miércoles, 6 de noviembre de 2013

Nueva presidenta del CMI: América Latina debe estar unida en una sola misión.

Rev. Gloria Nohemy Ulloa Alvarado, Presidenta del CMI

Por Elizabeth Aristizábal

La nueva presidenta del CMI electa para Latinoamérica y el Caribe, señaló que la región se enfrenta a grandes problemáticas y es necesario trabajar por la unidad de sus iglesias.

En la sesión realizada la tarde del lunes, con la presencia exclusiva de delegados del CMI, fue electa la Rev. Gloria Nohemy Ulloa Alvarado, como representante de Latinoamérica y el Caribe, entre los ocho presidentes que tiene el CMI, para todas regiones del mundo. La Rev. Gloria, viene de la Iglesia Presbiteriana y es una de las primeras mujeres ordenadas de su iglesia en Colombia.

"No ha sido fácil ser líder y ser mujer, pero es maravilloso encontrar mucha gente que te apoya, en el contexto latinoamericano todavía domina mucho la figura masculina. Por ejemplo en mi caso, en la Iglesia Presbiteriana, de un total de cincuenta mil miembros, tenemos solamente como 8 mujeres ordenadas".

Según la Rev. Gloria, Latinoamérica enfrenta hoy a temas muy urgentes que deben tratarse como región. Al citar algunos ejemplos, la reverenda habló del proceso de paz en Colombia, el conflicto interno en México con el tráfico de armas, la lucha cotidiana de los indígenas defendiendo sus tierras y su vida, entre otros.

"Necesitamos estar unidos a nivel de América Latina, valorar y reconocer las diferencias culturales, confesionales, las diferencias en estilos y decisiones de vida, la diferencia en el abordaje que hacemos desde las iglesias a nuestras necesidades como América Latina, pero unidos en una sola misión".

Uno de los principales retos que se ha propuesto la nueva presidenta, es visibilizar las difíciles situaciones que se viven en Latinoamérica y que las voces de los países del caribe y del sur de américa tengan más presencia en los espacios del CMI. "Nosotros hemos observado dentro de la Asamblea que América Latina ha tenido muy poca visibilización, por ejemplo solo hasta ayer escuchamos a alguien hablando en español en el auditorio, pero en otros espacios no hemos escuchado nuestro lenguajes, el español o el portugués".

Para la Rev. Gloria, existe una preocupación frente a la continuidad del trabajo del CMI en América Latina y el Caribe, pues el representante designado para las relaciones ecuménicas con esta región, el Rev. Carlos Emilio Ham termina su periodo y aun el CMI no ha comunicado si habrá otro representante para continuar este trabajo.

Otro reto fundamental para la reverenda es que con el apoyo del CMI, el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) y organizaciones como ACT Alliance, se pueda dar a conocer al mundo las problemáticas de Latinoamérica y el Caribe y desarrollar programas para erradicar estas problemáticas.

"Necesitamos gestos concretos. Como iglesia necesitamos levantar nuestra voz y apoyar a los pueblos indígenas, necesitamos que haya respeto por la diversidad, que se resuelva el tema de la frontera Colombia-Nicaragua-Honduras; necesitamos insistir en el desbloqueo a Cuba y discutir el hecho de que Estados Unidos la haya incluido en la lista de los países terroristas, necesitamos seguir trabajando con FUMEC (Federación Universal de Movimientos de Estudiantes Cristianos) y otras organizaciones el tema del agua y la eco-justicia, entre otras, para poder construir mejores condiciones de vida para nuestros pueblos."


Se pueden solicitar fotografías de alta resolución a través de photos.oikoumene.org.

Fuente:

Honestidad para con nosotros mismos.


Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído (Hch. 4, 20)

por Juan María Tellería

Una simple ojeada rápida a la historia del mundo occidental desde el siglo I hasta hoy nos es más que suficiente para entender que a lo largo de todo este tiempo han coexistido en la Iglesia, es decir, en el conjunto de los fieles cristianos sin tener en cuenta las distintas facciones y denominaciones en que se hallan divididos, dos claras líneas de actuación: la de quienes, siempre en aras de un mejor entendimiento con el entorno en que vivían y una más fructífera implantación en la sociedad, han ido diluyendo poco a poco la fuerza vital del mensaje evangélico original; y la de quienes contra viento y marea han testificado acerca de Cristo, gustara o no, se aceptara o no, fuera o no popular, siguiendo muy de cerca el principio enunciado en las palabras pronunciadas por Pedro el Apóstol y que citamos arriba.

