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viernes, 12 de abril de 2013

¿Cárceles todavía?


Jose Arregi

Hace más de dos siglos desde que se instauró el actual sistema carcelario y, aunque las cárceles de hoy no sean las de hace doscientos años ni las de hace 50, salta a la vista que no ha cumplido sus objetivos. Espero que antes de otros dos siglos, la humanidad se avergüence de nuestras cárceles.

Si fuera verdad que sirven para lo que se dice que sirven –para prevenir, disuadir y reinsertar–, hace tiempo que debían haber desaparecido, o al menos disminuido, pues habrían desaparecido los criminales, o disminuido cuando menos. Pero los criminales no solo no han desaparecido y ni siquiera disminuido, sino que han aumentado (y eso sin contar los delincuentes de guante blanco, pues éstos, como se sabe, casi nunca van a la cárcel). Si después de dos siglos, las cárceles siguen aumentando y ni aun así dan abasto, es que han fracasado. Hay que pensar en otra cosa.

A no ser que… a no ser que la cárcel sirva, no para lo que se dice que ha de servir (para prevenir el crimen y resocializar al criminal: eso queda muy bien en la Constitución y en el Código Penal), sino para otro fin inconfesable: para castigar y vengar. Me temo que la venganza y el castigo están volviendo a ser el fin real, aunque no reconocido. ¿Cómo, si no, ministros de justicia y dirigentes de partidos proponen sin pudor prolongar la pena, hasta la “prisión permanente revisable”? Fomentan el peor de los instintos humanos: la venganza. Degradan a la sociedad a la que deberían servir. Se degradan a sí mismos. Y es posible que crean en Dios y se llamen cristianos.

Firmante habitual de las campañas de Avaaz, hace unas semanas recibí un mensaje que invitaba a firmar una propuesta de reforma legal para que los corruptos vayan a prisión: “Corruptos entre rejas. Reforma penal YA!”. No firmé. Si alguien, son los políticos y los empresarios corruptos quienes deberían ir a la cárcel, pero no quiero la cárcel tampoco para ellos. Que sepamos toda la verdad, sí, y que devuelvan con creces lo robado, y que se tomen todas las medidas necesarias para que no vuelvan a robar, pero que no tengan que vivir entre rejas, que ya tenemos bastantes. Si hay garantías de que ya no van a robar, no es necesario que vayan a la cárcel, y porque vayan a la cárcel no tendremos mejores garantías de que no volverán a robar. ¿Quién gana algo con que también ellos padezcan la desdicha, el desprecio, el miedo, el olor de la angustia, la inhumanidad que reinan en la cárcel?

Hacemos volar con orgullo costosísimos aviones sin piloto capaces de bombardear y matar con precisión allí donde interesa a los poderosos, pero aún no somos capaces de curar las heridas ocultas que han llevado a un violador a violar, a un asesino a matar, a un maltratador a maltratar, a un ladrón a robar. La cárcel me parece una de las señales más evidentes y graves de nuestro fracaso colectivo, un fracaso bien caro por cierto en estos tiempos de déficits y ajustes. La cárcel no consigue prevenir los delitos ni recuperar al delincuente. Mirad las estadísticas. La cárcel no hace más que aumentar el dolor humano. Al daño infligido por el malhechor, le añadimos el daño padecido por él. “He sido enviado a proclamar la liberación a los cautivos”, dijo Jesús de Nazaret. Y también: “Lo que hicisteis con los presos conmigo lo hicisteis”.

A esto llamarán buenismo. Pero no propongo dejar libres a todos los corruptos, violadores, maltratadores y asesinos. Sus víctimas son sin duda los primeros a los que hay que salvar. Pero también a los victimarios hemos de querer salvar, si es que nos queda todavía sensibilidad en las entrañas. Propongo que inventemos otra cárcel muy distinta u otros medios mejores para evitar que los malhechores sigan haciendo daño, pues salta a la vista que la cárcel tal como funciona no lo logra. Y si es el deseo de venganza y la lógica del castigo lo que secretamente nos guía, propongo que llamemos a las cosas por su nombre.

