado “más de 7.000 ciudades de 150 países apagaron las luces de sus principales monumentos y edificios emblemáticos” como gesto de apoyo y para concienciar de la necesidad de ahorrar energía además de hacer un uso responsable de ella.
Este año el desafío se amplía para promover las energías renovables y la reducción de las emisiones de CO2 , todos podemos contribuir y mejorar el planeta.
Si tú también quieres participar, apaga la luz de 20.30 a 21.30 éste sábado 23 de marzo. ¡Súmate!


Si tú también quieres participar, apaga la luz de 20.30 a 21.30 éste sábado 23 de marzo. ¡Súmate!


Fuente:blogideas.4

martes, 8 de enero de 2013

Chile: Nancy Yañez ‘Hay que expropiar y devolver todas las tierras mapuches usurpadas’.



(Por Pablo Sepúlveda. El Desconcierto)
Foto: Daniel Olivares
 
Adital, 20 de diciembre.- Entrevista a Nancy Yáñez. Multiculturalidad, tierras, aguas, derechos, conflictos y democracia son los tópicos que aborda en profundidad esta abogada chilota nacida en Quemchi.
 
Una de las mayores expertas chilenas en temas indígenas, su apretada agenda se divide entre charlas, seminarios, clases de Derecho en la Universidad de Chile y sus responsabilidades como co–directora del Observatorio Ciudadano.

 

En medio de su intransable desconexión en Caleu, donde vive lejos del mundanal ruido, sus horas de estudio han cuajado también en numerosos libros sobre pueblos indígenas y derechos humanos y ambientales, temas que desgrana con palabras precisas y nada altisonantes en esta pausada y pachamámica entrevista con El Desconcierto.
 
¿Cuánto tiene usted de pueblo originario?
 
En lo biológico, un poco de williche, un poco de aymara… y en el corazón, todo. Veo en los pueblos indígenas un camino de vida posible y trato de vivir en consonancia con ello, en armonía con la naturaleza y los seres humanos.
 
¿En qué nos afecta que desaparezcan estos pueblos?
 
En la riqueza que hemos destruido de este maravilloso planeta. Cuando se piensa que tantos pueblos han desaparecido para siempre por la barbarie de otros seres humanos que se han sentido superiores no puedo dejar de pensar en que nuestra especie es la menos ética de todas.
 
Las especies no se destruyen a sí mismas. Se suele creer que esto es cosa del pasado, sin embargo asistimos hoy a la extinción de pueblos en la Amazonía, aquí en Chile austral, en plena época republicana, con cartas de Derechos Humanos, sigue ocurriendo a vista y paciencia de todos.
 
¿Hasta dónde hay que mirar atrás? ¿Hasta cuándo hay que reparar?
 
Se mira la historia cuando la historia golpea nuestra puerta y nos interpela en los conflictos de hoy. No son conflictos del pasado, no es un tema de la conquista española. El conflicto mapuche nace de usurpaciones de tierras que ocurrieron hace poco, a fines del siglo XIX y comienzos del XX; el conflicto siempre se ha mantenido, nunca ha tenido solución.
 
Lo mismo ocurre con el pueblo rapanui, anexado en 1888, y los pueblos indígenas del norte, que se anexaron para la Guerra del Pacífico. Así que, tal como está vigente el tema del mar con Bolivia, el tema indígena nunca ha dejado de ser un problema actual. Lo que está sobre la mesa son conflictos de hoy en donde la historia refuerza el derecho de esos pueblos que se han mantenido, desde hace siglos y hasta hoy, en esos territorios.
 
Lamentablemente lo que se ha argumentado es el mejor derecho que tendría un Estado constituido en el siglo XIX o una transnacional recién llegada frente a los derechos de quienes han ocupado territorios desde tiempos inmemoriales y que hoy parecen convidados de piedra en esos lugares.
 
¿Y cómo se soluciona finalmente este conflicto? Hasta ahora, con más asistencia y becas, parece que no ha funcionado. ¿Estás de acuerdo en que los pueblos originarios tengan autonomía o incluso soberanía?
 
