domingo, 27 de agosto de 2017

La lucha contra el cambio climático.


Por Amy Orta Rivera*

Claridad, 24 de agosto, 2017.- Desde que Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos, los mismos estadounidenses así como la comunidad internacional han estado preocupados en cómo Estados Unidos se va a estar involucrando en la lucha contra el cambio climático.

En junio pasado, Trump anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París (Acuerdo), el cual busca que todos los países disminuyan sus gases de efecto invernadero para controlar el aumento de temperaturas globales. Hablar del Acuerdo, implica que también tenemos que incluir lo que es el financiamiento climático internacional.

El financiamiento climático se refiere a la ayuda monetaria por parte de países desarrollados a países en vías de desarrollo, para que estos últimos puedan establecer programas de mitigación o adaptación al cambio climático. Con estas ayudas, países no industrializados pueden tener programas de transición energética, mientras que otros pueden transformar áreas que son altamente vulnerables a los cambios climáticos.

El financiamiento climático promueve el concepto de “responsabilidades comunes, pero diferentes”. Es decir, que a pesar que todos los países son responsables para resolver el cambio climático, la manera en cómo lo resuelven es diferente. Esto se debe a que los países no industrializados tienen menos capacidades económicas para luchar contra el cambio climático en comparación con los países desarrollados.

Actualmente existen 5 grandes fondos internacionales para el financiamiento de proyectos para combatir el cambio climático: Fondo Verde para el Clima, Fondo para Países Menos Adelantados, el Fondo Especial para el Cambio Climático, Fondos de Inversión en el Clima y por último el Fondo de Adaptación del Protocolo de Kioto. Cada uno de estos fondos tienen procesos y una reglamentación específica de cómo los países elegibles pueden solicitar fondos para sus programas. Los programas pueden ser de reducción de gases de efecto invernadero o programas para aumentar la resiliencia de comunidades ante el cambio climático.

Por ejemplo, la isla-nación de Samoa creó una propuesta para financiar un proyecto de resiliencia climática enfocado en el manejo de inundaciones. Cuando hablamos de resiliencia climática, nos referimos a que debemos tener en cuenta la capacidad o falta de capacidad de un sistema para superar los retos del cambio climático. Con este fin, el Fondo Verde para el Clima aprobó una financiación de $65.7 millones para sufragar los gastos del mencionado proyecto, de los cuales $8 millones serían co-financiados por el gobierno de Samoa, mientras que los otros $57.7 millones serían coo financiados por el Fondo Verde para el Clima.

Aunque se pueda ver como una cantidad altísima, la realidad es que en Samoa por cada evento de huracán, la cifra para reparar daños asciende a unos $200 millones de dólares. Esto es por daños a estructuras que ya existen en el área como hospitales, casas y escuelas.

Por lo tanto, los beneficios a largo plazo no solamente lo disfrutarán las comunidades afectadas, sino que también el gobierno de Samoa podrá utilizar los recaudos de las contribuciones en otras necesidades, al no tener que desembolsar grandes cantidades de dinero para resolver el problema recurrente de las inundaciones por sistemas ciclónicos.

Esto demuestra la importancia que tiene la financiación climática, la cual es vital para muchas comunidades que no tienen los recursos económicos y necesitan con urgencia nuevas estructuras para superar las consecuencias del cambio climático.

La pregunta siguiente sería, si estos fondos climáticos internacionales son tan excepcionales e importantes para resolver las situaciones que trae el cambio climático, ¿Puerto Rico se pudiera beneficiar de ellos?. Dada a la relación política y económica que Puerto Rico tiene con Estados Unidos, Puerto Rico no puede solicitar a estos fondos. Sin embargo Puerto Rico sí puede solicitar fondos dentro de la jurisdicción de Estados Unidos, como lo es el Departamento de Energía o crear sus propios fondos.

Para el 2010, Puerto Rico creó la Ley 83, llamada Ley de Incentivos para Energía Verde de Puerto Rico, la cual tiene como objetivo desarrollar proyectos energéticos a través de la utilización del Fondo de Energía Verde de Puerto Rico, creado bajo la misma Ley. El Fondo es suplido por diferentes “impuestos, incentivos estatales y federales, donaciones de entes privados no gubernamentales (pero relacionados a la producción de energía renovable sostenible y renovable alterna) y multas” y manejada por la Oficina de Política Pública Energética. Cuando se creó el Fondo, el Gobierno de Puerto Rico tenía la meta de proveer $185 millones para desarrollar proyectos de energía verde.