Si esto te parece buenismo, déjame que te pregunte: tú que deseas que el criminal se pudra en la cárcel, ¿te crees realmente mejor que ese criminal? ¿Estás seguro de que tú habrías obrado mejor que él si hubieras tenido su historia y te hallaras en su lugar? Y si el asesino, violador o ladrón fuera tu hijo, ¿qué querrías para él? Y si tú mismo fueras ese asesino, violador o ladrón, ¿qué querrías para ti? Pues ése es el norma de la humanidad, ni más ni menos. O el camino de la divinidad.

Para orar. EL AMOR UNIVERSAL

Que todos los seres sean felices. Que vivan en alegría y seguridad. Todo ser vivo, sea débil o fuerte, largo, grande o mediano, corto o pequeño, visible o invisible, próximo o lejano, nacido o sin nacer, que todos estos seres sean dichosos.

Que nadie defraude a nadie ni desprecie lo más mínimo a ningún ser. Que nadie, por cólera o por odio, desee mal a nadie.

Como una madre en peligro de su vida cuida y protege a su hijo único, así un espíritu sin límites debe mimar a todo ser viviente, querer al mundo en su totalidad, encima, debajo y alrededor, sin limitación, con una bondad benévola e infinita.

De pie o andando, sentado o acostado, mientras estemos despiertos debemos cultivar este pensamiento. A esto se llama la suprema manera de vivir.

Aquél que, abandonando las falsas visiones, teniendo la visión interior profunda, siendo virtuoso, despojado de los apetitos de los sentidos, se perfecciona, ése no conocerá más renacimiento (Buda, Meta Sutra)

Fuente: Atrio

martes, 10 de abril de 2012

Perú: Este jueves presentan el Libro Azul Británico, sobre las atrocidades del Putumayo.



Servindi, 10 de abril, 2012.- El próximo jueves 12 de abril se presentará el Libro Azul Británico, informes de Roger Casement y otras cartas sobre las atrocidades en el Putumayo en la sede del Museo de la Nación (Sala Paracas), avenida Javier Prado Este 2465 San Borja, a las 18:00 horas.
El libro contiene los testimonios que Roger Casement recogió en el Putumayo sobre las atrocidades cometidas por los agentes de la compañía cauchera británica Peruvian Amazon Co. y su predecesora, Arana Hnos.
Los relatos son tan brutales que cuesta creer que crímenes de tal naturaleza se hayan perpetrado contra indígenas. Sin embargo, como revela la publicación, los relatos de los propios nativos y las rupturas culturales causadas en sus sociedades confirman los hechos.
La carpeta, denominada en su tiempo como “British Bluebook”, fue presentada al Parlamento británico en 1912 y transmitida a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el cónsul de los Estados Unidos en el Perú, Stuart Fuller.
El informe le valió a Casement una distinción como caballero del gobierno británico. Sin embargo, años más tarde fue condenado a muerte debido a sus intentos de conseguir la independencia de Irlanda.
Los resultados de la investigación de Casement se diluyeron en el marasmo y las maniobras dilatorias de la burocracia peruana que trató de disfrazar las atrocidades como actos patrióticos y altruistas de defensa de la frontera y “civilización” de los salvajes.
Como afirma nuestro Premio Nobel Mario Vargas Llosa en la portada del libro “Una de las enseñanzas de lo que significó la vida de Roger Casement y su obra es que cuando desaparece toda forma de legalidad y se restablece la ley del más fuerte, inmediatamente se instauran la barbarie, el salvajismo y unos extremos de crueldad que llegan a extremos vertiginosos”

Otras noticias:

Fuente: Servindi

martes, 8 de noviembre de 2011

México: Madres de migrantes: 11 años de búsqueda desesperada.



Madres de migrantes: 11 años de búsqueda desesperada. Caravanas tienen más atención mediática, pero injusticia sigue

Por Guadalupe Cruz Jaimes Zapateando2 08/11/2011
Las madres de mujeres y hombres migrantes desaparecidos en México llevan más de una década de ingresar al país en busca de sus familiares. La primera caravana se organizó en el año 2000; en ese entonces las centroamericanas sólo llegaban a Tapachula, Chiapas.

“El recorrido era muy precario, venían con sus propios recursos y la búsqueda se limitaba a las ciudades fronterizas”, relató a Cimacnoticias Martha Sánchez Soler, integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM).

En las primeras caravanas “nadie les hacía caso y recorrían sólo la parte del sureste; llegaban a Chiapas y Oaxaca también”. Desde el 2000 las movilizaciones se realizan cada año. La visibilización de las caravanas ha aumentado conforme ha crecido la violencia contra las personas migrantes.