Puesto que sería adentrarnos en un laberinto innecesario el pretender deshilvanar los numerosos ejemplos históricos de lo que decimos, preferimos sencillamente quedarnos en nuestros propios días y compartir una muy breve reflexión sobre la situación en que se encuentra el cristianismo contemporáneo. Dejando de lado cualquier envoltura circunstancial (tecnologías actuales, medios de comunicación, rasgos culturales de las sociedades donde la Iglesia está implantada o implantándose), entendemos que esas dos líneas de acción que indicábamos más arriba prosiguen su camino, su andadura, buscando cada una de ellas sus propias metas. Con lo que, y lo decimos realmente con pena, sigue habiendo hoy, como hubo ayer y (¡ay!) habrá mañana, dos iglesias en realidad.

Personalmente, no somos de los que creen que la Iglesia deba ser una especie de burbuja en medio del océano o que deba erigirse como una fortaleza inexpugnable en lo alto de una montaña inaccesible y en la que nada ni nadie impuro, corrupto o contaminado pueda entrar. Pensamos, por el contrario, que el propósito divino es otro, que Jesús nunca pretendió que sus discípulos fueran apartados o quitados de este entorno en que vivimos, sino que estamos aquí para ser sal de la tierra y luz del mundo. Consideramos que Dios desea una Iglesia implantada y creciente en medio de una sociedad humana que tiene sus pros y sus contras, sus altos y sus bajos, sus más y sus menos. No entendemos, a la luz de las Sagradas Escrituras, que el Creador y Padre de todos los hombres revelado en Jesucristo haya ideado una Iglesia constituida únicamente por entes perfectos e intachables que nunca hayan roto, rompan o vayan a romper un plato. Jesús no vino a buscar a los sanos —¿los habría?—, sino a los enfermos; no a los justos —?—, sino a los pecadores. Por esta razón, nuestra condición de cristianos, nuestra profesión de fe como seguidores y discípulos de Cristo, nos exige sinceridad, nos demanda honestidad para con nosotros mismos y para con quienes nos rodean, pues en tanto que creyentes en Jesús de Nazaret estamos llamados a decir, a transmitir algo a este mundo. La pregunta es: ¿qué?

Cuando leemos el libro de los Hechos nos encontramos con la respuesta. La primera Iglesia de Cristo que existió en la tierra tuvo muy clara cuál era su misión, cuál su mensaje, cuál su proclama, cuál su razón de ser: el anuncio del Señor resucitado. Desde Jerusalén, Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra, los creyentes proclamaron la resurrección de Jesús como un hecho trascendental, un punto de inflexión en la historia humana, ahora entendida como una Historia de la Salvación, y una puerta abierta para la reconciliación entre Dios y los seres humanos. Al abrir las páginas de este extraordinario escrito, el único testimonio directo de los orígenes de las primeras comunidades cristianas, hallamos este mensaje y la reacción que provocó en judíos y gentiles, fieles e infieles: no faltaron los mártires, los perseguidos, los maltratados, pero la Buena Nueva alcanzó la capital del mundo de aquel entonces, Roma.

¿Qué hallamos en la Iglesia de nuestros días? ¿Cuál es su mensaje? ¿Cuáles sus prioridades, sus intereses, sus desvelos? Cabría que nos planteáramos todos, comenzando por quien escribe estas palabras, hasta qué punto somos realmente sinceros con nosotros mismos cuando nos definimos como cristianos y como cuerpo de Cristo, hasta dónde llega nuestra honestidad a la hora de testificar acerca de aquello que —se supone— creemos conforme a la enseñanza de las Sagradas Escrituras.