Estos fondos pueden ser utilizados a nivel residencial, industrial y comercial. Como parte de los beneficios están las exenciones contributivas y/o el financiamiento de proyectos relacionados a energía renovable. La Ley 83 también ofrece incentivos para proyectos relacionados a conservación y eficiencia energética, y puede “otorgar incentivos, contratos, préstamos, instrumentos de inversión, créditos de producción de energía, proveer ayuda financiera”.

Este tipo de fondos verdes también pueden ser utilizados por los municipios. Por ejemplo, para el 2009, el Municipio Autónomo de Caguas aprovechó unos fondos provenientes del Departamento de Energía. Estos fondos verdes se utilizaron, por ejemplo en el área de Villa Turabo en la cual se creó un proyecto de iluminación en las calles utilizando placas solares. Además, se utilizaron para remodelar un edificio abandonado y lo convirtieron en el edificio eficiente del Centro Criollo de Ciencia y Tecnología del Caribe. Estos proyectos y otros esfuerzos han llevado a Caguas a que para el año fiscal 2015-2016 hayan ahorrado sobre 2.7 millones de libras de CO2, lo que equivale a un ahorro de energía de 7%.

La otorgación de fondos ya sean internacionales o nacionales es una que tiende a ser controversial ya que ciertos sectores entienden que la financiación climática debe ser una de responsabilidad individual o que debe ser suplida por fondos domésticos mas no internacionales. La administración de Trump es una que está dentro de los sectores que abogan por la eliminación completa o disminución de la otorgación de estos fondos. Todavía nos queda esperar la decisión final de Trump en si Estados Unidos retira completamente los fondos o los disminuye.

El tener estos fondos verdes ya sea para programas de mitigación o adaptación ayuda a que países no industrializados tengan las herramientas para luchar contra el cambio climático. Esto es en especial a islas-naciones que no tienen los suficientes recursos económicos y que son los países más vulnerables a las consecuencias del cambio climático.

La utilización de los fondos climáticos no solo asegura la disminución de gases de efecto invernadero o la supervivencia de comunidades vulnerables, sino que también asegura que las futuras generaciones estén mejor preparadas. Necesitamos evaluar nuestras necesidades y crear prioridades para tener una mejor inversión en proyectos sustentables y lograr mejores resultados.
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*Amy Orta Rivera es miembro de Enlace Latino de Acción Climática (ELAC).
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Fuente: Servindi.org

sábado, 26 de agosto de 2017

Ocho religiones contra el terrorismo.


Representantes de las principales iglesias cristianas y de las comunidades musulmana, judía, budista, taoísta, sij, hinduista y bahai han asistido al acto multirreligioso en Barcelona. 

CARLES BELLSOLÀ


"Paz", "unidad" y "convivencia". Este ha sido el principal mensaje que ha querido transmitir el acto multirreligioso que se ha celebrado este jueves a las seis de la tarde en recuerdo de las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils hace justamente una semana. El acto, en el Museo Marítimo de Barcelona, ​​no muy lejos del escenario del atentado de La Rambla, ha unido a representantes de ocho religiones diferentes con presencia en Cataluña, además de laicos y ateos, y políticos de todas las administraciones, encabezados por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, ​​Ada Colau.


El acto, convocado y organizado por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, llega después de las críticas que recibió la misa en memoria de las víctimas del pasado domingo en la Sagrada Familia, con presencia no sólo de Puigdemont y Colau sino también del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los reyes de España. Unas críticas que se centraron en la inconveniencia de excluir a otras religiones, y en las palabras del arzobispo de Barcelona, ​​Juan José Omella, que en su homilía apeló a la "unión" y condenó la "división ", en un discurso que muchos interpretaron como dirigido contra el soberanismo catalán.


A diferencia del domingo, hoy sí se han tenido en cuenta todas las sensibilidades religiosas. Han sido invitados -en posiciones de honor, incluso ante los políticos- representantes de las principales iglesias cristianas -católicos, ortodoxos, evangélicos, testigos de Jehová y también mormons-, y de las comunidades musulmana, judía, budista, taoísta , sikh, hinduista y bahai.