Lo primero es que exista realmente voluntad política de dar solución a la demanda de los pueblos indígenas. Mi impresión es que nunca ha existido esa voluntad política en Chile, que siempre la decisión de la autoridad pública ha blindado otros intereses por sobre los intereses indígenas, y en el fondo lo que se ha puesto sobre la mesa como alternativa de solución es lo que queda tras haber blindado estos intereses.
 
En la actual coyuntura, los gobiernos están dispuestos a ceder aquello que no comprometa ni el modelo económico, la industria extractiva ni la institucionalidad basada en el derecho de propiedad. El interés prioritario a salvaguardar es el del propietario inscrito por sobre el propietario ancestral, a pesar de que los estándares de derechos indígenas a este respecto sostienen todo lo contrario: indemnice al propietario inscrito y reconozca al propietario ancestral.
 
Si no hay voluntad política y hay condicionantes que parecen inaceptables, ¿hay posibilidad de solución al problema o van a seguir las huelgas de hambre y las recuperaciones de facto?
 
Tiene que haber una solución, si no será un conflicto eterno y hay un minuto en que las políticas sustentadas en blindar a grupos de poder se anulan a sí mismas: no hay mal que dure cien años ni tonto que se lo aguante. En la lógica del proceso chileno, la acumulación de riquezas está generando tales niveles de exclusión y desigualdad que es un modelo social y ambientalmente insustentable en el largo plazo.
 
Las condiciones del crecimiento en Chile son absolutamente brutales. De aquí a 20 años nuestras riquezas naturales van a estar absolutamente expoliadas y por lo tanto este modelo va a ser un proceso ruinoso, con una sociedad dividida entre quienes accedieron a esa riqueza y quienes fueron excluidos. Los pobres y los indígenas en Chile están en condiciones de exclusión sin precedentes…
 
Antes había una educación que permitía cierta movilidad social. Si la sociedad no quiere hacer crisis, si efectivamente aspira a ser un país desarrollado, tiene que tener una democracia que esté a la altura, que incluye reconocer los derechos de todos los sectores, incluyendo los indígenas. Estos pequeños grupos de poder están devastando el país, pero los beneficios asociados están muy por debajo de lo que significa perder nuestras riquezas por los próximos 50 años.
 
Pero hay poca reacción política a las movilizaciones. Hay una pobre discusión pública de nuestros políticos…
 
Uno esperaría que la reivindicación indígena tuviera más resonancia en la sociedad, que hoy no tiene. Los pueblos indígenas por sí solos no lo van a poder hacer, pues están muy diezmados.
 
Pero si la sociedad chilena potencia sus procesos de organización y movilización por un país más justo, contra un modelo inequitativo y ambientalmente insostenible, el escenario político sería distinto y habría que agradecerles a los pueblos indígenas que hubiesen mantenido su lucha porque sin ellos Chile sería un país desmovilizado.
 
¿Qué medidas concretas sugerirías tú para avanzar en la resolución del conflicto mapuche actual?
 
Es necesario hacerse cargo de toda la demanda histórica dura, que está documentada: zanjar de plano el conflicto y expropiar todas las tierras mapuche usurpadas. Expropiar a justo precio todas esas tierras, no comprarlas a valores exorbitantes y devolverlas.
 
Y luego hay que definir cuál va a ser la estrategia de desarrollo en esos territorios. Ahí hay que hacer modelos distintos, alternativos; los pueblos tienen mucho que decir al respecto y no creo sean tan distintos de lo que está planteando por ejemplo la gente en Valdivia, que es construir un proyecto–país y de región consensuado.
 
¿El Convenio 169 de la OIT sobre los derechos de los pueblos indígenas, que es ley chilena, lo cumple el gobierno de Chile?
 