En la caravana que actualmente recorre el país lograron venir 33 mujeres de Honduras, El Salvador, y por primera vez de Nicaragua. Todas tienen hijas o hijos migrantes que desaparecieron y la última comunicación que establecieron con sus familias fue desde México.

Ellas salieron de sus países el 30 de octubre pasado e ingresaron a México ese día por Tenosique, Tabasco, para recorrer la ruta migrante por el Golfo de México.

Luego de visitar el Congreso de Veracruz, el pasado 2 de noviembre llegaron a San Fernando, Tamaulipas, donde realizaron un acto religioso en memoria de las 14 mujeres y 58 hombres migrantes masacrados en ese lugar en 2010.

El recorrido continuará por San Luis Potosí, Querétaro, Estado de México, Distrito Federal, Oaxaca y Chiapas, hasta el próximo 13 de noviembre.

Estas mujeres, apoyadas desde 2006 por el MMM, “gritan a su paso ¡Ni perdón, ni olvido! Ellas, como el movimiento mundial de madres, no van a permitir que las desapariciones o muertes de sus hijas e hijos queden impunes”, dijo Martha Sánchez.

Durante los últimos 11 años, las madres de personas migrantes desaparecidas se han entrevistado con legisladores federales, y con funcionarios del sistema carcelario y del Instituto Nacional de Migración.

Las autoridades han manifestado su solidaridad, pero ésta no se traduce en acciones concretas que les ayuden a encontrar a sus familiares. “No hay bases de datos de los que mueren y menos de quienes desaparecen”, denunció la activista.

Hasta ahora, explicó Sánchez, se ha trabajado para localizar a las mujeres y hombres centroamericanos desaparecidos “juntando datos sueltos, la información que la gente les da a las madres cuando recorren el país mostrando la foto de sus hijos, la que tienen los albergues, el grupo Beta (agentes migratorios)… es una tarea complicada”.

Las 59 personas que han encontrado ha sido por las pistas comunitarias: “Es resultado del mecanismo de búsqueda de las madres: van con fotos, se paran en las plazas, por la ruta migrante, en la cárcel”.

Por ello, las centroamericanas solicitan a las autoridades mexicanas que construyan una base de datos de quienes “caen en su tránsito por México y de quienes permanecen en el país”, ya que “las madres siempre tienen la esperanza de encontrar a sus hijos vivos, pero también quieren saber si murieron para sepultarlos y vivir el duelo”.

En esta ocasión, la caravana fue acompañada por integrantes de organizaciones civiles y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Las madres se han entrevistado con representantes de la Secretaría de Gobernación, así como con legisladores veracruzanos.

De acuerdo con Sánchez Soler, tras 11 años de labor todavía no se tiene el avance deseado: “La disminución de desapariciones, secuestros y asesinatos de migrantes… (todavía) miles de familias en Centroamérica viven desesperadas por no saber qué pasó con sus familiares”.

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En caravana, madres buscan a desaparecidas. Claman ayuda para hallar a migrantes centroamericanas

Por Guadalupe Cruz Jaimes Zapateando2 08/11/2011
La hondureña Olga Romero Medina llegó a Tapachula, Chiapas, hace dos años en busca de un mejor empleo. La última vez que se comunicó con su madre fue el 27 de enero de 2010, desde entonces “no se sabe nada de ella”.

Su madre, Irma Pilar Escobar Medina, originaria del municipio de El Progreso, Honduras, relata que Olga, de 30 años, trabajaba en una papelería en la ciudad fronteriza.

“De que salió para acá me llamaba y me mandaba dinero para mantener a sus hijos; me dejo cinco, la niña de 10 años es la que más pregunta por ella, y le lloramos juntas”, narra.

El último envío de dinero que Irma Escobar recibió fue el 14 de enero de 2010; dos semanas después hablaron por teléfono. Olga le dijo a su mamá que unas amigas la habían invitado a un parque, pero que no iría porque era peligroso. La noche de ese día, “mi hija mayor le llamó y ya no le contestó”.

Irma se unió a la caravana con otras 32 madres de mujeres y hombres desaparecidos –que llegó a México en días recientes–, con la esperanza de encontrar a su hija. A su paso por Tenosique, Tabasco, “muchachos hondureños me dijeron que conocían a mi hija, dicen que la vieron en Lechería (Tultitlán, Estado de México)”, cuenta.