Después de que la Orquesta Árabe de Barcelona interpretara una versión del Cant dels Ocells, la actriz Carme Sansa ha inaugurado los parlamentos recordando uno a uno el nombre de pila de las 15 víctimas de Barcelona y Cambrils, y reafirmando la "respuesta de paz y unidad "de la ciudadanía catalana y barcelonesa ante el terrorismo.


"Con la cabeza bien alta queremos insistir una vez más: no tenemos miedo", ha proclamado Sansa, que ha reivindicado la Cataluña "diversa", "acogedora" y "democrática" frente al terror, y que ha reclamado una respuesta de "pluralidad , respecto e inclusión ". Asimismo, ha señalado que los atentados querían "destruir" justamente "esta idea de convivencia", y ha citado a Gandhi para afirmar que "no hay camino para la paz", porque "la paz es el camino". Igualmente ha citado Paco Candel y su concepto de un "solo pueblo" catalán, "con una identidad construido desde la diversidad", conjurando tácitamente el riesgo de fractura entre comunidades después de los atentados, cometidos por terroristas de origen magrebí.


"La diversidad cultural y religiosa es el principal elemento vertebrador de cohesión y paz social", ha señalado la actriz, que ha destacado esta diversidad como "anticuerpos del odio". Asimismo, ha considerado que "actos inclusivos como el de hoy son importantes para vencer la intolerancia y el miedo".


El discurso también ha tenido un apartado dedicado especialmente a los jóvenes, aludiendo también a que los yihadistas que cometieron los atentados eran jóvenes aparentemente arraigados en Cataluña. En este sentido, Sansa ha recordado que "la juventud no siempre es fácil", especialmente "en un contexto de crisis y falta de oportunidades" y de "dificultad para formar la propia identidad". Pero se ha mostrado esperanzada en apelar a la "juventud activa" e "integrada". "Cuidémosles, escuchémosles", ha pedido, porque "son nuestro futuro".


No menos significativo ha sido el apartado de las lecturas, a cargo de miembros del proyecto Constructores de Puentes de la Unesco, que quiere favorecer el diálogo interreligioso entre los jóvenes. Las lecturas religiosas, del Evangelio, el Corán, la Torá y de la tradición budista, se han centrado en los conceptos de la paz y la diversidad -como unos versículos del Levítico llamando a respetar a los extranjeros que viven entre nosotros -. Y en la misma línea se ha elegido la lectura laica: varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre ellos los que proclaman la libertad religiosa, de opinión y de buscar asilo.

Fuente: publico.es

viernes, 25 de agosto de 2017

Es hora de buscar todas las causas del terrorismo.


Jaume Flaquer. 

Desgraciadamente sabíamos que un atentado en Barcelona podía suceder. Su gran atracción turística lo hacía un plato demasiado deseado. Las Ramblas, además, son un paseo que hace tiempo que los barceloneses hemos abandonado.

Ante todo debemos subrayar que ni la religión (que dicen profesar) ni la nacionalidad de los terroristas debe contribuir a estigmatizarlas. La Comunidad Islámica de España, como hace siempre que hay un atentado en nombre del islam, se ha apresurado a condenarlo. Miles de musulmanes que viven entre nosotros viven estos acontecimientos con el mismo sentimiento de horror que los que no lo somos. O más si cabe, puesto que el uso del nombre de la propia religión para algo tan terrible ha de crear un profundo sentimiento de desolación. El Rey de Jordania en 2004 inició un proceso de condena pública del mundo islámico contra la barbarie. El gran dirigente islámico de Egipto ha querido también liderar este proceso en diversos congresos y declaraciones. Marruecos le ha seguido la saga, aunque no llegue a oídos occidentales.


Dicho esto, es preciso que entre todos hagamos un análisis profundo pero también honesto de todas las causas que provocan el terrorismo. ¡Y hemos de subrayar el “todas”! No solo las directas, sino también las indirectas. Hay metodologías de base más o menos marxista (aunque sea de manera matizada o evolucionada) que reducen las causas a cuestiones sociales, económicas, políticas o geoestratégicas, etc., sobre las que se montan las ideologías, también religiosas; y hay también metodologías contrarias, más o menos antirreligiosas (o islamófobas) que reducen las causas a la religión misma.