El gobierno ha hecho todos los esfuerzos por limitar los alcances del Convenio 169, de modo que sólo se aplique de tal forma que asegure paz social para que termine la espiral reivindicativa. Está dispuesto a hacer ciertas concesiones, participación, consultas, pero sin comprometer el modelo.
 
Esta estrategia ya ha sido desahuciada por los pueblos indígenas, de tal forma que lo que tiene el gobierno y las empresas son pequeños grupos que han sido cooptados con el otorgamiento de prebendas. Por otro lado, el Convenio 169 –este "engendro que otorga derechos exorbitantes a los mapuches", según ha dicho alguna autoridad– es el único instrumento que está a la altura de las democracias modernas.
 
Debiéramos aprender a no ser tan vulnerables a los intereses económicos de transnacionales que responden a su propio afán de lucro y que han capturado a las élites de poder en Latinoamérica, cualquiera sea su corriente política, porque en esto Piñera en Chile no difiere en nada de Correa en Ecuador. Es un escenario internacional de neocolonización.
 
¿Ves alguna esperanza de cambio con el Convenio 169, siendo Chile un país legalista? De hecho, si se aplicara a cabalidad, no se podría hacer casi ninguna gran inversión en los términos en que actualmente se hacen.
 
Efectivamente hay un Chile antes y después del Convenio 169, en la medida que por lo menos hay obligación de consulta, que antes no existía. Antes se reconocía el derecho a que en Toronto los directivos de Barrick decidan lo que va a ocurrir en Huasco Alto y no se consideraba a los huascoaltinos que han vivido ahí toda la vida.
 
Por cierto que hay batallas ganadas, pues hoy las consultas tienen estándares superiores a los de la evaluación ambiental y el Estado debe dar respuesta razonada a aquellos planteamientos que no recoge. Sin embargo, el gobierno ha intentado debilitar el sentido del Convenio por la vía de aplicarlo como la suma de derechos individuales: se ha intentado desagregar a las comunidades.
 
No obstante, las Cortes han establecido que hay una dimensión colectiva de los impactos que debe reflejarse en instancias representativas de consulta que son las que los pueblos decidan y no las que impone el Estado.
 
O sea, ¿tú crees que habrá cambios y algunas sorpresas en los fallos judiciales que vienen?
 
Creo que ya hay sorpresas y avances. Hace unos años habría sido impensable que se le negara la resolución ambiental al proyecto El Morro o que se parara el plan regulador de San Pedro de Atacama por no consultar a las comunidades, y hay varios casos más que son señales de que con esta nueva institucionalidad se da un marco más favorable a los derechos indígenas.
 
Más que una voluntad política, son resoluciones judiciales, que el Estado está obligado a cumplir…
 
Hoy día los tribunales son el espacio para ir exigiendo la aplicación del Convenio 169. Desde el Estado no ha habido ninguna política pública orientada realmente por este Convenio, en el sentido de una aplicación garantista del instrumento; todas han sido sobre la base del hecho consumado de tener el Convenio y ver cómo le doblamos la nariz para que no se aplique en toda su dimensión porque si no este modelo se ve comprometido.
 
En el caso de grandes proyectos, según el Convenio 169, la consulta debe hacerse en todas las fases del proyecto, incluyendo el diseño.
 
Eso está lejos de ocurrir en Chile.
 
Así es. No obstante, hay jurisprudencia en la Corte Interamericana de Derechos Humanos que establece que si se pretende hacer un proyecto que comprometa la integridad de un pueblo indígena entonces no basta con consultar: necesita consentimiento previo, libre e informado. Por lo tanto, si la comunidad no quiere ese proyecto, no se puede ejecutar.
 
¿Qué tipo de desarrollo y de democracia debiera construirse en un país intercultural?
 
Yo creo en una democracia intercultural que va de la mano con espacios de participación ciudadana para la construcción de un proyecto país: que las grandes decisiones no se tomen en La Moneda con los poderes fácticos presionando sino que se tomen en los lugares donde está la gente, sin ese terror a que la gente participe. Hoy no hay real democracia. Se están tomando decisiones muy desacertadas en política pública.
 