No pretendemos, ni mucho menos, autoerigirnos en conciencia del conjunto de la Iglesia ni tampoco de los amables lectores de Lupa Protestante. No jugamos a ser Pepito Grillo, desde luego. Pero sí nos plantea muchos interrogantes, y lo hace de continuo, el observar la deriva de la Iglesia a lo largo de su historia y en los tiempos actuales hacia un amplio abanico que abarca desde la intromisión permanente en asuntos puramente políticos, casi siempre junto a los poderes establecidos y en contra de los más humildes, hasta las derivas de tipo milenialista o las formas extravagantes de culto basadas en un sentimentalismo extremo y desbordante, pasando por un puro y llano activismo social o humanitario no exento de cierto color ideológico, es decir, desde la acomodación total a un sistema corrompido y corruptor hasta los escapismos más insanos y alienantes pasando por una filosofía puramente humanista. En toda esta maraña de intereses personales y ambición mal disimulada (¡tanto en un extremo como en el otro y en los intermedios!), ¿dónde queda el anuncio de la resurrección del Señor? ¿Dónde está la proclamación de la salvación en Cristo? ¿Dónde se encuentra el mensaje de la Buena Nueva, la noticia de que Dios dignifica de nuevo a la especie humana en Cristo su Hijo? En una palabra, ¿dónde se halla la seguridad del cristiano en la guía divina que le permite hace frente a los poderes de este mundo, de sí abocados a su destrucción por un juicio inapelable del Señor?

Puede que seamos excesivamente conservadores en nuestra teología, tal vez. Puede que nuestra concepción de la Iglesia, de la religión, del cristianismo en sí, peque de cierto tradicionalismo del que no somos realmente capaces de desprendernos. Hasta puede que alguien nos tache de excesivo literalismo a la hora de leer las Escrituras. ¿Por qué no? Todo ello resulta comprensible.

Sea como fuere, no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Queremos ser, por encima de todo, honestos para con Dios, nuestro prójimo y nosotros mismos. Entendemos que es nuestro deber como cristianos y como Iglesia.



Juan María Tellería


El pastor Juan María Tellería Larrañaga es en la actualidad profesor y decano del CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas),Centro Superior de Teología Protestante.

martes, 5 de noviembre de 2013

Falleció Clelia Luro, viuda del Obispo Podestá.


Ambos defendieron la posibilidad de sacerdotes casados.

Jesús Bastante

Clelia Luro, viuda del ex obispo de Avellaneda, Jerónimo Podestá una figura central del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que permanecía internada en el sanatorio Güemes de esta capital falleció anoche, según confirmó en su cuenta de la red social Twitter el teólogo Leonardo Boff.

Luro nació en una familia acomodada, en el barrio porteño de la Recoleta, y estudió en el Colegio del Sagrado Corazón. Desde muy joven tuvo una profunda vocación religiosa y quiso ser monja, pero también tenía "unavisión muy fuerte del Evangelio, del mensaje de Jesús, que no compaginaba en mí con la institución Iglesia", confesó hace algunos años en un reportaje.

Vivió diez años en un ingenio azucarero de los Patrón Costas y en ese lugar, con la presencia de una realidad brutal, alcanzó un grado de conciencia distinto:" Me había concientizado allí", aseguró.

"De Santa Fe y Callao, de pronto me casé y me fui a vivir al ingenio en Salta y empecé a vivir la realidad de los indígenas, la realidad del país. Era de una familia de clase media alta y no había tenido la oportunidad de vivir el drama de la gente. Había tomado cursos de medicina preventiva en la Cruz Roja, entonces agarraba el caballo y me iba a los huetes, las chozas de la zafra en Orán, a enseñar a alimentar a los niños, colaboraba con el médico del ingenio, hacía prevención, porque los chicos allí morían como moscas", relató.

En 1966 nuevamente en Buenos Aires, cuando ya era una mujer separada con seis hijos, conoció a Jerónimo Podesta que era obispo de Avellaneda, con quien después compartió su vida -el amor y la militancia- y lapresidencia de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casadoshasta la muerte de Podestá a los 79 años, el 23 de junio del 2000.

Recordando ese momento dijo: "Jerónimo era un líder en el país, era el obispo de los obreros, cualquier problema, huelgas, paros, él estaba con ellos".

(RD/Agencias)


Jalisco aprueba la Ley de Libre Convivencia para regular parejas del mismo sexo.



Leemos en InOutPost y en Cáscara Amarga:

Con 20 votos a favor, 15 en contra y una abstención, el estado de Jalisco (México) aprueba la Ley de Libre Convivencia impulsada hace siete meses por el diputado de PRD, Enrique Velázquez.

La Ley de Libre Convivencia “se refiere al acto jurídico que se constituye cuando dos o más personas de diferente o mismo sexo, mayores de edad y con capacidad jurídica establecen un hogar común con voluntad de permanencia y ayuda mutua”

Un avance para los Derechos Humanos, afirman unos, un ‘luto para la familia Jalisquense’ aseguran otros. Lo cierto es que la Ley será una realidad y permitirá que familias homoparentales puedan vivir su vida con una mayor realidad, la realidad que se agolpa en la calle, les guste o no a otros.