El fenómeno terrorista es extremadamente complejo puesto que no hay ninguna causa única que explique por sí sola este fenómeno. Hay terroristas (muchos) de clase media o media-alta, y gente extremadamente rica que lo financia. Muchos han cursado estudios universitarios (pero eso sí, casi siempre de carreras técnicas o científicas). No es, pues, un problema de simple falta de formación . Sin duda, los problemas sociales, de integración o de desarrollo de la propia identidad, potencian el fenómeno porque engendran a gente vulnerable que entra en estas corrientes ideológicas del terrorismo como quien entra en una secta. Pero no puede considerarse como la única causa porque los cristianos de los países de mayoría islámica viven en situación de marginación (cuando no de persecución) y no generan movimientos terroristas. Muchos terroristas tienen elementos de patologías psicológicas, pero no siempre las barbaridades las cometen enfermos mentales: no puede pensarse que todos los nazis fuesen enfermos mentales…


Es necesario abordar todas las causas. Hay causas de política internacional: la invasión de Irak y, antes, la lucha contra la URSS en Afganistán… El grupo “Estado Islámico” o al-Qaeda nacieron ahí. ¡Aún no he escuchado ni a Aznar ni a Bush pedir perdón por ello! El colonialismo europeo ha herido también la conciencia y orgullo árabe (y de muchas otras culturas).


Hay causas sociales: las enormes desigualdades económicas además de ser un escándalo ético son generadoras a menudo de rabia o de desesperanza. Si esta última puede llevar al suicidio, el terrorista consigue morir pero con sentido.


Hay causas psicológicas: también lo vemos regularmente en ataques de ira en individuos de Estados Unidos que realizan carnicerías con la ayuda de la facilidad de conseguir un arma.


Pero también, (sí, también), hay causas religiosas, aunque sean para pervertir la religión. Decir simplemente que “el islam es paz” o que “no tiene nada que ver con el Estado islámico o con al-Qaeda” es como decir que las cruzadas no tienen nada que ver con el cristianismo. Que sean una perversión de la religión no significa que no tengan nada que ver. Demasiados clérigos trasmiten el odio y la violencia estando ellos en contra de ella. ¡Cuántos imanes salafíes predican la prohibición de tener amigos cristianos y judíos! Sin duda es una perversa interpretación de un versículo coránico, pero esta interpretación se hace desde el islam propagado por Arabia Saudí. Desde este país, se escriben libros sobre jurisprudencia islámica que dictan la muerte del homosexual, del apóstata y del adúltero. Y estos libros ¡se venden en España traducidos al castellano! Arabia Saudí y otros países del Golfo condenan el terrorismo puesto que ellos también están en la punta de mira del Estado islámico y de al-Qaeda. Pero su islam lo produce sin cesar.


Si se condena al infierno a judíos, cristianos, y por supuesto politeístas y ateos, (y este elemento de fe no es solo profesado por los salafíes sino que es extremadamente común), ¿se puede decir que se es completamente ajeno a que unos locos quieran anticipar ese infierno ya en la tierra? Si Dios no consigue encontrar ni una pizca de bondad suficiente que merezca su salvación, ¿por qué lo tienen que encontrar los seres humanos?


Hagamos todos autocrítica sincera para acabar con este mal del s. XXI.




jueves, 24 de agosto de 2017

La doble moral de los países terroristas imperialistas.



Rodolfo Cortés Calderón

Para comenzar este escrito queremos como latinoamericanos solidarizarnos con las personas y pueblos de Europa que se han visto atacados los últimos años por grupos terroristas concretamente en Francia, Suecia, Alemania, Bélgica, el Reino Unido y hace unas horas en España, pero también ha sucedido en Estados Unidos.

La nueva política de estos asesinos es embestir a poblaciones civiles que nada tienen porqué pagar los desmanes y genocidios que hacen los gobiernos de estos países imperialistas. Si usted observa fotos o videos de estos deleznables actos sólo ve asesinadas personas sencillas y humildes como sucedió con la más de una docena de muertos y el centenar de heridos en dos comunidades en Barcelona, España. Nunca en estos atentados ve usted que mueran primeros ministros, presidentes, diputados, magistrados, ministros, etc.