Y ésta es mi principal preocupación: el modelo que se está aplicando es pan para hoy y hambre para mañana. Hoy es el minuto para que Chile se replantee todo este modelo basado en la extracción de recursos naturales. Y no lo digo yo: en 2011 el Banco Mundial publicó un informe sobre la situación del agua en Chile y auguró un proceso crítico de sobreextracción de aguas que fragiliza todo el modelo económico.
 
O sea, o se cambia el modelo o vamos al desastre. Lo dice el Banco Mundial, no una ONG "fundamentalista". Aquí se está blindando a grupos de interés. Creo que en Chile hay una corrupción institucional a propósito de eso. Estos grupos ejercen el poder sin controles. Tenemos un modelo funcional a determinados grupos de interés.
 
Por lo tanto, se requiere también una revisión de la institucionalidad que permita los necesarios controles políticos a la democracia chilena. La discusión política en Chile es irresponsable. Hace poco participé en un panel sobre la conveniencia de privatizar el litio señalando la necesidad de un debate amplio por el tema del agua y la respuesta unánime fue que lo peor que podemos hacer es una discusión fundamentalista ambiental.
 
En resumen, creo que hay que construir una carta de navegación consensuada que ponga condiciones sobre lo que se quiere y se puede hacer en el país, considerando determinadas posibilidades de crecimiento e inversiones, considerando la energía, el agua, los recursos que disponemos y pensando en dejar algo para los chilenos que nacerán en 20 años más.
 
(Fuente: Desconcierto N°5, Noviembre 2012.)
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=72955•
 

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domingo, 8 de enero de 2012

¿Quien conoce a Dios?



A mucha gente, ni le preocupa ni le interesa esta pregunta. Los que no creen en Dios, los que piensan que Dios es un invento que nos hemos hecho los mortales, porque nos conviene y nos interesa, y también los que aseguran que de Dios no se puede saber nada porque no está a nuestro alcance, todos ésos, por supuesto, están en su derecho de pensar sobre este asunto lo que ellos consideren que es más razonable o más conveniente. Pero, lógicamente, a tales personas les dará igual saber o no saber quién conoce a Dios.
No pretendo, pues, convencer a nadie de que es importante creer en Dios o conocer a Dios. Lo único que pretendo, al escribir esta reflexión, es invitar, a quienes piensan que conocen a Dios (y yo me incluyo aquí el primero), a que nos preguntemos si realmente lo conocemos. O si nuestro presunto conocimiento de Dios, no pasa de ser una "representación", que nosotros nos hemos hecho, de esa realidad última a la que llamamos Dios, pero que, en verdad, poco o nada tiene que ver con el Dios vivo y verdadero.
Todo esto viene a cuento de lo que se dice en la Primera Carta de Juan: "Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor" (1 Jn 4, 8). Yo no sé - lo digo con toda sinceridad - si, al decir "Dios es amor", con eso se pretende o no se pretende dar una definición de Dios. Sea lo que sea de ese asunto, lo que no admite duda es que quien no ama, no conoce a Dios. Por muy seguro que esté de todo lo que dice la Biblia, el Catecismo, los teólogos o los Concilios, el que no ama, no conoce a Dios. Ni, por tanto, sabe lo que dice cuando habla de Dios. Eso le puede ocurrir a cualquiera. Y es posible que me ocurra a mí.
El problema está en saber lo que la Primera Carta de Juan quiere decir cuando utiliza la palabra "amor". El texto griego original pone el término "agápe". Este término es raro en la literatura griega clásica. En los escritos del Nuevo Testamento, la palabra agápe es muy frecuente. En total, como sustantivo o como verbo, aparece 320 veces. Y se traduce: "amor" o, a veces, "caridad". Pero la palabra "amor", tal como se utiliza en el texto de 1 Jn 4, 8 (que estoy comentando), no se entiende si previamente no se tienen en cuenta tres cosas:
1. ¿De qué amor se está hablando ahí? ¿De amor de Dios al hombre? ¿Del amor del hombre a Dios? ¿O del amor de los seres humanos unos a otros? La Primera Carta de Juan habla del amor de Dios, del amor a Dios y del amor mutuo entre los mortales. Pero, cuando se refiere al amor como signo o señal de que conocemos a Dios, se refiere, sin duda alguna, al amor mutuo de unos a otros. En estos consiste la tesis central que defiende el autor de esta Carta, como se advierte enseguida leyendo detenidamente el capítulo cuarto de este escrito. Y así lo explican todos los buenos estudios y comentarios de la Carta.
2. Cuando hablamos del amor de unos a otros, nunca deberíamos olvidar que el amor es una palabra muy ambigua, que, a veces, puede ocultar sentimientos o deseos que nada tienen que ver con lo que es amar a otro ser humano. El verdadero amor existe donde previamente hay respeto, tolerancia, estima, ayuda, bondad, solidaridad, aguante, delicadeza. ¿Cómo es posible amar a alguien, si se le falta al respeto, si se es intolerante con esa persona, si se le trata con desprecio....? No nos engañemos. En este orden de experiencias, nos equivocamos o nos auto-engañamos constantemente.
3. Cuando decimos que "Dios es amor", estamos pronunciando una oración gramatical predicativa, en la que el predicado es el "amor", ya que eso es lo que se predica de Dios. Pero, por la gramática, sabemos que el papel del predicado es explicar al sujeto ("Dios"). Por tanto, lo que la Biblia afirma, en este caso, es que el amor a los demás es el signo o el argumento que demuestra que se quiere a Dios. La Carta lo dice con claridad meridiana: "Si alguno dice: "Yo amo a Dios", y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve" (1 Jn 4, 20).
La cosa está clara: SOLAMENTE CONOCE A DIOS LA PERSONA QUE RESPETA Y QUIERE A LOS DEMÁS. Todo lo que no sea eso es vivir engañado. Y pretendiendo (quizá sin darse cuenta) ir por la vida engañando a los demás. Además, esto vale para todo el mundo, desde el ser humano más importante, que haya en este mundo, hasta el más insignificante. De este principio universal no se escapa nadie. Ni hay motivo (social, político, económico, religioso) para quebrantarlo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