Escobar confía en encontrar a su hija en los albergues de migrantes ubicados en el Edomex.

SECUESTROS Y TRATA

La caravana está conformada por 33 madres, cuatro nicaragüenses, 28 hondureñas y una salvadoreña; vienen acompañadas por el Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM) y organizaciones de Derechos Humanos.

Desde el 2000, cada año las centroamericanas vienen a México en busca de sus familiares. Martha Sánchez, integrante del MMM y coordinadora de la caravana, explica que en 11 años se ha logrado saber el destino de 59 mujeres y hombres desaparecidos en México.

De acuerdo con la CNDH, de septiembre de 2009 a febrero de 2010 se registraron más de 10 mil secuestros de migrantes en el país; esta cifra rebasó los 9 mil 780 registrados en el mismo semestre de 2008 a 2009.

La CNDH advierte que mil 600 migrantes son víctimas de secuestro cada mes. No obstante, el gobierno federal cuestionó los datos y señaló que en 2009 sólo recibió 15 denuncias de plagios de migrantes. Organizaciones centroamericanas han documento 6 mil desapariciones de migrantes, apunta Sánchez.

La activista mexicana precisa que alrededor de un tercio de las personas migrantes desaparecidas son mujeres, y que su condición de género las expone a más riesgos. “Es común que la desaparición de las centroamericanas esté relacionada con el delito de trata, sobre todo con fines de explotación sexual”, añade.

Para colmo, remarca que 6 de cada 10 de las migrantes indocumentadas son violadas sexualmente. Ellas representan entre 10 y 30 por ciento de quienes transitan por México rumbo a EU. Se calcula que cada año ingresan al país 400 mil personas.

¿DÓNDE ESTÁN?

La hondureña Ceila Cárdenas Chacón llegó a México con la intención de alcanzar el “sueño americano”, relata su madre, Yaneth Chacón, también integrante de la caravana.

La originaria de San Pedro Sula emprendió el recorrido hace 8 días por México en busca de su hija, con quien se comunicó por última vez el 15 de febrero 2003. “Ella me dijo que estaba bien, trabajaba en Tuxtla Gutiérrez limpiando casas”, señala.

Ceila compraba una tarjeta y hablaba con su madre desde un teléfono público, también le mandaba dinero para su hija de 3 años de edad, quien actualmente tiene 12 años.

“Su idea era irse a Estados Unidos, pero no sabemos que pasó, ella no me hubiera dejado de llamar si estuviera viva o libre”, dice la madre desconsolada, y suplica a las autoridades federales y de Chiapas que le ayuden a buscar a su hija, quien en noviembre próximo cumple 29 años de edad.

La edad de Ceila es casi el tiempo que Isabel Hernández lleva esperando para escuchar de nuevo la voz de su hija, Silvia Ordóñez Hernández, quien migró a México huyendo del maltrato de su esposo.

Doña Isabel sostiene que seguirá buscando a su hija desaparecida desde hace 24 años. Silvia salió de Honduras con la idea de llegar a EU, pero se quedó en Veracruz porque no le alcanzó el dinero.

“Entró a trabajar en un hotel y me contó en sus cartas que un marino la sacó de trabajar y desde entonces no sé nada de ella; no sé si no la deja escribir o si le hizo daño; he venido a tres caravanas y no la puedo encontrar”, expone.

Otra madre, Olga Marina Hernández, está desesperada por saber qué pasó con Lenis, su hijo de 29 años, quien se comunicó por última vez de Nuevo Laredo, Tamaulipas, en 2008.

Olga recibió llamadas de “un supuesto coyote” que le decía que su hijo estaba en Houston, y que debía pagar 2 mil dólares. La señora le dijo que no podía pagar esa cantidad, así que le pidieron 200 dólares. La hondureña los consiguió y realizó el pago… pero ya no volvió a saber de Lenis.

Las mujeres en caravana recorrieron ya Tabasco, Veracruz, Tamaulipas, Coahuila, y se dirigen a San Luis Potosí, Querétaro, Estado de México, DF, Oaxaca y Chiapas. Los 15 días de recorrido concluirán el próximo 13 de noviembre.

Fuente: Chacatorex