Después del holocausto del 11 de Septiembre 2001 en la gran manzana de Nueva York y otros lugares, donde murieron más de 3,000 personas y casi 6,000 resultaron heridas, juiciosos y destacados periodistas, analistas y escritores de ESTADOS UNIDOS, EUROPA y de otras regiones del mundo atribuyeron estos atentados al eje del mal de los países más fuertes que integran la Organización del Atlántico Norte, OTAN (Alianza Militar), actualmente con 29 miembros (aunque algunos son de adorno) y una media docena son los hegemónicos y guerreristas: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Francia y España, que han promovido subliminalmente una serie de guerras, aunque de manera encubierta, en contra de gobiernos democráticos y progresistas de Asia, África y América, por no alinearse a sus intereses, teniendo como propósito apoderarse de sus bienes naturales, principalmente recursos energéticos, piedras y metales preciosos y estratégicos con excelente cotización en el mercado internacional: petróleo, diamantes, oro, coltan, uranio y en el caso de Sudamérica además sus enormes fuentes acuíferas, de suelos y biodiversidad—justificando para ello la aparición de células terroristas cobijadas en la bandera de una falsa nación llamada ESTADO ISLÁMICO– que no tiene absolutamente nada que ver con aspectos religiosos como se pretende hacer cree a la sociedad mundial, aunque según el mapa presentado al Pentágono por Thomas P.M. Barnett atribuyen estas invasiones a una simple hegemonía de dominación del Norte contra el Sur.

Los yihadistas mercenarios son el producto de la yihad menor o violenta que se nutre con las poblaciones de niños, jóvenes o adultos, hombres o mujeres que son desplazados, marginados, desterrados, humillados desde países del Sur por estos países imperialistas del Norte y que ahora se quejan de la invasión de migrantes que son fruto de su pecado histórico de codicia capitalista.
En Enero 2015, después de los atentados en Francia, varios jefes de gobierno de Europa entre ellos Francois Hollande de Francia; Ángela Merkel, de Alemania; David Camerón, del Reino Unido; Matteo Renzi de Italia; Mariano Rajoy de España y hasta el asiático Benjamín Netanyahu de Israel, desfilaron juntos por la ciudad de París en una aparente alianza en contra del terrorismo, mismo que con el mayor cinismo atacan siendo ellos quienes lo promueven y mantienen con Estados Unidos de América en la batuta.

A estas naciones “civilizadas y cristianas” les aterra ver en sus territorios decenas o centenares de muertos, pero no se inmutan, ni conmueven, cuando sus gobiernos, electos por ellos en su falsa democracia, mandan a masacrar millares o millones de personas alrededor del mundo como sucedió en el holocausto de la Alemania nazi, en Hiroshima y Nagasaki-Japón, en Irán, Irak, Siria, Afganistán, Libia, en fin. Aunque no hay que olvidar tampoco la “Operación Cóndor” de casi tres décadas que el siglo pasado sangró el cono sur de Latinoamérica.

Ante esta actitud hipócrita Reporteros Sin Fronteras, RSF, escribió en su página web: “… hoy que algunos de los jefes de Estado y de Gobierno que van a participar en París en la manifestación contra el terrorismo y en favor de la libertad de expresión pertenezcan a países calificados de “depredadores” de ese derecho.” “¿En nombre de qué vienen a desfilar a París en homenaje a una revista que siempre ha defendido la concepción más elevada de la libertad de expresión?”, indicó la ONG en referencia al ataque del miércoles contra el semanario satírico “Charlie Hebdo“, en el que murieron doce personas.

A partir de 1968 Estados Unidos fue derrotado en Viet Nam, Irán y otros países y no pudo contra Cuba. Desde 1954 a la fecha el país del Norte ha perdido varias guerras contra una decena de países latinoamericanos y aun así ahora quiere enfrentar a Venezuela. Pero el tiro le ha salido por la culata con la última gira del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, por Colombia, Chile, Argentina y Panamá tratando de indisponerlos contra aquél país, primera reserva mundial de petróleo, porque este es el verdadero meollo de esta agresión, no lo que dicen los medios tarifados del Tío Sam: “defender la democracia”.
Estos depredadores terroristas imperialistas que se autocalifican “potencias” son los mismos responsables del despojo y saqueo que por cientos de años han practicado en contra de países asiáticos, africanos y americanos y hoy día son los que reprimen a los millones de migrantes que pretenden llegar a sus fronteras y que ahogan, acribillan o expulsan, sabiendo que son ellos históricamente los causantes de tanto mal en los países del Sur y que ellos han explotado y usufructuado.