En el altar vacío, ¿Ateos o Creyentes?




Jaume Patuel.
Mataró. Cataluña.

El título del presente artículo es la conjunción de los títulos de dos libros que acabo de leer, El Altar Vacío de Antonio Rodríguez Madina y ¿Ateos o Creyentes? Conversaciones entre Gianni Varrimo, Michel Onfray y Paolo Flores d´Arcais.
El primer libro, de forma novelada, es la vida de una persona ordenada de sacerdote, la cual pasa al estado laico o secularizado. Esta  novela es como un paradigma que incluye muchas experiencias de diversas personas en una sola.

Vicisitudes, frustraciones, indecisiones enfrentadas, en primer lugar, con su interior para poder mantener una coherencia donde el Espíritu tiene que estar por encima las leyes, las normas. Y en segundo lugar, frente a la institución donde el derecho canónico, los dogmas pueden, no siempre, ahogar la capacidad de los que gobiernan, los cuales actúan más de acuerdo con aquello que piensan que con lo que sienten y son.

La narración es un buen reflejo de esta contradicción en el interior de la institución. Dicho con otras palabras, refleja la lucha de las personas que han de tomar una decisión vital que les obliga a renunciar a una dimensión por derecho canónico y no por el valor evangélico: el ejercicio de una alteridad en tanto que responsables de una comunidad, pero compartida con otra persona. Esta mentalidad eclesiástica, que no eclesial. hace –y es la realidad que se contempla hoy en día– que los altares se vayan vaciando. De aquí “el altar vacío”,  el título del libro.