Entre los opuestos hemos podido escuchar cosas como ‘los niños que viven con homosexuales tienen problemas físicos y mentales, usan más las drogas, esta iniciativa es perjudicial para el desarrollo de los niños. Es una pena que avalen esta iniciativa’, calificando a demás la medida como sinónimo del libertinaje. O como dijo el obispo mexicano Raúl Vera: ‘La única enfermedad aqui es la homofobia’.

‘Muchos confunden tribuna con el púlpito, pongámonos el hábito y digamos misa. Todos somos hijos de Dios. ¿Dónde está la congruencia?’, aseguraba la perredista Celia Fausto.


Mientras en la calle unos vitoreaban y otros gritaban, y se escuchaban frases como ‘lo que se aprobó es abrir camino a otras opciones que no responden a la naturaleza humana, como la adopción de niños‘, pues muchos de los contrarios ‘temen‘ que esta nueva ley abra la puerta a posibles uniones civiles entre homosexuales en el futuro.

Por su parte, otro diputado, el independiente Ricardo Rodríguez, antes del PAN, avaló la iniciativa, aunque la calificó como ‘diluida, acomodada, rasurada y mocha de sus objetivos principales’.

Fuentes:



http://mexico.cnn.com/nacional/2013/10/31/jalisco-avala-ley-de-libre-convivencia-para-regular-parejas-del-mismo-sexo


lunes, 4 de noviembre de 2013

Arranca el juicio por el crimen del Obispo Angelelli.


Derechos humanos: arranca un histórico juicio por el crimen de un obispo


LA RIOJA. ESPECIAL - 04/11/13 - 09:43

Día histórico para los derechos humanos en La Rioja. Hoy comenzará en el Tribunal Oral Federal provincial el juicio por el asesinato de monseñor Enrique Angelelli, ocurrido en 1976, en plena dictadura, mientras viajaba desde Chamical hacia la capital riojana. Lo que en un principio se mostró como accidente vial, luego se comprobó que fue premeditado.

Por la muerte del obispo riojano serán juzgados el represor Luciano Benjamín Menéndez y el ex comodoro Luis Estrella, por homicidio calificado y asociación ilícita agravada. Angelelli llevaba adelante una prédica social muy fuerte, lo que lo enfrentó con los poderes de turno, desde antes del golpe de Estado del 76.

En tanto, los otros tres acusados en la causa, los represores, ex generales Albano Harguindeguy y Jorge Rafael Videla, y el ex policía Juan Carlos Romero ya fallecieron, por lo cual se les declaró la extinción de la acción penal.

El 4 de agosto de 1976, Angelelli regresaba desde la ciudad de Chamical, donde había participado de una misa en memoria de dos sacerdotes asesinados el 19 de julio, Carlos Murias y el francés Gabriel Longueville.

Angelelli conducía su camioneta Fiat 125 Multicarga junto al ex sacerdote y amigo personal Arturo Pinto, cuando a la altura de Punta de Los Llanos (100 kilómetros al sur de la capital), supuestamente un Peugeot 504 blanco se les cruzó por delante lo que provocó que la camioneta saliera de la ruta y volcara. Producto del vuelco, Angelelli salió despedido en tanto que Pinto quedó dentro del vehículo inconsciente. Tras permanecer inconsciente durante un rato, Pinto vio a Angelelli muerto en la carretera, con la parte de atrás de su cuello mostrando lesiones graves, "como si lo hubieran golpeado".

La zona fue rápidamente rodeada por la policía y personal militar. Luego, la autopsia reveló varias costillas rotas y una fractura en forma de estrella en el hueso occipital, en consonancia con un golpe dado con un objeto contundente.

El hecho fue caratulado como accidente de tránsito pero en 1986, reabierta la causa, el juez provincial Aldo Fermín Morales sentenció que había sido "un homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima", ya que el propio obispo, en Chamical, había anticipado que el objetivo final del ataque desatado sobre la iglesia riojana, era él.

El maletín que llevaba Angelelli consigo apareció después en el despacho del entonces ministro del Interior, el general Albano Harguindeguy.

Fuente: Clarin

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