Pero en esta guerra deshumanizante no tienen sólo que ver estos poderes imperiales mundiales, gran responsabilidad pende también en los medios de guerra ideológica (mal llamados medios de comunicación social)—conocidos como Corporaciones– y los centros de poder religioso, iglesias de todo tipo y calibre, que tienen esa gran responsabilidad por su complicidad, tolerancia y silencio.
Lo que sí debe saber y entender la comunidad estadounidense es que si una conflagración guerrerista se desata en toda Latinoamérica, Estados Unidos no estará exonerado de ello y pasaran de ser simples observadores como históricamente lo han hecho con la I y II guerras mundiales pasadas, a ser víctimas directas afectadas.
Ojalá México, Colombia, Argentina y otros paisitos no sigan coqueteando con el Tío y jugando con fuego ya que si una guerra se desata en América, ellos junto a su patrón gringo serán los responsables.

Antes de iniciar este escrito, leí una breve gacetilla donde habla de los miles de catalanes que se reunirán para protestar contra los terroristas, ojalá sea contra las políticas terroristas de TRUMP, RAJOY, MAY, MACRON, MICHEL, MERKEL y NETANYAHU que son realmente los padres putativos del DAESH, IS, EI, ISIS o como usted quiera llamarlo que son los que han perpetrado estos múltiples asesinatos y masacres, bombardeando ciudades civiles de SIRIA, IRAK, AFGANISTAN, LIBIA, etc. y los causantes de la crisis que quieren imponer a América Latina atacando los gobiernos democráticos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc. y ya antes por casi 60 años lo hicieron con el pueblo y gobierno de Cuba. Los gringos y los europeos parece que no aprenden las lecciones.

¡Por la paz, la justicia, la fraternidad, el desarrollo y el bienestar de todos los pueblos la doble moral de estos países terroristas del Norte debe llegar luego a su fin!
Santa Bárbara, HONDURAS, 20 de agosto 2017.

Fuentes: redescristianas

miércoles, 23 de agosto de 2017

Si no pagas, te tiramos al agua: la tragedia de los migrantes en Europa.


Gabriel Tizón ante una de sus imágenes, captada en la isla de Lesbos, GreciaFoto tomada de la página de Facebook del fotógrafo

Nadie más conmovedor que el fotógrafo Gabriel Tizón, de 44 años, quien, en Paseo de la Reforma, frente a la iglesia de la Votiva, me explica la tragedia de los migrantes que han sido arrojados al mar Mediterráneo. Cada foto, ampliada y muy bien expuesta, es una tragedia en sí misma. Los rostros de quienes esperan subir a una balsa reflejan su esperanza y verlas resulta insoportable. Sólo se puede mirar a los niños, en brazos de su madre o de su padre, cuyos ojos expresan confianza, porque no saben lo que les espera.

“La mirada es mi idioma –me dice Gabriel Tizón– y es a lo que me dedico. Fotografío aquello que me hace sufrir, reflejo también mi indignación y mi dolor.

“Es muy normal que las mafias y los que tienen negocios con los gobiernos no sólo maltraten a los migrantes, sino que hasta la muerte de niños les valga poco o nada. La costa turca es muy complicada, la costa de Libia es terrible, la esclavitud que se vive en este momento es inimaginable. Ahora mismo, una persona no es un ser humano, sino un negocio. Si no paga, lo tiran al agua.