Un indicador claro, a mi entender, del final de un paradigma  o modelo religioso. Final de la Edad Media. Sea el estilo románico, la inmanencia. Sea el estilo gótico, la transcendencia. Sean las iglesias actuales donde continúa habiendo rejas aunque invisibles, separando el altar del pueblo; el altar está vacío. Este paradigma ha perdido su valor sagrado y simbólico. Es arte. 

No en vano, se pueden contemplar iglesias recicladas en bibliotecas o museos o mercados o restaurantes o lugares administrativos o cerradas y estropeándose. Además, estas grandes obras de arte, patrimonio del pueblo, piden un mantenimiento y restauración, ya que son monumentos y momentos  de la historia humana.

Expresan la vivencia de la Comunidad. Pero, sea lo que sea, el tiempo lo dirá, el valor simbólico del altar está vigente. Puede haber un altar vacío material, pero el altar interior, vacío o lleno, está en manos de cada persona. Un altar interior, un lugar interior. Esta dimensión interior que todo ser humano tiene. Y la tiene para vivirla. La realización o vivencia total de una persona.

El altar es la dignidad interior de todo ser humano. Altar que ha de ser respetado. Y como dice un pensador, parece que a partir del 1989, al poner en práctica la idea de la globalización, este valor ha estado siempre ignorado. No ha entrado en la consideración globalizante.

Y esta ambivalencia de ser o no ser la dignidad, todavía en el segundo libro.  Un diálogo entre ¿Ateos o creyentes?,  entablado entre tres filósofos: Vattimo, Onfray, D’Arcais. Diálogo que tiene razón de ser en función de un altar vacío de una iglesia, pero no de la vida del ser humano.

A mi entender, también es un diálogo propio de la Edad Media.  Altar lleno, ¿hay Dios? Altar vacío, no hay Dios. El diálogo debería ir en pro de la dignidad humana. Todo ser humano tiene esta dimensión profunda gratuita, pero necesaria.  No es una creencia. Es un dato antrópico. Existencial. Constatado. Las neurociencias dan fe de esta dinámica en el cerebro de toda persona que medita, reza, silencia su mundo interior. No es cuestión de creerlo o no: ateo o creyente. Es ponerse con decisión a vivirlo.

La poesía, la música, el arte pueden dar lugar a muchas discusiones teóricas e incluso científicas. Pero, ¿dejará o no de existir la poesía, el arte o la música?  La realidad estética continuará siendo una dimensión gratuita, pero necesaria para una antropología integral. Hoy en día, en otro modelo o paradigma, la dignidad humana tiene que ser el nuevo altar. En el mundo globalizado el valor más alto o básico para construir algo más que nuevos edificios, dinámicos, de transición, debiera ser el que todo ser humano pueda vivir, ser libre y ser respetado.

Pero, probablemente, o sin tan probablemente, aún estamos en una encrucijada donde cabalgan modelos diferentes y a veces opuestos. Y en nombre del “altar vacío” o de ausencia de diálogos, y de hecho es así, se impone una visión única para la nueva construcción del mundo. Un poder familiar, social, civil, administrativo, político, eclesiástico y no digamos económico (un altar vacío) que no busca la verdad, sino imponer una verdad, la suya, como la sola y única válida. Una época totalmente continuista de de Edad media y moderna (¿ateos o creyentes?)

Por lo tanto, para adentrarnos en un nuevo paradigma humano donde no preocupe ni el altar vacío ni el diálogo racionalista sino encontrar el lugar del nuevo altar y dialogar razonablemente en pro de su libertad existencial: la dignidad humana.

Libertad que está totalmente amenazada por los nuevos poderes tanto en nombre de los sistemas religiosos  como de los cientificotécnicos donde se intenta que todo ser humano sea “un hombre técnico” o “informático”, es decir, mucha información pero sin formación, sin propio pensar.

Muchas creencias cerradas y mucha técnica, pero en ningún momento un hombre de símbolos, pensamiento y lenguaje personales. Una libertad para una creatividad, innovación, nuevos conocimientos que consideren al ser humano en su dignidad, profundidad y singularidad.+ (PE/Atrio)

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Fuente: ECUPRES