“Las balsas que recorren el Mediterráneo en este momento viven con mucha tensión. Miles de personas aguardan en las costas más cercanas, las de Turquía y Grecia, la isla de Lesbos, la de Kíos, el campo de Idomeni. Son balsas de mentira, de plástico. La mafia les dice a los migrantes que van a subir a la balsa 10 o 12 y de repente hay 70 esperando, muchos tienen miedo y los obligan con pistola. Cada persona de esta balsa paga una media de mil 200 euros por cuatro kilómetros de recorrido en una balsa que no costó más de 300 euros… Hay que considerar que un porcentaje muy alto de los migrantes nunca ha visto el mar, porque vienen del interior, de las montañas de Afganistán, de Iraq, de Irán, no saben lo que les espera, les dan chalecos salvavidas que no son salvavidas de verdad, no sirven, y en el momento en que caen al agua, se ahogan. La mafia tiene el negocio de todo, pone la balsa, vende el chaleco, todo…


El fotógrafo y la escritora y periodista Elena Poniatowska durante un recorrido por la exposición instalada en Paseo de la ReformaFoto Carlos Ramos Mamahua

“Este hombre se suicidó –me dice Gabriel Tizón. Llevaba cerca de un año en una situación de abandono, no es un caso aislado, es el de mucha gente que se desespera, no tiene a dónde volver. Alguno, a veces, decide volver a pesar de que corre peligro. Este hombre que está viendo usted ahora se quemó a sí mismo.

“Aquí, en esta foto, están de pie esperando. Esperan durante meses. La tomé desde el interior de un vagón tan abandonado como los sirios, esa es la paradoja. Familias que tienen lo mínimo pasan meses esperando en estas terribles condiciones y sólo sobreviven gracias a la ayuda comunitaria.

“En Grecia, hasta a los niños los reciben con gases lacrimógenos con tal de que se vayan. En Croacia tomé esta imagen en un momento en que pasaban miles de personas a diario; esta migración sorprendió a toda Europa, porque es la más grande después de la Segunda Guerra Mundial. Pasaban familias y familias, gente sin piernas, casi desnuda, enfermos caídos al borde de la carretera, porque ya no podían ni seguir. Ahí se quedan, porque si los demás se detienen, también los espera el fin.

Imagen proporcionada por el doctor Carlos Martínez Assad

Soy muy crítico de las Naciones Unidas, los delegados de países representados no hacen nada por los refugiados, parecen no importarles un comino; el enfado es general. No sólo tengo la percepción, sino las pruebas en la mano de que no están haciendo nada. Por eso retraté el resplandeciente cubo de vidrio del edificio de las Naciones Unidos al lado del cubo de agua en el que intenta lavarse un niño abandonado. Todas las grandes instancias humanitarias se han desentendido de los migrantes.

Gabriel Tizón cuenta que muchos voluntarios tienen que ir a sacar las cobijas que Naciones Unidas guarda y no distribuye. Ven que la gente está ahí muriendo de frío y no les entregan las frazadas. Los brigadistas llegan tarde a inundaciones y terremotos y colocan tiendas de campaña en los sitios más inhóspitos y más inadecuados.

Gabriel Tizón me señala una foto de los talones abiertos y cubiertos de sangre de un cuerpo tirado sobre la tierra. Es un hombre de Pakistán que caminó durante días. Lo tomé dormido.

Al doctor Carlos Martínez Assad –quien fue director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, de 1983 a 1989, y pertenece no sólo a la academia, sino a la literatura con sus ensayos y novelas, como La casa de las once puertas, Los héroes no le temen al ridículo, Así en la vida como en el cine o su Memoria de Líbano– le indignó la suerte de los migrantes en Europa y nos entrega datos que nos hielan la sangre, cuyo punto más reciente es la tragedia del 9 de agosto pasado, en Yemen, en la que unos migrantes en una balsa fueron arrojados al agua deliberadamente; como en 2016, cuando más de 5 mil hombres, mujeres y niños terminaron ahogados en el Mediterráneo.

Claro que nosotros también tenemos migrantes que mueren en su intento por alcanzar una vida mejor, pero su número es muchísimo menor. En la ruta de México a Estados Unidos, en el llamado corredor de la muerte entre Agua Prieta, Sonora, y Arizona, en lo que va de este 2017, fallecieron 231 personas. A lo largo de 3 mil kilómetros de frontera con el país del norte entraron 1.5 millones de hombres y mujeres entre documentados e indocumentados, de 1993 a 2006. Aunque ahora la migración está a la baja por Trump, nuestro continente –víctima de sus pésimos gobiernos– sigue creyendo que su sobrevivencia está en Estados Unidos.

Fuente: jornada.unax